martes, enero 17, 2012

EN EL CAMPO DE LAS SEMILLAS...



*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu




Trío*




Tres mujeres habitan mi cuerpo.
Una es bailarina.
Eleva los brazos, despliega sus manos,
quiebra su cintura, sigue el compás
y sonríe.
Otra es cocinera.
Ama las ollas, saltea blancas cebollas,
rojos tomates, verdes pimientos
y sonríe.
La tercera es abuela.
Goza acariciando manitas,
besa mofletes, engarza ojos con dulzura
y sonríe.
Las tres disputan un lugar.
Y mi cuerpo las cobija, las mima
y se sonríe.



*De Elsa Hufschmid. elsahuf@yahoo.com.ar








MIRANDITA*



*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar



El hombre flaco y moreno, sin una cana, que tengo frente a mí no es otro que el gran Lorenzo Miranda, crack en los campeonatos que ganaba El Jazmín o en las tenidas gloriosas de Huracán en los sesenta.

A “Mirandita” como todos lo recuerdan allá, puedo decir que lo conozco de toda la vida.

Era el único hijo varón –entre cinco mujeres- de don Arturo, un sufrido trabajador que se ingeniaba para darle de comer a su prole con el fruto de su quinta no muy holgada en tierra, pero que él, don Arturo hacía producir con esfuerzo e ingenio. Vivían en la calle que hoy se llama Pacto Federal, pero que yo llamo de Hugo Ruiz, frente al campo de la familia Terré, a quien Rogelio Compañy, al que llamaban “el gordo” compró esas ochenta hectáreas, con sus veinte inundables, que formaban esa mítica cañada tan visitada en busca de refrescante baño en verano y de pesca el año entero.

Según me cuenta, a él de chico lo único que le interesaba era jugar al fútbol, como a todos, pero él tenía una ventaja adicional porque al jugar tan bien no había quien no lo quisiera en su equipo.

El único que no estaba muy de acuerdo era su padre, que lo necesitaba para que lo ayude en su trabajo en la huerta, el precio que debía pagar por ser el único hijo varón provocaba esporádica rebeldía en Lorenzo quien tiraba la azada en el surco de tomate o maíz, donde estaba desmalezando y corría, raudo como el viento, con la conciencia de los cintazos que recibiría en su espalda cuando regresara, sudoroso y feliz. Ese precio debía pagar por su pasión futbolera, pero dice que lo hacía gustoso aunque ya sabía el desenlace de la historia.

Por sus recuerdos pasan todos los nombres de aquel tiempo remoto. Los muchachos humildes como él, también de familias que hicieron la historia del pueblo pero que hoy son recuerdo porque los horizontes en un pequeño pueblo de la pampa agraria no es lugar donde los jóvenes pueden abrirse camino. Y desgrana aquellos apellidos queridos por todos nosotros: Míguez, Balquinta, Escudero, Suárez, González, Sánchez, Contreras, Moreno, López, Montaldo y tantos otros que dejan en uno como unta estela agridulce en aquellas mañanas que hoy esconden las niebla o el fino polvillo que como una delicada cortina separa aquel pasado de nosotros, que no nos hace más infelices, al contrario, porque hoy somos lo que somos gracias a aquellos años de carencias materiales pero de grandes sueños que nos hicieron rodar por el mundo.

Lorenzo elige algunas anécdotas, como la que vivió con el inefable Armando Grillo, al que llamábamos ”El Negro” , un huracanista, fervoroso con quien compartí alguna vez la misma división del “Globo rojiblanco”.

Según “Mirandita” eran vecinos y muy compinches.

En las tardes de siestas calcinantes, iban con sus aparejos de pesca en los cañadones vecinos, y ya en el lugar elegido cortaban una cantidad de juncos con la cual armaban unas balsas individuales, se desnudaban y hacían un atadito con la ropa que aseguraban, junto a las alpargatas, con el cinto. Dejaban todo en la orilla y en estos improvisados flotadores, sin hacer ningún ruido, podían pescar –según la suerte- gran cantidad de mojarritas que irían a saltar la sartén en la fritanga nocturna.

De pronto divisaron cuatro jinetes que fueron aproximándose hacia donde ellos estaban, protegidos por espadañas y juncos, tal vez no los veían pero hacía ellos iban., y se metieron en el agua con el consiguiente estrépito y entonces huyeron .Pararon a descansar un poco cuando llegaron a una tranquera. Armando Grillo venía desnudo, los caballos habían pisoteado el lugar donde había dejado su ropa.

Esperaron hasta que oscureciera para entrar por la calle ancha de los Terré y Lorenzo pudo esconder a su amigo en un galpón donde su padre tenía su depósito de legumbres y hortalizas diversas, se cruzó hasta su casa y le proveyó de ropa al Negro que estaba escondido entre unas bolsas de papas.

Al otro día, su madre cruzó la calle con la ropa y unas alpargatas viejas, que salvaron a su hijo del bochorno si algún vecino lo hubiera visto.

Yo imagino la escena, en ese atardecer calmo del campo cuando ya las aves acuáticas se irían recluyendo en el sueño, y esos chicos pasando en silencio para no ser delatados por el fuego reptante el crepúsculo y antes que las luces de las esquinas se encendieran, para que luego pasaran muchas décadas y en una ciudad con cuarenta grados, él, Lorenzo Miranda recordara esta anécdota que me regala sacada del colchón de ceniza de su viva memoria.







*


En el campo de las semillas
Nuestros cuerpos se entremezclan
Como una mierda inmunda,
Vomitada por los autos.


En el campo de las semillas
Esta puta vida adquiere valor comercial,
Y con él obtiene un pendejo sentido:
Y dormimos tranquilos
De haberlo por fin hallado.


En el campo de las semillas
Hasta el Sol hace sus mamadas,
Y ayuda a que el concreto
Cumpla su amenaza de un secado rápido.


En el campo de las semillas,
Las pendejas semillas han sido olvidadas
Y germinan entre el dulce aroma del agua,
Nomás por pura jodedera.


En el campo de las semillas
Llueve a lo pendejo la gracia de dios,
Para los malditos cobardes
Que corremos a refugiar nuestros anhelos
Mirando el televisor,
O en nuestras estupidizantes redes sociales.


En el campo de las semillas,
Desalojaron y encarcelaron hace tiempo a las semillas.
Y ahora puede admirarse una linda chingadera,
Que nadie sabe para qué carajo nos sirve.


*De hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com








UNO ENTRE 7.000 MILLONES*


(Meditaciones en momentos personales de transición existencial)


*Por Alfredo Armando Aguirre. choloar47@rocketmail.com
http://choloar.tripod.com/Alfredo_Aguirre/


Somos partidarios de los preámbulos y desde ya adelantamos que nos esforzaremos en esta comunicación para expresarnos en tercera persona. Nos sentimos más cómodos expresándonos así que haciéndolo en primera persona. Deliberadamente transitaremos por lo autobiográfico y lo testimonial. Mezclaremos con todo lo que nuestra capacidad expresiva por escrito lo permite, lo que venimos aprendiendo a lo largo de nuestra existencia consciente, cuyos primeros recuerdos se remontan a mediados de 1951.
Dicen que uno de los momentos traumáticos de la vida de una persona (agregamos nosotros de una persona inserta en las formalidades de la cultura occidental o euroamericana) es el momento de la jubilación o salida de esa convención denominada "Población económicamente activa" (P.E.A.).
Nos apresuramos a consignar, que dadas las estructurales razones de desempleo no está tan generalizada ese tipo de vivencia traumática. Quieren las circunstancias que nos encontremos dentro de esa situación de traumático privilegio. Y desde esa atalaya, reiteramos privilegiada, es que nos
proponemos compartir estos contenidos, los que irán siendo actualizados, a medida que los vayamos desarrollando, ya que en este verano austral de 2012 del calendario gregoriano, contamos con las habilidades que nos permiten hacer uso creativo de las por ahora denominadas "Tecnologías de la
información y la comunicación" (TICs); herramientas que venimos frecuentando con intensidad y entusiasmo desde hace casi dos décadas.
Sería farragoso y hasta injusto, señalar como fuimos acumulando los contenidos que pretendemos compartir.
"Todo el mundo es escuela", escribió alguna vez José Hernández. Y ello sirva para poner en un mismo plano lo aprendido sistemáticamente como lo aprendido asistemáticamente. Y además para no cometer injusticias: respecto a un determinado nivel de instrucción (Pudimos completarlos casi todos); a una
determinada materia o asignatura o a un determinado docente.
Ingresamos al sistema laboral formal a principios de noviembre de 1968, y salvo una pausa de seis meses en 1976, hemos permanecido en dicho sistema hasta estos momentos, en que hemos llegado los prolegómenos de nuestra jubilación.
Nuestra carga de trabajo ha sido en gran parte en el servicio público y complementariamente en la docencia. Nuestra permanencia en los cuadros de la Administración Pública Nacional (federal) argentina ha constituido una oportunidad de aprendizaje que hemos procurado no desaprovechar. A fuerza de ser sinceros debemos consignar que ha sido poco lo que hemos podido aplicar de ese manantial de información en el mismo servicio público que nos lo posibilitó. De todos modos hemos podido compartir ese aprendizaje tanto en la docencia como en la comunicación escrita sea en medios impresos sea en la
Internet. Y deseamos consignar que la actividad comunicacional la hemos venido desarrollando a nivel de voluntariado.
La posibilidad de acceder a información actualizada, nos ha permitido resignificar y reinterpretar permanentemente las vivencias y los aprendizajes previos. Ello se nos ha hecho más patente, respecto a nuestra infancia y adolescencia. La acumulación de conocimientos nos ha permitido dicha resignificación y reinterpretación de vivencias, que acorde quienes nos vienen tratando, parecieran ser muestras de un singular nivel de recordación o remembranza. ( A bordo del "Atlantic II", 2 de enero de 2012).
Allá por nuestro primer año de la secundaria (1960), aprendimos aquello que "el orden de los factores no altera el producto". Principio matemático, que cuadra para el orden de presentación de nuestro discurso.
Hernán Benítez, en su "Aristocracia frente a la Revolución", de 1953, nos anotició que según la concepción de hombre que se tenga, será la concepción de sociedad y Estado correspondiente. Con el paso del tiempo, sobre la base de varias definiciones encontradas a lo largo del camino y debidamente
ponderadas, tenemos (ya asumida la cuestión de "genero"), que es la siguiente noción: Persona: es un animal lógico que se comunica cooperando u hostilizando para satisfacer sus necesidades inserta en su geocultura. Como toda conceptualización se la podrá compartir total o parcialmente, mas es la que manejamos como ingrediente de lo que aspiramos comunicar.
Hacia febrero de 1977, comenzamos a formular comunicaciones escritas. Desde entonces nos hemos preocupado por que los títulos de las mismas, de algún modo condensen o sinteticen los contenidos de las respectivas comunicaciones. Ello es aplicable a lo que pretendemos comunicar en este mensaje. La imaginada alegoría de un planeta unido de algún modo, cuyos atisbos se pueden rastrear en la obra del mallorquín Ramon Llull, hacia fines del Siglo Catorce, pareciera haberse inmiscuido en nuestra
cotidianeidad, a través de los múltiples y dinámicos desarrollos de las mencionadas TICs. El penúltimo capítulo ha sido la Internet y el actual sería el de la telefonía celular. Las Tics, cuya dinámica no se detiene y hasta resulta casi inimaginable sus futuras aplicaciones, constituyen una suerte de alegoría de la indistintamente denominada globalización o mundialización.
Con la perspectiva del tiempo, nos producen admiración aquellos anuncios que leíamos décadas atrás, donde uno podía hasta conjeturar que se estaba ante elaboraciones de personas con imaginación muy frondosa. Y era cierto, nomas lo que nos iban anticipando. Es más, lo que nos parecían alegorías eran más que eso. Esas percepciones, nos han llevado a modificar nuestra disposición a comunicaciones de ese tipo, y asumirlas como anticipaciones o pródromos que tiempos futuros cuya llegada se acelera. Ese dinámico frenesí, que resulta imposible procesar individualmente, y aun grupalmente, no nos hace perder de vista, una característica que hemos venido aprendiendo simultáneamente con las situaciones cambiantes caracterizadas por la velocidad creciente y la traumaticidad también creciente. Nos referimos a las invariantes de la condición humana. La globalización implementada por las Tics, genera realimentación permanente: de lo que cambia y de lo que permanece. Parece un lugar común aquello que lo moderno confirma lo clásico, refiriéndose que el pensamiento científico mas actualizado no hace más que
confirmar lo manifestado por las autores clásicos de la antigüedad, sea occidental u oriental.
Las TICs comportan la convergencia de por lo menos tres ingredientes: a) Altas velocidades de cálculo( se las denomina teraflops), ingente capacidad de almacenamiento (se las denomina terabyts) y velocidades de transmisión de la información a velocidades aproximadas a la de la luz (300.000 kilómetros por segundo ).
Como lo sosteníamos más arriba, es sumamente complejo interpretar todas las implicancias de estos fenómenos, que reiteramos se inmiscuyen en nuestras cotidianeidades. Ya hacia los finales de los setenta se sostenía que se habían globalizado los problemas y las soluciones. Y como que somos los humanos creadores de cultura, estamos condicionados con lo que nos legaron los que nos precedieron en nuestras respectivas parábolas vitales. El desarrollo científico nos entrega constantemente nuevos desarrollos. Tal vez la etapa que cubrió la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría (1939/1989), impidió por un lado que los descubrimientos de la nueva física, bajaran a nuestras cotidianeidades, pero paradojalmente ese traumático período (un capitulo histórico de la sempiterna lucha por la
preeminencia), incentivó por necesidades bélicas esos desarrollos y lo ensayado bélicamente, comenzaría a tener aplicación comercial cuando la paz.
Mencionamos a la sempiterna lucha por la preeminencia.
En la globalización una de las dimensiones de esa sempiterna lucha se da entre la dinámica globalizadora y las respuestas locales ante esas dinámicas, que no pasan precisamente por la aceptación acrítica de lo que pretende la dinámica globalizadora. Es obvio que no hay asepsia ideológica en la dinámica globalizadora, como en las dinámicas locales. De todos modos pareciera que hay un sesgo homogeneizador en lo global y un sesgo de diversificación en las réplicas o respuestas locales.
Alguien ha acuñado la noción de "glocalización" para significar una suerte de equilibrio entre ambos polos. Somos de la opinión que no es más que una expresión de deseos
Tampoco nosotros somos neutrales en esta disputa. Creemos que no se puede serlo. Apostamos al énfasis en lo local con asimilación crítica de lo global, lo que comporta la búsqueda de alternativas de democratización de las instancias globalizadoras. Aunque se propuso institucionalizar la globalización en un sistema cooperativo de gobierno mundial, los desarrollos concretos insinúan mas un gobierno estilo sociedad anónima con accionistas mayoritarios que hacen prevalecer su voluntad.
( 3 de enero de 2012).


