martes, enero 13, 2009

¿QUIÉN SE PREOCUPA POR LO COMÚN?



*Ilustración de Ray Respall Rojas.



Mar Dulce (*) **

(*) Alessi Alfaro



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"Es, con frecuencia, deseable reducir el producto,
o el cociente de fracciones a términos mínimos.
Siendo este el caso, el mejor procedimiento es escribir
cada fracción de la forma factorizada. Factores comunes del
numerador y del denominador pueden entonces ser fácilmente
removidos por división." G. Fuller (1977)


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He llorado tu ausencia amargamente
Esperando que estas lágrimas enjuaguen
La sangre que ensucia tu rostro.



Las guerras devastan la sonrisa humana
Y evaporan las vidas con el calor de las bombas.



¿Es tan difícil entender que una vida es una vida
Que sueña, anhela, siente miedo…
Sin importar si es de aquí o es de allá?



Lloramos su ausencia eternamente,
Esperando que lo eterno pase pronto.
Porque no sabemos cómo hacer con los llantos
Una muralla por donde no pase la guerra.



¿Quién ha empezado y quién ha terminado?
¿Quién vence y quién es vencido?:
Nos lo dirá la historia.



Y a los muertos
¿Quién los cuenta?
¿Quién los extraña?
¿Dónde queda su historia?
Si se pierden entre tanta estadística:
Tantos muertos hoy,
Tantos muertos ayer;
Tantos murieron acá
Y otros tantos lo hicieron allá…



¿Quiénes eran?
¿Qué soñaban para el día de mañana?
¿Qué esperaban hacer cuando finalizara la guerra?
¿En quién pensaban? ¿A quién extrañaban?
¿Qué tan fuerte abrazaban las madres a sus hijos,
Los hermanos y las hermanas, amigas, amigos?



A la gente común nos toca tan solo llorar
Cuando los esfuerzos no sirven para detener las bombas.



Es a la gente común
A la que comúnmente
Se mata en las guerras.



¿Quién se preocupa por lo común?
Si estas guerras tan comunes
No resuelven el hambre y la pobreza.



La guerra que venga
Para salvarnos de las guerras comunes,
No matará por territorios ni por riquezas,
Ni mucho menos lanzará las bombas sobre la gente común.



¿A quiénes les gusta la guerra?:
A los mismos que gustan de oprimir a los demás,
Y que temen a la guerra que nos libre de toda guerra.




** de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com









¿QUIÉN SE PREOCUPA POR LO COMÚN?













NO MORIR HASTA HABERLO VISTO TODO*








Mi mujer cantando Alfonsina a las diez de la noche

Unas muchachas recostadas a los médanos

Un poeta robándose las obras completas de Severo Sarduy

Tres prostitutas en Medellín que me confunden con un nicaragüense

Un ciego de espaldas al mar

Fayad Jamis leyendo El ahorcado del Café Bonaparte

Una librería con todo Borges y Los alimentos terrestres de Gide

Un pingüino muerto en las costas de Talcahuano

Otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel

Mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas

Un policía leyendo a Rainer María Rilke

Thiago de Melo y María de Aparecida preguntándome por Cuba

Mi padre a punto de morir bebiendo té con bergamota

Una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí

Tres mendigos sonrientes en la Avenida paulista

Dos revistas Orígenes en la Librería Renacimiento

Unas vacas nadando en el mar de Manzanillo

Un tren francés roto en las llanuras de Camagüey

Un vendedor de agujas con poemas publicados

Un ciervo herido que busca en el zoológico amparo

Mi hermana a la salida de un quirófano

La Plaza de la Revolución vacía y oscura

Los muros del Moncada a las tres de la tarde y en agosto

Esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo.







*de Reynaldo García Blanco regabla@cultstgo.cult.cu








SONIA*



Sonia era una muchacha de color canela y ojos verdes de gatito, tenía unos veinte años, pero era tan delgada y pequeñita como una niña.
Estudiaba conmigo en la escuela nocturna de Francés, yo no soy muy buena socializando, pero cuando la veía entrar, tan menuda que nadie parecía advertir su presencia, le hacía una seña con la mano, palmeando el pupitre vacío a mi lado, en eso radicaba la amistad.

Aquel día faltaba una hora para que comenzaran las clases y ningún amigo me había invitado a cenar... me tocaba otra vez arribar al día siguiente con el estómago vacío. Por lo general terminaba mis clases en la universidad a las cinco de la tarde, alguno de mis compañeros me invitaba a su casa - en todas era bien recibida, a pesar de llegar sin previo aviso, para colmo siempre he comido con buen apetito, pero eso parecía alegrar a las madres, que me servían más -, tenían una coreografía casi perfecta para que no pasara el día en blanco, pero a veces fallaba alguno de sus pasos, como hoy, y saltaba la cena, esperando que fueran las siete y comenzaran mis clases de francés.

Me paré frente a un restaurante completamente fuera de mi alcance desde la muerte de mi madre adoptiva, imaginando los platillos que pediría si estuviera sentada adentro. En ese momento una vocecita familiar me sorprendió.

- ¿Tienes algún plan para hoy?

No tenía otro que esperar las siete, y se lo dije.

- Vamos, te voy a invitar a comer ahí - señaló con el dedo la puerta roja.

No lo podía creer, ¡el estómago me estaba rugiendo y Sonia, con la que nunca intercambié una palabra, me estaba invitando a una cena de lujo!
Aparté de mi mente el regaño que desde el cielo me estaban echando mi madre, no aceptar una invitación de alguien casi desconocido. En vez de inventar una excusa diplomática, subí corriendo las escaleras de la mano de Sonia.

Es una de las cenas más agradables que recuerdo, porque no la esperaba, porque me daba tristeza cuando todos parecían olvidarse de mí, porque el menú era delicioso y porque supe mucho de mi compañera de pupitre: tenía un novio muy alto, para ver si sus hijos salían un poquito más grandes
que ella, adoraba a su hermanita, vivía con sus padres y trabajaba de contadora a pocas cuadras de ahí.

- Hoy cobré - me contó -, me gusta hacerme un regalo el día del cobro... pensé en algo especial y te vi... entonces supe que mi regalo sería invitarte. Nunca había comido en un sitio así, ¿y tú?

¿Cómo hacerle entender que pasé mi infancia y adolescencia cenando en los mejores restaurantes y ahora vivía cada día de una sazón diferente, la del hogar de turno? Sonreí.

- Tú no eres de mucho hablar - me dijo -, por eso puedes pensar que nadie te quiere, pero ya ves, te queremos. Al menos dime si te gustó el regalo.

Asentí porque si hablaba, iba a llorar, no sirvo para expresar emociones. Estaba sintiendo que, más allá del estómago calmado, de la noche de insomnio salvada - me cuesta dormir con hambre -, estábamos viviendo un momento muy importante, algo que recordaríamos con el paso de los años.

Ignoro la razón que me ha llevado a escribir esta historia, tal vez sea mi modo de agradecerle. No he vuelto a ver a Sonia desde mi graduación, hace más de veinte años. Deseo que sea feliz y tenga muchos hijos, altos como su padre, con los colores y el alma de su madre.



*de Marié Rojas.







GAZA*


¿Por qué antes de comenzar el ataque terrestre a Gaza dejaron salir a los extranjeros y no a mujeres embarazadas, o a las madres con niños pequeños?
¿Cómo puede dar de mamar una mujer sin comida?
¿Los niños que no se podían sostener por falta de alimentos que se quedaron al lado de sus padres muertos, no merecen que el mundo hable claro?
¿Cómo será parir en Gaza?
¿Siempre se equivocan y bombardean escuelas que refugian civiles, vehículos que llevan ayuda humanitaria?
¿Por qué no quieren observadores ?



*De Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar





Despeinada*



*Por Chiqui Di Paolo silvanadipaolo@hotmail.com



Estar despeinada y ser despeinada no es la misma cosa.
Ser es una condicion y estar es una situacion.
Quien haya padecido la crueldad del verbo "to be" puede que se crea confundido, que tantos años traduciendo el "tubi" como ser o estar nos puede hacer creer que son sinonimos, pero no, que se puede estar en muchos lados sin ser uno mismo y se puede ser muchas cosas sin estar del todo presente, y digo, no es lo mismo ser que estar, y alguna cancion ya lo dijo antes que yo.
Desde que me encontrò descuidada la vida hace alarde de su despeine y me apura en forma urgente y alocada como si una vez desatada la furia se volviese imparable, incontenible, impredecible.
De desencuentros, desencantos y desuniones se han sucedido horas y discusiones y el huracan del desequilibrio me dejo tirada en compañia de otras como yo, desorientadas que buscan desenterrar de su vida la desdicha y que desbordan de amores furiosos, inmediatos y desprolijos.
Como un monton de partes desmontables se fueron desparramando los que antes estaban cerca nuestro, alguno no entendiò, alguno no se enterò.
Algùn otro con la muerte se desdibujò y nos dejò con el desperdicio de la falta y el dolor desigual justo cuando menos lo podìamos soportar.
A todos los desarraigos, sobrevivimos. De desencajar piezas descafeinadas nosotras venimos.
Y que diga desubicada, descocada, desorejada, desorientada. Que diga quien no sabe que en el desparramo del destierro de lo de antes mi vida se ha vuelto desprolija. Que lo diga, aunque no es.
Ser y estar no son la misma cosa, creo que ya lo dije.
Ser despeinada es una condicion y estar es una situaciòn , y por mas que algunos dìas se me vea de rodete, sigo siendo despeinada.
Y por mas que el viento desmejore mi peinado, hay quièn destapa conmigo una noche y su cerveza.-
Y que digan, desprolija, que lo digan que no es.
Que en la caricia del baile desabrocha mis prejuicios quien yo quiero y otro no.
Y que digan, lo que no es.
Que en la via de mi cuerpo descarrila el que me gusta, a sabiendas, siendo, estando y cantando despeinada.





La herencia*


Era el último de la línea familiar por lo que en la herencia le quedó únicamente una cómoda de un estilo indefinido que había presidido toda la vida el comedor de verano de la mansión Plumkier. Se sorprendió porque no esperaba que le dejaran nada pero el legado del mueble le dio esperanzas de poder reflotar la escuálida economía en la que malvivía desde hacía más de dos años.

Se dijo que si Stefen Plumkier, el magnate del plástico, había tenido presidiendo en la principal estancia de su casa el mueble aquel, sería, sin duda, porque tenía algún valor.

El recorrido por todos los anticuarios de la ciudad fue un cúmulo de decepciones y al final de una semana de caminar entre trastos viejos y jarrones con precios astronómicos, estaba decepcionado y con las esperanzas completamente destruidas.

Según los comentarios de los anticuarios visitados, la pieza no era lo suficientemente vieja como para considerarse antigua y si lo era como para no ser actual. Estaba a caballo del tiempo y si bien sería una pieza importante, o sea cara, en aquel momento no lo era. En la bolsa hubieran dicho que tenía una cómoda futurible.

Siguiendo los consejos de un amigo íntimo, corredor de valores, se sentó en el quicio de la puerta del último anticuario que visitó, decidido a esperar que el tiempo pusiera en su lugar el valor de la cómoda, esperando que, en aquel momento, pudiera venderla a un precio lo suficientemente alto para poder vivir el resto de su vida sin tener que trabajar.



