Friday, April 20, 2007

CUESTIONES DE PERSPECTIVA...




Cuestiones de perspectiva



¿A quién le interesa la verdad?*


Algo paso. Algo que me trajo a este presente una frase que muchos años atrás le escuche decir desde la radio a Carlos Rodari. “En Argentina, el poder es una enfermedad” me quedo grabada su voz de indignación, casi la misma que quisiera tener en este texto sin sonido.
Paso algo en la vida de una persona cercana a mi vida.

Una mujer que trabaja hace 19 años en su actividad.
Hace dos meses le ofrecieron participar en una lista opositora a la conducción oficial de su gremio.
La conducción actual lleva muchos años allí, 15, 18, 20, no importa en realidad el número justo.

Resulta que la mujer es escritora.
Uno que la conoce y la lee, sabe que tiene un talento natural para la escritura.
La publican en distintos medios y lugares geográficamente distantes.
Esta vez la publicaron en el principal diario de su ciudad.
Y faltan pocos días para las elecciones en su gremio.
Alguien de la conducción de su gremio lee –quizá casualmente- el suplemento
Del diario, el nombre y apellido de la autora, el tema: situación de los inundados que llegan a un refugio improvisado en una escuela.
Entre los recien llegados esta la señora que trabaja limpiando en su casa. La señora se refugia con dos hijas y un nieto de 3 o 4 años. Al segundo día llega y cuenta lo que vivió.
La mujer escucha junto a su madre el relato.
Escucha y escribe. Escribe una entre varias crónicas.
Mientras tanto a la señora que trabaja en su casa y que es casi de la familia le ofrecen una casita en el fondo de su propia casa. La casita esta sin terminar pero puede ser un hogar de emergencia solo para ellos y mejora la situación que vivieron en esos primeros dos días en el centro de evacuados.

Ella siguió escribiendo.

De allí en adelante los hechos se desarrollaron como en una pesadilla, pero bien real y diurna.
Los señores atornillados a sus escritorios, sus cargos, sus previsibles negociados, comenzarón a hacer campaña eligiendo a la mujer –sin ninguna trayectoria en militancia política y gremial, con una impecable historia laboral-, como “eje de campaña”, si así puede decirse.

Un día la mujer se encuentra en su trabajo con volantes anónimos que la acusan de hacerse pasar por inundada para atacar a una institución o una barbaridad similar.
Le avisan que una declaración del gremio aun más agraviante, fue enviado por correo electrónico a todos establecimientos de la provincia donde trabajan colegas afiliados o no.
Se entera como al pasar, que el secretario del gremio llama una y otra vez al diario, hasta logra que lo atiendan los dueños. Se enoja, se queja, las palabras justan se pierden, pero el hecho se cuenta en corrillos.
Aparece publicada una carta de lectores de quienes se dan por ofendidos en base al contenido de esos panfletos anónimos.
Y también recibe en su domicilio una carta documento de la institución que funcionó como centro de evacuados en la que le piden que se retracte de vaya a saber que cosa.

De testigo conmovido que escribe.
De actor social que ofrece lugar en su casa ropa y abrigo a una familia inundada.
Ella pasa a ser víctima de una infamia que nadie puede medir hoy en sus consecuencias.

Y estoy escribiendo con una indignación, con una rabia feroz.

Salgo a tomar un poco de fresco y me encuentro en la calle con un antiguo compañero de escuela. Hablamos de cada cual, del país, de pronto me escucho decirle: todo funciona con reglas que marginan a la buena gente de participar, que alejan a los honestos de tomar los problemas sociales en sus manos e intentar algo que se parezca a una solución. Y se que estoy pensando en esto.

Y uno que conoce un poco como son las cosas en este país, y la perspectiva con la que se suelen medir las cosas sabe que esto puede ser pensado como algo menor al lado de las barbaridades que ocurren.
Sabe también que estos canallas que se llaman a si mismos "dirigentes" ganaran previsiblemente “su” elección y preservaran su lugar de poder dando un nuevo ejemplo que confirme la “Ley de hierro de la oligarquía” enunciada hace casi un siglo por Robert Michels.

