lunes, febrero 08, 2021

UNA ESTELA QUE LO PARECE TODO Y DESPUÉS SE VA...

 


*Dibujo de Erika Kuhn. https://obraerikakuhn.blogspot.com/

 

 

 

 

*

 

 

No me siento atrapada

en esta bámbola de hierro que es la vida

no respiro indiferencia

frente a la naturaleza

mi dedo toca el agua y se estremece con el frío

un agujero de viento es receptáculo para la mano

pero dentro, el cerebro dicta

la pequeña vergüenza de cada día

la estupidez dicha en voz alta

por la que no es posible perdonarse

la respuesta que acompañará hasta la tumba.

Es mentira, el cuerpo, dicen, la cárcel

eso dicen

pero no es el cuerpo, sino las palabras

las palabras como gotas, insistentes,

quién pudiera dejar de oírlas.

Uno quisiera una muerte

hecha de sensaciones solamente

el aire, la fiebre, el viento, la mano,

-ojalá que no la aguja-

el dolor repentino, el rayo de Saulo, la cortina,

-ojalá que no el cuchillo-.

He vivido mi vida entera para las palabras

sólo para desear verlas caer

sobre el adoquín, mudas.

 

 

*De Mercedes Álvarez. alvamercedes@gmail.com

 

 

 

 

-Mercedes nació en Tandil, provincia de Buenos Aires, en 1979. Vivió en Mar del Plata hasta los diecinueve años. Entre 1998 y 2006 residió en España, donde se licenció en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. Realizó un máster en Gestión Cultural.

Publicó los libros Vecinos (Baile del Sol, España, 2010), Historia de un ladrón (Caballo de Troya, España, 2010), Imitación de los pájaros (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2013), Ficciones súbitas (comp., Eds De aquí a la vuelta, Buenos Aires, 2013), Saigón (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015).

En 2013 con el relato Grow a lover ganó el premio Edmundo Valadés de cuento latinoamericano.

Recientemente publicó El cuerpo intacto (2017, Penn Press), y Grow a lover (2018, Pensamientos literarios)

 

 

 

 

 

 

 

*

 

Con el alma en las manos

 

La caricia busca una oculta almohada para acunar los sueños

 

El regazo perdido,

 

ese oscuro saber vuelto perfume

 

 

 

*De Cristina Villanueva.  libera@arnet.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De Martina*

 

 

De Martina es la espera

mientras acomoda

cordones

en un cajoncito

Solo los eventuales chisporroteos del velón

atinarían a descubrir

sus ojos ciegos en la oscuridad.

 

*De Ana Romano. anaromanopoesia@gmail.com

-Del libro "El Alfil Rojo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ABANDONADA*

 

Ahí mesmo me despedí / de mi infeliz compañera. / Me voy –le dije-, andequiera/ aunque me agarre el gobierno, /pues infierno por infierno, / prefiero el de la frontera.

JOSE HERNANDEZ

 

