Saturday, June 02, 2018

EDICIÓN JUNIO 2018




*Foto de Pablo Martínez Burkett.













Sueño 48 (*)



-Por Pablo Martínez Burkett.




En el sueño, erraba por una calle con edificaciones bajas, como de pequeñas iglesias, llenas de placas y crucifijos de metal. Las vereditas eran muy angostas y parecía haber llovido. Era de noche y lo acompañaba su padre. Un restallar de cirios le recordó la Semana Santa, pero antes que a cera e incienso, el aire olía a fruta madura. Unas imágenes de negro rezaban en medroso silencio. Cuando reconoció a sus deudos ya muertos, supo que no estaba soñando.




(*) El presente cuento pertenece al libro Mondo Cane (Editorial Muerde Muertos, 2016)


-Pablo Martínez Burkett es autor de los libros Forjador de penumbras (Galmort, 2011), Los ojos de la divinidad (Muerde Muertos, 2013) y Mondo cane (Muerde Muertos, 2016). Cultiva el llamado fantástico rioplatense, con foco en el terror y la ciencia ficción oscura. Escribe para revistas del país y el extranjero y ha participado en más de diez antologías. Ha recibido premios en una docena de concursos literarios. Algunas de sus narraciones han sido traducidas al inglés, francés, portugués, italiano y rumano.













La realidad increada*



el hombre convierte el caballo en ganso en pez espada
la sombra de su mano

las formas no son infinitas:
la casualidad está sujeta
sólo la cabeza puede naufragar
en una idea llevada hasta el fin

lo cual sería suicidio por alegría:
el hombre convertido por fin en otra cosa
semejante a la nada

y en el aire a pesar de todo
un aire de feliz melancolía




*De Jorge Aulicino.

-Del libro "La caída de los cuerpos", de 1983.
 -Incluido en “Estación Finlandia”. Poemas reunidos 1974-2011,
Bajo la luna, 2012.











*


Cuando a mi madre le sacaron el tumor se convirtió en un pájaro
aunque estuviese quieta y su cuerpo entumecido
algo volaba en ella estaba liviana
y los recuerdos desordenados picoteaban
de aquí para allá posándose
en mi cabeza en mis piernas en mi espalda
dando saltitos
¿te acordás madre de cuando me contabas
de aquel primer novio enamorado que se ofendió
porque no lo querías?
¿y de los desplantes que le hiciste a mi papá
y el miedo que te dio cuando enojado
se fue de aquella fiesta?
¿te acordás de cómo te cargaba yo
“con el tumor te extirparon el odio y ahora me querés”, te decía
y vos riendo contestabas “siempre te quise, siempre te quise”?
Cuando a mi madre le sacaron el tumor
su lóbulo frontal quedó más libre
y un haz de luz se abrió entre su frente y el mundo
una luz donde una niñita jugaba con mariposas, o con conejos, o con vaquitas
de San Antonio
Cuando le sacaron el tumor mi madre se convirtió en un pez
y nadaba sin rumbo flotaba en un río amarronado
o en un mar a cielo abierto
nadaba y nadaba
Cuando le sacaron el tumor mi madre no podía llorar
hacía muecas raras movía los labios los músculos
de la cara
así la recuerdo el día en que murió papá
Cuando le sacaron el tumor me perdí en su desconcierto
y me dejé llevar
creyendo en ese viento que nos sacudía y que a veces
nos encontraba juntas
sonriendo
Cuando le sacaron el tumor me pregunté por esa depresión
que tanto tiempo golpeó el alma cansada
de mi madre
¿era esa bola mamá la que te hundió por años
la que te puso triste y se llevó tu risa?
Cuando le sacaron el tumor me pregunté por la verdad de las almas
aunque para mí ella fue la de después y la de antes
todas mi madre querida
toda mis madres




*De Celina Feuerstein.  celinafeuerstein1@gmail.com


-Celina Feuerstein nació en Buenos Aires. Es Licenciada en Psicología y trabaja como psicoanalista. Algunos de sus poemas fueron publicados en revistas literarias y en la Antología del rayo Verde 2015. En marzo del 2018 salió su primer poemario “La casa vacía”, editorial Caleta Olivia.










Viajeros*




-1-


VOLVER


Tanto pensar “cómo quisiera que mi viejo estuviera aquí, aunque sea por unas horas”, que justo ese día mi Padre volvió.

Era el día en que cumplía sus años cuando lo vi doblar desde la esquina con su bastón artesanal, el mismo que armo con sus propias manos con un mango de paraguas y una caña a la que le dio terminación con un regatón de goma.

Me vio desde su paso lento cosechando las nueces altas con un largo palo armado para la ocasión. Cosechar las nueces del año en el día del cumpleaños de mi padre es una ceremonia que mantengo con mis hijos.

Esta vez, el retorno de mi padre me sorprendió en la puerta de calle con las yemas de los dedos bien manchadas por la tinta que liberan las nueces al separarlas del tegumento verde que las recubre en la planta.

