Thursday, January 26, 2017

ESTACIÓN ÁLVAREZ DE TOLEDO.



*Foto de Jorge Enrique Soria.








*


Hay un tren en la montaña que me vio nacer. Antes lo tomaba para pasear o mirar el paisaje del valle desde la cima. Era emocionante la rutina de prepararme para pasear en tren. Y era hipnótico su monocorde ritmo que solía adormecerme.
Una vez viajé lejos. Me alejé de mi familia con determinación porque no querían que me fuera de la montaña.
En el trayecto de regreso al pueblo luego de un viaje distinto durante años, luego de recorrer lugares nuevos y conocer gente diferente, noté desde mi visión lejana, que las vías del tren dibujaban sobre la montaña una línea paralela al valle. No había ascenso, solo una leve inclinación hacia un pico aledaño, que nada tenía que ver con el pico de la montaña que creí, desde siempre, visitar cada vez.
Noté ese rasgo y no dije nada, tampoco avancé en el razonamiento, ni calculé motivos, ni desconfié abiertamente de la inocencia de todos. Tuve como una de esas imágenes, esos pensamientos inconexos que es mejor no pronunciar porque, seguramente, provocarían desilusión, tristeza.
Nunca más sentí el deseo de subirme a ese tren. Tampoco volví a viajar tan lejos.
Por ahora prefiero sentarme, apartada, en la misma piedra que me sostenía cuando era chica, para cerrar los ojos y visitar los destinos reales que guardo en mi memoria, repasar las conversaciones en otros idiomas, los recorridos de trenes agitados,  prefiero sentirme extranjera, no ser parte de este tren que se traslada sobre el mismo paralelo y vuelve a abordar al mismo pueblo, una y otra vez, una y otra vez, monocorde como su ritmo.



*De Lorena Suez. lorenarsuez@gmail.com
-Publicó Intemperie.  
-Por Viajera Editorial.  







ESTACIÓN ÁLVAREZ DE TOLEDO.









