Thursday, April 16, 2009

VESTIDOS DE AGUA Y HUMO...





*


Lluvia emplumada

salgo a recorrer mis penas
con patitas de gorrión que juega a la escondida

alguien grita piedra libre

por los perfiles largos del ayer
ella salta a la rayuela

el cielo es un cuadrado de tiza que no alcanza

medias de lana en el tobillo flaco

mi pasado tenía un aliento sibilante
y dos pulmones tristes

llueven pájaros muertos

habrá que dejar de jugar
o pedir cartas

un mazo nuevecito



*de Martha Valiente. puertopegaso@gmail.com
www.tallerliterariomarthavaliente.blogspot.com






VESTIDOS DE AGUA Y HUMO...





HUMO PERFUMADO*



Bebo sola leche de amarga noche.
Recluida a oquedades.
Oigo desgarrarse la noche en madera
Añoro las vigilias en veleros.
Inmensos mares, cascabeles al alba.
Alas de un pez de greda.
Noche desnuda.
Aguacero burbuja anillo de agua.
El espejo austral no tiene rostro.
El pliegue de la frente es un zanjón abandonado.
Lejos el pueblo, la lámpara y el ladrido del huerto.
Nadie lame mi mano.
Desde las terrazas de la luna interrogo a los astros.
Nadie parece oír.
Hay un sobresalto en el umbral de las mareas.
Un hombre de da vuelta. Tiene rostro de lobo.
En su mirada hay un pájaro tallado.
Me ovillo en su hombro izquierdo.
Y allí descanso.
Bebo leche de cabra.
Lavo mis vestidos. Quedo vestida de agua.
Oigo desgarrarse la noche.
Cubre mi cuerpo en humo perfumado.


*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






Loca por las compras*




*Por Sandra Russo


Todavía está en cartel y la fui a ver el domingo de Pascuas, ignorando que, bien mirada, Loca por las compras es una película edificante. No porque tenga moraleja y uno se vaya del cine con la idea de que debe aflojar con el consumo (el consumismo, en rigor; mis respetos al consumo interno), sino por lo que Loca por las compras nos dice de las mujeres, y que atraviesa clases sociales y latitudes.
En la primera capa de la trama, la chica no puede parar de endeudarse porque no puede parar de arrobarse cuando ve cualquier cosa que todavía no tiene.
Un pañuelo de seda pura y verde, por ejemplo. La chica es una compradora tan compulsiva que su falta requiere ser compensada temporariamente (lo que dura su visita al shopping) con objetos de consumo muy específicos. En ningún momento se la ve comprándose un vestido. El vestido ha sido el icono de la
falta femenina durante siglos. Creo que ya estoy en la segunda o tercera capa, pero irán saliendo así, parece, un poco mezcladas.
El vestido y el zapato. Cubrirse y calzarse, necesidades esenciales de una hembra primitiva. Las llevamos tatuadas en los genes, y acaso esto, si es efectivamente una construcción histórica, sea la más antigua de todas. El vestido y el zapato han recorrido muchos cuentos infantiles clásicos.
Cenicienta los junta a los dos. Ella necesita indefectiblemente un vestido para ir al baile, y ese vestido fruto de magia que recibe es la puerta de entrada al palacio. Pero la pérdida del zapato sella su suerte.
La chica de Loca por las compras luego se hace columnista famosa como "la chica del pañuelo verde" (el triunfo de la singularidad, pero también la confirmación de que entre tantos objetos de consumo, puede haber algún objeto especialísimo que nos esté destinado). Ella escucha a los maniquíes: son los demonios de la enfermedad travestidos de Disney. Una y otra vez se rinde y compra tonterías, hasta que la deuda que ha ido alimentando cae sobre su vida y la modifica. En rigor, esta película habla tanto de la compra como de la deuda. Dos territorios del alma femenina que han venido siendo alimentados por estereotipos de género sin que atinemos nunca a levantar la guardia. Las campañas publicitarias de los shoppings se dirigen exclusivamente a las mujeres. Ir de compras es una expresión de mujeres. Los hombres que hacen mucho shopping son considerados sospechosos. De hecho, cualquier mujer progre se avergonzaría de confesar que está saliendo con un hombre "que se lo pasa en el shopping". Un boludo.
En las compradoras compulsivas, lo que se exacerba es un infantilismo que, en materia de consumo, de ninguna manera equivale a que seamos nosotras las que consumen más. El territorio del consumo viril es el de los objetos realmente caros, los que pesan: el auto, la casa. Por ahí pasa otro tren.
En algún sentido, si no ser compradora compulsiva es no comprar aquello que una no necesita, todas somos compradoras compulsivas. Pero habría que agregar que la feminidad nos ha sido enseñada como una arquitectura que se expresa en aquello con lo que cubrimos nuestra desnudez. Cualquier cosa con la que se vista una mujer nos dirá tantas cosas, están tan cargados los sentidos del artificio en el que nos instruyen, que es casi inevitable ser una chica de botas con doble plataforma, ser una mujer de trajecito, ser una adolescente de correcto escote redondo, ser una secretaria de tacos altísimos, ser una periodista en bata (recuerdo a Julia Roberts en el Informe Pelícano, dando a entender que el tema la apasiona tanto que sigue trabajando después de la ducha, con un café humeante en el escritorio).
Todos esos folletos se pasean por nuestros inconscientes. Hay algo de la feminidad que se juega en la compra y la deuda. Lo que la chica compra son oportunidades, ilusiones. Un prendedor le resulta irresistible. Una carterita de fiesta se le hace impostergable. Busca y busca su objeto mágico. Y mientras tanto se endeuda. Literalmente, pero cómo nos endeudamos las mujeres con los demás. Cuánta responsabilidad nos agarramos, cómo aceptamos que hay cosas que suceden, y que en alguna parte de nosotras suceden porque quizá dejamos de hacer aquello, o porque no nos animamos a hacer lo otro. Sobre todo si nos hemos abnegado, que era lo que venía en el pack.
Se ha hablado mucho de cómo el neoliberalismo formateó individuos recortados sobre sí mismos, incapaces de organizarse. En lo que concierne a la feminidad, hay mucho por pensar y revisar, porque el imaginario consumista se apoya en la falta por la que ancestralmente nos preguntamos.


