Sunday, May 31, 2009

LA SOLEDAD JUNTO A LA ESPERANZA...



ILUSTRACIÓN DE RAY RESPALL ROJAS.


ESPEJO*



Voy a contarte todo.
Para que sepas algo de tu especie de tierra.
Para que no me olvides.
Yo, no tengo recuerdos, ni peces, ni banderas.
No tengo olvidos, de simios, de manzanas.
No llevo báculo, ni cruz.
No se de donde vengo, menos adonde voy.


Te sorprendí en remolinos polvorientos.
Tropecé con la huída de otros muertos.
Asistí a tu primer nacimiento.
Observé el primer alegato de tu tajo.
Lloré contigo poniendo nombre al alba
Resolvimos la teoría del binomio.
Desciframos tus huellas dactilares de ave y saurio.
Vi como te crecieron las uñas.
El pelo, los pies, la indefensión.
Oímos voces que venían de otras voces.
Yo fui el primero.
Áspera cizaña. Torpe milagro de los médanos.
Seré el último testimonio de tu reloj de arena.
Tú, volverás al polvo.
Yo seré Cristo. Gilmamesh. Siempreviva.
Acaso… espejo.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar








*


En lo recóndito de su mente habitaba un paisaje de nubes. Mil formas esculpían las huellas de su memoria. Como constelaciones antiguas delineaban formas arquetípicas.
Pasaban como en un efecto dominó. Algunas eran livianas como los globitos de agua jabonosa soplados en el recreo de la niñez. Otras, subían por el ascensor de la candidez., creyendo que no iban a explotar nunca. Extasiada por la magia de la aventura, en cada esfera de brillo estaba inscripto un deseo. Con letras de delgadas inusuales se leía una ilusión, una utopía.
Quería pilotear un avión por el que planeara por las más altas cumbres, para conquistar los sueños de libertad con una paz indescriptible.
En otra bomba flexible buscaba el enigma del amor, se descomponía en varias fracciones. En esquelas radiantes aparecía la amistad, ese don de contar con momentos de risas y cooperación. Inmediatamente el proverbio de la confianza, difícil de conquistar con la compañía incondicional. La palabra dialogo tamizada por el encuentro se desdibujaba rápidamente, por la labilidad de las volutas. El pensamiento, en remarcadas letras mayúsculas se hacía dificultoso de aprehender. Había que hacer un gran esfuerzo para entender el significado. Ésta suspensión iba cambiando por el hálito de la investigación, pero siempre, aparecía alguna fórmula que enredaba por el agudo afecto que lo rodeaba. Con signos coloreados de rojo el letrero de pasión estaba enlazado al enamorar. Otra esfera móvil se desprendía de la anterior. La vacilación del sentirse querida nublaba el movimiento continuo.
La permanencia de los deseos, sin un camino directo recorría por sí mismo su trayectoria. No buscaba algo tan estático, pero tampoco tan inestable.
Quería tener para si, los momentos de perpetua felicidad, sin inquietarse por alguna amenaza por el paso del tiempo.
Era una creencia incidente de la infantil estabilidad, contada por los mayores con solvencia. Cuando todavía existe la opinión de que los grandes son todopoderosos y su sentencia es la más certera. En un principio esas firmezas le pertenecían. Las espirales seguían inventando mil caminos por recorrer. Y allí fueron surgiendo la fidelidad, la valentía palabras tan extraordinarias y sutiles. El lenguaje del amor insistía en estar en el presente. Con un color entre rosa y celeste la impronta de esa magia la aturdía.
Estaría realmente enamorada? Podría ser leal a sus impresiones?
Luego de admitir el presente sería siendo la misma?
En un momento observó un vidrio astillado por una piedra, que había dejado un sello de violencia. Ajena a esta situación, se sintió perdida en el enojo, las pompas de jabón cayeron descompuestas como en un día de tormenta. Sus labios apretados y fruncidos por el egoísmo de otros la sacaron del esparcimiento. Se había quedado sin fichas. Se sintió turbada por la desesperación y el desconsuelo. ¿Que le ocurrirían a sus anhelos, se perderían por el espacio o algún alma envidiosa se los había usurpado?. La ira se convirtió en una bola pesada de metal. Quería vengarse del peligro de perderse contaminada por el odio.
Pero más tarde, en ese vidrio astillado al observarlo detenidamente, comenzó a descubrir lo que era la vida. En cada ranura de cristal mellado, detenidamente se puso a observar el sol, él se descomponía en varios colores, predominaba el verde y el celeste. En una trama circular destellos de luces comenzaron a hacer círculos semiabiertos. En todos había corrientes, según como se acercara a mirarlos. Eran muchísimos estaban llenos de fosforescencia.
Con entusiasmo, entre tanta belleza sus deseos volvieron a flotar, quizás necesitaba de ese choque abrupto con la realidad.
Por un instante se animó a entender que la vida es una confluencia de dichas y entretelones.-



