Friday, September 05, 2014

DESESPERADOS SOÑADORES DE GALAXIAS...


*Obra de Walkala. Luis Alfredo Duarte Herrera (1958-2010).

-En Aurora Boreal. Walkala: un homenaje in memoriam








Si lo piensas*



Si lo piensas, todos seremos algún día,
polvo de estrellas, sílice callado y frío,
la última exhalación de un sol muerto,
blancos huesos de un millón de siglos.

Dime, si el espacio contiene al tiempo,
nacer y extinguirse es la misma escena,
o si acaso el tiempo somete al espacio,
estamos escalando la hora del silencio.

Hubo quien, del mito procreó el logos,
negando que fuimos un ciclo de sueños,
Parménides dijo que el ser nunca ha sido
y Heráclito nos legó el cambio perpetuo.

Si lo piensas, nos dirigimos a la nada,
no se ha pintado aún el blanco lienzo,
se continúan erosionando los planetas,
y las lunas caerán, al filo de lo eterno.

Dime, si aún podemos definir al tiempo,
como perfección de ideas, lo abstracto,
o si acaso el tiempo es materia y forma,
de Zenón y esa paradoja, su argumento.

Hubo quien, del ápice abierto la arena
oyó caer y concibió un poema perfecto,
ni de espacio ni tiempo, el hombre sueña
solo existe el presente, que ya ha muerto.



*De Jorge Lacuadra. jorgelacuadra@hotmail.com








DESESPERADOS SOÑADORES DE GALAXIAS…







Gliese 581*



Nuestra estrella Helio -G2, es una esfera de plasma en equilibrio hidrostático que, mediante reacciones termonucleares de fusión del hidrógeno, genera energía en su interior. Dicha energía se emite al espacio en forma de radiación electromagnética, neutrinos y viento estelar. La radiación ha permitido a nuestros Helio- científicos, idear una red espacial invisible en la oscuridad del universo, imposible siquiera de imaginar por parte de cuerpos celestes que no reúnan nuestras características físicas. La situación ha sido explotada por los creadores del proyecto, tan favorablemente, que hemos logrado vender la franquicia a lo largo y ancho del cosmos. “Tejimos” alrededor de nuestra estrella, la más brillante del Sistema, una red de partículas de captura en hilera y en forma de círculos concéntricos, portadoras de carga eléctrica que desarrollan comportamiento colectivo. Dichas hileras presentan focos de absorción periódicos. Esto permite que determinados cuerpos celestes que navegan por el espacio, a merced del viento estelar, sean captados y atrapados por la trama. Se trata del proyecto más afanoso que nuestros científicos, en el transcurso del tiempo espacial, han podido imaginar y llevar a cabo. Lo más importante es que, cada año galáctico que transcurre, este diseño se ve coronado con mayores éxitos al conseguir seleccionar y aprisionar, según nos interesen sus cualidades, millones de partículas interestelares. De acuerdo a las necesidades, ha sido especialmente habilitada para el servicio, una extensión de “caminos” intermedios no destinados a la captura sino al libre recorrido de nuestras naves, en pos de control y/o recolección de materia prima. Dependiendo de su proximidad a nuestro núcleo los cuerpos celestes apresados, en mayor o menor grado, también se ven beneficiados. Tenemos la capacidad de provocar en los distintos planetas, el fenómeno día noche, utilizando la traslación y rotación naturales de los mismos. Por otro lado, estamos tecnificados como para obligarles a girar a nuestro alrededor, mediante uno de nuestros más brillantes logros: la conocida fuerza de gravedad. Nuestro sistema está formado por nueve planetas y sus correspondientes satélites; asteroides, cometas, meteoritos, polvo y gas interplanetario. El material es, como dijimos, atrapado por la red de captura. Urdimbre que permanentemente, se encuentra abocada a la detección y reclutamiento de nuevos cuerpos celestes extra solares. El planeta Marte cuya superficie está cubierta de cráteres de impacto, campos de lava, volcanes, cauces de ríos secos y dunas de arena, proporciona a nuestra civilización, valiosas cantidades de basalto volcánico de alto contenido en óxidos de hierro. Mercurio por su parte, es el principal abastecedor de hierro. Después de billones de años, la mayoría del hidrógeno de nuestra superficie se “quema” y nuestra estrella corre el peligro de contraerse y convertirse en una gigante roja por lo cual, es necesario, mantener una reserva adecuada de “combustible”. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno nos proporcionan la provisión necesaria de Hidrógeno y de Helio así como de otros gases menores, imprescindibles para nuestra subsistencia estelar. Venus, cuyas nubes están formadas por ácido sulfúrico, compuestos de azufre y otros ácidos, es poseedor de una atmósfera rica en Dióxido de Carbono y Nitrógeno. Plutón, el planeta enano, se mantiene como repuesto de Nitrógeno, Monóxido de Carbono y Metano. En la Tierra, la energía irradiada por nuestra estrella, es aprovechada por seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así, la principal fuente de energía de la vida que existe en el planeta. También influimos en los procesos climáticos y condiciones meteorológicas en que se desenvuelve. Hace de doscientos a trescientos mil años terrestres, en un lugar al que ellos mismos llaman África, pusimos en funcionamiento el proyecto “Hombre” (Según algunas teorías que circulan por el planeta “Adán”) y a continuación el proyecto “Mujer” (Eva). No hemos conseguido pulir algunas imperfecciones que están llevando a sus descendientes a la autodestrucción. El proceso de crear civilizaciones útiles es complejo, por ese motivo cada planeta agotado es suplantado, en el transcurrir del Universo, por nuevos cuerpos celestes. El planeta Tierra nomenclado como “Granero”, está destinado, dentro de nuestro programa, al almacenamiento alimenticio dado que los habitantes, se auto eliminarán en breve ya que nuestra tecnología aún no ha conseguido la fórmula para evitarlo. Haremos uso de las riquezas naturales hasta la extinción y posterior descarte del astro. Nuestros radares han detectado para su eminente suplantación, un exoplaneta gemelo al denominado Tierra. Dicho astro se encuentra a sólo 20.5 años luz en la constelación Libra, nomenclado en los registros humanos como Gliese 581. Por encontrarse girando alrededor de uno de nuestros Helio clientes, hemos negociado el intercambio del astro por tecnología de avanzada. Por ser de calor excesivo para la vida del hombre, el programa prevé una grandiosa civilización similar a la terrestre pero con el perfeccionamiento adecuado. La enorme popularidad que ha cobrado nuestro invento, ha hecho que sin medir costos, se requieran franquicias desde las galaxias más alejadas. Con la proliferación de los Sistemas Solares, en pocos años luz, nos habremos convertido en los magnates del Universo.



