miércoles, marzo 10, 2010

¿CUÁL ES, EXACTAMENTE, SU MUNDO? NO LO SÉ...



-Ilustración de Walkala. www.walkala.eu





MORADA MIRANDO AL SUR*



I

Quiero descansar.
Pon tu mano sobre mi corazón y no la retires hasta que adviertas que él también duerme.
Luego transfórmate en esencia que se diluya en un rayo de luna y sin ruidos penetra el universo, desde allí podrás poseerme.


II
Las estrellas fugaces son intentos de libertad que caen al vacío, desfallecen en el silencio que nos habla de fracasos, se adormecen en el infinito sin amas nodrizas ni cobertores tibios.
La libertad perdió su madre el día que abrió sus ojos a la realidad.



III
Me tiendo sobre un páramo de ruidos para invocar los sonidos del silencio.
Me descubro fragmentada, sin rumbo y no escucho mi propia voz interior porque perdí el camino del reencuentro.
Tal vez duendes maliciosos dibujan su negrura en mis oídos, destruyan el canto de los pájaros, amordacen el Violonchelo del mar, conviertan el seseo de la brisa en un zumbido despiadado.


*de Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar






¿CUÁL ES, EXACTAMENTE, SU MUNDO? NO LO SÉ...





Marea anti poetas*




*De Horacio C. Rossi.


Los que nos obligaron a vivir en corral se encaramaron a componenda...
Y prohibieron todo lo de salud, de abiertas puertas, de alegría, de amor...
Y se vienen portando bastante torpes con los que no acatamos su
zonza pretensión. Y seguimos haciendo habitable al mundo, cocinando, sembrando,
industriando, cantando, anotando, abrazando, amando...

Y si bien no tuvieron ningún tipo de éxito, al menos en los
últimos cinco mil años, sus ejecutores nos queman vivos, nos cortan los dedos,
nos matan a tiros o de hambre, nos culpan de todo, tratan de que nos
identifiquen con el vicio, el asco, el suicidio:
"¿tu hijo es poeta?: ¡pobre de él, y pobres de ustedes!"...
creando una onda artificial de choque, aveces hasta sutil, pero
nomás imbécil, a la que, con el perdón de las palabras, llamaré: marea anti poetas...

La marea anti poetas logró que muchos se obligaran a creerse otra
cosa, y vivieran toda su vida en casa ajena...
En sus obras, la Poesía habita, campea y esplende, dueña y, lamentablemente, desdeñada
por su teniente entonces infeliz...

Con ella nos miramos, y, sonriendo, algo tristes, pero serenos en
el fondo, proseguimos...

hablar de la marea anti poetas es nombrar la campaña anti hembra,
anti fertilidad desabrochada, anti danza, anti fiesta...
es tan obvia que ni la vemos... es como hablar de estos fresnos,
que, si los sacamos, desaparece Santa Fe...

es hablar de la siembra del miedo...
de alimentar el miedo que nacemos teniendo...
aunque la voz popular distingue, al poeta, del loco, el negocio de
cierta gente es insistir hasta que la meneada gente nos confunda a los poetas,
con locos...
degenerados, enfermos, suicidas, adictos, flagelantes,
antisociales...
es hablar de la siembra del miedo...
de alimentar el miedo que nacemos teniendo...



estos subversivos, los poetas, dicen que la puerta del corral está
abierta... y lo muestran... dicen que no hay puerta... y lo muestran...
dicen que un mundo mejor, un mundo habitable, es posible... y lo muestran...
y enseñan cómo hacerlo... fácil, gratis, lindo, sano, bueno, factible...

entonces, algún colega, se mira, mira su entorno, y dice: lo mío es la prosa...
yo soy un escritor... haré relatos, cuentos, novelas, ensayos...
la poesía es la infancia del arte, y yo soy una persona adulta,
madura, objetiva, reflexiva, científica, a más de ciudadano...
mi aporte a la sociedad será condigna a mi estatura humana de
hombre mayor -si es mujer, dirá: mujer mayor o mayora, como prefiera decir...

Así pienso, dice, porque cree que piensa...
Piensa que así siente, como si sentir se pudiese pensar...
Y anota unos hermosos poemas y los titula cuentos o los mete
dentro y los firma como Julio Cortázar o Marguérite Duras o cuántos más. O se
busca un pseudo nombre, y escribe poemas ahora firmados por un tal Saint-John
Perse o por un tal Gastón Gori...

En la casa o la iglesia o el partido o los amigos les ponían cara
rara, por decir lo menos, si se enteraban que escribían poemas, versitos,
palabritas lindas puestas en hilera... Sin permiso de cada uno de todos ellos.
Entonces, les decían, a coscorrones:
Eso no es la debida obediencia. No es lo que esta hora de la
historia necesita. Debilita el frente interno. Es una claudicación
retardataria. Esto llama al demonio, alimenta la concupiscencia y los malos
instintos, bah, el instinto, que con uno solo ya es más que suficiente. Queda
feo, imaginate. En el barrio se va a comentar, y ya sabés lo que van a decir...

yo, quedé escibiendo, poemas... y ando lo más bien...
también anoté relatos y marginalia y una novelita me llevó 20
años... lo más bien...
ni pude ni quise parar, y sigo...
y casi ni me enteré de la marea anti poetas...

que te llena de ejemplos de extremismo y moralina:
Van Gogh se cortó la oreja. Oscar Wilde se colgó un girasol de la
solapa. Ghandi puede haber liberado la India, pero ¡con qué cataplasmas en la cama!: "viejo,
pero no pellejo" el desgraciado...
Por suerte, uno es sanito, y, en casa, nada de eso.
Salvo los pecadillos de juventud, ya se sabe...

ni esperemos que los parásitos de la marea anti poetas nos
muestren ejemplos sanos, contagiosos, de índole íntima, doméstica, fraterna,
como Johann Sebastian Bach, por ejemplo...
o los anónimos que construímos Alhambra y las Catedrales...

sin apuro... calidad... en el todo y en la parte... calidad... sin apuro...

tenía razón, parece, ese que dijo: yo hablo en prosa...
errados vivieron en las cuevas y en las llanuras, en las selvas y
en las costas... los pueblos sin registro oficial, sin historia...
errados vivieron los pueblos felices...
cantando, danzando, fiestando...
bajo el sol, la luna, la lluvia, el cielo, las frondas, el viento, la vida...
por eso nos los tragamos, los mantenemos dentro, no los mostramos...
salvo algunos, sin querer, quienes no siempre... ni pedimos... ni
permiso... ni disculpas... a nadie...

no somos nosotros, los diferentes:
nos seguimos reuniendo en torno al fuego, de leña o de pabilo...
no cobramos por nacer, casar, morir...
ni por naturalmente participar en la divinidad sagrada existente...
cantamos, o pronto cantaremos...
danzamos, o pronto danzaremos...
nosotros seguimos siendo, como siempre:

pronto, de nuevo, hasta viviremos, inexorablemente...
y nos lo enseñamos a hacer, también, con bien entre los bien
dispuestos, cuando es el tiempo de nos encontrar...

nosotros seguimos siendo los mismos, lo mismo...
"Vos sos peor que los guerrilleros, porque Vos sos de
fondo", me piropearon un día: eso seguimos siendo: de fondo...
donde todo surge, nace, vive, riendo...
somos lo mismo que eso del fondo, inconcebibles...

y la marea anti poetas viene y llega y piala
y siempre a alguno enlaza y se lo lleva:
nada se pierde: esta avulsión acá dará aluvión allá...
y, en su obra, la Poesía campea para siempre:
amén y gracias, buen viaje, mar calma y sotavento...

el cielo no existe, el tiempo no existe, la muerte no existe...
la magia vale solamente si para alguien sirve de algo bueno...
"¡ están locos!", aúlla la marea antí poetas...

nosotros seguimos cantando que hacer lo que nos gusta es sin permiso,
que hacer lo que nacimos para hacer es alegría. es salud, es amor...
siempre es bueno y siempre está bien...

nosotros conectamos con el fondo que somos...
del que estamos hechos todos...
directamente, conectamos...
a los carísimos pseudo intermediarios encaramados, no les gustamos

La marea anti poetas está hecha de miedo. Y, el miedo, no es zonzo.
Además, las ventajas materiales -de seguir vivo, en adelante-
están de su parte, sin duda.
Yo escribía. Pero cuando era joven. Apenas envejezca, ya no más.
Lo prometo.

Y estoy convenciendo a algunos colegas de que, en realidad, ellos
son poetas.
Por cierto que ellos no serán convencidos de tal cosa ni por mí ni
por nadie.
Y seguirán adelante, nomás, con sus poemas...

Interín, nos tomamos, como decimos acá, unos cuantos mates, y
vinos varios, en torno a mesas con abuelos, padres, hijos, nietos, y sus
correspondientes dueñas.
Riendo. Cantando. Fiestando.
Y el fuego de un fogón asador.
O la serena llama de una vela bujía vuelta, entonces, vela navía
del común individual ensueño.
Y la luna y el sol.
Y el tiempo que existe para que charlemos por turnos.
Respetando al silencio...


Así que, ahora, me callo. Pero, no más, hasta luego...


*Enviado para compartir por Oscar A. Agú. cachoagu@yahoo.com.ar







JUAN MANUEL INCHAUSPE*



*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar



Contrariamente a la poesía que algunos publican en este tiempo olvidable (chatarra, ignorancia, desidia) sin escribir casi, por puro desgano y sin leer una línea que otros escribieron. Juan Manuel Inchauspe hizo el camino inverso. Lector asiduo (no se consideraba un poeta, sólo un atento lector) de la mejor poesía universal, puesto en la línea de René Char y de Raúl Gustavo Aguirre, escribió una obra muy breve en su corta vida. La escribió a su pesar casi, cuando ya las palabras lo invadían como una marea.
No escribió sobre los grandes destinos de la Humanidad ni fue afecto a los temas tenidos por universales y clásicos. Escribió sobre su propia intemperie pero sin pedir piedad por su evidente desamparo.
Sus poemas nos producen un raro sentimiento y la sensación flagrante de estar ante el único poeta de la Argentina de los últimos años que antes de escribir o publicar, optaba por el silencio. Cuando uno recorre los pocos poemas que nos legó (es un decir, creo que no se preocupó por tenernos en cuenta), siente ese extrañamiento que él mismo habrá sentido al escribir el poema La Araña ("¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé".)
De las "liviandades" de todos los días extrajo su poesía más honda, de esa imposibilidad de vivir y no estar conforme con las palabras que encontraba para expresarla.
Salvo la filiación antes apuntada -muy sutil y abonada por las referencias a la obra de esos dos grandes poetas- nada lo ataba al mundo literario ni a las escuelas, ni a los grupos.
Nació en Santa Fe en 1940, ciudad donde lo encontró a la muerte en 1991. Había vivido algunos años en nuestra ciudad donde cursó parcialmente la Carrera de Letras en la vieja Facultad de Filosofía y donde alcanzó a editar un único número de la revista "Alto Aire", con Gary Vila Ortiz y Luis María Castellanos, y donde publicó algunos poemas.
En 1976 Orlando Calgaro le dio su sello fraterno de Ediciones "La Ventana" para su primer poemario: Poemas (1964-1975), en l985 la Universidad Nacional del Litoral le editó Trabajo Nocturno, libros que este mismo sello editorial reunió junto a 20 poemas inéditos bajo el título de Poesía Completa (1994) con prólogo de la poeta Estela Figueroa.
El este último sello editorial ha encargado a Francisco Bitar y Sergio Delgado la reedición de esta obra que incluirá poemas inéditos y un archivo de imágenes.



1


Me voy temprano y regreso muy tarde
cuando la noche ha hecho ya
gran parte de su trabajo
y no queda tiempo para detenerse a mirar.

Así paso los días. Como si lo mejor de mi
estuviera paralizado y muerto
o mejor como si no hubiera existido nunca.

Entiendo que debo quemar mis manos una vez más.

Abro el cuaderno y escribo rápidamente.

Todo arde.


(1969)



2



Esta mañana al despertar
al abandonar el lecho de cenizas del sueño
me incliné como siempre en el jardín,
pero no encontré la ayuda de mis palabras.

Quiero saber por qué las aguas de aquella mañana
iban por encima de mí
más lejos de lo que yo esperaba
pero no encontré respuesta. En el lugar
donde todos los días mi rostro va a reflejarse
encontré una piedra oscura
de afiladas puntas.




¿Acaso
valieron de algo aquel candor
a entrega
los años apostados?
Acaso
valieron los días
las noches lejanas
las palabras?

Para salvar la vida
hay un momento
en que es necesario
mirar a través
del velo de lo vivido.




La araña


La veo asomarse en el orificio de un tronco podrido.
¿Cual es, exactamente su mundo?. No lo sé.
Quizá sea ese tenso cordaje
entre ramas y hojas,
sobre el cual pretende ahora avanzar.
Alrededor nada se mueve.