*de Azul azulaki@hotmail.com






EL ENIGMA DE LAS PIRAMIDES*
-Parodia-


Es sólo una chanza, pero vea Usted que muy descabellado no sería si uno lo piensa bien, sígame con atención, déjeme que le proponga una cosa, a ver que le parece…
Yo, me devané los sesos, y he llegado a esta interesante conclusión, que seguramente lo va a sorprender:
Para mí los antiguos egipcios no levantaron las famosas pirámides, no las fueron levantando, más bien las bajaron….- Digamos, no las construyeron apilando bloques, alzando muros en el quemante desierto.- No.- No del modo que siempre lo entendimos, como nuestros albañiles harían paredes apilando ladrillos, camada tras camada, una sobre otras hasta terminar a la altura deseada.-
No, No.- Para mí empezaron a construirlas desde arriba.- Precisamente desde la puntita, y vinieron bajando.- Eso sí, fueron meticulosos, unos verdaderos artífices.- Una punta que hoy está un poco desmochada, como puede verse; quizás algo carcomida por la erosión de miles de años.-
Déjeme mostrarle a lo que llegué lucubrando supuestos por cierto posibles, coherentes y muy, muy sensatos…
Mire:
Siglo tras siglo, decenas de siglos, la humanidad se planteó cómo, e incluso quienes, habrían construido las monumentales pirámides de Egipto.-
Tanto se trató y tanto se tardó en elaborar alguna explicación para comprender cómo se superaron los requerimientos de semejantes obras, que finalmente se lo tildó de verdadero misterio, un enigma, quedando desde entonces pendiente entender coherentemente tamaña empresa, y máxime en tiempos tan remotos donde los medios eran en extremo precarios y rudimentarios.-
Al fin, en los últimos tiempos, el hombre con sus avances de la ciencia y la técnica, quizás un poco humillado o tal vez algo empequeñecido frente a una proeza semejante de los antiguos, creó toda clase de teorías que lo explicaran.- Se han sostenido aún las más descabelladas, y tenemos que reconocer que todavía la que aparece como la más sensata, deja mucho que desear y plantea tantos interrogantes que se vuelve a su vez disparatada en sí misma.-
Piedras de varias toneladas, cientos de miles, acarreadas cientos de kilómetros y manipuladas, ¿Cómo? ¿Con qué?, y encimadas hasta ciento cincuenta metros de altura, tomando como referencia la de Keops, que si bien es la más grande no fue la única; piedras que elevaban empujándolas y tironeándolas sobre rampas extensas de leve declive, por cientos de miles de esclavos, haciéndolas rodar sobre rolos de palos hasta el plano en el que iban construyendo la pirámide.-
Se dice fácil.- Ahora imagine usted tamaña rampa, que debería estar de algún modo pavimentada, para que rolen los palos debajo del peso de semejantes piedras y no se enterraran en el suelo.- Piense también que por cada camada de bloques que colocaban, unas cuatro manzanas de base al comienzo, que poco a poco se achica a medida de crece; debieron ir engrosando la rampa para ir apareándose en altura y alargándose y anchándose lo necesario.- Pero vea también, que al ir llegando arriba se necesita una altura igual a la punta del monumento, y un ancho al nivel del suelo de quizás no menos de trescientos metros, lo que daría al mismo tiempo un largo de varios kilómetros para que la subida sea todo lo suave que requiera la tarea.- Digamos que al menos en volumen, la rampa en sí misma, fue por lejos varias veces bastante más grande que la pirámide.- Ahora ponga a cientos de miles de obreros a complicar la escena.- No es fácil imaginar cómo transportaron y apilaron tanta tierra.-
Pensando que este fue el modo más factible, terminada la pirámide, deshagamos la rampa, hagamos desaparecer la tierra amontonada, apisonada, y quizás pavimentada una y otra vez.- Y esto no se pudo evitar.- El desierto es grande, habrán desparramado la tierra perdiéndola entre tanta arena, pero miren que hay que desparramar millones de metros cúbicos, y no había topadoras ni “bulldozer” ni nada parecido, y no estoy seguro si ya habrá habido carretillas.-
Ni hablar del transporte de los bloques de piedra de la cantera, hasta y desde el río, aceptando que eran fletadas en pequeños e inestables barcos de aquella época, y toda la manipulación que habrá requerido para extraerla y cargar, descargar, y todo lo que eso conlleva.-
No.-
Usted piensa todo eso y ya deja de ser tan factible como parecía.- Ya no es tan sensato.- No sé cuantas teorías tratan de explicarlo, pero no aguantan muchos análisis, se caen solas.-
Algunos hablan de extraterrestres, y ahí uno tiende a encontrarlo sino más sensato, por lo menos más atrayente; pensar qué fácil sería para ellos en grandes platos voladores, anulando la gravedad a su total voluntad, creando sus propios campos magnéticos, transportando y apilando a la perfección, en cuestión de un rato, todas las piedras necesarias, sin necesidad de esclavos, y ni de un solo latigazo.-