Lo que intentamos comunicar, es acerca como uno se viene relacionado con los entornos inmediatos. A ello nos referimos cuando hablamos de la cotidianeidad.. Sería algo así como un matiz de nuestro posicionamiento en "lo local". El "día a día" de cada persona que viene habitando el planeta, se va desarrollando en aquellos espacios físicos concretos donde cada uno sin solución de continuidad ama, trabaja, juega, litiga, contamina y depreda ( acorde a la enumeración que alguna vez leímos en Eugenio Peccei.). La cotidianeidad nos acerca a lo autobiográfico."Pinta tu aldea y serás universal" (escribió Tolstoi). Rodolfo Kusch, sostenía que la característica de los sectores de algún modo reluctantes a la cultura euroamericana, eran la "fagocitación", el silencio y la negación. En uno de sus trabajos (hoy
felizmente disponibles en sus obras competas) Kusch afirmaba que el pueblo no sabrá lo que quiere, pero sabe bien lo que NO quiere.
Y al ser recurrentes a la temática TICs y al pensamiento de Kusch, no estamos postulando una importancia determinante al tema , ni un encuadramiento regido en las categorías de ese pensador. En plena euforia del materialismo que caracterizó a ese largo siglo que va desde la Revolución Francesa hasta el estallido de la Segunda Guerra mundial, una voces contestatarias como la de aquel Campoamor espetaba : "En mundo este traidor/Nada es verdad ni mentira/ Todo es según el color del cristal con
que se mira".
Pocos años antes José Hernández escribía en su "Vuelta del Martin Fierro", que "Hasta el pelo más delgado/hace su sombra en el suelo". Concepto que encontramos muy próximo a lo que sostuvo Einstein en el sentido que "La más pequeña gota de rocío caída desde el pétalo de una rosa al suelo, repercute
en la estrella más lejana".
Va de suyo que todo esto hace, a lo que algunos llaman el marco teórico, desde donde uno se posiciona, desde su respectivo lugar en el mundo, y decide en consecuencia. En cuantos animales lógicos, los seres humanos somos categorizadores y conceptualizadores. Francisco Romero decía que el "percibir objetos" era el fundamento de lo humano. No nos parece que haya grandes coincidencias entre postulados como el de Kusch, con el alineamiento de Romero con la cultura euroamericana (tal como gustaba etiquetar a
Herkowitz a la cultura occidental, a la que otros etiquetan como judeo cristiana).
Las distinciones, discriminaciones y discernimientos, son una constante en medio de la cual discurren nuestras respectivas cotidianeidades. Aunque a veces diera la impresión de lo contrario hay sutiles vasos comunicantes entre las formulaciones de los académicos y la vida de la gente, que no lo es, y que es la amplia mayoría. Nos daría la impresión que esos vínculos son asincrónicos. Es decir que la gente asimila las elaboraciones intelectuales mucho después de su emisión. A esto Wilfredo Pareto, le llamaba la "persistencia de los agregados". Y André Marshal aludía a los "vestigios" del pasado que existen en cada situación conviviendo con los "pródromos" o anticipos de lo que vendrá. Un permanente escenario de cambios y persistencias.
( 5 de enero de 2012).

Es nuestra opinión la de hacer necesarios puntos de partida para comunicar impresiones. Así, noa parece que podemos apoyamos en la reciente información acerca de que somos alrededor de siete mil millones los tripulantes de la nave Tierra. Desde nuestro lugar actual en el mundo, el área metropolitana de Buenos Aires, lo primero que se nos ocurre manifestar es que la República Argentina, según el más reciente Censo, alberga poco mas de 40 millones de habitantes. Desde allí uno escala, al comentario de las más altas autoridades argentinas en el sentido que el país, la sección del planeta, donde hemos nacido y venimos viviendo hasta el momento tiene una capacidad para producir alimentos para cuatrocientos millones de habitantes.
Consideramos que la crisis del dólar de 1972, la Conferencia de Medio Ambiente de Estocolmo de ese mismo año, y la crisis petrolera del año siguiente, fueron evidencias palmarias en el sentido que el planeta había entrado en una triple crisis energética, ecológica y alimentaria, tal como expresara la Carta de Machu Picchu de 1977.
Más arriba nos hemos referido a algunas periodizaciones como la del largo siglo transcurrido desde la Revolución Francesa al estallido de la guerra del 14; la del periodo transcurrido entre el comienzo de la guerra Mundial en 1939 y la caída del muro de Berlín en 1989. Podríamos hacer otras periodizaciones, o mencionar otros puntos de partida. Hay para todos los gustos.
Si algo hemos aprendido en nuestra ya dilatada parábola existencial, es que el arco de comportamientos humanos es amplio, pero no infinito (según Herkowitz).
También hemos aprendido que cada uno, dispuesto a estudiar y a comunicar, resulta poco novedoso, porque a poco que uno comienza a profundizar en cualquier tema, detecta que ya ha habido alguien antes que se había ocupado del mismo. Muchas veces acontece que uno no se entera, porque resulta imposible para un ser humano, aun con todas las facilidades respectivas, enterarse de todo lo que se ha dicho y hecho sobre un tema especifico.
Sea cual sea el punto de partida asumido y el bagaje de conocimientos con que se cuente, lo cierto es que estamos ante un traumático presente, del que inexorablemente participaremos activa o pasivamente. Al respecto, hemos abrevado del uruguayo VAZ FERREYRA en su Fermentario, una suerte de tipología que encuadra a los seres humanos en "almas liberales y en "almas tutelares. Estas últimas necesitadas de controlar o ser controladas, y las primeras sin esas necesidades.
Sin perjuicio de considerar una alternativa de mínima, ese potencial argentino para la producción de alimentos, no podemos dejar de cotejarlo, con estudios que afirman, demostrativos de la crisis alimentaria señalada, que la capacidad para alimentar en forma adecuada que tiene la Tierra es de
poco más de tres mil millones de habitantes. Tomando con pinzas (cum granu salis), estas apreciaciones, va de suyo que estamos ante delicados problemas, agravados por los efectos del cambio climático, que todo indica es de origen antrópico. Es decir generado por comportamientos humanos.
( 6 de enero de 2012).