*de Joan Mateu. joan@cimat.es






Los poetas en la selva leen poemas*

Para Roberto Dada en Tortuguero



*de Javier Campos. JCampos@mail.fairfield.edu


Estoy solo en una selva del trópico, no se qué hago en esta canoa,
veo moverse algo en las aguas, y en los árboles sonidos y vuelos
de pájaros y animales exóticos,
no sé si será un sueño o es que me he perdido,
sólo recuerdo lecturas de poemas la noche anterior en esta misma selva,
se hablaba de cocodrilos que vivían bajo la casa sobre el agua,
donde bebíamos ron, otros fumaban para espantar los mosquitos,
y escuchábamos poemas de tierras lejanas, de países en guerras,
de países verdes como Irlanda y climas muy fríos,
se leen versos de Bagdad y de Babilonia, de El Cairo,
“aquí es caliente, muy caliente -dijo el poeta irlandés-
no puedo moverme de tanto calor
por eso bebo todo el día sentado en una silla“,
no tanto dijo el poeta de Cuba
Y nadie sabe qué ocurrió después,
no sé dónde están los poetas,
sólo yo viajo en esta canoa por la oscuridad a las 3 de la mañana,
no hay ningún remero que guía esta frágil embarcación
hecha por unos indígenas,
quizás soy parte del poema del irlandés que aún está escribiendo,
tomando cerveza, aguantando el sol tropical,
un poema que nos leerá muy pronto
pero que aún no termina de escribir.





Los adolescentes poetas muertos*


*de Javier Campos. JCampos@mail.fairfield.edu




Qué sería de mis queridos y antiquísimos poetas jóvenes
los que se olvidaron de mí;
aquellos que se quedaron en la misma ciudad de siempre
en aquel pueblo al que nunca más regresé
Qué sería de mis libros enterrados, bajo la tierra,
esos volúmenes prohibidos que hace muchos siglos atrás
leímos como candente fuego y ardientes profecías
Qué ocurrió con sus miradas, junto a la mía, hacia el universo
buscando entonces la Estrella Polar
siguiéndola con los viejos zapatos de Rimbaud,
o en nuestros hombros la mochila con olor a trigal de verano
del poeta Esenin,
y un tubo con agujeros para inventar un música nueva
como nos enseñó el poeta ruso Vladimir Mayakovsky en 1914
Y qué fueron de las miles de caminatas por aquellas calles
bajo un balcón inalcanzable donde alguien nos hacia señas
para que subiéramos por su sonrisa y sus cantos de sirena,
aquella beldad lejana, imaginada por nuestras bellas cabezas
de pelo revuelto y mejillas rojas
La que cantaba para mí, o para mi viejos compañeros,
nosotros, los bellos adolescentes bajo ese balcón de Julieta Capuleto
escribíamos poemas y cartas de amor,
hoy arrumbadas en podridos baúles;
nada más que hojas amarillentas
arrugadas por el tiempo y que nadie nunca más leyó
¿Qué fue de aquellos poetas muertos y dónde quedó
todo lo que escribimos hasta altas horas de cada estación del año,
bebiendo ajenjo amargo como los poetas malditos
o pensando en suicidarnos como Alfonsina Storni?
Si embargo nadie se murió de amor, ni nadie se suicidó,
algunos sí desaparecimos entre la vida,
o viajamos a estrellas lejanas
otros murieron de muerte natural en el mismo pueblo:
olvidados adolescentes poetas muertos.



*Javier Campos (Santiago de Chile). Ha publicado cinco libros de poesía, una novela (Los saltimbanquis, 1999) y un libro de cuentos (La mujer que se parecía a Sharon Stone, 2004). Obtuvo el primer premio Letras de Oro en 1990 para escritores hispanoamericanos residentes en Estados Unidos. El año 1998 fue finalista en premio Casa de las Américas, Cuba con su libro El astronauta en llamas. En diciembre de 2002 gana el Premio Internacional de poesía, categoría poema largo (con "Los gatos") en el Premio Internacional "Juan Rulfo" de Radio Francia Internacional. Obtiene Mención Honrosa en 2004 en el Premio Municipal de Literatura de Santiago de Chile por el mejor libro de cuentos publicado ese año. En 2005 gana a nivel nacional el Tercer premio con un libro inédito de poesía en español en el Concurso Chicano/Latino Writers, EE.UU. Ha sido publicado en varias antologías. Ha participado en la mayoría de los Festivales Internacionales de Poesía de Centroamérica (Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Guatemala). Invitado a lecturas de poesía en America Latina, El caribe, Europa y EE.UU. Es columnista regular del periódico chileno en Internet www.elmostrador.cl. En 2008 el VII Festival de Poesía de Costa Rica le publicó la primera edición de su quinto libro El poeta en llamas. . Acaba de traducir 20 nuevos poemas inéditos al castellano (de Yevtushenko) junto al mismo poeta ruso Yevgeny Yevtushenko, Caminando sobre el tejado. El libro se presentará con la presencia de Yevgeny Yevtushenko y Javier Campos en el V Festival de Poesia Internacional de Granada, Nicaragua, febrero de 2009. Actualmente es profesor de literatura latinoamericana en la Universidad jesuita de Fairfield, en Connecticut, Estados Unidos



*Fuente: http://www.escritores.cl:80/base.php?f1=articulos/texto/poecampos.htm






EL TIGRE Y LA PALOMA*


Dos ejemplares del reino animal ligados en el mismo momento pero en forma diferente, observaban los ángulos del cuarto que permanecía quieto, oyéndose solo las voces que emitía el televisor.
El tigre estirado sobre una cama dejaba entrever su felina y verde mirada que parecía a punto de lograr un propósito, saltar sobre alguna presa pero la situación de su postura no daba margen para imaginarla en el momento del acecho.
En el exterior de la ventana apoyada y a punto de introducirse en el cuarto cuando la cortina ayudada por el viento dejara una abertura, la paloma erguida sobre sus patas también acechaba.
Dos contrincantes, uno aparentemente tierno y el otro audaz, quizá se enfrentaran en ese ámbito desconocido y cerrado. La paloma picoteó la cortina y su mirada se encontró con la del tigre que seguía extático puesto ahí, quizá como adorno o vaya a saber para qué.
La cabeza de la paloma se inclinó hacia un costado cuando comprobó que la expresión del felino era la misma… Realidad y fantasía se habían ligado por un momento amalgamando sus instintos tan diferentes pero tan elocuentes, uno inexpresivo y el otro expectante encontrando aunque sea en forma sobrenatural un hermano de un mismo reino.



*De Marta Beatriz Multini.
-Mensajes a zurmy@yahoo.com.ar











Correo:


AUMENTOS PARA EL RESTO DE LOS ARGENTINOS*


Cuando digo "resto", me refiero a los que todavía no les habían aumentado el boleto: Los Porteños y del Conurbano Bonaerense.
Como de costumbre, y desde que Garay amarró por allí, las noticias de Buenos Aires y su Área Metropolitana suenan a "nacionales" o "todos los argentinos".
Desde el inicio del "Uno a Uno", las pequeñas, medianas y grandes ciudades alejadas del Gran Buenos Aires, fueron sufriendo los aumentos del transporte público. Sí, a "los otros" argentinos les (nos), aumentaron varias veces los boletos ¡y ni hablar desde el 2002 en adelante! Mientras "LOS ARGENTINOS (de buenos Aries y alrededores)", reciben subsidios fuera de todo control y bajo ninguna lógica racional, solo unas pocas ciudades de las grandes han recibido subsidios para que las tarifas no aumenten.
En mi ciudad ya andamos por los $1,35/1,50 hace un buen rato y jamás hubo trenes de $0,45 ni subtes de $0,70. Córdoba, Rosario y Mendoza se hacen cargo de sus redes de transporte eléctrico sin apoyo del Estado Nacional. Hay ciudades que hasta tienen servicios gratuitos de transporte público PAGADOS POR EL MUNICIPIO.

"Aumentos para los argentinos" rezan los titulares "nacionales" y jamás terminan de comprender que, LOS ÚNICOS TRANSPORTES PÚBLICOS URBANOS BAJO JURISDICCIÓN NACIONAL son los de Ciudad Autónoma y sus ramales al Gran Buenos Aires.
En "La Capi" y alrededores son 14 Millones, por fuera. Por muy afuera. Somos 24 millones (O más).
Por supuesto que no importa que durante 44 años hablé y escribí de esta forma SIENDO HABITANTE DE CIUDAD AUTÓNOMA Y GRAN BUENOS AIRES, ahora que hace tres años soy de bien lejos, el adjetivo calificativo será asignado por el querido lector...(de uso hacia el que no es de la Megalópolis Porteña y suele quejarse del centralismo "Real").


Enero 13 de 2009.

*de Jorge de Mendonça.
– Ingeniero White – Buenos Aires
Autorizada la reproducción con estricta cita del autor y la integridad del artículo.


*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 11 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Pedro Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Cristina Papaleo Soletzki (Argentina) y la música de fondo será de Chimizapagua
(Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!



ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!



REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!


Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067




Convocatoria*


El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at
Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com
Cordial saludo,



*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067


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sábado, enero 10, 2009

BAJO CIELOS DESHECHOS AHORA SEREMOS SANGRE...

BARBARIE EN GAZA*
(El mundo que vino)



Ante el silbido y la explosión
y fuego del misil
sobre lo que parecía un barrio
populoso y una placita,
quede mudo. El mundo escribe
herido,
tocado, consternado, pero yo
quedé mudo.
Ante el video, en que se oye
otra detonación
y crece una nube de humo,
sobre niños
que apenas se mueven, oh Dios
(¿cuál Dios?),
quedé mudo. Ante la tregua de
tres horas,
de generosa o desmedida
bestialidad,
en medio de una gran carnicería
humana,
quedé, quedé mudo. Ante las
palabras
del presidente francés, que no
sé aún
cómo se atrevió a decir sin
cubrirse
la cara, o al menos los ojos,
quedé mudo.
Ante el verdadero baldío de
pinchos
y abrojos en que desde Kabul
y Bagdad
se convirtió las Naciones
Unidas,
quedé mirando nada,
quedé mudo.
Ante las cinco fotos que
recibí anteayer
vía España, con cuerpos y
cuerpos,
una pierna al rojo, un brazo,
quedé mudo.
Ante las declaraciones del
embajador
de Tel Aviv en Buenos Aires,
en el ciclo
de periodista Nelson Castro,
quien
gentilmente le palmeó una
mano
y le ofreció una sonrisa,
quedé mudo.
Ante el almanaque nuevo,
con todas
sus hojas, y que sólo indica
enero 2009,
como con toda mi persona
hundida,
sin más, nada más,
quedé mudo.



*de Eduardo Dalter. eduardodalter@yahoo.com.ar
Gran Buenos Aires, enero, 2009






BAJO CIELOS DESHECHOS AHORA SEREMOS SANGRE...






Tomar la palabra sin pinzas*


Gracias también a ustedes que siempre escuchan
con una paciencia triste y delicada.
Edna Pozzi



Desprovista de raso y cubierta de alpatacos
que no se detenga la que habla desde adentro
la que instala panfletos en el alma y supura el grito
que no se detenga.


Que sea Palabra corajuda, lumbre y malón
que no amaine su cultrum de ira callada
sólo el respeto por escudo y ahora libre,
que no se detenga.


Dejarlos al borde del abismo donde habiten buitres
que no puedan los insultos con tus corceles ni breteles
que se fuguen los hipócritas y permanezca la Memoria
que no se detenga.


Templada tu ira, borrón de papel, noche del universo
impotencia estaqueada en la pared de la tráquea
sin abismo ni lágrima, sin alaridos, sólo escribe,
que no se detenga.


