domingo, diciembre 19, 2010

DE LOS DOS INFINITOS...


*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu/main.php





Meditaciones matinales*



I


Aupados en el tiempo ensayamos una y otra danza, nunca definitiva, para dejar nuestra impronta en él. Los logros no son más que infinitamente pequeños, como saltitos, como la lluvia con sapitos y se evanescen, se esfuman.
La inmensidad que nos contiene, a su vez, nos abruma. Viene a mí la imagen de Pascal, las de los dos infinitos y de la frágil caña que nace desde ellos. Frágil caña, insiste. Consciente pleno de su finitud entre lo macro y lo micro, el humano se debate, se intenta, como el eterno Sísifo. Una y otra vez y otra vez.
En medio de esa desesperación existencial, ensaya bocetos y los eleva a su enésima potencia y, en variados casos, los dogmatiza. Desea dejar una señal de su paso.
Todo el universo conocido y desconocido se encargará, y no como deber, de triturar todo. Es la misma dinámica que lo hace sustentable y, a la vez, demoledor.
Son las dos caras del universo. Se puede también decir: aspectos, modalidades, formas de ser. Se puede, además, mencionarlos como creación-destrucción, dialéctica, lucha de opuestos o de contrarios.
Esto esta dicho, desde hace milenios, por seres de diversas culturas y latitudes del mundo conocido. El hecho de estar dicho y de haber sido percibido por algunos, no significa que se tenga totalmente asumido como humanidad.




II


Lejana, la palabra me mira, se sonríe y espera. Ocurre que toda la espesura que derrama el vértigo y ciertos acontecimientos de la vida, no dejan percibirla. Mas, ella esta. Lo sé porque siento su latir, su espera de la madurez, su no reproche. Sentir esto no es inusual para los que estamos prestando atención a su estar.
También, es cierto, la necesaria quietud para que su sonido nos habite.
Quietud para degustar la palabra.

El vértigo nos agota. Nos hace querer todo aquí y ahora.

Estoy contemplando el patio de nuestra casa. El verde, de distintos matices, lo cubrió. Digo "lo cubrió" porque, al venir a vivir en ella sólo persistían dos o tres plantas. De césped, nada. Alguien de la familia dijo: te comprás unos metros de césped y lo cubrís. En un día tenés césped.
Nada dije. Observé el patio. Había retazos, islitas de césped, variado por cierto, en los bordes. Y lo empecé a trabajar, a ayudar. Me da placer observar, en el día a día, el crecimiento de las hierbas y sus hermanas mayores. Disfruto ver, descubrir el ritmo o, si gusta más, la cadencia de
las plantas y de las hierbas. En dos años, el patio cambió.

El vértigo nos agota. No enriquece. Exige. Y habla de cambios que sólo aturden. Tritura todo. Tritura nuestra propia identidad. Nuestro entorno.
Son cambios que sólo profundizan el grado de dominio y explotación del otro.
Cambios que sólo tienen en cuenta el consumo de tecnología. Una frase que resume la idea: "Si no tenés internet no existís".

El sosiego necesario para percibir el sonido, la presencia de la palabra, de esa palabra que se revela en lo cotidiano.

Uno no puede dejar de ver que esto del alto consumo tiene y tendrá su impronta en la sociedad. De hecho hoy se toma como patrón, para valorar un país, sus niveles de consumo. Y no importa qué consume. Lo importante es que consuma.

En el patio hay dos casales de tacuaritas. Ellas se ubican en huecos que encuentran y acondicionan para anidar. En invierno están menos activas pero, cuando el sol aprieta, habitan el patio con sus trinos. Y nos cubren la mañana.

Vértigo y consumo van de la mano. Es por la competencia del mercado y el estar al día.

El árbol de la vida -ginko biloba- abrió, hace un par de meses, sus frescos dedos verdes. Ha crecido, unos centímetros, su estatura.
El mundo, para los que tienen el real mango de la sartén, es un gran mercado. En todo de todo se puede hacer negocio. No importa qué o cuál pero siempre logran crear o modificar leyes para hacer legal sus actividades. No interesa el medio ambiente, contexto o cultura: importa el negocio.

El aceleramiento de las partículas produce su desintegración. El vértigo, el ya, produce lo mismo en el individuo y su contexto. Entre otras consecuencias, produce anomia. Es decir, no reconocimiento de sí mismo.


*De Cacho Agú. oscarcachoagu@yahoo.com.ar











Sueño de minotauro*



En el alma de todo minotauro
late un anhelo de cielos entreabiertos,
un deseo implacable
de no ser el guardián de la penumbra
ni el habitante horrible del silencio
apenas quebrantado por el eco
de sus propios -circulares- pasos.


Quizá sueñe con ser -en su delirio-
la forma intemporal del laberinto.



*De Sergio Borao Llop. sergiobllop@yahoo.es





ELLA*


“Estoy tan liviana sin ti, que necesito el peso de tu cuerpo
Como la rama del puñado de plumas para poder cantar.”
BEATRIZ ZULUAGA



En ella caben todas las mujeres de este mundo
Las resguarda. Las abraza. Las ama. Las odia, a veces.

Está la que muerde la mítica manzana... y la escupe.
Está la que se cuelga de la costilla rota.
Está la gata que come uvas verdes y camina.
Por la cornisa de una hoja de tilo.
Está la enamorada de la piel del mar.
Dentro de una botella.
La que muerde la copa con sus piernas entre vahos de hombre.
Está la mujer de tiza, la de cal, la de humo.
Está María. María luna. María Buenos Aires.
María María. Maria madre. María hija. María padre.
María dulce. “Dulcísima. Dulce”
Como una naranja. Como un durazno.
María. María Triste. Tristísimamente triste.
Como un pantano. Como una lágrima.
Como un verde enterrado.
Está Yerma, con su primavera acuchillada.
Está la niña del guardapolvo almidonado.
De abrazo sollozante. De cedro y candelabro.
Está Soledad, sentada a la sombra de su padre.
Sola, como un dromedario o un cementerio.
Atrapada por la sacrosanta lengua de lagarto.
Está la que enciende sándalo entre las cenizas del incesto.

Está la amante que odia el día.
Que ama la noche atrapada en sus cuerpos.
Y el hombre la desnuda como la ruda macho.
Y ella invierte su lengua como la ruda hembra.
Está la que lucha con las pequeñas muertes.
Con la cebolla. Con el reloj. Con pañales de trapo.
Está la enemistada con el dios de barro.
Con las tumbas. Con los ojos huecos. Con la piel tumefacta.
Está la que desafía los límites.
Está la Sacerdotisa de la sal.
La de espalda arqueada. La de cosecha nula.
Está la fecundada por la aurora.
Con un pecho hecho asombro y otro, duda.
Arándanos blancos y caderas de cedro.
Están las meretrices, de corales negros y medusas.
Está la que la que lava la ropa con ceniza.
Y la blanquea con sudor y lágrimas... y canta.
Está la que no ha bebido la sed, pero desea el agua.
La que rastrea gotas en la lluvia.

En ella caben todas las mujeres del mundo.
Todas. Menos yo.



*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar







HILANDO CONCLUSIONES*


Se notaba muy enojado, venía de una discución con alguien que le había cerrado las puertas en las narices.
- Esta falta de comprensión me saca de control. He llegado a una conclusión: todo aquel que te brinda una ayuda lo hace en la espera de algún rédito.
- No siempre, - le aseguró su amigo que muchas veces lo había salvado del precipicio, en especial, en lo financiero.
- Tengo razón, - afirmó con vehemencia, - si te dan algo, todos esperan alguna retribución.
El otro quedó en silencio mientras comenzaba a buscar en su interrior qué rédico había esperado sacar de sus acciones humanitarias sin lograr encontrarlo mientras que en catarata acudían a su mente todo lo que había perdido tratando de que la gente que apreciaba saliera a flote. Sus cavilaciones lo hicieron sonreír.

¡Vaya, -pensó, -qué inteligente fui dando de comer en plato de oro a todo un enjambre de humanos híbridos! Cuando llegue a casa cerraré con doble llave la puerta que abrí sin malicia al mundo necesitado.



*De Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar









PASTEL DE NATA*


A mi tía Josefina Díaz Entralgo



Hay quien dice que Dios no juega a los dados, que vengan y me lo repitan ahora, después de lo que acabo de vivir.

Me encontraba en la paz de mi hogar, con una de esas amigas que nos tocan por karma, de las cuales no sabemos ni cómo nos las ganamos ni cómo podremos desembarazarnos de ellas. A veces se pierden un tiempo y decimos “ya, nos libramos”, pero qué va… cuando menos lo esperamos, cuando decidimos tomarnos una tarde libre para escuchar música bien bajito y leer ese libro que estamos aplazando, nos tocan el timbre y nos anuncian que vienen para quedarse a cenar.

Para colmo, esta amiga es pavosa en toda la extensión posible de La Pava. Gafe a la máxima potencia. Hay que tener mucho cuidado con ella, porque llega observando todo y si descubre algo nuevo, digamos, mi equipo de audio – el que había encendido para escuchar música bien bajito -, me suelta “¡Qué reproductora más soberbia!”, añade “Ojalá que la disfrutes, porque a veces salen un poco falsas”… Y ahí mismo, el equipo deja de funcionar. Es de aquellas personas a quienes les comentas que tienes una salud de hierro y terminas ingresado, o a quienes les dices que en la cama con tu marido te va de maravillas y te tornas frígida de la noche a la mañana. Una vez, error imperdonable que no tiene vuelta atrás, le dije que en mi familia todos eran longevos y sé, desde entonces, que me aguarda una muerte temprana.

Volviendo a la escena, estaba en casa con mi amiga, pesando muy bien las palabras de la conversación para no ser víctima de sus agüeros, cuando llaman de nuevo a la puerta. Era mi tía Finita, la persona más dulce, amable e inocente que pueda imaginarse; portando una fuentecita con un trozo de pastel de nata. Le abro, la abrazo con cuidado de no volcar el contenido de su fuente, que se ve muy apetitoso, la invito a pasar, entra ella y, sin percatarse de la presencia funesta de Isolalia – mi amiga, no podían haberla nombrado de otro modo -, me dice con la mejor de sus sonrisas:

- ¡Ay, mi sobrinita! ¡Si ves lo que me ha pasado! Estaba en la casa pensado “tengo unas ganas desesperadas de comer cake de nata” y se me ha aparecido el vecino de los altos, el panadero, nada menos que con un cake de nata de regalo. Le digo que no es mi cumpleaños ni estoy celebrando nada y ¿sabes que me dice? Pues que al ir a cerrar la panadería, vio en la vidriera el pastel y pensó en mí; como sabe que me gustan los dulces finos y yo era tan amiga de su difunta madre – toma un respiro y prosigue, emocionada -... Se cumplió mi deseo. Vine a hacerte el cuento y a compartir contigo un pedacito de mi buena suerte.
- Perdiste el millón de dólares – dijo Isolalia, sin inmutarse, dejando a mi tía de una pieza y a mí pensando en qué sucedería al comernos el pastel.

Lógicamente, no explicó nada, a pesar de nuestras miradas interrogantes; por tanto nos vimos obligadas a preguntarle qué era aquello del millón de dólares y qué diablos tenía que ver con el pastel de mi tía. Ella, muy parsimoniosa, nos explicó:

- A todas las personas nos llega un día en que somos escuchadas por Dios, una especie de cita con él. A la mayoría los coge por sorpresa, pero si estamos preparados, nos concede un deseo. Nunca se sabe cuándo nos va a tocar, es una vez en la vida y nada más, lo importante es que nos llega sin previo aviso y hay que estar preparados.
- ¿Quieres decir que el pastel de nata de mi tía se lo regaló Dios y no el vecino? – le solté, bien molesta, mientras mi tía se persignaba y daba las gracias al Altísimo por el milagro.
- Eso digo. Hoy, a esa hora en que ella estaba concentrada pidiendo un dulce, le tocó su turno para la entrevista. Perdió su oportunidad, ¡imagina cuántas cosas pudiera haber pedido!
- Yo estoy muy feliz con mi cake – dijo mi tía, ya no tan sonriente, buscando mi aprobación con la mirada.
- Claro que sí – fulminé a Isolalia con la mirada - ¿No ves que está contenta con su cake?
- Puede ser – siguió doña Pava -, pero imagina por un momento, Josefina, ¿no te hubiera gustado tener algo más? No me digas que no tienes sueños, ambiciones, algo que siempre has deseado hacer y no has podido…

Mi pobre tía pensó por unos instantes.

- Me gustaría pasarme una semana en un hotel en la playa, o viajar a París, o arreglar las goteras de la casa… es que son muchas cosas, si te pones a verlo así.
- ¡Exactamente! – gritó Isolalia poniéndose en pie y caminando hacia su víctima, que por poco deja caer la fuente – Son muchas cosas, pero todas, o casi todas, se resuelven con dinero. Por eso, si uno está todos los días pensando “Quiero tener un millón de dólares”, cuando llega tu cita con el Todopoderoso, él te escucha y te lo da, lo mismo da que te aparezca una herencia misteriosa, que te encuentres un tesoro, que te ganes la lotería, que un concurso de belleza, pero el millón de dólares viene y con él te sobra para arreglar la casa, ir a la playa, a París, o a donde te venga en gana. Por eso yo todos los días me mantengo firme en el mismo pensamiento, si tengo deseos de comerme un dulce, pienso “Ojalá tuviera un millón de dólares para comprarme un dulce”, si quiero ir a algún lugar, es “Ojalá tuviera el millón de dólares para ir a…” , y así sucesivamente. No importa cuándo me toque: yo estoy preparada.
- O sea que… - aún mi tía quería que se lo confirmaran, ¡de veras que hay gente masoquista!
- ¡Nada, mi amiga! – soltó esa risita que usa cuando me rompe un efecto electrodoméstico - ¡Que acabas de perder un millón de dólares!

Ahora díganme que hago.