*De Ana María Broglio. anamariabroglio@gmail.com
República Argentina











Las religiones en el planeta Kepler*



Las religiones en el planeta Kepler-296f son una cosa muy seria.

Eso lo sabía muy bien el Capitán Collins, lo aprendió por las malas, estuvo un año perdido en la jungla, bebiendo solo Spram, se tardó su tiempo, pero lo aprendió.

El húmedo planeta extrasolar había sido descubierto en el año 2014 en la constelación del Cisne, a unos 400 años luz de distancia de la Tierra, durante un cansado barrido del telescopio orbital Kepler en una de las primigenias búsquedas de exoplanetas, pedruscos con posibilidades de habitabilidad en sistemas solares externos, el pasatiempo favorito de los astrónomos de oficina de comienzo del siglo XXI. Kepler-296f era uno de 715 candidatos posibles y se tardaron pocos días en obtener sus características principales, se observó que era dos veces más grande que nuestro planeta, que orbitaba alrededor de un sol más pequeño que el nuestro, que una gran capa de nubes cubría su superficie seguramente lluviosa y luego fue olvidado. Por algunos años figuró en catálogos y en publicaciones científicas de la Agencia, posteriormente, como muchos datos interesantes del universo, fue relegado a la oscuridad enciclopédica.

Hasta que el Capitán Andreas Collins tropezó con el planeta, su tripulación se comiera a Kra-Mambo y todo cambio, pero nos estamos adelantando 150 años y el relato empieza a no tener coherencia.