No es descabellado conjeturar que lo que se ha desencadenado con epicentro en Wall Street hacia fines de 2008, no es más que una consecuencia de la triple crisis, arriba apuntada,y la que alguien agrego un cuarto ingrediente crítico: lo cosmovisional.
En realidad esta crisis cosmovisional, no es algo circunstancial sino algo endémico o estructural. Es por ello que Gaetano MOSCA, hablaba de "formula política" y Georges Bourdeau de "ideé de droit". Es decir que a la sempiterna lucha por el poder o la preeminencia protagonizada por las personas de vocación política o de poder, se catalizan cuando las concepciones son antagónicas. En el antagonismo entre la civilización euroamericana y las etnoculturas, llamadas "arcaicas" por otro uruguayo,
FLORES MORADOR, subyace esta crisis, más bien constante de antagonismo cosmovisional. En los últimos años se la ha denominado "Choque de Civilizaciones". Pero esto no es nuevo. Cada uno puede poner su punto de partida. Alejandro Magno, puede ser tomado como un punto de referencia al
respecto.
Atento esta es una comunicación elaborada con herramientas informáticas y para ser difundida telemáticamente (mas allá que alguno que tenga muy incorporado el invento de Gutenberg, desee imprimirlo...), haremos empleo de la noción de bucle o looping, para significar que nos comunicamos en forma no lineal haciendo uso de la recursividad.
En fecha relativamente reciente incorporamos a nuestro "holon" la noción de "sesgo heurístico", algo emparentada con la que ya contábamos de "deformación profesional". Se nos ocurre pensar que los conceptos que venimos incorporando provenientes de las distintas escuelas de la Antropología Cultural o Etnología y el Folklore, nos posibilitan categorizaciones y conceptualizaciones, de índole diferente a quienes no estén influenciados por contenidos de esa procedencia. Más esto no inhibe, teniendo en cuenta la noción de "holon", que esos conceptos se hayan subsumido en las previas y concomitantes nociones adquiridas por el estudio o la vivencia.
Cabe acotar que la noción de "holon" la hemos tomado de Bill ELLIS, a través de su sitio Autolearning Comunities. A Ellis hemos llegado a través de los puentes tendidos telemáticamente y con mucha generosidad por el ya mencionado FLORES MORADOR y por la emprendedora "Pachita "AUSTERLITZ, argentina, por estos tiempos, radicada, en Santa Cruz, California.
Según ELLIS, un seguidor heterodoxo de también heterodoxo Ivan ILLICH, y tomando en cuenta los estudios de las neurociencias y las ciencias cognitivas (particularmente los del premio "Nobel" Roger SPERRY), alude con el termino holon a la mente. Y dice que esta va asimilando todo lo que va conociendo y que cada conocimiento se incorpora al previo y lo modifica.
Va de suyo que este proceso es permanente en la vida de cada persona. Aunque superficial, se percibe que con estos supuestos aquel dicho popular, al menos en el lugar desde donde desarrollamos hasta ahora nuestra parábola vital, "me entra por un oído y me sale por el otro", queda invalidado científicamente. Esa invalidación no impide que siga formando parte de las creencias populares, que son las que dan soporte a la cotidianeidad de las personas.
Quienes nos abocamos al trabajo intelectual, dedicando una parte significativa de nuestro tiempo, no deberíamos soslayar que el permanente estudio o investigación, suele alejar de las modalidades de vida de la gente, que no está dedicada al trabajo intelectual.
Estos no lleva a ser, sin dejar de ser críticos, menos exigentes y mas indulgentes, con quienes dicho sea de paso son la inmensa mayoría de las personas.
Los micromundos suelen conducir al encapsulamiento o al ensimismamiento.
Vinculado con la reflexión formulada precedentemente, está una impresión, que forma parte de nuestra preocupaciones y perplejidades.
Nos da la impresión (reiteramos en termino "impresión", para poner en evidencia el sentido que asignamos al mismo), que al menos en nuestro entorno vital, es muy viscosa y densa la circulación de las ideas desde los círculos intelectuales al sistema educativo formal y también a las instituciones formales particularmente las burocracias gubernamentales.
Acabamos de deslizar el término "burocracia" y sobre el volveremos, atento tiene que ver y entendemos que demasiado con esta "impresión".
Venimos dedicando una cuota significativa de nuestro trabajo intelectual, al estudio de antecedentes de los temas que despiertan nuestro interés (los mismos, para no ser redundantes, se los puede buscar en la Red- mediante algún "search engine"- escribiendo nuestro nombre y apellido completos).
Esos antecedentes se refieren a temas vinculados a la Argentina, los que nos han inducido a extender búsquedas sobre los temas afines más allá de los límites argentinos. En cada uno de los sectores que venimos estudiando, se nota que se disponía de las elaboraciones y propuestas, de temas que parecieran haber sido neutralizados por las burocracias educativas consideradas parte de la burocracia gubernamental. Uno podría arriesgar que en realidad los neutralizadores eran los criterios sustentados por quienes dominaban directa o indirectamente a esas burocracias. No creemos que esta sea una característica argentina. Tal vez sea extrapolable a los países formados sobre la base de las colonias españolas en América. Habría que determinar en qué grado es extrapolable a Brasil, que previamente fue colonia Portuguesa.
Compartimos el concepto que alguna vez leímos en Ernst ENGEL, en el sentido que: "la historia es reinterpretable en cuanto sus consecuencias se proyecten al presente". Entendemos que este concepto resulta muy fecundo a la hora de comprender la fluencia o flujo vital latinoamericano.
El proceso de separación o emancipación de las colonias españolas en América, se dio como un fenómeno único para su época, y estuvo precedido por todo lo suscitado por los colonizadores, con particular protagonismo de la Iglesia Católica Apostólica Romana, desde que Colon, llegó a estas tierras.
En términos etnológicos y folklóricos, los procesos socioculturales resultantes del entrecruzamiento de los españoles, los esclavos negros africanos y las etnias preexistentes, serian el rasero común a estos
procesos, imbuidos de los conceptos plasmados en acontecimientos como la Revolución Industrial Inglesa, la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. A la tensión implícita en el relacionamiento traumático entre españoles, esclavos negros y etnias aborígenes, se adicionarían el
criterio de imponer criterios, que pretendian introducir la "civilización", en medio de la "barbarie" y el "coloniaje".
Ese era el marco ideológico de personajes como Belgrano, Rivadavia, Sarmiento y Alberdi, y los que pensaban como ellos. Eso se replica en las otras ex colonias que se emanciparon. Y va de suyo las influencias mutuas de personajes como los mencionados a titulo meramente indicativo.
Esa es la dinámica sobre la cual hemos asomado a la existencia y con ese soporte sociocultural, venimos procesando desde nuestras cotidianeidades, en un tiempo signado por la irrupción también traumática de las TICS, la que en una primera aproximación permite ser más consciente de las cuatro crisis arriba apuntadas y a partir de ese "darse cuenta", barruntar como se procesan - somos reiterativos - nuestras respectivas cotidianeidades".
(7 de enero de 2012).


Y solo podemos comunicarnos desde esas nuestras cotidianeidades, en contrapunto con algo que nos permita diferenciarnos y identificarnos.
Via Alfons CORNELLAS, un intelectual catalán del que mucho venimos aprendiendo, receptamos la siguiente noción: "los conocimientos de una persona son el conjunto de distribuciones de probabilidades que reflejan su visión del mundo".
Admitimos que nuestra formación ha tenido algunos sesgos muy peculiares.
Anoticiados mas que otros en nuestros estudios universitarios, sobre el tema de las Relaciones Internacionales, diplomacia y yerbas anexas, tuvimos a lo largo de nuestra trayectoria en el servicio público, la posibilidad de tener experiencias concretas en este tema. El sólo poder participar en las
negociaciones conducentes a la concreción de convenios internacionales, es una vivencia muy didáctica. Tuvimos incluso la posibilidad de compartir esas vivencias en nuestro tramo final en la docencia superior.
Es tal vez por esas peculiares vivencias, que visualizamos como el polo a establecer contrapuntos con nuestras cotidianidad (situada en al area metropolitana de Buenos aires, banda occidental del Rio de la Plata) al polo del por ahora G - 8, que encarna la concentración del poder en esta globalización asimétrica e inequitativa.
Si bien el G-7, se creó en 1975, cuando la "Guerra Fria" estaba lejos de concluir, recién cobraría impulso luego de la "implosión" de la Unión Sovietica en 1989, anticipada por la "perestroika" y la "gladnost" de 1985.
Ya nos habíamos referido al impacto de la Conferencia de Medio Ambiente de 1972. Veinte años después se celebro la Eco 92, en Rio de Janeiro y allí se aprobó la "Agenda XXI", en nuestra opinión una suerte de Constitución de un nuevo orden mundial ambiental" que se iría incorporando a la legislación de los países.
En ese evento, se hizo paralelamente una "contracumbre", modalidad que se iría generalizando en adelante,en ese tipo de reuniones.
Teniendo como referencia la Agenda XXI, empezamos a prestar atención a los contenidos que habría de ir produciendo el G- 7, al que se habría de incorporar la Federación Rusa. Profundizamos ese aprendizaje a partir de la reunión de Okiwawa en 2000, que fue prolegómeno de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas,la que aprobó el documento "Nosotros los pueblos", y fijó "Objetivos del Milenio".
En estos pronunciamientos, se advierte que se van desplegando, los espacios contemplados por la Carta de las Naciones Unidas de 1945, los que habían sido neutralizados por la "guerra Fria". A este ingrediente político no puede dejar de agregársele el rol catalizador de las TICs.
Para no extendernos innecesariamente,resulta ostensible que el sistema que culmina en la Organizacion de las Naciones Unidas, va constituyendo una suerte de gobierno Mundial indirecto, donde priman los criterios del G-8 y donde comienzan a insinuarse también la influencia de China (que ya formaba
parte del singular consejo de seguridad de las Naciones Unidas), la India. Brasil y Sudafrica. Como se sabe China y la India son los dos países con mas población en el planeta y atraviesan acelerados procesos de crecimiento económico y tecnológico. A la fecha de redacción de esta comunicación, Brasil esta rankeado como la sexta potencia económica del mundo. Presentamos este panorama- que a veces nos parece es poco reconocido por la dirigencia y los intelectuales de nuestro habitat- porque entendemos que es el que mejor nos permite desarrollar nuestras respectivas personalidades desde las geoculturas donde estamos insertos: el vínculo entre nuestro barrio y nuestro planeta. Una dialéctica en la que si no participamos activamente, lo haremos pasivamente aun involuntariamente. (10 de enero de 2012)
Se viene hablando de la trasnformación del concepto de Estado, en cuanto a la forma organizativa que se han venido dando las distintas sociedades a partir de lo que se conoce como "la paz de Westfalia". Es más, actualmente se habla del "postwesfalianismo". Se trata de procesos muy lentos, que superan los ciclos vitales promedio de las personas. Así las cosas pareciera que esta mutación comenzó al finalizar de Primera Guerra Mundial, donde algunos autores empezaron a referirse a la "Decadencia de Occidente".
Recordamos haber leído un trabajo de Sampay, de 1945, titulado "la crisis del Estado de derecho liberal - burgués". También recordamos cuando en ocasión de la invasión soviética a Praga en 1968, el premier soviético, se refirió a la "soberanía limitada".
Si bien el proceso se aceleró al finalizar la Guerra Fría ( y a ello contribuyo la liberación de las TICs, desarrolladas como efecto de la mencionada contienda), lo cierto es que a medida que se iban desarrollando las instituciones vinculadas en distinto grado en el sistema de las Naciones Unidas, las políticas públicas de los Estados miembros,fueron en forma paulatina homogeneizándose a nivel conceptual,independientemente de carácter de los regímenes políticos imperantes en los países miembros. Es obvio que esto iba siendo aplicado al sistema institucional argentino,que padeció de
turbulencias múltiples y variadas entre 1930 y 1983.
Hay una suerte de coincidencia en el tiempo, con los prolegómenos del final de la "Guerra fría" y la restauración del estado de Derecho en la Argentina.
Esta suerte de homogeneización de las políticas publicas, es posible en la Argentina, por cuanto la ratificación de los tratados internacionales por el Congreso ( o los que se hicieron en las etapas de facto), otorgan jerarquía superior a estos tratados respecto a las leyes comunes. En la Convención
Nacional Constituyente de 1994, se disiparon las dudas al respecto.
No es temerario sostener que el sistema jurídico argentino y el sistema de gobierno están "acoplado" al gobierno mundial cada vez mas real y menos virtual de las Naciones Unidas. No debiera soslayarse que esta situación es legitimada en la medida que es ratificada por los legítimos representantes del pueblo.
Hay dos elementos que son previos a este proceso de homogeneización de las políticas publicas en otras palabras una dimensión de la globalización.
Un elemento es el accionar de las empresas trasnacionales y el otro es la influencia de la producción cinematográfica y televisiva norteamericana.
Respecto a este ultimo elemento resulta notoria la influencia que han venido teniendo los contenidos de las producciones cinematográficas primero y televisivas luego de origen estadounidense en cuanto irradiadores del llamado "American Way of life". En Argentina, esta influencia viene siendo muy ostensible en la llamada "clase media argentina" . En realidad pareciera ser una continuación de la permeabilidad de esta franja de la poblacion argentina a las pautas de moda, consumo y arte parisinos y londinenses.
Esta franja (estigmatizada muy acervamente por Jauretche en su libro "El Medio Pelo" y con menor ímpetu, por Kusch en su "Indios, porteños y dioses") está conformada mayormente por descendientes de la migración europea que vino a la Argentina en las cuatro ultimas décadas del siglo 19 y las dos primeras del 20, y un aporte final hacia finales de la Segunda Guerra Mundial. Esa migración y sus descendencias adhirieron con las excepciones de caso en forma acrítica a los esquemas occidentalizantes promovidos por Sarmiento, Alberdi y sus seguidores. Esa franja se fue haciendo cargo de la operación de las instituciones formales publicas y privadas (el caso mas patente es el de las maestras) y ha tenido gran influencia para constituirse en el grupo de referencia para el resto de la población argentina , de
idiosincracia indoamericana ( con aportes africanos) algo invisibilizada que siempre fue mayoritaria en el país.
El otro elemento, cuya influencia se aceleraría a partir de la Administración Frondizi en 1958, fue el quehacer de las empresas trasnacionales, cuyas matrices se encontraban en forma mayoritaria en los Estados Unidos y minoritariamente en algunos países de la entonces Europa Occidental.
Entre la finalización de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión del 30, empezó a operarse el repliegue de los intereses ingleses en el mundo y también en la Argentina, donde es conocida su influencia. Paulatinamente la influencia inglesa fue reemplazada por Estados Unidos y sus industrias de
punta, particularmente la automotriz. A ese proceso no escapó en la Argentina, haciéndose muy traumático el reemplazo de la estructura ferro portuaria instalada por los ingleses, por el complejo automotor/camino pavimentado de impronta norteamericana.Pero la influencia creciente de las
empresas trasnacionales no se limitó al emblemático caso de la industria automotriz, sino a todos los sectores de la economía. Así, ya hacia mediados de los 70 , e inmersos en las turbulencia institucional, eran muy pocos los sectores de la economía argentina que no estaban controlados por empresas
trasnacionales. Solo restaban las grandes empresas de propiedad estatal, las que serian extranjerizadas a partir de la década del noventa.
Extranjerización que vale acotar fue implementada en el marco del estado de derecho. Estado de derecho que mantinene aún en vigencia el régimen de trato al capital extranjero que sancionó el gobierno de facto en 1980, en sustitución del régimen que al respecto había establecido en Congreso de la
Nación en 1973.
En síntesis que desde nuestras respectivas cotidianeidades, tenemos que procesar un estado de cosas signado por: la mundalización de las políticas públicas, por la trasnacionalizacion de la economía y por la fuerte influencia cultural del "american way of life" o alternativas tambien occidentalizantes de los sectores medios. Todo ello bajo la influencia crecientemente acelerada por las permanentes actualizaciones de las TICs, sobre cuya influencia somos reiterativos en señalar.
( 11 de enero de 2012).