Pero ella debe haber escuchado un oscuro llamado:
¿Mide realmente
la distancia que lo separa del centro?
¿O se siente poderosamente atraída
por ese vacío cargado de peligros?


Como nosotros, a veces, en medio de la oscuridad
y de las palabras,
ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz
y se aquieta de golpe
atenta a todas las vibraciones
de la red.




El viento del otoño
sopló toda la noche



El viento del otoño sopló toda la noche
Por la mañana
detrás de las macetas del patio
encontré las hojas del álamo
ocultando su última palidez.






Si lo sé
no conozco nada del dolor horrendo
que recorre las calles.
Pero me basta con lo que conozco.

Basta
basta
dejenme dormir
sobre esta arena caliente.




Viento


Alto
demasiado alto
estaba esta mañana
el cielo de las palabras
Tan alto
que ni siquiera lo miré.
Ni siquiera me importó saber
si el viento que lo recorría
terminaría al fin
trayéndolo hasta aquí
o se lo llevaría
más lejos
aún.





En mi vida
me jugué por la suavidad y la fragancia de una pequeña
planta de salvia y en su lugar, creció una ortiga




7


No puedo hablar. No puedo escribir..
Más allá del círculo invisible de mis palabras
el círculo de mi desorden se ensancha.
Busco a mis amigos. Busco a mi amada
en quién la noche abrió sus labios.
Busco un lugar virgen fuera del área
de estas ciudades donde todos los días
muchos entierran su corazón.
Ha comenzado a llover. Tú me señalas
el rostro encendido de nuestro hijo
detrás de los vidrios y todo vuelve
a entrar en la nebulosa. Amor mío:
esta rabia secreta, hundida
aquí, que aflora de noche tras la palabras,
es nuestro verdadero cielo.






¿Y seguiré gritando cuando debo callar
y callar cuando las venas
debieran salirseme por la boca?
Seguiré traspasando el espectáculo
con los ojos llenos de miedo?
El miedo, ciudad podrida y perfumada,
el miedo siempre sonriente.




Tres poemas inéditos de Juan Manuel Inchauspe.

"Lo necesario, las perlas", obra en mi poder -manuscrito por el autor- gracias a una fotocopia que me regalara uno de los destinatarios, mi amigo Héctor Medina. Inchauspe paraba en su casa cuando venía a Rosario. Héctor, Gigí y la hija de ambos, Julia, eran sus anfitriones privilegiados aquí.
Los otros dos poemas fueron hallados en mi desordenado archivo personal, seguramente cedidos por el propio autor ante mi insistencia para alguna abortada antología de poetas de Santa Fe. En el volumen "Poesía completa" de Inchauspe que reuniera y prologara la poeta Estela Figueroa y
editara la Universidad Nacional del Litoral, no figuran. Debo suponerlos entonces también inéditos.


Jorge Isaías
-Otoño 2001



Lo necesario, las perlas



Como esas gotas de rocío
descubiertas, suspendidas
en las pequeñas y rubias y escondidas
/ telarañas del jardín
así fue mi amor por ti.


Después vino el padre sol
iluminó, evaporó, limpió
no dejó más que lo
/ necesario.
Así es ahora mi amor entre las flores.


-12 de septiembre de 1987
Para Julia, Gigí y Héctor
Con todo mi amor

En la calle Ricchieri 2571. Rosario
-Tomado de la Revista de Literatura Ciudad Gótica. Nº 24. Año 7, página 32.






La rosa de Rilke*



*Por Julio Pino Miyar isla_59_1999@yahoo.com
http://juliopinomiyar.blogspot.com



Resulta verdaderamente llamativo que el notable poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar (Cuba y 1930) hace escasos años escribiera el poema, “Alguien me pidió una rosa de Rilke”, el cual contiene unos versos de desasosegado acento autobiográfico: “(…) En La Víbora lejana, mi total cercanía. / Registro viejos papeles amados y escojo estas rosas / Escritas por la mano absoluta del poeta. / Luego sería la rosa final, la de la espina”. ¿Es el mismo poeta de estos versos el absolutamente prendado de una utopía política, para quien el discurso esteticista debía ceder paso al sueño más insurgente y quien aclamara ardientemente el impacto de todas las exenciones de la Revolución de 1959 sobre nuestras letras?
Previendo los peligros que acechaban a la poesía a partir de la proclamación de una impositiva cultura popular, el poeta alemán Heinrich Heine, simpatizante de las ideas socialistas, le confesó a su contemporáneo y amigo Carlos Marx, que tenía miedo que los obreros “terminaran por sembrar patatas en su jardín de rosas.” ¿Fue entonces una reacción eminentemente tardía ante supuestos desmanes cometidos en el territorio de la poesía, lo que hizo a Retamar salir a defender casi al final de su vida su amado jardín de rosas e invocar a Rilke, uno de los supremos representantes de una culta elite europea? ¿Un regreso, acaso un signo de admisión, a esa lejanía esencial, al parecer irreductible, que viene padeciendo desde siglos la poesía, y que es, sin embargo, su “escudo de nobleza”, su privativa e insoslayable condición? La cual alude sin afectaciones a la naturaleza exiliada del poeta y sus palabras; a la escabrosa situación de inmigrante perpetuo para quien, encerrado en su sueño moral, en su arcano utopos político, en su intransferible desasosiego existencial, comprende que ya no es posible el retorno, y su fe asume entonces la anchura de las certezas metafísicas y el regusto amargo y nostálgico que sólo pueden traer las batallas perdidas.
La batalla perdida, pues fue a la que nuestra abstracta existencia nunca asistió. Retamar asume como propia la culpa por esa incapacidad proverbial del poeta para llegar a tiempo a las citas concertadas con la historia, mientras fue otro el que estuvo en su lugar. ¿Dónde estaban en ese momento el poeta y la poesía? En el exilio, en el inxilio; en el exilio indistinto de la geografía o la cultura; en el inxilio equívoco -interior- donde el poeta enumera, como las cuentas de un rosario, el algebra imposible de su alma. Pero es 1ro de Enero de 1959 y Retamar saluda la llegada de la joven Revolución con estos versos:
“Nosotros, los sobrevivientes, / ¿A quiénes debemos la sobrevida?” / ¿Quién se murió por mí en la ergástula, / Quién recibió la bala mía, / La para mí, en su corazón? (…)”
Es el canto de Jeremías bíblico. Sin embargo, no debería caber duda que lo dicho en ese momento fue sustancialmente honesto, y que la honestidad es la precondición existencial que nos exige desde siempre la poesía. Si siguiéramos la línea de un pensamiento políticamente comprometido como el de Retamar, e hiciéramos además uso de las alegorías bíblicas, podríamos decir que la poesía había estado en cautiverio en Babilonia por todos los años de la República de 1902, y la Revolución parecía liberarla, haciéndola regresar de un éxodo de lustros, al convocar a los poetas para reconstruir juntos el gran proyecto histórico de la nación. Para Retamar el Deseo -fuerza matérica de la poesía-, eros entretejido en la distancia, se hacía tangible, se objetivaba y dejaba atrás su vocación lúdica para colocarse al alcance de las manos que trabajaban: “(estoy construyendo esta escuela) con las mismas manos de acariciarte”. Era como si hubiésemos llegado al fin de todos los exilios, a la tierra feliz de promisión, levantado nuevamente el Templo y haber hecho resurgir a Jerusalén sobre las antiguas ruinas de la dispersión. Nuestro deseo, largamente alimentado en el destierro, volvía así a su condición fundamental: ser la materia de la creación; la sustancia indivisa para ejecutar la arquitectura del sueño.
Pero, ¿qué sucedió en nuestra historia nacional, en la vida del poeta, para que en el ocaso de su poesía volviera a invocar la bienamada rosa de Rilke, su exquisito perfume como una añeja necesidad que buscaba expresar la sensibilidad trasgredida del artista por el paso devastador de los años y las utopías? ¿Por qué entre sus poemas se lee ahora al ambiguo arte conjetural y le hace decir a Jorge Luis Borges lo que pudo muy bien decirse a sí mismo, como tanteando con eso los pequeños resortes metafísicos de la existencia? “Lamenté no haber tenido el valor de mis mayores, (…) / No se olvide que no soy quien escribe estos versos. / No los escribe nadie”. El bibliógrafo cubano Rafael Rojas curiosamente ha sintetizado el peligro que se cierne sobre Cuba a las alturas del siglo XXI, cuando se encuentra singularmente inerme frente al impacto desmedido de la globalización capitalista: “(llegar a ser) una democracia sin nación, un mercado sin república”. Mientras que un devenir personal “inquebrantablemente entrelazado con el destino de la nación”, haría que esos males históricos atenazaran la existencia del artista convirtiendo su arte en un credo sin posibilidad de comunión, y a su propia vida en la memoria abstracta de una antigua raza. ¿Un nuevo exilio nos espera más tenaz y definitivo que el anterior? ¿un nuevo exilio al que no le ha bastado usufructuar porciones enteras de nuestro pasado, ya que parece erigirse desde el futuro para señalar donde hubo promisión, la tierra yerma y baldía? ¿Qué significado posee en definitiva Jerusalén como metáfora del exilio, del hombre trashumante en la tierra, abandonado de la Ciudad de Dios? El fin del mundo de los significados trasvalorado en la postulación exclusiva de la fe. Y la ausencia de abrigo bajo el rigor último de la intemperie.
Tres
(Cambiar la vida)
“En un rincón de la Plaza Furstenberg en París he dejado una pequeña maleta invisible que acostumbro a mirar a través de un espejo de grano muy unido que encontrara en el sitio en que la maleta reposa A muy pocos pasos de ese lugar absoluto he vivido algún tiempo (…)”. Nos dice el poeta cubano José Álvarez Baragaño, (1932 - 1962) ¿Bordea el creador los linderos de la estética surrealista? Podría suponerse, en esas ocasiones en que la realidad parece alterarse ante nuestra mirada, yuxtaponerse en planos de diferente origen y difícil ordenamiento, creando raras composiciones y explorando áreas hasta esos momentos poco visitadas del vívido entorno. El surrealismo no es otra cosa que un experimentalismo -ese “lugar absoluto”, esa “maleta invisible”- de fuerte registro existencial. No sabe cómo situarse ante el problema de la tradición y por eso la deja en suspenso, en un gesto enfáticamente romántico de desencanto y rechazo.
Cuando el singular personaje de la Maga le afirma a su pareja en un lugar de Rayuela, “Hay ríos metafísicos, Horacio, vos te vas a lanzar un día a uno de esos ríos”, nos está indicando la precondición existencial padecida por esos habitantes metafóricos de París que son los poetas, la Maga, Horacio y el propio Cortázar; sus irrevocables talentos suicidas como buscadores in extremis de significados. Fue en su novela – problema, Rayuela donde Julio Cortázar describió a París como una “inmensa metáfora”, porque hay un modo marcadamente ficcional de operar de la cultura, y la metáfora alude a ese formidable desplazamiento metonímico, a esa alteración radical de la realidad que la propia cultura provoca. Es decir, la Ciudad del Sena no sólo existe como realidad urbana, como puro conglomerado humano, sino además, como un lugar que se distingue entre las inquietudes más legítimas y soberanas del espíritu. Mas, si nos dedicáramos a la comparación crítica de grandes ciudades metafóricas como París y Jerusalén, las cuales comportan cualidades muy disímiles a la hora de experimentar lo mítico, veríamos que, en la primera se vive el agónico cruce entre la realidad y el sueño, mientras, en la segunda, la actitud es de una abstracta actitud de espera -no menos agónica- por algo que no sabemos qué es y sobre lo que no hay asomo alguno de certeza. La imagen que en París percibe nuestra sensibilidad, es algo interior, subjetiva, latente. En Jerusalén, en cambio, es externa y se erige al modo de un “enemigo rumor” que desde una distancia infranqueable nos observa. Para ambos casos se proponen la soledad y la fe como únicas verdades alternativas; ese “permanecer tranquilo en la obra” que pedía en sus epístolas Van Gogh, en su doble condición de hombre de arte y de religión. París, en resumen, es aquella Ciudad privilegiada en el que la historia moderna situó el profano e irresuelto programa de la liberación; Jerusalén, la Ciudad escogida por la tradición milenaria en la que asistimos a los problemas sagrados de la redención y la inculpación. De esta manera, los dilemas que plantea existencialmente el exilio son como una madeja que se enreda entre la realidad y la ficción, la culpa y la ensoñación.
¿A qué región particular de nuestra sensibilidad apuntan con su existencia los poetas que mueren asombrosamente jóvenes? No el más grande pero sí quizás el más radical de los poetas cubanos, Baragaño escribió a los veinte años el poemario, Cambiar la vida. El poeta nos dejó dicho allí que había que aspirar a aquella imagen que poseyera enteramente la realidad de las cosas. Él fue nuestro gran poeta surrealista, aunque al entender la evidente insuficiencia de las palabras al nombrar la realidad como el apartamiento más inicuo experimentado por el hombre, asumió, paradójicamente, un punto de vista teológico. Apartamiento y éxodo, de raíces metafísicas, al que el creador se ve condenado y desde donde clama por la imagen preciada que volviera a expresar, de una vez por todas, la antigua realidad, la copiosa plenitud.
Para Baragaño, el poeta se exilia voluntariamente del mundo persiguiendo una intensa visión interior que pudiera devolverlo a su condición originaria, a la plenitud de su experiencia humana. No obstante, es en el miedo a quedarse sin imágenes, en el horror a un mundo carente de significados, donde se produce la revancha de las cosas y por ende, la angustiosa cosificación de la existencia, la cual se nos aparece entonces bajo las formas críticas de la locura y la muerte extrema. Nos abunda sobre eso el poeta en su “Himno a la muerte”, tomado de su poemario, Poesía, Revolución del Ser (La Habana, 1960):
“(…) Morir es caminar por tus abismos/ Es consolar la palidez de nuestro rostro/ En el único cambio verdadero/ (…) En tiempos oscuros de miedo y de locura/ (…) No sé qué rectitud ideal me la recuerda/ Qué reposo innombrable/ Qué peso que no pesa…”
La Ciudad del poeta no es así el París al que canta en sus versos Fayad Jamís, porque la Ciudad que éste evoca en sus poemas tiene un ligero acento de manifiesto cívico, y desde él expresa su hermoso sueño político, el matiz social que le acompaña y delinea, no sólo para brindarle una forma oportuna, sino también, para dejar bien establecidos sus inexcusables límites. La poética de Baragaño, si fuese remitida al escenario y al amplio ámbito cultural donde se inscriben Los puentes, sería el París de las andanzas nocturnas bordeando las ciénagas del Sena, donde el alma es llevada en bandolera, descendiendo con ella a los ínferos de la soledad y la concupiscencia, perdida y recobrada por medio de esos raros contubernios a los que, a veces, suele ser proclive la palabra. Nuestro poeta, muy a diferencia de Fayad, no se encuentra ubicado dentro de los límites convencionalmente preestablecidos de la existencia, su poesía es así mucho más imperfecta, sin embargo, por eso más intensa, sobre todo porque nos recuerda el apotegma que André Breton hiciera de la belleza: “será convulsa o no será”. Baragaño se ve ubicado en el borde exterior de todos los límites, colocado siempre más allá de cualquier rasgo de prudencia, y, desde ese extrañamiento fundamental, desde ese exilio irreductible, nos habla, mientras recorre sin descanso los peligrosos bordes exteriores de una ciudad amurallada, lo cual se convierte para él en el único modo o gestión humana permisibles. Y esa señalada ineptitud parece establecer el contenido sustancial de su obra y de su extraordinario periclitar. Por tanto, la poemática de Baragaño admite ser leída como una experiencia límite de la existencia y la palabra, pues nace de la mirada en lontananza hacia las planicies indiferenciadas del desierto donde se sitúan las amargas certezas, el gesto iracundo del Job bíblico ante una inhóspita Jerusalén, o frente a un dios que ha negado a los hombres toda bienaventuranza.
Indudablemente, José Álvarez Baragaño fue nuestro gran poeta maldito. Su poesía recorre en círculos el camino que va del drama de la existencia individual a la Ciudad de los hombres, a los grandes intereses y necesidades colectivas, aunque percibe que hay en él un golpe irreparable, una herida severa y tangencial que nada ni nadie podrá reparar. La certeza de esa enorme carencia labra su poesía, acaso su razón de ser, y se siente destinado a una Revolución en solitario que, según el primer Octavio Paz, es la revolución del verdadero artista de hoy para luego cargar consigo, “el peso desgarrador de la felicidad”.
Cuando pensamos en la muerte en 1930 del gran poeta vanguardista ruso, Vladimir Maiakoski, estamos tocando no sólo un hecho paradigmático, sino una de las regiones más sensibles de la intimidad del artista contemporáneo: ¿Por qué se suicidó Maiakoski? Hay sólo dos opciones, la primera es decir que esa pregunta no tiene respuesta, pues enuncia ese hito de vacío, de absoluta incertidumbre, que se suspende como un misterio sobre la vida de ciertas naturalezas privilegiadas: el poeta se suicidó por la angustia pura de vivir, una suprema insatisfacción que jamás podría resolverse. Sin embargo, la segunda opción nos dice que su muerte pudo ser evitada, que su descenso revela el fracaso de una específica política cultural en tiempos del Poder de los Soviet. Y supongo es la respuesta verdadera, la que nos deja opciones, la que no se traduce en mera instancia metafísica, ya que parte de la absoluta terrenalidad del artista y de los problemas que, en cada momento particular de la historia, le conciernen.
Cuando llegó la Revolución de 1959 se pensó en un mundo nuevo en el que el socialismo resolvería los problemas que para el artista plantea la existencia, y que la propia filosofía del hombre encontraría, en la práctica más vivificante, la respuesta a todas sus preguntas. Hoy sabemos que no fue así. El Che, probablemente en el más conocido de sus textos, El socialismo y el hombre en Cuba, intentó sortear la aguda contradicción que creaba el binomio de un Estado del pueblo y una sociedad asalariada, donde el artista sería un becario estatal y donde, por tanto, su sensibilidad y su inteligencia estarían transadas, de antemano, con todas las bulas que a diario diseña el poder. El socialismo, hasta donde hoy lo conocemos, no ha resuelto los problemas que proyecta desde milenios el tema de la liberación humana -por el contrario, los ha enrarecido-, y el Che fue uno de los escasos líderes revolucionarios mundiales en creer con honestidad en la necesidad real de pensar y resolver ese inobjetable dilema.
Si nos atenemos a los Manuscritos económicos – filosóficos de 1844 de Carlos Marx, veríamos que el ateísmo filosófico que allí se proclama, sólo puede verificarse en la práctica coherente de una filosofía política la cual vindique la soberanía de la autoconciencia no sólo en un plano cósmico, sino en los renglones tanto económicos como políticos de la sociedad. Lo que llamamos angustia metafísica puede ser sólo un modo de cómo encaramos la reflexión sobre nuestro destino individual y el valor que para la vida poseen los significados; mientras la Revolución social que todos esperamos, solamente sería viable si la sentimos cumplirse en cada uno de nosotros; en ese espacio íntimo, discreto pero medular, donde acostumbra a latir la acuciosa sensibilidad del artista y se fragua la soberanía política de la autoconciencia; su antitotalitario ateísmo moral y el fundamento socioeconómico que, sin duda, la sostiene.
Cuando André Breton en el México de los años treinta firmó junto a León Trosky y Diego Rivera el “Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente” estaba intentando tocar las puntas de un triángulo equilátero. ¿Es posible todavía cambiar la vida? Es la pregunta que se hizo Baragaño, es la frase formulada por Rimbaud, es el Rimbaud traducido por Vitier, es el gran proyecto surrealista y las jornadas estudiantiles y obreras del París de Mayo del 68’; es el sueño dadaísta de Tristán Tzará en sus interminables partidas de ajedrez con Lenin en el legendario exilio de Zúrich de la segunda década del siglo XX. ¿Por qué, y a pesar de todo, persistimos en apoyar la Revolución de Enero? Porque es nuestra única opción, no hay otras, no habrá otras. Lo que puede haber de carne de mi vida, lo que pude constatar en el corazón de las esencias, es ese sueño postergado, es esa excusa que no acaba, (a pesar de la mirada extraviada de los burócratas del mundo, los grises pontificadores de “la verdad revelada”, los adocenados del gesto, el pensamiento y la palabra). Esa teodicea que no llega, esa aventura solar y estos borbotones de sangre jacobina. Ese lejano exilio irremediable -prudente, antiguo, cómodo, burgués- que mi propia mano me deparó un día. Esa vida preterida, ese exilio que no cesa... esa rosa de Rilke deshojada.