Todas las piedras, plantas y animales del planeta Kepler-296f son dioses, no se rían, es verdad, pero antes de que alguien ataque este imposible e irreverente panteón politeísta, este aparente caos de elementos disminuye estableciendo agrupaciones tales como: todos los peces son Aui, todos los insectos son Paku, todos las aves son Onui, los reptiles son Oric, todas las piedras con Ataku, todos los arboles con frutas son Kra, etc, etc, etc. Pero lejos de parecer improcedente, esta clasificación es de suma conveniencia para los habitantes de las desperdigadas aldeas del vegetal planeta.
Esta especie de panteísmo ateísta, donde la naturaleza de Kepler-296f es concebida como única realidad verdadera, en el que cada elemento es dios y a su vez la unión de todos esos pequeños eslabones conforma el mundo orgánico visible, está regido totalmente por la lectura al amanecer de tres versículos contiguos al azar de su libro sagrado, el Ohol. Estas “exaltadas” agrupaciones o triadas escogidas, son las que definió Francisco de Amberes, primer historiógrafo oficial de las religiones del planeta. Este cronólogo de los nuevos mundos, dijo, enunciándose sobre el dios Kra-Prutra, un ejemplar de Musa Paradisíaca, comúnmente llamada banana, pero de suave color violeta: “Dios puede ser sofisticado, pero no tan mal diseñador”
Este libro principal, su texto sagrado, el Ohol, consta de unos 10000 capítulos o suras a su vez divididos cada uno en 3 versículos o aleyas, comparativamente entonces, su enredado librito es entonces unas 500 veces más extenso que el antiguo Corán del viejo planeta Tierra. Cada aldea posee una única copia del Ohol, el cual a pesar de estar escrito en las finísimas hojas prensadas del divino árbol Kra-Ohol, del cual toma el nombre, es una importante bagatela de unos 180 kilogramos lo que dificulta su traslado e impone el ejercicio tal que el que desea consultar el ambiguo horóscopo y augurio debe apersonarse a la choza central de la aldea y solicitar al sacerdote o Okumm, su lectura, su paciencia y su obtusa sabiduría para interpretarlo.

Pero el Capitán Collins era un agnóstico discreto y apático, le tenían completamente sin cuidado las deidades de Kepler, sus múltiples formas o implicancias sagradas. Collins era un ignorante intelectual pero a la vez un profesional en lo suyo. La conquista espacial fue su trampolín desde una oscura academia militar hasta los confines de la galaxia. Decir que no tenía moral es no aceptar las reglas a las que se atenía, sus propias reglas. Tanto es así que al desembarcar en Kepler-296f y apreciar la fabulosa atmósfera y su vegetación circundante cargada en abundancia de Litras, frutas del aromático Kra-Litra (una especie de uva peluda pero del tamaño de melones), aplasto su habano de la buena suerte sobre la plataforma deslizante y dijo: - ¡Hermosa mañana, soldados! ¡A probar puntería, dos cargadores para desentumecer las armas! – Inútil decir que mereció la reprimenda oficial de la Agencia y la deshonrosa bienvenida de los nativos Oku.