Que ningún dios mutile tu grito por aquellos
que ya no pueden ni rezar.



*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar







AHORA SÍ*



Ahora sí
escribiremos con las uñas
con la sangre de las heridas
en las descontroladas cabezas de los árboles
en las raídas corolas de las flores
en los extraviados silencios de los muros


Ahora sí
abriremos nuestras venas
en el sopor del estruendo
para que el niño se duerma
para que descrea que los hombres no sueñan
para que no escuche el agonizar de los ángeles


Ahora
que los hombres se arrastran en las sierpes
los amantes gozan anudados en abrazos definitivos
extraviados en sus propias galaxias
prediciendo el final
bajo los cielos deshechos
Ahora
seremos
sangre


*de Bertha Carou. bcarou2004@yahoo.com.ar






Me pregunto por qué le siguen diciendo guerra*
-A los medios de comunicación-



Sólo eso.

Por qué le dicen guerra.

Desde siempre
una guerra fue un conflicto armado entre fuerzas militares comparables.
Y lo que sucede en Gaza puede llamarse con diferentes palabras.
Pero ninguna puede ser
-salvo que se suponga que estamos todos locos e indiferentes-
"guerra".

Prueben con otra definición.



*De Urbano Powell. urbanopowell@yahoo.com.ar






La enciclopedia mágica de Walter Benjamin*


Los archivos del escritor alemán, que acaban de editarse en inglés, son uninventario de todo lo que le interesaba: citas, anagramas, dibujos. Elconjunto es un compendio de signos secretos que el mundo le ofrecía para que los descifrara
Sábado 10 de enero de 2009 | Publicado en la Edición impresa


*Por María Negroni
Para LA NACION - Nueva York, 2009


La tecno-arcadia del Capitán Nemo y la Enciclopedia de Diderot y D´Alembert se parecen. Ambas son microcosmos en los cuales el código alfabético, la taxonomía o la nomenclatura permiten reemplazar el caos de la historia con un simulacro de orden. Toda colección, podría decirse, está hecha de
especímenes embalsamados, reliquias que han sido puestas a salvo del continente referencial de la enunciación y la recepción, en un interior terco y voluptuoso. De ahí su coherencia, tan secreta como férrea. No existen las listas arbitrarias, ni siquiera las de Borges. Cualquier lista es una forma ordenada del arte o del juego, una lealtad exclusiva a los tiempos privados del sujeto.

Benjamin lo supo bien. De hecho, no hizo otra cosa en su vida que organizar fragmentos, cada vez más consciente del placer de enumerar y contabilizar los trofeos de su lucidez. Sus archivos (que acaba de editar la editorial Verso, de Londres-New York, bajo el título Walter Benjamin´s Archive: Images, Texts, Signs ) constituyen, en este sentido, un verdadero vademécum, un meticuloso inventario de cuanto le interesaba. Hay allí de todo: dibujos, diagramas, listas bibliográficas, índices de viajes sentimentales,
constelaciones de citas, anagramas, juegos de palabras, incluso un muestrario de los hallazgos lingüísticos de su hijo Stefan, todo registrado con esa letra minúscula, de maniático o iluminado, que lo caracterizaba, siempre alerta a lo más incidental (lo más interesante).

De hecho, es así como Benjamin organiza sus referencias: apegado a las micrografías del deseo y a los alumbramientos de lo inesperado. Y después aplica la técnica del montaje y pasa revista a la moda, la publicidad, la arquitectura, la prostitución o la fotografía, es decir, a los datos del mundo, con su pobreza abyecta y su lujo insolente, sus fracasos y sus testamentos. Nada se le escapa, nada se le escurre de esa escena que lo fascina en la misma medida en que lo aterra. El resultado es un compendio de secretas afinidades. En uno de sus papelitos, por ejemplo, se lee: "Revolución y festival; distancia e imágenes; sueño soviético; intento de dar a todo un sentido; notas para una traducción de Proust; narrativa y curación; estilos del recuerdo; La boîte à joujoux de Debussy". En otro: "Haussmann y sus demoliciones; excursus sobre arte y tecnología; Marx y Engels sobre Fourier; París como panorama; Grandville, precursor de la gráfica publicitaria; cuerpo y figuras de cera; el Palacio de Cristal de
1851; estaciones de tren, afiches, iglesias: puntos en común". Imposible no pensar en un magazín de novedades. O más exactamente, en uno de esos pasajes parisinos que tanto le gustaban, donde los escaparates, realzados por la flamante iluminación a gas, semejaban las ménageries de los grandes circos, con sus jaulas vistosas y sus animales cautivos que teñían el entorno de un aire fabuloso.

Para decirlo quizá con más claridad: en el paisaje mental benjaminiano, las obsesiones son siempre imanes. No importa qué forma tomen. Un sueño de Kafka, una gruta, un museo de juguetes, el anaquel de algún bouquiniste o la incesante indagación detectivesca de la ciudad moderna, todo se transforma para él en una invitación a pasearse por esos bulevares imaginarios donde el deseo se yergue sin objeto y el sentimiento general de abandono, a la manera de lo que ocurre en Noche transfigurada del alma de Schönberg, abre la imaginación como un bisturí.

Reunir los papeles de Benjamin, por eso mismo, podría parecer tautológico.
No lo es. Por el contrario, sirve para enfatizar, una vez más, su método de trabajo inimitable, para entender su proyecto intelectual como lo que fue: un archivo del pensamiento, de las percepciones, la historia y el arte del siglo que le tocó vivir. Fiel a las cosas que, en su materialidad, constituyen siempre una protesta contra lo convencional, Benjamin priorizó, no el valor utilitario del objeto, sino la escena donde éste encuentra su destino. Me refiero a esos detalles de los que se pueden ver surgir, de prestarse la debida atención, acentos de desacato, movimientos anárquicos, algo que, por un instante al menos, sustituya un mundo petrificado por una enciclopedia mágica.

Hay un episodio en el Wilhem Meister de Goethe, titulado "La nueva Melusina", que Benjamin menciona en una carta dirigida a Jula Radt-Cohn el 9 de junio de 1926. En el relato, una joven misteriosa aparece en un albergue alemán llevando consigo una caja/ataúd que la supera en tamaño. Siguen las peripecias de un viajero que, seducido por la belleza de la joven, asume el cuidado de la caja, mientras ésta aparece y desaparece de la trama, sin razón aparente. La caja, descubrimos al final, contiene un reino maravilloso
(del que proviene la doncella) que se ha encogido en una miniatura. Como la caja/ataúd de Goethe que preserva, bajo una forma microscópica, algo precioso, así también la escritura de Benjamin, diminuta y frágil, sugiere al lector la existencia de un mundo oculto tras las figuras del mundo.

Vale la pena insistir. Quizá el rasgo más nítido de toda colección sea éste: en ella, lo que se busca es un encierro, una protección, un "ensoñadero": uno de esos lugares que -como el museo, la biblioteca, el gabinete o el poema- permiten albergar descubrimientos, rarezas, piezas únicas, es decir, presuntas huellas de una experiencia auténtica. He aquí un escenario proclive a la acumulación y la privacidad, simultáneamente adicto a lo infinitamente minúsculo y a lo infinitamente inasible, con que el yo cuantifica su deseo, lo ordena, manipula y carga de sentido. Digamos que ese espacio -por grande o cívico que sea- le sirve, como un Arca de Noé personalizada, para desplegar los enigmas del cuerpo y la memoria, es decir, un mundo anterior, siempre ligado a la infancia y los juegos. No sólo eso.
También le muestra, con claridad feroz, que su tarea es ciclópea y su afán, por fortuna, inalcanzable. ¿Qué sería una colección completa sino una colección muerta? Al querer esto y lo otro y lo de más allá, acicateado por el fantasma de la pérdida y la interrupción, el coleccionista entiende pronto que eso que le falta, como en la escritura, relanza el deseo. No hay placer más intenso que aquél que se sustrae.

"Los grandes poetas ejercen su ars combinatoria en un mundo que vendrá después de ellos". La frase figura en uno de los libros más orgullosamente arbitrarios de Benjamin: Dirección única. También allí, en medio de una sorprendente galería de niños (Niño leyendo. Niño que llega tarde, Niño goloso, Niño montado en el tiovivo, Niño escondido, Niño desordenado), se lee: "Cada piedra que encuentra, cada flor arrancada y cada mariposa capturada son ya, para él, el inicio de una colección. No bien ha entrado en
la vida y ya es un cazador: atrapa a los espíritus cuyo rastro husmea en las cosas". El objetivo no es, como se ve, encontrar algo nuevo, sino renovar lo viejo haciéndolo propio, perderse por horas en la selva del sueño, donde los papeles de estaño son tesoros de plata; los cubos de madera, ataúdes; los cactus, árboles totémicos y las monedas, escudos. La felicidad, para el niño, proviene de un tête-à-tête con las cosas que el azar le trae y que él guarda en cajones que son fortines, arsenales, zoológicos. No de otro modo el poeta urbano y flâneur , encarnado para siempre en Baudelaire, ejercerá su propio placer esquivo cuando proyecte sobre el mundo su mirada alegórica, es decir, transporte sus propios objets trouvés al desorden pautado de la poesía.

Se trata de algo muy simple y muy complejo: al abocarse a aquello que irremediablemente se les escapa, los poetas, como los niños, se embarcan en su propio viaje à la recherche du temps perdu , volviéndose arqueólogos lúcidos, testigos del vínculo preciso entre nostalgia y resistencia, aventura y tolerancia. En cuanto a Benjamin, en cada uno de sus libros, intentó cruzar una frontera. Después, a lo mejor, como en Portbou, comprendió que no tenía adónde ir y prefirió quedarse en su propio coto de caza donde es posible seguir siendo aún hoy y ayer y mañana un huésped inestable y belicoso.