Punto de lectura*


Angélica Gorodischer


Estoy leyendo en la librería en un diván. Casi sin darme cuenta me voy quedando sola. Sé que se acerca el momento del cierre, cuento las hojas que faltan para terminar el cuento de la Gorodisher. No sé si llego y el alma se acelera. Es una hermosa sensación de suspenso, disfrutar antes que den las doce o antes de la muerte, disfrutar el placer clandestino del libro. Ahora se ha dado vuelta todo, se revuelve la narración y el personaje sometido triunfa. La justicia poética llega cuando me avisan que se termina, el tiempo, pago la cuenta, junto los libros y me voy. El poder, las mujeres, los oprimidos, la justicia, el deseo de saber, de saltar los encierros, revivido en esa lectura. Vuelvo al patio de mi infancia cuando, con los ojos brillantes del voyeur, penetraba esa colección, todos los libros iguales vestidos de verde, todos me llevaban lejos de lo permitido, todos me hacían pensar, imaginar, rebelar de la sujeción a tantas fórmulas no compartidas. Como triunfar en la vida ese era el nombre del cuento de Angélica. Ahora lo sé triunfar en la vida es escaparse por una rendija del destino prometido..



*De Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar




Correo:

*

Eduardo: me pides que hable de mi experiencia con este terremoto brutal que nos sacudió la madrugada del 28 de febrero, como dice un periodista acá, nada hacía presagiar que esa noche del Viernes iba a ser diferente a cualquier otro fin de semana, me había acostado tarde viendo el Festival de Viña, mis hijos habían salido y sabía que regresarían de madrugada, así que la siberiana en una pieza y yo en otra dormíamos felices cuando me desperté bruscamente por el tremendo movimiento que remecía mi departamento; vivo en un piso doce, a lo primero que atiné fue a ir a buscar a la perra, pobrecita se moriría de susto si la dejaba sola.



Ella me imagino corriendo y yo como pude nos quedamos juntas en mi pieza yo la calmaba a ella pero inconscientemente me decía a mi misma esas mismas palabras, tranquila, ya va a pasar... No era un temblor, era un terremoto con mayúsculas, he, como todos los chilenos, vivido otros terremotos y miles de temblores, este iba de izquierda a derechas, y viceversa para después saltar violentamente, más unas ondulaciones, todos esos movimientos se repetían durante mucho, mucho tiempo, fue eterno, casi dos minutos, y cuando durante dos minutos no puedes estar de pie es una eternidad. Aparte de este movimiento errático, violento e incesante el ruido…El ruido era horroroso, sordo, fuerte, como truenos, pero no uno, sino muchos entrecruzando sus sonidos, para completar la sinfonía acústica el edificio en construcción tenía a bien soltar al vacío vigas de acero que retumbaban en el pavimento y que por supuesto contribuían a aumentar la sensación de que en cualquier momento el piso se podría romper y llegaríamos al suelo.



Finalmente en medio de la obscuridad, ya se había cortado la electricidad y se veía por las ventanas solo el negro de la noche, terminó el ruido, terminaron los temblores y quedó solamente un silencio profundo y pesado, soy una mujer grande, he vivido algunas situaciones límites en mi vida, pero jamás me habían quedado tiritando las manos de la forma en que lo hacían esa noche, la costumbre, la deformación profesional o lo que fuere me hizo reaccionar en cuanto paró, lo más importante vestirme rogando para que no empezara de nuevo antes de estar lista con algo abrigado, después gateando buscar las llaves del departamento, el teléfono, celular, los cigarrillos y encendedor que en medio de la debacle habían salido junto con la laptop volando y estaban esparcidos por el suelo.



Obvio el ascensor no funcionaba y si lo hubiera hecho no se puede usar en circunstancias como estas, así que perra en mano a bajar los doce pisos al igual que mis vecinos, ya el hall del edificio estaba lleno de gente con caras pálidas y rastros de lágrimas en algunos rostros, gente que jamás se había saludado se mostraban los dientes por ser compañeros de la misma desgracia, yo en una esquina trataba de llamar a mis hijos y mi madre en primer lugar, uno de ellos logró llamarme diciendo que estaba bien ufff que alivio, con las líneas abarrotadas de llamadas logar comunicarse era tarea de titanes, por suerte mi compañía fue de las que pudo seguir prestando servicios, logré saber de mi madre, también asustada pero bien y de ahí en adelante nada de nadie.