*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-123296-2009-04-16.html






Norberto*



Abrazo de vos
en tu pecho sonido.
Agua de luz la piel
alegría en el vértigo del origen,
proa.

Después vino la mancha del dolor .
ausente de testigo se quedó la memoria
el misterio del nunca, la tenaz lejanía.
Eso será el exilio
y tanta lucha, llamarada, furia,

se perdió en la distancia crecida de la muerte.



*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar








Lo que se tiene*


*Por Angela Pradelli



La niña tiene cuatro años. Está sola en el patio de una chacra alquilada en la que su familia trata de subsistir. Es el atardecer. Desde lejos, le llega el ruido del tren que pasa por la estación más cercana. De pronto la niña siente una gran melancolía. Todavía no aprendió a escribir pero lo que siente es tan tremendo que necesita hacer algo. El tren se aleja cada vez más rápido. La niña busca algo en el patio, no sabe qué, pero busca algo con desesperación. Encuentra unas ramitas, unas ramas delgadas con las que hace un dibujo en el parante de una chata de maíz. El sonido del tren alejándose se pierde en la distancia. Pero queda la inscripción, en aquella soledad del patio de la chacra queda la inscripción que la niña hace con ramas delgadas sobre el parante. ¿Cuánto de esta escena de infancia puede leerse en la
poeta que fue esa niña? Ese gesto es también una marca de escritura en Diana Bellessi y define el campo de su poesía. Como el dibujo sobre el parante, los poemas de Bellessi se leen hoy como la escritura que surge de una necesidad que la devastaría si no se concretara.
La conversación con la escritora transcurre en su casa de Palermo, en una de las últimas tardes calurosas de marzo. Sobre la pequeña mesa que nos separa, su Poesía reunida, un tomo de más de mil páginas en cuya selección la autora trabajó durante dos años. "Una sobrevivió por la generosidad de tanta gente a lo largo de todos estos años de la vida. Tuve una vida, y pude hacer algo con ella, y ese algo está ahí", dice Bellessi y su mirada se detiene unos instantes sobre el ejemplar. "Tengo un agradecimiento infinito a los padres, a los maestros de la escuela rural y a todos los que alguna vez me miraron y se detuvieron en mí de algún modo: con un libro prestado o una amistad.
Porque de nosotros, de los patas sucias que vivíamos del otro lado de la vía, era difícil pensar que iba a venir alguien que iba a tener a sus pies el mundo, y los libros del mundo y que iba a escribir. Eso, que parecía tan frágil y tan imposible, se hizo realidad."
Pero, ¿qué es un poema? Hay otra escritura, más cercana en el tiempo que la que hace la niña con una rama delgada sobre la chata. Esta otra escritura puede leerse también como una respuesta a la pregunta, la construcción poética de una definición. En El jardín de los milagros la poeta dice:
"Temprano en la mañana mi madre intenta/ llamarme por teléfono, y en la tarde/ luego me cuenta: tan hermosa noticia/ tengo, con una voz de aterciopelado/ misterio, muy serena y suave anunciando/ la pequeña magnolia se abrió en dos flores/ por primera vez. Hay justicia, pensé/ con un agua dulce que se abría paso/ en mi corazón. Esa magnolia que ella/ plantó bajo la mirada de mi padre/ años atrás diciéndole melancólico/ si no la verás florecer, tarda tanto/ Y yo, verano tras verano mentía/ un poco o creía o pasaba revista/ de las pequeñas magnolias florecidas/ que supe visitar en una placita/ por Colegiales, adonde robé aquella/ reina blanca, perfumada y frágil que huelo/ aún en la distancia como si fuera,/ como si hubiera sido una hostia pascual/ o el cuerpo de la amada, la comunión/ con lo bello del
mundo, como mi madre/ lo siente ahora y lo dice en esa voz/ que me parece el cantar de los cantares/ Florecerá, le aseguraba, el próximo/ verano, ya verás, y hoy ha sido visto,/ esta vez se unieron belleza y justicia/ para ganarle juntas, las dos al tiempo".