Otros hablan en concreto de los marcianos.- En Marte se encontró, al menos aparecen en las fotos del suelo, tomados por la sonda “Mariner IV”, bien claritas, dos o tres pirámides que podrían tener alguna relación con las de la tierra.- Construidas por la misma ingeniería.- Parece que antes de hacer éstas, estuvieron probando el proyecto en un planeta que tiene cierta similitud, a ver qué tal les salían.- Todos sabemos que los marcianos están pero por lejos muchísimo más adelantados que nosotros.- Ellos en sus naves de combustión fotónica, ya entonces eran capaces de estar aquí en segundos, y posiblemente traer elementos como grandes grúas y máquinas gigantes que podían fácilmente ser ensambladas en el desierto, por inteligentísimos robots, que en lo que tarda en escupir un camello, le hacían una, o dos, o tres pirámides; o las que usted quisiera, e incluso alguna esfinge, eso sí, ya se ve que a otro precio, porqué terminaron haciendo sólo una.- Eso ya era una pieza artística mas compleja.-
Es una teoría bastante razonable, mucho más sensata que la de la rampa.- Lástima que se sabe tan poco.- ¿Por qué habrán dejado de hacerlas?, ¿Por qué no las siguieron haciendo?, ¿Por qué dejar a los subsiguientes faraones que terminaran enterrados en el subsuelo, bajo la arena, sin la gloria de los anteriores que tuvieron sus propias pirámides?
La verdad, que de haber sido así se explicarían muchas cosas, y estarían solucionadas con ello una serie interminable de planteos.-
Piense en el ahorro de salarios, cargas sociales, que si bien no eran altos sí eran millares, y ni hablar de la comida.- Parece nada, pero haga usted de comer, día a día, para cien mil, o el doble, de personas hambrientas, con lo poco que habrá habido entonces en el desierto.-
Pero claro es como creer en la magia.-
Además, no está probado que seres de otros planetas hayan visitado alguna vez la tierra, y media humanidad niega incluso su existencia.-
Ya ve, ninguna teoría aguanta.-
De todos modos yo tengo la convicción de que es posible una explicación más sencilla.-
Yo creo que los egipcios no trajeron piedras, ni tierra de ningún lado.-
Ni siquiera apilaron los bloques unos encima de los otros.-
Nada de eso.-
Tallaron lisa y llanamente las pirámides de enormes rocas que emergían aquí y allá, aisladamente en el desierto, como las “Ayers Rocks” en la inmensidad Australiana, que surgen imprevistamente solas en un inmenso llano; aunque las del desierto Egipcio habrían sido varias y dispersas, y no necesariamente tan gigantescas.-
Construyeron así cada pirámide de acuerdo al tamaño que le permitió cada roca y en el lugar en que emergían esas antiguas formaciones geológicas.- Estuvieron allí millones de años.- Las tres mayores casi juntas, las más pequeñas, algo separadas y como al azar en las cercanías.- No quedó sin tallar ni una sola roca saliente en la arena, ni de muestra; hicieron pirámides de varios tamaños ocupando todas y cada uno según se sucedieron los faraones.- Los últimos, como no quedaban pedregones disponibles, volvieron a ser enterrados en las rocas pero debajo de la caliente arena de Egipto.-
Los faraones que tenían fija la idea de perdurar más allá de su muerte, aparte de embalsamar sus cuerpos y protegerlos en sarcófagos de oro, hicieron tallar sus tumbas en ellas, quizás escuchando algún ingeniero visionario de su corte, que pensaba tanto en la gloria como su propio rey.-
No tuvieron más que ir recortando la roca empezando por la punta de arriba, dejando que el descarte cayera simplemente al suelo, no hicieron más que recogerlo y quizás lo utilizaron sí, como relleno al borde del río.- Hoy no debe encontrarse rastros de todo eso, porque la arena en cuatro o cinco mil años, se ha tragado todo vestigio, junto con la erosión de las periódicas y bíblicas crecientes del Nilo.-
Como las pirámides en principio eran macizas, no les resultó difícil horadarles pasadizos y cámaras funerarias y toda la parafernalia de túneles revestidos y cubiertos de jeroglíficos, que deslumbraron a la humanidad de todos los tiempos.-
Algunos arquitectos buscando dignos refinamientos, quizás en épocas posteriores, cincelaron en sus superficies inclinadas de cada lado, ranuras imitando las juntas de supuestos bloques, con tanto acierto que siempre se pensó, equivocadamente, que cada pirámide era un magnifico amontonamiento de recuadradas piedras, colocadas con tamaña precisión; incluso, ¿porqué no?, pudieron revestirla en parte con mármoles, que saquearon en tiempos recientes para construcciones ya más modernas, como en palacios de El Cairo.-
Con la Esfinge, vecina al mayor de estos monumentos, está claro que habría tenido el mismo origen, y tal vez tallada en el mismo montículo pétreo, aunque eso sí, quizás los fines fueran más religiosos, o políticos, y fue durante miles de años la más grande imagen sagrada que representó toda una civilización.-
Aunque no tan sagrada para los europeos como los soldados de Napoleón Bonaparte, que en la campaña egipcia, entre batalla y batalla, hacían prácticas con su artillería, afinando la puntería contra la milenaria e impertérrita silueta de la Esfinge; que según dicen habría perdido así, su otrora preciosa nariz, y parte de su cara.-
Es, ya ven, sólo una teoría más, una de tantas;
Un poco en broma, un poco en serio.-
Pero a mí me parece que podría ser la más sensata.-