Imagino ahora a la mujer, y me parece verla preguntarse –casi en lágrimas- si a alguien le interesa la verdad.
A mi me interesa. Aunque no alcance para reparar tanto maltrato.



*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com






Extraños privilegios*



*Por Valeria Sobel


Libertad. ¡Qué absurdo! Es el nombre de la calle en la que el 20 de abril de 1976 secuestraron a mi padre. Nunca más nadie lo vio libre (ni encarcelado...) después de esa vez en la calle Libertad. Fue hace poco tiempo que me di cuenta de lo “inapropiado” del nombre. Supongo que bastante más absurdo todavía es considerarme privilegiada por poder pensar que a mi papá seguramente lo mataron pronto, que no tuvo que pasar por largas y horribles horas de tortura o que probablemente no haya formado parte del grupo de los que fueron tirados al río en los vuelos de la muerte. Extraños privilegios, extraños lujos. Tener la suerte de no haber asistido a la violenta escena del secuestro, de que al menos haya una placa con su nombre (junto al de otros abogados desaparecidos) en la plaza de Tribunales. El lugar se presta bastante poco, pero igual se puede inventar alguna ceremonia, se pueden poner flores; es lo que hicimos con mis hijas cuando las llevé a conocer mi país.
Alegrarse por estar entre los que lograron conservar bastantes fotos, fotos de él, fotos cariñosas de él con nosotras, sus hijas. Y además, hace poco alguien bueno y generoso nos hizo llegar unos minutos de un video de la villa de Retiro y nos hizo saber que en la villa se acuerdan de Héctor Sobel. En este video se ve a mi papá, mi papá en colores y en movimiento (todas las fotos que tenemos son en blanco y negro). Muy impresionante verlo “aparecer” tan lindo en la pantalla de mi computadora después de 31 años, ver a mi hija menor mirándolo y diciendo “abuelo Héctor” y escuchar a mis hijas preocuparse por hacer copias, no vaya a ser que “desaparezcan” estas imágenes...
Alegrarse porque mi hermana y yo ya éramos bastante “grandes”, conocimos y disfrutamos a nuestro papá durante once y diez años respectivamente, un gran lujo. Muchos hijos de desaparecidos apenas conocieron a sus padres, por no hablar del drama de las apropiaciones de bebés... Y nosotras tenemos el lujo de tener recuerdos. Recuerdos lindos como cuando nos inventaba nuevas aventuras de los tres mosqueteros con un final que nos gustara, nos leía Mafalda divirtiéndose más que nosotras o nos cantaba “ay Esmeralda, ráscame la espalda”. Como el Citroën Pamperito, la torta de chocolinas que le hice para su cumple, los paseos en bici, la casita rodante, las vacaciones en el sur o en Sierra de la Ventana. Fue allí, descansando en medio de una caminata, donde nos mostró una montaña a la que no podíamos ir de excursión porque estaba permitido que una montaña tuviera dueño y nos explicó que él quería cambiar cosas como ésas.
Otro privilegio: “sólo” secuestraron a mi padre. Pudimos seguir creciendo con al menos uno de nuestros progenitores; en nuestro caso, una mamá fuerte, sólida, sensata y afectuosa que hizo todo lo imaginable para tratar de seguir educándonos lo más “normalmente” posible. Tuvimos también la suerte de que, al menos en casa, se hablara de mi padre y de lo que había pasado; no crecimos creyendo que estaba de viaje y que nos había abandonado o que iba a volver de un momento a otro. Tampoco crecimos creyendo que había hecho algo malo. ¡Qué horror el famoso “por algo será”! Y la Argentina siniestra, obscena, de “los argentinos somos derechos y humanos”, del gauchito del mundial, con las compañeritas de escuela a las que les gustaban los cadetes del liceo militar porque con los uniformes quedaban tan elegantes.
Eso sí, no tenemos la “suerte” por el momento de haber encontrado el cadáver, de saber cuándo y dónde murió nuestro padre, de saber quiénes fueron los asesinos. Tampoco tenemos la “suerte” de poder decirnos que al menos los culpables no andan por ahí paseando tranquilamente. La mayoría de ellos están vivos y en libertad, Libertad como la calle...
De los pocos que sí están están en la cárcel, muchos tienen regímenes especiales y hasta parece que hay quien los considera “presos políticos”. Otra broma negra, esos sí que son extraños, muy extraños privilegios.
Pero sí tenemos la suerte de no tener un día que afrontar, como les pasa a algunos hijos de militares y de otros personajes cómplices (seguramente de esos que defendían el orden y la mano dura), la crudeza de la verdad, al enterarse de que ese señor aparentemente tan respetable que les tocó como papá fue en realidad un torturador, un ladrón, un asesino, un cobarde.
¡Ah! Casi me olvido, como dije antes, mi hermana y yo ya éramos grandes y entonces ya nos habían enseñado a nadar. No ha sido fácil, no es fácil, pero logramos no hundirmos en un mar de lágrimas, en las aguas espesas y fangosas de la desesperanza, del sinsentido, del miedo o del resentimiento. Y no sólo flotamos, no; aunque estos textos tristes y graves puedan hacer pensar lo contrario, a veces, muchas, nos sale ser felices.