Alguien avisó que se había roto una cañería en el subterráneo, merde tenía que volver a subir para buscar las llaves del auto que no quería que quedara nadando si era grave, vuelta perra en mano ( nunca estuvo más dócil) a subir los 12 pisos, que con ese sistema ahorrativo apenas prendes una luz parece que suponen que eres un triatleta y se corta antes de que llegues a otro interruptor, mientras subía me encomendaba a Dios para que no se pusiera a temblar de nuevo cuando ya había estado a salvo, logré llegar y a obscuras empezar a rastrear las llaves y de pasada cortar el gas, no fuera que por algún escape lo que no se había roto tuviera ganas de estallar cuando llegara la luz, vuelta a bajar los doce pisos y pude sacar el auto a la superficie donde al menos no se inundaría. No faltaban los pseudos expertos que miraban el puente grúa del edificio del frente en construcción que vaticinaban que se iba a caer sobre nosotros ( me mordí las uñas para no mandarlos a ya saben donde por catastrofistas, salía otro trago en mano muerto de la risa que encontraba que todo esto era genial ( ¿Los vecinicidios en tiempos de emergencias tendrán menos años de cárcel?, en fin finalmente llegaron mis hijos y me entró el alma al cuerpo, estaban bien y tranquilos.

Se que nos miraron como si fuéramos ET, pero decidimos que si no se había caído el edificio con ese terremoto ya era confiable y subimos de nuevo los doce pisos (juraba mientras subía no fumar nunca más…ya se me olvidó, los ascensores funcionan), les juro que miraba los muros y ventanales y los encontraba amorosos, alguien había hecho bien su trabajo, alguien había cumplido con las normas antisísmicas y el edificio estaba perfecto. Pasábamos a otra etapa, recuento de daños, bucear linternas, tratar de encontrar la única radio con pilas que nos pudiera contar ¿De qué magnitud había sido? ¿Dónde fue el epicentro? Y todos esos detalles que al final nos hicieron sentir muy afortunados. Daños casi nada, una copa rota, los cuadros que habían decidido bajarse de las murallas y mucho desorden, todo lo que se podía caer estaba en el suelo, luego prendimos la única vela que había y nos sentamos mirando la noche tomando el café más malo del mundo (con agua tibia) pero que en ese momento estaba exquisito.



Cuando por la radio empezamos a oír las trasmisiones desde la zona Central nos quedó más que claro que lo nuestro había sido nada, pero la verdad nada, allá estaba el drama, en una zona muy extensa, cinco de trece Provincias habían sufrido este terremoto, más o menos esto afecta al 80% de la población, con un gran agravante, todo el borde costero además del terremoto sufrió el efecto del tsunami que se formó por haber sido el epicentro en el fondo marino, cuento corto lo que no se cayó ( muchas de las construcciones en esa zona son de adobe, algunas eran patrimonio nacional, podían llegar a tener 200 años), casi todo quedó destruido o inhabitable, y después lo arrasó el mar, no con olas gigantes, sino entrando con fuerza por todas las caletas, puertos y playas arrasando con todo a su paso y llegando a alturas insospechadas.



Ya saben por las noticias el caos inicial, que si hay alerta de tsunami, que si no hay, que si llamamos a confirmar, que si damos la alerta se puede morir gente de susto etc., excusas, en caso de terremotos sobre los 7,0 grados de magnitud se debe subir a terrenos altos en todo el borde costero, los que no esperaron a que les avisaran se salvaron, los pescadores viejos saben que “la mar” se va a enojar y vendrá con toda su fuerza llevándose todas las casas de los que viven todo el año y por supuesto las de veraneo que en ese momento estaban llenas. Me dirán es que si no avisan que es de 7.0 grados o más como sabremos si “no nos avisan” si un terremoto te impide tenerte en pie es de más de 7 grados, receta casera pero totalmente efectiva. No funcionó nuestro súper sistema de alerta temprana esa es la verdad, los que se salvaron fue por su propio conocimiento e intuición amén de los muchos carabineros y bomberos del lugar que expusieron sus vidas avisando a gritos o con un megáfono! Tenemos una tarea inmediata y urgente, se deberá reformular el sistema de manera que el próximo terremoto - triste decirlo pero sabemos que siempre habrá un próximo- nos pille mejor preparados.



Hoy nos queda encontrar a los aún desaparecidos, enterrar nuestros muertos, consolar a sus deudos, remover los escombros para poder reconstruir todo lo que está en el suelo, con prioridad para las casas, hospitales y escuelas. En paralelo se investigará todos los derrumbes de edificios nuevos que debieron igual que el mío haber resultado sin daño y le caerá todo el peso de la ley civil y penal.



El otro día pensaba cómo sería mi Chile si cada 10 años no tuviéramos que reconstruir algún pedazo de nuestra larga y angosta faja de tierra , seguramente sería mejor económicamente, pero nunca habríamos forjado el carácter como nos ha tocado hacerlo, oír los testimonios de quienes perdieron todo, todo…no importa, los pescadores somos duros, vamos a salir adelante, solo necesitamos unos créditos para recuperar nuestras lanchas y aparejos y están dispuestos a adentrarse a ese mismo mar que enfurecido recobró su terreno para lograr su sustento y el de sus familias. Sinceramente me emociona ver los testimonios de miles de héroes anónimos que arriesgaron sus vidas por salvar sus familias o mucho peor, por salvar a desconocidos, ellos merecen ser honrados por todo el país y merecen que se destaque su grandeza y entrega con la misma fruición con que la prensa cubría los saqueos, saqueos puntuales de gente que aprovechó el momentáneo vacío de poder para robar lo que fuere, a las grandes tiendas ,a las medianas, a sus vecinos, a todos, hoy restablecido el orden se allanan sectores donde existen verdaderas multitiendas de objetos robados, puedo entender robar por hambre o frío, no me pidan que disculpe a los simples ladrones que en camiones y autos cruzaban raudamente con sus botines y que hoy no saben donde esconderse pues ya están detenidos.



Este terremoto ha logrado cambios profundos, los militares controlando el orden en las calles eran vitoreados por moros y cristianos, ya se acabó el complejo que las FF.AA. son lo que fueron en los aciagos días de la dictadura, se han reencontrado con el pueblo y han recuperado el lugar que nunca debieron perder. Este terremoto también logró que Presidenta saliente y Presidente entrante se fundieran finalmente en un abrazo muy simbólico, no queda tiempo para la política chica, es el tiempo en que Chile necesita todos sus ciudadanos comprometidos con la reconstrucción, sin distinción de colores, el único color vigente es el tricolor. También les cambió el escenario a los políticos, ya no podrá existir un programa de gobierno que no sea reconstrucción y una Oposición que no sea reconstrucción, porque de otro modo seremos muchos, la mayoría los que les pasaremos la cuenta y tendrán que oírnos. También cambió la relación o no relación social, si todos somos al fin y al cabo seres humanos y punto, nada mejor que un desastre como este para mostrarnos que el consumismo, el elitismo, la discriminación son conceptos añejos… solo vale que estamos vivos y que tenemos que ponerle el hombro.



No me queda más que agradecer a todos los países que nos han mandado ayuda en alimentos, remedios, hospitales de campaña, médicos enfermeras, aviones, helicópteros, equipos de comunicación, plantas desalinizadoras y un largo etc., gracias, muchas gracias.





*María Teresa.

-Desde Chile-




*


Inventren Próxima estación: Andant.

-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/


InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/



Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por
Yahoo, enviar un correo en blanco a:
inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar


INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a:
inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

lunes, marzo 08, 2010

TEORÍA DE LOS PARARRAYOS...




-Ilustración de Walkala. www.walkala.eu




SURCOS*


“Los cabellos del agua aun no tienen memoria.”
SOFIA ARZARELLO



Ha colapsado el universo.
El labriego ha dejado el refugio silencio.
Una mujer de nieve lo acompaña.
El frío muerde.
La sangre es un río congelado.
La muerte vuela en escoba de cobre.
El sol apagado y los cirios arden.


La mujer de cabellos anegados.
Destrenza
El tiempo con sus manos.
Tan quieto, tan antiguo, como castillo en ruinas.
Tiene doce dedos en su mano.
Mil dolores en sus pies.
Doblada en pesadumbres.
Tallado laberinto.


La zanja se hizo cauce y el cauce se hizo surco.


En cada línea de su cara, un surco.
En cada surco, una llaga.
En cada llaga, un parto.
En cada parto, una simiente.

El caballo relincha en verde y malva,
El trigo ha de brotar, turgente, ese verano.




*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






TEORÍA DE LOS PARARRAYOS...








UN RECUERDO EN CADA ROSA MUERTA*


Para los que están, pero no se ven.



Salta de piedra en piedra
buscando tierra firme
y en ese intento
por parecer mortal
la muerte anda con zapatos nuevos
y oculta un recuerdo
en cada rosa muerta.





DESPECHO*


Ya no estás
y el viento sopla en la ventana y la lluvia
nubla el cristal, igual
que cuando estabas.
Sólo pocos recuerdos sobreviven.


Ya no estás
y apenas me conmuevo.


Sin embargo,
cada día al desnudarme
veo la cicatriz, y aún sangra.



*De Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@cubarte.cult.cu
-Del poemario “En la redondez del tiempo” (2009)








TEORÍA DE LOS PARARRAYOS*

Crónicas del Hombre Alto (n° 59)


La siguiente no es una hipótesis con pretensiones científicas. Tampoco una especulación meramente literaria. Se trata de un intento acaso descabellado de ordenar en palabras una impresión que me sobreviene de vez en cuando, sólo para buscarle mediante la escritura un sentido posible, una significación -tal vez ilusoria- que la vuelva razonable.
Para plantear la cuestión debo partir de una premisa inquietante pero irrefutable: vivimos acechados constante y sigilosamente por la tragedia. Si se me permite y perdona una metáfora tan elemental, podría decirse que la vida consiste en atravesar un bosque recorriendo un sendero en cuyos márgenes, oculta entre el follaje, mora una criatura impredecible que, a cada rato, puede irrumpir en nuestro camino y arrastrarnos sin previo aviso al territorio del dolor y el espanto. Un ser que no es maligno ni deliberadamente cruel sino tan sólo irreflexivo y ciego, lo cual lo torna sin dudas mucho más temible. Sabemos de su existencia, sí, pero en cierta forma nos comportamos como si no lo supiéramos. Y es entendible que así ocurra: quizás esa negación sea el único medio con que contamos para no quedar paralizados por el miedo en mitad de la travesia. Sabemos también que estamos expuestos a ese peligro en forma inevitable, pero ese saber no suele ocupar nuestros pensamientos cotidianos. Es un saber que opera como un trasfondo imperceptible de nuestros actos, algo que permanece latente, quizás aun más latente que la certeza de nuestra propia finitud. El costado terrible de la vida, la dimensión horrorosa que ésta puede adquirir en cualquier momento, son confinados al rincón más recóndito de nuestra conciencia. Sabemos que la criatura anda suelta pero si no pensamos en ella es como si no existiera. Y si no existe, estamos a salvo.
El recurso es válido y funciona con suma eficacia. Pero un buen día llegan hasta nosotros aciagas noticias y las defensas erigidas manifiestan de golpe toda su endeblez. Un tío sufre un infarto, al hijito del vecino le diagnostican una enfermedad terminal, un amigo tiene un grave accidente con el auto. un compañero de trabajo o de juerga se muere. Primero es la incredulidad, el cómo puede ser si estuve con él la semana pasada; después la consternación, esa presencia opresiva en el pecho que recorta de nuestro vocabulario toda palabra que no esté manoseada por los lugares comunes. Y entonces, experimentamos un fenómeno cargado de ambivalencia. Por un lado, la certeza de que esta vez la bomba estalló muy cerca, más de lo habitual, la atemorizante comprobación de que en la lotería metafísica que rifa desgracias teníamos un número demasiado parecido al que salió sorteado provoca en nosotros -los que seguimos sanos, los que seguimos vivos- el retorno brutal de lo que había sido relegado, la reaparición de nuestro desamparo esencial ante la fragilidad de la condición humana. Y simultáneamente, está el alivio algo culposo de saber que el espanto nos ha rozado sin lastimarnos, la comprobación egoísta y tremenda de que al dolor se lo llevan otros a quienes, por unos días, unos meses o tal vez para siempre, la vida se les pondrá patas para arriba mientras que nosotros continuaremos atravesando el bosque por el sendero como hasta ayer, con normalidad, con la misma aburrida y maravillosa normalidad de todos los días.
Es en momentos así cuando me sobreviene esa impresión de la que hablaba al principio. La proximidad de ese sismo existencial que sacude la rutina de los otros me conmociona, y no puedo dejar de sentir que esa persona que acaba de ser agredida por la muerte o la enfermedad ha actuado como un pararrayos, atrayendo hacia sí una energía destructiva que andaba circulando en el ambiente y que bien podríamos haber sufrido aquellos que, de un modo u otro, tenemos una conexión con la víctima providencial. Siento que de alguna incomprensible manera, sin ninguna intención, sin vocación de sacrificio, sin la menor predisposición natural al heroísmo, esa persona nos ha salvado. Somos afortunados; nos ha sido concedida una prórroga durante la cual no moriremos, no nos sucederán cosas terribles. Como si hubiera un sistema de cupos para la tragedia, distribuidos vaya a saber con qué antojadizo criterio, y esa desgracia cercana pero ajena hiciera disminuir de manera considerable las probabilidades matemáticas de que, al menos por cierto tiempo, la criatura la emprenda con nosotros.
Es muy posible que estas sean divagaciones sin fundamento, más próximas al pensamiento mágico que al reino de las verdades objetivas. Imposible conocer cómo funcionan realmente estos asuntos. Quizás termine de atravesar el bosque y me muera sin saberlo. O quizás lo comprenda todo, de una vez y para siempre, el día en que me toque a mí ser el pararrayos de otra gente, el garante inconsulto de su salud o su supervivencia.