*de Celso H. Agretti, celsoagr@trcnet.com.ar
AVELLANEDA (S.Fe)
05/08/04






PORDIOSERO Y REY*


<<…Estaba abrazada al suelo
diciendo un nombre…>>
A.P


Nosotros los que pedimos por Dios
¡Por Dios! rebuscando en la propia basura
Pasiones que nos elevan sobre la Miseria
Encontrando en el Pan duro de la devoción
Raspando con los dientes compasivos
Inclusive llagar hasta el hueso
La llaga expuesta a la caldera del levi-atá-n
Quieto abierto al mundo
Éxtasis de sentarse mirando mirando
Sin mirar hasta perder la conciencia
Esponsales donde el cuerpo y el corazón se aceptan
Para toda la vida que dure para siempre
Mientras dure.
El susurro de la inoportunidad
Grazna sobre el aire secreto de la existencia
Nos revelamos ante la unidad del mundo
Desde que el mundo es mundo
Separamos con cortina
De siete des-velos que dancé hacia Él
La belleza Animal sobre su Montaña
Dios no promete ni cura ni repara de antemano
Hay que decir que no Hay que decir que si sí
¡Lucidez abrumadora!
¿Hasta dónde un hombre está preparado para amar?
Hay que Amar como Ama Dios.
O como Dios manda.

