Wednesday, October 31, 2012

LA SEMILLA DE DÓNDE NACEN LAS ALAS...

*Dibujo: Ray Respall Rojas.
La Habana. Cuba.




OTROS JUEGOS*



*De Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar


A veces viene una alegría que no se bien qué es, pero se pasa pronto. Siquiera un vientito que airea aquellos penachitos que tienen muy alto los álamos carolina, pero a lo mejor es el recuerdo, craso, simple, al que cualquier hombre tiene derecho.
Yo no tuve cama hasta que pude comprármela, pero dormí diecisiete años en la cama de hierro que era de mi padre y que le había comprado a Antonio Frontera, cuando aún él, mi viejo, era soltero. Una de las camas que aún queda en la casa paterna es ésa. Claro sin el elástico que fue comido por el óxido de los años sucesivos por los orines de mi primera niñez y por el mero tiempo. Tampoco quedan los respaldares de hierro Pero no deja de ser una cama que tuvo que ver con aquella, cuya historia se pierde en la historia familiar tan pequeñísima.
Don Antonio Frontera tenía la única bicicletería del pueblo, en la esquina muy estratégica donde nos arracimábamos los pibes a mirar esas deseadas bicicletas que nuestros padres nunca nos podrían comprar. Esa casa ya no existe y ese local siempre iluminado de noche, tampoco. Ahora Juan Carlos Marinozzi tiene su supermercado, porque hasta allí llegó el progreso.
Las bicicletas, ya cuando nos empezamos a ganar el peso nos las compramos nosotros. Por eso la mayoría aprendió a andar en ellas salidos de la primaria cuando vimos rodar las primeras monedas.
Eran los tiempos en que aparecían otros intereses y se mutaban las bolitas, los trompos y las figuritas, por las revistas de historietas y la rutina del atardecer a la biblioteca del club y con sólo traspasar un par de puertas estábamos en el reino de los mayores: el bar con sus mesas de billares donde también se jugaba al casín. El pool sería muy posterior y yo, a fuerza de sinceridad, nunca lo jugué.
De todos modos en ese tiempo había muchos mayores que jugaban muy bien y que era un espectáculo verlos. Así que nuestras posibilidades de tocar un taco eran remotas. Sí teníamos más acceso a la pieza de ajedrez o los naipes. Pero sólo para el truco porque al chinchón se jugaba por plata y en esos tiempos remotos y casi limpios los juegos de azar –traían redadas policiales- que en sí misma completarían un tono con sus anécdotas y sus picarescas. Como cuando el Triaca saltó una noche una ventana del club y se pasó a la casa de un vecino y se metió en la cama con el consiguiente permiso y al llegar los agentes lo encontraron con gripe. Es lo que se cuenta todavía en el pueblo. Conociendo al personaje uno puede creer en la veracidad de tal anécdota.
En la planta alta del club había unos boxes que en determinadas noches se jugaba fuerte. Eran tan secretas al principio como una reunión de carbonarios, pero luego debían emigrar a otros clubes, a otros pueblos y a alguna chacra que era prestada por el dueño para que tan interesante juego como el del monte se corría el riesgo de ir preso. Algo de adrenalina habrá corrido y cómo. De todos modos a mí, los juegos de azar nunca me interesaron, no me llamaban la atención sino para enterarme de los desbandes que se armaban cuando caían los uniformados y los contertulios ganaban los campos de trigo o de maíz donde a veces pasaban el resto de la noche. O en el corral techado de las ovejas, o refugiados a la vera de una inmensa parva que de día protegía a los gorriones.
Esto que estoy tratando de narrar son los rescoldos que quedan de las brasas de otro tiempo.
Otro tiempo que tuvo aristas no exentas de lejana simpatía o recuerdo amable en el fragor de los años sucesivos.
Porque en verdad la mayoría de los habitantes de ese pequeño lugar todavía tenían una nutrida colonia afincada a la tierra y a las tareas agrícolas, con muy poco espacio para la diversión que era no bien mirada por los mayores, Aquellos sufridos inmigrantes que cruzaron el mar sabiendo que cualquier sacrificio valía más que el hambre de la guerra de la que recién salían.
Yo recuerdo a mi abuela y sus hermanas que no había superado el trauma de los aviones y cuando alguno de ellos, muy pequeño y en tareas civiles cruzaban pacíficamente el cielo, ellas se metían en las casas hasta que el ruido pasara. No podían entender que ahora vivían en un país pacífico o el miedo era más grande.
Esos pequeños avioncitos que alguna vez cruzaron la formación marcial de las gaviotas blancas sobre un fondo celeste a morir, con mucho trigo amarillo por debajo.
Que se parecía a un mar, decía mi padre.






LA SEMILLA DE DÓNDE NACEN LAS ALAS...






ARABESCOS*



Si copio el río
beberé agua de sal
al llegar al mar.


Si rozo el hoy
mataré el mañana
con mi espada.


Cuando te culpo
por no ser como deseo
te aniquilo.


Quiero unir río,
mar, el hoy y mis deseos
en nido de paz.