*de Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@fibertel.com.ar








Cuando la soledad se vuelve violenta*



*De Jesús Brilanti T. lugburtian@hotmail.com



Cuando la soledad se vuelve violenta
se lleva la rabia que uno lleva por dentro,
y deja al interior la más pura vaciedad, que no se olvida,
como a ti, a quien siempre recordaré, recordaré
tu violencia, tu mal humor, tu irritabilidad,
pero has de saber que también supe acerca de tu otro yo,
como que intentabas jamás denotarlo a los demás,
y conmigo, cabrón, te equivocaste,
porque yo fui testigo que en medio de tu masa corpulenta,
eras noble, eras fiel, y un tanto dócil.
Irreverente y tosco, sí, puede ser, pero siempre atento,
¿tu piensas acaso que me olvidaré de ti fácilmente?
son encuentros que jamás se olvidan, como el tuyo y el mío,
contrario a lo que medio mundo creyese de ti, eras un sabio,
y cuando hube estado cabizbajo, inundado de ese color gris
cual siempre me ha acompañado de la calle a la casa
o de la casa al mundo exterior, situación que conocías a menudo,
sabías cuando estaba desgarrado por dentro, te acercabas, me veías
y hacías cualquier cosa para hacerme reír, ¡qué estúpido te veías!
pero bueno, ¿a quien diablos le importaba?
lograbas tu cometido, me hacías sonreír, y pensaba
en tu manera de decirme que todo estaría bien.
Llegaste a mi vida en un momento bastante oscuro y crítico,
de la Ciudad de México arribaste, maldito desconocido,
para estrecharte entre mis, aun más, malditos brazos
¡malditos siete años que nos tuvimos que ver la cara a diario!
malditas las ocasiones que no quise pasar más tiempo contigo
cuando siempre tuviste tiempo para mí, pero yo no lo tuve para ti,
lo peor del caso es que jamás me lo reprochaste, en cambio yo,
te reproché tantas cosas, y por más injurias que yo te dijera
nunca cambiaste, seguiste siendo el mismo bribón de siempre.
compartimos muchas cosas, tú lo supiste, pero sobre todo creo
que compartimos el dolor, la soledad y el terror, pero…
¿qué peor que estas tres sensaciones amalgamadas al unísono?
porque has de saber, que así fue, tu no tuviste ya el tiempo
para darte cuenta, pero yo si, lo recordaré por el resto de mis días.
llegué tarde, salí al patio, y estabas echado a mitad del mismo,
creí que estabas dormido como otras tantas veces,
pero noté tu jadear, entonces te moví con mi pie derecho
y no respondiste, me alarmé, me acerqué a tu voluminoso cuerpo,
forrado de ese pelaje amarillo, te hablé en voz baja, pues deseaba,
en realidad lo deseaba, sólo estuvieras durmiendo y me ladraras
como cuando te espantaba: me ladrabas, me gruñías irritado
pero siempre supe que eras incapaz de morderme
con ese enorme hocico al que tantos le temieron
pero no, no respondiste y entonces grité tu nombre,
y nada, solo tu respiración agitada; ya ni siquiera abrías los ojos,
esos ojos llenos de tristeza que toda la vida tuviste,
te jalé de las orejas, moví tu cabeza, pero el mismo resultado: nada.
comprendí entonces que estabas muriendo, y tu muerte
no era cualquier muerte, fue una muerte terrible, espantosamente violenta,
ya no tuve tiempo de hacer algo, sólo de mirarte, y mirar de muy cerca a la muerte
encajando su aguijón venenoso, violento, sobre el cuerpo moribundo de,
no diré mi mejor mascota, o mi perro, sino diré: mi mejor amigo,
¿y qué hacer? solo contraerme para no sentir por debajo de la piel
el susurro, el aliento de la muerte que desgarra lo que decimos “vida”.
Tu cuerpo se estremecía, era la muerte violenta que no pedía permiso,
las convulsiones llegaron en segundos, vomitaste un líquido amarillo,
la respiración se te cortaba, pero mi querido amigo,
fuiste el mismo cabrón de siempre, fuerte, valiente encarando
a tu propia muerte, no lloraste, no te quejaste ni un instante,
el que derramaba llanto silente era yo, de impotencia, de incertidumbre,
ya sólo deseaba que aquella violencia terminase,
un paro cardiaco te fulminó, dejaste de respirar, caíste de bruces, tus patas dobladas
hacían aquel cuadro aún más trágico de lo que ya eran,
parecía que estabas realmente dormido, ¿o si lo estabas amigo mío?
te acaricié por última vez, y un trozo de mi alma se murió contigo,
entré a la casa y comencé a patear las paredes, más violencia aún,
no era suficiente la violencia que le quitaba la piel a mi espíritu,
no era suficiente el dolor de afuera, necesitaba llevarlo adentro y arrullarlo,
como cuando te arrullé a ti a los tres meses de edad hasta que te dormías.
Ha pasado el tiempo, y me siento a veces gris, pero ya no estas
para hacer tus estupideces, rodando de espaldas por el suelo y hacerme sonreír,
¿a dónde te has marchado amigo?
Me has dejado sólo; si intentas pensar que seré fuerte como tú, tremendo bribón,
lamento decirte que estás muy equivocado.


*A la memoria de mi mejor amigo: Lucas (2001-2008)







*


Vine para buscarte
siguiendo tu perfume de silencios de domingo.
Vine a rescatar de aquel beso quebrado
la última esquirla
el pentagrama que sabinamente otros cantaron
los 19 grados de distancia que hoy me pertenecen
las mañanas prendidas a tu ayer
y el aire que le falta a mi zodíaco.


Y puedo seguir.
El camino con vuelo de gaviotas
.donde ahonda el crepúsculo
la música, el vino, la ternura
las noches de vigilia
los delirios
y el jirón del amor que fue envolviendo
todo llanto
todo olvido
todo sueño.


Es larga la lista
pero ahora que no estás para escuchar mi grito
te dejo mi poema
y que salven los cielos mi locura.



*de María Manetti. dulcemariam6@hotmail.com
15/02/20010.








BESA LAS LETRAS DE TU NOMBRE*



“..Mientras tanto
adentro mío tu mirada vive, muy intensa,
amorosa y cada vez mas pura, la beso y me despiertas...”

MARTA ZABALETA



Si sientes que el mundo te ha mareado.
Y si te sientes rara .O que no cabes en el mundo.
Y que el mundo gira en tus campos desiertos.
Y no cruzan calandrias, ni sauces, ni rebaños.
Y ha partido el jardín y el jardinero.
Si sientes, como Fausto, que viven dos almas en tu pecho.
Y una tira hacia el simio y otra al homo sapiens.
Si no puedes contar, y cuentas hasta dos, acaso tres.
Y la pena no es una, ni tres, ni mil, ni cien.
Son infinitas penas .Innumerables penas.
Cáscaras de cebolla. Compleja trama.
Ovillos de serpientes. Encarnaciones.
Mortal angustia. Vidrio molido Crucifixión.
Entonces, lirio mío. Paloma, ojo de tigre.
Mareáte con polen fecundado. Bebe.
Respira en amarillo. Vuelve.
A la cigarra, a la hormiga, a la retama.
Sé fogata. Limonero en flor. Narciso.
Párate en el brillo del puñal del miedo.
Transforma en bermellón la ansiedad cartas que no llegan.
Deja, que te acaricie el aura de tu madera noble.
Piratea la risa, los besos y los soles.
Besa tu nombre.
Besa. Una por una, las letras de tu nombre.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar
*Del libro inédito "Desnudez de paloma"









Aventuras de una niña bajo tierra*


La historia que Lewis Carroll pergeñó para la joven Alicia Lidell a orillas de un río se convirtió, con el tiempo, en el libro infantil más leído de la historia y el que más interpretaciones recibió hasta la novísima película de Tim Burton. El escritor Guillermo Martínez cuenta cómo la obsesión romántica
de un adulto por una niña empañó para siempre la inocencia de la infancia.


*Por Guillermo Martínez



Los hechos, los pocos hechos en la superficie de la vida de Charles Dodgson, que llevaría una larga existencia paralela como Lewis Carroll, son bien conocidos. Nació en 1832 en Dadesbury, Cheshire, tercer hijo del párroco de esa localidad. Hasta los doce años no concurrió a la escuela y se educó en
el seno de su familia. En 1843 se mudaron a Croft, un pueblito de Yorkshire, donde el pequeño Charles construyó con la ayuda del carpintero del pueblo un teatro de marionetas para representar piezas infantiles escritas por él e inició su enseñanza secundaria en el colegio de Richmond. Era, como todos
sus hermanos, zurdo, en una época en que esto se consideraba una tara física, y ligeramente tartamudo.

A los trece años reúne en un manuscrito (Useful and instructive poetry) una serie de trabajos infantiles que preludian su producción literaria posterior y contienen el núcleo de diversas parodias y juegos de palabras de Alicia.
Completa su secundario en la Public School de Rugby, un período sombrío para él: "no puedo decir que haya guardado de mi estancia en Rugby el menor recuerdo agradable", escribe en sus cartas muchos años después. Sufrió varias enfermedades en esta época, una de las cuales lo dejó sordo de un oído.

La muerte de su madre en 1851, año en que ingresó en el Christ Church College de la Universidad de Oxford, fue para él un golpe durísimo. Y de la muerte del padre, en 1868, escribió treinta años después: "es la mayor desgracia que me haya sucedido jamás". Aprueba con éxito sus exámenes, es el primero de su clase en matemática y obtiene un título como Licenciado en Artes en 1854. Se le dan las distinciones de "Master of the House" y de "estudiante Senior" (el equivalente a fellow en otros colleges) que lo
convierten en miembro vitalicio de Christ Church. Como ocurría con las posiciones académicas en ese tiempo, su beca dependía de que permaneciera soltero y de que prosiguiera la carrera eclesiástica. Empieza a prepararse para su ordenación como diácono y paralelamente entra en contacto con Edmund
Yates, director del Comic Times, donde publica parodias poéticas y algunos cuentos cortos. Le propone al editor varios seudónimos: Dares (primeras sílabas de su pueblo natal), Edgar Cuthwellis, Edgar U.C. Westhall (conformados con letras de su nombre) y las variantes Louis Carroll y Lewis Carroll, a las que llega tomando sus propios nombres Charles Lutwidge, traduciéndolos al latín como Carolus Ludovicus, invirtiéndolos y retraduciéndolos luego al inglés. Yates eligió el último. Y con este alias flamante escribe, para una nueva revista de Yates, diversos poemas cómicos y de nonsense.

En su excelente prólogo a Alice's adventures in Wonderland, Martin Gardner retrata al Carroll adulto de este modo: "Por casi medio siglo fue residente de Christ Church, el college en Oxford que fue su alma máter. Por más de la mitad de ese período fue un profesor de matemática. En sus clases no había humor y eran aburridas. No hizo contribuciones significativas a la matemática, aunque dos de sus paradojas lógicas, publicadas en la revista Mind, tocaban problemas difíciles que involucran lo que ahora se conoce como metalógica. Sus libros de lógica y matemática están escritos de un modo pintoresco, con muchos problemas divertidos, pero su nivel es elemental y son escasamente leídos hoy." Dice luego de su apariencia física: "Era buen mozo y asimétrico -dos hechos que pueden haber contribuido a su interés en las reflexiones en el espejo. Un hombro era más alto que el otro, su sonrisa era algo torcida y sus ojos azules no estaban exactamente a nivel. De altura moderada y delgado, caminaba siempre rígidamente erecto y con un paso peculiarmente saltón. Tenía un oído sordo y un tartamudeo que hacía temblar su labio superior. Aunque ordenado como un diácono, daba muy rara vez el sermón a causa de este tartamudeo y nunca se propuso para jerarquías superiores. No hay ninguna duda sobre la profundidad y sinceridad de sus creencias en la Iglesia de Inglaterra. Era ortodoxo en todos los aspectos salvo en su imposibilidad en creer en la condena eterna. En política era un Tory, subyugado por lores y ladies, e inclinado a ser snobbish con sus inferiores. Era tan tímido que podía permanecer sentado por horas en una reunión social sin contribuir en nada a la conversación, pero su timidez y
tartamudeo "suave y repentinamente se desvanecían" cuando estaba a solas con una niña. Era un solterón quisquilloso, mojigato, excéntrico, maniático y amable con una vida sin sexo, sin acontecimientos, feliz".