Así, si un poema es el florecimiento al que se espera a pesar del escepticismo de todos, no deja sin embargo de conmover como un milagro cuando sucede. Como la magnolia en el jardín, el poema vuelca su intensidad de perfumes en el aire que renueva y enrarece al mismo tiempo. El poema es también, una voz que no puede dejar de decir y que lleva consigo la espesura de los sentidos y la hondura de lo sagrado.
A lo largo de casi tres horas de conversación, Bellessi recorrió sus orígenes y reflexionó sobre su obra, sus libros y su poética.


EL GRANERO
Recién fui a Italia por primera vez el año pasado. Por un lado porque a mí Europa nunca me dijo nada. Es América el continente que me dice mucho, de cabo a rabo. Siempre me he sentido tan sólo latinoamericana. Además, yo sentía que ir a Italia era peligroso y lo fue porque tuve una conmoción muy
grande cuando llegué. De chica yo escuchaba hablar en italiano y en fruiliano, y por supuesto también bastante en cocoliche, pero vos no te olvides que yo me crié en el campo pobre, no con los dueños de campo, ni de la tierra, sino en los campos de los inquilinos, que alquilaban la tierra, protegidos por el decreto peronista que hizo que durante muchos años no tuvieran que abandonarla ni pagar rentas tan altas. Por esa protección lograron sobrevivir y pudieron mandar a sus hijos a la escuela. En ese campo
pobre todo se hacía tracción a sangre. Trabajaba la familia entera porque no había maquinarias, y en los períodos de cosecha venía además la población golondrina, que trabajaba en la juntada de maíz y el sembradío de papas.
Vivíamos y comíamos todos juntos en la casa familiar. Yo crecí en esos galpones de trabajo. Entonces por un lado me crié en contacto con este relato familiar de Italia, de las tías y los abuelos y los parientes, que eran ágrafos y pobres. No habían tenido tierra en Italia ni la tenían por supuesto en la Argentina. No había libros porque no estaban alfabetizados, y toda la historia se pasaba de relato en relato, de boca en boca. Son mis padres los primeros que terminan la escuela primaria. Mi madre terminó sexto
grado cuando yo tenía tres o cuatro años. Mi padre y yo la acompañamos a dar el último examen. Fuimos a la mañana y volvimos a la noche. Recuerdo perfecto ese momento, y la alegría de mi madre con su diploma. Pero los libros de mi casa, la herencia literaria, son tardíos porque yo fui la primera de mi familia que hizo la escuela secundaria. Son los libros que compraron mis padres para mí. Ellos me empujaron al mundo de los libros y la cultura, Pero no me trasmitieron nunca el deseo por aprender la lengua italiana. Cuando llegué a Italia, se me vinieron con mucha presentividad todos los fantasmas, es decir, todos los relatos de infancia. Fui al pueblo de mis abuelos y comprendí que en realidad yo estaba muy arrullada por esas historias, por las voces italianas y por el paisaje de esa zona en la que se
cultivaba trigo. Vi las colinas cubiertas por los campos de trigo y me di cuenta de que era un paisaje idéntico a los que yo había escuchado en la infancia. Los recuerdos de mis abuelos eran relatos de trigo. A pesar de los años, el pueblito de mi abuelo está hoy exactamente igual, así que yo sentía que iba caminando por donde habían caminado mis abuelos. Lloré mucho, me arrodillé en la tierra y besé el trigo. De pronto me di cuenta de que lloraba en una ambivalencia muy extraña. Amor por un lado, y también rencor por la vieja Italia que los había echado muertos de hambre a América, que tampoco los recibió con los brazos abiertos. Estuve casi dos meses viviendo en una residencia para artistas que era un castello. Cuando repartieron los estudios donde trabajaríamos los escritores, a mí me tocó un cuarto que había sido el granero. Mi abuelo sabía escribir su nombre pero era analfabeto, y cuando entré al estudio pensé "ah, la nieta de los Contadini vuelve al granero del castello".