*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-83775-2007-04-20.html






Viernes, 20 de Abril de 2007
VIRGINIA TECH
¿Quién es responsable de la tragedia?*

Por Jorge Majfud*


La mayoría de las medicinas que se venden en forma de píldoras recubren una determinada droga, químico o compuesto con una capa de color atractivo y gusto dulce. En español, la sabiduría popular usa esta particularidad para construir una metáfora: "Tragarse la píldora" tiene una connotación negativa
y expresa la acción de consumir una cosa con la forma o el gusto de otra. Es decir, creer o aceptar una verdad como hecho incuestionable sin ser conscientes de las verdaderas implicaciones. En la tradición literaria, este fenómeno epistemológico se entendía con la metáfora del caballo de Troya, también usado hoy en día para designar virus informáticos. Un ideoléxico puede entenderse como una pastilla que el discurso hegemónico prescribe e impone con seductora violencia. Por ejemplo, el ideoléxico libertad viene recubierto de una plétora de lugares comunes y dulcemente positivos (la libertad, como precepto universal lo es). Sin embargo, dentro de este recubrimiento dulce y brillante se esconden las verdaderas razones de las acciones: la dominación, la opresión, la violencia de los intereses sectarios, etc. El recubrimiento dulce y brillante anula la percepción de sus opuestos: el contenido amargo y opaco.
La tarea del crítico consiste en romper la envoltura, es des-cubrir, en des-velar el contenido de la píldora, del ideoléxico. Claro que esta tarea tiene resultados amargos, como el centro de la píldora. Los adictos a una droga no renunciarán a ella sólo porque alguien descubra las graves implicaciones de su confort momentáneo. De hecho, se resistirán a esta operación de exposición.
Analicemos un ideoléxico común en el discurso dominante del capitalismo tardío: la responsabilidad personal. De entrada, vemos que su cobertura es del todo dulce y brillante. ¿Quién sería capaz de discutir el valor de la responsabilidad de cada individuo? Un posible cuestionamiento sería
rápidamente anulado por una falsa alternativa: la irresponsabilidad. Pero podemos comenzar problematizando el nuevo falso dilema observando que el mismo adjetivo -personal- de este ideoléxico compuesto anula o anestesia otro menos común y más difícil de apreciar por los sentidos: no se menciona
la posibilidad de la existencia de una "responsabilidad social". Tampoco se habla o se acepta -en base a una larga tradición religiosa- que puedan existir "pecados sociales".
Vayamos más al centro de un caso concreto: la trágica matanza ocurrida en la Universidad de Virginia Tech. Quienes pusieron el dedo acusador -tímidamente, como siempre- en la cultura de las armas en Estados Unidos fueron criticados en nombre del ideoléxico de la responsabilidad personal. "No son las armas las que matan gentes -comentó un amigo del rifle en un diario-, sino la gente misma. El problema está en los individuos, no en las armas." La píldora muestra un alto grado de obviedad, pero lleva
nuevamente otros problemas: nadie cuestionó cómo podría hacer un desquiciado para matar a treinta personas con una piedra, con un palo o, incluso, con un cuchillo.
Esta lógica se expresa cubriendo una contradicción interna del discurso.
Cuando se habla de drogas, se culpa a los productores, no a los consumidores. Pero cuando se habla de armas, se culpa del mal a los consumidores, no a los productores. La razón estriba, entiendo, en el lugar
que ocupa el poder. En el caso de las drogas, los productores son los otros, no "nosotros"; en el caso de las armas, los consumidores son los otros; "nosotros" nos limitamos a su producción. El discurso hegemónico nunca menciona que si no existiese el consumo de drogas en los países ricos no existiría la producción que satisface la demanda; si no existiera esta calamidad en la ilegalidad tampoco existirían las mafias de narcotraficantes. O su existencia sería raquítica en comparación con lo que es hoy. Pero como los otros (los productores de los países pobres) son los responsables individuales, "nosotros" (los productores de armas, los responsables administradores de la ley) estamos legitimados para producir
más armas que los otros deberán consumir, para respaldar la ley -y para quebrantarla-.
Si alguien, como el asesino de Virginia Tech, compra un par de armas (con más facilidad, y velocidad, que la necesaria para comprar un auto) y comete una masacre, toda la responsabilidad radica en el desquiciado. Entonces, se llega a una trágica paradoja: una sociedad armada hasta los dientes está a
la merced de los desquiciados que no saben ejercer correctamente su responsabilidad personal. Para corregir este problema, no se recurre a la responsabilidad social, combatiendo las armas y el sistema económico y moral que lo sustenta, sino vendiendo más armas a los individuos responsables, para que cada uno pueda ejercer con más fuerza su propia "responsabilidad personal". Hasta que vuelve a aparecer alguien excepcionalmente enfermo -en una sociedad de santos los demonios son excepciones muy frecuentes- y comete otra masacre, esta vez más grande, ya que el poder de destrucción de las armas siempre se perfecciona, gracias a la alta tecnología y a la moral de los individuos responsables.