En 1855 fue nombrado sub bibliotecario y conoció a las tres hijas del decano de la universidad (Lorina, Alice y Edith), que acostumbraban a jugar en un jardín contiguo a la biblioteca. Alice tenía entonces tres años de edad.
Inicia relaciones de gran intimidad con la familia, vecina de él en Christ Church (sólo el decano podía residir acompañado en el college). En esa misma época ve en el teatro a la actriz infantil Ellen Therry, de ocho años, con quien mantendrá luego una larga relación. En 1856 conoció a los escritores Tennyson, Thackeray y John Ruskin. También Ruskin, que estaba enseñando en Oxford, se sintió años más tarde profundamente impresionado por la pequeña Alice, a quien le daría lecciones de dibujo: un pasaje de su autobiografía Praeterita revela esta pasión y sus maniobras para quedar a solas con ella a espaldas de los padres.

En 1857 Dodgson trabaja con interés en una serie de temas; publica cartas en periódicos ingleses; inicia sus escritos matemáticos simultáneamente con sus clases (y también con su fracaso como maestro, del que deja registro en su diario). Se apasiona por el arte novísimo de la fotografía, del que es un notable precursor: Alicia posa frecuentemente para él.

En 1858 publica anónimamente The fifth book of Euclid treated algebraiclly by a College Tutor. Dos años más tarde aparece A photographer's day out. En 1862 la relación de Carroll con Tennyson se hace tan íntima que pasa días enteros en su compañía. Se interesa en la escritura automática y en el
ocultismo: por esta época se inscribe en la Sociedad Psíquica. Publica Mishmash, College rhymes y también los escritos matemáticos A syllabus of plain Algebrical geometry, notes on the first two books of Euclid y Notes on the first part of algebra como soportes de sus clases.
El 4 de julio anota en su diario: "He seguido el río hasta Godstow con las tres pequeñas Liddell; hemos tomado el té en la orilla y no hemos regresado al Christ Church hasta las ocho y media... He aprovechado la ocasión para contarles una historia fantástica, titulada 'Las aventuras de Alicia bajo tierra', que me he propuesto escribir para la pequeña Alice".

El relato de aquel día fue al parecer más inspirado que nunca y antes de despedirse la propia Alicia le suplicó que lo escribiera para ella. El manuscrito de Alicia estuvo terminado para la Navidad de aquel año y Carroll lo entregó, ilustrado por él mismo, como regalo de Pascua a la pequeña Liddell. Nunca pensó que el libro pudiera tener otro destino. El novelista Henry Kingsley lo tomó por azar en una visita a la casa del decano, lo leyó y urgió a la señora Liddell a que convenciera al autor de publicarlo.
Dodgson, honestamente sorprendido, consultó con su amigo George MacDonald, autor de las mejores historias para niños de esa época, y éste dejó el juicio a su hijo de seis años, quien declaró que desearía que hubiera "sesenta mil volúmenes de algo así". De acuerdo con su diario íntimo, Dodgson puso grandes ilusiones en su teoría de la lógica simbólica y tuvo un magnífico concepto de sus pequeños inventos: reglas mnemotécnicas para logaritmos de números primos, un juego de crocket aritmético, un sustituto
para la goma, una forma de controlar el tráfico de carruajes por Covent Garden, un aparato para tomar notas en la oscuridad, un velocímetro para triciclos. Pero cuando se trató de aquello que hacía mejor -contar historias a niñas-, pensar en publicarlas y en adquirir fama, no pareció haberle pasado jamás por la cabeza.

El libro apareció con el título Alice's adventures in Wonderland, en 1865, contenía ilustraciones de John Tenniel, de las que Carroll no llegó a estar nunca conforme. La extrema minuciosidad de Carroll sacaba de quicio a Tenniel, si bien había quizá otra cuestión, y era que el escritor quería a toda costa que el dibujante tomara como modelo a la misma Alice.

Lewis Carroll habría sentido un amor verdadero por Alice Liddell. Su biógrafo Max Trell afirma que no sólo estuvo enamorado de ella, sino que llegó a proponerle matrimonio. Alice fue la primera de las numerosas amigas niñas que Carroll frecuentó a partir de los treinta años. Hacia 1865 pareció sufrir un rudo golpe afectivo y el cambio en su cadencia artística coincide con las disensiones que surgieron entre el escritor y la familia de Alice, al convertirse ella en una jovencita. En 1867 Carroll realizó un viaje por todo el continente europeo, incluida Rusia, en compañía del doctor Liddon (quien sugirió el título de la secuela de Alicia: Detrás del espejo y lo que Alicia encontró allí). En 1868, año en que murió su padre, se instaló en el piso en el que viviría hasta su muerte. Según sus biógrafos, tenía verdadero
terror a las corrientes de aire y sostenía la teoría de que "no podían existir tales corrientes si la temperatura era la misma en toda la casa", por lo que tenía estratégicos termómetros inmediatos a la sala donde trabajaba.
Después de la ruptura con Alice, y de acuerdo con Evelin Hatch, "la atracción de Dodgson por las niñas se convirtió en una auténtica manía".
Allí donde estuviera intentaba hacerse amigo de las niñas con que coincidía, para lo cual llevaba siempre consigo juguetes y pequeños regalos. Tuvo en las décadas siguientes otras tres "preferidas": Gertrude Chataway, hacia 1860; Isa Bowman, hacia 1880 y, por último, alrededor de 1890, Enid Stevens.
Estas favoritas caían por lo general en desgracia cuando iban a cumplir quince años.

En 1876 publicó La caza del Snark, un extraordinario poema narrativo del nonsense. En 1879 escribió Euclides y sus rivales modernos en un intento de aunar su faceta de matemático y literato. Al parecer, por esta época, Carroll empezó a sufrir unas singulares ilusiones ópticas. Tenía 56 años y se pasaba leyendo y escribiendo más de doce horas diarias. Su siguiente publicación fue El juego de la lógica, un método para enseñar a los niños los principios elementales de esta disciplina. Dos años después publicó
Silvia y Bruno, que marca un evidente descenso en su potencial poético. En 1880 abandonó el hobby de la fotografía; se ha sugerido que esta decisión repentina fue motivada por la indignación que le causaron algunos comentarios acerca de los desnudos que había hecho, pero (según la Enciclopedia Británica) no hay sobre esto ninguna evidencia firme. En ese año inventó un juego de letras, similar al Scrabble: "Se me ha ocurrido un juego que podría consistir en la reunión de cierto número de letras, las cuales podrían moverse en un damero hasta conseguir formar palabras con ellas". Tuvo también una divertida correspondencia con un "cuadrador del círculo". En 1882, abrumado por su labor literaria y por el tiempo que necesitaba para sus múltiples actividades, dimite en sus funciones como profesor del Christ Church.

En 1891 vuelve a ver a Alicia, ahora Mrs. Hargreaves, muy próxima a los cuarenta años. El final de su vida lo dedicó a sostener controversias con los profesores de lógica y matemática de su época. Carroll pensó en publicar los cientos de juegos y puzzles que había inventado en una recopilación ilustrada, pero la muerte no le permitió llevar a cabo este proyecto.
Falleció el 14 de noviembre de 1898, a consecuencia de una gripe maligna complicada con una congestión pulmonar.

El último de sus puzzles

Entre los cientos de puzzles, acertijos y "nudos" lógicos que dejó Carroll, el único que interesó largamente hasta nuestros días, en épocas cada vez más suspicaces -o más atraídas por el escándalo- es la verdadera naturaleza de su relación con las niñitas. "Me gustan los niños (excepto los varones)",
escribió una vez. Tenía horror por los varones y los evitó tanto como le fue posible. Se sabe que por un lado Carroll era extremadamente pudoroso sobre las alusiones sexuales. Objetaba fuertemente las vulgaridades y los diálogos subidos de tono en el teatro y Gardner menciona que uno de sus tantos
proyectos irrealizados fue "bowdlerizar" a Bowdler editando una edición de Shakespeare apropiada para niñas. Planeaba hacer esto quitando algunos pasajes que incluso Bowdler había creído inofensivos. Por otro lado, escribía a las madres para requerir la compañía a solas de sus hijitas en términos no por francos menos alarmantes: "¿Querría usted decirme si puedo contar con sus niñas para invitarlas a tomar el té, o a cenar a solas? Sé de casos en los que no puede invitárselas sino en grupos, y tales amistades no pienso que valga la pena conservarlas. No creo que alguien que sólo haya visto a las niñas en compañía de sus madres y hermana pueda conocer su naturaleza."
En su diario escribía: "marco este día con una piedra blanca" (adoptando el símbolo romano de la buena fortuna) cada vez que sentía que era especialmente memorable. En casi todos los casos sus días de piedra blanca eran aquellos en los que entretenía a una niña o se hacía de una nueva amiga. Pensaba que había extrema belleza en los cuerpos desnudos de las niñas. Cuando podía las retrataba o fotografiaba sin ropas, con el permiso de la madre. Para evitar que estos desnudos luego avergonzaran a sus
modelos, pidió que después de su muerte fueran destruidos o devueltos a sus padres. De acuerdo con Martin Gardner llevaba siempre consigo un portafolio negro con puzzles de alambre e incluso alfileres de gancho para alzar las polleras de sus amigas cuando debían vadear el río.
Aun así Gardner defiende la hipótesis de la inocencia casi absoluta de Carroll: "No hay ninguna indicación de que Carroll fuera consciente de que pudiera haber otra cosa que la más pura inocencia en sus relaciones con estas niñitas y no hay tampoco la menor señal de impropiedad en ninguno de los afectuosos recuerdos que docenas de ellas escribieron después sobre él.
Había una tendencia en la Inglaterra victoriana, reflejada en la literatura de la época, a idealizar la belleza y la pureza virginal de las pequeñas niñas. Sin duda, esto ayudó a Carroll a suponer que su atracción hacia ellas estaba en un plano altamente espiritual, aunque, por supuesto, esto difícilmente sea una explicación suficiente de este interés. Carroll ha sido comparado con Humbert Humbert, el narrador de Lolita. Es cierto que los dos tenían pasión por las niñas pequeñas, pero sus objetivos eran exactamente opuestos. Las "nínfulas" de Humbert Humbert eran criaturas para iniciar carnalmente.
Las pequeñas niñas de Carroll lo atraían precisamente porque se sentía sexualmente a salvo con ellas. El punto que distingue a Carroll de otros escritores que vivieron vidas sin sexo (Thoreau, Henry James) y de escritores que fueron fuertemente atraídos por niñas pequeñas (Poe, Ernest Dowson) fue esta combinación curiosa, casi única en la historia de la literatura, de una inocencia sexual completa con un pasión que sólo puede ser descripta como enteramente heterosexual.
En nuestros tiempos de piedra, habituados a todas las permutaciones y combinaciones del mal y resignados a que cualquier monstruosidad concebible será cometida por alguien, ¿por qué no creer que simétricamente, como otro prodigio, como otra manifestación del horror al vacío del azar, pudo haber
existido un clérigo que amaba del modo más irreprochable a las niñitas? Y si Houdini, como se dice en Ragtime, fue el último hombre, antes de Freud, que pudo amar inocentemente a su madre, ¿por qué negarle la posibilidad a Carroll de haber sido un último Peter Pan victoriano de arrebatos platónicos
antes que un Humbert Humbert? Uno estaría tentado a acompañar, aunque más no fuera por diversión intelectual, esta teoría de la excepción de Gardner, pero queda un pequeño detalle, una "partícula de tiniebla", como diría Borges, y es la larga prohibición de los herederos al acceso irrestricto de
sus diarios íntimos.
De estos diarios se sabe que una de las páginas fue arrancada por el mismo Carroll y que hay al menos otras seis que hicieron desaparecer sus descendientes. Lo que había confiado el escritor a esas páginas es una pieza que nos falta para siempre.


*Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/03/06/_-02153071.htm








Correo:



Documental sobre Liliana Mizraji y su marido*


Estreno 23/3/10 Auditorio Radio Nacional Rosario (Cordoba 1331) 19,30 hs.


"Liliana y Eduardo...
Las luces de la memoria"

La madrugada del 10 de junio de 1976 Liliana Mizraji, psicologa, y Eduardo Pasquini, fisico, fueron secuestrados de su domicilio en la zona sur de la ciudad de Rosario.
Desde ese dia, nunca se supo nada de ellos.
Sus hijas, Gabriela y Laura, que tenian entonces 11 y 9 años, al despertar, encontraron su casa dada vuelta, vaciada, saqueada…
El documental intenta, a traves de los testimonios que narran la historia, multiplicar las luces que la memoria precisa para derrotar al olvido definitivamente.