La zoología y la botánica de Kepler no intentan enredar las cosas, pero la proliferación de las lluvias, el suelo rico en materiales pútridos, los minerales en abundancia y una caprichosa naturaleza dada a las mutaciones y permutaciones genéticas, dignas de un ilustrador de bestiarios medievales, hacen del planeta un catálogo rico en especies y herencia biológica. Estos cambios de fenotipos de forma extrema solo son posibles en los reinos animal y vegetal, en Kepler el reino mineral permanece inmutable, como desgraciadamente lo hace en todos los planetas, nunca esperaríamos que una roca saltara o volara sola por los aires.
Tomemos el caso del pez diurno Aui-Nuva, una bonita carpa tornasolada con dientes de unos cinco centímetros, durante la jornada larga es un Aui, un pez digamos normal y corriente, dios menor y genio tutelar de los ríos y arroyos (no de los pantanos, esos territorios corresponden al obeso dios Aui-Siapu, ni de los mares ya que estos pertenecen a dioses mayores) y por las noches se inmoviliza, pierde toda flexibilidad y su condición animal mutando en la bella planta Kra-Aui, cuyo segundo término aduce a su origen diurno, divinidad de las brisas frías. Pero, sumando complejidad al asunto, las noches en que alguna de las lunas de Kepler entra en plenilunio, el Aui muda a otra especie de animal, pierde sus dientes, extiende sus aletas y respira aire de las orillas tomando el nombre de Oric-Aui, sus terribles ojos escrutan la noche en busca de presas volátiles, convirtiéndose así en el odioso dios de los cazadores nocturnos. Al amanecer, por supuesto, los roles se invierten, y las cenicientas retornan a sus estados iniciales.
Un caso inverso o la muestra de una evolución diferente sería la del arbusto Kra-Tipra. Esta aromática de flores telescópicas de color rojo, en su esfuerzo diurno es la deidad de los sabores y de las salsas, por las noches y en una nunca documentada transformación pasa a ser Onui-Tipra el pájaro polinizador que propaga dicha especie y fecunda la fruta, dios de las cosas etéreas y volátiles. En las noches de luna llena, donde al parecer lo benéfico se trasmuta en maligno, el Kra-Tipra se convierte en otro tipo de planta, el Kra-Nicro, un pestilente cacto espinoso y reptante que todos evitan y que se enseñorea como dios de los sueños recursivos y las pesadillas.

La expedición del Capitán Andreas Collins fue llamada: “La Expedición a las Tierras de Maple White” en honor a una vieja geografía literaria descripta en un libro casi olvidado y era una buena broma de los teóricos de la Agencia, ya que en Kepler no existía nada de color blanco, sino más bien infinitos tonos de verde. A pesar de la información recabada durante los primeros años por los primeros biólogos y científicos, territorios muy lluviosos del planeta aún permanecían inexplorados, envueltos en la bruma enciclopédica y su naturaleza era una incógnita. Se suponía que todas las especies de Kepler estaban descriptas, o al menos nombradas, en el libro sagrado, el Ohol y de su interpretación surgían todas las vicisitudes o accidentes que podían suceder en el decurso de los acontecimientos. Si el libro estaba escrito, es que entonces no había sorpresas. Salvo la cuestión de lo que sucedía por las noches.
La expedición, gracias a los oficios de Collins y su equipo, avanzo con rapidez hacia el corazón oscuro del planeta, pero sin tener en cuenta el prolífico crecimiento vegetal debido a las eternas lluvias. Sonrieron, avanzaron, dispararon sus armas a blancos imaginarios y finalmente se dieron por perdidos. El instrumental arruinado por la humedad moría en destellos apagados. Collins no descuidó nunca la calma, analizo la situación, contó por enésima vez las municiones, recordó los aburridos cursos sobre las religiones en Kepler y llegó a la única conclusión lógica posible. En tres días se acabarían los alimentos sintéticos y no podrían dar caza a ningún dios.

Mambo no era ninguna excepción, compartía por supuesto las características mutantes de Kepler y además gozaba del privilegio de ser una deidad mayor. Durante las serenas horas del día, Mambo era una especie de carpincho o capibara feliz, un masticador tranquilo de pastos tiernos y dulces. Su olor a barro de los pantanos no desmentía su naturaleza pacifica, sus dientes teñidos de azul y su enorme y roja nariz le conferían un aspecto casi cómico y bonachón. Al anochecer Mambo emergía del barro primordial, remontaba las riberas y se anclaba con sus terribles uñas a la tierra cubierta de enredaderas y raíces. Su cuerpo se estiraba, sus brazos se ramificaban y se erguía hacia la luz irreal de las tres lunas.
Kra-Mambo florecía en fosforescencias azules y rápidamente alimentaba sus frutos con el agua recolectada llamada Spram. Bajo sus ramas entonces, se pendulaban enormes y suculentas cuasi naranjas transparentes con un reborde de miel o de azúcar, característica que le daban potestad como dios de la abundancia y de los aromas dulces. Del extenso panteón de los Oku era una de las deidades más antiguas y también una de las más desconocidas, dado el carácter tímido de su mitad diurna, Mambo, y la carencia de información del nocturno panorama de Kepler. La consulta o lectura arrojada por el Ohol al escrutar este arcano era para el día, felicidad y para la noche, dulce muerte.