La globalización, somos reiterativos en recordarlo, comporta una vinculación inevitable entre nuestras respectivas cotidianeidades y esos esquemas aparentemente todopoderosos que culminan formalmente en el sistema de las Naciones Unidas, conducidos por los aparatos formales del G - 8.
Mas como ya lo dijo HERNANDEZ: "Hasta el pelo mas delgado hace su sombra en el suelo".
Alguien ha sostenido en los últimos tiempos, y lo compartió en el cyberespacio,acerca que: "lo real es un océano de campos energéticos, interactuando aparentemente caóticamente".
Otro, por el mismo medio ha intentado caracterizar a un ser vivo ( ya que encuentra dificultoso definir a la vida), como " un fragmento de materia, que tiende a mantener su propia complejidad, independiente de la incertidumbre del entorno". Emparentado también por los diversos intentos de tender puentes entre los hallazgos de la física cuántica con las humanidades, está la sugerencia de la norteamericana Kilpatrick, de considerar como una buena referencia para internarse en estos tiempos caóticos, la lectura del libro "Jurassik Park", de Crichton, de 1993. Hemos leído en "Caos y creatividad
Cultural" de la venezolana Holanda Castro, en el sentido que la alegoría de estos tiempos es la "nube" y sus formas cambiantes e imprevisibles, en reemplazo de la alegoría del "reloj", que aun representa las estructuras y las mentalidades instaladas por el mecanicismo que con tanta contundencia pareció imponerse como una suerte de ideología única en el largo siglo, transcurrido entre 1789 y 1914. La alegoría de la nube no es de autoría de Castro, como luego lo hemos comprobado, pero nos llego a través
de su obra.
Como una síntesis provisional, como cuadra a estos tiempos, entendemos que el flujo o la fluencia vital de nuestras cotidianeidades, irrepetibles por donde se las quiera considerar, es un amasijo de: diversidad. complejidad, contradicción , incertidumbre, imprecisión y descontrol. Ante ese panorama, vamos concluyendo, también en forma precaria, que tan solo se pueden esbozar réplicas o respuestas dúctiles, flexibles, vivaces, maleables, plásticas y elásticas. Y esa aptitud de replica o respuesta darla desde
nuestras geoculturas , lo que comporta darlas desde nuestra edad. En otras palabras , y tomando como referencia superficial, el publicitado esquema "FODA", poner a prueba nuestras debilidades y nuestras fortalezas ante los desafios y las oportunidades de ese entorno aparentemente caótico.
(13 de enero de 2012).

Asumida la recursividad como recurso expresivo, recordamos que JUNG supo decir que "No se puede encerrar la vida en formula alguna".
Cuando aludimos a la cotidianeidad aludimos a la nuestra.
Con nuestra trayectoria inserta en nuestra geocultura.
Parece una obviedad pero aveces las obviedades y las perogrulladas encierran grandes cuotas de verdad, que quedan al margen a la hora de las siempre interesadas y sesgadas conceptualizaciones, teorizaciones y modelizaciones.
Lo mas grave es que a menudo se confunde el modelo o la teoria con el flujo o fluencia vital, de la que esos modelos o teorías son herramientas de interpretación. Aquí reasoma nuestro cuestionamiento a los sistemas educativos formales. Tenemos una impresión afianzada a lo largo del tiempo, en el sentido que hay como una depotenciación (al estilo de la reducción de los engranajes de los motores y sus respectivas lineas de transmisión), desde las formulaciones de los intelectuales, o sus reformulaciones, y las "bajadas" a los sistemas educativos formales. A medida que se desciende, la depotenciación se acentúa; se desactualiza y se convierte en una rutina.
Uno podría decir que esta describiendo una de las visualizaciones concretas de uno de los males estructurales de nuestro tiempo cual es la burocratización.
El racionalismo , creyó que el concepto de organización, un símil del reloj, digamos de los mecanismos, seria la solución a la irracionalidad. Por eso se habló de racionalización.
Las organizaciones en la realidad terminan como burocracias, que se encapsulan y sirven a quienes se apoderan de sus puestos formales de mando.
Y cumplen su función mas que por alcanzar sus objetivos para justificar su subsistencia. Parkinson, es solo una referencia de la pléyade de los que fundamentan esta postura. Las otras tres endemias,que pareciera también forman parte de las posibilidades humanas, son los monopolios, los caprichos y el consumismo. En otras palabras: los comportamientos burocráticos, los comportamientos monopólicos, los comportamientos caprichosos y los comportamientos consumistas. No estamos exentos de haber incurrido consecutiva o simultaneamente en esto que abominamos.
Estos comportamientos que desde nuestros valores actualizados consideramos condenables forman parte de nuestra cotidianeidad.
No está demás reiterar que formulamos esta comunicación frisando los 65 años de edad, desde la Banda Occidental del Rio de la Plata, en el área metropolitana de Buenos Aires, donde hemos vivido desde nuestro nacimiento y donde hemos recibido los aprendizajes formales e informales.
Confesamos que habiendo nacido en 1947, desde 1963 venimos recorriendo por distintas motivaciones y actividades el territorio argentino, con preferencia lo que se conoce como Pampa Humeda y "Pampa gringa". Pero siempre el punto de partida y llegada de nuestras travesías ha sido el Área
Metropolitana de Buenos Aires. Tenemos tras nuestro, una genealogía, que hasta nos permite remontarnos a la llegada de los españoles a estas tierras.
Sangre aborigen y africana corre por nuestras venas. Tenemos muy poco de "aquellos que vinieron de los barcos".
Tal vez esa carga genética y cultural, nos haya permitido apreciar las cosas de maneras alternativas.
Tal vez esa carga es la que nos ha generado problemas de adaptación con los aparatos formales, con los que venimos conviviendo no sin traumaticidad.
El general Sarobe, uno de los militares de mayor producción intelectual de la Argentina, en su ultimo libro "La edad del hombre", de 1945, aludía a las visiones que se tienen en distintas edades.
Recuerdo que escribo estas lineas en las vísperas de mi jubilación.
Al principio decíamos que nuestro primeros recuerdos se remontan a 1951, y también decíamos que a la luz de nuestros estudios, permanentemente resignificamos las cosas que hemos vivido. Tenemos para nosotros , y por eso nuestro "motto" de la cotidianeidad, que una cosas son las cosas tal cual uno las ve y otra tal cual nos la cuentan los medios de comunicación y aun los libros.
Sea que por ideología , por interés o por ambas cosas , lo cierto es que nos resulta frecuente, ver mucha diferencia entre lo que la gente cuenta, lo que hemos visto,lo que dicen documentos formales o memorias,y lo que dicen los medios o las publicaciones sostenidas por aparatos editoriales.
Tambien una cosa es lo que uno ha escuchado decir o relatar a la gente y otra la que esa misma gente ha escrito no se anima a decir adelante de una cámara, un grabador, o un escribano...
Por todo ello, y sin pretender agotar consideraciones es que apostamos a acentuar o enfatizar en nuestras respectivas cotidianeidades para abordar una globalización o mundializacion que asume visos de inevitabilidad, pero no de inexorabilidad en cuanto a sus resultados que nadie puede preveer.
Ese abordaje , para el que no hay recetas, siguiere que cada uno haga su propio camino.
(14 de enero de 2012)