“Todos los que los conocian dicen que mis viejos eran gente increible.
Mi recuerdo de nena no es imparcial…
Pero podria asegurar, a partir de muchos testimonios, que es verdad que entre nuestros 30 mil desaparecidos estaban los mejores tipos, aquellos dispuestos a defender y transmitir sus ideales, aquellos que, de una manera u otra, luchaban por un mundo mejor para todos…”

Gabi Pasquini


Ficha tecnica
Cámaras y edición: Daniel de San Benito - Néstor Sappietro
Entrevistas y dirección: Sergio Daniel Monserrat
Duración: 57 min.
Características DVD formato miniDV Digital
Realización: Sergio Daniel Monserrat - Octaedro producciones
Rosario, Marzo de 2010
sergiomonserrat@hotmail.com
octaedro2001@hotmail.com


-Enviado para compartir por Laura Capella. elecapella@yahoo.com.ar





*


Queridas amigas, apreciados amigos:

Este domingo 7 de marzo del 2010 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de la compositor argentino Gabriel Senanes. Las poesías que leeremos pertenecen a Marga López Díaz (Colombia) y la música de fondo será de Surazo (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link: MP3 Live-Stream).
Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
(Recomendamos usar http://24timezones.com/ para conocer las diferencias horarias).


REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!


YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel.: 0043 662 825067




*


Inventren Próxima estación: Andant.

-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/


InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/



Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por
Yahoo, enviar un correo en blanco a:
inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar




INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a:
inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

martes, marzo 02, 2010

CÓMO DUELE LA TIERRA...




*Ilustración de Walkala. www.walkala.eu





CÓMO DUELE LA TIERRA...

Antología de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com






La vida brinca de un lado para otro: los vientos abrazan los polvos que cierran nuestros ojos, las lluvias se despiden de las tierras... Tu, yo, el tiempo: ¿Qué hacer?... ¿Habremos dejado de creer en algo? ¿Habremos olvidado los temores de un mundo olvidado?... Lo descubriremos pronto, y espero estar
lo más cercano a ti posible cuando eso pase.





TIERRAS DE FUEGO, CON VIENTOS DE MAÌZ



[uno]


Muchas cosas de vez en vez suelen saltar de la sartén: los frijoles, el aceite, los chapulines... Incluso las estrellas y los números irracionales.
Algunas de estas cosas suelen ser más sencillas de limpiar, otras nomás no lo son tanto.





CUICATL



Me duele la tierra,
Y el pasto,
Y las flores,
Y las raíces que se clavan en ella.


Me duele la tierra,
Y el viento,
Y el agua que corre desbaratando laderas.


Cómo duele la tierra
En tus manos,
Tus uñas,
Demonio de piel.


Cómo duele la tierra,
Tus labios,
Tu cabello,
Tu corteza empapada
Que los Dioses quisieran tener.


Me duele la tierra,
Y las rocas,
Y las aves,
Y cada lombriz que es arrancada con fuerza
Mientras se aferra frenéticamente por no partir.


Me duele la tierra,
Y su vida,
Y su muerte,
Y cada pulso que le doy con mis pies.


Cómo duele la tierra,
Cuando llena por completo los pulmones
Y a bocanadas se le obliga a entrar.






EL UNIVERSO ES DE TRIGO



Somos un viaje continuo,
Orbitando entre los límites
De la calle pavimentada
Y la terracería.


En algunos casos tenemos la fortuna
De escuchar a alguien más
Que viaja en el mismo camión que nosotros,
Y somos capaces de romper
El duro armamento que el aire
Construye a su alrededor;
Pero llega tan rápido al lugar planeado
Que baja en la siguiente esquina.


Seguimos en el camión
Hasta que el costo de transporte
Iguale al valor,
En moneditas de acero,
Que hemos pagado.


Si subimos,
Por descuido o voluntad,
En un camión equivocado,
Terminamos en un lugar también equivocado
Y preguntando cómo regresar.


Viajamos entre guajolotes y frutas,
De pie o sentados,
Esperando que el camión nos lleve a algún lado
O, por lo menos,
Que choque contra otro camión
Para no sentirnos tan solos.


Somos un viaje continuo,
Y una espera,
Que a veces termina en calles pavimentadas
Y otras tantas en medio de los caminos rurales.






3mx + b



¿Qué es de la vida de un insecto?


Si ellos no forman sociedades feudales,
No transitan por procesos históricos
A un sistema capitalista,
Ni luchan heroicamente por el comunismo.


Se mueren con la basura,
Encuentran su fin ahogados en el desagüe,
O conocen de cerca la hermosura de las telarañas.


¿Qué es de la vida de los insectos?


Si no conocen otra patria
Más que la que les vio nacer,
No tienen elecciones presidenciales,
Ni eligen diputados ni senadores,
Pero se muestran decididos
A la hora de conseguir su alimento.


No hacen el mayor esfuerzo por encontrar a Dios,
No tienen la mínima prudencia en salvarse del Infierno;
Y un Demonio con cuernos y cuerpo de insecto
Jamás ha sido seriamente planteado.


La vida de insecto es casi divina,
Aún cuando no se les han construido altares,
No se recuerdan con gusto sus innumerables milagros,
Ni se celebra su día
En alguna fecha especial del calendario.


No hay,
Por ellos,
Ferias en las afueras de las iglesias,
No hay "palo ensebado",
Ni dulces de leche,
Ni novios paseando entre colores de los jardines.


No hay un discurso elocuente que diga
"hoy es el día de este Santo Insecto,
Que no sabe hacer otra cosa
Que no sea honrarnos con sus múltiples milagros"


La vida de insecto carece de sueños,
No cree en los cambios reales
Y desde que cada adulto era pupa,
Ya sabía que el mundo no se cambia:
Uno sale del huevo para ser larva,
Con un poco de suerte se pasa a pupa
(y es donde en verdad se reflexiona)
Y cuando se es adulto, se concluye con bases sólidas
Que esto no tiene ni por dónde intentase cambiar.


Pero no ha de hacerse juicio sin evidencia lógica,
Y mientras no sepamos a ciencia cierta
Qué es de la vida de un insecto,
Nada justo es mirarles con algo de menosprecio.







MUERTE BLANCA




De los tantos efectos
Que la contaminación de la ciudad provoca,
En particular hay uno
De lo más frecuente:
Algunas estrellas
Que bajan más de lo debido a asomarse,
Caen envueltas en la contaminación.


A causa de ésta les salen patitas
Y se aferran fuertemente
A las hojas de los árboles
Y son arrancadas cuando el viento arrecia.


Pasear por debajo de un árbol
Supone el riesgo
De la caída de una estrella en la cabeza,
Como si fueran azotadores
Que se agarran y se resbalan,
Y son aplastados con regular pasión.


Las estrellas:
Tan pequeñitas allá arriba
Y tan diminutas acá abajo,
Que igual nos da si brillan o si hacen cosquillas.


Ésta condenada contaminación,
Con su plomo y sus partículas suspendidas
Es la que ayuda prioritariamente
A la extinción de las estrellas:
Mientras más contaminación,
Más estrellas con patitas que caen;
Y a más estrellas con patitas,
Más estrellas aplastadas por un pie.


¿Qué irá a ser de ésta ciudad tan contaminada
Que no nos deja saber de dónde venimos
Ni a dónde avanzamos,
O si caminamos a un árbol
A recolectar animalitos en un frasco?


El tiempo no da respuestas
Ni da manzanas podridas
Para hacerlas composta.


Tampoco es cierto eso de que "El Tiempo lo Dirá"
Porque desde pequeño (algunos segundos de edad)
Trae la boca llena de metales pesados,
Y así: ¿Qué nos puede decir?






CHILAQUILES



La ciudad de los dioses ardió.
Incluso dios mismo ha conocido la muerte
Gracias a los mortales,
Más de una vez.


Tantos idiomas, lenguajes, señales.
Mudamos tan apresurados de parecer
Que ningún dios ha sabido bien a bien
Lo que la humanidad sigue buscando.


Algunas veces uno que otro dios
Se ha atrevido a escuchar y ayudar:
En ocasiones lo hacía en algún idioma,
Otras veces escuchaba a alguien
Que le daba otro nombre, en otro lugar.


Si las cosas no han salido
Hasta el momento del todo bien,
Es debido a errores de traducción.


Paraíso se dice de otra manera
En otra parte y en otro lenguaje;
Lo mismo para serpiente
Y ya ni se diga de alguna oración.


Ningún dios ha creado algo
Nombrándole en algún idioma.


Pero lo que todo dios comprende
Es cuando decimos que
a + (-a) = 0
ó que
(a) (1/a) = 1
(para todo a, elemento de los reales)


Cuando alguien escuchó decir
"Dejad que vengan a mí"
Lo que en verdad se dijo
En aquella ocasión fue:
Si k ai, ai+1,…, ak-1, ak


Habremos de elevar,
Por lo tanto,
Nuestras plegarias
Según la teoría de conjuntos;
Y cuando un verdadero milagro se requiera,
Tendremos que pedirlo
Utilizando alguna ecuación diferencial.






PIENSO EN TI



Actualmente
Las cosas han adoptado
Nuevos nombres:


A los Polvos de Unicornio
Se les llama Fluoruro de Sodio;
A las Escamas de Dragón,
Silica Hidratada;
Y el Sorbitol
No es otra cosa
Que Pestañas de Pegaso Verde
Acabado de Despertar.


El mercado mundial
Nos oferta las más grandes maravillas,
Siempre y cuando podamos pagarlas.


A la Limadura de Cuerno de Demonio
Se le ha dado el nombre
De Laurilsulfato de Sodio;
Así como a la Cocamidopropil Betaina
Se le ha dado este extraño nombre
En lugar del común Sudor de Minotauro.
Al Aliento de Nahual
Se le conoce en el argot científico
Como Sacarina Sódica,
Y el actual Hidroxipropil Metilcelulosa
En sus buenos tiempos
Recibía el mote de Moco Nasal
De Duende de las Cavernas.


Y extrañamente
A ésta mixtura mágica,
Que blanquea los dientes
Y otorga un refrescante aliento,
Se le llama en nuestros días
Dentífrico, o Pasta para los Dientes.






[dos]



Hasta entendí que tu ausencia es complemento de ti: cuando te fuiste, el perfume sonoro de tus juegos invadió poco a poco la infinidad de tu conjunto, con intersección de tu piel.





QUÉ ES DE TU MIRADA



De montaña perdida,
De riachuelo embrujado
Y de pavimento quebrado:


¿Qué ha sido de tu vida?
¿Dónde ha ido la alegría?


La entubaron bajo tierra
Y corre lejos hacia
La planta hidroeléctrica.


Tendrá que esperar
A que levante el tiempo,
O a que falle un engrane
O caiga con fuerza el concreto
Sobre una flor.


De esperanza verde
Que adorna la calle,
Aún cuando sea
A lado de la alcantarilla.


Tendremos que esperar
A que levante tu nombre:
Elegiste huir de mí,
Y te alejas rápidamente
Utilizando el drenaje.





... Y NOS VOLVIMOS A ENCONTRAR



Éste debe de ser un escrito glorioso que hable de Ti,
Que muestre mi felicidad de haberte visto nuevamente;
Y dejaré de lado por un momento
Eso del hambre
Y de la pobreza que la genera.


Éste debe de ser un escrito visto
Desde un balcón en alguna ventana,
Entre Sol radiante para que todos sepan
Que nos hemos visto...


Aunque por este instante
Deje de lado que son los terratenientes,
Y los dueños de las fábricas
Quienes favorecen la pobreza
Del pueblo que trabaja.


Trataré de no hablar de propiedad privada
Ni de lucha de clases que originan el Estado,
Ese Estado que es el Estado de la clase dominante
En un momento dado de esta lucha
Y legaliza el dominio de una clase sobre otra,
Y en su lugar escribiré de tus manos,
Tu sonrisa
Y tus labios,
Un tanto secos que se estiraban
Con dificultad al hablar.


Éste tiene que ser un escrito glorioso,
Que hable de Ti un poco más
De lo que pueda decir de mí...
Haciendo a un lado la miseria
Que la clase trabajadora resuelve
Día a día
Con dificultad.


Escribiré que no sólo escuchaba tus palabras,
Sino disfrutaba el verte a mi lado,
Verte caminar,
Verte acercar...


Ahora dejaré de lado los sueños de justicia,
De igualdad,
De una sociedad en
Asociación Libre de Productores Iguales
Para hablar de los sueños de ti,
Que de vez en vez se tornan algo pesados,
Pero que disfruto igual.


No diré que somos una
Colonia Económica
De los países dizque "desarrollados",
Y que sin nosotros
Su primer-mundismo les haría trabajar...