*De Emilce Zorzut.  zorzutemilce@gmail.com








CARTONERA*


Mi sangre es un milagro que, desde mis venas cruza el aire de mi corazón al tuya
Frida Kahlo



Mi sangre es de papel, cartonera.
Cruza los derrames cloacales
Y los jardines sacros.
Yo también cartonera, yo también.
He dejado en soledad mis niños.
Si apenas llegaban a la mesa.
Y han quedado sin pan y sin nombre del padre.
Con aguas bautismales han calmado su sed.
Yo también cartonera, he mojado mis pies en escarcha.
En orines tibios, en vómitos de borrachos alegres.
También yo me he inyectado – absolutamente fatalista-
La impiedad, la apostasía y el repudio.
Yo también, he ocultado en un tetra mis años albos.
Yo también cartonera he llorado en azul y en morado.
Como vos, cartonera, como vos


*De Amelia Arellano. amelia.arellano01@yahoo.com.ar


 




‎16 veces 16 . Breves*



1.

Comprende mi silencio;
trae el rumor de los pàjaros


2.

Contesta un àrbol
la tragedia de los pàjaros muertos
Llora la mano verde
llora de ojos, llora sus pies


3.


Confunde la ventana
la musicalidad de la mañana
con el lento perfume de la lluvia


4.

No son ángeles asistiendo el duelo de los bosques
es el viento padre, que nos reprende
bramando úes.


5.

voy por mi quinta muerte
galopando
un sueño caballo


6.


Reviso el pan
con la suspicacia
de los que no llevan hambre
aùn cuando en mis manos
tiemblan bocas.


7.


Un amanecer sedujo mi cortina
y dio a luz sobre mi almohada,
ahora los pàjaros despiertan
mis cabellos.


8.


Tenìa cuatro miradas
una para cada silla,
una herida en la madera
me comiò los ojos.


9.


La boda de las sombras
es el poema que quemo
con el impacto de luz
sobre mis ojos noches.


10.


Rotos animales
se desprenden de mis cejas,
en un intento de reparar el sueño
aletean mis ojos hacia el techo.
El ùltimo gesto me renuncia
al bajar los pàrpados.


11.


Valiente el viento
cuando viene a llevar
aùn sabiendo que nada trae.


12.


Sobre la recta final
todos los muertos
lloran lo mismo.


13.


Ruedan en el aire sedas de gitana...
La mùsica me enciende un pentagrama
donde suelo trepar
a la ùltima hora de cada noche.


14.


Empuja mi raza
la sed de los paraguas,
fracturando gotas
voy bebiendo muerte.


15.


Un ojo que es ojo
porque es vaso
sabe la gota
que sobra;
siempre detras de las máscaras
caben màs piedras


16.

Evocando al rìo
elevè mis manos
y pequeños peces
salpicaban viento.


*De Marcela Lokdos. lokdos1@yahoo.com.ar






EL HADA CARTUJA*



Cuando el bosque se cubría de niebla el hada se volvía transparente. El único referente para encontrarla era buscar el manchón del pelo en el aire mojado. El gato aunque no creía demasiado en estos cambios, se divertía al desconcertar a los demás seres del bosque. Con la niebla se mimetizaba con las gotas suspendidas y para sorpresa de los descuidados se ponía a maullar música celta en forma tan fantasmal que todos apresuraban el paso si estaban en el camino o buscaban refugio en sus hogares, trancando todas las puertas
y ventanas. Hasta la tortuga escondía la cabeza en su caparazón  y corría la cortina, porque siempre sentía algo de culpa por el destino del hada y el gato y temía que ésta la atrajera con su música para enfrentarla con la niebla infinita. Pero el hada y el gato no tenían ningún resentimiento contra la tortuga. Para decir la verdad, no lo tenían hacia  nadie en el bosque, Ni siquiera reparaban en ellos si no sucedía algo que les llamara mucho la atención, como cuando los pájaros comenzaron a volar hacia algún punto desconocido por todos, cubriendo el cielo con un telón de alas hasta desaparecer poco a poco y no volver nunca más. Los dos vivían en una sucesión de cambios que respondían a sus recuerdos del mundo de afuera, el que conocieron cuando cruzaron el límite. Podría pensarse que no habían
logrado cruzar la frontera totalmente, que habían dejado una mitad del otro lado y las mitades se tironeaban furiosas desde ambos mundos. El hada cambiaba de forma con cada tirón. A veces no tenía tiempo de completar un cambio, cuando ya se estaba produciendo el siguiente. Eso la cansaba y muchas veces lloraba sin llanto, pero el gato lo percibía porque el aire comenzaba a llenarse de luciérnagas. Entonces él se ponía a cantar con maullidos ríspidos que ponían a todos malhumorados y temerosos.


*De Sonia Arismendi. soniaris@adinet.com.uy






*


Los incapaces de volar
tenemos la manía de soltar pájaros
y dormirnos seguros en sus jaulas
con una pluma en la mano
creyendo
que tenemos la semilla
de dónde nacen las alas


*De Alejandra Morales.






 Y únicamente un cuerpo.*


*Cuento de Eduardo Pérsico. epersico@telecentro.com.ar


Al final un gemido bien ajeno del mundo y el recóndito y
lacio volver hacia uno mismo.