Las rápidas sombras del atardecer cubrieron a los hombres del equipo del Capitán Collins, empeñados en la búsqueda de un río o arroyo que los guiara fuera de la inmensa jungla. Hambrientos, extremadamente cansados y con las pupilas dilatadas por la ansiedad, recibieron deslumbrados el espectáculo que ofrecía Kra-Mambo en las orillas barrosas de su reino. Collins se detuvo, encendió su último cigarro y desde su escepticismo trató de recordar que cosa era aquello y sus implicancias; la deducción, condicionada por su formación militar, fue rápida. Era primordial la supervivencia de la expedición a las charlatanerías de un libro y a los vaticinios dudosos de un dios vegetal. Mientras el Capitán Andreas Collins fumaba, dio la orden y sus hombres se comieron a Kra-Mambo a la luz de la luna.

Las lecturas de los suras del Ohol fueran consideradas durante las primeras décadas de la exploración planetaria, un completo sinsentido. Los inmutables nativos Oku fueron contemplados como incivilizados y su religión y variantes un compendio de simpáticas fantasías, desvaríos sumergidos todavía en el tiempo de los mitos. Rodrigo de Toledo, que elaboró su primer tratado de la teología comparada de Kepler-296f hacia el año 50 del descubrimiento, comparó la ambigüedad de las interpretaciones del sagrado Ohol con las desorientadoras lecturas del antiguo libro de los arcanos del Tarot de Thoth publicado por Aleister Crowley, un satánico iluminado de principio del siglo XX. Toledo refiriéndose al sagrado Ohol dijo: “No importa si esta religión fue creada por dioses u hombres, lo único seguro es que estaban locos”
Una rápida definición de su sistema de presciencia podría ser el descripto a continuación, dejando aclarado de antemano que no es el único método. El interesado (Oku), luego de un corto viaje o una fatigosa peregrinación, se apersonaba en la choza del Okumm y mediante los gestos preestablecidos (tirarse del labio hacia abajo, tocarse la oreja izquierda y salivar copiosamente sobre su pie derecho, símbolo de la humedad ritual) solicita al sacerdote la apertura del libro en una página al azar. El Okumm, que es ciego pero no es tonto, desliza la larga uña de su sexto dedo índice entre las páginas y abre el libro señalando un versículo cualquiera. El aprendiz de Okumm, siempre hay uno y que tampoco es tonto, aunque lo parece, emprende la lectura de esta aleya y de las dos siguientes, sobreviniendo luego la interpretación de su superior.
Entonces, el dictamen será bueno o providencial si las sagradas frases nombran dos plantas y un animal o dos animales y una planta, de lo contrario completamente nefasto en cualquiera de sus otras combinaciones, lo que se complica un poco dependiendo de que el interesado solicite el vaticinio para un accionar diurno o nocturno, se torne complejo si la noche corresponde a algún plenilunio de las inquietas lunas y ni hablar si es para salir de cacería o recolectar una cosecha. Todo esto, sumado a la mutabilidad cruzada de las deidades de Kepler, hace que el número de combinaciones de pronósticos se convierta en una terrible e indescifrable mezcolanza.

Siempre nos ha dejado estupefactos el mito de Circe y sus pociones mágicas, encantamientos que, lanzados sobre la hambrienta tripulación del divino Odiseo, los confino como animales a su servicio en la isla de Eea. Sepultado en el subconsciente del hombre se encuentra el arcaico temor a la bestialización, el retorno al rugido primario, el olvido de su parte civilizada. El Capitán Andreas Collins quedó boquiabierto al contemplar la trasformación de sus hombres, la degradación que inducida por la asimilación del organismo de Kra-Mambo alteraba la genética terrícola en casi todos sus detalles. Una cuasi planta-animal devorada en un horario nocturno alienándose con una animal de otro planeta. En menos de un minuto los quince soldados duros y entrenados del equipo de Collins quedaron reducidos a unos pequeños cerdos de color azul con enormes narices rojas, chillando y enredándose con los pertrechos y las correas de las armas desparramadas en el barro. La parte más inconveniente es que a pesar de la bestialidad, todos se reconocían entre sí, todos vomitaron a la vez y el Capitán Collins huyó aterrado para nuevamente perderse en la jungla lluviosa.