Por un lado tengo a mi tía Finita, con lágrimas en los ojos, todavía con el trozo de pastel de nata en la mano – ya nadie quiere probarlo -, murmurando acerca de los millones de cosas que pudiera haber hecho con el millón de dólares; anda en este momento por la necesidad de cambiar de quiropodista, porque a éste sólo va porque le queda cerca, pero hay uno mejor que si ella tuviera un auto, o pudiera pagarse un taxi, “todo por ser tan glotona y pedir el maldito cake” (ahora es maldito)… Por otro lado, Isolalia, la súper Pava que no sé en qué momento me gané en otra rifa celestial destinada a jugarnos malas pasadas, anda farfullando “Lo mejor de todo, o lo peor, es que nada más te conceden la entrevista una vez, ¡una sola vez en la vida!”.

La verdadera jugarreta de Dios no estuvo en darle el pastel de nata a mi tía, sino en colocarle a Isolalia en el camino.



*De Marié Rojas Tamayo.
-La Habana. Cuba
-Del libro “Tonos de verde”, ed. Drac, Mallorca 2004 (reedición 2005)






Los monos de Rousseau*



*Por Juan Forn


Picasso no permitía que nadie en su presencia se considerase más moderno que él, salvo El Aduanero Rousseau, que un día le dijo: "Somos los dos más grandes pintores vivientes, yo en lo moderno y tú en lo primitivo". El Aduanero tenía entonces setenta años y Picasso veintipico, ambos exhibían obra cada año en el Salón de los Independientes (ese caótico artefacto inventado por los impresionistas para darle la espalda a la Academia: bastaba pagar la cuota para poder exhibir), pero la obra de Picasso era la más esperada y comentada mientras que la del Aduanero era incluida como un chiste. Diaghilev y Cocteau y Gertrude Stein tenían cuadros de Picasso colgados bien visibles en sus salones cuando recibían invitados. Los animales de la selva pintados por Rousseau, en cambio, iban a parar al cuarto de los niños en las casas de panaderos, pescaderos y verduleros de Montmartre, que le daban productos al fiado al Aduanero.
Todos conocemos la historia de Rousseau tal como la contó Apollinaire: el hijo de la pobreza que no terminó la escuela y fue a parar al ejército (por robar diez francos en estampillas a un abogado al que le hacía mandados), con el que partió hacia México a defender a Maximiliano y luego a la guerra
contra Prusia y luego, por los servicios prestados a la patria, recibió un puesto como inspector de provisiones en uno de los accesos a París (de ahí el apodo de Aduanero), donde empezó a pintar sus cuadros en sus ratos de descanso, hasta que un paisano suyo, el joven Alfred Jarry, se lo llevó a
Montmartre, y allí se convirtió en un personaje del barrio, por los increíbles cuadros que pintaba (Apollinaire: "Las escenas que pintas las viste en México / un sol rojo ornando la frente de los bananos") y por las increíbles fiestas domésticas a las que convocaba con invitación primorosamente escrita a mano (en la tarjeta anunciaba el menú, que solía ser una olla de ragú y un par de damajuanas de vino, y el repertorio que tocaría al violín, que parecía consistir de viejas canciones aprendidas en su infancia pero que en realidad habían sido compuestas especialmente para cada invitado, en los días previos a la velada).
Con el tiempo se supo que el Aduanero nunca había pisado México, que el lugar más exótico que conoció fue el invernadero del Jardín Botánico de París y el pabellón de animales disecados del Museo de Ciencias Naturales: de ahí vienen sus lujuriosas selvas y fieras y faunos y flores. Con el tiempo se supo también que, al llegar a Montmartre, Rousseau venía de ver morir a sus dos esposas y a todos sus hijos (menos una, que moriría poco después). El Aduanero que conoció el mundo, el delirante angelical que
pintaba como niño y cantaba canciones de niño al violín en esas fiestas que parecían para niños, era un hombre que venía de sufrir esa terrible cadena de eventos. Según la definición habitual, Rousseau alcanzó la tercera edad sin salir de la infancia. Yo creo más bien que decidió vivir, una tras otra, las infancias que les fueron vedadas a sus hijos.
De una u otra manera, con el tiempo se hizo evidente que el Aduanero era un original, una de esas piezas únicas que irrumpen de tanto en tanto en el mundo del arte, alguien que no es hijo de ninguna escuela, de ninguna corriente, salvo de sí mismo: alguien que iba suavemente por un camino que nadie compartía con él y cuyas reglas de marcha desconocía, alguien capaz de lograr cincuenta tonos distintos de verde en un cuadro, de pintar la selva como si estuviese iluminada desde adentro. Diez años después de su muerte,
cuando sus cuadros fueron rescatados de las casas de pescaderos y tenderos donde acumulaban polvo y colgados en las paredes de los museos (Picasso donó el primer Rousseau que tuvo el Louvre: el museo no sabía si aceptarlo; no quería hacer el ridículo; ha de haber sido un gran momento), el Aduanero se
convirtió en lo que es hoy, uno de los santos patrones de lo onírico (de sus imágenes están hechos nuestros sueños: la pantera irrumpiendo de la espesura, el león que acecha a la gitana dormida en la arena a la luz de la luna).
Hay un cuadro suyo que se llama Los alegres farsantes: en un claro en la selva (lujuriosa, primigenia, como siempre en Rousseau), hay dos monos derramando el contenido de una botella de leche, mientras otros tres disfrutan la escena colgados de las ramas. Todo es armonía en la escena: reino animal y vegetal en perfecta confluencia, como en los tiempos preadánicos. Pero qué habrá querido decir el pintor con esa botella de leche, se vienen preguntando retóricamente desde hace décadas los expertos
de Rousseau, para proceder a explicarnos que la leche es el símbolo de la abundancia y la fertilidad, que al Aduanero se le olvidó que en tiempos preadánicos la leche no venía en botellas, ya se sabe cuán encantadoramente naïf podía ser a la hora de plasmar sus metáforas o visiones oníricas o trances de infancia.
Cincuenta años estuvieron así las cosas hasta que, poco antes de morirse, un extraordinario escritor y profesor sureño recién jubilado llamado Guy Davenport, de visita en el Museo de Arte Moderno de Filadelfia, donde cuelga Los alegres farsantes, lo miró un buen rato y dijo que ésa no era ninguna
botella de leche, sino un sifón (si se mira atentamente, en el pico de la botella se ve el percutor), que el río blanco no era ningún símbolo, sino un mero sifonazo, y que precisamente ese sifonazo sorpresivo era la causa del "gozo primigenio" que exhibían los "alegres farsantes" del cuadro. Dije que Davenport era un extraordinario escritor y profesor: en realidad tuvo que pasarse la vida enseñando porque nunca logró triunfar como escritor. Los años de enseñanza le dieron tal claridad a su manera de escribir, tan
extraordinaria claridad, que los críticos no lo veían claro sino transparente: a los discípulos de Davenport que iban surgiendo sí los veían (y consagraban) pero a él no. De nada servía que esos discípulos dijeran, al triunfar, que lo habían aprendido todo de Davenport: los críticos se negaban a aceptar que lo que ellos no podían ver fuese cierto.
Un caso clásico. Yo creo que Davenport hablaba más de sí mismo que de Rousseau cuando explicó Los alegres farsantes. Según él, el destinatario de la mirada gozosa de los monos era, tenía que ser, uno de esos típicos expedicionarios ingleses (¿qué otro ser humano puede internarse en la selva con un sifón, salvo un british explorer que culmina cada jornada con un whisky con soda?). El inglés vuelve de mear en los yuyos y descubre que los monos le han robado el sifón y el rascador de espalda (nótese que uno de los primates sostiene también una de esas manitas talladas en madera que se usan para rascar la espalda). Ningún crítico de arte vio en esa imagen de la selva al expedicionario inglés porque el tipo estaba fuera de cuadro. Tan fuera de cuadro como estaba el pobre Davenport en esa otra imagen de la
selva que es la literatura actual. Pero así son los críticos, lamentablemente: siempre se dejan distraer por la monería.


*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-158794-2010-12-17.html







Correo


TIERRA TOMADA*


La misma ley y jurisprudencia que acompaña a que una familia tome un terreno del que no podrá ser expulsada, constituye el mejor fundamento con el que 200 años de oligarquía terrateniente se apropió del suelo argentino.

En 2004, recorriendo el Camino Juana Azurduy en "Lugar de Vida" (Despectivamente denominado como EL IMPENETRABLE), en el Oeste Chaqueño, bajo la sombra de quebrachos y algarrobos de más de 25 o 30 metros de altura, se veía a un recién instalado molino de viento de no más de 15 metros de altura. Éste, junto a una nueva tranquera y un alambrado de 9 hilos, estaba instalado allí para que alguien demuestre que "había hecho mejoras" en el predio por el cual, seguro, estaba demanandando la escrituración a su nombre en Resistencia.

Sí, poco viento tomaría un tan abrigado molino. como tampoco pasaría especie cuadrúpeda alguna por el denso alambrado de 9 hilos.

Ese perverso mecanismo que le permitiría al fulano apropiador conseguir la escritura (Mientras expulsaba a los tiros a miles de criollos de toda etnia de dentro del bosque), luego le permitiría quemar la espesura sin siquiera vender la leña o la madera y, por fin, podría invitar a los pooles de siembra del Gran Norte a que convirtieran al rojo suelo en verde generador de verdes billetes (Hasta que el viento y el escurrimiento de las tormentas de 10 veranos tornaran yermas las tierras).

Desde la ventana de alguna mansión de la calle Juez Tedín, en Palermo Chico, Ciudad de Buenos Aires, es seguro que alguna Señora Gorda expresará sus peores palabras contra los usurpadores de la Villa 31. Pero claro, primero, o no sabe o no quiere saber o no quiere que se sepa, que algún que otro terrenito de miles de hectáreas de la Familia fue obtenido bajo las mismas leyes de usucapión. La misma jurisprudencia que la favoreció en la apropiación de alguna tierra es la que defiende a los sin tierra que, solamente, quieren un pedacito para sus chapas.

Claro, no se si la Señora Gorda querrá aceptar que la casi totalidad de las casas de Juez Tedín vereda impar obtuvieron de extraña manera la extensión de sus parcelas varios metros al Noreste SOBRE LAS VÍAS DEL FERROCARRIL SAN MARTÍN. Ese proceso se inició en los '60 y se escrituró o perdonó en los '90 (Miren las fotos satelitales si no).

No quieren que las personas sin techo usurpen terrenos o viviendas, pero jamás se quejan los medios y esas Señoras Gordas de las leyes que lo permiten, pues claro, esas leyes no fueron diseñadas para la vivienda familiar, si no para la usurpación de miles de hectáreas de una vez o de, por lo menos, algunas hectáreas muy valiosas de alguna ciudad o zona industrial. Sí, como aquí en mis nuevos pagos del "Pago Chico" Bahiense.



*De Jorge de Mendonça. jorgedemendonca@gmail.com
Diciembre 19 de 2010 - Ingeniero White - Buenos Aires



*




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sábado, diciembre 18, 2010

UN LENGUAJE RETIRADO DEL CURSO DEL MUNDO...



*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera-




HORÓSCOPO DE GREDA*

“...El gran frío del mundo, el poco amor que encuentro
me mueven a buscarte, mujer, en cierto bosque de latidos calientes...”
GABRIEL CELAYA



Llegó a la hora en que los amantes se cubren de polen y amapolas.
Venía con la sed a cuestas, la noche y sus ardientes soles.
Era el mensajero de antiguas, sacrosantas memorias.
Cruzó llanuras. Montes. Se detuvo en los ríos.
Evadió sutiles vigilancias, espectros, osamentas.
Yo lo escuché llegar: Detente corazón, escucha.
Traía su pasión de tierra, el fervor de su sangre y la simiente.
Entró calladamente, como un ladrón.
Todo un silencio. Un ardor. Un zumo de inocencia.
Recorrió con su pulso el mapa de mi especie de hembra.
Reconstruyó silencios, ecos, sabores y palomas.
Cabalgó despacio, tan despacio.
Lento, rápido, desenfrenadamente.
Al este, siempre mirando al este.
Bebimos del mismo grial, la sed, la sal y la misericordia.
Luego, se fue. Se fue como llegó.
Calladamente. Como un ladrón.

Llegarán desterrados días. Roca que oprime el pecho.
Miraremos al Este. Cerraremos los ojos.
Y podremos descifrar. Penetrar. Releer. Empaparnos.
Grafías escritas para siempre.
Grabadas en este, nuestro cuerpo: Infinito horóscopo de greda.



*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar










Vestir y desnudar*


A Uma


Un sobresalto esas dos hojas rojas en la vereda. Un regalo del árbol.

Prendedor de luz.

Pequeña, provocativa belleza. En la mano abierta, herida sin dolor.

Si Caperucita se la hubiera puesto en el pecho se hubiera perdido como la arena en el desierto.


A Blanca Nieves en cambio la hubiera transformado.


Los tesoros dependen de la mirada..


Hay que afilar los ojos.

Los lobos sólo ven la carne.

El instante brilla.

El tiempo juega a la derrota.

¿Con qué podremos ganarle?

Me cubro por dentro con esas pequeñas joyas vegetales, imaginarias, visten las aberturas del encaje negro de la blusa o abren
alguna costura gris del alma.

Adornan la nada y la desnudan


No soy la misma cuando camino pintada por mi propia palabra.

Si el tiempo vence, al menos lo entretengo, me escondo por un rato y juego mientras los lobos no están.