Hubo una vez o había una vez o es un eterno, miserable presente en el que marchan, marcharon o marcharán por el desierto (si es que eso es un desierto), ambos a caballo (si es que eso es un caballo), él, los ojos cortados a tijera de escritorio, colocados a golpes de maza sobre el cráneo chato, ojos donde bailan los perros pero los perros de escenografía (él, si es que él existe), ella, ojos aguados con barcos que no se amarran a ningún puerto –porque la llanura es un mar verde donde nadie llega a ninguna parte- barcos deshechos (ella, si es que ella existe), él, nublado o avanzando en humaredas, como si tuviera el cuerpo hecho de letras, versos, estrofas, o quién sabe, frases, cara de papel y tinta, ella, algo más corpórea en su neblina, pero también hecha de la sustancia deleznable de las palabras, el caballo que se hace cada vez más fantasmagórico, incluso a veces deja de existir y su relincho es apenas una brizna de silencio o un ruido de hojas ejecutado por cualquier mano más o menos aburrida, la noche, la tremenda noche del desierto, apenas un lienzo negro esbozado a lápiz, el desierto, una sábana verde y una línea interminable que termina sin embargo en un falso horizonte trazado con regla, hubo una vez, habrá una vez o hay una vez en la que el caballo se mueve en un movimiento ficticio hacia ninguna parte, donde hay recuerdos, pero pertenecen al presente, un entierro en el pajonal, y después el hambre, el hambre hecho de tristeza o la tristeza hecha de hambre, sobre todo el miedo de ella, la de ojos aguados, miedo del indio que acecha o de otra cosa muy solapada más temible que las tolderías, comen a veces carne cruda o raíces de sueño, carne cruda y raíces sin gusto ni consistencia, son guiados por estrellas, vientos y animales imaginarios, animales que son ruidos o insectos pequeños entrelazados de collares que entran en la retina de Alguien que lee en algún escritorio, y es una noche o es un día, o son días y días que son como una sola noche, qué llanura, qué noche, qué caballo, qué animales, vientos y estrellas, qué hombre, qué mujer, qué entierro, qué pajonal, qué alimentos, pero hay tristeza y hambre en alguna parte, hambre de existencia, el hombre –Martín Fierro lo llaman- le habla a la mujer –cautiva le dicen- le habla con palabras huecas como suspiros de muerto: que han alcanzado la estancia, la tierra sin salvajes, que debe irse, le habla en verso de infiernos y de fronteras, y entonces ella le contesta con otra voz, hueca también, pero diferente a  la de antes, que por favor no se vaya, que no la deje sola, por favor, por Dios, si es que hay un Dios más allá de las cadenas de escritorios, él con voz siempre hueca, pero diferente a la de antes, se enoja, le dice que no lo distraiga, que ya no puede responder en verso, que José Hernández ha dispuesto que debe encontrarse con sus hijos y que ése es el destino, José Hernández dispone, no hay otro Dios que no sea José Hernández en su teología y no es posible escapar a sus designios, ella, aterrada, le explica que entonces desaparecerá para siempre, se hundirá en la nada, no te hundirás, responde él siempre airado y con la voz diferente, prosaica, sin palabras gauchescas, será el eterno retorno, volverás cada vez que alguien te convoque, así le dice y ella: volverá el indio y mi dolor, volverá  a morir mi hijo, así ladra la mujer o aúlla o ruge con voz de cartones y silencios, volverás a pelear, a bailar en la sangre, pero él ya se ha ido como si no hubiera estado nunca, como si jamás hubo una vez no hay ni habrá ni la más ínfima vez, los ojos aguados lloran lagos, mares, océanos de tinta con la suavidad del odio, a lo lejos hay una luz de amanecer, una diminuta luz, una luz que no es luz, una luz enmascarada, disfrazada, con antifaces, ella deja de llorar y observa asombrada que todavía existe, que Martín Fierro ha partido hacia su destino encuadernado, pero ella todavía existe, soy, piensa, no me han hecho de letras, de palabras, de giros gramaticales, soy, piensa, soy, y tiene ganas de torcerse de alegría, se ha escapado de su eterno retorno con el indio y el hijo muerto, aunque el indio y el hijo están hecho de la misma sustancia apalabrada, entonces, no la rodea un campo dibujado, no mira un caballo fantasmagórico, mis ojos aguados son reales, los barcos de mis ojos se amarran a un puerto, estoy hecha de carne y sangre, no soy vació disfrazado, hay un Dios fuera de los dioses de escritorio, ladra la mujer o aúlla o ruge con voz de cartones y silencio, destinada no obstante a desaparecer cuando termine la interminable frase en ese excremento de mosca fantaseada, en esa brizna, en esa nada del punto.

 

 

*De Liliana Díaz Mindurry. lidimienator@gmail.com

 

 

-Liliana Díaz Mindurry nació en Buenos Aires. Poeta, novelista, cuentista, ensayista y dramaturga argentina. Ha editado 26 libros, 5 de ellos en España. Obtuvo entre otros galardones: el 1º Premio Municipal de Buenos Aires (bienio 90-91), el 1º Premio Municipal de Córdoba 1990, el 1º Premio Fondo Nacional de las Artes 1993, el Premio Centro Cultural de México 1993, Premio El Espectador de Bogotá 1994, ambos en el concurso Juan Rulfo de París, el 1º Premio Jiménez Campaña de Granada. También el Premio Planeta latinoamericano 1998 por la novela Pequeña música nocturna (reeditada en España por Huso, 2016).

En poesía es autora de Sinfonía en llamas, Paraíso en tinieblas, Wonderland, Resplandor final, Cazadores en la nieve, Hamlet en la azotea. Fue editada también su Poesía Completa (1990-2017). Obtuvo en este género el Premio Fondo Nacional de las Artes, el Premio Antorchas, el 1º Premio Embajada de Grecia, el 1º Premio

First, el 1 º Premio Asociación de Abogados de Buenos Aires, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

 

Varios de sus poemas fueron publicados en Colombia, Austria, Estados Unidos, Perú, Uruguay y otros países. Su obra fue traducida al alemán, inglés, francés y portugués.

-En 2020 se publicó en España por Huso editorial el poemario "Guernica" en edición bilingüe francés-español.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA TIERRA DE LOS DESAMPAROS*

 

 

Ella sueña con los ojos abiertos.

Un hombre. Un pájaro. Un ojo.

Descienden a su cama. Despacio.

Hay rocío y helechos. Y mirra.

-Respírame la nuca, amor-

Un piélago de roedores la cubre.

El hombre se confunde con el viento.

El pájaro se convierte en piedra.

Solo queda el ojo y su mano ciega.

-Me miras y te miro, amor-

¿Dónde van las miradas cuando mueren?

El flautista no viene…

Su cabeza le dice que no está.

Su ánima le grita, volverá.

-El lecho del río está prohibido, amor-

Ella, muñeca rota. Pechos partidos.

La ciudad está desierta.

No es inocente la tierra de los desamparos.

Y no hay savia. Ni abrazos. Ni un destello.

-Bríllame, amor, no dejes que me apague-

¿Adónde va la noche cuando el alba muerde?

¿Las serpientes en las venas, donde?

¿Los labios y los espejos rotos?

¿Las llaves de la lluvia, los relámpagos?