© LA NACION
*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1087395







Congo Belga: historia de un genocidio
La aventura colonial*



*Por Mario Vargas Llosa
El País

Durante muchos siglos, la empresa colonial fue transparente: un país, aprovechándose de su fuerza, invadía a otro más débil, se apoderaba de él y lo saqueaba. Nadie ponía en cuestión semejante estado de cosas porque se trataba de algo que se venía practicando desde la noche de los tiempos, y todos, colonizadores y colonizados, aceptaban o se resignaban a esta cruda realidad como a una fatalidad inevitable, consustancial a la historia.
El descubrimiento y la conquista de América por los europeos introduce una importante variante. Por primera vez, y por razones religiosas, el colonizador se interroga a sí mismo sobre la justicia de la empresa colonizadora y, en acalorados debates de juristas y teólogos, se arma de razones, humanas y divinas, para justificar sus conquistas. Desde entonces, sin dejar de ser lo que fue siempre, es decir, un acto de fuerza y de rapiña, la colonización se atribuye a sí misma una misión evangelizadora y civilizadora: desanimalizar a quienes viven en estado feral y humanizarlos gracias al cristianismo y a la cultura occidental que aquél inspira. Para que este objetivo tenga algún viso de realidad es imprescindible establecer como un hecho indiscutible, científico, que el colonizado carece de los
conocimientos y las luces indispensables para juzgar por sí mismo lo que más le conviene, pues se trata de un ser desvalido y primario cuyos intereses y conveniencias son mejor percibidos por la potencia que a partir de ahora ejercerá sobre él la tutela colonial, una forma de autoridad benévola.
Sin embargo, en el siglo XIX, las empresas coloniales europeas en Africa y Asia olvidan casi este prurito de justificación religiosa y moral e invaden y ocupan territorios, que empiezan a explotar de inmediato, sin otra explicación que la necesidad de proveerse de materias primas. Cuando Hitler,
en Mi lucha , explica que en el programa del Partido Nacional Socialista figura en lugar prominente la adquisición, por las buenas o las malas, de colonias para instalar los excedentes demográficos del pueblo alemán, no hace más que poner sobre papel lo que casi todas las grandes potencias europeas habían venido haciendo, cierto que sin decirlo con tanta claridad, desde el siglo XV.
La excepción era la pequeña Bélgica, país más bien reciente y, ay, sin colonias. Esta condición entristecía y desmoralizaba a su soberano, Leopoldo II, cuya energía, ambiciones y sobresaliente inteligencia desbordaban por los cuatro costados las fronteras del diminuto reino que le había asignado
la Providencia. El se dio maña para conseguir mediante la astucia, la paciencia, la intriga y la diplomacia lo que los grandes países colonizadores habían logrado a través de los ejércitos y la matanza. Por
increíble que parezca, Leopoldo II convirtió Bélgica en una gran potencia colonial sin disparar un solo tiro.
Para ello, primero se fraguó una imagen de monarca humanitario, altruista, condolido por la suerte de los salvajes y paganos de este mundo, que sedujo a la opinión pública de Europa y de los Estados Unidos. Invirtiendo en ello el dinero de su reino y el suyo propio, fundó asociaciones benéficas y centros para combatir la esclavitud que hacía estragos en Africa Occidental, costeó el viaje de misioneros a esas regiones bárbaras, impulsó investigaciones, estudios y publicaciones sobre las condiciones de vida de
las tribus africanas que todavía practicaban el canibalismo y eran diezmadas por los traficantes árabes y peroró sin tregua, en orquestadas manifestaciones públicas, exigiendo a las grandes potencias que
intervinieran para poner fin a aquella lacra indigna que era el comercio de carne humana en los mares del mundo.
La campaña dio el resultado que esperaba. En febrero de 1885, catorce naciones reunidas en Berlín, y encabezadas por Gran Bretaña, Francia, Alemania y los Estados Unidos, le regalaron a Leopoldo II todo el Congo, un inmenso territorio de más de un millón de millas cuadradas, es decir, unas 80 veces el tamaño de Bélgica, para que "abriera ese territorio al comercio, aboliera la esclavitud y cristianizara a los salvajes". No había un solo africano presente en aquel Congreso y no hay un solo indicio de que alguien en Europa o Estados Unidos se preguntara siquiera si era aceptable que la suerte de ese inmenso país fuera decidida de este modo, por 14 naciones advenedizas, sin que un solo congolés hubiera sido consultado.
Seguro de lo que iba a ocurrir en el Congreso de Berlín, Leopoldo II ya se había adelantado, desde un año antes, a operar en el territorio que de la noche a la mañana lo convirtió en el amo de un formidable imperio. Para ello había contratado al célebre explorador galés-norteamericano Henry Morton Stanley, el primer europeo en recorrer los varios miles de kilómetros del río Congo. En una expedición que es una mezcla de grotesca pantomima cínica y proeza etnológica y geográfica, entre 1884 y 1885, los expedicionarios enviados por Leopoldo II recorrieron buena parte del Alto y Medio Congo repartiendo cuentecillas de vidrios de colores y retazos de tela en 450 aldeas y villorrios africanos y haciendo "firmar" contratos -los llamaban "tratados"- en los que los caciques y jefes indígenas, que no tenían idea de lo que firmaban, cedían la propiedad de sus tierras a la Asociación Internacional del Congo, se comprometían a dar hombres para que trabajaran en las obras públicas que aquella institución emprendiera, cargadores para transportar los bultos y materiales, a proveerla de brazos para la
recolección del caucho y a alimentar a los peones, funcionarios y soldados y policías que vinieran a instalarse en sus dominios. Cuando las grandes potencias le entregaron el Congo, Leopoldo II ya tenía en sus manos 450 "tratados" en los que los congoleses legitimaban mediante sus firmas aquella donación y le entregaban sus vidas y haciendas.
A diferencia de otras colonizaciones, en que los invadidos resistieron de alguna forma al colonizador, en el Congo prácticamente no hubo resistencia.
Los congoleses no tuvieron tiempo ni posibilidades de resistir a un sistema que cayó sobre ellos -una miríada de culturas y pueblos desconectados entre sí- como una malla inflexible en la que perdieron, desde el principio, toda libertad de iniciativa y movimiento, y en el que fueron sometidos a una
explotación inicua, las 24 horas del día, hasta su extinción. Los castigos, para los recolectores que no entregaban el mínimo exigido de látex, eran brutales. Iban desde los chicotazos y las mutilaciones de manos y pies hasta el exterminio de aldeas enteras, cuando se producían fugas o aquellas comunidades no cumplían con la obligación de alimentar a sus verdugos como éstos esperaban. Hace un año que leo testimonios diversos de misioneros, viajeros, aventureros o de los propios colonos y todavía no me cabe en la cabeza que fuera posible una monstruosidad tan atroz, un genocidio en cámara lenta semejante, sin que el mundo llamado civilizado se diera por enterado.
Cuando aparecen las primeras denuncias en Europa, por boca de pastores bautistas norteamericanos, hay una incredulidad general. Y los plumíferos alquilados por Leopoldo II actúan de inmediato en la prensa hundiendo en la ignominia a aquellos denunciantes y llevándolos ante los tribunales por
calumnias.
Durante un cuarto de siglo, por lo menos, el Congo fue desangrado, esquilmado y destruido: un horror sólo comparable al Holocausto. Pero, a diferencia de lo ocurrido con el exterminio de seis millones de judíos, ninguna sanción moral comparable a la que pesa sobre los nazis ha recaído sobre Leopoldo II, al que muchos europeos, no sólo belgas, todavía recuerdan con nostalgia, como un estadista que, venciendo las limitaciones que la historia y la geografía impusieron a su país, hizo de Bélgica un país imperial. La verdad es que detrás de la behetría y las violencias en que se debate todavía ese desdichado país se delinea la mortífera sombra de ese emperador que conquistó el Congo sin disparar un solo tiro y consiguió en menos de 20 años aniquilar a por lo menos 10 millones de sus súbditos
africanos.


*Mario Vargas Llosa
El pais

*Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1088427&pid=5662175&toi=6277







El jefe caníbal*



El jefe caníbal paseaba tranquilo
la lanza en la mano, el escudo
el cuchillo afilado de doble filo
y su hijo, de todos el más menudo.

El padre, grande y oscuro
era el jefe de la aldea
era un caníbal bestial
un pedazo de animal
que por la selva pasea

Detrás de unos matorrales
como en toda historia cierta
escucháronse ruidos anormales
que sonaban relativamente cerca
y apartando una mata
ven una rubia preciosa
que sin ninguna cosa
se baña en la charca desierta

Un cuerpo precioso y bello
una melena dorada
y en la piel, nada de nada
una sonrisa, un destello
se le acerca a una piragua
y el caníbal que la mira
el niño que el cuello estira
y el padre tiembla la tira
y se le hace la boca agua

De pronto se vuelve al hijo
y le dice decidido:
"Vete a buscar a tu madre
que hoy comeremos cocido"

Y el niño , muy inocente
pregunta al progenitor
"Comeremos a la rubia
buena idea, si señor...!"


Tembloroso queda el padre
ante está posibilidad
"No hijo, es a tu madre
a quien voy a cocinar"



*de Joan Mateu. joan@cimat.es



*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 11 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Pedro Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Cristina Papaleo Soletzki (Argentina) y la música de fondo será de Chimizapagua
(Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!


REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!


Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067




Convocatoria*


El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at
Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com
Cordial saludo,



*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067


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miércoles, enero 07, 2009

EDICIÓN ENERO 2009.



ILUSTRACIÓN: FOTO DE RAY MAN.


INVENTIVASocial

Edición Enero 2009
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*


Es bella la vida con música en los ojos
la sonrisa hablándole a la vida
y tú, cantándole
a la princesa bella del alba
al amanecer límpido de voces.


La vida es bella
como bello es el amor
ante la sedienta tristeza que se apaga
por banales esquirlas.


Colgaremos cada pena
en el cordón de la desmemoria
para soñar el cielo que abre las estrellas
en la sonrisa del sueño.


Y tú y yo desde esta distancia
recordaremos una utópica vida de amor
sin dudas. sin presagios.


La vida de amor y esta música
alimentan cada primavera del alma
no deja de dar vueltas y vueltas.
Cierra cada párpado a la lágrima marina
en la tibia conciencia alegremente saludable
de sabernos vivos amor
de sabernos...



*De Ana Lía Gattás. analia_gattasz@speedy.com.ar










El Caracol de Tierra y de Mar*



Aquí también hay ovejas
Y tienen cuatro patas.


También aquí hay vacas
Y hablan el lenguaje universal
De su especie, o sea:
También dicen muu.


Aquí también llegan los rayos del Sol
Y alternan con la luz reflejada de la Luna.


También aquí nace el café de las semillas,
El maíz crece agarrado de la tierra
Y también aquí se les dice procariontes
A las células sin núcleo.


Pero parece que no es tan evidente para ellos:
Hemos perdido la capacidad de caminar
Por nosotros mismos,
Solo porque a alguien se le ocurrió
Que no podíamos hacerlo.


Y nos es vendido
Más de lo debido
Porque dicen que lo que producimos nosotros
No es tan bueno como lo de ellos:
Que aunque sean lo mismo, no son igual.


Aquí también las personas piensan
Y podemos aprender cosas nuevas.
También tenemos manos, piernas
Y la cabeza en su lugar.


Lo que no tenemos
Es su permiso para construir motores,
Máquinas,
Producir tal o cual mercancía,
Desarrollar tecnología.


Y son los mismos quienes dicen
Que estamos por muy buen camino:
Nos dan el nombre de
"En vías de desarrollo"
Cuando son ellos quienes
Así nos tienen,
Y así nos mantienen.


También aquí tenemos
Grandes centros comerciales,
Donde podemos entrar
Y olvidarnos del subdesarrollo.


Nuestros niños ahora conocen las frutas
En las presentaciones envasadas,
Y el benzoato de sodio
Les da el toque de modernidad.


Aquí también nos ha alcanzado
La grandeza del desarrollo mundial
Que nos abraza,
Nos asfixia,
Nos consuela.


Si estos son los días
De la gran humanidad,
Que el tiempo se lleve nuestros nombres:
No deseamos ser recordados.


Nuestros pasos serán
Como los de las cañas de azúcar:
Dejando a los fenilcetonúricos
Que endulcen sanamente la actualidad.



*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com






Pájaros nocturnos*



Pájaros nocturnos en el alba,
trasnochados de estrellas
y borrachos de lunas me estremecen,
despiertan la piel dormida de mi otoño


crujen sus alas en el viento
que van corriéndome de mi epicentro
cada vez más afuera hacia orillas desconocidas.


me subyuga el eco de su música diferente
su sonoridad un puente energético
y un punto de encuentro.


Todos los pájaros en vos, sobre las ramas
desnudas de mi cuerpo agitando violines
arrancan antiguas melodías que emergen vitales
y mueven y conmueven el río de mi sangre.


Pájaro nocturno y lejano
en cada alba habrás de venir a romper
las rejas de mi pacífica prisión que espera en vano
para volar juntos, muy juntos hacia esa otra orilla?