*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar








Sexting*


*Por César Hazaki. cesar.hazaki@topia.com.ar
Psicoanalista
-Este artículo salió en la revista Topía Nro. 60. http://www.topia.com.ar/articulos/sexting



“Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul, lástima grande que no sea verdad tanta belleza”.
Lupercio Leonardo de Argenzola (1559-1613)


Desnudo provocador

El sexting es un fenómeno novedoso de la cultura adolescente que está llamando la atención, se trata del envío de fotografías personales de alto contenido sexual a las redes sociales de la web. En ellas, los jóvenes, se exhiben mostrando casi exclusivamente sus genitales. No hay duda de que son cada vez los usuarios que ponen frente al objetivo sus zonas erógenas para que circulen en la red.
Son fotos que están al alcance de todo tipo de público, por sus características es posible que quienes las encuentren primero sean los consumidores de pornografía. Algo que los jóvenes conocen dado que la búsqueda de pornografía es la actividad que más internautas convoca. Cabe preguntar: ¿es a ese público ávido de pornografía que las fotos están dirigidas? No podemos dar una respuesta a esa pregunta, sí indicar que las fotos van hacia la zona de internet que tiene más rating.
La operación se realiza desde la plataforma que revolucionó las comunicaciones: el teléfono celular inteligente que permite todas la acciones (sacar la foto, enviarla a las redes sociales, etc.). Nos encontramos así con un analizador, el sexting, que nos puede permitir avanzar en comprender los usos y efectos de la cultura mediática.
Comenzaremos por ubicar esta nueva palabra en inglés. Se trata de la unión de: a) sex (sexo) y b) texting (envío de texto). Las encuestas que se conocen hasta ahora nos informan que un adolescente de cada cinco ha realizado la experiencia de sexting[1]. En otras se habla de que el 36% de los/las jóvenes que poseen celular se han tomado fotos de neto sentido sexual para compartir por internet[2]. No hay duda que la tendencia será creciente dado el evidente furor de esta moda. Antes de que nos gane el escándalo o el prejuicio debemos tratar de entender los hechos.



¿De dónde venimos?

Debord definió a la cultura capitalista como una sociedad del espectáculo mucho antes del advenimiento de internet. Esta caracterización ayuda a comprender fenómenos como el sexting dado que las tecnologías de comunicación han potenciado y desarrollado el interés del capitalismo para que el espectáculo y su reina, la imagen, ocupen todo el campo de la sociabilidad y la subjetividad. Debord sostenía que la expansión del capitalismo venía impuesto por el desarrollo del espectáculo y sus imágenes.
Este modelo cultural establece como premisa central: que la vida no tiene mucho sentido si no se consigue hacer de ella un espectáculo y si el mismo es de tipo erótico-placentero mucho mejor dado que es el marketing que “más rinde o mejor paga”, acorde con las condiciones generales de la exuberancia y el exceso que, por vía de la publicidad, la producción capitalista requiere y estimula.
En este contexto socio cultural la imagen es propuesta como lo que hace cobrar sentido a la vida misma, se intenta hacernos llegar a la convicción de que se es lo que se exhibe (una derivación de un refrán capitalista: “tanto tienes, tanto vales”). Es evidente que para estos jóvenes que hacen sexting hoy parece imperioso desnudar su cuerpo y exhibirlo. Un particular retrato, que no se localiza en el rostro sino en los genitales, del que se espera gratificación, reconocimiento.
Proceso que demuestra cómo la búsqueda de la interioridad, que la burguesía propagó como parte de su modo de vida, ha ido desapareciendo en la sociedad del espectáculo, cobrando su remate final al compás de la virtualidad organizada y transmitida por la placenta mediática y sus máquinas de comunicar. Es que: “La intimidad ha sido puesta a la vista de todos en la Aldea Global : las cámaras se regodean mostrando todo. La sociedad del espectáculo hizo saltar por los aires a la intimidad. ¿Por qué? ¿Para qué? (no hay duda que) el sexo ya no es un negocio marginal del capitalismo, ha cobrado relieve global y es soporte de enormes proyectos económicos”[3], los que colaboran en sostener y ampliar los proyectos de los monopolios que dominan la web[4].
Todo esto plantea que las relaciones, entre lo que podríamos denominar mundo público y privado, se hallan siempre en reformulación por las lógicas de dominación predominantes y las diversas formas de rebelión ante las mismas. Son relaciones precarias que danzan al compás de las luchas políticas. Alain Corbin señala que la mirada política dominante somete al cuerpo (lo que se permite mostrar, lo que se puede realizar en público, etc.) y termina estableciendo los bordes del mundo al que el sujeto puede acceder. Podemos decir que esa mirada política pugna por controlar y modificar el código social y sus normas de acuerdo a su conveniencia e intenta amañar deseos y trasgresiones.


El sexting como analizador


En este contexto hoy reina la extimidad donde todo lo que antes fue íntimo hoy es necesario ponerlo a la luz sin ningún tipo de velo. El código social vigente, que impulsa el capitalismo tardío, intenta borrar toda forma de pudor y avala que la sexualidad sea parte primordial del entretenimiento y de lo que es necesario mostrar, para confirmarlo no hay más que ver la tapa de revistas o los programas de televisión más exitosos. Como vemos, en la actividad del sexting, los adolescentes han comprendido perfectamente el modelo marketinero predominante y lo aplican con entusiasmo al fotografiarse desnudos; así realizan un streep tease cada vez más audaz para ser vistos y hacerse notar. Convengamos que, si dicho reconocimiento debe venir estrictamente de sus atributos sexuales, “algo está podrido en Dinamarca”.
Siendo imágenes que será casi imposible quitar o anular una vez puestas en la web, entendemos que el sexting es un analizador con múltiples posibilidades de abordaje:

a) Es posible que quien envía las fotos busca reafirmaciones narcisísticas y personales por vía de sus imágenes eróticas subidas a la web.
b) Cabría la posibilidad de que sus practicantes estén poniendo en ridículo el modelo social: si se trata de ver y consumir desnudos los jóvenes lo hacen hasta saturar la red. Como si fueran obreros japoneses que hacen huelga trabajando más horas.
c) Que sea una respuesta al control social que las familias intentaron imponer sobre niños y jóvenes con los celulares – radares para evitar la independencia de la juventud. Asunto que fue encubierto con la justificación de la inseguridad reinante en el espacio público[5]. Podríamos ver allí un desafío que usa la misma herramienta con que los padres procuraron controlar el despegue juvenil.
d) Simplemente una identificación con lo que hacen los grandes medios multimedia: mostrar culos y tetas.


Conectividad

Estas formas de exhibirse se dan en un momento donde los jóvenes están hiperconectados: con la televisión prendida, mirando el chat o los mensajes de texto en internet y enviando mensajes por celular, todo al mismo tiempo y permaneciendo dentro de su casa o, en el caso de tenerla, encerrados en su habitación dialogando con sus amigos virtuales.
Las estadísticas más recientes de Argentina indican que los adolescentes pasan cuarenta y dos horas semanales conectados en el combo televisión – Internet, así casi dos días de la semana. A lo que se suma la alta dependencia a la conexión por celular, la conectividad se ha convertido en uno de los centros de su vida. Como se ve son usuarios y partícipes de un mundo que les es muy propio y conocido, pero no podemos dejar de señalar que estar en sus casas y conectados le da razón a Gubern cuando caracteriza ese mundo como claustrofílico. Para que esto ocurra la sexualidad debe transcurrir por allí, de lo contrario sería muy difícil de sostener tanto encierro. Con este predominio de la vida centrada en la imagen virtual, la sexualidad y sus avatares devienen también en virtuales, en ella las imágenes sexuales son imperiosas. Claro que, al modo de los grandes multimedios de comunicación, la lógica predominante indica que cuanto más se muestra, más es necesario mostrar para llamar la atención. Iniciados estos intercambios es necesario desnudar cada vez más los cuerpos. Ir cada vez más sobre el detalle genital que se considere diferente o sobresaliente.
No se puede hacer un corte absoluto entre este hecho y el pasado, es necesario buscar las mediaciones históricas, aquellas donde se puede establecer un conjunto de señales, que permiten localizar o focalizar algunas de las relaciones con lo nuevo. El sexting, es así una manera de mostrarse que tiene una historia de la cual es hija, trataremos de seguir sus rastros dentro de la producción industrial de imágenes.


Daguerre y el desnudo

Giancarlo Cárdenas, en su artículo “Historia de Desnudeces”, indica la primera relación entre la fotografía y el desnudo, ocurrida cuando Daguerre -cuyo invento, el daguerrotipo, data del año 1835- captura en forma permanente la imagen de las Tres Gracias en 1839. Diez años después se realizan las primeras imágenes de mujeres desnudas. No se sabe quién las hizo y las que posaban eran mujeres jóvenes, prostitutas o bailarinas, que cobraban por ello. Como se comprenderá los consumidores de dichas imágenes eran predominantemente varones que las podían llevar consigo, sin duda como parte necesaria del nuevo dispositivo masturbatorio que, a partir de ese momento, podía llevarse disimuladamente a cualquier parte.
Creemos que no se ha remarcado lo suficiente la incidencia de las imágenes en la práctica de la masturbación y cómo se promovió el uso de las mismas. Por ejemplo el ejército de Estados Unidos repartía fotos de mujeres desnudas entre los soldados que iban a la guerra. El objetivo era tranquilizar a la tropa; dado a la masturbación se esperaba que el soldado se aliviara de los horrores de la guerra.
Es notorio que con el daguerrotipo comenzó el circuito industrial de la producción de fotos de mujeres desnudas, dando así inicio a un negocio que durante mucho tiempo fue marginal y que hoy es de una potencia extraordinaria. Nos referimos a la pornografía.
En el plano que estamos trabajando nos interesa puntualizar que la imagen erótica se dirige hacia la insinuación y la sugerencia mientras que, por el contrario, la foto pornográfica busca borrar toda posibilidad de sugerencia para ir exclusivamente a mostrar en detalle el encuentro sexual y puntualizando la imagen en aquellas partes que se encuentran en conexión.


Mercadería porno

Convertida la pornografía en un mercado multitudinario no debe extrañarnos que los jóvenes recurran al modelo de la oferta carnal para darse a conocer. Tratan de ver, con ese solo recurso, si el mundo virtual los unge como “lindos y famosos”, es decir si los convierte en parte del mundo.
Desde esta perspectiva, estas producciones sexting, son parte de un Gran Hermano autorrealizado que combina encierro y excitación con la ilusión de encontrar pertenencia desde los genitales. En el universo poblado imágenes que promueve los ideales del consumo como la mejor manera de adaptarse socialmente, en la sociedad del espectáculo los jóvenes se ven invitados a reproducir en forma amateur el modelo pornográfico como única manera de estar en un mundo que los excluye en forma escandalosa. Los aumentos sistemáticos de los índices de desocupación de la población juvenil mundial así lo demuestran.
Es así que mostrarse al mundo desde los genitales y el encierro personal de quien lo realiza no deja de ser, como la define Beatriz Preciado cuando analiza el modelo llevado adelante por la revista Playboy , una pornotopía que sostiene los modelos predominantes de erotismo y encierro.


Notas
[1] The New York Times, Estados Unidos.
[2] La Nación, Argentina.
[3] Hazaki, César, El cuerpo mediático, Editorial Topía, 2010.
[4] Muchos internautas tratan de sostener una visión ingenua sobre internet, donde no pueden dar cuenta de las enormes luchas por dominar la web.
[5] Hazaki, César, El cuerpo mediático, Editorial Topía, 2010.




MADRE BRUJA*


*De LAURA ESQUIVEL


Una de las historias que más me aterrorizaban en mi infancia era la de la bruja que se chupaba a los niños. Me imaginaba todo el numerito con lujo de detalles. La bruja raptando al niño, la chupada de la sangre, los ojos sin vida del niño chupado, los gritos de la madre al descubrir el cadáver de su hijo, pero sobre todo, el color apergaminado de la piel muerta. Por las noches me costaba trabajo conciliar el sueño y mi espalda tenía que estar pegada a la pared para protegerme de un ataque sorpresivo por la retaguardia.
Me tardé algunos años en darme cuenta de que el verdadero peligro no estaba afuera de la casa sino dentro. Y que la chupada de sangre no era metáfora, ya que en el mundo aparte de las madres y de las brujas, existían las madres-brujas, especie humana altamente peligrosa que tiene el poder de succionar la vida a sus hijos. ¿Cómo son estos seres horripilantes? Tienen la apariencia de una madre común y corriente, inclusive muestran afecto, pero al mismo tiempo tienen una alta capacidad de manipulación, controlan la voluntad de sus hijos y les atan dos cosas: las manos y la boca. Los elementos que representan las herramientas de expresión del hacer y del pensar.
La atadura de manos ocurre en dos sentidos: por una parte, obligando al hijo a realizar acciones por medio de una ligera presión como pueden ser los golpes, las amenazas y los chantajes. Por otra, impidiendo que las manos sigan sus impulsos individuales. Así, a fuerza de obedecer, las manos pierden su capacidad de decisión y se vuelven simples objetos del deseo ajeno, instrumentos de la voluntad de poderío de la madre bruja. En Como agua para chocolate, hay una escena en que Tita, por primera vez liberada de su madre, no sabe qué hacer con sus manos. Y sólo en la medida en que deja de ser un objeto para convertirse en sujeto, sus manos empiezan a ejecutar las órdenes que le dicta su verdadera naturaleza.
Tan importante como la represión de las manos es la atadura de la boca: que es nada menos que la puerta de entrada al cuerpo de un mundo de sensaciones externas y el instrumento de expresión de las palabras. En Como agua para chocolate intenté hacer que la boca tuviera esa doble función y es por eso que cuando Tita sufre su crisis más severa pierde la capacidad de hablar y la recupera cuando recibe un alimento confiable de manos de Chencha.
La imagen de una madre bruja sujetando las quijadas de sus hijos es la imagen de la desnutrición espiritual, de la censura de las palabras, del silencio de la poesía de la mente encadenada. En pocas palabras, es la imagen de una verdadera hija de... Coatlicue, la devoradora.
Para ayudar a Tita a enfrentar a su madre bruja, le puse una hada madrina en su camino. Nacha es la imagen de Tonantzin-Guadalupe, la madre buena, la protectora, la que nutre, la que por medio de los alimentos libera el espíritu, la sensualidad y todos los deseos acumulados en silencio. La presencia de Nacha es constante y aparece en los momentos en que más se la necesita. Es una fuerza poderosa apegada a la tierra y a las tradiciones vitales, la única capaz de vencer a una madre bruja. A pesar de esto, la lucha entre ambas no es fácil, ya que la madre bruja sustenta la justificación de su dominio en la tradición. Claro que su concepto de tradición es el opuesto al del hada madrina, no es un bien que nos pertenece de manera comunitaria, no es un valor moral o un principio de memoria colectiva sino un capricho personal interpretado al antojo de la manipulación en cuestión que se ha asumido como la defensora de una verdad que ella misma representa: "La hija menor debe cuidar a su madre hasta que muera y debe hacer esto o lo otro y debe comportarse de ésta o de esa otra manera, etc, etc, etc.".
Las características de la madre bruja son su vocación de control, su resentimiento acumulado y que cuenta con un poder verdadero, o sea, que tiene la capacidad de ejercer la autoridad sin presencia masculina, en otras palabras, es una mujer autosuficiente, sin límites que controlen su capacidad de devorar. Esta cruel y despiadada chupadora ha acumulado en sí las dos formas simbólicas de autoridad, la masculina y la femenina convirtiéndose de esta manera en un poder sin equilibrio, sin contraparte, en dictadura del capricho, en algo así como el PRI.
El modus operandi de la madre bruja tiene dos facetas más, para mayor descontrol de quien la enfrenta: es fantasmagórica y venenosa. Es decir, por un lado, su presencia trasciende su vida personal y material y por el otro, puede dejar su presencia impresa como una infección en cualquiera de sus hijos. En Como agua para chocolate, esta madre vampiro infecta a Rosaura y a la muerte de la madre, la hija asume la continuación del mal. Toma la bandera de la tradición caprichosamente interpretada. Por otra parte, el embarazo psicológico de Tita es consecuencia directa de la presencia fantasmagórica de la culpa personal que no se ha purgado. Sólo cuando la boca puede liberarse de los hilos que la ataron y se abre para gritar "la odio, siempre la he odiado" el fantasma desaparece, sólo entonces la comida cumple su función verdadera de dar vida y bienestar a los hombres pues se ha recuperado el uso íntegro de la voluntad y la razón de nuestra existencia.
A partir de que en Como agua para chocolate me enfrenté con una madre bruja y la vencí, no sólo le di a mi boca y a mis manos la capacidad de recibir sustancias que alimentaran mi libertad, sino que recuperé el sueño en el momento en que ahuyenté de mí el temor de que por las noches apareciera una madre bruja a "chuparme la sangre".




-De "Íntimas suculencias" Tratado filosófico de cocina Ollero & Ramos Editores.
*Fuente: http://www.elmundo.es/magazine/num160/textos/laura2.html







PUPILAR*
(relato hologramático)


*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com



Pupilar I

Alguien camina, con las manos en la espalda y habla con voz enérgica, penetrante. Recomienda el baño diario y con el mismo ímpetu pide silencio en la formación. La formación se estremece. Cuando ronda la lente estalla el ojo. Qué encorvado cuello ofrecerá la lluvia. Alguien le da un tinte indulgente a la voz y agrega:
Es normal lo que les pasa. Ustedes están en una edad en la que los olores son más fuertes.




Pupilar II


Alguien hace tres días que no come más que un trozo de pan y un bocado de queso rancio, en horas inusitadas. Mira, bosqueja, mastica, vuelve a mirar el catalejo que se vende en toda Holanda y ahora ha llegado a Italia. Alguien ve a través del vidrio. En los humores de la transpiración, el brillo de las estrellas. Alguien encuentra la oportunidad de refutar a Tolomeo. Cuando ronda la lente estalla el ojo. Qué encorvado cuello ofrecerá la lluvia.



Pupilar III


Alguien intenta formar dos enunciados diferentes con sólo cinco palabras. Mientras alguien no levanta la vista del cuaderno, alguien entra con el Lysoform en la mano derecha y perfuma lo infecto. Alguien deja de mirar las cinco palabras por un instante y luego vuelve a ellas, perfumado sin quererlo: "El lobo existía en la oscuridad para hacer temblar de miedo. /El lobo tembló de miedo en la oscuridad al pensar que no existía". Con aroma a desinfectante alguien vence el reto.




Pupilar IV


Alguien, después de ayudar con su música a los argonautas en guerras y navegaciones, tiene la osadía de bajar al Hades para implorar a las divinidades infernales, por el regreso de su amada muerta. Recitando al son leve y dulcísimo de su lira, les hace saber su pena. Todo el infierno se perturba. Tántalo olvida el agua que no puede beber. La rueda de Ixón se detiene. Sobre su piedra se sienta Sísifo. Titio deja de sentir en su corazón los picotazos de las aves avergonzadas. Las hijas de Belo dejan de echar agua en el tonel sin fondo. Los reyes de las sombras, emocionados, no pueden negarle la gracia que solicita, pero imponen la condición de no volver la mirada hacia atrás, mientras la amada lo sigue hacia la superficie. Pero alguien olvida la condición: desobedece y vuelve la cabeza. Alguien mira hacia donde le está prohibido y la amada desaparece.



Pupilar V


Alguien abre la ventana que da al patio, exhala el humo del cigarrillo y dice:
Ayer fui al centro. ¿Se dieron cuenta cuántos (...) que hay? Alguien usa los dedos para dibujar el paréntesis y alguien se corre el relumbrón del jopo porque se pasma. Se siente un olor tremendo cuando te pasan cerca.
Alguien con el jopo en su sitio abre la boca como un ganso desplumado, entonces alguien cree que no se está tomando en serio su comentario pero alguien más lo corrobora:
Vos porque no sabés, pero antes, los (...) no iban al centro. Alguien cierra la boca desplumada. Por cristal o por azor ve el ojo lo que ve.



Pupilar VI


Alguien se mancha los dedos con tinta mientras escribe a toda prisa un breve texto en el que asevera que la tierra no es el centro en el que convergen todos los movimientos que se producen en el cielo. Eufórico, dedica el manuscrito al gran duque de Toscana y en su honor llama a los satélites de Júpiter con nombres monárquicos para que el poder lo respalde en caso de infortunios venideros. Cuando ronda la lente estalla el ojo. Qué encorvado cuello ofrecerá la lluvia. Alguien tendrá que desdecirse.



Pupilar VII


Vos, vos, vos, vos (...) vos me parece que no.
¿? Alguien (...) se pasma.
Vos no ganás más de 3.000 ¿no?
Ah, no.
Por eso. Alguien continúa con el panóptico y quienes al principio no prestaban atención, se mantienen atentos porque alguien además de (...) gana menos de 3.000 y porque alguien tiene algo qué decir a quienes lo superaran.
Vos, vos, vos, vos alguien vuelve a señalar a todos los señalados y pasa por alto a quien no corresponde. Tráiganme factura de lo que gastan en farmacia, o si tienen madre o suegra a cargo, o servicio doméstico para que no les descuenten.
Ah, sí, justo voy a declarar el servicio doméstico para que después me obliguen a blanquearlo.
Bueno, es un decir, el servicio doméstico noà se rectifica alguien.
Alguien mira el Lysoform inactivo. ¿Matará el germen de los colgajos puestos a macerar durante noches? Ya no se puede distinguir el pájaro del vuelo.



Pupilar VIII


Alguien, que con la dulzura de su canto suaviza los animales, los árboles y las rocas, llega solo a la superficie del mundo. Alguien intenta vanamente volver al infierno. Durante siete largos días con sus siete noches, alguien permanece en la ribera del río infernal sin otra compañía que su dolor. Pero alguien no recibe el permiso para retornar al infierno. Se retira entonces a la vida mundana, y se dedica a cantar los misterios sagrados, los sacrificios, los amores prohibidos, los asesinatos. El acto de ver lo ha dejado solo. Ya no se puede distinguir el pájaro del vuelo.



Pupilar IX


Alguien alcanza su máximo nivel de ansiedad. No puede distinguir el pájaro del vuelo. Alguien rompe el vínculo con la palabra porque alguien habla un lenguaje que nadie habla, un lenguaje retirado del curso del mundo. Alguien intenta salvar su relación con el mundo. Alguien crea personajes y los hace existir en el mundo que es mismo y otro. Alguien les quita la materialidad del cuerpo y los hace palabras. Alguien está contenido allí donde no hay nada contenido. Queda claro que alguien no siempre mejora su situación con el mundo.



Pupilar X


Ya no se puede distinguir el pájaro del vuelo.



*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-26650-2010-12-18.html







No hem deixis dormir*



No hem deixis dormir, perquè adormit
no podré veure el teu nu vibrant,
i la nit se'n anirà en un instant,
i al clarejar, tu hauràs partit.


No hem deixis dormir que quedo mut
i no puc explicar-te com t'estimo.
M'entra la por d'arribar a la matinada,
despertar, i saber que t'he perdut.



*


No me dejes dormir, porque dormido
no podré ver tu desnudez vibrante,
y la noche partirá en un instante,
y al clarear ya habrás partido.


No me dejes dormir que quedo mudo
y no puedo explicarte como te amo.
Me entra el miedo de llegar a la madrugada,
despertar, y saber que te he perdido.



*de Joan Mateu. joan@cimat.es







ES LO QUE AHORA*



Lo que no es mi cabeza
lo que no es mi cabeza ni mi cuello
lo que no consta en mi rostro

es lo que ahora
les provoca a los aprendices
la avidez
inicua

de la carnicería.



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar






*


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miércoles, diciembre 15, 2010

MUCHO MÁS ALLÁ DE LO VISIBLE...


*ILUSTRACIÓN: WALKALA- LUIS ALFREDO DUARTE HERRERA. (1958 - 2010) http://www.walkala.eu/


EL ÁRBOL SINGULAR*


“...Me arranco la piel seca... Caen de mis dedos al vuelo,
Virutas antipáticas y grises... incómodas heridas, como valles,
un cadáver en la piel seca de mis labios..”
ELENA MEDEL (España)



Esa mujer o aquella o esta. Es lo mismo.
A esa mujer se le han ido cayendo uno a uno
Los árboles del pecho.
Boca arriba yacen durazneros inquietos.
El sabor y el olor se acoplan en torbellinos de humo.
Las naranjas son lunas llenas preñadas de arrecifes.

Hay un desgarro verde que le moja los hombros.
Se vuelca por su boca, la sacude.
Corre por su garganta, la estrangula.
Su corazón, un pájaro agónico.
Su estomago, una bolsa rota.
Nido de escorpiones, sus vísceras.
Los álamos le suben por los pies, la sacuden, le lloran.
Gigantes imbatibles, derrotados. Eunucos.

Y han pasado las sombras más puras y los ríos.
Y los niños y las manzanas tatuadas en el vientre.
Han abatido el árbol del amor:
Sus diez estambres y su único pistilo.
El árbol de Guernika, el árbol de los cuervos.
El de Ipé, el palo santo, el olivo.
El árbol del cielo y su fruto alado.
El profano árbol de la genealogía.
A esa mujer se le han ido cayendo uno a uno
Los árboles del pecho.
Uno a uno, los brazos, los pétalos, los ojos.
Lo dedos, los gajos, los retoños.
Uno a uno, los pechos, los cabellos, los frutos.
Las vainas, los labios, los adioses, los dioses.
Las cáscaras, la piel, las costras.
Las raíces, la dignidad, los vestidos.

Pero el que más le duele, la fragmenta, la parte.
Es la caída, lenta, irremediable y lenta, del árbol singular.



*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar










EL JUEGO*

A Fenris


-¿Son seres como nosotros? -preguntó Brida.
-Nosotros somos ellos.
Brida
Paulo Coelho


Ella comenzó a desvestirse sin parar mientes en la ventana abierta.

“Espera – dijo él -, no te he dicho aún lo que quiero de ti”.

“¿Y entonces?” – preguntó con una mezcla de fastidio y aburrimiento.

“Pagué por tus servicios, pero no quiero tu cuerpo: soy un hechicero, un iniciado en las artes ocultas. Necesito tu energía, tu alma, tómalo como un juego…”.

“¿De veras? – le contestó, cruzando los brazos - ¿Me pedirás que use un disfraz, imite a un animal, o pronuncie alguna letanía?”

“Tontita, te veías tan ingenua, tan pura, ofreciéndote en la esquina… No te resistas – avanzó, mirándola a los enormes ojos azules que le daban aspecto de caricatura manga -, será breve...”

El golpe le tomó tan desprevenido que rebotó contra la pared opuesta. Ella continuaba con los brazos cruzados, en actitud reposada.

“Si fueras lo que dices, tan siquiera un aprendiz aventajado, sabrías que un ser de luz no tiene por qué someterse a un ser de barro… Pero ya que estamos aquí, tontito, sigamos el juego...”

Succionó su energía vital hasta hacerlo desaparecer en las sombras de la habitación. Se asomó a ver la luna, era una linda noche y aún no estaba satisfecha. Escapó volando por la ventana.




*de Marié Rojas.
Ciudad Habana. Cuba.








LADO IZQUIERDO*



*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com




1


¿Cubre el lado izquierdo?, dice Malone. ¿Del lugar de combate? ¿De su cuerpo? ¿De la historia? Ahora, Malone busca a una familia desaparecida, mientras deja en suspenso la mudanza. Va a mudarse con su mujer a otra ciudad, porque Malone es un típico héroe americano, capaz de abandonar a su
amante para seguir a su esposa. La pobre cara de Malone no es feliz, porque en verdad le hace feliz ser héroe americano que salva a otras familias, ya que el intento de salvar la propia le deja un gesto de amargo pesar que lo hace todavía más heroico, más admirable, más americano.



2


Tal vez porque es rubia, o porque es hermosa, o porque cubre el lado izquierdo con una pistola y le salva la vida al héroe americano, la amante de Malone tiene un papel inquietante en la historia. Pero la esposa viste de manera tan neutral, es tan recta, tan llevadora de niños a la escuela, que merece la empatía de todas las americanas esposas. Ninguna de las dos sufren un increíble sentimiento de fragilidad que se transforma en dolor partiente, porque ninguna de las dos ha demostrado ser una lectora de "El ombligo de los limbos". Dime con qué libro andas y te diré quién eres.



3


Malone no dejará nunca una carta escrita para dar a entender el estrujamiento íntimo de su ser. Eso lo hará Artaud, pues Malone no sufre porque el espíritu no halle lugar en la vida o porque la vida no se
encuentre en el espíritu. La vida de Malone se halla en una 9 milímetros.
Malone no sufre el espíritu órgano, no sufre del espíritu traducción o del espíritu atemorizante de las cosas. Sólo Artaud puede dejar colgado el costado izquierdo para que lo mastique la vida.



4


Lo que mejora las cosas, es que sólo es un rumor, un contenido que el narrador pone en boca de Asuntos Internos, el hecho de que Malone haya tenido relaciones con la rubia que le cuida el costado izquierdo. Nadie pudo verlo. Ningún espectador se vio afectado. Malone en brazos de su amante es sólo un rumor. Ni siquiera es repetido por los compañeros del FBI. Nadie se mete en esos asuntos internos que son de Malone y la rubia con 9 milímetros.



5


Y por supuesto que el héroe americano salva a la familia americana que estaba desaparecida. La encuentra. Y la familia americana, con yate, millones, diabetes controlada, adolescente rebelde encauzada por causa y efecto de los malos neutralizados por los buenos, promete no disgustar más a
su familia americana. Y Malone no sonríe porque no le es dado sonreír. No le es dado un momento en que se le caiga el gesto adusto. Por eso es preciso mantener oculto el amorío de Malone. Nadie quiere verlo feliz en el abrazo izquierdo. Hay que cuidar la sensibilidad del espectador de "Without a
trace" como el gobierno americano cuida la sensibilidad de los ciudadanos del mundo. Uno y otro narrador son los hermanos mayores de nosotros, sus hermanos menores. Hasta que un villano publica cosas horribles en Wikileaks, creyendo que los menores están un poco maduritos y a todo el mundo le da un escalofrío o una rosquillita en ano.


6


Una vez resuelto el caso, Malone no va al bar a tomar algo con amigos que le cubren el costado izquierdo, el derecho, el frente y las espaldas, porque Malone, en primer término, no es como Artaud que desnuda todos los estremecimientos acuciantes, todas las vacilaciones de su yo por venir.
Artaud no pasaría el interrogatorio de Asuntos Internos. No sería incluido en el canon escolar para "educar en valores" porque Artaud escribe para alterar a los hombres. Quiere escribir un libro como una puerta abierta que conduzca a lugares donde nadie hubiera consentido ir. Lugares a los que
Malone no podría ir porque Malone es un héroe y tiene un témpano atragantado en la garganta. Artaud no cree que el lector sea su hermano impúber.



7


Después de resolver el caso Malone llega a su casa, corriendo, chorreando heroicidad, y encuentra a su esposa llorando. Malone no duda en sacarse el saco con un gesto todopoderoso y se sienta junto a la esposa mientras las niñas duermen porque Malone trabaja de héroe hasta muy tarde. Con la misma mano que empuña el arma acaricia el cabello de la esposa y la esposa, con un pañuelito blanco, secando lágrimas imaginarias, confiesa, serenamente, como una verdadera esposa americana, que está cansada de ese matrimonio. Que esperaba que él no se fuera con ella a Chicago.



8

Malone no tiene una gran pasión razonadora superpoblada de imaginación que arrastre a su yo como un puro abismo porque él no es Artaud. Los espectadores no le han visto en otra situación que no sea la pesadumbre.
Sólo la rubia sabrá que en él resopla un viento carnal y sonoro. Que pequeñas raíces diminutas llenan ese viento como un enjambre de venas y que en su entrelazamiento fulgura. Sólo la rubia sabe que Malone es Artaud en el espacio sin forma penetrable, cósmico y crujiente, de su lado izquierdo.



9

Y la esposa se va a Chicago. Toma las valijas, despierta a las niñas cuando todavía es de noche y se va, para tristeza de Malone, quien va sumando motivos para que su cara sea cada vez más ceñuda. Pero el espectador modelo americano, no podrá ver en el futuro alguna escena del costado izquierdo de
Malone desnudo. Ni siquiera ahora que Malone no es victimario sino víctima del abandono de su esposa. La esposa se va con el pelito armado y el trajecito a otra ciudad, a colgar el título de abogada y ser sumamente exitosa, pero a Malone se le seguirá ocultando el costado izquierdo porque el espectador no alcanza el rango de lector.



10


¿Estoy cansada de este matrimonio?, dijo la esposa de Malone. Cansada del héroe. Cansada de Malone que nunca faltó a su casa después de cada caso resuelto. Tal vez, la esposa esté cansada de la cara de Malone. La esposa con trajecito no es ninguna descocada. Es una mujer seria que se cansa. A los autores poco les importa el cansancio de la esposa de Malone porque ella no es una heroína americana. Tampoco les importa la rubia con la 9 milímetros si no sirve para hacer más vistosa la cara marmórea de Malone. Si a alguien Malone le parece un ser demasiado contenido, que lea Artaud, o si bien estas mujeres les resultan poco inquietantes, que mire la femme Nikita, pues, aunque inverosímil, resulta una exponente del género un poco más soportable que cualquiera de los ejemplares de Desperate Housewives.



*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-26550-2010-12-11.html






Ensayo

Maximiliano Kosteki: el artista que no dejaron ser*


*Luis Alfredo Duarte Herrera.


"Miro mucho más allá de lo visible."
Maximiliano Kosteki, 25/06/2002


El 26 de junio del 2002, en el puente Avellaneda de Buenos Aires, los jóvenes piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados por parte de la policía en el curso de una manifestación.
Maximiliano Kosteki era un joven artista que apenas había cumplido 22 años y no hacía mucho militaba en el Movimiento de los Trabajadores Desocupados (MTD) de Guernica. Al momento de su muerte estudiaba en la escuela secundaria No 15 de Lanús, con orientación artística. Allí había trabajado
con pasión diferentes estilos (impresionismo, surrealismo, abstracción, elementos tomados del comic y del género fantástico) y técnicas (especialmente dibujo y grabado en color y blanco y negro), en todo tipo de materiales: telas, madera, cartón, cartulina, hojas cuadriculadas y hasta formularios y hojas del municipio. El 1 de mayo del 2002 había participado en su primera manifestación en la Plaza de Mayo y allí, delante de todos, dibujó un ángel - un ángel piquetero, como dijeron algunos de sus compañeros - con la cara cubierta y un palo en las manos.
El grupo de trabajo "LuchArte" organizó en Buenos Aires, en la fábrica recuperada Grissinópoli , entre el 28 de junio y el 26 de julio del presente año, la exposición titulada Maxi Kosteki, el artista que no dejaron ser, en la cual fueron presentadas 50 de sus obras, de los "233 nietos que son sus dibujos y pinturas", como llama la madre de Kosteki, doña Mabel Ruiz, a la obra de su hijo. La exposición fue un éxito total y sólamente a la inauguración asistieron más de 500 personas, entre las cuales se contaron
numerosas personalidades de las artes plásticas y la cultura Bonaerense como Alejandro Michel, León Ferrari, Gabriela Bocchi, Javier González, Magadalena Jitrik y Luciana Morcillo.
A continuación presentaremos un ensayo de Eduardo Coiro, director de Inventiva Social, en Buenos Aires, dedicado al joven Maximiliano Kosteki.

-Dr. Luis Alfredo Duarte Herrera





Viendo al oeste, en el andén 3 *



*Eduardo Coiro. inventivasocial@hotmail.com




Ellos son dos sombras largas de atardecer, siluetas recortadas a contra luz en el final del andén. Sus rostros caen en sombras ante la oscuridad que sube, implacable, desde el este. Pero allí, en el último resplandor de oro encajado entre las vías que se fugan al oeste, son seres de ilusión, en esos momentos pueden darse la mano fuerte, el abrazo fuerte, darse el alma sin que ninguna estampida, ningún terror disuelva lo humanamente dado.
Allí van y vienen las cosas en la hamaca del tiempo, van y vuelven, parecen tocar el cielo, irse definitivamente, pero retornan una y otra vez ... Ahí está el Estado fabricando mártires, el poder plantando policías como alambrados de púas.
Escucho una frase recortada en el aire, desde el bar de la estación: - Tengo que ir a trabajar y no me dejan - grita un señor por la Radio 10. Hay que ir, aunque el tiempo se detenga en el lugar menos pensado, en el momento menos deseado. Como la muerte, atravesando el umbral-símbolo de una
estación.
¿Qué se detiene en las calles?
Los autos, combustión sin velocidad, las gentes en su tiempo siempre urgente de llegar a algún lado, sin tropiezos, sin acontecimientos que fuercen un destino diferente.
Acordonar, no dejar pasar. También ser alguien y hacerse ver y oír.
Pero el Estado, ausente para la miseria, quiere la libertad de las calles.
Liquidez sin piquetes, desde la casa al surtidor, al banco, a la oficina, a la novia, al infinito ...
Por allí, cerquita al puente, estaban las fábricas, que producían identidad como un objeto invisible. Ahora están los hipermercados, los shopping, otra geografía social que no contiene obreros ni producción. La fábrica que dejó el abismo, apenas reemplazado con dignidad, economía de subsistencia y desesperación.
¿Quién empujó a los barrios a cortar las rutas, las mercancías, las transacciones, las vidas privadas de los que pueden viajar pagando su nafta o el boleto?



********


No hay nada más inútil que el acto de pura brutalidad, el cual disuelve la solidaridad con perdigonadas de terror, nada más demostrativo de la impotencia de cinco minutos antes y cinco minutos después de ...
Mucho, pero mucho de la vida cotidiana está influido por estos actos de fuerza que encubren impotencia, indiferencia, la quietud de ocio del recaudador, la tranquilidad cómplice del que cobra por ignorar ilegalidades.
Pero, allí en la calle, a la vera de las estaciones hay que demostrar que al menos para el terror existe el Estado.
Es previsible que no haya nada que discutir y que allí se confirmen odios preexistentes. "a estos negros hay que matarlos a todos ". Escudos humanos, del otro lado están los especialistas en aparentar el orden, los que amurallan con un piquete legal cualquier protesta.
Morir en el hall de una estación de ferrocarril, la metáfora perfecta de un país en pérdida, morir a balazos por un agente del mismo Estado, que en un mal uso de su poder colectivo cerró miles de kilómetros de vías, estaciones de pequeños pueblos y mató pueblos enteros.
Ahora las imágenes del terror viajan por los aires, intangibles, y se multiplican al infinito en pantallas y terminales. Pero, que digo ... no es ninguna metáfora: es la llaga real y presente de un país que abandonó sus sueños en ese lugar, quietos como esos puentes de óxido entre andén y andén.
- De arriba viene bajando el saqueo - me gritan esos muchachos que veo correr entre el humo de los gases. Sí, el saqueo viene bajando a las calles, de la mano de la antigua y reciclada impunidad. Seguro que un litro de leche en Guernica sale igual o más que la leche que compran Mirta o Amalia; allí esta la muralla de los precios, infranqueable piquete sin calle, puente destruido para siempre entre unos y otros.
Paredes invisibles, rehenes que toman rehenes, ¿hay un afuera?, por el hambre o el miedo sólo se ven rejas de sombra y tristezas, calle por calle, paso por paso, acechando. No hay que caminar demasiado desde cualquier estación real para ver los efectos, los pasos implacables de las políticas de más de una década. Allí se percibe en la piel que no es bello caminar, ni cruzarse con alguien al caminar, son días grises de gente triste que está encerrada en su tristeza, para la cual el afuera es una amenaza imprecisa, un golpe de pánico que golpea la puerta.
Ciudades atrincheradas, puentes levantados o acordonados, paredes para no ver ni oír. Perros y alarmas. Allí comprendo, definitivamente que el terror y la exclusión son el verdadero y permanente piquete que no nos deja circular en una misma sociedad, que nos hace caminar sin ver al otro, sólo viendo su amenaza latente, ahí vamos con los poros cerrados, los ojos impermeables, el alma en una caja cerrada.
La casa con llaves y las llaves arrojadas para siempre. Entonces, comprendo que podemos estar perdidos, que cualquier pequeña y certera alegría puede ser efímera, si no podemos ver nada nuevo, si no hay otro ser -humanamente igual- después de la puerta, afuera del auto, deteniendo el tránsito.



*Fuente: XICóATL. número 65. Octubre/Diciembre 2003.







La cara siniestra del consumismo*


En La historia de las cosas, la ecologista Annie Leonard llama la atención sobre los peligros del consumo inmoderado para el medio ambiente



*Por Ana María Vara
Para LA NACION

Riguroso, bien informado, tremebundo, iluminador: La historia de las cosas, el libro de la estadounidense Annie Leonard, consagrada como "heroína del medio ambiente" por la revista Time en 2008, muestra la otra cara de los objetos que nos rodean, lo que está por detrás -y por delante- del diverso mundo material de la cotidianidad.
De dónde vienen y a dónde van una lata de gaseosa, una remera de algodón, un anillo de oro: cómo se obtuvieron los materiales, cuánta energía se consumió en su producción, qué tóxicos se utilizaron o liberaron al medio en ese proceso, cómo se los transportó, qué poco se los usó, de qué modo se los
descartó. Quiénes perdieron su trabajo para que su costo se redujera, quiénes se intoxicaron con químicos durante su transformación, quién vive junto al basural donde acabarán su recorrido. Qué efectos puede tener en la piel un proceso antimancha, qué peligros se ocultan en los cosméticos, qué
venenos respiramos cuando sentimos olor a plástico. Lo familiar, lo trivial, lo entrañable revelan su faz siniestra: el verdadero costo del consumismo.
La historia de las cosas. De cómo nuestra obsesión por las cosas está destruyendo el planeta, nuestras comunidades y nuestra salud, y una visión del cambio es la continuación de un video del mismo nombre, que se tradujo a una docena de idiomas y fue visto por millones de personas. Hoy es un proyecto de largo aliento en el que Leonard y su colaboradora Ariane Conrad están involucradas con mente y corazón. El libro está organizado en cinco secciones: Extracción, Producción, Distribución, Consumo y Desecho. Cada una tiene industrias privilegiadas. Corrijamos: villanos favoritos. A los lectores argentinos no les sorprenderá que la industria del papel y la minería se lleven gran parte de la sección primera, habida cuenta de las protestas contra esas actividades en el país.
Leonard cuenta su infancia en los bosques del estado de Washington, y su preocupación al ver que, a medida que crecía, los árboles se alejaban más y más de las ciudades, como retrocediendo ante una fuerza imparable. Con sensibilidad, contrasta su pérdida estética con la más dura de la pérdida
del hogar o del trabajo que la deforestación causa en países en desarrollo: 300 millones de personas viven en los bosques, de las cuales 60 millones son indígenas. Y nada menos que 1000 millones de personas en situación de extrema pobreza encuentran en bosques y selvas "la principal fuente de
vida".
Los bosques son reemplazados por plantaciones de madera para hacer casas, muebles o pulpa de celulosa. Contradiciendo a Gertrude Stein, Leonard argumenta que un árbol no es un árbol no es un árbol. En términos de biodiversidad, las diferencias son notables: en apenas diez hectáreas de la selva de Borneo hay más de setecientas especies de árboles, la misma cantidad que en toda América del Norte. Tras ampliar el arco a otros seres vivos, Leonard advierte que, de la exuberante biodiversidad de las selvas
tropicales, sólo conocemos el uno por ciento de las especies benéficas.
Barrer esa pluralidad para dar paso a la monotonía vertical de incontables pinos o eucaliptos es como apostar un inmenso capital a un billete de lotería. Pero la maquinaria de consumo es difícil de parar: sólo los estadounidenses usan una cantidad de papel que permitiría levantar una pared de tres metros de altura de Nueva York a Tokio. A nivel mundial, el consumo de papel se ha sextuplicado en los últimos cincuenta años.
El panorama de la minería no es menos espeluznante. Por el agotamiento de las vetas, la industria desarrolló el proceso de lixiviado, que hace estallar las montañas y las disuelve en enormes piletones con agua y cianuro. Para hacer una alianza de matrimonio, se producen 20 toneladas de residuos peligrosos. Sí, leyó bien: un anillo por 20 toneladas.
¿Otros objetos terribles? Celulares, MP3 y controles remotos requieren tantalio, una de las mayores riquezas de la República Democrática del Congo, codiciada por algunos grupos. La globalización puede tener efectos potentes y velocísimos: el lanzamiento de la consola de juegos PlayStation 2, en
2000, hizo disparar el precio del tantalio y desató una ola de violencia en la zona: mujeres violadas, chicos y prisioneros de guerra reducidos a la esclavitud. "Los niños del Congo son enviados a morir en las minas para que los niños europeos y estadounidenses puedan matar alienígenas imaginarios en el living de su casa", concluyó Oona King, del Parlamento británico.
La sección Producción informa sobre los 100.000 compuestos sintéticos que se usan hoy en la producción industrial. La historia de una lata de aluminio muestra que las inequidades entre países favorecen el derroche: el traslado de esta industria a países en desarrollo, con energía barata, esconde su verdadero costo.
Una simple remera ilustra un camino de transformaciones que van del consumo de agua (el del algodón es uno de los cultivos más irrigados) a los agroquímicos (aunque ocupa el 2,5 por ciento de las tierras del mundo, consume el 10 por ciento de los fertilizantes y el 25 por ciento de los insecticidas); al cloro, las tinturas, el formaldehído, la soda cáustica para tratar las telas. Muchas de las sustancias utilizadas en el acabado de la prenda están vinculadas a dermatitis, problemas respiratorios, ardor en los ojos y hasta cáncer.
Los impactos ambientales, analizados en el capítulo Distribución, dejan de manifiesto desventajas claras del libre mercado en un mundo globalizado: por barco se mueven más de 1500 millones de toneladas anuales de mercaderías.
Eso supone 140 millones de toneladas anuales de combustibles: casi un cuarto de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, responsable del cambio climático. Dejamos para los lectores enterarse de las prácticas de los hipermercados, cadenas transnacionales que mueven ingentes volúmenes de los puntos más distantes del planeta. Leonard los califica de "hipermalos".
La sección Consumo es quizá la más localista de un libro que tiende a poner el acento en Estados Unidos. La tristeza acompaña una cultura de "más es mejor", de mercantilismo extremo. El Índice de Pobreza Humana del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) ubica a Estados Unidos en último
lugar entre los países industrializados. Y el Indice del Planeta Feliz, realizado por una fundación, lo coloca en el puesto 114 de 143 naciones.
Leonard comenta estas cifras yuxtaponiendo otro dato: el gasto militar de esta potencia representa el 42 por ciento del gasto mundial.
"Fuera de la vista, fuera del sitio, fuera de la mente" es donde va a parar el vasto conjunto que integra el apartado Desecho. Esa relativa invisibilidad de la basura es gran parte del problema. Reutilizar y reciclar es clave, pero no alcanza con controlar la basura hogareña: los desechos industriales representan entre 40 y 70 veces más que los domiciliarios.
El lector sentirá angustia, agobio, desazón ante muchas páginas de La historia de las cosas. Leonard lo sabe y se apresura a ofrecer alternativas.
Algunos ejemplos de la industria son alentadores: la empresa Interface, el mayor proveedor de alfombras en "baldosas", inició una transformación en 1995 que le permitió reducir su consumo de agua, combustibles y energía y, reciclando, logró evitar que 74.000 toneladas de alfombras usadas llegaran a
los basurales.
A las sugerencias incluidas en cada capítulo dirigidas a los consumidores, se suma una sección final con recomendaciones de cambios legislativos, nacionales e internacionales, así como la necesidad de cambios culturales.
Muchos de sus consejos pueden implementarse también aquí. En balance, quedan fuertemente reivindicados los ciudadanos de Gualeguaychú o Andalgalá que alertaron sobre la peligrosidad de ciertas industrias. En economía se habla de los impactos sociales y ambientales como "externalidades". Leonard
insiste en que se los incluya en los costos. De este modo, aumentaría el precio de los materiales nuevos y se alentaría el reciclado: una lata usada dejaría de ser basura para convertirse en valioso insumo. Imaginación, generosidad, voluntad: no es el futuro sino el presente lo que está en juego.


*Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1332189









“No puedo sacarme al idiota de la cabeza”*



No puedo sacarme al idiota de hoy de la cabeza

como no pude en el día de ayer
sacarme al idiota de ayer
de la cabeza

No pude sacarme ni ayer ni hoy
la cabeza del idiota

Yo soy prácticamente todo lo que el idiota tiene

No puedo hoy ni pude ayer
sacarme del idiota
la cabeza.



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar





Correo:


Abajo de la tierra de los sin tierra*



Parque Indoamericano

Hay un detalle que, hasta ahora, no supe que nadie mencionara sobre el origen del Parque Indoamericano.

Hasta fines de los años '70, el Parque Indoamericano era, nada más y nada menos, que la quema más grande de Buenos Aires.

No era distinto que la consideración que hoy mismo tienen los "hacedores de la planificación" sobre los sectores de Buenos Aires: Todo lo bueno al Norte de General Paz y Nazca, todo lo indeseable al Sur de ésta.

Sí, las columnas de insoportable humo se veían desde la Autopista Ricchieri (y había quemas a ambos lados de la misma). El olor llegaba hasta Flores Centro cuando el viento soplaba duro y parejo.

Allí supervivían miles de indigentes a partir de la comercialización de los restos (y del alimento de los restos). NAdie sabe cuantos quedaron bajo los camiones por accidente o por incidente. Nadie sabe cuantos quedaron en el camino sin saber que La Quema había sido su pena de muerte.

cuando el mejor negocio era darle la basura a las empresas amigas, la Dictadura decidió cerrar la quema y, años después, creo que ya con Alfonso I, la Quema quedó cubierta con un metro de tierra y lo denominaron Parque Indoamericano.

Sí, bajo los pies de los okupas no hay nada más ni nada menos que lo que siemrpe les toca por tierra: La basura de los otros.

Ni hablar de lo que podría empezar a ocurrir si hacen pozos para agua, o comienzan a hacer pozos ciegos.

No por nada, el Parque Indoamericano nunca recibió la inversión (¿privatización?), del resto de los espacios publicos (cerrados para las emrpesas amigas), de la ombliguda Ciudad Autónoma.



*De Jorge de Mendonça jorgedemendonca@gmail.com
Diciembre 14 de 2010 - Ingeniero White - Buenos Aires




*


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viernes, diciembre 10, 2010

PERSISTENCIAS EN FLOR...


*Ilustración: Walkala. Luis Alfredo Duarte Herrera.



VIENTRE DE LUCIÉRNAGA*



Recién ahora. Después de tanto tiempo.
Comprendo
Porque no podía separarme de ti.
Tiempo de durazno en flor.
Vientre de luciérnaga, boca sed de corales.
Límites, territorio de lobo.
Oscuridad plena, roca carbón.
Colmenares de luz, ojos en celo.
Cuando la tormenta apagaba el umbral del canto
En tus manos oía mis riberas de sílice.
Rastrojos en mi piel, palomas en mi sangre.
Cuando hería la escarcha.
Tibia, mí cintura habitaba tu abrazo.
Y tu olor. Ah, tu olor a fragante romero.
Descendía. Vientre, pedernal. Luciérnaga.
Tierna rosa arponeada.


Recién ahora. Después de tanto tiempo.
Comprendo.
Aquél a quien amaba tanto.
No eras tú, era yo.



*De Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar










LA CURVA DE SANTA ANA*


-Parte 2-


En las rutas y caminos misioneros circulan camiones con enormes cargas de pesados troncos, o maderas aserradas, que suben y bajan las grandes cuestas a velocidades vertiginosas, especialmente en las bajadas, lo que les sirve de impulso para remontar las largas cuestas, llegando penosamente a la cima, pero vuelven a lanzarse cuesta abajo donde vuelven a obtener nuevo impulso. Esto complica el tránsito de los demás vehículos, ya que los pavimentos son relativamente angostos. Por eso son penosamente frecuentes los accidentes, donde autos, motos u ómnibus la pasan mal en esta difícil convivencia. Los medios locales reflejan casi diariamente este peligro, que se agiganta cuando a todo aquello se le suma una descuidada conducta humana.
Así conocí a un joven fotógrafo que conducía una enorme moto, con sidecar BMW, destacándose en las calles del centro; ya que quizás era la única en su tipo. Roly tenía ese día la cara cubierta de costrones, raspaduras y moretones, era simplemente horripilante, y andaba lo más campante, incluso vino a presentarse y conocerme al banco. Me daba gracia la soltura con que lucía la cara hinchada como una pelota, los ojos casi cerrados, no tenía un centímetro de piel sin lastimar. Era evidente la feroz caída, donde la moto salió intacta, pero él anduvo semanas con ese aspecto terrorífico. Le apasionaba la fotografía y la música. Viajaba cada año a la exposición “Fotokina” en Alemania para conocer lo último en maquinas y tecnologías. Una vez me trajo de obsequio, uno de los últimos modelos de máquina fotográfica compacta, que aún conservo. Fue testigo presencial del choque de dos Jumbo 747 en el aeropuerto de Tenerife, allá por 1977, en uno de sus viajes. Pasábamos gratos momentos en la trastienda escuchando su colección musical, en un poderoso equipo de sonido, tras mostrarme las novísimas técnicas adquiridas y sus experiencias en Alemania, y de yapa su recorrida gasolera por toda Europa, usando el Euro Tren como hotel itinerante.
Otro joven con el que logré una profunda amistad, fue con Alberto. De unos treinta años, oriundo de Buenos Aires, que hacía muy poco se había venido a instalar con un negocio de librería, ayudado por un tío y un viejo y paciente proveedor. Antes de venir se había casado con Elena, una niña muy bonita que tenía un año menos que él, y que acababan de tener su primer bebé, por lo que estaban sumamente felices. El comercio no era fácil, pero en poco tiempo logró tener un segundo local, que compartía con un hermano menor. El esfuerzo requerido para lograrlo hacía a sus finanzas casi siempre pisando el rojo. Pero aún así había tiempo para salir un rato a esparcirnos. Me enseñaba a usar la raqueta de tenis en un club de las afueras. Charlábamos con total coincidencia, gozando ambos de nuestra compañía.
El negocio se le complicaba, ya que se atrasaba con los acreedores, y le exigía vivir con grandes esfuerzos para lograr salir a flote. Las cuentas en el banco estaban siempre al límite, debiendo hacer malabares para cubrir sus compromisos. Soñaba en un día no lejano, en que superado esos momentos, pudiera salir de vacaciones aunque fuera sólo unos días, para compensar a Elena, por todo el esfuerzo que debía soportar, dado el empeño en que estaban inmersos. Pero en cuanto, a última hora había cubierto sus saldos, subía exultante a la gerencia para comentarme como había sido su día, y contarme el último chiste de los viajantes.
Tiempo atrás había adquirido, en cinco o seis pagos, un terreno en el que pensaba edificar su casa, en cuanto la situación se lo permitiera. Pero tras pagar los primeros tres vencimientos comenzaron los atrasos. Cuando le planteó una negociación; devolverle el terreno pero recuperar parte de las entregas, se lo negaron rotundamente. Estaba muy afligido, ya que eso le hubiera ayudado a equilibrar su economía. Máxime cuanto le faltaba tan poco para salir bien a flote.
La casualidad hizo que Alberto se contactara con el antiguo dueño y terminó descubriendo que sobre el terreno pesaba una disposición municipal, o provincial de “No innovar”, ya que estaba previsto un futuro uso público. Eso cambiaba las cosas, ya que podría interpretarse que hubiera habido intento de estafa. Documentado, le presentó a la inmobiliaria que estaba dispuesto a denunciarlos penalmente, y exigirles una altísima compensación. Ciertamente manejó muy bien las cosas, y ahora en otra situación, convino con la agencia vendedora una importante suma para que la cosa no pasara a mayores. Cuando le pidieron un plazo acomodado para completar lo convenido, se negó exigiéndole el dinero en sólo cuarenta y ocho horas. Esta gente recurrió al Banco para obtener el dinero que no disponían y cumplimentados todos los requisitos, recuerdo como hoy, se terminó la operación más allá de la una de la tarde; y allí, en la gerencia, y estando yo presente, se hizo el pago con que Alberto se consideró ampliamente resarcido. Cuando finalmente todos habían salido, Alberto vino contentísimo para celebrar conmigo esos momentos. Parecía mentira, había revertido todas sus carencias, no sólo equilibrar holgadamente su economía; sino que además podía al fin tomarse aquellas anheladas vacaciones, junto a su amada Elena.
A última hora de la tarde, sabiendo que me encontraría en el banco, fueron los dos juntos, Alberto y Elena, a verme y saludarme, ya que ambos, antes del amanecer saldrían a aquellas merecidas vacaciones junto al mar…
-Te dejo este pequeño obsequio porque sé que los coleccionás…- y me entregó una maqueta de un avión en miniatura, un “Pucará”, ícono de la Fuerza Aerea de nuestro país.
-Mañana a esta hora estaremos en Brasil, en las playas de Torres, que soñamos conocer...- Y se despidieron con el más sentido y fervoroso abrazo, donde rodaron lágrimas de incontenible alegría…
Temprano, como todas las mañanas, aspirando a pleno el verano, de esa plaza, tan arbolada y fragante, caminando despaciosamente, pensando en las cosas seguramente por venir ese día; llegué al banco, un buen rato antes de la atención al público, y me encontré con un pequeño grupo de clientes que esperaban la apertura, Claudio, un maderero, que venía como todas las mañanas muy temprano de Santa Ana, se me acercó destrozado, casi despavorido…
Me contó del accidente. En “la curva de la muerte”, una pareja joven en un Fiat 128 color crema, chocó de frente contra un camión cargado con troncos. El camión volcó en el bajo, pero ellos dos murieron en el acto. Se miraba las manos, gesticulaba, lloroso…
-Yo mismo, con estas manos ayudé a sacarlos del auto, pobrecitos, Ella parecía dormida en el asiento… Cuando intenté tomarla, se desarmó, se derrumbó, como una marioneta… Pobrecita…
Eran ellos, mis amigos Alberto y Elena.
Al bebé, de casi un año, lo habían dejado con su hermano y su flamante cuñada; y así al menos pienso, que quedó alguien para continuar la tarea de ellos, alguien que hoy tendrá ya más de treinta años, que puede no sólo heredar sus genes, sino dar testimonio de aquellas vidas que casi no conoció, y que yo tuve sí esa suerte, pese a que aquel niño no me conoció nunca.
Para cualquiera costaría entender, porque mezquino tanto, una pequeña reproducción de plástico plateado, con forma de avión; que tengo delante, en mi repisa de trabajo.



FIN


*De Celso H. Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar
06 dic. 2010 Avellaneda. Santa Fe







"Quiso morir para saber qué era el olvido"*



*Por Ada Naranjo. naranjoada@yahoo.com



Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después como si nada.
Hamlet Lima Quintana



Mi padre, buscador de belleza y de justicia, no usaba reloj, se resistía.
Pero nunca llegó tarde a ningún lado. Donde era necesario estar, era el primero.
Desde pequeña, me invitó a caminar un largo viaje. Me mostró los paisajes de la vida. Descubrí las barrancas, el río, los amigos, el sol, el mar, el amor, los campos, las heridas.
Hasta que llegó la larga noche renegrida que sepultó con mantos de horror cualquier vestigio de vida, de alegría. Los túneles del tiempo, la negra noche avanzó... pero nadie pudo matar lo que no muere.
Un amigo de mi padre, Edmundo Giura, al que cariñosamente le decían "el gordo Giura", gran artista plástico de la época de la vanguardia de los 60 y 70, y que partió hacia otros lares hace muchos años, decía: "Si caminás frente a una obra de arte y tu cuerpo siente que tenés que detenerte, no lo dudes, paráte frente a ella, mirála, está diciendo algo, te está hablando".
Me paro imaginariamente frente a la obra de mi padre y me pregunto: ¿cuál obra?, ¿qué obra?, ¿ante cuál me detengo?, si todas hablan, dicen, denuncian, educan, advierten? Decido recorrerlas, llamo, invito a los amigos, a los desconocidos, a los que lo quieren, a los que lo extrañan, a los que le resulta imprescindible su presencia aún, en el vacío de ya no ser... Y allí vamos. ¿Nos detenemos ante un cuadro?. Sí, es necesario, nos indica el camino. ¿Seguimos hasta aquél mural? Sí, nos cuenta que en la
Biblioteca Vigil hay otros murales y que allí hubo belleza y tragedia.
¿Vamos a Tucumán Arde? Sí, tenemos que saber qué pasó con la miseria de ese pueblo ¿Vamos hasta la Plaza de Mayo? Sí, allí nos esperan nuestras queridas madres y abuelas con sus pañuelos blancos. ¿Y El Tintero Verde y la colección de Amsafé? Sí, vamos, son para los maestros. ¿Y los chicos de la calle? Los que amaron Korczak y Rubén. Sí, vamos, sólo sirve estar con ellos y escucharlos. ¿Nos llegamos hasta Historias de Aquí a la Vuelta? Si, son la identidad, los lugares y el origen de la gente. ¿Vamos a la facultades? Sí, allí se enseña lo que en La Vigil se aprende. ¿Y aquella serie de Imágenes con nombre y apellido? Sí, vamos, tenemos que encontrarlas. Hablan por los que no están, por los desaparecidos. ¿Y las tarjetas "Lloramos la muerte, cuidamos la vida"? ¡Sí, vamos!
Mi padre transitó todos estos espacios y muchos otros. Tuvo muchos proyectos, algunos personales, pero casi todos grupales. Necesitaba compartir con los demás, fundirse y renacer haciendo. Concebía al arte como un hecho "transformador" y tenía que estar comprometido con lo social.
Siempre contaba que cuando fue profesor de la Facultad de Arquitectura (durante 15 años), hasta que la ley de prescindibilidad lo dejó cesante en 1976, como a tantos otros compañeros, tenía a cargo una materia que daba en primer año que se llamaba Visión. Salían a recorrer los barrios, pero él también los llevaba a las villas miserias y les decía que lo que estaban viendo también pertenecía a la "estética" de la ciudad, eran parte de la ciudad y ellos deberían tomar esa realidad social también en sus proyectos.
Siempre trataba que sus alumnos pudieran "ampliar su mirada", ver más allá, más lejos. Un hombre con una formación extremadamente sólida y profundamente humana. Nada de lo humano le era ajeno.
Su compromiso con las Madres y Abuelas de Plaza 25 de Mayo, dan cuenta de su actitud de solidaridad y de amor acompañándolas durante más de veinte años en sus rondas de los jueves. El decía que "ese era el único espacio de dignidad absoluta". Una de las madres, Elenita, estando enferma, le escribió una carta conmovedora diciéndole que para ellas verlo llegar a la plaza era "un premio", por su calidez, su acostumbrada sencillez, besándolas a cada una de ellas, tomándoles las manos, sonriéndoles con ternura, con esa serenidad apacible que tan bien les hacía. ¡Que les estaban agradecidas por haberlo conocido, por haber colaborado en su lucha, que lo querían mucho y que esa era la única parte que consideraban hermosa, que con eso les bastaba. Y que cuando se estuviera yendo, lo haría invocando su voz y así
"las sombras" se podrían tornar azules.
Quién conoció a Rubén sabe que lo entregaba todo. Artista, Profesor de Bellas Artes, maestro, militante permanente por los Derechos Humanos.
Luchador incansable ante cualquier tipo de injusticia. Era un enamorado de la vida, de su familia, de sus amigos y de sus nietos a quienes les escribía cuentos e inventaba historias y que él mismo se reía porque ya los chicos habían crecido y no le creían lo que les contaba pero como parte del juego él continuaba la ronda y siempre había algún destinatario nuevo para disfrutar los relatos. Fue un hombre sencillo, humilde, alegre, de una imaginación infinita, creativo, profundamente bueno. Tenía la cualidad de hacer todo esto mientras pensaba "no esperes que un hombre muera para saber que todo corre peligro".
Cortázar, en un reportaje que le hizo la televisión española hace muchos años y haciendo referencia a su propia obra, dijo: "Soy el pulso herido que escribe y piensa del otro lado de las cosas". Creo que es la mejor definición de lo que es ser "un artista". Mi padre, fue "el pulso herido" y pudo mostrar el "otro lado de las cosas" hasta quedarse casi sin aire, quizás por tanto aire que dio.
En el discurso que pronunció cuando fue declarado Ciudadano Ilustre de Rosario en setiembre de 2004, se definió: "Tuve una infancia feliz, ya que en mi casa el concepto de educación era muy amplio y eso me habilitó a desarrollarme bien". No sólo su infancia fue feliz, él era un hombre feliz, su actitud ante la vida fue siempre la de buscar la felicidad. Era feliz trabajando para que los demás puedan ser felices. Ese fue uno de los desafíos que se propuso y trabajó en ese sentido en todos los trayectos o espacios en los que participó.
Dos meses antes de morir, nos reunió a mi hermana Marina y a mí. Sentados los tres alrededor de la mesa redonda del living, esa mesa redonda que reunió a cientos de personas a lo largo de sus apenas 75 años, nos dijo: "Chicas, el cuerpo no me está respondiendo gratamente". Luego hizo un recorrido, preciso, descriptivo, secuencial de cómo había empezado y transcurrido esos años, los de su enfermedad. Con la crudeza que tiene la verdad, nos estaba anunciando lo que se vendría.
Esa misma tarde, entre mates y mimos, tomó un libro de Raúl González Tuñón y nos leyó sólo un verso, fueron sólo 8 palabras: "Quiso morir para saber qué era el olvido".
Jamás olvidaré esa tarde, que igual transcurrió cálida y con mucho afecto.
El viejo estaba haciendo lo mismo que Korczak con sus chicos, nos estaba preparando para su muerte.
Ese verso trajo a mi cabeza otro verso. En este caso de Borges, que dice algo así como "el tiempo nunca muere, ni siquiera pasa". A pesar de ello el 3 de octubre se cumplieron 5 años de su ausencia. Pero Naranjo fue un hombre de la cultura, alguien que fue y seguirá siendo un faro existencial, siempre y cuando no sólo se lo recuerde sino que también tenga un lugar entre la gente.
En estos días me llega reiteradamente la voz del amigo Serrat que cantándome al oído me dice: "Hace un tiempo hubo un hombre entre nosotros/ alegre, iluminado/ que amó y vivió, cantaba hasta en la muerte/ libre como los pájaros/ Se estudian sus poemas, se les cita/ y a otra cosa muchachos./ Pero su nombre, continúa, sigue como nosotros, esperando/ el día en que este asunto y otros muchos se den por terminados".
¡Rubén sigue entre nosotros! Hay que llenar ese espacio de ausencia, llenarlo de memoria. Y eso ocurrirá en pocos días. Rubén Naranjo será una identidad. Cuando el Museo de la Memoria de Rosario abra sus puertas en la ex sede del II Cuerpo de Ejército, el Centro de Documentación llevará su nombre.
De mi padre aprendí a creer en lo imposible. Somos sus frutos. Los frutos de un árbol de naranjo siempre en flor.


*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-26537-2010-12-10.html







EL GUARDIÁN*



Supe reconocer al momento que me hallaba dentro de uno de esos sueños especiales que nos parecen tan reales que atemorizan incluso horas después de despertar, donde si corremos se nos corta la respiración y nos late más de prisa el corazón, la comida sabe a comida, la rosa huele a rosa y el frío nos corta la piel. Cierta vez un estudiante de tensegridad intentó enseñarme el modo de despertar, pero no le hice caso, me gusta soñar.

Me hallaba en una enorme roca flotando en el vacío, como esos paisajes imposibles de Magritte. Más allá de ella no se distinguía tierra, ni mar, ni siquiera niebla. fue entonces que lo vi, con su aire cansado, su cetro y aquello que semejaba un perro, durmiendo a sus pies.

No duró mucho esta sensación de reposo que emanaba del conjunto, el perro olfateó mi presencia y comenzó a ladrar. Uno de sus rostros despertó y me escudriñó lleno de curiosidad, el otro continuó su siesta.

- ¿Quién eres? - me preguntó.
- La verdadera pregunta es ¿quién eres tú, y por qué estás en mi sueño?
- Soy el guardián - respondió, como si eso fuera suficiente.
- Guardián. ¿de qué? ¿de un trozo de piedra flotando en la nada?
- Del centro de la creación - el segundo rostro despertó a medias, mostrando cierto interés por la conversación -, en este punto exacto convergen todos los universos, los mundos, los reinos, todas las posibles realidades. Yo soy el encargado de velar porque nadie cruce de una a otra, aún desconocemos los resultados de tal mezcla. es mejor evitar aquello cuyo final no se puede siquiera suponer. Mi sola presencia en este sitio es suficiente, soy la variable que rompe el balance de la ecuación.
- Pero. - dudé -, yo estoy soñando, ¿de qué realidad hablamos?
- Esta es ahora tu realidad, y en este momento forma parte de las que convergen en esta isla.
- Claro - pensé en voz alta, en definitiva era mi sueño -, hasta la irrealidad puede ser una realidad alternativa cuando se trata de abarcarlas en su totalidad, seguro incluyen los mundos imaginados en la literatura, en las artes, en la mente de los locos. tiene su encanto saber que en algún sitio está La Tierra Media, el Mundo del Espejo, los Súper Héroes y la Federación Galáctica.
- No vas errada, desde tu punto de vista. Desde el mío, es tan válido el mundo onírico en que estás ahora como aquel en que te mueves cuando despiertas; sucede que has sido condicionada para encontrar uno más real que el otro.
- Imagino que, si lo dices con tanto énfasis, es porque vienes de un mundo que yo consideraría imposible, o fantástico, quizás alguien te soñó, o te imaginó, alguien que ya no existe y de quien fuiste solo una fracción de pensamiento, ¿voy descaminada?
- Para nada.
- Y, ¿cuánto tiempo llevas aquí?
- Una infinitud - suspiró, expresando un cansancio sin límites - si aquí el tiempo se midiera con tus variables.
- Es decir, ¿que vives en una suerte de ahora eterno?
- Como tú, solo nos diferencia que yo soy consciente de ello.
- Es cierto, el futuro no existe hasta que no lo convierto en presente, y el pasado ya no está. pero, más allá de la cuestión temporal, ¿no estás agotado por el peso de la responsabilidad?
- No puedo quejarme, no tengo a quién - soltó una risita sardónica -, no creas que todos los días cae alguien en este punto. Ni siquiera sé quiénes son mis superiores, si los hay; me limito a repetir las
palabras de mi predecesor.
- ¿Es mucho preguntar si te toca algún relevo?
- Lo estoy esperando - respondió lacónicamente.

Recordé aquellos cuentos en que el barquero de la Estigia, el gigante Atlas, o el guardián de alguna caverna piden al incauto que le sostengan por un instante el remo, le ayuden a acomodarse el mundo a sus espaldas, o respondan ciertos acertijos. me cuidaría bien de no caer en la trampa.

- Puedo leer el pensamiento, en donde vengo es más común que el lenguaje hablado.
- ¡Ah! - me cuidé bien de volver a pensar algo coherente.
- En fin, que no te equivocas. Pero no creas eso de aguantar el cetro o el remo, es demasiado pueril suponer que el hábito hace al monje, no es tan fácil elegir al próximo guardián - me miró de reojo -; si bien lo del acertijo pudiera ser cierto.

Asentí con la cabeza, desviando la mirada para que no adivinara mis temores.

- Como tenemos tan pocas visitas, me está permitido evaluar a los postulantes no solo por sus respuestas, sino también por sus preguntas.
Imagina quién acaba de sacar "sobresaliente".

Se levantó riendo, desplegó las alas, dio dos cachetadas al segundo rostro, que terminó de despertar, y colocó el cetro en el suelo.

- Te dejo al animal, era viejo ya cuando llegamos, no está para trotes.
No confíes mucho en él, pero siempre será mejor que no tener compañía; por lo visto, en tu mundo tienen una sola alma dentro de un solo cuerpo.
- Pero. ¡Oye! ¿Te vas sin más ni más? - le grité a pleno pulmón, sabiendo que no me escuchaba.

Y aquí estoy, en esta ínsula en medio de la nada, o justo en el medio del Todo, ¿qué más da?, comenzando un turno de guardia que puede durar media eternidad, o quizás un poco más. Ni siquiera vale la pena estallar en sollozos.

En mi mundo dirán que he muerto en sueños, y yo viviré esta infinitud pensando que no voy a morir, precisamente por mi afición a los sueños.




*de Marié Rojas.
Ciudad Habana. CUba.








El monstruo del cielo*




*Por Juan Forn


El mito de que el piloto del avión que arrojó la bomba sobre Hiroshima había ingresado en un convento para expiar su culpa dio pie, en la Argentina de la dictadura, a un cómic de Robin Wood llamado "Harry White". En el cómic, el piloto no se internaba en un convento sino en un monasterio japonés y encontraba alivio no en el recogimiento sino en los golpes de karate con los que hacía justicia por mano propia cuando salía después a recorrer mundo.
Típico de Wood ver el filón barato (mezclar Hiroshima con la serie Kung-fu, que por entonces hacía furor) pero traicionar el sentido profundo de aquella historia: en la vida real hubo un miembro del escuadrón que bombardeó Hiroshima que terminó internado por la culpa, pero no en un monasterio, sino
en un psiquiátrico del ejército yanqui, y no intentó después solucionar las cosas a golpes de karate, sino que se hizo peacenik, como se denominaba por entonces a los militantes del movimiento antinuclear.
Claude Eatherly ni siquiera iba en el Enola Gay, argumentaban sus compañeros de escuadrón. Es cierto: iba en otro B-29, el que sobrevoló la zona minutos antes, sopesó las condiciones meteorológicas y dio al comandante del Enola Gay las coordenadas exactas del puente que unía el cuartel general del ejército nipón con la ciudad de Hiroshima. Ese era el supuesto objetivo (la tripulación ignoraba el poder de la bomba atómica). Un cambio brusco en las nubes produjo un error de cálculo y la bomba cayó a 300 metros del puente, haciendo impacto en el hospital más grande de la ciudad. Eatherly no participó del vuelo a Nagasaki tres días después, pero se sintió involucrado igual: muchos de los heridos de Hiroshima estaban en hospitales y salas de auxilio de Nagasaki en el momento en que cayó la segunda bomba.
Los miembros del escuadrón fueron recibidos como héroes al volver a su país.
Eatherly no pudo soportarlo: pidió la baja en 1947. La culpa lo abrumaba.
Mandaba a Hiroshima sobres con su paga del ejército adentro, intentó suicidarse tres veces, trató también de hacerse encerrar en prisión cometiendo pequeños delitos. La Fuerza Aérea intervino en cada ocasión y en 1958 "convenció" a Eatherly de que se internara voluntariamente en el pabellón psiquiátrico del Hospital de Veteranos de Guerra de Waco, Texas (sí: Waco; qué mala vibra ha de tener ese lugar). En un error que después lamentaría la Inteligencia militar norteamericana, se permitió que la revista Newsweek publicara un suelto sobre Eatherly y su internación. Ese artículo fue leído en Austria por el filósofo y activista antinuclear Günther Anders, que había sido el primer marido de Hannah Arendt, había sobrevivido al Holocausto y venía de escribir en esos días un libro sobre Hiroshima. Anders comprendió que tenía ante sus ojos un ejemplar único y procedió a escribirle a Eatherly una carta que generó una conmovedora respuesta. Ambas cartas se publicaron juntas, en Alemania y en Japón primero, y luego en los diferentes países del mundo como parte de la campaña antinuclear. Anders le decía a Eatherly: "Usted es otra víctima de Hiroshima. Su país prefirió verlo como un héroe y como un enfermo mental después simplemente porque usted escucha su conciencia en lugar de acallarla
pensando, como sus compañeros de misión, que sólo cumplieron órdenes o que la bomba sirvió para salvar millones de vidas".
A partir de entonces comienza entre ambos una correspondencia en la que Anders incita a Eatherly a hacer contacto con víctimas de Hiroshima.
Eatherly lo hace y los japoneses aceptan a tal punto su pedido de perdón que lo invitan a vivir allí cuando salga. Eatherly recibe cartas de todas partes del mundo. El Departamento de Estado empieza a inquietarse. Por la misma época empieza el juicio a Eichmann en Israel y el abogado defensor de éste
argumenta en determinado momento que Eichmann "es, en todo caso, tan culpable como el piloto que tiró la bomba sobre Hiroshima". Por la misma época, Paul Tibbets, comandante del Enola Gay en el infausto vuelo y recién llegado como agregado militar a la embajada de Estados Unidos en la India, es recibido con manifestaciones de protesta y escándalo diplomático, luego de declarar: "Estoy orgulloso de lo que hice y volvería a hacerlo". La correspondencia de Anders y Eatherly intenta procesar estos hechos mientras dedica sus principales esfuerzos a la lucha de Eatherly por salir del hospital. A pesar de haberse internado voluntariamente, Claude necesita ser dado de alta para salir y las autoridades apelan a cualquier subterfugio para impedirlo: que tiene tendencias suicidas, que su familia no quiere
hacerse cargo de él, que sus trastornos mentales se han intensificado. Desde Bertrand Russell hasta Robert Jüngk piden por la libertad de Eatherly.
Anders escribe una carta abierta a JFK cuando éste asume como presidente, conminándolo a fijar su posición moral frente al tema nuclear interviniendo en el caso.
No hay respuesta oficial hasta que, en 1962, Eatherly es discretísimamente liberado. Justo en esos días se publica el libro con la correspondencia entre Anders y Eatherly, en cuyo epílogo el filósofo austríaco dice: "Desde que este libro entró en imprenta, Claude ha sido liberado, aunque su situación puede volver a cambiar cuando se lean estas líneas. Me consolaría decir que las autoridades norteamericanas acabaron por comprender lo que estaba en juego y que este feliz desenlace se lo debemos a ellas. Por
desgracia no es así. Aunque las condiciones de vida de Claude hayan cambiado, su caso no se ha comprendido aún. Los autoridades norteamericanas quisieron hacer de él un héroe nacional y un enfermo mental. Ya no tienen derecho a hacerlo, pues actuaron por falsas razones en ambos casos. Les corresponde ahora conceder a Claude la mínima libertad de dejarlo en paz".
Ninguna de las editoriales grandes de Estados Unidos quiso saber nada con el libro. Se publicó en un sello ignoto. A los dos meses estalló la Crisis de los Misiles y Eatherly se perdió en el anonimato en el que habían anhelado ocultarlo las autoridades. La traducción al castellano del libro acaba de aparecer, "rescatada" por Paidós sin dar muchas explicaciones: nada se dice en ella de lo que le pasó después a Eatherly. Es casi imposible encontrar rastros sobre el resto de su vida. Sólo se sabe que volvió a ser internado en 1964 y que en algún momento recibió el alta porque se volvió a casar, tuvo dos hijas y vivió, vaya a saberse si en paz o simplemente dopado por pastillas, hasta que en 1978 se lo devoró un cáncer, según el brevísimo obituario que le dedicó el The New York Times donde se citaba a su hermano
diciendo que el cáncer pudo deberse a la radiación a la que estuvo sometido Claude cuando participó de las polémicas pruebas nucleares en el atolón Bikini, pero que "no creía en absoluto" que Hiroshima hubiese sido la causa de sus trastornos mentales. El obituario terminaba ignominiosamente, informando que un pelotón militar había despedido el ataúd con una salva de honor.



*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-158410-2010-12-10.html







Mar Dulce (*) **



(*) Alessi Alfaro


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"Es, con frecuencia, deseable reducir el producto,
o el cociente de fracciones a términos mínimos.
Siendo este el caso, el mejor procedimiento es escribir
cada fracción de la forma factorizada. Factores comunes del
numerador y del denominador pueden entonces ser fácilmente
removidos por división." G. Fuller (1977)



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He llorado tu ausencia amargamente
Esperando que estas lágrimas enjuaguen
La sangre que ensucia tu rostro.



Las guerras devastan la sonrisa humana
Y evaporan las vidas con el calor de las bombas.



¿Es tan difícil entender que una vida es una vida
Que sueña, anhela, siente miedo.
Sin importar si es de aquí o es de allá?



Lloramos su ausencia eternamente,
Esperando que lo eterno pase pronto.
Porque no sabemos cómo hacer con los llantos
Una muralla por donde no pase la guerra.



¿Quién ha empezado y quién ha terminado?
¿Quién vence y quién es vencido?:
Nos lo dirá la historia.



Y a los muertos
¿Quién los cuenta?
¿Quién los extraña?
¿Dónde queda su historia?
Si se pierden entre tanta estadística:
Tantos muertos hoy,
Tantos muertos ayer;
Tantos murieron acá
Y otros tantos lo hicieron allá.



¿Quiénes eran?
¿Qué soñaban para el día de mañana?
¿Qué esperaban hacer cuando finalizara la guerra?
¿En quién pensaban? ¿A quién extrañaban?
¿Qué tan fuerte abrazaban las madres a sus hijos,
Los hermanos y las hermanas, amigas, amigos?



A la gente común nos toca tan solo llorar
Cuando los esfuerzos no sirven para detener las bombas.



Es a la gente común
A la que comúnmente
Se mata en las guerras.



¿Quién se preocupa por lo común?
Si estas guerras tan comunes
No resuelven el hambre y la pobreza.



La guerra que venga
Para salvarnos de las guerras comunes,
No matará por territorios ni por riquezas,
Ni mucho menos lanzará las bombas sobre la gente común.



¿A quiénes les gusta la guerra?:
A los mismos que gustan de oprimir a los demás,
Y que temen a la guerra que nos libre de toda guerra.




** de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com






PERSISTENCIA*



Es media noche.
Afuera rondan lobisones hambrientos.
El viejo de la bolsa y el hombre sin cabeza.
Las gitanas, el policía. El linyera borracho.
Llanto de lechuzos y de niños.
Chistido campanario.
Se abren lunas brunas y se cierran los ocres.


Trenza. Engarces. Torzales colorados.
Rozan. Acarician. Palpan.
Abrazan.
Estrechan. Aprietan. Ciñen.
Amordazan.
Atan. Constriñen Aprietan.
Oprimen. Sofocan. Asfixian.
Ahogan .Ahorcan.
Desmiembran. Devoran.
Atomizan.


El río turbio cubre la sierra madre.
Musita oído niño, palabra ausente.
Extraña y conocida.
Dios levanta su copa y la casa tiembla.
Tiembla en estertores el silencio.
El bramido del rayo atraviesa las tapias.
Piel de cabra, águila. Roble
Trae desnudez acequia, durazno amargo, pala.
Es media noche
Afuera
Persisten en su ronda lobisones hambrientos.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar





*


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