En busca de la Lluvia
En nombre del temazcalí del Trueno
Con la cola de zorro plateado como llavero
No pronunciaré las palabras rituales
Cuando una puerta se cierra.

Noche dentro de esos Ojos
Taquicardia acelerando al impulso
Zar-paso de la leona
En la custodia de lo que se Crece cierto

¿Te atreverás con tu hocico de Fuego
A rugirme otra vez sobre el eco de la disfonía?

¿Te atreverás a saltar con las pasiones
Sobre las pasiones mismísimas del averno?

¿Te atreverás a desgarrar el nudo
Que nos ata por el mismo miedo?

O serás el zarpar
La Vela
Que encendida Sopla sobre
El viento del mar de los sollozos.

Ocho gritos reman a contraluz en el infierno
Ocho gritos a mi boca le dan la Luz de la Palabra.
Ocho silencios fueron asesinando al Silencio.

Qué haré con tanto beso de Verbo
Pariéndome por el tajo
Impronunciable
Del vocablo
Herido.


*de Fanny G. Jaretón.
-Enviado para compartir por Ruben Vedovaldi. rubenvedovaldi@netcoop.com.ar







A CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE RAUL SCALABRINI ORTIZ


El intelectual desgarrado*


Intelectual central para entender una época, hizo la autopsia de la economía británica en Argentina, defendió la neutralidad en la guerra, continuó la elaboración de una metafísica de la Patria y su gente. De Forja a su larga continuidad, dos reflexiones sobre un personaje necesario.