*Laura Elena Bermudez de Tesolin sisoy_asi@hotmail.com





LA SALIDA*



No guarecer en sus brazos
no deambular extraviada en el beso
no editar esa leyenda grotesca
ni desenterrar el margen del cuchillo
ni sufrir la opaca prisión de las sábanas
tampoco un tango con semifusas de ausencia
nada de nada
entraño una compañía quieta
relajo los pies del sentimiento
invierto universos erráticos.


No a oírlo
ni detener mis ojos en su paso
no a su perfil hipocondríaco ni a un café
no al contratiempo de la lágrima.


Sí a esta claridad bruta que no anochece.


Poesía es la puerta que se abre
de espaldas al dolor.


*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar
-de Pétalos y Espada






NOSOTRAS
LAS MUJERES DE SAL*



Nosotras, las mujeres de sal
Somos las fundadoras de tormentas abruptas
Tenemos incendiada la boca y salitre en las venas.
Aprendemos lunas y enseñamos soles
Seguimos denunciando, sobre la tinta seca
La vigencia total de Sodoma y Gomorra.
Una a una han caído nuestras vestiduras.
Transgresoras, en desnudez de sal,
Seguimos nuestro norte
Mirando nuestro Sur.
Con cuchillos de viento
Han tatuado nuestra piel milenaria.
Se ha hecho carne y sangre la siembra,
Y en cada primavera llueven rosas de sal
Que cubren en tibieza el oprobio y olvido.
No somos la mujer de Lot, sin embargo, paso a paso
En danza del picaflor giramos hacia atrás
Vamos certero el rumbo, sinuosas las caderas
A parir la palabra, siempre nueva
Eternamente fiel a la memoria
El punto exacto es donde termina el arco iris.
Hemos jurado en resuellos de tiza
No olvidar un pasado engendrado
Desde la sal y el agua.
Desde la llanura de la mansedumbre.
Desde el pajonal donde esconde a vergüenza
Un sol hecho de sangre.
Desde los extensos salitrales de las monedas de oro.
Desde el Perú.
Desde Chile, Bolivia y Argentina.
Desde los Andes
Que aun miran azorados las hilachas de
Del poncho denigrado del arriero.
Desde la revolución de ríos subterráneos.
Desde el portal del trigo.
Desde el umbral del guanaco y de la llama.
Desde Hiroshima.


Mientras tanto,
El soplo universal del viento blanco sorbe espumas de mar
De nuestra boca abrupta.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






SOLUCIONES*



Cuando hay tan poco calor
En las líneas de la mano que
Hasta las gaviotas huyen de sus nidos...


La mar enfurece,
Robándose los sueños y los pianos;
Los techos vuelan de las casas
Y las nubes dibujan extraños algoritmos.


Es hora de pactar una cita con la luna,
Allí, donde no anida la sombra.
Cabalgar a lomos de la
Ignota Mensajera de la Nada...


Y preguntarle al mundo por qué
Nos da las riendas de este carro ciego,
Del que no tenemos control,
Ni conocemos el destino.


Por qué tanto girar en torno a un eje imaginario...
Por qué nos deja Dios cometer errores y,
Peor aún, arrepentirnos.


Tal vez sea entonces,
Hora de marchar, farol en mano,
Con la triste compañía de un fantasma,
Hacia el risco donde rompen olas
Dibujando en el azul franjas de espuma
Y escuchar qué nos trae de nuevo
El canto de los alcaravanes.


Quizás haya que hacerse un barco de papel,
Remos de lápiz, o de tintas,
Esperar a que estalle la tormenta...
Y salir a capturar sirenas,
O verdades.



*De Marié Rojas.





No paremos de soñar*



Se han acabado los fastos, las comilonas y este cúmulo de falsedades y de risas y de felicidad de plástico. Esta felicidad que cuando la ves delante tuyo transparenta la mierda que hay debajo.
La gente, eso que nos da a nosotros por llamar gente, no es mas que borregos que se dejan manipular por los publicistas. Y les llamo publicistas, no a los que se dedican a engañar a la gente sobre la bondad de los productos que deben consumir, sino aquellos que mediatizan la opinión pública y nos dicen a todos los "gilipollas aborregados de a pie" lo que debemos hacer, cuando debamos comprar, donde debamos hacerlo y cuando debemos estar felices y reírnos.
De momento, aun podemos cagar donde nos place, pero llegará el día en que nos hagan guardar nuestra mierda para tenerla a mano el día en que quieran enterrarnos en ella.

Hoy estoy feliz porque nadie me dice que debo alegrarme, ni que debo comprar, ni que debo hacer nada. Hoy puedo seguir con mi trabajo de mierda, en mi oficina de mierda, con unos pringados por compañeros, sin que el de arriba, docto entre los doctos, me indique a mi, pobrecita gilipollas, lo que debo hacer.
A veces, me gustaría saber quien hay detrás de todo eso para poder escupirle a la cara lo que pienso de ellos, a pesar de que seguro que me dirían donde debo comprar la saliva.

¿Vosotros también soñabais que os tacaba la lotería para mandarlo todo a la mierda? Pues a seguir soñando, que eso si era soñar.


*De Rosaura.
-Para mensajes escribir a Joan@cimat.es




*


No sé porque la luna se abalanza
sobre esta noche de silencios tensos.
Ignoro si fue ayer que los lamentos
dejaron paso al duende de la danza.


Puede que fuera en lontananza
que brillaran los colores mas intensos.
Puede que se quemen los inciensos
ocultando el hedor de la matanza...


Quizás será una lucha cruel a ultranza
o borbotones de sangre en el inmenso.
Puede que sea gris la lontananza


incluso que huya a caballo del viento;
pero jamás podrá tomar justa venganza,
ni sabrá si es verdad, ni si te miento.



*de Joan Mateu joan@cimat.es






Mi viejo y los ojos*


Esos ojos grises leían y leían los tomos gigantes de leyes.
Protocolos encuadernados de blanco, con fechas de cada año que se despedía.
Su vida era el trabajo, examinaba atentamente con una lupa las firmas, antes de certificarlas. Los domingos, cuando casi todos descansaban. Algún vecino tocaba el timbre. Y preguntaba: - ¿Esta el Doctor? Le tengo que hacer una consulta-. Entonces mi viejo salía con su portafolio de cuero, los anteojos y el libro de actas.
El quería que fuese escribana, pero yo de chica odiaba tanto los librotes, los certificados, los dominios y los" libre deudas". No me gustaban tantos papeles y lapiceras, quería ser distinta, no deseaba hacerme mala sangre como él.
Cuando murió, paso algo muy paradójico. Comencé a escribir.
De sus ojos me jacto de tenerlos parecidos. De su puño y letra me eduqué para amar mi trabajo.


*de Azul. azulaki@hotmail.com







ERRANTES*


Trizada. Como castillo en las arenas del recuerdo.


Huye la tarde clara por la ventana abierta del cansancio.
Ya ha partido el Hombre.
Se ha llevado la precaria sombra de sus huesos.
Se ha llevado mi primer latido, la llave de oro y mi valija.
La bendición del pan y la rosa sangrante
Mi resolana y la frescura del sombrero de paja.
Con él se ha ido el silbido de un tango que se aleja


Se ha llevado mis zapatos de cristal.
Se ha llevado, Ay, se ha llevado mis anillos de agua.


Nadie ha llegado todavía.
Nadie des cubre la máscara de hierro.
Los perros ladran al eclipse solar.
Los cerezos revientan, lujuriosos, sus brotes.
Los errantes miran los errantes pasos de una luna coral.


Se acerca un barco. Un barco de papel y el tango "Sur"
Y yo, sin mis zapatos de cristal, sin mis anillos.
Ay. Sin mis anillos de agua.



*de Amelia Arellano arellano.amelia@yahoo.com.ar





Tardecita*


Profundo escarabajo
De esmalte turquesa
Eslabón del silencioso
Cielo que hace flotar
Las naves en el soleado río
Más allá de las nubes
Las estampas de pinturas
De la naturaleza
La inmensidad del aire
Respira en armonía
En las hortensias rosadas
Y violáceas
El abanico de un picaflor
Retumba en los mansos pétalos
De la tardecita.-



*de Azul. azulaki@hotmail.com






CUANDO LAS RANAS CRÍEN PELO*



Mi padre, señor de amplia sonrisa, enorme puro, altura importante y sabiduría infinita, respondía a mis requerimientos y demandas más peregrinas con la frase aquella de "Cuando las ranas críen pelo"

- ¿Cuándo podré hacer un viaje a Japón?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré ir a pescar ballenas blancas?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré comprar un descapotable rojo?
- Cuando las ranas críen pelo.

Debo reconocer que las propuestas de tener un Zoo en el patio, saltar en paracaídas o ir de excursión a la Antártica, eran susceptibles de una respuesta como esta.

"Cuando las ranas críen pelo" llegó a ser habitual en mi vida, lo que quizás indique que no escarmenté nunca en mis propuestas y que hacía de lo insólito la cosa más habitual. Por otra parte la sonrisa de mi padre, a la par que me daba el plazo de la rana y el pelo, me animaba a seguir intentando otras
peticiones.

Ahora tengo dos hijos y debo reconocer que cada vez que los miro veo una rana que lleva melena.