Reflejo en la niebla*




*Por ©Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com



Yo era un buen tío. Lo que coloquialmente se entiende por un buen tío. Siempre ayudaba a mis amigos. Hacía buenas obras… Ya sabe: Dar limosna, indicaciones a desconocidos para encontrar tal o cual sitio, consejo a quien lo necesitase. Nunca volví la espalda a nadie. Nunca me faltó una sonrisa o una palabra de aliento. Igualmente fui generoso en el esfuerzo. No es por jactarme, pero fui el mejor en lo mío. En mi oficio, quiero decir. Hubo un tiempo en que no dejaba de recibir ofertas para cambiar de empresa. Acepté unas y rechacé otras, siempre en busca de algo mejor, en el más amplio de los sentidos. Pero ocurrió como tantas veces: Llegó el cambio de siglo y mi oficio empezó a desvanecerse. Hoy apenas quedan unas pocas empresas del gremio, en las que, como es natural, importan mucho más los resultados económicos que la calidad del trabajo en sí. Por eso un día amanecí desempleado y pobre. Y, para peor, viejo. Otros venden su cuerpo o venden su alma. Quizá ni siquiera aprecian la diferencia entre una cosa u otra. Pero yo no sirvo para eso. De haber servido, otro hubiera sido sin duda mi destino. Oportunidades no me faltaron. Pero hace falta un talante especial para mirarse en el espejo la mañana siguiente y no arrojarse de cabeza contra el propio reflejo. Sé que usted me comprende. Y sabe que sólo por eso  le estoy apuntando con esta pistola, instándole a que me dé su dinero y objetos de valor. No hay nada personal en ello. Son negocios, como suele decirse.
Me cuenta todo esto mientras me mira con unos ojos que no delatan a un criminal, sino, más bien, a una persona atrapada en un pantano o encerrada en una prisión de barrotes invisibles. Así que le doy cuanto me pide (no todo lo que llevo, sino más o menos la mitad, siguiendo sus instrucciones: Un poco de dinero y un reloj de escaso valor) y el tipo me agradece, guarda la pistola, dice que ha sido un placer tratar conmigo, que no me mueva de ahí hasta que él haya desaparecido por la esquina de la plaza.
Miro en la dirección que señala. De allí viene un eco sordo: el estrépito lejano de un tren a poca velocidad, tal vez entrando en la estación, sonido que irremediablemente me recuerda “Bailando en la oscuridad”, la estremecedora película de Lars Von Trier.
Todavía estoy atontado por el sobresalto de verle aparecer frente a mí con el arma en la mano. Quizá por eso me pregunto qué tren, qué estación. No recuerdo que haya una cercana. Él sigue hablando, con la misma calma. Me aconseja no denunciarle. No por posibles represalias suyas, que desde ese momento se compromete a que no las haya en cualquier caso, sino por la conocida inefectividad de la policía. "Perderá usted una mañana entera poniendo la denuncia y no recuperará nada de esto. Y no se le ocurra preguntar por la causa de tanta espera. Si lo hiciera, lo mismo termina usted investigado o algo peor", me dice. Luego se disculpa, hace un gesto que podría significar cualquier cosa y se aleja hacia la estatua medio oculta entre la bruma.
Al principio me sentí enfadado. No mucho, pero lo bastante como para haberle dado un buen mamporro al tipo si no hubiese sido por el contundente detalle de la pistola. Pero mientras lo veía alejarse, me invadió una especie de nostalgia inexplicable y pensé que tal vez, en el fondo, ambos éramos la misma luz descuartizada por el tiempo y las circunstancias. Pensé que, en un país como éste, repleto de desempleados y azotado por la injusticia social y la corrupción del poder, casi era una suerte haber topado con este individuo y no con otro más violento, o peor: Una multinacional dispuesta a extraerme hasta la última gota de sangre para venderla en el mercado y después arrojar mi cadáver a las alcantarillas de la miseria.
Comencé a frecuentar el parque todos los días, me habitué al ruido de los trenes -había una estación, después de todo-, me convertí en una presencia habitual, como tantas otras irreconocibles al otro lado de la niebla, acaso esperando repetir el encuentro, tener la oportunidad de explicar con detalle -y ser escuchado- las circunstancias de mi propia deriva, de la resaca que me va llevando, lentamente, hacia lo tenebroso.



- Sergio Borao Llop publicó “El alba sin espejos”












CANCION OSCURA*


“Es que la muerte esta tan segura de vencer, que nos da toda una vida de ventaja...”
Cuando Vendrán - La Renga



Yo, la primogénita de Cronos.
Hija de las penumbras. Oscuramente oscura.
Mezcla de ángel caído y lucero de la aurora.
Yo, la tenebrosa. Rosa morada y lirios negros.
Sombría. Aciaga. Ominosa. Ojos ciegos.
Amante en pasadizos oscuros y secretos.
Inclemente. Riguroso. Mi pubis sonámbulo.

Ya se anuncia con sus huestes. Implacable.

Si he esquivado dos veces porque no tres.
Refulgente. Insurrecta. Rugiendo en carne viva.
En carne viva, como la vez primera.
Lunas blancas sobre mi corazón de adobe.
Boca rosa vino y amapolas.
Intangible mirada. Hipnótica. Anónima.
Gruta de esplendorosos vértigos.
Tren de sueños que siempre espera.
Como al descuido, el viento, levará mi pollera

Ella vendrá. Siempre viene. Vendrá y pasará de largo.
No me reconocerá. Estoy segura. Pasará.
“Aun le queda toda una vida de ventaja”