Como señalamos mas arriba "nuestro lugar en el mundo" viene siendo el área metropolitana de Buenos Aires. Desde allí nuestra animalidad lógica se viene comunicando para satisfacer sus necesesidades. Ese nuestro lugar en el mundo es nuestra "geocultura". Este término lo abrevamos en Kusch (Gunther Rodolfo), una de nuestras referencias intelectuales. La obra de Kusch, como la de Saúl
Taborda, Imbelloni. Carlos Astrada, Canal Feijoó y Fernando Pagés Larraya, nos han ayudado a bucear en nuestra cotidianeidad.
Dejamos para el final de la lista, no porque sea mas relevante que los otros ( ya relativizamos o pusimos en un pie de igualdad a todos los que formal o informalmente han ido formateando nuestro "holon"); dejamos para el final a Carlos Molina Massey (1880 - 1964) un tan singular como casi ignoto pensador argentino, que hemos descubierto serendípicamente, y que de algún modo nos permite profundizar cosas que venimos leyendo en los autores mencionados en las lineas inmediatamente previas a esta.
Los mas avisados alguna vez supieron de la obra del teólogo Teilhard de Chardin. Él se refería a la "noosfera" para aludir a la capa de pensamiento que rodea al planeta. Pocos saben que varias décadas antes Molina Massey, aludía a algo parecido cuando decía que cada uno de los habitantes de la Tierra era una suerte de dendrita o neurona de toda la Tierra considerada como un gran cerebro. Las ediciones del diario "El orden" de Tucumán, recogen sus conferencias sobre "Cosmogenia" del año 1921. Esas conferencias con pretensión de un libro, cuya edición se incendió, conforman una obra
difícil de encontrar, pero apasionante para quien la pueda leer.
Tal vez la digresión anterior nos aleja o nos acerca de nuestra actualizacion respecto a la percepción que por estos tiempos estamos teniendo sobre nuestro "lugar en el mundo " o sea el Área metropolitana de Buenos Aires ( sinteticemosla con el acrónimo AMBA).
Justamente por aquello que hemos manifestado acerca de la reconfiguración permanente de nuestro "holon" a raíz de nuevos conocimientos que entran en él; hace poco tiempo hemos comenzado a revisar nuestras previas consideraciones acerca del Amba. Es mas, debemos reconocer que en alguna medida nos hemos acercado a quienes considerábamos que tenían apreciaciones muy encontradas con las nuestras sobre este tema.
Incorporados a nuestra batería de nociones conceptos como "sinergia " y "resiliencia", empezamos a barruntar, un poco al estilo oriental, que en los problemas del AMBA residen las eventuales soluciones. En algún momento comenzamos a sostener que no solo había que hablar de la pobreza del AMBA,
sino también de su riqueza.
Estimamos que nuestras andanzas por el AMBA como integrantes de la murga "Prisioneros del delirio", de Sarandí Este, en el ultimo quinquenio, pueden haber contribuido a reconsiderar a la masa de interacciones que vienen dando sentido a las existencia de quienes vivimos en el AMBA.
Esto importa ser coherentes con nuestra predica referente a la creciente visibilización de la "indoamericanización" de las Argentinas, fenómeno que pone muy nervioso a los sectores no indoamericanos, que aun vienen ocupando los aparatos formales de la Argentina y quienes compraron aquellas etiquetas como la que "los argentinos venimos de los barcos" o que los "argentinos somos italianos que hablamos español", marbetes formulados por ligeras afirmaciones de conocidas personalidades de relevancia mundial, de fugaz visita a la Argentina.
Por suerte hubo otros visitantes como Keyserling, que supieron ver los aspectos telúricos de nuestra gente y hacer escuela local de esos "findings".
La vivencias del AMBA, nos remiten a la Argentina como sociedad multiétnica y pluricultural.
Allá por 1984 (1984, como el titulo de la novela de anticipación de Owell) en el Coloquio de Segovia ya se hablaba de la pobreza en las metrópolis del Tercer Mundo. Los organismos internacionales trabajan sobre el supuesto que la población mundial continuara el fenómeno de crecimiento de las metrópolis, sean o no del "Tercer Mundo" (concepto que pareciera haber perimido la globalización).
Sin perjuicio que Argentina como sociedad deberá procesar su conjunción de vacío demográfico con su capacidad de producir alimentos (capacidad que estimamos es aún mayor que la calculada, en tanto se incorporen los espacios que le corresponden al Estado Argentino en el marco de la Convención de los
Derechos del Mar de las Naciones Unidas). Y sin perjuicio también, de los juicios de valor negativos hacia la suerte de colonialismo interno que el AMBA viene ejerciendo sobre el resto de la Argentina, juicio que compartimos y forma parte de nuestra predica; lo cierto es que el Amba, con la ciudad
de Buenos Aies incluida, es el "hinterland "de la Pampa Húmeda, y ejerce una suerte de atracción,que genera referencia a las otras metrópolis argentinas, pero de una escala menor. (Una suerte de "Puerto Madero", se esta erigiendo velozmente en la costanera de Rosario).
Es evidente que los procesos generados, pongamos una fecha de partida, a partir de la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, y medidas instrumentales como la ley Mitre de concesiones Ferroviarias de 1907, la ley de vialidad de 1932 y el "Plan Larkin",del que en pocas semanas mas se
cumplirá medio siglo. Es evidente que, los mencionados procesos de suyo acumulativos, han generado una dinámica, que ha calado tan hondo en la gente, que se ha generado este proceso de concentración de riqueza y de pobreza, que pareciera indetenible al menos en el mediano plazo en el AMBA.
Y ello sin perjucio de quienes problematizamos sobre dicha situación, se viene verificando como ciertas medidas de acompañamiento de las normas recién señaladas, se han cumplido -como estas- sin perjuicios de las turbulencias institucionales que experimentó el país entre 1930 y 1983. Tal
el caso del esquema director del Área metropolitana de 1969, que aunque escandalice a algunos se viene cumplimento casi inexorablemente.
Al comenzar este discurso,hicimos notar que lo hacíamos mientras cruzábamos el rió de la Plata desde la Colonia del Sacramento.
El panorama que se tiene entrando por barco al Puerto de Buenos Aires es muy singular.Tenemos vivencias al respecto desde al menos el año 1963. Recordamos a la ciudad cubierta por una suerte de campana grisácea, cuando no se habían sacado los incineradores de los edificios.
En nuestro ultimo arribo, nos impactó la velocidad de las construcciones realizadas en Puerto Madero y Catalinas Norte que han cambiado la fisonomía de la ciudad y evidencia que hay gente que ha invertido porque ve futuro en hacerlo allí y no en otro sitio.
En una de nuestras recientes comunicaciones nos hemos referido a la "cuarta corona" del AMBA ( tal vez un "pródromo" de nuestra reconsideración del tema) para aludir a la suerte de condominios, countries, minichacras y otros emprendimientos inmobiliarios de alta gama que están desarrollándose con suma velocidad a una distancia promedio de 60 kilómetros del centro "downtown" de Buenos Aires. La red de autopistas dispuesta por una ley de 1954, recién pudo completarse en la decada del 90.Su intención era conectar al AMBA con el resto de su hinterland. La sinergia generada (que pareciera hacer caso omiso, a un inminente petrocolapso, que induciaría a un traumático cambio de las modalidades de transporte), va produciendo estrangulamientos en esas vías rápidas que no pueden procesar los volúmenes de vehículos en circulación.
Paradógicamente, eso lo fueron experimentando los habitantes de los empredimientos inmobiliarios de alta gama localizados en la "cuarta corona".
Como respuesta, en fecha reciente se ha puesto en funcionamiento un servicio de lanchas que traen los pasajeros desde sus viviendas junto al río a sus oficinas en Puerto Madero o adyacencias.
Esto no pareciera ser un dato de peso cuantitativo, pero nos sugiere una alta carga simbólica.
Todo ello en medio de la creciente visibilización de gente cuya piel cobriza, demuestra que ni "bajaron de los barcos", ni son "italianos que hablan español". Las lanchas de traen ejecutivos desde Nordelta hasta las torres de Puerto Madero y la pléyade de cartoneros, manteros, piqueteros y wachiturros con su creativa resiliencia, conforman el proteico amasijo que da vida a nuestro lugar en el mundo.

(15 de enero de 2012)





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lunes, enero 16, 2012

LA SOLEDAD DEL MUNDO SE ENREDA ENTRE SUS PASOS...



*Dibujo: Ray Respall Rojas.
-La Habana. Cuba.



Cuando te tiendes desnuda*


Cuando te tiendes desnuda
tu cuerpo roza mi cuerpo
siento mi piel en tu piel
tiembla mi cara en tu pecho
y tus manos me despeinan
acariciandome lento
y los temblores aumentan
agitando el pensamiento
y jadeo con el aire
con que compartes mi aliento
busco fundirme contigo
metiendome tan adentro
que seamos uno solo
alma, cuerpo y sentimiento...



*De Joan Mateu. joan@cimat.es








DÍA DE PESCA*


A Yordán Rey, amigo de las sirenas



- Vamos a pescar sirenas – dijo ella.
Llegaron a la costa, el mar estaba rizado, golpes de viento llevaban y traían olas, trozos de madera negra, algas, caracolas vacías, restos de naufragios, esqueletos de corales...
- ¿Has logrado ver alguna? – dijo ella tras otear el horizonte por unos minutos.
- No… Tal vez se estén escondiendo detrás de la espuma.
- Vamos hasta la roca.
Cuando se retiraba un poco la marea, se podía seguir un sendero de piedras altas hasta una roca sobresaliente y lisa, trono forjado solo para dos.
- Hay que mirar en las zonas más oscuras, suelen esconderse allí para confundirse con el fondo.
- ¿Sabías que las sirenas no son bellas? Parecerían repugnantes al que teme a las criaturas de las profundidades…
- Lo sé: Ojos saltones, fosforescentes, branquias en el cuello, debajo de las orejas demasiado prominentes para ser humanas...
- Color verde oscuro con manchas grisáceas. A veces cambian a voluntad a tonos azulados, sobre todo cuando emergen…
- Dedos unidos por membranas, como las aves acuáticas o las ranas…
- Cola cubierta de escamas, torso, brazos y rostro viscosos...
- No tienen cabellos, la confusión surge de su costumbre de adornarse la cabeza con caracoles y racimos de algas.
- Dientes filosos, lo que se toma por sonrisa es solo una advertencia.
- Su lenguaje recuerda al de otros mamíferos marinos, al canto de las ballenas, pero más musical y de mayor alcance.
- El contacto con su piel puede ser doloroso, como sucede con las anémonas y medusas...
- Pero depende, en este caso, de su estado de ánimo.
- Los ejemplares de mayor edad llevan la piel cubierta de parásitos.
- Las hembras en celo despiden un fuerte olor a almizcle...
El sol comienza su largo camino hacia los abismos. Una nube enorme, con tantas formas como espectadores, pasa dejando al mundo súbitamente en sombras, mientras un halo de rosa y oro recorta sus formas.

- Mira, la barca de los elfos se está marchando.

La nube continúa su marcha más allá del universo abarcable. Dentro de poco no se podrá desandar el camino de las piedras. El camino de regreso es leve como la brisa.

- Fue muy bueno poder ver la barca de los elfos.
- ¿Y qué pasó con nuestras sirenas?
- No estoy segura... creo que no les gustó la descripción que hicimos. Nadie está conforme con la imagen que refleja en el espejo de otros.



*De Marié Rojas Tamayo.
La Habana. Cuba.