*de Joan Mateu joan@cimat.es





Del country en la estación Canning*



Siempre le gustaron las plantas y los jardines, y aunque también se daba maña para hacer arreglos de albañilería y así ganarse unos mangos con la changa, Néstor decidió que tomaría la podadora, la pala y el rastrillo para ganarse "el pan nuestro de cada día". Por esas cosas de la vida, alguien lo puso en contacto con las autoridades del Country "Arboleda del Monte" donde, entrevista mediante, tuvo que dar cuenta de sus habilidades cortando el pasto y arreglando el jardín de una de las casas, bastante descuidado después de algunos meses de ausencia vacacional de sus inquilinos. Su trabajo agradó mucho a las autoridades del consorcio, y muy pronto quedó contratado en forma efectiva para el mantenimiento general del predio.
En un principio le costó acostumbrarse al entorno. La imagen de las casas recortadas contra el horizonte le parecía extraída de alguna revista de decoración que viera en la sala de espera del traumatólogo de su hija. Esos colores chillones que herían la vista, modeladas con el antiguo estilo de los ladrillitos de juguete, y unas puertas y ventanas que parecían construidas en plástico, aunque al tocarlas uno tuviera la desagradable sensación de percibir la consistencia y el sonido del metal. Néstor sentía cierto escozor al contemplarlas, como si fueran ajenas al lugar donde se encontraban. Pero la tarea era abundante, y con el correr del tiempo se fue tornando indiferente a ciertos detalles, concentrándose exclusivamente en los parques y jardines.
Se fue haciendo conocer por todos. Y si bien le pagaban un sueldo fijo por mes, fue haciendo una diferencia al aceptar distinta clase de changuitas de parte de los residentes: cambiar el cuerito de una canilla, encolar una silla, reparar una ventana de enrollar. Tareas que hasta hacía unos años parecían impensables en un country, hoy se habían tornado cosa de todos los días. Había que contemplar la posibilidad de ahorrar unos pesos, con el dólar tan alto.
Pero también recibía algunas donaciones, de ropa que los dueños de casa ya no usaban, o de libros que podían servirle para sus hijos en la escuela, elementos que agradecido guardaba en el carrito que arrastraba detrás de la bicicleta, y que generalmente representaban una alegría cuando llegaba a su
casa. Apenas le servía la mitad de las cosas que llevaba, pero nada era despreciable; su mujer bien que sabía darse corte con la aguja y el hilo, y si no, su cuñado sabría vender bien los libros usados. Todo funcionaba en equilibrio.
Néstor vivía cruzando el antiguo terraplén donde, casi treinta años antes, existiera la vía del Ferrocarril General Manuel Belgrano, que unía La Plata con San Eladio, y del cual hoy no quedaban ni rastros; los rieles y los durmientes habían desaparecido, robados por manos anónimas, o bien sepultados por el paso del tiempo. Cada vez que pasaba en bicicleta por aquel lugar, abundante de ralos pastizales, evocaba aquellas entrañables épocas de su infancia, cuando se escondía entre la maleza que circundaba la vía, para ver pasar aquellos imponentes trenes cargueros, arrastrando una fila infinita de vagones, transportando las más diversas y a la vez misteriosas mercancías.
Recordaba con nostalgia ciertos juegos: cómo solía depositar monedas de cinco o diez centavos sobre los ardientes rieles de la tarde, esperando que el mastodonte metálico llegara en hora y aplastara con su potencia colosal aquella diminuta monedita, revoleándola en el aire y -en caso de encontrarla, luego del impacto- palpando la cruel curvatura que le había impreso a su superficie. Lo mismo hacía con las latas de conserva vacías que encontraba por ahí, contemplando luego con sumo interés el efecto devastador
que podían producir tantas toneladas de metal lanzadas a toda velocidad.
Ignoraba por qué, pero esas imágenes habían ido resurgiendo del fondo de sus recuerdos en los últimos días. "Me estaré volviendo viejo", pensaba, con una tenue sonrisa asomando entre sus labios, y la profunda sensación de evocar un pequeño fragmento de su vida donde recordaba haber sido feliz, sin
preocupaciones ni dolores en el alma. Esas angustias que luego sedimentan en el corazón, provocando la
-quizá inevitable- pérdida de cierta infantil ingenuidad.
Hasta que una fría tarde de invierno lo comprendió todo.
Estaba casi terminando de quitar los yuyos de un cantero, luego de podar una planta que Miss Mary, la dueña de casa, ya no quería ver más, cuando vio llegar a Mister Steven, a bordo de su flamante Jaguar color azul. Se saludaron cortésmente, y apenas unos minutos después, Néstor lo vio salir otra vez. Se dirigió hacia el cobertizo, luciendo un impecable tweed bordeaux, contrastando con la circunstancial desprolijidad de las ramas de la planta recién podada, desperdigadas a su alrededor, y un par de minutos después regresó, cargando algo bastante pesado.
-Néstor, ¿sería tan amable de ayudarme? -, preguntó al pasar junto a él. -El estudio está helado, y quisiera prender la salamandra.
Él estuvo a punto de aceptar, como de costumbre, cuando vio lo que aquel hombre llevaba entre sus manos: un taco perteneciente a un aserrado durmiente de ferrocarril.
Se quedó petrificado; un escalofrío le recorrió la espalda. Quebracho puro; como el que aserraban cuando era chico cerca de su casa, una vez concluidas las tareas de reparación del ramal, que no tardó mucho en cerrarse, ante la inminencia del cambio económico generado por la dictadura militar. El
estupor se vio reflejado en su cara, porque Mister Steven volvió a pedirle:
-¡Néstor! ¿Sería tan amable? Hace mucho frío acá afuera, y esto está muy pesado.
Él actuó de manera automática; le quitó el taco de entre las manos y lo entró en la casa, dejándolo junto a la salamandra del estudio. Mister Steven le pidió que hiciera un par de viajes más, y finalmente, encendieron juntos el primer fuego. Una vez que comenzó a arder, Mister Steven encendió su pipa
y le dio las gracias, además de un módico billete por el servicio.
-Gracias -, dijo él, y señaló hacia los tacos restantes. -¿Dónde la consiguió? Es buena madera.
-Me la vendió un pibe por acá cerca, a unos metros de la autopista. Dijo que la conseguía fácil. Era mucho más barata que comprarla en otro lado. Y por lo que vi, me pareció que prendería bien.
Al salir, pleno de congoja, recogió sus enseres de manera mecánica, juntó las ramas con el rastrillo, limpió todo con rapidez, y se alejó. Mientras avanzaba por el parque, en las últimas luces de la tarde, reparó en unos juegos infantiles que regularmente había visto desde hacía meses, pero que recién ahora le llamaban la atención. Sobre todo, su estructura.
Tanto en las hamacas, como en la viga del tobogán, o el conjunto entero de las vigas paralelas para colgarse, habían utilizado rieles de ferrocarril.
Pulidos y sin óxido, pintados de diversos colores, pero rieles al fin y al cabo. Preservados de la muerte, más no de la rapiña.
Desde esa tarde, aceptó muy poco, casi nada, de las tareas que pudieran ofrecerle como changa. Menos aún, las dádivas que solía agradecer con tanto entusiasmo, pensando en sus hijos. Notó que comenzaba a trabajar con menor entusiasmo, así como a faltar bastante, pretextando cualquier excusa.
Y a pensar seriamente que debería buscarse otro barrio donde poder trabajar en paz. Bien lejos de Canning.


*de Aldima licaldima@yahoo.com.ar





Once*



Alejar lo sórdido
(cercano a las vías)
alejar los trenes
la prisa
la sed
el temblor
el miedo
no pertenezco ahí
soy gorrión en la pecera
Algo en mí es irrecuperable
algo en mi espalda
algo que suavizaba mi boca
algo que nadie tenía y atragantó tristeza
Algo en la fatalidad del viento
en el bullicio de gentes que no entiendo
en esta urbe que hierve sin ver
Algo en esa Señal increíble
que no viste.


Algo como subir al subte
diferentes estaciones
y elegir nuevamente
entre quince el vagón correcto.


Y verte y ver al mundo desnudo
y saber que pocas veces
que nunca
que improbablemente
haya una ternura tan brutal
como la mía.


*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar





Me enredaré en tus brazos*


Me enredaré en tus brazos
buscando tus cabellos
alcanzando tus labios
con calores de sol.
Y en un galope largo
colorearé tu alma
descansando en la noche
junto a tu corazón.
Buscaré margaritas
que poner en tus ojos
dejándolos sellados,
que no vean la luz.
Y así inmersa en la noche
sin brillos que distraigan
haremos el amor
con toda lentitud.
Te quiero con paciencia,
con arrobo, con calma;
pero también te quiero
con una gran pasión.
Con prisas, con delirios,
con ganas, con deseos,
te quiero como a un sueño
y la mejor canción.



*de Joan Mateu joan@cimat.es





JUGUETE*



Ana María fue una niña muy pobre, hasta a los quince años no se puso un par de zapatos, trabajó desde los seis para mantener a sus cada vez más numerosos hermanos. Aprendió a leer entre los doce y los catorce, trabajando de conserje en una escuela, espiaba las clases por la ventana, repitiendo en voz muy baja las lecciones; antes de limpiar el pizarrón tomaba restos de tizas y trataba de dibujar las letras, a los dieciséis ya fue capaz de leer una novela, todavía recuerda como le nacieron sus primeras
alas.

En ese humilde hogar, donde nadie se pudo dar el lujo de asistir a la escuela, mucho menos se podía soñar con tener un juguete. A los siete años, Ana María trabajaba en una finca a cambio del almuerzo y de una cantina con comida para sus hermanitos. Parte de sus funciones consistían en abrir y cerrar el portón donde las crías de ganado aguardaban a que terminara el ordeño para ir a alimentarse.

Un día llegó un nuevo inquilino a la granja, un potro precioso, apenas separado de su madre. Ana María quedó encargada de su cuidado. Enseguida tomó un inmenso afecto al potrillo, que le hacía mil mimos mientras ella lo cepillaba y acariciaba su suave crin. Le puso por nombre Juguete, ya que nunca tendría otro que aquel. Pronto comprendió, que aunque el amor que sentía por su madre y hermanos no mermaba, el que profesaba por el caballito era cada vez mayor.

Cierta vez, en su casa, escuchó a la madre y a una de sus tías hablar de una prima, ya adulta, que estaba de novia con un campesino de la zona. Los comentarios versaban alrededor del muchacho, muy bueno, trabajador, honrado, que la quería mucho...

- Yo también tengo un novio, es muy bueno y me quiere mucho - dijo de pronto.

- ¿Y quién es, señorita, si se puede saber? - le preguntó su madre.

- Un caballito de la finca donde trabajo.

Los mayores prorrumpieron en risas sin darle otra explicación. Tuvo ella que preguntar al dueño de la finca qué había en su frase que motivara tantas burlas, él le explicó que las personas se hacen novios solamente de otras personas, como los gallos de las gallinas, las vacas de los toros, los caballos de las yeguas... Convencida entonces de que su amor, si bien muy fuerte, era de otra índole, siguió cuidando de Juguete.

La noticia de que debían mudarse a un pueblo bastante alejado y por tanto, debía dejar su trabajo en la finca y buscar otro, la golpeó una noche con toda su fuerza. Por ser la mayor, tuvo que ayudar en la recogida. Mandaron a uno de sus hermanos con el recado, ella no pudo siquiera despedirse del
caballito.

Pero la nostalgia la corroía por dentro. Un día no pudo más, y en vez de ir a la casa donde ahora trabajaba, comenzó a desandar el largo camino que recordaba haber cruzado para llegar a esta nueva casucha donde ahora su familia intentaba salir de la miseria, sin comprender que era el mismo mal,
apenas cambiando el rostro por otro tal vez más triste.

No era lo mismo en carreta que andando, los pies se le ampollaban, llenándose de pequeñas cicatrices, pero la voluntad de ver por última vez a su amigo color canela era más fuerte. Finalmente, al caer la tarde, atravesó un naranjal y divisó la finca.

La encontraron en la puerta, transida de dolor y cansancio. El dueño de la propiedad, un campesino recio que había llegado a tomarle afecto, la llevó cargada para el interior, lavó y curó sus pies y le dio a beber un vaso de leche tibia. Cuando la vio más recuperada, le preguntó que hacía allí, tan lejos de su casa.

- Vine a despedirme de Juguete.

El caballito había sido vendido. El dolor de la niña fue tan fuerte que sintió que algo la atravesaba por dentro, como un puñal, y perdió el sentido.

Esa misma noche la devolvieron a su casa, uno de los peones de la finca la llevó en una carreta. La golpiza fue doble, de la madre, por haberse marchado sin decir a dónde iba, del padrastro, porque había faltado al trabajo y ese día no habría paga.

Pero estos dolores no importaban, porque uno mayor anidaba en el interior de Ana María, para no abandonarla nunca. Juguete, con sus alegres corcoveos y su enorme cabeza apoyada en su hombro, que apenas levantaba un metro del piso, le había hecho descubrir el amor, la pérdida, el abandono, y ahora se resistía a mostrarle el camino del olvido.


*de Marié Rojas Tamayo
(Del libro "De Príncipes y Princesas", editorial El Far, Mallorca, 2006)





El ciego*



tuve que cerrar los ojos para explicar el sol
lo envolví en cada pupila encandilada
y mientras los sones iban dibujando sus colores
una voz me llamó con la mirada
puso sus manos sobre mi garganta
y entendió que el sol abrigaba
que en las pestañas cerradas
cantaba el sol con las manos
el infinito idioma de los pájaros



*De Ana analia_gattasz@speedy.com.ar





Revolviendo la maleta salió tu verso*



Revolviendo la maleta salió tu verso.
Entre calcetines, pañuelos y ropa
aparecieron tus besos


No sabía lo que era
y los tomé con las manos
en silencio
los miré despacio
y los puse en mi boca
un momento


Vi que eran tus besos
y con ellos, tu aliento
que pusiste en mi equipaje
para seguirme queriendo.