*Por Horacio González
OPINION


Scalabrini manejaba teodolitos y aparatos de mensura. Un remoto temple positivista reinaba en su conciencia literaria. ¿Dónde y cuándo, como si fuera un narcótico salvador, se aloja en su profesión de agrimensor el tema del "hombre colectivo"? Se diría que siempre en Scalabrini convivieron los humores del positivismo paleontológico -herencia paterna- y los arrebatos del escritor sorprendido por el mito, la "creencia como magia de la vida", cuestión que toma de Macedonio Fernández.
Pudo haber sido un aguafuertista, como Arlt. Algo de eso hay en La manga, sus cuentos de la década del veinte. Pero Raúl Scalabrini Ortiz abandonaría muy pronto su tributo a una literatura influida por aires decadentistas.
Allí estaban la angustia de las muchedumbres, la relación de la locura con el genio y las memorias en primera persona de escritores desesperados.
Se equivocaría con él Hernández Arregui cuando festeja el discurso de la economía política crítica que informa la obra de Scalabrini, pero intenta separarlo de lo que llama las "neblinosas concepciones" tomadas de la obra macedoniana. No es así, una cosa está enlazada inseparablemente a la otra.
Sin el autor de Papeles de Recienvenido no hay Scalabrini. Ni hay tampoco Borges o Marechal. Y tampoco hay Scalabrini sin el extraño telurismo que obtiene de la obra de Ameghino, apenas trasladándolo del naturalismo evolucionista hacia el cariz vitalista de un encierro moral que un día
obtiene su resarcimiento súbito.
Scalabrini tuerce destinos literarios y científicos, de todo se impregna y todo reutiliza bajo su sello original, su revelada arrogancia. Con esas herramientas de desobediencia no solo leyó la historia de una postración nacional, sino que puso las bases para que no se pudiera hablar de imperialismo sin postular un sujeto moral en permanente convulsión. Esas "muchedumbres" que ya estaban en su obra juvenil, que recibe de la literatura social modernista. También presentes en El hombre que está solo y espera, lo que lo acerca aunque sea alusivamente al hombre social que surge de la venerable leyenda de la tierra poseída en común, que habían postulado los populistas rusos en el siglo XIX.
No es que Scalabrini manejara estos materiales de mezcla sin conciencia de lo que hacía, pues su idea del subsuelo es precisamente la de una fragua enterrada que mixtura lo artístico, lo social y la praxis de un mito reparador. Pero acaso sin percibirlo, ese vida subterránea encantada mantenía a la distancia un aire lugoniano en el estilo de su conciencia agónica y en la mención, no ocasional, de un personaje de la épica intelectual de todos los tiempos. Se trataba de un personaje dispuesto a mostrar en todo momento el honor desesperado de sus verdades: el escritor seducido por un arte de inmolación.
Para Scalabrini, el sujeto que garantizaba el sentido profundo de las cosas tenía un rostro compartido entre el jacobinismo de ínfula romántica y la investigación del archivo sigiloso de las fuerzas que generan el vasallaje nacional. Los investiga con la garra de un científico de las ciencias exactas, en la soledad empírica de su laboratorio.
Por otro lado, le importaba el lado agreste y revolucionario del misterioso secretario de la Primera Junta. El era un morenista. En cambio, no le importaba Rosas, a diferencia de tantos otros hombres de su generación y de su credo.
Aquel sujeto scalabriniano -en conmoción- tenía diversas traducciones. Para Jauretche asumía la figura de un payador de filo, contrafilo y punta. Para Hernández Arregui la de un proletario con conciencia nacional. Para Cooke la de un partisano lector de "manuscritos juveniles" un tanto luckacsianos.
Pero para Scalabrini era propiamente el intelectual agonístico siempre al borde de ofrecerse en sacrificio público por la causa de una nación. Una causa que podía ir de la nada a la profecía. Este rasgo no lo toma Scalabrini del nacionalismo de alta escuela sino que lo encuentra en su propia concepción sacrificial. En un padecimiento novelado, con el que quería significar la alegoría misma de la desdicha nacional. Se atormenta una conciencia lúcida individual cuando ve sufrir al cuerpo nacional, antiguo tema del lirismo trascendentalista.
Sin embargo, Scalabrini es alegórico donde Lugones, en su suicidio, es resolutivo. Y es historicista con una visión progresista de la historia, allí donde los Irazusta o Ernesto Palacio son explícitos hombres de honor, duelistas declarados, tanto como eufóricamente lo fue Jauretche.
Todo esto ya está insinuado en El hombre que está solo y espera, un escrito absolutamente modernista al que solo la metafísica que absorbe de su maestro Macedonio Fernández le impide el giro carnavalesco que el mismo tema tiene en Brasil en la figura de Macunaíma o de la antropofagia de Oswald de
Andrade. En el siempre recordable Hombre de Corrientes y Esmeralda se halla el arquetipo de una redención amorosa y fraternal, tallada en la inocencia de las multitudes argentinas de las que ya se había ocupado el ensayismo nacional de todas las épocas. Pero en Scalabrini se encuentran volcadas a
una epopeya melancólica, a una epifanía de la que surgiría un hombre social emancipado, a partir de los planos internos de una naturaleza mítica.
Saldría ese hombre del interior de la geografía, de los ríos, la fauna. De las piedras de las ciudades. Así, Scalabrini va recorriendo un camino. Desde lo inanimado del mineral iniciático, hasta al soplo de la vida liberada.