Collins estuvo un año perdido en la selva, tomando solo Spram, alimentándose de Spram, el agua recolectada en las hojas y otros recipientes vegetales, jamás hubiera osado masticar un pedacito de deidad o tragarse a un dios multicolor. No comprendió nunca las religiones de Kepler, pero aprendió a respetar su extravagante doctrina y que la cosa iba en serio. Desnutrido, alucinado, cubierto solo por harapos putrefactos, fue encontrado y rescatado por los miembros de la Primera Expedición Mormona de Vermont a Kepler-296f del año 152 K. Del destino de su equipo nunca se supo, pero no resulto extraño, para el Okumm Superior, la aparición de un versículo nuevo en el Ohol que por supuesto, nadie de la Agencia investigo. La flora y la fauna de Kepler continuaron sus mutaciones, los nativos inmutables y su doctrina un desatino aún después de que los científicos digitalizaran el Ohol y descubrieran que este no tenía ni patas ni cabeza y se asemejara más a un delirio creacionista que a una seria convicción religiosa.

En los lejanos comienzos del siglo XX, el último explorador de la era victoriana, el Coronel Percival Harrison Fawcett, desaparecía por siempre en territorio del Alto Xingú, un afluente del Río Amazonas, en su diario de apuntes y en cartas de anteriores expediciones hacía referencia a una jungla inquietante y misteriosa: boas gigantescas, nutrias ladradoras, parásitos ponzoñosos, delfines rosados, gatos-perros, tigres de dos narices, flores devoradoras, lianas paralizantes. Estos informes que la sociedad inglesa devoraba con avidez, sirvieron de base para que un genial escritor escocés, Arthur Conan Doyle, creara su famosa novela “El Mundo Perdido” donde el papel de Fawcett se lo adjudica a un adelantado aventurero llamado Maple White, artista y poeta que en póstumos bocetos y acuarelas revela al mundo la llamada Tierra de Maple White, un paraíso jurásico. En el año 2166, la llamada Expedición a las Tierras de Maple White, en el planeta Kepler-269f también desapareció, solo un hombre enloquecido volvió, contó historias que los científicos y biólogos no pudieron desentrañar y las religiones apenas mencionar. El universo aún deparaba al hombre, cosas maravillosas.



*De Jorge Lacuadra. jorgelacuadra@hotmail.com














¿Adónde irás?*



¿Adónde irás, pequeño
ángel mendigo de sol y de silencio?
¿Acaso han de juzgarte las estrellas
por haber merendado sonrisas de oreja a oreja
de simpáticos vendedores a comisión
de sepulcros llameantes metalizados en gris?
¿Quién te buscará entre las paginas amarillentas
de un polvoriento libro de poemas?
¿Qué será de tus juegos infantiles
archivados en la noche de los tiempos?
¿Adónde irás cuando el sol te abandone
y te arrebaten el silencio que te acompaña?
¿Adónde con tu soledad de vampiro?
¿Dónde sepultarán tus trenzas imaginarias
de astronauta abandonado entre las flores?
Tu expresión conspirante de una juventud negada,
la huella imperdonable del trabajo,
el polvo y el sudor y el esfuerzo rutinarios,
la sonrisa triste de tus labios resquebrajados,
¿Adónde irán? ¿Adónde
desesperadamente viejos y cansados
nos conducirás cuando tus manos encallecidas
no puedan ya elevarse sobre nuestras cabezas
y tu voz oscurecida no pueda ser escuchada
ni aun por aquellos escasos oídos que en la tarde
se postraban ante tus vírgenes quimeras
haciendo del espacio un bosque fiero
donde escapar contigo del asfalto?
¿Quién besará tus labios más allá de la noche?
Antes serás demonio sobre el sueño
pero cada despedida es una paletada de tierra
y crepúsculos tormentosos se ciernen amenazantes
sobre nosotros los desesperados
soñadores de galaxias entrelazadas.