*de Joan Mateu joan@cimat.es






POEMA DES-UNIVERSAL*



Todas las noches, todas,
la higuera sombría de mi huerto
se ilumina en mansedumbre de palomas
y florece, callada, florece alegremente.
No es cualquiera. Es esta, la de aquí,
la que escucha,
el secreto silencio de mis pasos.
Amanecido y loco, el viejo nogal
se despereza
en cruz extiende sus leñosos brazos
para que tres niños
-cuánto los amo, cuánto-
viajen en su ramaje,
en sepia retornando.
No es cualquiera. Es este mi nogal-aguaribay
y mis dos universos hecho uno.
Plena de amaneceres.
Sonámbula caricia me despierta
y la mano es su mano,
y la voz es su voz.
No es cualquiera, es mi hombre, el de aquí,
al que digo y proclamo
alumbrando los ojos del poeta sin luz
"No solo amor me une,
sino también espanto
será por eso que lo quiero tanto"
Es esta mi comarca.
Única. No repetida.
La del abrazo de árbol
donde renazco y muero,
en donde,
sobre todas las flores del universo entero,
la bella,
mas bella entre las bellas,
es la flor de mi higuera.



*de Amelia Arellano arellano.amelia@yahoo.com.ar




*


Gigantes vacíos.
Con esas camionetas de acelerador
a tormenta
que valen más de cien salario obrero
con esas varietales camisas que nunca sudan y mudan al cambio
con ese aire de cobre en alforjas
y esa protección inacabada urgueteando para encontrar
aunque sea un ángel negro
a blancadientes muerden el labio
superior
diciendo que la única no puta
es su madre
con esas manía de cagarte hasta el día de la muerte
con ese perfume de infierno y simulacro
apretón de manos falsas y un quiebre diminutivo
con ese alfajor que olvida infancia compartida
con esos
me debo deber un trato
dejarle un sinfónico poema
sin la pólvora maldita
que ellos recogen en las sombras



*de Ricardo Mastrizzo.






Latidos*



Cada pueblo tiene su propio ritmo; su ritmo de caminar, de trabajar, de poner la mesa. Los movimientos les son propios como lo son el lenguaje y la música, ese otro lenguaje que quizás venga de la gente, quizás de la tierra y del paisaje que brinda.
En Japón he visto las artes marciales que se repiten en la forma de golpear los tambores, de bailar esas danzas que aúnan la lentitud y una contenida violencia, en los sonidos breves y guturales. La misma tensión entre lo estático y la rapidez extrema. Las enormes banderas son agitadas por figuras inmóviles, la precisión de las ikebanas de proporciones perfectas, la belleza de los jardines, la posibilidad siempre del horror y sin embargo la infinita paciencia; la habilidad aprendida, ejercitada y trabajada de un hombre que mezcla la tinta, que con un pincel escribe, dibuja, pinta la palabra como quien hace una señal definitiva. Hay un ritmo, una marca, un acorde que abarca cada cultura y le imprime las notas y los
silencios.
Una mujer daba a luz. Rodeada por su hijo, su vecina, su marido, daba a luz. En el suelo estaba la mujer, sobre un colchón delgado. Ella misma pujaba con un canto rítmico, todos la acompañaban y el acto de dar la vida de traer la vida era una canción. El niño encontraba el aire y el afuera traído, recibido, acunado ya por las voces y los sonidos que lo arropaban y le daban desde el inicio el ritmo de su pueblo.
La canción rítmica que se repite en lo cotidiano. En los pasos retumbantes de las sandalias de madera sobre el pavimento, en el ritmo de la danza de cuerpos que se deslizan y de pronto acaban en una pose de estatua, en el ritmo vertiginoso de la oración que también es comunitaria, y que crea la epifanía del ritmo de la vida que se repite circularmente.
Cerca del suelo, siempre. En comunidad. Y serán las sandalias, el martillito de metal que guía los rezos, los pujos de una parturienta; será la música, el ritmo, será la vida la que marque sus compases.
Y mientras tanto las historias son las mismas historias. El que muere, el que nace, el que crece y cambia, el que de pronto conoce una verdad oculta.
Así como imagino una voz distinta para las diferentes multitudes, una melodía propia para los paisajes de montaña, para los lacustres, para la selva. Así como los ojos rasgados del oriente y los ojos acuosos del norte.
Así como el sustento con maíz y batata o con arroz y verdura. Así como el sentido de lo cíclico o la creencia en una direccionalidad en la historia.
Así como todo eso crea culturas diversas, los ritmos se ajustan a los pueblos, los expresan, los definen.
Y con su propio ritmo todos los seres humanos bailan, nacen, mueren.
Sinfónicamente algunos, algunos discordantes, algunos solos. Todos, todos, llevando los compases heredados, aprendidos, amados u odiados. Cantando, si tienen esa fortuna, su propia canción.



*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com






EL PROFETA VUELVE A SU TIERRA*



Maradona vuelve a villa Fiorito para las cámaras de varios canales, para las fotos de diarios y revistas. Firma pelotas de fútbol, firma sobre camisetas, ídolo, grande el diez.

Lo que tendría que hacer, si tuviera conciencia, es aprovechar ese liderazgo para decirles: abuelos, padres, hermanos, hijos de la villa, no quieran hacer de los niños futuros Diego Armando Maradonas,
porque de millones que se esfuerzan en intentarlo puede llegar uno, si llega, y la frustración de todos los demás se impregna y expande toda la vida. No lo intenten, es muchísimo más lo que pierden que lo que podrían ganar.
Levanten una escuela de artes y oficios; aprendan a hacer ladrillos, blocks, aprendan a levantar paredes como albañiles.
Aprendan a cortar madera, a ser carpinteros. No van a ser genios o ídolos mundiales pero van a ganar su modesta dignidad y ayudarán a sostener una familia y eso no tiene precio.
No compren nada importado, por barato que sea. No consuman droga, tabaco ni alcohól.
Aprendan a fabricar cosas en cuero, aprendan a cortar vidrio y a colocarlos en las casas, aprendan el oficio del vidriero y ganarán modesta dignidad para toda la vida. No se roben entre ustedes, no se mientan, no se violen.
Aprendan a leer y escribir, no pierdan el tiempo matándose unos con otro en la tribuna de las canchas, o siguiendo los partidos por la tele, aprendan a arreglar radios y televisores, aprendan a hacer pantalones, camisas, pañuelos, hagan su propia ropa, compren lo que fabrican otros de su barrio,
aprendan a arreglar bicicletas, triciclos, cañerías, a reparar motos y autos, aprendan a pintar, a criar conejos o gallinas o a hacer panales de abejas.
Hagan toda clase de cosas útiles con sus manos, estudien de maestro, de jardinero, de horticultor, de pescador, de chofer. Aprendan a hacer comida, aprendan a arreglar zapatos, aprendan a quererse a ustedes mismos, no se hagan militares ni policías ni pastores evangélicos, por el amor de Dios. No
adoren al ídolo, no levanten santuario si me muero en accidente por ahí; emborracharse no es festejar, no fumen paco, no sean camello o mula del traficante, no sean matón a sueldo de nadie. Hagan con sus propios brazos su dignidad, sientan orgullo por su humilde hogar, una villa no es menos civilizada o humana que el centro de Tokio o de New York.
El amor no está más adelantado en el vaticano o en Jerusalén, que en el corazón de cualquiera de ustedes.
No crean en promesas de punteros político-electorales. No me amen a mi, no amen mi foto o mi fama, amen a sus abuelos, a sus padres, a sus hermanos, a sus vecinos, entrénense todos los días en amar, concéntrense, ganen ese campeonato mundial del amor, ganen esa copa de héroes o campiones anónimos
de cada día trabajando dignamente con sus manos No esperen que venga Papá Noel o Maradona a tocarlos con la mano de Dios, ustedes son el cuerpo vivo de dios, villa Fiorito es el cielo y el paraiso, no la pierdan. Hoy es el día, hoy es la vida, hoy es el futuro.



*de Rubén Vedovaldi. RubenVedovaldi@netcoop.com.ar






Toño*



Toño tenía diecisiete años y seguía virgen. En un pueblo de campo donde a los catorce las muchachas son madres, era una rareza. Como si fuera poco, el padre lo encontró deshojando una margarita. decidió llevarlo esa misma noche a un burdel para que conociera el amor de mujer. No había luchado tanto por
tener un hijo macho para que al final le saliera rarillo.

Buscó a Milú, la prostituta de más experiencia, y la llamó aparte.
"No solo me preocupa que sea mariquita, tengo miedo de alguna enfermedad cerebral. estaba haciendo cosas románticas con flores".

Sin decir palabra, Milú se lo llevó para el cuarto. Al día siguiente no hubo manera de sacarlo del burdel, había probado el dulce y aún tenía hambre. "Tranquilo, está fuerte como un toro y con el empuje de los de su raza", comentó Milú al padre, aceptándole una nueva propina, "tan saludable de abajo y tan cuerdo de arriba que se lo haría de gratis"'. Dos noches después, Toño era sacado a lágrima viva del cuarto de la prostituta, que lo despedía entre suspiros.

A la mañana siguiente, los sorprendió anunciando que se quería casar con Milú.

- ¿Con ese trasto viejo? - dijo la madre, olvidando que eran contemporáneas.
- No tan vieja como para no amar o ser amada - respondió él.
- Pero hijo - meneó la cabeza el padre -, ella es una prostituta, ha estado con todos los hombres del pueblo, te la busqué por la experiencia.
- Para mí es perfecta - terció el muchacho.
- Habrá miles de mujeres en tu vida hasta que encuentres la adecuada - insistió la mayor de las hermanas - hay que probar y probar, hasta que sepas que ha llegado "la que es".
- Pueden pasarme miles por delante, yo hice mi elección, ¡esa, o ninguna!

Y dio por terminada la conversación calándose el sombrero hasta las orejas, tomando el machete y partiendo para el corte de caña.

Los padres, ayudados por las hermanas mayores, por los tíos y hasta por los amigos, hicieron todo lo que estaba a su alcance para borrarle la idea. Toño transitó pacientemente por presentaciones de solteras, viudas y divorciadas, conoció a cada mujer disponible de los alrededores. No lo llevaron al psiquiatra porque en el campo nadie está tan loco como para pagar para que le recompongan el seso, pero sí lo llevaron al brujo haitiano para ver si Milú le había dado a beber algún tipo de poción, si tenía
enterrado algún muñequito con su nombre. "El hechizo es de otro género", les dijo el brujo devolviéndoselo entre carcajadas, "no lo intenten más, ¡aunque le den a probar cien pozuelos de miel, él va a querer el mismo!"

Un año después de aquella noche que el padre consideraba fatídica y Toño un símbolo de su entrada al paraíso, el muchacho daba por terminada la casita de madera y se iba a buscar a Milú. El pueblo entero le estaba siguiendo los pasos. Antes de sacarla del burdel desenvainó el machete y lo
plantó en la puerta, sus músculos endurecidos por el trabajo brillaban al sol:

- ¡Óiganme todos para que quede bien claro! - vociferó - ¡Esta que ven aquí es mi mujer y el que no la trate como una señora va a conocer el gusto de mi machete!