*De Amelia Arellano. amelia.arellano01@hotmail.com












LA REPARACIÓN*



He soñado una y otra vez en tantos años con el tren que debía tomar y no tome a mediados de 1978.
No tenía un buen minuto. Hacía una semana que me habían liberado de un campo de concentración de la dictadura. Caminaba aterrado de que me volvieran a meter adentro.
Sabía de memoria que tenía que tomar el tren en La Plata y el nombre de la estación en la que debía bajar. En un bollo de papel tenía la dirección de la casa de los viejos de Eleonora. No tenía un buen minuto, si me paraban en la estación los milicos solo por la cara de miedo o preguntaban porque iba a ir a un lugar en medio del campo llamado Álvarez de Toledo no sabía ni que decirles. Mi casi novia esta secuestrada y voy a avisarles a los padres que sigue adentro en tal campo no era muy acorde a la época.
Sólo tenía decidido tirar el bollo de papel si veía tipos de uniformes pidiendo documentos, el resto era la mente en blanco o peor aún: llevar las imágenes y el olor de la mazmorra que seguía impregnado en mi cuerpo.
Pero no fui. Apenas vi el edificio de la terminal del Provincial con un Falcón verde estacionado pegue la vuelta. Me quede en casa encerrado durante meses. Como un buen niño de casi 18 años obedecí el ruego de mis padres de estar bajo su mirada protectora.
Después pasó la universidad; la beca para irme a Estados Unidos. Allá estoy. Establecido en Bonita un pequeño pueblo de California y con un buen trabajo.
Supe años más adelante que Eleonora estaba viva, que había egresado de su carrera. También se había ido del país. Trabajaba para un organismo internacional para un programa para el rescate y protección del orangután en Tailandia.

Pero es como si el tiempo no hubiera pasado. Es Eleonora y su rostro de niña riéndose de cualquier pavada incluso de mis chistes malos.
Un día, -de la nada- me dijo: -vos sos pasto para las histéricas.
No hubo otra explicación de ella ni preguntas de mi parte -solo un pequeño silencio- luego seguimos leyendo el texto de Pitirim Sorokin cuyo nombre y apellido nos generaba risueños malentendidos.
Pero lo de "pasto para las histéricas" quedo inamovible, tantas otras cosas fueron a parar al abismo o al olvido, pero aquella frase no. Como un gran enigma sin solución o una profecía que se corroboro con los años en mi propia vida.
Una vez, ya instalado en el centro de investigación y desarrollo genético, propuse la idea de modificar el pasto para lograr una leche vacuna con propiedades para cambiar o suavizar la histeria tanto de hombres como de mujeres.
Mis colegas se rieron largamente, estaban acostumbrados a mis chistes, ni consideraron la posibilidad de que sea un delirio.
-No hay conexión entre perfiles genéticos e histeria.
Además con tantos desafíos por delante quien iba a respaldar que se incluyera un tema como la histeria que parece bien claro de la psicología.

Sin embargo cada tanto y contra casi toda la evidencia disponible vuelvo a insistir con trabajar esa línea. Por esa fe que me quedo en Eleonora a quien le otorgo una lucidez maravillosa o porque creo en las ocurrencias imaginativas y delirantes como fuente de inspiración del conocimiento científico.

Ahora voy a intentar reparar esa parte de mi historia que sigue clavada como una astilla de dolorosa culpa en mi cuerpo. Y verla a Eleonora, dando una charla sobre su experiencia en la preservación del orangután. Sucederá en la ciudad cabecera cercana a su pueblo natal.
Tengo una disculpa para darle y -si puedo- le preguntare por lo de "pasto para las histéricas".
Ya saque el ticket, el tren sale en 30 minutos de la terminal del Provincial en La Plata con el curioso nombre de "El amante ingenuo y sentimental"



*De Eduardo Francisco Coiro.










*

detrás de aquellos paredones

el cementerio de trenes

asomo la cabeza

puedo verlos

¡y dan tanta tristeza los titanes olvidados!

los cíclopes con óxido en sus narices.

así, me digo, estaré también yo

como ya están mis padres hace tiempo oxidados,

entre los trenes y nosotros no hay tanta distancia

como vagones son nuestras almas

donde suben y bajan tantas pretensiones

tantas maletas y bolsos y adioses irresolutos.

un buen día la vía se cansa

la carrocería se cansa

se cansan de girar en el paisaje

nuestras piernas de girasoles.

y cerramos los ojos como los trenes

y vamos del otro lado de los paredones

a beber silencio

a esperar -quien sabe- nuevos itinerarios

metafísicas estaciones.