Deja que sueñe con los ojos abiertos,

-Respírame la nuca, amor-

 

 

*De Amelia Arellano. amelia.arellano01@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*

 

 

¿Qué sabemos del amor,

ella y yo,

sentadas bajo las estrellas

mientras nos contamos

los hombres que tuvimos?

Las mujeres

usamos la memoria

de manera exquisita:

recordamos

con precisión

fechas y pronósticos,

apuntamos

colores de pelo,

el olor de la nuca,

una sonrisa.

Nos tatuamos

el tajo mortal sobre la esperanza.

Olvidamos

con la gracia de un pájaro al pasar sobre el río.

Tal vez el amor se asemeje a ese olvido:

una estela que lo parece todo

y después se va.

 

 

*De Mariana Finochietto. mares.finochietto@gmail.com

 

 

- Mariana nació en General Belgrano, Provincia de Buenos Aires. Actualmente vive en City Bell.

Publicó: Cuadernos de la breve ceguera (La Magdalena 2014). Jardines, en coautoría con Raúl Feroglio (El Mensú, 2015)

La hija del pescador (La Magdalena, 2016).  Piedras de colores (Proyecto Hybris 2018)

Su último libro publicado es El orden del agua, GPU Ediciones (2019)

-Coordina Microversos, talleres de exploración literaria.

 

 

 

 

 

 

Inventren

https://inventren.blogspot.com.ar/

 

 

 

 

 

CASBAS*

 

 

 

En una historia de Ray Bradbury, un hombre de joven no había abordado un tren. Por alguna razón que no recuerdo o quizás no conste en el relato, este hombre con el pasaje pago y el ticket en el bolsillo, había dejado pasar ese tren que se descarriló. Todos murieron.

 

En la historia de Ray Bradbury, el hombre vive una vida ordinaria trabajando, forma una familia, pero siempre está atento a ese tren fantasmal que finalmente vendrá a buscarlo. La muerte es, para él como para tantos, un expreso de medianoche.

 

Esto ocurre en un cuento, por lo tanto ocurre lo esperado y la muerte viene a buscarlo sobre vías de niebla; se ve el faro delantero iluminando oscuras arboledas, se escucha el imposible traqueteo, la imagen final es la del tren repleto de pasajeros que aparece en la noche para que se cumpla el destino aplazado del protagonista.

 

Aquí, lejos de Illinois, en la estación Casbas una mujer espera en el andén. La estación es ahora un museo, pero la mujer se obstina en ese andén sin trenes.

 

Me dirán que la mujer espera el amor que partió, que espera la muerte que ha de venir. No lo sabemos aún. Todavía hace falta mirarla un poco, descifrar las arrugas en la frente, descorrer algunos velos.

 

En un banco de madera y hierro la mujer se mece, se arrulla, se va desatando de la familia y la ciudad. Se desvanece de a poco esta mujer que ahora se que no espera un tren que venga a llevársela. Se desdibuja en tonos sepia, en rosados y mancha de agua sobre papel.

 

La mujer no espera la muerte, ni el amor. Ha venido a la estación sin trenes para saber que nadie la vendrá a buscar. Sola, solita, la mujer se va despidiendo de sí.

 

No necesita transporte para escapar hacia adentro.

 

 

*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

 

 

 

 

 

-Próxima estación.

 

En el recorrido del tren literario por el Ferrocarril Provincial:

 

 

 

CARLOS BEGUERIE. 

 

 

 

FUNKE.   LOS EUCALIPTOS.     FRANCISCO A. BERRA.

 

ESTACIÓN GOYENECHE.    GOBERNADOR UDAONDO.  

 

LOMA VERDE.

 

ESTACIÓN SAMBOROMBÓN.

 

GOBERNADOR DE SAN JUAN RUPERTO GODOY.

 

GOBERNADOR OBLIGADO.

 

ESTACIÓN DOYHENARD.   ESTACIÓN GÓMEZ DE LA VEGA.  

 

 D. SÁEZ.    J. R. MORENO.     EMPALME ETCHEVERRY.

 

ESTACIÓN ÁNGEL ETCHEVERRY.   LISANDRO OLMOS.

 

 INGENIERO VILLANUEVA.  ARANA. 

 

GOBERNADOR GARCIA.

 

LA PLATA.

 

 

 

 

*

 

-Siguiente estación.

 

 

 En el recorrido del tren literario por el Ferrocarril Midland:

 

KM. 38.  

 

 

MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.   LIBERTAD.

 

MERLO GÓMEZ.   RAFAEL CASTILLO.    ISIDRO CASANOVA. 

 

JUSTO VILLEGAS.

 

JOSÉ INGENIEROS.   MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE.

 

 ALDO BONZI.   KM 12.

 

LA SALADA.  INGENIERO BUDGE.  VILLA FIORITO.

 

 VILLA CARAZA.

 

VILLA DIAMANTE.  PUENTE ALSINA.  INTERCAMBIO MIDLAND.

 

 

 

 

 

 

InventivaSocial

 

Plaza virtual de escritura

 

-Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

 

https://twitter.com/INVENTIVASOCIAL

 


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