-Entrevista a Marié Rojas Tamayo en Aurora Boreal.
http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1107:entrevista-a-marie-rojas-tamayo&catid=91:entrevistas&Itemid=275








DESVARÍOS DE VIENTO*


Dicen que los esquimales tienen cien formas de nombrar la nieve
Ah!!!!! Que abundancia de palabras y yo... que apenas digo durazno... fruto o misterio y me parecen que son como cien siglos de inventar el cielo esa herrumbre de dios... que nos aleja que nos acerca.
REYNALDO GARCÍA BLANCO




Lo ha buscado más allá de esta vida.
Lo halló en el temblor del agua de los charcos natales.
Un muñeco de palo y una niña.
La soledad del mundo se enreda entre sus pasos.



Cuando la infinitud era un agobio,
El viento, extenuado de tantos desvaríos.
De los guetos. De los villorrios pobres.
De los pasillos tristes.
De las muertes.
De la Historia. Violada. Violentada,
En el hueco fragante de su pelo dormía.
Después, la partida, el adiós... y la espera.



¡Ah, como lo esperaba!
Ni el fragor de la rosa, ni la cruz de rocío.
Ni olor a durazno. Ni la naranja de oro.
Nada, atenuaba el hastío.



La mujer ya no espera. Pero espera la niña.
El viento no es el mismo, sí lo es, la soledad y el desamparo.



No volverá, aunque vuelva.
Sus ímpetus. Su desgarrado amor.
Sus cansancios.
Jamás serán los mismos.
No volverá lo sabe, pero en noches de calma
Agudiza su oído, extiende la jungla de su pelo.
Y aunque muera en la espera, aguarda,
Los locos desvaríos del viento, adormecido.



Mientras tanto. Cruzando el mar.
En el mar infinito.
En las eternas costas.
El viento, muerde la carne tibia de abedules.
Se revuelca en la nieve.
Bebe de la ardiente garganta de una leona.
Es un lobo estepario, sin memoria.
Y cuando la finitud es un agobio.
Siente un leve cosquilleo en el pecho.
Un olor a duraznos.
Y una geografía sin materia. Sin retorno.





*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar











Vine porque te extrañaba ¿Puedo?*



*Por Nechi Dorado. nechi.dorado@gmail.com

(Argentina)



Falta poco para llegar, las ruedas del auto van aniquilando las esquirlas sobrevivientes de caracoles rotos hasta dejarlas confundidas con la arena. Los recuerdos se atropellan entre ellos y alguna lágrima escapista de la jaula donde suelo encerrarlas, casi siempre, se desliza como por una ladera y se acurruca en alguna arruga de esas que me cuentan que la vida va dejando surcos donde quiere.

Hace rato que me pasa lo mismo cuando entro en esta zona y el canto del mar, ahí nomás, se confunde con el del motor y de verdad que el primero me sabe a canto de ayer desesperado.

Parece que la suerte hoy estuvo de mi lado, la garua persistente fue nuestra compañera de ruta. Y digo, nuestra, porque viajo con las tres perritas que siempre me acompañan durmiendo durante todo el trayecto.

Pucha, qué cosa que siempre me gustaron estos días en que las tímidas gotas parecen imitar a los humanos, ya que no terminan de unirse para convertirse en aguacero y con la falta que hace, tantas veces.

No hace frío pese a que estamos en mayo y en las zonas marítimas siempre baja la temperatura varios grados. Aunque en realidad eso era antes de que apareciera el tema del cambio climático. Recuerdo que las estaciones se definían muy bien unas de las otras, como queriendo evitarnos confusiones y para permitirnos mantener nuestro ego exacerbado. Nos inflábamos cuando decíamos, por ejemplo, los argentinos tenemos las cuatro estaciones, entre otras cosas que también tenemos. Por eso somos el granero del mundo. Luego, por esa praxis de los intereses globalizados, terminamos desinflados, devenidos en tierra sojera. ¡Quién hubiera dicho!

Falta poco para llegar a Santa Teresita, tomaré por la calle 32 para entrar, bah, si a ese caballo no se le ocurre desbocarse y cruzar la ruta justo cuando estemos pasando.

Qué imprudencia dejar a ese animalito suelto en una carretera, qué desastre podría producir ¿Piensa el ser humano o será que es cierto que vamos enroscándonos en nosotros mismos?

¡Qué lindo es, todo blanco, con esa mancha negrísima sobre su ojo izquierdo! Parece que el cielo bajara un pedacito de noche para posarla allí, tímidamente. O quien te dice, tal vez no se atrevió a desparramar la negritud para evitarle una discriminación eterna en este país donde “todos” descendemos de europeos. Hasta los caballos, dicen.

A la izquierda ya se ve el mar, a la derecha los árboles que crecieron tanto desde la última vez que pasé por aquí, aunque ahora el viento les arrancó el follaje dejando al descubierto sus brazos enclenques, abiertos, como esperando un abrazo quien sabe de quién. Por lo menos y por suerte, éstos zafan de la tala.

Casi creo estar escuchando a Pá, cuando lo sorprenda mi llegada y ponga en acción su metralla de preguntas sin darle tiempo a las respuestas:

– ¿Qué hacés vos acá? ¿Viniste sola? ¿Cómo fue el viaje? ¿Quedaron todos bien, en casa? ¡Mirá que salir con este día! ‘tas loca vos.

-Sola no, Pa, vine con las pichis, como siempre.

-Peeeero, vos no cambiás más loquita linda. ¿Y los chicos? Pregunta acariciando a las perritas que se desviven por un mimo.

Mis hijos, sus únicos nietos-hijos, hoy tremendos hombrones, siempre serán “los chicos” para él. Cómo olvidar el papel de padre que el viejo cumpliera tantas veces.

Cada vez que salgo hacia algún lado y demoro un tiempo en regresar, se encarga de recordarme “que los dejo solos”. Solos… y yo medio como que me cargo de culpas. Por un rato ¡pero vaya si me asaltan!

-Quedaron en casa, Pa, trabajando, todos bien, te mandan besos. ¡Muuuchos! Quieren que vuelvas conmigo, también te extrañan.

-Peero, tienen que hacer todo ellos ahora, ay, ay, ay. ¡¿Cómo los vas a dejar solitos para venirte hasta acá?! Vos no pensás nada, siempre impulsiva, dice en su ataque de abuelismo protector, meneando su cabeza hacia ambos lados de sus hombros fuertes, desarrollados por el remo que practicara en su juventud.

-Pa, vine porque te extrañaba ¿Puedo?

-Vos no cambiás más, ¿Hasta cuándo te quedás? ¡Siempre con ese pucho en la boca!

-Me quedo hasta que no nos aguantemos más y vos quieras seguir tu vida de anacoreta. ¿Tomamos mate? Dale, hacelos vos que te salen más ricos. Yo pongo la pava.

Casi puedo escuchar su risa, sus palabras calcadas de veces anteriores lo que las transforma en un ritual de bienvenida, que por otra parte, sigo esperando.

Viejo gruñón, fuerte, persistente como esta llovizna que no para, cuando de cumplir sus deseos se tratara. Jamás lo vi resignado, quieto, esperando nada de nadie. Fue acción toda su vida, fue lucha, coraje y prepotencia cuando hizo falta. Se derrumbó cuando mi madre fuera arrancada de prepo, de este mundo, siendo muy joven, dejándonos a los dos descolocados y yo aprendiendo a impregnarme de su fuerza como para que los embates de la vida no logren volverme añicos. Como no lo lograron con él.

Al paso de los años emigró trescientos treinta kilómetros, hacia este mar. Ágil para huir de recuerdos y de situaciones expertas en crear recuerdos de a miles, bajo descaradas lluvias de plomo que empapaban todo.

Sólo un tema estuvo vedado entre nosotros, la política, aunque jamás lo propusimos formalmente. Fue un acuerdo tácito, aunque siempre exonerado por él, experto en chicaneo y yo experta en caídas en sus trampas abiertas.

-¿Viste lo que hicieron estos hijos de una gran siete? Terminar así con los ferrocarriles, romper con el sindicalismo, privatizar el gas, el teléfono, el agua. Y se dicen luchadores ¡Qué saben lo qué es jugársela! No es esto por lo que luchamos toda la vida. ¡Qué años aquellos y para qué!

-Nosotros tampoco quisimos esto, pa. ( ¡¡¡Uhhh, p’ta madre, arrebatada como siempre, caigo otra vez en la trampa caza bobos!!! ¿Cuándo aprenderé a morderme la lengua? ¡Qué tipa imbécil…!)

-Ntcccchhh, ustedes. ¡Ustedes que pueden hablar, si son catorce! Responde agitando su mano y agitando mi bronca como diciendo ¡andáaaa! Y pretende esconder una sonrisa irónica entre su barba aunque sin mucho esfuerzo. Yo se que piensa: “caíste, como siempre”. Logró lo que buscaba por enésima vez. ¡Provocador!

Abrió el fuego. Discurso metido, la bronca haciendo alpinismo sobre mis mejillas y yo haciendo un nudo con las palabras como para no comenzar una discusión estéril. Ganas de acogotarlo o acogotarme por atropellada, aunque si uno se pone a pensar diría que tiene razón, como casi siempre. Como en casi todo. La única forma de salir ilesa de la trampa, es cambiando de tema.

-¡Uy Pa, que lindo está el césped y la camelia explota de pimpollos! (Que nosotros somos catorce, sah, pero armamos cada broncas, además no nos da vuelta nadie y fuimos los primeros en salir a la calle por los trenes y por todo mientras ustedes quedaban bien piolitas en su casa. Bah, algunos de ustedes. Ya sé que vos no)

-Cuántos limones, Pa, esperame que voy a bajar el bolso (lo que en realidad quiero es irme a la mierda, siempre el mismo, después de comerme semejante viaje, yo siempre la misma idiota que cae en su trampa)

Claro, el viejo nunca me perdonará que haya elegido ser yo misma, sin atarme a su vivencia que también fue la mía, la que dejó huellas indelebles en mi historia.

No quise aceptar retóricas impuestas, simplemente cambié por elección. Tampoco se da cuenta que después de todo fue él mismo quien me enseñó a pensar.

Que se yo, tal vez pensamos distinto pero los sueños son parecidos, sólo que él tomó su camino y yo crucé la vereda. Claro, ya crecida, jamás volví a cantar “ni yanquis ni marxistas, pe-ro-nistas” porque no me dio la gana. Armé mi historia. Y a él no le dio la gana comprenderme. Ni su historia.

Todos dicen que me parezco mucho a él, cosa tan loca, iguales pero diferentes, somos la encarnación de la cuestión dialéctica aunque él nunca mencionara “esa cosa”.

Hasta los términos diferencian a las personas, campo popular-trabajadores; dirigente político-cuadro y estamos hablando de lo mismo, pero aprendimos a poner “versus” diferenciadores. Fuimos como la llovizna que no llega a aguacero porque no se une, porque es tímida, porque no quiere mojar tanto, ni hacer charcos en el campo, aunque haga tanta falta el aguacero. Para todos.

Ya casi estamos llegando. Doblaré en la próxima esquina, el aire de Santa Teresita parece distinto al de Las Toninas o al de San Clemente. Digo, tal vez sólo me parezca a mí, porque allí siento impregnado su perfume de lobo de mar solitario.