*De León Peredo. gustavojlperedo@yahoo.com.ar

-A mi amigo Eduardo Francisco Coiro, que ama los trenes.









LOS BUSCADORES*


“…Me gustan las nubes… las nubes que pasan…
allá abajo… Las maravillosas nubes!”
CHARLES BAUDELAIRE



Ellos, los eternos buscadores.
No se conocen. Se presagian.
Acaso nunca el espejo de uno se refleje en el otro.
Comparten, día a día.
Una canción en una lengua extraña y conocida.
No saben las formas de cada calendario.
Banales. Sustanciales.
Como respira. Como gime.
De que color son sus jadeos
El sabor de sus manos.
El color de sus albas.
El olor de sus furias.
Como camina.
Adonde va cuando viene.


Llegan al límite que les permite el otro.
Son los buscadores.


El no lo sabe.
La casa que la habita, tiene grandes ventanales.
Enrejados de miedo.
Puertos. Secretos puertos.
Un cuadro de Dalí, almendros. Durazneros.
No sabe.
Que sorbe brumas y colecciona cajas.
Que tiene la manía –peligrosa- de ser niña.


Ella no lo sabe. Lo presiente.
Que por su casa han pasado golondrinas.
Cartas no leídas.
Qué colecciona vientos. Colibríes.
Que tiraría murallas y cercados.
Que toma té color amargo.
Que su mirada ríe o brama, antes que sus ojos.


Son los buscadores.
De la caricia nueva. De la unidad y el caos.
Comparten saudades, tormentas.
Retozos animales.
Rituales… ansias, golondrinas .Vuelo de golondrinas… lejanías
Juegos.
Peligrosos juegos.
Tiernos.
Salvajes, feroces, brutales, insensatos. Vitales.
Pasión encerrada en una almendra.
Navegan desnudos en la costa.
Empeñados en el temblor y el goce.
Nacen .Enfrentan juntos las tristísimas muertes.
Se buscan… se encuentran…se extrañan…se nostalgian.
¿Qué buscan estos locos, preguntan los membrillos de cielo?

Nubes. Solo queremos nubes.



*De Amelia Arellano. amelia.arellano01@hotmail.com









BLACK MIRROR*




Llegué tarde para "El amante ingenuo y sentimental".
Siempre llego tarde...no solo a tomar un tren. Pero esta vez no me cerraron el ferrocarril como décadas atrás. El siguiente Tren se denomina "Black Mirror" y sale dentro de dos horas.

Dedique una buena parte del tiempo de espera a preguntar y entender.
Los trenes dependen del ministerio de Cultura. Las líneas de trenes recuperadas como el Provincial, el Midlands y el Compañía General -entre otras- son consideradas como trenes de fomento. Son un bien social. Tienen el objetivo de la difusión cultural en un plano de igualdad al  aporte benéfico a la economía de pueblos que recorren.

El Black Mirror es un tren temático dedicado a la serie, lo que incluye ver sus capítulos en el vagón de cine club con un rato posterior de debate moderado.
Como "El Amante ingenuo y sentimental" los trenes llevan como nombre el título de un libro, una serie de culto o un autor.
Pregunté lo obvio: si existía el "Jorge Luis Borges", me contestaron que desde luego, pero no en esta línea sino en el Midlands, un tren nocturno que corre los fines de semana desde Puente Alsina, bien cerca del Riachuelo –nuestro espejo negro- que día y noche hace su espejo de luces y sombras entre ambas Riberas, hasta la terminal en Carhue ciudad cabecera del partido de Adolfo Alsina.


Letizia, de informes y turismo me da otro dato:
Algunos pasajeros relacionan a la serie Black Mirror con textos de Borges...  hay una curiosa coincidencia geográfico - temporal: los sábados y domingos ambos trenes se cruzan en la estación triangular de Ingeniero De Madrid y los pasajeros pueden hacer combinación: bajarse del provincial e ir a Carhue con parada en sus intermedias, o bajar del Midland e ir hasta Mirapampa o cualquiera de sus estaciones intermedias.