* Escritor uruguayo. Profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Entre otros libros publicó La reina de América y La narración de lo invisible.


-FUENTE: PÁGINA/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-83728-2007-04-20.html






La casa desaparecida*

*Fito Páez.


Madre ponme en la chaqueta las medallas
los zapatos ya no me los puedo poner
mis dos piernas se quedaron en Malvinas
el mal vino no me deja reponer de la nítida y oscura pesadilla
de Valeria Mazza besando al cordobés
que murió estaqueado solo entre los cuervos desangrado
en Resistencia aquí en los 2 de abriles brindamos por él

Argentinos, argentinos
que destino mi amigo, argentinos, nadie sabe responder,
argentinos, argentinos
caminando siempre al lado del camino, la ventaja de no pertenecer

Abrazada en la tribuna con cualquiera,
cuando Boca está en mi boca,
en mi boca de mujer,
entre el tetra hirviendo, el porro y las anfetas,
dale Boca, dale Boca, dale Boca,
dale Boca tenga fe
que la guerra está perdida y de esto ya hace tiempo,
y esto todos lo sabemos qué le vamos a hacer
te regalo la bombacha transpirada
si hoy ganamos la copa 4 a 3

Argentina, Argentina,
qué pasó en la Argentina, es la casa desaparecida
Argentina, Argentina,
bienvenidos a casa, Argentina, a la desaparecida

Soy paragua de la villa 21,
yo te la mamo, yo te hago todo lo que vos querés
el sargento Ibarra se me ha enamorado,
los domingos paga el whisky y el hotel,
y yo le robo la pistola cuando duerme
y me voy a Godoy Cruz, a Godoy Cruz y Santa Fe,
a cuidar de la Ramona y de los pibes
que te besan, te roban, te cuidan entre las vías del tren