POETICA
El materialismo marxista y anarquista me construyó desde temprana edad. Me siento completamente ligada a la inmanencia del mundo. Yo celebro constantemente no lo que hay detrás sino lo que hay enfrente. Digo esto en el sentido en que lo plantea María Zambrano cuando se refiere a ese espacio de interrogación metafísica. Ella dice que si un filósofo y un poeta miran un árbol, el filósofo se pregunta todo el tiempo qué hay detrás del árbol y que el poeta simplemente dice, ¡ah el árbol! y no hay una pregunta por un conocimiento que vaya más allá del árbol. Yo pertenezco a ese grupo de poetas que no se preguntan por la verdad que está detrás sino más bien a aquellos que están enamorados del mundo que acontece y que está a la vista.
Me tomé dos años para ver toda mi obra y preparar esta edición. Y si bien es cierto que hay variaciones entre un libro y otro, hay también una fidelidad en progresión que yo la atribuyo a cierta coherencia del fracaso. Es decir, en un poema retomo lo que no pude asir en otro. Claro que hay diferencias entre un libro y otro, pero también hay alguna clase de retorno en espiral.
Así como el fracaso no cancela los sueños y los anhelos, ni cancela la voluntad de luchar por un mundo más justo aunque se fracase una y mil veces, de la misma manera, o mejor, gracias a que se fracasa, se puede seguir escribiendo. No digo fracasar por entero porque en ese caso uno descarta esa
escritura y no la publica. Pero si no se fracasara en algo, no se podría seguir escribiendo. Hay un cierto fracaso en el poema y eso es lo que permite que uno vuelva a escribir. En algunos casos es una larga cadena de pequeños fracasos lo que hace que una sea reclamada a volver emocionalmente a ciertos lugares. Aunque claro, se vuelve desde otro momento de los años, desde otro dominio del oficio, desde otra perspectiva del yo lírico. Cuando miro ciertos libros míos que quiero mucho, por ejemplo, Danzante de doble máscara y Sur, me digo que recorrí un camino largo entre uno y otro porque es indudable que hay intereses bien distintos. Pero creo también que así como se nota la diferencia, se nota también la insistencia. Sur para mí es un libro clave porque creo que allí empecé a descubrir y a desear ciertas
cosas que son las que me siguieron acompañando en todos los libros posteriores. Es imprescindible que mientras escribe el poeta dedique un largo período al forjamiento del oficio y a la apropiación de la cultura.
Uno de los peligros de ser poeta es que uno puede quedar preso de los estadíos y me parece que tu voz también podría quedar presa y podría no ablandarse y volver a casa. Cuando digo casa digo infancia, pertenencia de clase, las voces que oíste cuando eras chica y que te construyeron.
Nunca tengo grandes proposiciones para escribir. Me doy cuenta de que estoy en un lugar distinto del anterior porque hay un tono, un acento, unos intereses, un ritmo, y yo siento que se diferencian. Pero en realidad no tengo demasiadas apreciaciones técnicas de qué libro voy a hacer, o cómo va a ser ese libro. Yo percibo algo y voy detrás de eso. No tengo programática en mi escritura.


