Tuesday, February 27, 2007

PRISIONEROS DEL DELIRIO

CABALLAZO A LA SOMBRA*




Me las ví con uno que más que como yo
era en efecto yo
viéndoselas conmigo

Tan intrincada como lúdica
resultó la finalmente para nada
excepcional contienda

de resultas de la cual
redacto ahora este sosiego.



-Texto concebido a partir del poemario "CABALLAZO A LA SOMBRA" del gran Jorge Leonidas Escudero (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1998)

*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar




Prisioneros del delirio...




EN FOCO : LA GUERRA CONTRA LOS TALIBAN

Los dilemas de Bush con Afganistán y Pakistán*


*Oscar Raúl Cardoso ocardoso@clarin.com


"Más salvaje que el salvaje oeste". Así fue como George W. Bush definió a mediados de este mes los territorios tribales semiautónomos del occidente de Pakistán donde, asegura ahora la inteligencia militar de EE.UU., Al Qaeda está creciendo en campos de entrenamiento y convocatoria de combatientes y las tropas de los Talibán parecen prepararse para una ofensiva en Afganistán, apenas termine el invierno boreal.
Afganistán es la otra guerra que Washington y sus aliados no pueden ganar y otro lugar del planeta donde tras una invasión —la del 2001— de la República Imperial de estos días la realidad sugiere que las cosas están aún peor que antes. El régimen de Hamid Karzai que la ocupación montó en Kabul está virtualmente apresado en esa capital, mientras el resto del país ha visto el regreso de señores de la guerra que feudalizan su territorio. Los talibán han vuelto a ocupar algunas poblaciones.
Afganistán ha recuperado, en tanto, la indeseable condición de principal productor de amapola, materia prima del opio y, por extensión, de la heroína. Sus exportaciones ilegales de opiáceos representan, dependiendo a que cálculo se de crédito, entre uno y dos tercios del producto bruto nacional.
¿Qué ha hecho Bush? Después de aumentar este año el número de tropas y de extender la presencia —un calco de lo que está siendo en Irak— le ha pedido más fondos (más de once mil millones de dólares) al Congreso dominado por los demócratas que comienzan a ver a Afganistán como otro lugar como Irak, donde buen dinero de los contribuyentes sigue la ruta de lo ya dilapidado.
No es lo único que hizo. Bush aparece decidido a poner presión sobre el general Pervez Musharraf, dictador de Pakistán y aliado desde 2001 de Washington, para que lo ayude a sacar las papas del fuego afgano. Demanda de Musharraf que opere con mayor energía en los territorios occidentales para combatir los presuntos santuarios de Al Qaeda y de los Talibán y —menos vocalmente— que reduzca la cooperación sospechada de los poderosos servicios de inteligencia paquistaníes —Interservicios— con esos enemigos. Pero la situación es delicada. La opinión antiestadounidense es mayoritaria en Pakistán y Washington no desea debilitar a Musharraf porque si su régimen resultara desplazado por un golpe de Estado nadie sabe qué le sucedería en Islamabad: quizá otra teocracia.
Bush cree haber encontrado un camino indirecto. Le advirtió públicamente a Musharraf que el Congreso opositor —no ya él— podría cortarle la ayuda (785 millones de dólares en el actual presupuesto, lo que convierte a Pakistán en el quinto receptor de asistencia estadounidense) y le envió ayer al vicepresidente Dick Cheney para reforzar el amague.
Existe la sensación de que Musharraf, auténtico sobreviviente del salvaje entorno político de su país, y sus colaboradores, han llegado a la conclusión de que Estados Unidos puede perder la voluntad de ganar la partida en Afganistán, como dicen algunos que ya la perdió en Irak. Puesta así la hipótesis, Musharraf parece preocuparse más por lo que quedaría, tras el retiro de la ocupación, en Afganistán que entre 1989 —fecha en que abandonó el país la Unión Soviética— y el 2001 —cuando se produjo la invasión— fue un virtual protectorado paquistaní.


*Fuente: Clarín.
http://www.clarin.com/diario/2007/02/27/elmundo/i-02101.htm








ES ASOMBROSO QUE HAYA GENTE CUERDA*



*ALFREDO MOFFATT. amoffatt@gmail.com


Entrevista de Enrique Symms Revista CERDOS Y PECES

Es uno de los más antiguos y representativos combatientes y reflexólogos de la marginalidad. Desde la Peña Carlos Gardel en el Hospital Borda, pasando por el Bancadero u el Hotel de los Mendigos (como se llamaba el Félix Lora), hasta el Bancapibe que maneja en la actualidad, Moffatt intenta, en esta entrevista, pensar y presentir los vientos del futuro que se advienen.

No sé si es una proyección perso­nal, pero creo que hay una nece­sidad de definición en estos mo­mentos, una necesidad de comprender la crisis que se está viviendo...
la interpretación de cualquier mo­mento histórico se puede ver desde un código de lectura. Si yo hago una hipótesis histórica de un momento bisagra, es decir un momento que cambia, es un momento que no es posible entenderlo porque el código de lectura va a ser construido después, cuando se haya producido la mutación. El 25 de mayo de 1810 nadie sa­bía que era el 25 de mayo de 1810. Estaban ahí como muchas otras veces. El 17 de octu­bre de 1945, todos creían que era una especie de vandalismo obrero, el propio Perón, el pro­tagonista fundamental, le escribía a Evita que sería bueno irse a vivir al sur.

‑¿Entonces, estás de acuerdo que so­plan vientos de cambio...?

‑Sí, yo me propongo esta hipótesis mutante, porque al no tener códigos de lectura se evidencia que es un momento de crisis, hay cambio de valores, hay desacomodación de clases sociales, hay distintas concepciones del futuro. No hay que interpretar, hay que estar atento a que la situación se comience a confi­gurar. ¿Viste que cuando hay una buena tormenta, y empieza a soplar un viento, y de pronto hay un relámpago, vos ves venir la tormenta?. Esa tor­menta es una crisis social, y por tanto es de­sorganización, es angustia y también posibili­dad de reorganización. En una crisis la gente empieza a estar sola porque la crisis tiene que ver con la fragmentación de todos los lazos so­lidarios. Llega un punto en que la gente empie­za a psicotizarse porque no siente que haya un marco de realidad que la contenga. Llega el miedo, y entonces, de susto, la gente empieza a juntarse para ver qué está pasando, con lo cual la mitad de la crisis ya está solucionada.

‑¿A ese momento no hemos llegado todavía...?

‑No..Recién están cayendo algunas go­tas de agua de la tormenta. Los saqueos son un buen ejemplo. Fijate en Tres Arroyos, la causa del conflicto es un elemento irracional, una cosa que no tiene nada que ver con lo pú­blico como es la violación, que es un hecho íntimo
Al quedar impune, la ineficiencia policial hizo suponer que la nena se hubiera salvado. Toda conducta irracional colectiva está basada en una escena irracional primitiva y ancestral. Matar a una nena que es algo aterrador, onirí­co, esos terrores arquetípicos. Lo racional que­da sin energías y se queman los coches y la bola se agranda porque la policía quiere repri­mirlos y no se dan cuenta que esa gente está más allá de la represión.

‑Se detecta entre los jóvenes una acti­tud de "no futuro” no relacionada con lo europeo, sino con una crisis del subdesa­rrollo…

‑Creo que la crisis está definida porque no hay secuencia histórica. Separá el tiempo y entonces separás la significación porque yo sé quién soy si sé donde voy. Si no hay perspecti­va no hay prospectiva.

‑Esto crisis vos la ves con cierto optimismo, si cabe la palabra…

‑Se puede apostar que en una crisis un paciente se va a matar o que va a reorganizar su vida y le va a encontrar sentido a su exis­tencia. Porque la cura no tiene que ver con de­jarse de mear en la cama sino con el sentido de la existencia.

‑Hay una gran crisis institucional, un desengaño enorme…

‑No, para mí no fue un desengaño, ya sabía...

‑Me refiero a la gente...

‑La gente quiere engañarse con una es­peranza, todos apuestan como al prode pero saben que no lo van a sacar. Yo tenía la teoría de que Menem no existía: algunos dicen que es un minero riojano, otros que es un play boy de Punta del Este, otros dicen que es un diplomá­tico que habla con Bush, otros dicen que es un deportista. En una época de crisis tiene que­ aparecer alguien que tenga todas las posibili­dades. Menem no existe, es una alucinación colectiva.

‑¿Se puede suponer que la tormenta va a pasar por la violencia ... ?

‑Se puede ver la violencia ahora como una iniciativa privada. Los pobres, los honestos se pusieron violentos. El padre honesto se da cuenta que los tiempos mutaron y que el hijo tiene que tener otros códigos y entonces no lo condena. Porque el hijo ve que el padre labura catorce horas y se muere de hambre, entonces el discurso honesto del viejo es una gilada, por­que además roban todos los de arriba y cada tanto te enterás de que el jefe de una banda era policía. Mutaron los valores.

‑Me hablabas hace un rato del "anillo de la marginalidad”, ¿por qué no reflexiona­mos sobre ese tema...?

‑Mirá, yo me pasé quince años estudian­do y analizando y ayudando a gente con problemas mentales para saber qué es la locura y realmente no podía conse­guir saber qué era la esquizofrenia. De pronto invertí la pregunta, al estilo zen. Los chinos di­cen “La noche empieza al mediodía”. Y empecé a preguntarme qué es la cordura? Em­pezó a extrañarme que haya tanta gente que está cuerda, ¿por qué no hay más gente que esté loca? Empecé a asombrarme de los que se sostienen, los que creen que existen y que tie­nen una identidad. Estamos todos definidos por una trama de suposiciones básicas que mientras no las cuestiones te llaman sano. No es que los sanos no deliramos sino que delira­mos con un solo delirio. El loco del hospicio tie­ne códigos, mitos, dios, tiene todo pero juega solo a ese juego y además no puede trasmitir la coherencia de su código. Pero, ¿qué pasa cuando empieza a tambalear el mundo y co­mienza la mutación? Esa trama deja de soste­ner el delirio colectivo y surgen las ansiedades psicóticas. Estas ansiedades son dos: las an­siedades de pérdida, de tristeza y las de ata­que. Tristeza y miedo son las dos ansiedades básicas y cuando son muy intensas desestruc­turan la sensación de continuidad de la exis­tencia: la persona empieza a sentir que no es él mismo a través de las transformaciones. La mente es un caos terrible, es acrónico, no tiene cronicidad, nuestra realidad está sostenida por la contestación del otro, que nos reafirma nuestra identidad.

‑El sufrimiento humano puede ser de­finido con esas dos palabras: ¿miedo y tris­teza?

‑Hablamos del sufrimiento psicológico, el dolor físico lo tenemos en común con los ani­males. Lo que inventó el hombre, lo único que inventó el hombre es el tiempo. Y la tristeza tiene que ver con el pasado así como el miedo con el futuro.

‑¿Cómo aplicamos esa teoría de las ansiedades a este momento histórico?

‑‑‑Se produce la desaparición del tiempo, aparece un presente donde hay acciones que no tienen sentido en relación a un fin, a un pro­yecto. Fijate que los chicos de la calle no tie­nen futuro y ellos son el indicador máximo de lo que nos pasa a todos. Hoy somos todos una especie de chicos de la calle porque estamos en un presente sin destino. Por eso son muy importantes la violencia y la droga, porque hay que tapar ese vacío que produce este presente continuo.

‑¿Vos seguís trabajando con los chi­cos de la calle?

‑‑‑Con Alicia Salas tenemos el Bancapibes. ­También estoy supervisando un trabajo en Pa­raguay que se llama "Calle escuela” y en ­Brasil sobre “meninos da rua”. Son los grupos de alto riesgo, el grupo de alto riesgo es el que queda pegado en el presente, no les importa morir, a vos te importa morir porque no querés dejar inconcluso al otro que vas a ser.

‑También puede ser heroico vivir en el presente continuo...

‑Ahí dijiste la palabra que tiene mística. Eso te sostiene. Pero heroico es morir por algo. Los chicos de la calle se sostienen porque han ­enganchado una corriente muy solidaria de amor y de odio y trabajan así con una identidad colectiva, una especie de tribu o de patota.
‑Suena bien.

‑Te aseguro que están mejor que noso­tros. Acá, a vos te dan un abrazo y a los diez minu­tos esa persona puede convertirse en un ene­migo. En la desesperación hay sostenes más reales. Después de la dictadura militar había habido tanta soledad y tanta maldad que que­daban espacios aparentemente fáciles de armar. Ahora no es tan fácil, porque hay deses­peración, no hay alegría para salir del miedo.

‑¿Qué es un desesperado?

‑Un hombre desesperado es un hombre que no se espera a sí mismo. Yo existo si me contruyo adelante y después me pongo en mar­cha hacia eso... la gracia está en que yo me encuentro conmigo mismo arrojado adelante.

‑Entonces estamos en un tiempo desesperado...

‑Claro. No nos esperamos. Y no esperar­se es sentirse terriblemente solo. Cuando que­rés a alguien es porque ese alguien te mira con tanta intensidad que te hace existir. Vos lo querés porque es tu testiqo.

‑¿Vos creés que existe una “identidad argentina"?

‑No, no hay una identidad nuestra. Está por contruirse. Este país quedó signado por Garay y por todos los que vinieron a agarrar el oro para llevárselo a España. Buenos Aires hasta quedó con la empalizada que construyó Garay y que se llama General Paz. Adentro de la empalizada fue siempre Europa y afuera el país. A este país hay que hacerlo de nuevo pero hay que llamar gente que no sea pariente de Garay.

‑No pasa lo mismo con Brasil, Brasil tiene identidad...

‑Ni con los Estados Unidos, allí fueron ti­pos que no iban a volver nunca más a Inglate­rra. Entonces adonde pisaban, era la casa de ellos. Esto es un absurdo: una especie de balsa
llena de europeos que cayeron en un continente extraño que todavía hoy no comprenden,

‑Los pibes siguen pensando en irse...


‑Pero yo creo en la mutación. Después de la crisis quizá exista una Argentina. Todos los que buscan el ser nacional terminan dicien­do cosas abstractas que no se les entiende na­da, en cambio en Brasil cualquier campesino siempre quiere ser brasilero.

‑Las mutaciones de las que hablamos también se perciben en el erotismo, en el encuentro sexual. Hay una cierta descreen­cia en los ritos...

‑La atracción sexual es una excusa para que uno converse. La ventaja de acostarse con alguien es que vos quedás relajado en una ca­ma y cara a cara con un humano. Sirve ade­más para que los dos se sostengan en la an­gustia de muerte, lo único que para la angustia de muerte es el sexo y el amor. La muerte, en el fondo, es despedirse de uno mismo: bueno, Alfredito, estuve tantos años charlando con vos, qué horror tener que despedirnos, lo que te salva entonces es hablar con otro, controlar las ansiedades de la angustia de la muerte, del sentido de la existencia

‑Al final ¿la vida es un montón de bo­ludeces?

‑Creo que es creer en la posibilidad de esas boludeces. ¿ Vos viste esos pompones de azúcar que venden en las plazas?. Cuando lo comés no hay nada, hay aire. Bueno, eso es la vida: nada. No hay sentido, ni siquiera lo podés buscar, te lo tenés que construir. En el Amazo­nas hacen ritos, inventan su sentido, se dan con drogas y bailan y hablan y se abrazan, ha­cen una ceremonia que organiza la temporalidad del año. Pero un tipo drogándose solo en un cuartito es la cosa más desesperante‑

‑En ese sentido las ciudades están condenadas...

‑Si vos vivís en el tercero y yo en el cuar­to, cagamos. El edificio no tiene un espacio
comunitario. Los indígenas ponen las chozas en círculo y en el medio queda un espacio vacío que es donde se reúnen. Entonces, aquí la gente está sola. Dejalos solos y los podés do­minar. No tienen otra cosa que hacer que mirar la televisión, y por allí les mandan el mensaje. Hay una prohibición del espacio comunitario y eso no permite que haya construcción del futu­ro. El televisor nunca te escucha. En el Hospital Borda teníamos un paciente que creía que el televisor lo veía, y pa­recía loco, pero el único televisor razonable se­ría uno que te viera y al que vos le pudieras contestar, y si no, es un psicópata que te manipula.

‑La palabra realidad viene de real, que significa orden del rey. La realidad es una orden.

‑Es una realidad modificable. Los filósofos están modificando siempre esa orden. Pero son imprescindibles los poetas, los marginales. Las sociedades son como los troncos de los árboles. En el centro, el árbol está muerto y está cada vez más vivo hacia la periferia. Lo central, que es la adaptación exacta a las normas está muerto: los empleados, la señora de la casa, las niñas recatadas, los militares que cumplen con todos los reglamentos. Hacia la periferia está un segundo anillo que toma como referente a lo central: los poetas, los neuróticos, los pequeños delincuentes, los estafadores, los que fuman un poquito de marihuana, los adúlteros. En el anillo más exterior y más vivo están los mendigos, los delincuentes profesionales, los psicópatas, los drogones En cada momento histórico, esa geografía cambia. Muchas veces, los que están en la periferia y que eran transgresores, se convierten en adelantados. Hay una categoría darviniana que son los especimenes 'mutantes. Por ejemplo, los pescados con las aletas lobuladas que parecían monstruosos para los pescados que tenían unas aletas hermosas. Pero se empezaron a secar los pantanos en el cuaternario y se cagaron de risa los de las aletas lobuladas porque ellos pudieron sobrevivir en las zonas pantanosas y después dieron lugar a otras mutaciones hasta llegar a los reptiles, quienes conquistaron la tierra. Y está el caso de la mariposa áptera de las islas del Pacífico. Por un accidente genético hubo una mariposa que quedó sin alas. Era horrible. Pero cuando empezaron a azotar unos vientos muy intensos todas las hermosas mariposas murieron arrastradas al mar y las que sobrevivieron fueron las ápteras que se agarraron a la tierra. En ese sentido, yo creo que hay una cantidad de marginales actuales que son los modelos del futuro. Yo quería hacer un afiche hace unos años que dijera: “Joven argentino: sigue el curso de mendigo'” Lo iba a dar yo ese curso. Si un muchacho hubiera hecho el curso de cartonero no tendría hoy que estar recibiendo los 20.000 australes. Yo decía: hay un mendigo en tu futuro.


*Fuente: http://www.moffatt.com.ar
http://www.moffatt.com.ar/articulos/cap1/01AR11_ESASOMBROSOGENTECUERDA.doc






El sombrero*



Por Eduardo Pavlovsky *


Cuando subí al taxi lo primero que me llamó la atención fue que el taxista llevaba sobre la cabeza un sombrero marrón claro con una faja roja y visiblemente ladeado sobre su cabeza. El hombre tendría entre 65 y 70 años, y silbaba muy alegremente. Pasé un rato observando su cabeza, había algo que
me cautivaba, me seducía. El color, tal vez marrón muy clarito. La faja roja y el tono inclinado de su postura. Le quedaba muy bien y lo portaba con una elegancia singular. Diría yo que estaba orgulloso de su prenda.
-Lo felicito por su sombrero -le dije-. Le queda muy bien. Lo lleva muy bien.
-Eso es lo importante. No sólo ponérselo sino llevarlo con alegría. No sabe usted los sapos que me tuve que tragar con los pasajeros. Un señor sesentón me preguntó si yo tenía hijos. Le dije que dos. El agregó: "Y sus hijos no le dijeron que a su edad ese tipo de sombrero, encima ladeado, es un mamarracho, una falta de seriedad inconcebible". "¡A mí me gusta mucho!", le contesté. "Que le guste mucho no significa que no sea una actitud provocativa. Como si yo anduviera en calzoncillos en Cariló porque me gusta
mucho. Además, ¡ese color no es para su edad!" Se bajó tremendamente ofuscado y haciendo gestos de desaprobación.
Una señora me preguntó de dónde había sacado ese sombrero. Le dije que se lo había visto puesto en una película francesa a Alain Delon y, cuando cumplí 60 años, me lo hice igualito y a medida. "¡De la mafia francesa tenía que salir! ¿Usted tiene familia?" "Enviudé a los 50 años y tengo dos hijos y un nieto." "Hágalo por su nieto: cómprese una buena gorra y sáquese ese sombrero mafioso, hágalo por su nieto."
La verdad es que yo no comprendía la relación que establecían entre mi familia y el sombrero. Pero parecía muy importante para ellos. La señora permaneció en silencio durante todo el viaje y al bajar me dijo: "Cómprese una buena gorra, no se olvide. Pero no de colores chirriantes, discreta".
El colmo fue un señor que entró al coche y en la primera esquina me dijo que me detuviese y se bajó mientras gritaba: "¡Yo con putos no viajo!".
Una adolescente me preguntó de dónde había sacado ese sombrero, que le dijera dónde lo podía comprar para usar en su disfraz en los próximos carnavales.
-Usted sabe una cosa, mister (me gustó lo de mister). Los domingos voy a comer un asado a lo de mi hermano que vive en una villa y nadie nunca me dijo nada allí y voy siempre con el sombrero puesto, y no me lo saco.
-Lo que pasa -le dije- es que aquí viaja la clase media, la del sentido común -le comenté-. Esos son los que tienen los prejuicios. El hombre común.
Pensé en esos momentos en una frase de Noé que dice que en Buenos Aires, donde a todo le tienen miedo, todo se resuelve con "colorcitos" y "tonitos", y donde el concepto que regula es el de la "justa medida".
-Yo lo estuve pensando mucho y llegué a una conclusión. La gente no aguanta que uno la pase bien. En general la gente no se anima a hacer las cosas que le gustan. Se sienten frustrados toda la vida. Mi sombrero es todo lo que ellos no se animaron a hacer por miedo, por temor a la crítica. Estoy seguro. Cuando ven un laburante con un sombrero original, sufren. No se lo bancan.
Yo quise a una sola mujer y cuando se murió ella tenía 45 años. Estuve 25 años enamorado de ella. Después, un gran vacío insoportable -algunas minitas-, pero nunca la pude olvidar. El amor que sentía por esa mujer fue y será irremplazable. Si le digo la verdad, yo me he sentido siempre muy feliz. Viví una vida digna. Siempre hice lo que quise. La muerte de mi mujer fue el golpe más fuerte que tuve en mi vida. Pero estoy seguro de que a ella le hubiera gustado mucho. En el fondo creo que me lo pongo para ella. A ella le gustaba mi coquetería. La enorgullecía.
Ahora aprendí a festejarme, ponerme el sombrero de Alain Delon me hace bien.
Me lo merezco. Nunca tuve vergüenza. Mis hijos me dicen: "¿Hoy salís con el sombrero, viejo?". Me quieren. Saben que estoy contento cuando me lo pongo. Que estoy orgulloso. "Vos estás más alegre desde que usás ese sombrero", me dicen. La primera vez que fui a la villa a comer un asado y vieron que me
llevaba el sombrero, mis hijos me acompañaron. Tenían miedo por las cargadas pesadas. Nadie nunca me dijo nada. En la villa no son prejuiciosos. Pero ahora, en mis 70 años, cometí un solo error...
-¿Cuál? -le pregunté.
-Me enamoré hace dos meses de una pendeja de 30. Hay un proverbio árabe que dice que el amor a esta edad se sufre mucho. Estoy como loco.
-Escúcheme, mi amigo -le dije-. El amor a su edad, lo que usted siente es lo importante. ¡Usted está vivo! ¡Más vivo que nunca! Lo importante es haberse animado a enamorarse, sentir todas las alegrías y los dolores del mundo. El amor es como su sombrero. Es el riesgo de vivir intensamente. Usted no se
jubiló de la vida. Deje que el amor lo invada. Es una transfusión de vida. Ahí el taxi paró en Astilleros y Sucre. El se dio vuelta y me dijo con los ojos llenos de lágrimas: "Gracias, hermano, sus palabras me hacen bien. Yo no estoy jubilado de la vida. Es cierto". Me dio la mano y yo se la di también. Los dos estábamos llorando. Pero era un llanto lindo. Libre de prejuicios. No éramos hombres comunes.


* Psicoterapeuta, autor, actor y director teatral. Entre sus numerosas obras se cuentan El señor Galíndez, Potestad y La muerte de Marguerite Duras.


-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-80936-2007-02-27.html





*
Ropa para tímidos: en Italia, venden remeras con una clave para
contactarse con quienes las usan


Las remeras "Shyno" traen un código personal impreso en la espalda. Esa clave permite enviar un SMS que será desviado al celular del dueño de la prenda. ¿El objetivo? Ayudar a los más introvertidos a relacionarse.

WILD 123. El código, impreso en la parte trasera de la remera "Shyno", permite contactar a su dueña. www.shyno.it



Con un código de letras y números impreso en la parte trasera, las remeras italianas "Shyno" fueron creadas con el objetivo de ayudar a los más tímidos a relacionarse. Ocurre que la prenda, cuyo nombre corresponde a un juego de palabras que en español significa algo así como "sin timidez", ofrece un
modo de contacto para enviar mensajes de texto o video anónimos a quien la lleva puesta, dándole la posibilidad de responder y entablar una comunicación.
La remera funciona mediante una tarjeta similar a las telefónicas, que permite cargar en el celular la palabra y el número impreso en la prenda y, de esa forma, recibir los mensajes enviados a ese código, en el móvil. "Un SMS te cambia la vida", dice la compañía desde su blog.
"Shyno" fue creada en 2003 por el estudiante de medicina Simone Gianicola y, desde el año pasado, su capital social está formado por el grupo de moda "Mariella Burani Fashion Group" y el empresario Fabio Arpe. El costo de la remera, de la que hay una versión para hombres y otra para mujeres, es de 50 dólares y puede comprarse a través de Internet o en 250 puntos de venta en toda Italia.
La isla española de Formentera fue el primer lugar en el que se distribuyó la prenda. Las mil unidades que se repartieron allí generaron más de 14.000 mensajes en una semana. Durante 2007, la marca tiene previsto lanzar 200.000 remeras más en Italia, y planea alcanzar el primer millón de unidades en los
próximos tres años. Entre los proyectos futuros de "Shyno" está la creación de matrículas para coches y motos con el mismo sistema.
Fuente: EFE



*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/02/26/um/m-01370734.htm




Correo:


3 Y 4 DE MARZO: CORSOS GRATUITOS EN SARANDI, ARGENTINA*

La Murga “PRISIONEROS DEL DELIRIO” anuncia la realización de sus corsos GRATUITOS los días 3 y 4 de marzo de 2007, a partir de las 1900 horas.
Los mismos se realizaran en la intersección de las avenidas Roca y Debenedetti, en Sarandi, frente al
club San Martín.
Desde Capital los bondis 10, 259(ramal L) y 33(ramal C), te dejan en el club (Avenida Roca).
También podes ir en tren bajando en la estación Sarandi (del Ex Roca) o en cualquiera de los bondis
que pasan por la Avenida Mitre y te bajas cuando esta pasa por el VIADUCTO Sarandi (Altura Mitre al 2700). De allí son tres cuadras por Debenedetti hasta el club San Martín.
Si te venís en lancha podés amarrar en la punta del Dock Sud y de ahí son pocas cuadras….
Si venís en helicóptero...tenés dos alternativas, si el helicóptero tiene flotadores, podes acuatizar en la
laguna “La Saladita”, que esta a dos cuadras del corso.
Si venís en helicóptero tradicional, podes aterrizar en la cancha de Arsenal de Sarandi. (Avisa, para que te prendamos luces del estadio..) De onda CHEE!!!
Junto con el murgón anfitrión actuaran murgones invitados.
Para información adicional podes escribir a: saviolamurga@hotmail.com


-Enviado para compartir por Alfredo Armando Aguirre choloar@rocketmail.com







*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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