   Bajo un sol de verano en Buenos Aires la mujer ordenaba el tránsito en la esquina más céntrica. De blusa blanca sin mangas, ceñida falda azul y subiendo y bajando de vereda a calzada, le extrañó que alguien le dictara una frase al oído y al repetirse el turno de los autos, volviera al abordaje. Quizá ella pensara apenas 'qué descaro' aunque al siguiente cruce de personas, el mismo de camisa abierta de lucir piel tostada y pantalón ceñido la abordaría de frente, y ella casi moviera una mano al responderle.
Y ya en el próximo cuadro y más cercanos, ambos rodearían cierta negociación acaso absurda y al venidero cruce de los autos tras un trance más tenso y demorado, rumbearían a un edificio por la misma vereda.
      A la mujer tal vez la impulsara alguna inconfesable fantasía mientras subían a una oficina del primer piso, ámbito sombreado y una tenue luz de computadora sobre un escritorio más dos o tres sillas separadas. La mujer quizá ni imaginara comentar con nadie ese juego adolescente y temerario por el cual su marido quizá la mataría, cuando el muchacho aquel sin dejar de besarla ya le destrababa los cierres de su ropa. Y desde allí transitaría un inesperado territorio a medio vestir de nalgas descubiertas, junto a ese hombre que la conmoviera con su aroma de novedosa piel más aquella rotunda visita entre sus piernas. Así que los dos ya sin remilgos entrarían al  más antiguo entresueño conocido y en ese instante exacto, - eso nadie lo sabe-  ansiando ambos ser amados de verdad y hondamente una vez en la vida. Los dos únicamente un cuerpo ya con la mutua boca de saborear profundo y al final de un gemido bien ajeno del mundo, el recóndito y lacio volver hacia uno mismo.
      Al separarse quizá no se dijeran nada. El muchacho ausentado en la silla quitándose el condón y la inspectora apurada en volver al trabajo, habrían imaginado muchas veces ese amorío furtivo. Más quizá y en algún infinito de los cielos, los precursores del encuentro se felicitarían por el episodio según ellos eternamente lo hacen, sin ninguna palabra. Y fieles a su estilo, el diablo apenas sugirió un canchero guiñar de ojo y dios, enarcando las cejas, mostró en silencio su habitual sonrisa.


   -Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
         www.eduardopersico.blogspot.com





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Juan Carlos Cena (*)
presenta su nuevo libro


FERROCARRILES
                 ARGENTINOS

DESTRUCCIÓN/
          RECUPERACIÓN

 
Viernes 2 de noviembre - 18 hs


en la Estación del FFCC Provincial, CC Meridiano V.
17 y 71 , La Plata.


Acompañan al autor:

Centro Cultural Meridiano V
Los Okupas de Andén


(*) sus libros anteriores: Memorias de un Ferroviario; El Cordobazo, una Rebelión Popular; El Guardapalabras; El Ferrocidio;
Crónicas del Terraplen; Sinfonía de Acero y Lucha.








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Inventren Próximas estaciones:


BAUDRIX
-Por Ferrocarril Midland-


BLAS DURAÑONA.
-Por Ferrocarril Provincial-

-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar
http://inventren.blogspot.com/


Al salir de la Estación de empalme Ingeniero de Madrid, el Inventren sigue un doble recorrido por vías del ferrocarril Midland con destino a Puente Alsina, y por vías del ferrocarril provincial con destino a La Plata.


-las estaciones por venir en el ferrocarril Midland:


  EMITA.  INDACOCHEA.  LA RICA.

SAN SEBASTIÁN.  J.J. ALMEYRA.  INGENIERO WILLIAMS.

GONZÁLEZ RISOS.  PARADA KM 79.  ENRIQUE FYNN.

PLOMER.   KM. 55.   ELÍAS ROMERO.

KM. 38. MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.

LIBERTAD.  MERLO GÓMEZ.   RAFAEL CASTILLO.

ISIDRO CASANOVA.  JUSTO VILLEGAS.  JOSÉ INGENIEROS.

MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE.  ALDO BONZI. 

KM 12.  LA SALADA.  INGENIERO BUDGE.

 VILLA FIORITO. VILLA CARAZA.  VILLA DIAMANTE.  

PUENTE ALSINA.  INTERCAMBIO MIDLAND.



-las estaciones por venir en el ferrocarril  Provincial:


 LUCAS MONTEVERDE.   EMILIANO REYNOSO.

SALADILLO NORTE.   GOBERNADOR ORTIZ DE ROZAS.

JOSE RAMÓN SOJO.  ÁLVAREZ DE TOLEDO.    POLVAREDAS.

JUAN ATUCHA.   JUAN TRONCONI.    CARLOS BEGUERIE.

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ESTACIÓN GOYENECHE.    GOBERNADOR UDAONDO.   LOMA VERDE.

ESTACIÓN SAMBOROMBÓN.   GOBERNADOR DE SAN JUAN RUPERTO GODOY.

GOBERNADOR OBLIGADO.   ESTACIÓN DOYHENARD.   ESTACIÓN GÓMEZ DE LA VEGA.

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