LENGUAS
Además del italiano que yo oía hablar a mis parientes, a mí me llegó también el coplerío de la población golondrina que venía de las provincias más pobres a laburar a las chacritas pobres también, y que eran como mis parientes. O sea que para mí, la guitarra, la copla, los cuentos de aparecidos y toda la mezcla de lo español indígena estaban muy presente, sobre todo en las noches y en los días de lluvia. Este magma central de mi vida después fue bastante adormecido por mi migración de clase, por mis padres que me empujan a la escuela, a la universidad y a la adquisición de la cultura y del saber. En ese momento, lo que me conforma es la vanguardia y la ruptura del siglo XIX y XX. Son mis grandes lecturas de la
adolescencia. Cuando a los 23 agarré la mochila y recorrí Latinoamérica caminando, toda la infancia y la lengua me volvieron otra vez. Pero cuando algo vuelve hay luego un largo proceso para ablandar lo que se recupera, y juntar lo escindido. La lengua que vos oís, la tradición de la oreja, es blanda como el agua, llena de matices. El trabajo del poeta es entonces cómo hacer para, con tradiciones diferentes, tener una lengua suave, blanda, honda.


LO INDIVIDUAL Y LO SOCIAL
Yo empecé a escribir en los '70. Ahí se criaron mi sensibilidad, mis proyectos, mi visión de la historia, que luego por supuesto tuvo variaciones y transformaciones a lo largo del tiempo. Cuando tenía 15 años llevaba bajo el brazo La guerra de guerrillas del Che Guevara y lo leía en los rincones de la escuela. Pertenezco a esas aguas. Pero en los '70 no escribía poesía social y hasta me la reclamaban. Algunos leían mis poemas sobre la infancia y me decían que mi poesía era burguesa. Ahora que escribo poemas a los piqueteros dicen que es poesía social, sin embargo en esos poemas yo reclamo a esa gente como familia, porque esos son de verdad mis parientes. Los que luchaban mes a mes porque el dinero no les alcanzaba, como mi padre, al que le dieron una patada en el culo cuando el onganiato sacó el decreto que
protegía a los inquilinos. Por eso yo no siento que haya una barrera entre lo social y lo íntimo, para mí todo es íntimo porque ese es el mundo social que yo viví y entonces la historia está constantemente emocionalizada desde la poesía.


EROICA
Bajo los años de la dictadura yo escribí Tributo del mudo, poemas breves que son como las hilachas de lo que se podía decir. Cuando estuve más asentada en mis reales escribí Danzante de doble cara como un intento de reponerme a mí y a la Argentina en el contexto latinoamericano. Después de eso escribí
Eroica, un libro con un discurso central mucho más radicalizado. Es un libro que maneja tres y cuatro espacios en la página, porque todo está astillado.
Los silencios y los corrimientos pesan por esa materialidad respiratoria. Si hay un blanco y una dispersión en el espacio, eso también implica un jadeo y una sensación de astillamiento. Veníamos de la dictadura y la mudez y Eroica fue la manera que yo encontré para reconstruir una subjetividad sincera y pública en un libro en el que, entre otras cosas, se habla de amar a una mujer. Yo todavía no había constituido un sujeto lírico demasiado visible que pronunciara estas cosas en el espacio de la escritura que va a ser luego publicada y encontré en Eroica una manera para que ese sujeto se pronunciara.