Mi Padre estaba feliz en el regreso. Venía de visitar al santuario Della Madonna di Viggiano.

Nos dimos el doble beso de mejilla a la usanza italiana. Mezclamos lágrimas y risas.





-2-


LLEGAR


La voz de mi padre sigue viajando. Partió con él, un Giugno 30 del puerto de Nápoles. Atrás hay un viaje en tren al que llamaba "la letorina".
No lo dijo nunca, pero en su voz lleva un eco, una cadencia de las lágrimas de toda su familia italiana que lo despide en el puerto antes del mar como horizonte. Mi padre lleva la promesa de vivir en Argentina.
El pasaporte con aquella expresión en la foto tan parecida a Paul Newman dice que llegó el Luglio 21 de 1952.

Sin embargo siento que sigue viajando.
Que ese barco, el Sebastiano Caboto todavía no hizo su escala en Río de Janeiro.

-Hay días. Momentos en que necesito que llegue, aún tantas décadas después...
"La voz del padre llega muchos, pero años después" - Oigo decir al amigo analista cuando le cuento de mi espera.

Será por eso que el otro día la voz de mi padre llegó.

Su voz. Su voz y un golpe duro de aire para que no me haga el distraído.
En su voz venían sus ojos celestes en los que todavía reflejaba al mar inabarcable de la travesía.

A veces uno no sabe oír ni recordar.
Desde la voz viajaban unas palabras de mi padre que no era de ironías ni de evadir una verdad.

Pude oír bien clarito: "Ahora tenés que ser tu propio padre"



*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com












*



Hablaste del fin del verano
y yo pensé en una ordenación distinta
estaba claro que iba a ser difícil apresar el último rayo de luz
y también la cadencia silenciosa del calor en la piel.
Ahora que hay un nuevo verano,
¿qué es lo que no termina de esfumarse?
Recuerdo un toldo
un viento que transportó papeles
la cama sin hacer
el velador:
luz difícil bañando puertos.
La nostalgia se instala en las almas como un pájaro negro.
Hubo aniversarios de muertes,
pero nunca supiste.
Hubo oleajes impensados que no llegaron a nada
y los barcos
no los vimos nunca.


*De  Mercedes Álvarez. alvamercedes@gmail.com


-Mercedes Álvarez nació en Tandil, provincia de Buenos Aires, en 1979. Vivió en Mar del Plata hasta los diecinueve años. Entre 1998 y 2006 residió en España, donde se licenció en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. Realizó un máster en Gestión Cultural. Publicó los libros Vecinos (Baile del Sol, España, 2010), Historia de un ladrón (Caballo de Troya, España, 2010), Imitación de los pájaros (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2013), Ficciones súbitas (comp., Eds De aquí a la vuelta, Buenos Aires, 2013) y Saigón (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015). En 2013 ganó el premio Edmundo Valadés de cuento latinoamericano con el relato Grow a lover.










Zumbido*



A veces, abro los ojos, me incorporo y camino con lentitud por las estancias. Como si aún estuviese vivo.
A veces, incluso me aventuro a salir al exterior para comprobar que otros seres semejantes a mí se mueven por las calles, se apresuran, chocan entre ellos, se someten a la tiranía de relojes y semáforos, se detienen y se miran unos a otros y en ocasiones conversan.
Sí, a veces también yo finjo estar ahí, entre ellos, provocando sonrisas o muecas de irritación o atascos. Finjo vivir. Pero siempre regreso al lecho en sombras. Me acuesto, cierro los ojos y convoco secuencias que nunca termino de comprender.
Finalmente, me pregunto cuál de estas irrealidades es más ficticia. Cual de estos dos sueños es el que está encerrado dentro del otro. Si tuviese acceso a esa ansiada respuesta, tal vez podría despertar, ser. En uno u otro lado, pero existir.
Lo que más me atormenta es ese molesto zumbido del teléfono que no parece tener lugar y que, sin embargo, nunca acaba de callarse.



*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com
-De Prosas breves











*


Padre entra en la casa.

Su voz arrasa

los mansos rincones de la siesta.

Hay grietas, madre dice,

en el adobe viejo del ladrillo.

¿Caerá la casa?

No ha de caer, sostiene.

Es una casa

hecha

por los padres de mi padre.

Un privilegio

construido en la pampa

en el mil novecientos.

El barro hace grietas

porque al sol se seca.

Padre no sabe

que caerá la casa.

Yo lo sé. Me han dicho

que la tierra debe

volver a la tierra.


*De Mariana Finochietto. mares.finochietto@gmail.com
-Las horas de agua.