Entre Rosas y Sarmiento, Don Segundo y Martín Fierro,
la barbarie y los modales europeos,
el país de los inventos, Maradona, los misterios del lenguaje metafísico del
gran resentimiento,
bienvenidos inmigrantes a este paraíso errante,
ya se sabe que el que no arriesga no gana
y esa casa que dejaron escapando entre las balas era el caldo del cultivo a
la nostalgia,
en el reino del silencio, cavernario de oropeles,
un concilio de miserias, de rodilla en los cuarteles
y hubo una fiesta de todos embriagada, delirante,
no te metas, algo habrá hecho ese maleante,
yo volví con Onganía y la cosa aún seguía,
aristócratas patricios y Patricias de Anchorena,
tan católicos mamones, protagonistas sin roles,
yendo tras de un socialismo patriotero, indicalista,
preparados todos para aterrizar en pista,
ya vacíos los aviones, transformarlos en camiones
de intereses, balas tristes
y vecinas que no entienden que ha pasado
en este barrio tan tranquilo, tan callado y quien dio la orden de cambiar el
mundo
de leer Antena en la peluquería
a jamás volver a sentir alegría,
madres muy desesperadas cocinaban y planchaban,
hoy sus hijos son caníbales fantasmas,
los cadáveres se guardan o se esconden en el rio,
en palacios de memoria ensangrentada
y tenemos pijas grandes, largas como mil facones
y anacrónicas arengas, melancólicas uniones,
la bandera enloquecida, maten a los maricones
que los hombres van de putas para sentirse varones,
siempre el padre omnipresente de mirada contundente
que escondía un seductor muy asexuado
gracias papi por las flores, por las reinvindicaciones,
vos sabés los hijos nunca te fallamos,
y si mami aún viviera, hoy sería jardinera
en el cementerio club de las pasiones,
yo que nunca anduve en nada, nunca me metí en política
simplemente fui un muchacho hedonista,
y chiquitos y chiquitas inocentes con un arma
por el odio más brutal descuartizadas
el más fuerte penaliza, pega duro, te hace trizas,
nada personal, naturaleza humana,
los poderes organizan cuál será la repartija de los bienes de la época
nadie se puede salvar, nadie se puede salvar,
sigo vivo, sigo atento y observando con el tiempo
esta extraña enfermedad inclasificada
que te afecta muy de prisa, que te quita la sonrisa
cuyo síntoma es que ya no importa nada,
argentino hasta la muerte, la patilla de Facundo recortada de la Gente, de
la Caras,
y seguir comiendo mierda, cada día, cada noche
y explicarle al mundo entero nuestra nada de la historia universal de la
Argentina ensimismada
que contiene enciclopedia de uno mismo
y encender con la birome palabritas en el cielo,
en el campo las espinas y en el centro de mi pecho hay un bicho que camina
hoy la casa de mi infancia, ya no existe ni hace falta,
yo la llevo bien adentro en mis entrañas,
toda llena de colores y de desapariciones,
muy tempranas, muy profundas, muy amargas

Nada ha desaparecido, ni la casa con 10 pinos
ni mi amor, ni la zamba de mi esperanza,
es que el mundo es muy cretino,
pero puede ser divino, si yo quiero porque nada en este mundo me hace falta,
nada más que algunos trucos, un conejo, una galera, un colchón, un tocadisco
y una mesa
y es posible que los hijos puedan cambiar lo que hicimos
y la casa nunca más desaparezca,
argentinos, argentinos,
qué destino mi amigo, argentinos nadie sabe responder
argentinos, argentinos,
caminando siempre al lado del camino,
la ventaja de no pertenecer
Argentina, Argentina,
qué pasó en Argentina, es la casa desaparecida
Argentina, Argentina,
donde todo es mentira, Argentina, la desaparecida,
bienvenidos a la casa de todos,
a la casa desaparecida,
bienvenidos a aparecer en este mundo, Argentina la desaparecida.


*Fuente: http://www.mundopaez.com/abrepaez/disco.htm



Correo:


LA PERSPECTIVA ESCANDINAVA*

¿Cuatro suecos en la Argentina, haciendo samba y bossanova? La propuesta sonaba -como mínimo- extravagante. Sobre todo porque la gacetilla informativa, lejos de contribuir a esclarecer el asunto, potenciaba la incertidumbre. Luego de mencionar que "el grupo aborda la música brasileña en su confluencia con el jazz y la música contemporánea", terminaba agregando un enigmático "...desde una perspectiva escandinava".
Poner rótulos en el arte, se sabe, suele ser una tarea tan resbaladiza como infructuosa. Después de todo, no hay etiqueta, por acertada que sea, capaz de garantizar o invalidar el disfrute de aquello que ha sido etiquetado. No obstante ello, reconozco que la frasecita en cuestión me resultaba irresistible. ¿Qué querría decir exactamente aquello de "la perspectiva escandinava"? A mí, debo confesarlo, me sonaba a título de cuento de Fontanarrosa. Y si dejaba volar la imaginación hacia los rumbos del delirio (ejercicio que me cuesta muy poco llevar adelante, convengamos), concluía mi viaje mental especulando con un improbable "ABBA canta a Jobim", que era a todas luces una idea muy poco seria.
La posibilidad concreta de resolver el misterio esa noche de viernes tenía un indudable atractivo, pero también un costo. Implicaba dejar a un lado el cansancio acumulado a lo largo de la semana, obviar la otoñal puntualidad de un molesto ataque de alergia, e incluso tener que recuperarse con premura de la tensión extrema causada por el partido de Colón que acababa de terminar. A decir verdad, la tentación de quedarme en mi casa y zambullirme gozosamente en un sueño reparador era enorme. Y sin embargo, ahí estaba el aguijón de la curiosidad, mezclado con la intuición de que el espectáculo iba a valer la pena.
Ganó la intuición.
Luego de una breve espera matizada con amigos, charla y algún trago reconstituyente, los músicos aparecieron sobre el escenario. Guitarra, saxo, bajo y batería, tal la formación instrumental del grupo. Tres suecos-suecos y un argentino residente en Suecia desde su infancia, tal la formación humana. Apenas empezaron a tocar, comprobé que la promoción no mentía: lo que se escuchaba tenía las señas particulares de la música de raíces brasileñas, con toda la carga contagiosa de sensualidad rítmica que ello supone, dibujadas con los trazos característicos del siempre energizante jazz latino. Y la delicada mixtura sonaba muy pero muy bien. Con base en un sólido trabajo de conjunto, afortunadamente alejados de la solemnidad tanto como del vicio del virtuosismo vacuo, los cuatro integrantes de "Latin the Mood" fueron entusiasmando al público a fuerza de bossanova, samba y baión.
Con comentarios de tono ameno, el guitarrista se encargó de ir intercalando anécdotas que explicaban el origen de algunos de los temas del repertorio. También habló -haciendo gala de una resignación filosófica bastante argentina, por cierto- de la sucesión de sobresaltos que les había generado la experiencia de toparse de golpe con las delicias del Tercer Mundo, empezando (o terminando) por enterarse, en pleno viaje, de que una de las ciudades donde iban a tocar se estaba inundando.
Así, entre música y palabras, se fue construyendo uno de esos microclimas que cancelan toda preocupación, toda tristeza. ¿Qué importa el resto en ese momento, qué importa la sucesión de injusticias y conflictos que uno ha presenciado o sufrido a lo largo del día, si el milagro de capturar un momento feliz está allí, al alcance del oido? El recital nos consuela, nos redime, nos pasa un brazo por el hombro y nos sonsaca esa sonrisa que, horas atrás, habíamos extraviado en algún minuto impreciso de la jornada laboral.
Si, valió la pena, nomás, el esfuerzo de la trasnochada.
Eso sí, no me pidan que intente definir lo que es "la perspectiva escandinava". Poner rótulos en el arte, se sabe, suele ser una tarea tan resbaladiza como infructuosa.

Nota: El grupo sueco "Latin the Mood" se presentó el viernes 13 de abril en el Centro Cultural La Urdimbre, de la ciudad de Santa Fe.


*de Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@ciudad.com.ar



*
Queridas amigas, queridos amigos:


El domingo 22 de abril del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de las cantantes argentinas Nilda Godoy y Micaela Piccirilli. Las poesías que leeremos pertenecen a Flora Chavarry (Guatemala) y la música de fondo será de Machu Picchu (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!


REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!



YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067


*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).
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