*De Sergio Borao Llop. sbllop@gmail.com








Aproximación de contacto*



A una velocidad de cinco centímetros por segundo (unos 0.20 km por h) el pesado vehículo espacial entró en aproximación de contacto. El módulo de acople esperaba ubicado en la parte posterior de la nave, de modo que el piloto, tuvo que realizar la maniobra marcha atrás.
Un golpe seco le hizo comprender que algo no estaba bien.
-Tenga cuidado Hanse- le advirtió desde el módulo, el Subcomandante Patrick. Colisionó contra la ruedecita de giro y acaba de destruir la luz láser de posición de la nave-
Hanse, volvió a iniciar la marcha hacia delante para mejorar la postura de encastre y luego, casi gritó por el micrófono del ordenador:- Ingeniero de Descenso Randall, por favor. Colóquese la escafandra y realice el cambio de la lamparilla de posición.
Randall no se dejó repetir la orden y de inmediato, luego de salir del módulo, aferrándose a los pasamanos laterales exteriores, procedió al cambio ordenado.
Veinte minutos más tarde, Hanse volvió a quitar la fijación mecánica del vehículo y procedió a la conexión eléctrica de arranque.
No me explico- comentó, bromeando por lo bajo al Ingeniero de Descenso, el Subcomandante Patrick -¿por qué el Comandante Hanse, no utiliza el mecanismo automático de reversa y acoplamiento? Su precisión es tal que nos ahorraría este desgaste de nervios y de esfuerzo- A veces pienso que el piloto automático, es más preciso que cualquier Ingeniero Piloto de Órbita, aunque se precie.
-Ten cuidado con tus palabras. El Comandante Hanse podría disgustarse. Ya sabes que no es muy afecto a las bromas-
-Mover semejante mole no es para cualquiera, por más que el Comandante haya adquirido suficiente experiencia.
-La experiencia nunca es bastante en casos como éste- Sonrió incómodo el Subcomandante.
Volvió a moverse la mole lentamente hacia atrás. Intentando reforzar la posición de encastre, el Piloto Hanse, volteó la manivela de izquierda a derecha y luego de derecha a izquierda.
Observando en su pantalla de ordenador el trabajo de Hanse
-Me parece que no debería maniobrar tan velozmente -sugirió como al pasar- el Subcomandante.
Con marcada delicadeza, Hanse volvió a maniobrar: de izquierda a derecha….de derecha a izquierda pero no lo suficiente. El retroceso se produjo de forma abrupta, lo que hizo que la nave, volviese a colisionar contra los paragolpes del módulo de encastre y descenso planetario.
El Ingeniero de Descenso, secó su frente con el pañuelo y siguió simulando mirar por la escotilla.
-Lamentablemente, se ha deteriorado el paragolpes del módulo- Murmuró el Subcomandante Patrick.
-Ingeniero por favor, regrese a la parte trasera de la nave y reponga la pieza deteriorada-
- Afirmativo, respondió el Ingeniero y sin pérdida de tiempo, se dirigió a cumplir su misión.
Dos horas después, superada la rotura, Hanse se aprestó a la maniobra de mover la nave hacia atrás y proceder al encastre.
-Movió de nuevo la manivela….suavemente…de derecha a izquierda…de izquierda a derecha …. ¡Paffffffffffff!
-¡¡OTRO GOLPE SECO!!…..gritó Pátrick con su rostro desencajado de impaciencia.
-Tranquilos, tranquilos, se oyó a su vez la voz del Comandante Hanse. Parece que hoy no es mi día.
¡Randall, ve atrás! Gritó histérico el Ingeniero Subcomandante, cuando ya Randall se había colocado la escafandra.
Después de cuatro horas de marchas y contramarchas en el espacio, la posición de encastre se consiguió con relativo éxito, pero se consiguió.
El Comandante Hanse, pudo finalmente determinar la orientación, distancia y velocidad del acercamiento, de manera que se levantó de su asiento, soltó su larga cabellera platinada, se retocó el rouge y gravitando se dirigió a tomar un refrigerio.
-Alice Hanse, había cumplido con normalidad su tarea. El Subcomandante y el Ingeniero de Descenso, luego de dejar marcados sus primeros pasos sobre el suelo de Venus, ya podían abordar la nave madre para el regreso.