Subo por la calle 32, doblo a la derecha y sigo subiendo hasta llegar a la enorme casona donde él estará tomando sus mates de la tarde. El y su soledad empapada de recuerdos contracturados, entre la bruma del mar y el vuelo de las gaviotas.

Las perritas comienzan a agitarse, aunque parezca increíble, creo que se dan cuenta que estamos llegando, cada vez que tomo por esta calle hacen lo mismo.

-¿Vamos a la casa de abuelo? Digo, apenas si sonrío y ellas mueven sus colitas, saltan unas sobre las otras como queriendo bajar a través de los cristales.

Estoy en la puerta, no me animo a bajar del coche, las ventanas están cerradas, no vale la pena tocar el timbre, total, no saldrá nadie y sin embargo estoy escuchando su metralla que tampoco vale la pena responder ya que nace y muere en mí. Está estampada en el recuerdo como la arena a la playa, como el ayer al presente, como la vida a la muerte.

Ya casi ni divago como en el viaje. La realidad abofetea. Nadie está tomando mate, no habrá intercambio de ideas, provocaciones ni chicanas. ¡Y lo que daría por una! Sólo se unen el presente con el pasado reciente y se estrechan fuertecito convirtiéndose en una masa informe que enternece haciendo daño, tejiendo telarañas con los hilos de ayeres invisibles.

El está muerto no del todo. Yo sigo viva aunque tampoco sé si del todo.

Busco las llaves en el caos de la cartera, prendo mi cigarrillo número qué se yo cuánto, quiero dilatar la entrada al mundo real aferrándome al ilusorio, respirando hondo, tomando coraje hasta girar hacia la entrada que me transporta hacia el pasado.

Abro la puerta del garaje, entro y vuelvo a cerrarla. Suelto a las perritas que salen como disparadas hacia el parque donde la camelia explota de pimpollos. Ellas y yo buscando lo que no encontraremos.

Lo primero que aparece ante mi vista son esas letras azules que él pintara uno de sus días de soledad, prolijamente rebuscadas. Resalta el azul fuerte sobre la pared blanca que da al altillo, “Los niños y los ancianos son los únicos privilegiados”.

La frase en sus orígenes decía “En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños”, pero cuando los años cayeron sobre ese cuerpo de titán, introdujo a los ancianos en el apotegma, no sea cosa de quedar afuera. ¡Viejito loco!

¡Recuerdo cuánto reímos la primera vez que vimos eso que hoy me parece una obra de arte! No es la primera vez que entro al caserón vacío, sin embargo las imágenes se repiten.

-Hola Pá, dije bien fuerte.

-Vine porque te extrañaba, ¿puedo?

-¿Viste lo que hicieron estos hijos de perra, Pa? Claro que no es lo que quería él y claro también que nosotros seguimos siendo catorce, con suerte y si sumamos tres por uno.

(Bah, que nosotros somos catorce, sah, pero armamos cada broncas, además no nos da vuelta nadie y fuimos los primeros en salir a la calle por los trenes y por todo mientras ustedes quedaban bien piolitas en sus casas. Bah, algunos de ustedes. Ya sé que vos no)

-¡Uy, Pa, que lindo está el césped y la camelia explota de pimpollos! ¡Qué lindos están los limones!

Bajé el bolso, aunque en realidad otra vez lo que quiero es irme a la mierda, no está el viejo provocador, no estará mañana, ya no puedo sentirme la misma idiota cayendo en trampas caza bobos. ¡Y quisiera zambullirme dentro de una!

Enciendo todas las luces, abro todas las ventanas, la tarde gris apresuró la penumbra. Las perritas espantaron al gato del vecino que me saluda desde enfrente y el motor del mar sigue tronando y yo queriendo que se lleve hacia su profundidad los recuerdos que me pesan y me duelen y me llenan de congoja y quedan ahí tan firmes, como está él.

-¿Tomamos mate, Pa? Hacelos vos que te salen más ricos. Yo pongo la pava.

¡Dale Pa, hacelos vos!

Afuera sigue lloviznando, para mí, se descargó un diluvio…








Para mis amigos*



Ellos, a los que quiero y admiro
A los que siempre están
Aquí, allá, en diversos momentos

A los que me conocen
A pesar de mis defectos
A los que sueño con promesas
Con mis dudas e incoherencias
A los que me acompañan
Los que me hacen reír
Y a los que son una parte de mi cielo



Apelo siempre cuando estoy sola
Los disfruto en mi interior



Me ayudan a seguir
Andando por la vida
Recorro sus aventuras
Sus amores, sus emociones
Su sabiduría y esperanza.-



*De Azul. azulaki@hotmail.com









*

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viernes, enero 13, 2012

EN IRSE SIN QUERER Y NO PODER VOLVER...



*Dibujo: Ray Respall Rojas.
-La Habana. Cuba.




ALGUIEN RONCA EN EL CUARTO*



A Sarah y Pepe, los mejores abuelos del mundo


Miguel no podía dormir por causa de los ronquidos de su abuela.

Desde que nació su hermanita lo habían trasladado al cuarto de la abuela, con el pretexto de que era más amplio y no le molestaría el llanto de la bebé. Lo cierto es que el cuarto de los padres se había hecho pequeño con la llegada de la bebé y él aceptó gustoso la mudanza, adoraba a su abuelita, un ser mágico, lleno de historias y que le permitía casi cualquier travesura – sumándose a veces como un niño más -, pero no contaron con los ronquidos. La abuela roncaba no más posar la cabeza en la almohada, como si muchos leñadores se hubieran puesto de acuerdo para talar un bosque.

Aquella noche sucedió algo diferente. Cuando comenzaron los sonidos “ronc, ronc”, descubrió que su abuela aún estaba despierta, mirándolo con ojos muy abiertos.

- ¿Quién está roncando, Miguelito? – preguntó, sentándose en la cama.

- No sé, normalmente eres tú quien lo hace.

- ¡Pamplinas! ¡Yo no ronco! – saltó de la cama - Vamos a buscar de dónde vienen los sonidos.

Encendieron las luces y miraron en cada rincón del cuarto. Nada… pero eso no fue todo, lo peor es que afuera, lo mismo saliendo hacia la sala, que saltando por la ventana hacia el patio, encontraban un silencio absoluto.

Cuando volvían al cuarto, allí estaban los ronquidos... Al final, la abuela decidió que había que dormir, no iba a alterar su sueño porque a algún fantasma le hubiera dado por roncar. Le dio una linterna, aclarándole que no la encendiera por gusto para no gastarle las baterías. Al momento estaba sumando sus “ronc, ronc” a los que ya ocupaban el cuarto.

Si con su abuela roncando no podía conciliar el sueño, ¿cómo pretendían que lo hiciera ahora? Se cubrió la cabeza con la sábana, luego puso la almohada encima... Emergió jadeando, tras descubrir que tenía un excelente sentido de la audición, capaz de traspasar murallas.

Estaba pensando contar ovejas cuando un nuevo sonido lo sorprendió: ya no eran dos, sino tres ronquidos, eco del eco. Apenas tuvo tiempo de incorporarse cuando uno más se sumó al extraño coro. Encendió la linterna y se acercó a su abuelita, que no escuchaba más que las voces de sus sueños. ¡Se veía tan feliz y apacible!

Una tenue luz frente a él le hizo alzar los ojos. Vio un cuarto muy semejante al suyo, en él un niño verde, de orejas puntiagudas, farol en mano, contemplaba dormir a un viejo ogro de larguísima barba.

Más allá se iluminó una sutil lamparita hecha de luciérnagas, un pequeño elfo vigilaba el sueño de una abuela con alas de mariposa, roncando en su cama de hojas.

Bajo el mar, a la tenue luz de una perla, una sirenita contaba las burbujas que salían de los labios de su abuela.

En otra galaxia, un joven emitía rayos de luz desde sus tentáculos para iluminar la noche de un abuelo que roncaba.

Miguel comprendió que existen mundos paralelos, vidas semejantes, y que lo que hacemos o pensamos, en cierto modo repercute en ellos y los afecta, para bien o para mal. Entendió, mientras regresaba a su camita, que los abuelitos roncan porque no pueden evitarlo, que era su negativa a aceptarlo lo que le impedía dormir; mientras él no lo aceptara, tampoco lo harían los nietos que en otros mundos habían encendido sus luces.

Y arrullado por los sonidos “ronc, ronc”, que ahora se le antojaban una canción de cuna, apagó su linterna y se durmió.



*De Marié Rojas Tamayo.
La Habana. Cuba.











RENACER*



Poesía Haiku


El viento hila
recuerdos y promesas
que agonizan.


Pregonan desvíos
de caminos híbridos
muertos al nacer.


En mis canteros
maduran las semillas
que planté ayer.


En primavera
habrá flores azules
luciendo allí.




ARABESCOS*


Cristales vacíos
esculpen arabescos
como palabras.


Dejan misterios
escondidos, esclavos
a viejos ritos.


Blanca arena
cuentas hora por hora
en cárcel cristal.


Eternamente
define vida, muerte,
amanecer, fin.



*Poemas de Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar







ESTACIÓN DE LOS VIENTOS DE AGOSTO*



Estación de las búsquedas


Va y viene la mujer. Busca.
El perro intenta mover su cola.
Su mitad, ha perdido su pérdida.
Sale de la noche y a la noche llega.



Estación del perdón


Los ojos vacíos de no ver.
Los pies entran en la boca del lobo.
Su piel tiene la textura del perdón.
El lobo, levemente la deposita en la leve hierba.



Estación de la tibieza.


Algo toca, roza los dedos del pié.
Nace en la planta y se arraiga. Sube por el empeine.
La tibia soporta el peso del cuerpo. El venir y el devenir
Se acurruca en la tibieza de la pantorrilla.



Estación de los vientos de agosto



El hombre y la mujer encienden un círculo de fuego.
Tiemblas los dos. Soplan.
Los vientos de agosto los empujan.
Algo, que puede ser una luz, un jazmín de aire.
Intensamente perfuman la pausa del deseo.



-De la Serie Tiempo de las Estaciones.


*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar








Medio centímetro de tristeza*



*Por Juan Forn


Había una vez una princesa que fue a ver a Freud para no suicidarse. Tenía 44 años, la habían criado para casarse, la habían casado con el príncipe heredero de la corona de Grecia y Dinamarca, que resultó ser un homosexual rampante; desde entonces llevaba veinte años buscando desesperadamente alcanzar la volupté (como llamaba al orgasmo) con diferentes amantes, que la habían despreciado por fría. Freud, que registró de inmediato la calidez humana debajo del título nobiliario, la angustia sexual y la desesperación suicida de la princesa, y logró hablarle como nunca nadie le había hablado, fracasó sin embargo con ella, según los anales del psicoanálisis. Logró que no se suicidara, sí (la princesa Bonaparte murió de muerte natural a los ochenta años, en su residencia de verano de Saint Tropez, sin haber probado jamás el sabor de la volupté, según propia confesión); logró incluso que encontrara un sentido a la vida, y un poco el problema está ahí, para los anales del psicoanálisis: porque luego de paciente, la princesa Marie Bonaparte se convirtió en discípula de Freud y luego en terapeuta, dedicó sus desvelos y su fortuna a difundir el psicoanálisis en Francia, sacó a Freud y a su familia de Viena y los instaló en Londres, pagó de su bolsillo la edición de las obras completas de su maestro en alemán, tradujo ella misma algunas al francés y solventó durante años la Sociedad Psicoanalítica de París. Pero su terapia con Freud y su figura son una aberración para los anales psi, y ni les cuento para las feministas.
Me explico: Marie Bonaparte era bisnieta del hermano libertino de Napoleón, Lucien. El padre la crió para casarse. El mismo se había casado con la heredera del casino de Montecarlo, y para su hija aspiraba a lo más alto: alguna de las casas reales europeas. Marie perdió a la madre al mes de nacer. El padre la puso en manos de una abuela despótica, pero la dejaba curiosear en el gabinete donde daba rienda suelta a su afición: una cruza un poco macabra entre la etnografía y la biología (pagaba expediciones al Africa, tenía en su estudio la calavera de Charlotte Corday, la asesina de Marat, y el cuerpo disecado de una mujer prehistórica). Una de esas tardes en el gabinete, Marie le dijo que quería estudiar medicina. El padre le dijo que su destino era el altar, no la universidad. Ella se casó, le dio un título a su padre y dos hijos a la corona griega, se entregó en vano a diferentes amantes (ella misma escribió sobre ellos, así que se los puede nombrar: Leandri, el edecán corso de su padre; Aristide Briand, el primer ministro francés; Rudolph Löwenstein, el psiquiatra que la derivó a Freud; el cirujano Josef Halban, del que hablaremos en breve), y cuando nada de eso funcionó, se armó un gabinete parecido al de su padre y se sentó a estudiar su problema: haciéndose pasar por médica, logró 243 testimonios de mujeres que confirmaron su presentimiento hasta entonces inmencionable. La frigidez se debía a que su clítoris estaba a tres centímetros de su vagina. El problema era anatómico. Las mujeres que tenían el clítoris a más de dos centímetros y medio de la vagina eran frígidas por eso. Había solución quirúrgica y ella misma se sometió a la prueba: le pidió al doctor Halban que le desplazara el clítoris medio centímetro hacia abajo. La operación se hizo, los resultados fueron nulos.
Freud escuchó con espanto el relato de la princesa. En vano intentó convencerla de que debía superar la etapa fálica, que la atención al clítoris era mera nostalgia del pene, una forma de no asumir su condición de mujer. La princesa se operó con Halban una segunda vez y Freud logró frenarla cuando iba a someterse por tercera vez a quirófano. Pero no pudo disuadirla del rol crucial del clítoris en la consecución de la volupté. Por diferencias mucho menores, Freud echó de su lado a un montón de gente. Pero a la princesa la bancó. Fue su amigo, su confesor y su consejero, y también confió en ella, le dio la bendición para que lo representara (y lo tradujera) en Francia, se puso en sus manos para que lo sacara de Austria, pidió que sus cenizas se guardaran en una urna griega que le había regalado la princesa. Por eso es doblemente significativo que estuviera refiriéndose a ella cuando escribió años después su famosa frase: “La gran pregunta que nunca recibe respuesta y yo no estoy capacitado para responder, después de treinta años de estudios sobre el alma femenina, es qué desea una mujer”.
La muerte eximió piadosamente a Freud de leer los libros de su amiga. La princesa Bonaparte no supo trabajar con otro criterio que el de su padre: el del aficionado asistemático. Cuando teoriza es una catástrofe (Melanie Klein primero y las feministas después han escarnecido su summa teórica, el libro La sexualidad de la mujer), pero cuando es confesional, como en sus Cuadernos negros (donde habla de sus amantes, de su madre muerta, de su infancia, de su angustiosa insatisfacción sexual), se expone con una franqueza que desarma. Dicen que también como terapeuta era igual de heterodoxa: cuando partía con los primeros calores a su casa de Saint Tropez, recibía allí a sus pacientes, les daba alojamiento y los mandaba de vuelta a París con su chofer (atendía en el jardín, bajo un castaño: una chaise longue para el paciente, y ella detrás en un sillón de mimbre, tejiendo crochet). Durante la guerra salvó a más de doscientas personas antes de irse ella misma a Egipto. Sus hijos dicen que fue flor de madre, su marido –el príncipe helénico– le pidió que fuesen enterrados juntos (él murió primero) porque nadie le daba tanta paz como ella, fue generosa, amiga de mucha gente y enemiga de algunos que no tuvieron piedad con ella (Lacan fue el peor). En su vejez confesó que el psicoanálisis le había procurado resignación, paz mental y la posibilidad de trabajar, pero que su vida estaba marcada por el fracaso y la añoranza de la volupté.
Así como Freud no llegó a leer los libros de la princesa, la princesa no llegó a enterarse del status de pionera que le adjudicaría la sexología poco después de su muerte: Kinsey primero y Masters & Johnson después reivindicaron los estudios de Marie Bonaparte, en especial la importancia del clítoris en el orgasmo de las mujeres. También el descubrimiento del Punto G se lo debemos a la princesa: Ernst Grafenberg (el Señor G del Punto G) siguió sus textos en busca de zonas erógenas en la pared frontal de la vagina. Pero lo que más me alucina a mí es que incluso aquel excéntrico trabajo de campo con 243 mujeres resultó asombrosamente preciso: los cirujanos plásticos de la actualidad que se especializan en reconstrucción vaginal fijan en exactamente dos centímetros y medio “la distancia armoniosa que debe haber entre el clítoris y la vagina”. Incluso esa leve versión de la volupté –la de tener razón– le fue negada en vida a la princesa Marie Bonaparte.


*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-185340-2012-01-13.html







Ese sentir*


Por lo lejano


No quiere morir
no,
no quiere
como la arena tibia
se deja caminar de punta a punta
la playa sola
la extensión vacía y
junta piedras
porque los caracoles traen llanto
sin fatiga rumorea el agua
luego vendrán familias sombrillas y
perros y racimos
se comerán por unas horas la hondura
pero ahora solo el mar es deseado
y camina camina
y mira mira
y a veces un velero
un aguaviva


y no es una ficción
esa forma extraña para la época
no necesita máscara no es ficción
sin relleno
e inconveniente
en su contra embisten días y noches
lo sabe y tararea la dulce canción del envero


se percibe por ejemplo en el aroma
de los viejos paraísos dispersos acá y allá por los barrios
en las conversaciones lentas y mesuradas
en la virilidad del proveedor de tomates y estrellas
que aún se la cree
en la suave curva de unas caderas
que sostienen la física del sexo


en quedarse mirando
cuando en realidad
lo que quiere es irse
o en irse sin querer
y no poder volver


la forma de la que hablo
es un brazo arrojando el cuerpo por la ventana
sin otro interés que hacerlo sentir
vivo
y que pegue en el asfalto y vuelva al
gusto de
una flor
sin explicaciones,
la forma como una alteridad
inconformista
no iluminada
difusa
pero con la precisión del ácido
esa forma de sentir que te preocupa
pueda tentar un día a la soga
“con una reserva inagotable
de inocencia y abandono”


Puede ser tan profunda como la muerte
pero no quiere ahí, no
no quiere…
juega con el recuerdo a la rayuela
si tuviese con quién seguiría jugando
pero los cuerpo han quedado
muy solos
a pesar del temblor
y del exceso
“los amantes primero se muestran
nerviosos y tiernos
hasta que lo hacen todo añicos
porque el corazón es un órgano de fuego”


maravilla el sentir sol y pequeños
insectos y yuyos que pican
en las extremidades de los sueños…



*De Patricia Verón. rocambole49@hotmail.com








Conjuros para el 2012*



*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com



*


Crear un mundo. En lo posible, esférico, de tal modo que navegando siempre en dirección inversa, pueda llegarse al punto de partida. Evitar los mundos planos para que todo aquel que se adentre en el Océano no llegue hasta el límite final y caiga en el abismo habitado por Leviatán con sus monstruos marinos.
Colocar en el cielo del mundo una luna sujeta a sus propias vicisitudes.
Adorar al hombre y a la mujer por sobre todas las cosas.
No tomar su erótica en vano.
Santificar esa fiesta.
No matar el amorío.
Evitar la insatisfacción del prójimo y de la prójima.
Comulgar la luna en rebanadas sopadas con ron y cantarse: "Dame, solamente, lo que más te guste, y nada más", hasta que se haga carne.
(Fuente: Deuteronomio 5: 6-21 remixado y "Sencillamente", Bersuit Vergarabat, textual).


*


Colocar en el mundo una flor. Siempre la misma flor con variaciones en la forma, en el color, en el aroma. Una flor de cuatro pétalos si contamos los mayores, larguísimos, y los menores, frutales, dramáticos, hechos para morir a gritos en cada cuchillada seminal.
Que para cada flor haya un tallo, serpollo, pitón, sierpe, estolón o junco desplegable.
Que el tamaño no importe.
Que la flor no sea jaula.
Que el tallo, serpollo, estolón o junco no caiga siempre en el mismo lugar a hacer siempre las mismas cosas.


*


Incitar la rebeldía y el brío. Engendrar un relato padre y una poesía madre que engendren hijos breves, de todo compás y catadura. Hijos de tamaños mínimos e imaginería máxima. De apariencia exigua y resonancia perdurable. Que madre y padre se seduzcan, se embelesen, se arrebaten, se apareen hasta dar a luz pequeñas ficciones sin raza, miniaturas estéticas sin linaje, monedas de aleación trashumante. Que sean padrinos de esta progenie el arreolado Zabala, el brevólogo Brasca, la clepsidra Pollastri y la sensualera Tomassini. Que en la ceremonia de bautizo la Diosa Madre Literatura bendiga su acrisolado nombre: microficción.


*

Con una pluma de organdí, borrar la línea imaginaria que divide el centro de la periferia.


*

Buscar magia antes que imposibles. Creer en el demonio de los ensueños.


*

Quitar el envoltorio de las grandes estupideces y dejar que se consuman en el fuego de su propia estulticia.
Arremangarse.
Aplaudir.


*

Crear también los mundos abolidos y los firmamentos extintos. Los mundos y los cielos que no existen todavía.


*

Abrir las puertas tapiadas del corazón y soltar al monstruo que teníamos como rehén perdido en el laberinto.


*


Despejar la idea del tiempo como algo que se va. Reparar en que el 2011 no deja de chorrear sobre nosotros cuando se le saca el tapón al 2012. Ya es hora de eximirnos de la línea pedagógica del tiempo: ningún poeta se acuesta renacentista y se despierta barroco, como bien lo sabe decir en sus clases de literatura, la hechicera Graci Sosa. Es hora de brindar por el fin del año cero, por el fin del año uno, por el fin de los años como un acontecer numérico.


*

Llenar una y otra vez la copa con líquidos de toda especie, color y catadura y brindar hasta desatar los nudos, hasta soltar la legión de sombras, hasta mudar de piel, hasta nacer de la profunda garganta de los sueños.



*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-31895-2011-12-31.html






Nado en la escasez*



Nado en la escasez
(extenuante proeza)

Por lo demás
estoy orgulloso:
sé que me prefiere
mi mujer

a sus dos amantes.


*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar




*

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