HABITANTES*



Hay una meseta ancha
allá, en el fondo de mis no olvidos,
donde la dureza del trabajo
era todojunto con las tarantelas.
Y ahí mismo crecí
con las reses mugiendo en el ferrocarril
la última manga de langostas que cubrió el cielo
un idioma de otras tierras
y el rezo por la lluvia perezosa,
en una calle polvorosa y ancha,
paraleleándole a los rieles uniendo,
de una punta a otra, el caserío.
Es una meseta ancha
donde refresco mis manos en sus ríos.
¡Que las gotas formen cristales
espejando momentos convocantes
de esta sed que día a día se agiganta!.



*De Oscar A. Agú. oscarcachoagu@yahoo.com.ar
-Del libro CRÓNICA DE UNA HERENCIA - Santa Fe 1966 -











*



Mujeres que toman mate en una habitación
que va oscureciendo

Será que ya no somos jóvenes, Gabriela,
que los llantos arrecian o se amansan
porque sabemos que todo pasa,
será que ya no somos jóvenes,
y estamos seguras de que todo se desvanece,
y que es bueno que todo pase,
y que es malo muy malo aterrador,
también y sin embargo
que todo haya de pasar,
que sepamos sin dudas
sin ninguna duda que todo va a pasar.
Todo,
este espanto que nos atenaza el vientre y la garganta,
esta horrible situación desesperada, esta pena.
Todo, también lo otro,
también la efímera turgencia de las flores
y el brillo colorido de los vestidos estrenados ayer.
Nos encontramos llorando lluvias mansas,
riendo después y entretanto
mientras el sol cae detrás de las casas
y los perros ladran en la calle de arena.
Ya no somos jóvenes, Gabriela,
pero hemos llevado hartos fardos
sobre los hombros,
sabremos acomodar éste también,
aunque cada bulto, ahora, pesa más.

Atardece y afuera el limonero
alumbra con bombillas amarillas.
Atardece
y nos toca ordenar el mundo.


*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com












Realidad*



No basta ponerse
la corteza del silencio.

Abrigo pesado de llevar.
(Acarrea piedras-vacíos de esperanza-)

Todo sucede. Todo. Somos permeables
fabricantes de realidad.


Ella vuelve sobre sus pasos
y nos escupe en la cara.


*De Miryam Colombotto de Seia. miryamseia@cablenet.com.ar












*


Ella estaba acostada, oyó el ruido de la puerta al cerrarse, sintió las manos que la recorrían. Freud dijo que uno no es responsable de sus sueños y recordando eso fue más allá de lo que nunca hubiera imaginado. En la cama encontró una nota al despertarse: "Sueña usted que es una maravilla, señorita, que sus sueños no queden solo para su psicoanalista".


*De Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar









Inventren







AULLIDOS*



Es medianoche. Han apagado las luces del vagón para que la gente duerma.

Afuera hay un cielo estrellado y luna plena que ilumina el interior del vagón, dibuja formas extrañas según ingresan las sombras altas que bordean cada tanto el recorrido. El hombre lee a Saramago gracias a una débil luz individual. Encuentra una frase que lo sacude: "La culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre".
Piensa en su padre, nacido en un hogar campesino de la Italia de 1923.
Ese sueño que lo sacudió ya anciano: los lobos se comían a sus ovejas y él no podía hacer nada para evitarlo. Así se despertó. Del rostro desencajado de su padre el hombre no se olvida. Piensa en su padre, en él, en sus hijos. En otros padres con sus hijos. Todos acechados y finalmente devorados por la culpa.
La certeza de esa culpa que ronda no lo deja dormir.

En los sueños hay aullidos.



*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com





-Próximas estaciones de escritura:


JUAN ATUCHA.

–Por Ferrocarril Provincial-





 Próximas estaciones


JUAN TRONCONI.    CARLOS BEGUERIE.   FUNKE.   LOS EUCALIPTOS.     FRANCISCO A. BERRA.
ESTACIÓN GOYENECHE.    GOBERNADOR UDAONDO.   LOMA VERDE.
ESTACIÓN SAMBOROMBÓN. GOBERNADOR DE SAN JUAN RUPERTO GODOY. GOBERNADOR OBLIGADO.
ESTACIÓN DOYHENARD.   ESTACIÓN GÓMEZ DE LA VEGA.    D. SÁEZ.    J. R. MORENO.     EMPALME ETCHEVERRY.
ESTACIÓN ÁNGEL ETCHEVERRY.   LISANDRO OLMOS.  INGENIERO VILLANUEVA.  ARANA.  GOBERNADOR GARCIA.
LA PLATA.






***




Km 55


-Por Ferrocarril Midland


Próximas estaciones

ELÍAS ROMERO.    KM. 38.   MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.   LIBERTAD.
MERLO GÓMEZ.   RAFAEL CASTILLO.    ISIDRO CASANOVA.  JUSTO VILLEGAS.
JOSÉ INGENIEROS.   MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE.  ALDO BONZI.   KM 12.   LA SALADA.
INGENIERO BUDGE.  VILLA FIORITO.  VILLA CARAZA.   VILLA DIAMANTE.
PUENTE ALSINA.  INTERCAMBIO MIDLAND.









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-Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.





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