LO POETICO
La valoración del silencio ha sido en mí muy importante porque me crié en el campo y con muchos juegos solitarios. Pero por ser una "cabecita" migrando hacia los espacios urbanos y letrados, también convocaba a otro silencio: el silencio del que se siente diferente, a la intemperie, frágil, acosado. Y
todavía me siento así muchas veces. Creo que eso no se pierde nunca del todo. Yo elegí la poesía porque a mí me gusta cantar. La música y el canto son dos cosas centrales que me llevan a la poesía y no a otra cosa. Yo no escribo nada motu proprio que no sea poesía. Los ensayos los escribo porque me piden algún texto para una conferencia o para un congreso. Pero no me nacen. A mí lo único que me sale es el verso. El peso del verso y su silencio y el peso de la frase y su música han hecho que yo esté en la
poesía. He leído a los padres de la iglesia cristiana, como San Agustín, he dedicado mucho tiempo a leer a los poetas islámicos, tengo una gran curiosidad por el budismo y sus diferentes manifestaciones en la India, en Japón, China. Tengo un cariño enorme por todos esos universos y creo que eso se podría pensar como metafísica, es decir, la pregunta por el sentido, por lo oculto y por el misterio. Además, la poesía debe lidiar y resolverlo todo con gran economía, en consecuencia siempre lo resuelve en el salto al vacío
y en el misterio del lenguaje. Cuando me preguntan cómo empiezo a escribir, yo siempre respondo que me viene la frase y yo la sigo, y si bien es cierto que a veces viene de mí y me incluye, a menudo la frase viene también de los otros. Creo que uno de los misterios más importantes de la escritura es el modo en que le hacemos un lugar en nuestras vidas. Lo que quiero decir es que el oficio de la escritura implica no sólo la práctica diaria sino también que el poeta tiene que seguir siempre ahí, aun en los momentos en
que el poema no llega.


*Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-3416-2009-04-15.html






El sermón del silencio*



*Por Paula Jimenez

Tener lo que se tiene
Diana Bellessi
Adriana Hidalgo
1202 páginas


Tener lo que se tiene, la poesía reunida de Diana Bellessi, pone en circulación diez libros anteriores, un nuevo volumen hasta ahora inédito y adelanta algo de su futura producción. Es que la viva pluma de Bellessi resiste a todo cierre de sentido, y esa "pista oculta" con la que culmina el libro vaticina lo próximo a recorrer. Si bien el título de esta obra (compartido con el del libro que se edita aquí por primera vez) parece expresar una suerte de balance poético, tal enunciación señala la imprecisa, pero acotada, cantidad que, según Bellessi, puede poseerse y simultáneamente nos posee, medida que no sabe decirse en términos comparativos de exceso o carencia. Lo que se tiene no es, ni más ni menos, que el instante presente.
Así, Tener... se instala para la autora en un tiempo actual en el cual se rememora y a la vez se anticipa su poética. Esta concepción temporal no sólo hace en gran parte al imaginario bellessiano sino que también signa, en lo concreto, la aparición pública de su obra: el tiempo viejo trae consigo el germen del porvenir. Dice en el poema Estampa argentina: "Hechizo de lo menudo haciéndose/ visible al frío creciente y atrás/ franjas color celeste del cielo/ alegre, claro. Ese es el niño/ que el invierno trae de su mano".
Lo pequeño en su fraterna polaridad con lo inmenso, lo visible con lo invisible, el día con la noche: su poesía pareciera buscar una situación fronteriza donde lo opuesto confluya y se haga presente en un espacio que, como la "tierra sin mal" de Danzante de doble máscara (1985), nos entregue una imagen posible. Dice Bellessi en las notas finales de éste, su cuarto libro, al respecto de esta "tierra": "Ivimarae'i, una aldea igualitaria, basada en la solidaridad y la ayuda mutua de todos sus componentes, unidos por el sobrio abrazo del trabajo en común, la música y la danza". Así, esta imagen mítica se convierte, como todo mito, en un "sur" hacia donde orientarse y en el objeto de una auspiciosa melancolía que guía el retorno.
En "Detrás de los fragmentos" -también de Danzante...- dice: "Palabras italianas, guaraníes/ quechuas/ se mezclaron desde niña/ en mi alfabeto". El tema de las raíces comunes -no sólo en términos de pertenencia a una cultura latinoamericana y conflictivamente sincrética, sino también a la especie
humana- es una preocupación expresada desde su primer libro, Crucero ecuatorial (1981), basado en experiencias de viajes en su juventud. Allí pareciera decirnos que la proximidad sensible con los otros nos revela algo propio, se esté donde se esté. Durante su recorrido poético, Bellessi avizora un objetivo: atravesar las diferencias que separan para dar con la perla de un lenguaje común. Claro que esta búsqueda -temática, pero también formal, ya que desde el comienzo su poesía persigue al habla e intenta amalgamarse con ella a través de procedimientos líricos-, esta creciente exploración, toma diferentes formas, que van desde la comunión de culturas diversas al encuentro amoroso, como en Eroica (1988), o a la observación del paisaje, al que también se incorporan los ojos que lo miran. La compasión, es decir, la identificación amorosa con el resto de los elementos de la creación, opera poéticamente como una fuerza capaz de revolucionar el orden establecido para el cual rigen jerarquías injustas y arbitrarias, y de
subvertirlo a través de una voz, un modo de decir que modifica la representación misma del poema. Esto es lo que hace de los versos de Bellessi una poesía profundamente política, más allá de su elocuente toma de posición en, por ejemplo, Mate cocido (2002) o La edad dorada (2003), que tienen a los movimientos populares y a personajes como Mate Cosido (un bandolero anarquista), y otros héroes personales como tópicos de algunos poemas. Pero entre la lucha por la reivindicación de los derechos y la naturaleza, tan viva en los versos de Bellessi, existe un correlato fundamental que Jorge Monteleone describe así en su brillante prólogo: "Desde el sol, 'el ponchito de los pobres', hasta las ramas finas de los ciruelos, la belleza de las cosas comparece. Toda rebelión, toda redención social cuenta con lo sagrado del mundo, y una misma pureza radica en la contemplación de lo real, lo que se honra en el detalle, tal como en las
asambleas encendidas", y cita a la autora: "tan bella/ la multitud como la naturaleza/ organizada en paisaje las columnas/ de Aníbal, de Teresa". Esta mirada capaz de igualar distintos órdenes asignados por la cultura señala al mismo tiempo la abundancia y alternancia de lo existente, sea esto visible o
no. El "rescate" del detalle dentro de la gran escena natural, social y poética, evidencia el enamoramiento con la vida y la melancolía que a esta embriaguez subyace. Como si con el poema sustrajera de lo inagotable el regalo fugaz de lo finito: "se va la vida y por eso la ven/ radiante mis
pequeños, ahora bébanla", dice Bellessi en "El cristal", de Tener lo que se tiene. En "La corona", un conmovedor poema hecho de catorce sonetos encadenados, Bellessi parece sintetizar su búsqueda formal y de sentido, ya que esta delicada y fluidísima estructura se desliza en una continuidad lírica que, dulcemente, podría no tener fin. Allí el tópico es el "sermón del silencio", aquél con el cual Buda se dirigió a sus discípulos alzando "su mano en una flor de cinco pétalos"; y nos dice: "abriéndose como arcos parabólicos/ que suavemente el infinito empujan/ y se repliegan luego cuando el índice/ besando al pulgar en cerradura// atesora el amor de cada cosa/ encantada que le dieran los días/ donde hubo de ser deshaciéndose/ como la frágil rosa del jardín".


*Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/subnotas/3416-349-2009-04-15.html











Inexpresable*







Raíces en el aire,





préstamo de la nada.



El territorio cuerpo busca

un velo o un puente



para el dialecto de la infancia.











Jardín secreto*







En el fondo de todo siempre hay un jardín.

Olga Orozco





El jardín secreto respira hilos de oro

Para el tiempo de las imágenes inapresables.







Prioridades

Lee las instrucciones: Primero hay que inventar el laberinto.

después vendrán los hilos.





La niña lee

La niña lee con ojos de voyeur

libros que fosforecen en el verde de las encuadernaciones.

¿Es la mirada una punta de palabra imposible ?

Los dedos piel de navajas-redes que abren, cierran papel-.

Castigo por el Crimen de la fuga del patio donde la niña lee.

Acostada en todos, Regazo -enredadera de voces,

Manon, Ema Bovary o un jardín desplomándose en cerezas.

Inocente-perversa, revancha contra las sombras.

La niña lee







*Poemas de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar







*

Queridas amigas, apreciados amigos:


Este domingo 19 de abril de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Boris Alvarado. Las poesías que leeremos pertenecen a Jorge Mendoza Castaño (Colombia) y la música de fondo será de Llaqtamasi (Andes). ¡Les
deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!


REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!


YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org

Schießstatt-Str. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067



*

Apreciadas amigas, queridos amigos,

El número 87 de nuestro Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL “Estrella Errante”, edición Abril/Junio/2009, puede ser ya consultado en nuestra página en internet www.euroyage.org bajo el link:
http://www.euroyage.org/es/xicoatl-87


CONTENIDO:
· Resultados del 3er Concurso de Composición XICóATL.

La edición impresa de XICóATL # 87 puede ser puede ser solicitada a YAGE por e-mail a la dirección euroyage@utanet.at al precio de 7.- Euros (incl. envío postal).


Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org

Schießstatt-Str. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
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Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

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