Se alejaron en silencio, tomados de la mano, nadie se atrevió a murmurar, hasta las hojitas tiernas de los álamos dejaron de moverse mientras la pareja caminaba rumbo a su hogar.

Jamás han vuelto la vista para mirar el camino recorrido, prefieren contemplar el que les queda por delante. Los conocí cuando llevaban diez años de vivir juntos. Se les veía tan felices como si acabaran de ganarse una rifa.



*de Marié Rojas.





POEMA DES-PINTADO DE AMOR*



Ya no habrá para mi cielos ocres, azules o rosas.
Ya no habrá pentagramas de luz. Mi cielo será negro


Amor, inmensa eternidad, llama candente.
Amor, barrera sin fronteras,
pulmón de rosa azul.


Amor. Amor. Amor. No te puedo olvidar.
Sumergida en mares de destellos
en el verde, el topacio y el rubí.
Me abrazo incandescente a la página en blanco,
devuelve, quemazón, abrazo,
rojo malvón en flor.


En ausencias de luz, convoco al negro,
negro sobre mi, rondando el aire,
pecho de zorzal palpitando mi asombro.
Amor, espina que no duele,
negro clavel del aire aferrando mi sombra.


En la noche estrellada vislumbro lirios blancos
mas crecen por doquier aciagos lirios negros.


Amor. Amor. Amor. No te puedo olvidar
y otra vez y otra vez,
elijo la soledad y el negro.
Porque eres como él.
El negro no es color. Es su ausencia.
No es el color, entonces, es la ausencia
que duele.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






DESDE EL PUENTE*



Se detuvo donde el río se tornaba cascada, que vista desde lo alto hacía remembrar al cortina que abre el paraíso. Se asomó para ver mejor el eterno hervidero, sintió algo de vértigo y se sentó en el suelo. A esa hora de la madrugada ella y el puente estaban a solas.

Unos pasos a su espalda la desmintieron. Se volteó, un hombre venía con un estuche de violín al hombro. ¿Cuántas cosas puede contener un estuche de violín? Había escuchado tantas historias al respecto... Drogas, un arma, cigarros robados de la fábrica, cartas de amor, flores hurtadas de los
jardines, la oreja de Van Gogh...

El intruso, como si no hubiera notado su presencia, se paró a escasos dos metros, muy pegado a la baranda y abrió la caja.
El corazón se le encogió... no quería aparecer violada y acuchillada a la mañana siguiente.

Él extrajo un violín, que acomodó dulcemente en su hombro.
Empuñando el arco, comenzó a arrancarle una melodía de Chopin.

Ella se arrimó, silenciosamente. Las notas se fundían con la brisa nocturna, con el agua cayendo hacia el abismo, con el susurro de los árboles en las márgenes del río. Él era singularmente bello, los cabellos oscuros ondeando, como escapando, los ojos cerrados, como si viera un paisaje mejor que el que les regalaba la luna llena. Ella pensó en la diminuta posibilidad de que se hubiera hecho real su mayor sueño: un concierto magistralmente ejecutado para ella sola... mas comprendió que la música es para el que la escucha, porque no puede ser atrapada, las notas parten, como los minutos.

La celebración a la vida y a la belleza de lo etéreo, duró hasta el alba. Al asomar el sol desde el otro lado del río, él abrió los ojos, como despertando. Ella se incorporó, las piernas entumecidas.

- No hablo con desconocidos, pero tengo que darte las gracias, te debo tanto... vine aquí dispuesta a suicidarme.

La vio partir y guardó su violín en silencio.

- Yo también - dijo.



*de Marié Rojas.




No me gustan las despedidas*


No me gustan las despedidas. Ese olor a tristeza que flota en el aire. Esa promesa de reencuentro que de antemano se sabe imposible. El gimoteo desesperado de algún pequeño. La mirada ausente de los adultos. Me molesta, sobre todo, el momento en que se produce el quiebre, y la angustia disimulada hasta ese momento se apodera de la escena. Las risas y bromas dan paso a esa incontenible sensación de vacío...
No, decididamente, no me gustan las despedidas; sobre todo cuando, como ahora, me veo en la ventanilla, agitando la mano izquierda, mientras, en el andén, la soledad me envuelve y sólo atino a levantar un poco la vista, que sigue el recorrido de la máquina, esperando que el tren desaparezca, y yo mepierda, para siempre, tras el horizonte.


*Copyright © Dante Schettini. dante.sch@gmail.com

Copyleft: Se permite su reproducción, sin modificaciones, siempre que no sea
con fines comerciales y manteniendo, en todos los casos, el presente texto.
http://zonamutante.blogspot.com/2006/08/no-me-gustan-las-despedidas.html








Nace la colección solidaria de poesía "Tiempos Difíciles"*


*Por Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@cubarte.cult.cu


El primer día del año 2009 me llegó con una noticia muy agradable: La publicación de mi poemario "Fantasmas de Quijote", por la editorial pontevedresa "El Taller del Poeta", con el que se inicia la colección "Tiempos Difíciles".
Esta colección nada tiene que ver con los propósitos mercantilistas y frecuentemente mezquinos de numerosos editores y algunos poetas cuyo fin es engrandecer las ganancias y no la cultura.
Es fruto de la creación de dos poetas, uno argentino y otro español: Gabriel Impaglione y Fernando Luís Pérez Poza. No son ni desean hacerse ricos, son pobres como la mayoría de los poetas. Su única riqueza es la solidaridad y el afecto que dan y reciben de quienes, como ellos, desean y luchan por un
mundo mejor para todos.

Es una colección que se hace a golpe de martillo y sudor.

Con un poco de sonrojo, por la parte que me corresponde, deseo compartir con los miembros de Argosis Cultural, y especialmente con poetas y narradores, la nota de prensa que se ha dado a conocer al respecto, y que puede ser de utilidad para ellos y para el éxito de la colección "Tiempos Difíciles".



NOTA DE PRENSA

"Nace la colección solidaria de poesía "Tiempos Difíciles"
(Se ruega la máxima difusión de esta nota de prensa).

Los poetas Gabriel Impaglione (argentino residente de Sardegna, Italia) y Fernando Luis Pérez Poza (español), el primero en calidad de director y el segundo de editor, ponen en marcha la colección de poesía "Tiempos Difíciles", editada por la editorial pontevedresa El Taller del Poeta,
www.eltallerdelpoeta.com


"Tiempos Difíciles" es un proyecto solidario.

La idea de crear este proyecto surgió de un encuentro de los dos poetas, Gabriel y Fernando, en Lanusei, Sardegna, Italia.

Tiene la finalidad de dar a conocer la obra de poetas que, a pesar de su calidad, presentan diversas dificultades para publicar su obra, en un mundo en que la cultura es una mercancía más, sujeta a las leyes del mercado y no un derecho de los pueblos.

Por cada libro que se vende de esta colección el autor recibe en su domicilio un ejemplar gratuito del mismo. Quien lo compra está ejerciendo la solidaridad para con éste o, dicho de otro modo, apadrinando al poeta publicado.

El autor recibirá gratuitamente, en diferentes entregas, un mínimo de 100 ejemplares de su obra publicada.

"Tiempos Difíciles" admite también el patrocinio directo de instituciones, fundaciones, asociaciones, etc., e incluso de particulares, en cuyo caso figurará el logotipo de la entidad o persona patrocinadora en la cubierta o en el interior del libro.

El primer libro de esta colección, con formato reducido de bolsillo (14,5*10,2 cms) con el fin de abaratar costes de edición y de envío, es "Fantasmas de Quijote", del autor cubano Miguel Crispín Sotomayor.
Se ha dado la circunstancia de ser el primer libro publicado en la provincia de Pontevedra y, probablemente, en España en el año 2009 que se acaba de iniciar, atendiendo al orden de solicitudes de número de depósito legal. La editorial ha buscado con este hecho, simbolizar el papel que debe jugar la
solidaridad en este nuevo año, especialmente entre poetas.


Sobre este poemario ha escrito Luis E. Aguilera, Director Nacional de la Sociedad de Escritores de Chile:
"LA MUERTE ANDA CON ZAPATOS NUEVOS"
Me ha llegado un nuevo poemario. Siempre esperado, por lo demás, de algún escritor hermano cubano. Cuando uno lee un texto como "Fantasmas de Quijote" (Quijoterías), de Miguel Crispín Sotomayor, podemos señalar que es un poemario novedoso en la búsqueda de la creación poética cubana:
"Cuando simulo alegría, mientras rabio/ con más rabia la impotencia./ Cuando todo está bien y mucho anda mal/ y viro la cara para no ver.". Nos conduce a una velada crítica social del mundo actual. Y prosigue: "Es que el Quijote ha muerto./ Rocinante galopa sin jinete.". Es lo que nos parece a veces este
universo tan desigual y falto de la tan necesaria igualdad, solidaridad, que desde mi modesto punto de vista, tan heroicamente practica el pueblo de Cuba.
Miguel Crispín con su deseo de dar a conocer las inquietudes que le rondan en la cabeza, y que tenía urgentemente que poetizar, por anotar sus sentimientos que lo persiguen desde siempre. Al dar a conocer este poemario con algunos rasgos de época, de distancias, compara espontáneamente con
nuestro tiempo actual: "Cuando crees llegar/ se hunde el camino/ el fango alcanza el cuello/ casi la boca casi la lengua/ Cuántos tacones y suelas gastados./ Cuántas gotas de sudor. Cuántas horas de sueño/ Cuántas vidas./ Todavía miro y escucho: Fuego./ Veo / los cuerpos caer.". Poesía vivencial,
no cabe duda, del recuerdo que brota como pájaros de la boca. En una noche solitaria, de cielos encendidos en la lejanía.
Leer esta obra no significa sólo seguir a la literatura cubana en su evolución; vamos encontrando en varios de sus poemas, informaciones históricas. Gracias a su bien documentada exposición se conocen estos versos: "Si alguna vez olvido/ que las balas batistianas cruzaron a Armando/ en el Puente de Boniato,/ que Trillo es un monumental bloque de cemento/ junto al mar de Santa Cruz,/ que Casimiro fue cazado/ en una traicionera calle de Managua / y Walsh, en una de Buenos Aires;/ o que Roque Dalton fue asesinado dos veces/ o que a Víctor Jara le quebraron la voz y las manos/ o que el Ché se ocultó/ para reaparecer montado en Rocinante/ y no acumulo valor,/ el suficiente,/ hazme un favor: Mátame./ "
La síntesis, se aplica en el presente trabajo, y es el resultado de una experiencia e investigación seria acerca de los temas propuestos.
Por lo mostrado, la presente obra poética constituye un valioso aporte que resume el papel del escritor comprometido con su tiempo en las letras cubana y entre los muchos otros haberes de nuestra literatura latinoamericana e idiosincrasia que nos caracteriza, no en vano cantaron: Nicolás Guillén,
Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Cintio Vitier, Pablo de Roka, Pablo Armando Fernández, Gabriela Mistral, Fina García Marruz, María Luisa Bombal, Pablo de La Torriente Brau, Gonzalo Rojas, José Martí, y ahora Miguel Crispín Sotomayor, todo lo cual se ha conseguido mediante un lenguaje ameno y una firme redacción.


www.eltallerdelpoeta.com






Convocatoria*


El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at
Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com
Cordial saludo,



*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067


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