No diré cosa alguna del
Mercado Mundial o del Libre Comercio,
Que ponen en situación precaria a mi país;
Mejor, en lugar de eso
Escribiré sobre Ti,
De lo tranquilo que me haces sentir,
Y de lo nervioso que me siento
Cuando estoy contigo...


Y terminaré escribiendo
Que eres Tú como
La noche de luna llena,
O como la hierba verde
Que crece a mí alrededor.
¿Qué te parece la idea?






AÚN SIGUES HACIENDO LATIR MI CORAZÓN



Entre sangre y arena
El cálido bullicio de la tierra
Se confunde con uno que otro gusano.


Y si digo que lo hice no es que aún lo haga,
Pero lo intento;
Pues sigue confundiéndose aún con el viento.


En otros tiempos pensaba en ti,
Dios sabe que lo hice.
Mientras tanto,
Este descanso
Me sigue entreteniendo
Entre uno que otro gusano.


Y decía que sólo era uno que otro
Por no decir que eran más;
Aunque es entre ellos que corría mi carne
Y se iba a pequeñas mordidas
Como de miradas que hacía en otro tiempo de ti.


Aún cuando parece haberme llegado
El momento de ya no sentirte,
Todo esto se confunde entre arena
De olores mojados.


Si así lo digo no sé porqué lo haga,
Pues siempre me dijeron
Que los muertos no dicen cosa alguna
Después de darle a uno
Explícitamente
La instrucción de descansar en paz.


Sólo que el que extraña,
Aún extraña cuando ya se ha ido.
Y es que muerte así sentida,
Ni es tanta muerte en realidad.





OLVIDADOS DEL LÍMITE CENTRAL




Mi mascota es una col.
Todos los días le saco a pasear
Y a ella parece agradarle.


Mi mascota,
Que es una col,
Gusta el recordarme tu piel
Cuando le encuentro
Dormida sobre mi cama.


Luego la bajo a reprimendas
Y se esconde detrás del sillón
Donde algún día ella escribió
Tomando un crayón con sus hojitas tiernas:
"Así son las cosas"


Pero yo sé que un día alguien las entenderá
Y podremos decir:
Hay quien las entiende.
Y mi col y yo
Iremos a visitarle.


Mi mascota,
Una col,
Conoce tu nombre de memoria
Y al escucharlo el corazón verdusco
Parece salírsele entre saltos:
¿Qué sería de ella
si conociera tu etéreo aroma moreno?


Mi col sabe leer los libros del estante
Que está al fondo de la morada.
Sabe lo básico del Comunismo,
Y cree en la generación espontánea.


Para mi col,
Toda una vida cabe en una semana.
Aunque desconoce los detalles del primer día
Que resbaló de tus manos,
Por haber llegado al día siguiente.




[tres]



De niño me dijeron que el amor es algo humano (y hasta divino), pero nada dijeron de la pobreza. Aprendí del amor en la escuela, y del hambre también un poco; pero entendí la diferencia hasta el final de cursos: cuando reprobé mis materias por pasar las horas pensando en ella y por ser interrumpido de
vez en cuando por el sonido de mi panza.






LA TIERRA QUE NOS CUBRE


---
"Sacrificaos si fuere necesario,
que la patria dejará caer
sobre vuestras tumbas
un puñado de rosas"
Gral. Emiliano Zapata Salazar
(Ejército Libertador del Sur)
---



Del maíz nacieron personas,
Que al maíz sus cuerpos regresan.


Sus manos son ahora
Un puñado de hierbas
Que en tiempos bañados de Sol,
Las nubes lavaron con lluvia.


En estos momentos,
Un gusano trepado en un árbol
Se siente infinitamente tranquilo,
Arrullado por el viento,
Mirando el cielo estrellado
Con sus ojos duros
Que a penas le dejan ver
Que a lo lejos hay montañas:
Quizá en una de ellas haya también
Algún árbol,
Y quizá en ellos haya algún gusano
Trepado en una rama,
Preguntándose lo mismo...


Del maíz nacieron personas,
Y también murieron en él;
Sus sueños no necesitaron caballos
Para marchar con fuerza.


Sus pasos no han sido olvidados,
Sino abrazados por el polvo del suelo.


Y así el maíz sigue naciendo.


Llegaron al mundo descalzos,
Libres de la telefonía celular,
Desnudos,
Con las uñas clavadas al lodo.


Las gentes del maíz
Quizá no sepan de dónde han llegado,
Pero sus sueños regresan a la tierra
Pa acurrucarse en un hueco
Hecho por el arado.


La tierra se ha levantado a balazos,
Y el maíz sigue creciendo...


La gente que vino del maíz
Amó tanto a la tierra
Que mezcló su sangre con ella.


Aquel día intenté decir
Te quiero
Pero no se ha podido,
Haiga sido
Por lo que haiga sido.





LOS QUE LUCHAN POR LA IGUALDAD



Cuando 2+2 fue escrito como igual a tres (=3)
Hubo quienes no dijeron cosa alguna
Y hubo quienes comenzaron a gritar.


De entre los que gritaban,
Se exigía se respetara la igualdad (=);
De los que callaban,
Permanecía incomprensible
La necesidad de cumplirse dicha igualdad (=):
¿Qué más da si 2+2 son 3
o cualquier otro resultado más? (decían).


Se diseñaron cursos especiales
Y libros donde se enseñaba la manera correcta de sumar:
2+2 = 4 (se escribía),
Y así se cumple la igualdad (=).


Entonces estos libros fueron prohibidos,
Y sus autores mostrados como todo un problema social.


Y comenzaron a refugiarse en el anonimato,
Mientras tanto,
En la escuela,
Se seguía enseñando la desigualdad
Disfrazada de Igualdad:
2+2 son 3 (insistían),
Y no se les ocurra buscar su comprobación.


No es que estemos en contra de las matemáticas:
Respetamos las sumas y las operaciones básicas,
Con uno y dos signos (+ y -);
Tampoco tenemos algo en contra del tres (3),
Pero entendemos bien la diferencia entre
Igualdad y Desigualdad.


Desde ese entonces
Decir que 2+2 son 3 es aplaudido;
Y si quieres decir que 2+2 son 4
Te hacen ser incomprendido.


Y desde ese tiempo se ha dicho que quienes escriban:
2+2 = 4
Son enemigos de todos,
Que no respetan las matemáticas,
No aman las sumas entre números naturales (N)
Y aborrecen el tres (3).


Y hubo quienes respondieron diciendo que
El problema se resuelve
Simplemente respetando la igualdad (=).


Y de entre ellos surgió alguien que escribió
Un texto de lo más subversivo y violento,
Mismo que a continuación se reproduce,
Respetando el anonimato de su autor:


¡Oh! Querido 3:
Que te han ensuciado con sus sumas
Que sólo benefician a unos cuantos.


Querido 4:
Si pudiéramos llegar a ti
Dándonos cuenta que son
2+2 lo que sumamos.


Amigas y Amigos míos,
Estimados hermanos y hermanas:
¿A caso no se dan cuenta que
2+2 es igual a 4?
¿Y que 2+2 = 3
es una desigualdad?


Atrévanse a cuestionar la suma,
Que no les dé miedo despertar:
Tomemos nuestro futuro en las manos
Y escribamos dignamente:


¡Por una Patria Libre!
¡2+2 es distinto de 3!
¡2+2 es igual a 4!





VIENTO TOSTADO Y GARAPIÑADO

---
En el año de 1910,
durante la dictadura del Gral. Porfirio Díaz,
se iniciaron los levantamientos armados
en la llamada Revolución Mexicana.
Cada 20 de noviembre
es conmemorado el inicio de esta revolución,
que fue traicionada y que no ha sido terminada.
---




Estos son días en que se habla de festejos
Y libertad,
Pero bien cabría preguntarnos si la deuda externa,
Las valiosas recomendaciones
Que nos hace el Banco Mundial,
O los tratados de libre comercio
También venían en el mismo paquete
O si nos los han regalado por pura cordialidad.


Ahora se habla de los héroes que dieron su vida
Para heredarnos Tierra, Justicia y Libertad;
Y también de los revoltosos de hoy
Que no entienden que la Revolución
Sólo es el nombre con que se pide
Una monografía en las papelerías,
Para la tarea escolar.


Hoy son esos tiempos
En que todos se enorgullecen
De los grandes rebeldes
Y se cuenta de cómo en su tiempo eran tachados
De locos irreverentes,
Peligrosos para la paz y el bienestar
Y se hace,
Por supuesto,
La aclaración de que en nada se parecen
A los inconformes de hoy.


Hoy son los tiempos de los ricos y de los pobres,
Antes también lo eran.


Son los días para salir a las calles celebrando
Que las cosas han cambiado,
Aunque andemos igual.


Son estos tiempos de festejo
Donde las balas del Pueblo son aplaudidas,
Y hasta salen en televisión,
Se les montan exposiciones
Y todos quieren salir en la foto con ellas.


Mientras tanto,
Nosotros miramos.


Hoy son estos tiempos de recuerdos
Que parecen presentes,
Y somos los mismos:
Somos los olvidados,
Los que de vez en cuando son encontrados,
Los mismos de entonces,
Los que recordamos el pasado
Y que a veces levantamos la voz a unos oídos sordos
Que se asustan si escuchan balazos.


Somos los mismos de ayer
Con otros nombres;
Y festejamos desde abajo,
En silencio,
Entre los libros,
Fatigados por el trabajo,
Con nuestros corazones latiendo,
Con nuestros presos,
Nuestros muertos.


Pero estamos en estos días de festejo
Y júbilo nacional,
Donde parece nuevamente
Que a nadie importamos.







DISTA MUCHO DEL CIELO



Ha pasado que a veces rompo mis pantalones.
No por andar de prisa,
Sino por seguir durante horas
Mis juguetes nuevos.


Empecé por tirar un pedazo de papel mientras esperaba:
Ya en el piso
Encontré un vaso desechable usado,
Muy limpio.
Y una corcholata.


La gente pasa y me mira:
Algunos con lástima,
La mayoría con indiferencia.
Pero yo juego con mis amigos nuevos.


Es curioso cuando nos dicen
Que es difícil encontrar buenos amigos,
Cuando sólo hace falta poner atención un poco.


Paso horas arrastrándome de un lado a otro,
Persiguiendo la corcholata que ha escapado del vaso:
Ocasionalmente pasa que alguien pisa mis juguetes,
Y de vez en cuando a mí también me toca.


Pero yo no digo nada:
Me divierto,
Sucio y contento.
Jugando en lo que mi mamá y papá
Consiguen para comer.


Por mi parte hoy tuve buena suerte:
Tengo juguetes nuevos.
Y hago hoyos
En los hoyos de mis pantalones,
Hasta las rodillas.


Y juego para olvidar el hambre,
Y jugando espero a que lleguen mis padres,
Para mostrarles que
Este día tuve suerte:
Encontré a mis nuevos juguetes.






CARTA A LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS


Inspirado en el texto de Martín Martínez,
Y dedicado a mi sobrino Esteban
---



Compañeritos,
Hermanitos:
Sus juegos serán mis anhelos de libertad.


Trataré con todas mis fuerzas de preparar una tierra más justa
Junto a los míos: junto a los nuestros.
Tierra que no sepa a frustración,
Sino a trabajo hermano
Y leche caliente.


Compañeritos:
Sabrán comprender que
Cuando uno grita, no pasa nada,
Pero si un Pueblo lo hace:
La tierra se levanta.


Por eso ahora,
Hermanitos,
Con sus ojitos de ilusiones nuevas,
Con sus pisadas firmes a pesar de su corta edad.
Compañeritos:
Jueguen tranquilos,
Que aquí tratamos de construir la
Tierra libre y un Pueblo hermano
Siempre con igualdad.



*



Caminamos entre tierras de fuego, que con las lluvias se apagan. De esa historia escucharemos luego, pues el viento aún camina entre los bosques y no ha dejado que las ramas y las hojas descansen por un instante. Cuando el viento libere a este mundo de su movimiento, ni siquiera las nubes acudirán
a apagar las llamas y, entonces, ahora sí escucharemos hablar de los secretos de esta historia, y de cómo es que hemos caminado entre tierras de fuego.



*De hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com




*

Queridas amigas, apreciados amigos:


Este domingo 28 de febrero del 2010 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de la compositora argentina Adriana Figueroa. Las poesías que leeremos pertenecen a Virginia de Moyano (Bolivia) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les
deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link: MP3 Live-Stream).
Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
(Recomendamos usar http://24timezones.com/ para conocer las diferencias horarias).


REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel.: 0043 662 825067




*


Inventren Próxima estación: EDUARDO CASEY.

Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/


InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/



Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por
Yahoo, enviar un correo en blanco a:
inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar




INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a:
inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar