Wednesday, September 12, 2012

¿ES LA MIRADA UNA PUNTA DE PALABRA IMPOSIBLE?


*Dibujo: Ray Respall Rojas.
La Habana. Cuba



A mi hija Sarah, la princesa majadera.


EL ARTE DE SOÑAR*



Acudo a darle el beso de buenos días a mi princesa de cinco años. - ¿Has dormido bien? - le pregunto como cada mañana.- Sí, de maravillas - responde mimosa - y tuve un hermoso sueño.- ¿Me lo cuentas?- No puedo - mueve la cabecita - ¡últimamente estoy soñando demasiado rápido!




DESMEMORIA*


Me pregunta qué significa "vulnerable". Además de explicarle, le pongo un ejemplo: - El talón de Aquiles era su punto vulnerable. - pausa, silencio, noto que se ha quedado en blanco, le doy una pista -¿Recuerdas a Aquiles. la guerra de Troya?- No - responde con naturalidad -, era muy pequeña cuando aquello.




ELIXIR DE LARGA VIDA*


- Mamá, dice la maestra que los niños que no coman vegetales van a vivir menos. - Ajá - le respondo -, ¿y a qué viene el comentario? - Nada - me dice - es que quiero saber cuánto tiempo de vida me queda...




CLASE MAGISTRAL DE CINE*


Del diario de mi hija, a los 8 años:  "Consejos para ver cine: Si te ríes, es una comedia. Si lloras o te quedas serio, es un drama o una tragedia. Si apagas y te vas a hacer otra cosa, solo es una mala
película".




MATERNIDAD*


La gallina de los vecinos está dando un escándalo mayúsculo. Me pregunta por qué las gallinas "a veces hacen esas cosas".  - Aunque no lo creas - le respondo - todo ese alboroto es porque han puesto un huevo.-
Debes entenderlas, mamá, es la emoción de ser madres.




ES MEJOR PRECAVER...*


Recuerdo que escuché a la maestra regañarla a la salida de la escuela. Le pido explicaciones, pero como veo esa cara que pone cuando quiere inventar una respuesta rápida, le digo: - Dime la verdad,
recuerda que a las niñas que dicen mentiras les da hipo.- ¡Ah! - se asusta y sale corriendo para la cocina.- ¿A dónde vas? - la llamo.- ¡A buscar un vaso de agua antes de comenzar a explicarte!




PROFESIÓN *


Una amiga que me visita le pregunta a mi hija si ya eligió una profesión. Sarah no comprende el significado de la palabra y ella le explica: - Profesión es aquello que más te gustaría ser cuando pasen los años.- ¡Ah! - piensa unos segundos - Ya sé: ¡Adulta! 



-Del libro "El mundo al revés", en proceso de edición.

 *De Marié Rojas.   
La Habana. Cuba





¿ES LA MIRADA UNA PUNTA DE PALABRA IMPOSIBLE?







MORIR POR LA CAUSA*



*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com


Cuando se trata de dar la vida por un cierto ideal, podría levantarse del Campo de la Gloria el ensangrentado granadero Cabral, quien se interpuso en todos los libros escolares para salvar la vida de su General, y permitió que éste continuase la lucha por la liberación de un enorme territorio americano. Y nos conmovería hasta el ojo lloroso y el nudo en la garganta con su gesto de valentía y renunciamiento.
Podríamos hallar entre nubes de gloria y honor a las mujeres que tomaron los fusiles de sus hombres para defender Madrid y retrasar un poco el aplastamiento de la joven República española. Y escribiríamos grandes epitafios para todos aquellos que relegaron su propia existencia para que algo más grande y de relevancia social ocurriese.
Mártires. Alguno de nosotros se plantearía, llegado el caso, poner la propia supervivencia por debajo de alguna utopía con visos de tomar forma y prosperar. No me cabe duda.
El convencimiento de la necesidad de llevar la lucha hasta el extremo de sucumbir por ella es parte de la humanidad, y acaso no sea lo más prosaico sino que se halle entre lo sublime y redentor.
Ahora bien, qué pasa cuando no es uno el destinado a la inmolación, no es alguien de la propia generación que al fin y al cabo es alguien como uno, sino que el mandato de renuncia a la existencia se traslada a un hijo. Todo cambia.
El idealista maravilloso, convencido y firme, ese que no temblaría al poner el pecho a lo que impide la venida de la era dorada, se empequeñece, y duda, y llora entre bambalinas.
Y qué decir del juzgamiento social, qué decir de la forma en que evaluamos a quien entrega su descendencia a la máquina trituradora.
¿Pero no es acaso la misma utopía? ¿No son los mismos ideales que justifican el renunciamiento?
El árabe que envía a su hijo a cometer un atentado suicida es un fanático. Los que envían a sus hijos al muere son obnubilados irracionales, menos que animales. Los animales protegen a su prole. Eso decimos, con el dedo en alto y voz segura.
Pero y entonces cómo. En qué momento cambió la luz para que el mismo acto se transforme, y la esencial pureza mute en lo más vil y despreciable. Imagino a la madre del granadero Cabral gritando por sobre el estruendo del choque de las espadas, y si ella lo insta a arrojarse del caballo no me gusta, me repele. Y por qué, si razonamos con lógica fría, por qué.
Los héroes caídos no tienen madre ni padre, no tienen hijos. Entendemos el desprecio a la vida cuando es la propia, fundamental sinsentido si es que los ideales son tan redentores.
Me planteo entonces la cuestión del costo vital, de hasta dónde llega la luz del sol y comienza lo umbrío. De cómo cambia la consideración del mártir según acordemos o no con la causa que este sostiene. Héroes o fanáticos, personas justas y nobles o dementes enceguecidos.
Y la cuestión generacional de lo aceptable, y la fundamental verdad o no de las búsquedas cuando depende del vínculo familiar que consideremos apropiado o depravado mandar al muere a otro ser humano.
Puedo dar mi vida por esto, mi hijo debe dar su vida por esto. Ni con mucho es lo mismo. Pero entonces qué, entonces cómo. Cada católico promete en el bautismo de su niño que ese bebé sonriente será un soldado de Cristo, y pertenecerá al Señor de los Ejércitos. Pero no cavila sobre ello ni piensa que dicha promesa deba cumplirse eventualmente. Es cosa del pasado. Pero lo promete aunque no piense en la palabra empeñada. Tiempo hubo en que dicho juramento implicaba martirio y persecución.
Vuelvo a la extrañeza, vuelvo a la pregunta. En qué momento dar la vida es algo aconsejable si sirve para uno pero no para los descendientes. Cómo sostenemos causas que se deslían si no las defendemos nosotros sino los jóvenes sucesores. Hasta dónde lo digno y desde dónde la necedad.
No tengo respuestas, me refugio en el caótico universo.






Placeres del lenguaje*



Palabra delicia,

                     señuelo,

sostenida en los bordes,

                tiembla


Es sólo un  beso en la nuca de la página.



*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com






Apuntes sobre lo que acontece en Comodoro Rivadavia (*) (**)



*Por Miguel Angel de Boer. deboer_miguel@uolsinectis.com.ar



Como he mencionado en textos anteriores -  conceptos que han sido ampliamente desarrollados por los colegas del EATIP (1) en distintos trabajos - se produce una situación de crisis cuando la capacidad de respuesta de una estructura social no responde a las soluciones requeridas para mantener la misma. Así, el desequilibrio consecuente deteriora o desintegra lo instituido, con perdida de los referentes que proporcionan certidumbres, seguridad y protección adecuado a sus integrantes.
En la misma medida se va instalando una regresión, una pérdida de valores, de la cohesión colectiva y de los sentimientos de pertenencia necesarios para un sustento  identificatorio. En consecuencia y en tanto lo amenazante se torna persecutorio, lo individual y/o grupal (barras, por ej) van cobrando predominio en desmedro de lo colectivo y comunitario.
Estas desestructuraciones se producen tanto en situaciones de debacle económica y/o política como en períodos de prosperidad. El progreso económico -mas aún si es abrupto- también produce cambios (2) que alteran el equilibrio social, como asimismo los usos y costumbres cotidianos, con la consecuente anomia, es decir, la pérdida creciente de normas o el desmoronamiento de los modelos legitimadores de las mismas. Deslegitimización a la cual contribuye la impunidad, esto es, la falta de castigo a la transgresión a las normas, que a la vez se naturaliza y justifica (3)
            Los cambios, por su vertiginosidad, no permiten una adecuada elaboración, procesamiento o posibilidad de elaboración y/o significación de los mismos, lo cual se expresa en vivencias de inseguridad, vulnerabilidad, desamparo, desconfianza, pesimismo y ansiedades persecutorias y catastróficas, dada la contingencia de los hechos y sucesos, donde todo es posible, toda estabilidad es efímera y toda predicción infructuosa. En lo económico, en lo afectivo, en el manejo del tiempo y el espacio (4) Nada es seguro y todo es posible. Se trate de planificar un viaje, de padecer un accidente, de ser beneficiario de un hecho afortunado,  de que se produzca un cambio climatológico imprevisto o de ser víctima de un robo o una violación en cualquier momento del día (5). Esta conjunción contradictoria de posibilidades infinitas por un lado, y absolutas incertezas por el otro, es factor de miedo y angustia, por cuanto lo único permanente es la percepción angustiante y temible del riesgo que conlleva el existir.
La lógica predominante en la sociedad actual promueve el consumo como único modo de inclusión reconocido o validado. Ya no solo el hecho de adquirir para tener sino por el consumo en si mismo. Bulimia consumista del consumo. No se compra -los que pueden- para usar o para tener sino para, ni bien sea posible, desecharlo por algo nuevo. “Fetichismo de la mercancía”(6).  Conlleva también la mercantilización del ser humano, que pone su vida al servicio de un “trabajo” que, aunque lo enferme y cosifique, está al servicio del consumo y no de su desarrollo personal, y fundamentalmente de la “ganancia” de quien usufructúa sus esfuerzos, para ser “descartado” en cuanto deja de ser  productivo o “viable” (7) .
Por otro lado están los que no obtienen ni siquiera lo indispensable para satisfacer sus necesidades mínimas en alimentación, vivienda, educación, salud.  Así contrastan el despilfarro con la pobreza. La exhibición de los que pueden con la envidia de los carecientes. Casas “inteligentes” y cuatro por cuatro por un lado, viviendas sin luz, gas, agua, cloacas, por el otro. Sentimientos de superioridad por un lado, resentimiento por el otro. Todo lo cual genera una frustración generalizada. En los excluidos: debido a la injusticia y la denigración que padecen. En los que no: porque la obtención compulsiva de bienes materiales incrementan, en la misma medida, el agujero negro del vacío existencial, la falta de significado y sentido de sus vidas: el aburrimiento y el hastío en la nada de la abundancia material (8).
La realidad extra, intra e interpsiquica es traumática. Lo que dificultad la posibilidad de representación psíquica de lo que acontece. No se logra mentalizar. No alcanza “ver” para “creer”. Todo “parece mentira”. Disociación (no darse cuenta), despersonalización (sentirse raro)  y desrealización (percibir al contexto como extraño), (9) con mecanismos de proyección e introyección masivos (atribución a lo externo el peligro o amenaza interno o viceversa, generando un estado confusional que impide la discriminación , “no sé si yo estoy loco o están locos los demás”), negación, omnipotencia y la búsqueda compulsiva de la excitación  a través de conductas de riesgo y de peligro como el consumo de sustancias y, cabe agregar, de toda conducta adictiva: aquella que tiene su origen en una supuesta búsqueda de placer por medio de un objeto -droga, trabajo, deporte, sexo, juego o lo que fuere- y que luego se debe llevar a cabo compulsivamente con el fin de aliviar el displacer (abstinencia) que impone su ausencia, son algunas de las defensas psíquicas y conductuales (que con el tiempo se tornan una táctica de sobrevivencia, un modo de vida) que se implementan para tolerar este estado de las cosas (10).
Todo lo señalado es fuente y expresión de la violencia.  Los innumerables estímulos (internos y externos) imposibles de ser mediatizados por el psiquismo, buscan su descarga. La ideación obsesiva y las conductas impulsivas generalizadas, expresan las limitaciones en la capacidad de pensar críticamente, de reflexionar, de simbolizar, de significar, de construir.
 El pensamiento concreto, las emociones, las fantasías (o las pulsiones mismas) se manifiestan en la acción (acto) Se hace. Se actúa. Se lleva a cabo. Después, con suerte, se piensa. “Just do it” (11). Soy (somos), me afirmo, en la medida que suprimo o someto al otro (en sus ideas políticas, en su nacionalidad, en su sexualidad, en su religión, en aquello que es distinto a mí). Existo en la medida en que el otro/los otros, no existe/n (como se suelen decir los hinchas de fútbol cuando se refieren a equipos adversarios, donde ya no se trata de ganar un partido, sino de “lastimar”, “pasar por arriba” o  directamente de “matar” al del otro “equipo”), bien porque yo mismo siento que no existo o me desvanezco, bien porque el otro “espeja” mi atroz precariedad identitaria. Todo lo “no yo” es peligroso y amenazante (12). Incluso lo supuestamente familiar. Mi propio “yo”, enajenado, también lo es, claro.
Sin empatía ni continencia los sentimientos y fantasías destructivas más perversas se potencian a la espera de su concreción. Solo basta un desencadenante para que se manifiesten en toda su magnitud. Aunque tal vez la mayor de las violencias es aquella que actúa por omisión en tanto ejercicio de poder: lo que pudiendo hacerse no se hace, lo se hubiera podido hacer a tiempo, lo que se quiere hacer cuando ya es demasiado tarde. Violencia que genera violencias (13)
El yo empobrecido, en una sociedad que se percibe empobrecida: sea a nivel gubernamental, de la oposición, las empresas, los sindicatos,  la escuela, el hospital, la familia, la iglesia, el club, los medios de comunicación, en fin, las instituciones (o sea: la política, la justicia, la educación, la salud). La “inseguridad” no solo está referida a la indefensión frente a la delincuencia (que es producto del fracaso social y cultural y no un cuerpo extraño,  como falsa y arteramente se pretende conceptualizar a los fines de resolver el problema de un modo simple; a tal punto que en un medio local se propuso una encuesta on line sobre como afrontar la “inseguridad” y figuraban distintas opciones menos la de la: prevención), sino a que, como he mencionado, nada es predecible en la cotidianeidad. Como en una cada vez mas extensa “tierra de nadie”, la arbitrariedad y/o el azar son las variables que condicionan una tensión constante fobígena y psicotizante. Lo que no promueve la creatividad y el afecto, sino por el contrario la rigidez, la estereotipia, el prejuicio, la anestesia alexitímica (la no percepción de los sentimientos), la bronca, el odio. Desde hace ya tiempo, ya nadie se emociona ni conmueve sino que se “quiebra” (término que se impuso en la dictadura refiriéndose a las víctimas doblegadas en la tortura). Se generalizan asimismo el desapego, la indiferencia, la identificación con el psicópata manipulador, como correlatos de una vulnerabilidad que extenúa cotidianamente los mas estoicos esfuerzos  de quienes se sienten atravesados por situaciones que les suelen ser incomprensibles (14). Y muchas veces solo en el imaginario bunker del repliegue omnipotente, real o fantaseado - con alarmas y cámaras de seguridad externas o internas prestas a detectar el “peligro” - se intenta generar una envoltura protectora que no hace mas que contribuir a la fragmentación y al aislamiento.
La conciencia de los conflictos y dificultades, implican algo mas que su percepción a nivel cognitivo. Su acción transformadora solo es dable cuando se convierte en conciencia ética, esto es, la convicción y el compromiso de hacer y contribuir solidariamente  a mejorar las condiciones que posibiliten el crecimiento del conjunto acorde a la igualdad de posibilidades y el acceso a recursos similares, es decir, sin privilegios.
La multiplicidad, las transiciones, los cambios, generan contradicciones e intereses disímiles. Pero también enriquecedoras posibilidades de interacción e intercambio (15), en tanto sujetos sociales e históricos y no individuos, con autonomía (capacidad de pensar y sostenernos por nosotros mismos) pero interdependientes de y con nuestros  semejantes (entendiendo que lo que a cualquiera afecta al conjunto; que no hay “se igual” que valga), que somos efectores y a la vez  actores de la cultura y la historia. Sin planteos binarios simplistas que pretenden dar cuenta de realidades complejas, integrando y no discriminando, sin negar – ingenuamente- las discrepancias y la disposición de quienes están dispuestos a todo en pos de sus conveniencias mas egoístas, pero también de muchos que siguen renovando la esperanza en una sociedad mas humana, mas justa, fraternal y altruista.


*Dr. Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Septiembre, 2012

(*) Parte de estos apuntes dieron lugar a una publicación realizada en Febrero del 2010 en el diario local El Patagónico.
(**) Chubut. Argentina. Aunque tal vez bien pueda aplicarse, salvando algunas diferencias, a la provincia de Buenos Aires, a Denver o  Wisconsin. (En cualquier momento nos aparece un psicópata serial o uno que use de blanco a una mulititud)



Notas:

(1)     Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial http://www.eatip.org.ar/

(2) Desde la activación petrolera, la ciudad de Comodoro Rivadavia - según distintos parámetros, dado que no hay censos oficiales a la fecha – ha por lo menos duplicado su población desde el año 2001 a la fecha, lo cual ha traído aparejado numerosos problemas vinculados con la falta de infraestructura y servicios,  implicando un verdadero colapso en su funcionamiento. No sólo por su crecimiento poblacional, sino por el incremento del poder adquisitivo y el circulante de dinero que promueve la actividad petrolera, con el mayor parque automotor per cápita de la Argentina, por ej.

(3) Impunidad que se enraiza históricamente en los innumerables hechos criminales perpetrados desde el Estado sin que - en algunos casos nunca, y en otros hubo de pasar mucho tiempo - se produjera la sanción correspondiente (desde los masacre de los obreros y peones patagónicos a comienzos de la década del 20- en este caso por la lana que era necesaria para alimentar  la industria textil inglesa -  hasta el genocidio perpetrado por la Dictadura del 76 para “reorganizar” la economía. Y en todos los casos para impedir o anular  los derechos de las mayorías o las luchas en defensa de las mismas o en pos de objetivos que ponían en peligro el “orden” establecido). Cabe preguntar ¿hasta que punto estos modelos de violencia y crueldad  no repudiadas por el castigo, siguen replicándose actualmente en acciones  individuales y/o colectivas en total identificación con los mismos? Patotas que irrumpen en domicilios, uso de electricidad y torturas (incluida la picana) para obtener información, secuestros y desapariciones (en Comodoro mas de treinta sin esclarecer), etc. que siguen aconteciendo en democracia. Ni que hablar del trato a los presos  en las cárceles o el accionar policial que en nada se desemeja a lo que ocurría durante la dictadura. O bien en comentarios como  “en la dictadura esto no pasaba”, que muchos mencionan ante hechos delictivos y de inseguridad, o  en propuestas como “la pena de muerte” o lisa llanamente “habría que tirarlos al mar desde un avión”. Es una tremenda paradoja que para dar fin a la delincuencia y a la inseguridad se reivindique la metodología mas atroz que haya existido en la historia argentina: el Terrorismo de Estado que, no por casualidad, se justificó con la teoría de la “Seguridad nacional” en su lucha contra “la delincuencia subversiva” y la “corrupción”. Que de paso (¿o acaso no fue su objetivo primordial?) hayan destruido todas las conquistas sociales que implicaron años de lucha y asesinado a los representantes populares mas genuinos para transformar la economía en beneficio de una minoría “nacional” y de intereses extranjeros, que se hayan enriquecido con robos (incluidos niños) estafas y extorsiones, perpetrado un vaciamiento educativo, cultural, entre otras minucias, no parece relevante para los actuales  “pedidores de mano dura”, dado que en realidad son su expresión mas directa. No cabe duda que el discurso ideológico autoritario de la dictadura aún persiste en el imaginario de una gran parte de la población, pese al tiempo transcurrido. Cosa que no debe sorprender: así como en los juicios realizados a los represores se han ido revelando las complicidades civiles, los próximos a efectuarse en las causas de secuestros, torturas, desapariciones en campos de concentración que funcionaron en nuestra ciudad, seguramente develarán también el grado de colaboración “patriótica” activa que hubo en la región (de la cual ya ha ido dando cuenta las listas del PCI, Personal Civil de Inteligencia, que han sido publicadas hasta la fecha). Cabe recordar que en el 2004 escribí un relato ficcional sobre este tipo de mentalidad autoritaria que fue publicado  como un ensayo debido a la muy mala fe del periodista que lo hizo (pues me había consultado previamente de que género se trataba) y que con bastante gusto difundieron  varios sabiendo que se trataba de “carne podrida” http://www.poesi.as/pcmigboe07.htm
           
    (4) De esto han dado cuenta numerosas investigaciones y publicaciones vinculadas a los cambios tecnológicos, comunicacionales y demás. Pero en relación a lo que mencionaba con lo que ocurre en Comodoro, todos los parámetros han ido variando en forma constante. La falta de estacionamiento y el congestionamiento vehicular, las colas en bancos y comercios, las demoras en la atención a todo nivel (como en las prestaciones de salud), los cortes de calles y rutas por conflictos sociales, etc. generan una tensión permanente en la población (sin por esto dejar de incluir como parte de la misma a los que deben atender al público, a los prestadores, a los que realizan cortes, que padecen zozobras similares), por cuanto los tiempos son incalculables, sea para trasladarse de un lugar a otro, sea para hacer un trámite, pagos de servicios o una simple compra.  Con lo cual se incrementa la irritabilidad, la desazón, la baja de tolerancia, incidiendo a la vez en la interacción  y restringiendo la movilidad personal y/o familiar. “Prefiero quedarme en casa”, “tenia ganas de salir pero me quedé porque es un lío”, son algunas de las frases mas frecuentes que se escuchan. Otra: “Mejor no enfermarse, o porque te dan turnos para dentro de un año o si  te tienen que internar no hay camas, y menos tener una urgencia, porque cuando llega la  ambulancia ya estás muerto” (o bien las trágicas secuelas, a veces irreversibles,  que deben sobrellevar víctimas y familiares debido a la demora). Una de las mas impresionantes (por lo que implica) consecuencias de esta vertiginosidad, se patentiza en lo que parece ser la negación de la muerte y el duelo mismos: cada vez con mas frecuencia nos enteramos de un fallecimiento cuando ya ocurrió el sepelio del occiso, pues ya se realiza cada vez menos el inmemorial ritual del velatorio que desde su aparición ha venido elaborando, como modo de afrontar la finitud, la especie humana. ¿No será este desconocimiento de la muerte una manifestación directa del poco aprecio que se tiene por la vida?


(5) Tiempo atrás, en el mismo día, una persona mayor falleció, mientras dormía, carbonizada por un  incendio accidental con un artefacto (pues no tenía gas natural), al tiempo que a otra - también mayor y durmiendo -  la encontraron congelada por el frío, pues carecía de todo implemento. Si bien estos tristes ejemplos se caracterizan por un franco componente socioeconómico, sirve para ilustrar la idea de que “nos puede pasar cualquier cosa” debido a lo azaroso que se ha tornado la vida actual. Posiblemente explique también el refugio en recursos mágicos (“manosantas”, “caciques”, profesores, brujos, y diversos “especialistas” en magia negra, blanca, roja, “limpiezas”, “amarres”, “nudos”, “candados”, “uniones”, “curas”, que no pocas veces incurren en el ejercicio ilegal de la medicina) que conjuren la aleatoriedad o falta de certeza de lo que puede acontecer.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
(6) Trascendió la información de que una de las cadenas de electrodomésticos mas importantes del país había logrado su récord de ventas de todas sus sucursales en esta ciudad.


(7) Si bien este es uno de los rasgos predominantes del capitalismo, en el caso de la actividad petrolera se destacan factores característicos en nuestra zona. Trabajo verdaderamente estresante e insalubre, por su horarios prolongados, (el trabajador permanece un promedio de 12 horas fuera de su hogar dadas las distancias donde se encuentran la áreas de explotación), en muchos casos con guardias rotativas de lo mas variadas (6x3, 4x4, 21x7, 30x10 , etc. que indican los días de trabajo por los días de descanso, con el tremendo impacto en el ritmo vital que esto significa), con grandes riesgos de accidentes y enfermedades laborales: inherente a las tareas mismas (exposición al frío o el calor, maniobras peligrosas y de esfuerzo, uso de material tóxico, etc), en un medio geográfico que por sus características acentúa el aislamiento y la soledad,  no en pocos casos conllevan al agotamiento físico y/o por estrés, a la depresión,  ansiedad, a las crisis de angustia (pánico) y a las fobias, al consumo de sustancias legales e ilegales (donde la cocaína se ha sumado al alcohol) o a las enfermedades somáticas mas diversas, de lo cual pueden dar cuenta las estadísticas de los médicos laborales o las ART. A lo descripto cabe mencionar que en muchos casos ocurre casi lo contrario debido a personal supernumerario por cupos que imponen los sindicatos en sus negociaciones. Aquí, la rutina, la monotonía, van minando la salud mental de quienes cobran un sueldo solo por cumplir un horario.  Si a esto se suma el efecto deteriorante que produce se en el medio familiar,  no solo por la ausencia (a las horas que el trabajador se encuentra fuera del hogar hay que sumar el tiempo de sueño, con lo que prácticamente solo va a dormir), sino a la conflictiva que genera un verdadero embrutecimiento en el trato interpersonal  (“si en una sala de espera hay alguien gritando por el celular, si se alguien se cuela en una fila medio de prepo”, “si alguien se cruza en rojo en un semáforo, seguro que es un petrolero”, se suele escuchar en la calle), producto del mismo embrutecimiento al que el trabajador es sometido cotidianamente. Así las consultas por depresión, consumo de sustancias, trastornos del sueño, conflictos conyugales, abuso, cambios de conducta y dificultades de rendimiento en los niños y adolescentes, de parte de los familiares son la contratara de la deshumanización constante que implica  el “petróleo”.  Las vivencias de la mujer, esposa o compañera del trabajador petrolero -  las vicisitudes de su rol - merecerían un desarrollo en particular. Aunque, cabe mencionarlo, el desmembramiento no es exclusivo de la familia petrolera, ni tampoco ocurre indefectiblemente en la misma.


(8) Los sueldos exuberantes de los petroleros (si los comparamos con otras actividades, porque en realidad en una gran mayoría son acordes con la insalubridad y riesgos ya mencionados, mas aún si consideramos el alto costo de vida que tiene la región; ni que mencionar los sueldos de los empleados administrativos que, salvo los jerárquicos, son limitados), se traducen en un gran poder adquisitivo y un progreso económico acelerado, que contrasta con la pobre calidad de vida (afectiva, emocional, social, cultural, académica) condicionada por los factores mencionados que caracterizan su tarea, con el tremendo desgaste subjetivo que esto implica. O sea: al deterioro físico se suma el deterioro psicosocial. ¿Efectos patológicos de la “inclusión”? Viene a colación recordar una escena de la película “Diamantes de sangre” en la cual los protagonistas principales llegan a una aldea – la historia transcurre en Kenia – que acaba de ser atacada por los traficantes. Con las llamas del incendio de fondo, se encuentran con uno de los habitantes que está huyendo quien les refiere lo ocurrido (en el desarrollo previo del film ya han visto escenas escalofriantes respecto a lo que están dispuestos los mercaderes con tal de obtener ganancias con la explotación de piedras preciosas), luego de lo cual agrega a modo de consuelo  algo así como: “¿Ojalá que acá nunca encuentren petróleo!”. Dando a entender que todo  sería mucho peor.

(9) “Parece otra ciudad”, “Ya no encuentro ningún conocido”. “Comodoro no es la de antes”, es lo que suelen decir los pobladores mas antiguos refiriéndose a los cambios que se produjeron, y se siguen produciendo,  por la llegada de quienes vinieron atraídos por la posibilidad de trabajo que encuentran en la actividad petrolera. Migrantes internos y  numerosos inmigrantes de otros países han modificado la percepción y vivencia de “lo familiar” o “conocido” que existía antes de su llegada, con el sentimiento de “extrañeza” que esto genera. Y por parte de los “recién llegados” el desarraigo que implica la lejanía de sus lugares de origen y las consecuencias que esto trae aparejado (y que desarrollado en mi libro “Desarraigo y depresión en Comodoro Rivadavia – y otros textos” 3º Edición). Algo que siempre ha ocurrido en los períodos de activación (con sus reflujos correspondientes) pero que ahora ha cobrado una magnitud que no se había producido antes.

(10) Si bien el consumo de sustancias (uso y abuso) es de larga data, donde la ingesta de alcohol ha sido y sigue siendo uno de los problemas mas generalizados en la región patagónica (y el mundo), el poder adquisitivo por un lado, la marginación por el otro, y  con una oferta que se ha ido instalando de un modo gradual y eficaz en estos últimos años, las sustancias ilegales han ido ocupando un lugar creciente en la problemática de las conductas adictivas.

(11) Lo cual se manifiesta en numerosos episodios que parecen naturalizarse dada su frecuencia y diversidad. No sólo los actos delictivos (Comodoro Rivadavia es una de las ciudades con la tasa de homicidio más alta del país, ocupando nuestra provincia – Chubut- el cuarto lugar en la tasa de suicidio adolescente), sino las conductas agresivas y violentas que se manifiestan cotidianamente en las relaciones interpersonales, familiares, laborales. El uso de armas para dirimir conflictos comunes, los abusos, las discusiones o violencia verbal o física sea por choque en una esquina, a un médico por dar un diagnóstico no satisfactorio o a una maestra porque sancionó a un alumno, son expresiones de una agresión destructiva que fluye “libre” y “erráticamente” siendo su percepción de predictibilidad casi imposible. Agresividad no solo ajena, sino también propia, se entiende (“Me siento enojado, violento”, “no aguanto nada”, “estoy que exploto”, son frases que se escuchan con frecuencia). Y digo percepción porque creo que en realidad muchas de las cosas que pasan son previsibles, y se podrían evitar implementando planes y acciones políticas y sociales adecuadas. ¿O acaso no es previsible que si crece la población exponencialmente, si aumenta el consumo de sustancias, si no hay controles adecuados en seguridad, si hay desigualdades sociales, déficits en salud y educación, si los modelos que vienen de “arriba” son de corrupción y violencia, etc., es muy probable que se seguirán padeciendo por mucho tiempo estos episodios, que no por nada, siguen produciéndose, ante la, también, continúa indiferencia de gran parte de la ciudadanía? Indiferencia que, cabe destacarlo, no es el mero desinterés o apatía, sino una defensa psíquica ante la impotencia y la indefensión, un modo de resistencia, que tiene su correlato en la falta de conciencia ética y  de responsabilidad social. (Continuidad del “no te metás” y que sigue quebrantando la trama social)

(12) Este es otro de los factores de porque  los petroleros,  por mas que tengan los mejores sueldos, posean una o mas 4 por 4 y/o varios vehículos mas por familia, propiedades, y puedan adquirir mas electrodomésticos, buena vestimenta o viajar mas que el resto de la población, son considerados - no obstante- “unos negros de mierda” (Trato que también se dispensan entre ellos cuando se trata de facciones sindicales o gremiales diferentes). O que los inmigrantes sean “bolitas, paraguas o dominicanos”, “que lo único que hacen es traer a sus paisanos o mandar la guita afuera” (que las operadoras o bancos se lleven miles de millones no es problema), lo que habla de una xenofobia y discriminación que en el caso de esta ciudad es histórica y contradictoria. Cabe recordar que los que conformaron esta región (luego del exterminio de las etnias originarias) inmigrantes europeos primero, chilenos y de provincias norteñas después, hicieron exactamente lo mismo en su momento. Es decir: ayudaban a sus familiares y paisanos enviándoles dinero o posibilitando su venida de distintos modos (también se casaban a la distancia con esa finalidad). Y también siempre hubo  discriminación y descalificación hacia los “foráneos”, se tratara de “tanos”, “gallegos”, “rusos”, “chilotes”,  “catas” según el momento o etapa.  Pero parece que antes de esta última oleada, en Comodoro éramos todos rubios y de ojos celestes. De los pueblos originarios, ni noticias, como si nunca hubieran existido. En relación a esto, cuando aludo al concepto de identidad, me refiero a rasgos que no son fijos ni conforman esencia alguna, sino que van variando y cuya plasticidad, precisamente, es la que brinda una mismidad subjetiva con continuidad en el tiempo y el espacio. No es algo dado, eterno e inmutable que deba protegerse de “agentes” o factores extraños, concepto que abona los fundamentalismos mas retrógrados.

(13) A ello se debe la alusión que suele tener el común de la ciudadanía al referirse cada vez que asume un nuevo gobierno  “que parece que vinieran de Marte o Venus”. Esto tiene que ver con las reiteradas muletillas de que “lo heredado por la nueva gestión” o que “ahora si se resolverán los problemas de fondo” son vividas como verdaderas provocaciones a la memoria y la inteligencia individual y colectiva.  Mucho mas irritante por cuanto muchos de los funcionarios vienen “rotando” a través del tiempo en distintos cargos (“verdaderos  todoterreno”) asumiendo todo lo que se les ofrece con absoluto cinismo y/o favoreciendo  la incorporación de familiares y amigos en sus respectivas “áreas”, en nombre del pragmatismo (“panquequismo” en el decir popular), de la necesidad de ocupar espacios en el “juego” de la política o por intereses varios, pero que es percibido  por los “votantes” como inmoral (algo a lo que nos acostumbramos en  la neoliberal década de los noventa), corrupto y deshonesto.(¡Claro que hay excepciones!)  En tanto, necesidades que esperan ser resueltas hace años (el principal Hospital público y su deterioro constante, la falta de una Terminal de Ómnibus adecuada, el traslado del basural y las plantas de tratamiento, un parque eólico en donde calcularon mal la velocidad del viento por lo que los molinos no funcionan,  un estadio deportivo a medio hacer, la ciudad judicial, solo por nombrar algunas) o proyectos como la destilería o el Corredor Biocéanico que vaya a saber cuanto dinero insumió y se ha desvanecido en el aire (o en los bolsillos de vaya a saber quienes). Todo lo cual, “esta vez sí”, parece que se va a resolver definitivamente.

(14) No pocos comodorenses de “antes” o de “ahora”, son los que con dedicación y honestidad, quieren lo mejor para si mismos y sus semejantes. Que siguen creyendo que con conciencia y responsabilidad habremos de construir sociedad mas equitativa. Que les duele la injusticia y la desigualdad. Que hacen lo que hacen por convicción. Que aborrecen de todo lo que denigra al ser humano. Esto se manifiesta en lo laboral, en lo artístico, en lo deportivo, en los innumerables actos de solidaridad que ocurren en distintas instituciones, brindando destellos de esperanza que no se amilanan pese a las mas  adversas circunstancias.

(15) Desde su origen, como el país todo, Comodoro se ha nutrido de la multiplicidad étnica y cultural. Muy joven aún,  solo en la  en la medida que se logre una integración que posibilite el beneficio del conjunto, podrá encauzar su potencialidad en toda su magnitud.






LIBERTAD*



*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com


La vida es una inmensa pradera, pero la transitamos por arroyos o ríos que corren por el fondo de profundísimos cañones. Altas paredes nos mantienen en nuestro cauce, cada tanto una bifurcación de los cursos de agua nos permite virar hacia la izquierda o la derecha, y creemos de esta manera que podemos escoger. Pero la vasta llanura de allá arriba, pero el mapa que veríamos de poder sobrevolar el paisaje nos está negado.
 Creemos que elegimos, pero nos limitamos a surcar los pocos caminos que se nos ofrecen. Y algunos van por el río multitudinario, lleno plagado rebalsado de canoas que se empujan se chocan se tocan, dan ilusión de compañía, otros navegan por cursos poco habitados, y se sienten únicos y creen que están solos porque son menos, y creen que ellos eligieron y los otros no, que las multitudes son arrastradas mientras que los solitarios guían hacen dibujan su propio destino, y esto lo piensan con satisfacción mientras el agua, la misma agua los arrastra también a ellos.
  En qué consiste la libertad si en definitiva hacemos lo único que podemos hacer de acuerdo a nuestra educación, temperamento, mandatos imperativos de la especie, circunstancias. Qué sería ser libres si hay una red una telaraña que tiende sus hilos de amigo a pariente, de vecino a jefe, de deseado a deseante. Y si esa red nos agobia pero nos sostiene, qué sería ser libre.
  Sin la red; el salto al vacío, la responsabilidad absoluta, la completa y absoluta responsabilidad por las propias acciones, por la vida que no es ya la que nos toca sino la que nos hemos construido. Sin la red, la imposibilidad de echar la culpa de nuestros fracasos e insatisfacciones sobre espaldas ajenas.
      Ser libre es demasiado peligroso. Quita el piso, nos suspende sobre el abismo, nos deja solos con nosotros mismos mirando nuestras propias caras asustadas. Es mejor ceder a la corriente, ser infelices por culpa de otros, no haber hecho realidad mis anhelos porque no me dejaron, te juro que yo
 hubiese sido si no fuese porque mamá.
   Nada de dirigir la canoita a la orilla, de escalar la pendiente, de caminar por la llanura. Sabemos que los temerarios se pierden, mueren de frío, enloquecen de soledad. Conviene dejar que las aguas nos arrastren, responder a las efímeras circunstancias, escoger en las bifurcaciones y creer que nada nos ata porque elegimos arquitectura y no abogacía, entre esta novia y no la de la casa de al lado, entre la mesa redonda y no la cuadrada para la sala. Qué cómoda libertad ejercemos entonces, qué segura
libertad, qué amplia cárcel, realmente.
   Y, quizás, no estemos errados, y la libertad sea una palabra demasiado grande como para usarla sobre este lado de la realidad. Y quizás sea que una realidad porosa no sea saludable, no convenga de ninguna manera a nuestra esencia de cardumen.
   Pero elegir la libertad no es, vaya paradoja, cuestión de elección.
No somos libres de estar atados. Una vez que uno se dio cuenta de cómo es la cosa, no puede volver a confiar en la red de allá abajo que protege de la caída, la red agranda la trama, no ofrece protección, tiende a dejarse ver como una argucia débil frente a la inmensidad soledad y frialdad del cosmos.
 Una vez que uno se dio cuenta de la fragilidad de las paredes, de lo inestable y cambiante de las creencias, una vez que uno se dio cuenta de que la muralla que rodea la ciudad está derruida en muchos sitios, queda a la intemperie, se siente desoladoramente libre, busca alguna celda para guarecerse.


-Texto del año 2005-.






La niña lee*


La niña lee con ojos de voyeur
libros que fosforecen en el verde de las encuadernaciones.
¿Es la mirada una punta de palabra imposible ?
Los dedos piel de navajas-redes que abren, cierran papel-.
Castigo por el Crimen de la fuga del patio donde la niña lee.
Acostada en todos,
Regazo -enredadera de voces,
Manon, Ema Bovary o un jardín desplomándose en cerezas.
Inocente-perversa, revancha contra las sombras.
La niña lee.


*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com












Correo:


III ENCUENTRO DE TEATRO COMUNITARIO
REGIONAL SUR


Acercate a disfrutar los días 15 y 16 de septiembre, en la explanada de la Estación Provincial en 17 y 71 (La Plata), de un encuentro de teatro hecho por vecinos que cuentan su historia.  A partir de las 15.30 hs del sábado 15, los grupos de la Red Regional Sur de Teatro Comunitario nos reunimos para compartir nuestros espectáculos y celebrar juntos esta hermosa expresión artística.

Habrá teatro, música, buffet y ¡fiesta!

Además recibimos al grupo Cruzavías, de Nueve de Julio; la murga Malajunta y
el grupo musical Reservado Gran Campeón.


Adjuntamos cronograma de actividades.
Mapita cómo llegar desde Capital Federal en este link:
http://goo.gl/maps/0oWWa

IMPORTANTE:En el caso de lluvia, los espectáculos se realizarán en la Escuela N° 11 Florentino Ameghino (calle 12 e/ 67 y 68)



¡Te esperamos!


Organiza: Red Sur de Teatro Comunitario
Fusión Comunitaria, La Plata
                        
Teatro Comunitario de Berisso
Los Okupas del Andén, Meridiano V
        La Caterva, City Bell

- Contamos con el apoyo del Consejo Provincial de Teatro Independiente de la
Provincia de Bs.As -

-Enviado para compartir por Leonardo Sechi. lsechi@yahoo.com.ar




***


Inventren Próximas estaciones:

ARAUJO.
-Por Ferrocarril Midland-


BLAS DURAÑONA.
-Por Ferrocarril Provincial-

-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar
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