La famosa descripción del 17 de octubre del '45 implica una literatura mitológica, creacionista, con elementos tectónicos y políticos a la vez. Por otro lado, presenta de la manera más original posible, con simultáneo envoltorio mítico, social e histórico, el recorrido de un frente nacional obrero-campesino y criollo-inmigratorio. Hermanados, van el "peón de campo", el "obrero de las hilanderías", el "rubio inmigratorio", el "morocho de overol engrasado". Es la marcha de los mismos funámbulos que aún hoy -en
estos mismos días- son interrogados por literaturas que quizá no consiguen alzar vuelo, aunque se presentan en el afán de dar reinicio a otro ciclo de la memoria crítica nacional.
Martínez Estrada había visto lo mismo, esa gran marcha de espectros, pero como primero creyó que debía condenarla para luego ir él mismo, ¡en persona! a salvarla, logró ser un verdadero incomprendido pues quedó tan solo la primera parte del argumento y no la que le seguía y lo justificaba.
Injustamente se lo consideró así un antagonista de Jauretche y Scalabrini cuando en realidad era su complemento secreto. Una suerte de no declarado forjista en la Buenos Aires vista como "cabeza de Goliat".
Scalabrini es hijo de una irrepetible conjunción. Pensó la economía política con las categorías del Lenin del Imperialismo, fase superior del capitalismo, pero lanzó su escritura como si fuera una réplica macedoniana de los papeles de recienvenido. Este era un hombre macedoniano burlesco, pero también un personaje que estaba solo y esperaba. Sólo que su humor patafísico originario es reconvertido por Scalabrini en un estilo grave y dolorido, del que denuncia en tanto humillado, en tanto perseguido.
Entonces, Scalabrini no se privó de la justa altanería del profeta en el desierto, aunque a su alrededor crecían los lectores, que al mismo tiempo que se informaban sobre las formas imperiales de dominio, sentían que se operaba un llamado "desde el subsuelo". Era la voz que intranquilizaba y urgía. Faltan hoy esos llamados.
Halperin Donghi se equivoca al relativizar a Scalabrini por prácticas que llama "demonológicas" en el lugar que debía haber análisis histórico-sociales. Este tema vale la pena debatirlo. Las de Scalabrini no
son tanto demonologías como un capítulo esencial de la historia intelectual argentina, solo que definiendo al intelectual no como un ser irónico --como lo hace de Halperin- sino con un ser intenso, turbado y agonal.
Una de las piezas maestras scalabrinianas, la "Destitución de Aramburu y Rojas", publicada en la revista frondizista Qué, permite evaluar al paradoja del intelectual crítico. Frente al mismo Perón intenta rectificar los rumbos que juzga equivocados del gobierno surgido de las agitaciones del '45,
mientras aquellos militares golpistas en su momento recibirían prebendas y medallas. Luego del golpe, es el intelectual que se había declarado disconforme el que saldrá a defender al gobierno derrotado por esos almirantes y generales, los mismos que en su momento habían sido parte del "sistema". Como intelectual "descarnado" Scalabrini deberá mostrar que no pertenece ni pertenecerá a los dominios del Estado sino a una república utópica de revelaciones intelectuales y catacumbas pasionales. No hace
demonología sino vivisección social con datos estadísticos sobre ferrocarriles y petróleo. No hace sociología política sino que se implica en una rara suerte de mesianismo realista, un patriotismo de cuadros estadísticos y democracia radicalizada.
Como nacionalista popular, Scalabrini esgrimió una economía de emancipación; como escritor amante de alegorías, fue poseído por una metafísica vitalista.
Esta explosiva fusión es aún un ejemplo para los tiempos que corren.
Verdaderos materiales faltantes en una vida nacional embotada que es menester recrear y despertar. Con ellos, Scalabrini sigue ofreciendo su pócima moral. La soledad junto a la esperanza. No las dos cosas separadas, como querrían los apenas ensimismados y los solamente bienhechores. Sino esas dos éticas actuantes en común. La del anacoreta en su cartuja avizora y la del expectante con su manojo de papeles de requerimiento y advertencia.
Con ellos se dirige a las multitudes que siempre se hacen presentes, y siempre hacen notar un dolorido rasgo de ausencia.



*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-125865-2009-05-31.html






Correo:


Invitación Muestra de Arte*


Somos Estudiantes de Organizacion de Eventos y estamos realizando una muestra de arte, a cargo de la artista Mónica Morillas. La muestra se titulará "Lo mágico de la intuición". http://www.actiweb.es/deventos/
La misma se llevará a cabo el día 8 de junio a las 19hs, en el Palacio el Victorial (Piedras 720-San Telmo, CABA), y nos sería grato contar con su presencia.
El evento es gratuito con capacidad limitada, por esta razon rogamos confirme su asistencia y la de sus acompañantes, así podremos hacerle llegar la Invitación correspondiente.
Desde ya le agradecemos por darnos la oportunidad de poder contactarnos con Ud.
Sin otro motivo y a la espera de una pronta respuesta.

Saluda Atte.

*Eliana Dominguez. elysdominguez@hotmail.com
Deventos



*

Queridas amigas, apreciados amigos:



Este domingo 31 de mayo de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor español Tomás Garrido. Las poesías que leeremos pertenecen a Christiano Witaker (Brasil) y la música de fondo será de Marcelo García (Argentina).
¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!! (Recomendamos usar http://24timezones.com/ para conocer las diferencias horarias).

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.

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Tel: ++43 662 825067




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