-Me dio cierta felicidad adolescente la idea de bajar del Black  y subir al Borges.

Puede que después de ver un par de capítulos de Black Mirror siga de largo hasta Ingeniero de Madrid y allí suba al Borges con ánimo de releer en el viaje "El Jardín de los senderos que se bifurcan" o "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius".

De Álvarez de Toledo, solo veré un cartel con el nombre. Una estación a la medianoche. Más allá, en sus calles se verán luminarias orbitadas por insectos.



*De Urbano Powell.











Pero he aquí que, en un recodo inofensivo*



Pero he aquí que, en un recodo inofensivo,
se alzarán las barricadas del desánimo.

Esos serán los días de la desolación.

Todos los trinos del mundo habrán cesado
y te verás cercado por amenazantes nubarrones
prestos a descargar torrentes de decepción
sobre tus espantados ojos.

Entonces el camino te parecerá insoportablemente estrecho.
Podrás sentir el frío ciñéndose a tu carne,
el viento de los páramos azotando tu rostro,
la noche agigantándose sobre el valle desnudo.

Acaso en esa hora de lánguida derrota
añores las falsas caricias de esa vieja prostituta
cuyos labios de colores se entreabren en la distancia.

Ángeles de alquitrán vendrán a rescatarte,
te hablarán de noches cálidas, de vasos humeantes,
de aromas embriagadores y confortables lechos.

Mirarás el sendero repleto de guijarros,
mirarás tus pies descalzos, tu piel enrojecida.

Y así, por un momento, te sentirás perdido,
notarás que toda convicción va abandonándote,
y tal vez llegues a empuñar la pluma de la renuncia.

Pero la sangre del Caminante se agolpará en tus venas,
se detendrá tu mano en el instante exacto de la firma,
se entornarán tus ojos y escucharás de nuevo tu voz verdadera
recitando el poema nunca escrito
de las calles sin luces,
de prados y vergeles y niños harapientos sin consuelo.

Sabrás entonces
que el país al que te diriges queda demasiado lejos
y que nada ni nadie puede trasponer sus murallas
sin haber recorrido, palmo a palmo, el camino.

Luego, tu pie se moverá iniciando un nuevo paso,
quizá el más doloroso,
y esos ángeles falsos se hundirán en el barro
dejando apenas su horrible pestilencia a tus espaldas.


-De Nómadas

*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com




***

Próxima estación para escribir por Ferrocarril Midland:

ENRIQUE FYNN.

PLOMER.   KM. 55.   ELÍAS ROMERO.  KM. 38.  MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.
LIBERTAD.  MERLO GÓMEZ.   RAFAEL CASTILLO. ISIDRO CASANOVA.  JUSTO VILLEGAS.  JOSÉ INGENIEROS.
MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE.  ALDO BONZI. KM 12.  LA SALADA.  INGENIERO BUDGE.
 VILLA FIORITO. VILLA CARAZA.  VILLA DIAMANTE.
 PUENTE ALSINA.  INTERCAMBIO MIDLAND.



***
Próxima estación para escribir por Ferrocarril Provincial:

POLVAREDAS 

JUAN ATUCHA.   JUAN TRONCONI.    CARLOS BEGUERIE.    FUNKE.   LOS EUCALIPTOS.     FRANCISCO A. BERRA.
ESTACIÓN GOYENECHE.    GOBERNADOR UDAONDO.   LOMA VERDE.  ESTACIÓN SAMBOROMBÓN.  
GOBERNADOR DE SAN JUAN RUPERTO GODOY.  GOBERNADOR OBLIGADO.   ESTACIÓN DOYHENARD.   ESTACIÓN GÓMEZ DE LA VEGA.
 D. SÁEZ.    J. R. MORENO.     EMPALME ETCHEVERRY.  ESTACIÓN ÁNGEL ETCHEVERRY.  LISANDRO OLMOS.  INGENIERO VILLANUEVA.
ARANA. GOBERNADOR GARCIA.  LA PLATA.




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Para compartir escritos escribir a: inventivasocial@yahoo.com.ar

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