*De Ana María Broglio. anamariabroglio@gmail.com
Villa Gesell










Naves interplanetarias*



mi papá me pasaba a buscar
por cierta esquina de Ramos Mejía
detenía el colectivo que siempre iba cargado
subía
le daba un beso
y me sentaba adelante
en un lugarcito pequeño
desde allí lo miraba
me imaginaba que mi viejo era una especie
de comandante espacial
que la nave estaba llena de alienígenas
que debíamos transportar a un lejano punto
de la galaxia.
me gustaba mirarlo
girar el volante
manejar esa ballena metálica
por calles tan angostas
de vez en cuando el timbre
y algún alienígena se bajaba.
recorríamos con la nave toda La Matanza
que es el diente más pobre
de la avarienta Buenos Aires.
mi viejo tiraba los ojos allá contra el camino
yo iba mirando las casitas cada vez más precarias
cada vez más chiquititas
y miraba hacia la ciudad que quedaba atrás
y los altos edificios me
parecían robots a quienes habíamos logrado
engañar.
miraba también
la ropa de los niños
la cara de las niñas
el cansancio imposible en la sombra de las mujeres
y de los hombres
esos pobres
esos alienígenas de los barrios
de la avarienta Buenos Aires.
creo haber aprendido más sobre sociología
acompañando a mi viejo en el colectivo
que en los libros de la facultad...
pero cómo admiraba ver
los brazos fuertes de mi papá
con la camisa arremangada
laburante
y las manos férreas sobre el volante:
mi viejo, el comandante más hermoso
de la galaxia.
cierta tarde en que tomábamos matecocido en el patio
le pregunté por qué era colectivero
él me miró serio
apoyó el jarrito sobre la mesa
y me dijo al oído
"porque siempre me gustaron las naves interplanetarias"

*De León Peredo. gustavojlperedo@yahoo.com.ar








LA MARCHA*


*Por Joan Mateu. joan@cimat.es



Le había prometido amor eterno y una vida feliz, pero últimamente pasaba más tiempo de viaje que en casa, vivía en otros mundos, desaparecía a la velocidad de la luz y volvía medio hibernado.

- ¿Bafg pkfiibd, Plumkier? ¡Bazlugg ingrfhu daa gorjmekk! * - le dijo con los ojos anegados en lágrimas.

Sin embargo él, partió de nuevo.



***

* (Traducción) ¿Por qué me dejas, Plumkier? ¡Todos los extraterrestres sois iguales!




***


INVENTREN
Próximas estaciones:

J.J. ALMEYRA.
-Por Ferrocarril Midland-


GOBERNADOR ORTIZ DE ROZAS
-Por Ferrocarril Provincial-

-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

Al salir de la Estación de empalme Ingeniero de Madrid, el Inventren sigue un doble recorrido por vías del ferrocarril Midland con destino a Puente Alsina, y por vías del ferrocarril provincial con destino a La Plata.

-las estaciones por venir en el ferrocarril Midland:
INGENIERO WILLIAMS.
GONZÁLEZ RISOS.  PARADA KM 79.  ENRIQUE FYNN.
PLOMER.   KM. 55.   ELÍAS ROMERO. 
KM. 38. MARINOS DEL CRUCERO GENERAL BELGRANO.
LIBERTAD.  MERLO GÓMEZ.   RAFAEL CASTILLO.
ISIDRO CASANOVA.  JUSTO VILLEGAS.  JOSÉ INGENIEROS.
MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE.  ALDO BONZI.
KM 12.  LA SALADA.  INGENIERO BUDGE.
 VILLA FIORITO. VILLA CARAZA.  VILLA DIAMANTE.
 PUENTE ALSINA.  INTERCAMBIO MIDLAND.

-las estaciones por venir en el ferrocarril  Provincial:

 JOSE RAMÓN SOJO.  ÁLVAREZ DE TOLEDO.    POLVAREDAS.
JUAN ATUCHA.   JUAN TRONCONI.    CARLOS BEGUERIE.
FUNKE.   LOS EUCALIPTOS.     FRANCISCO A. BERRA.
ESTACIÓN GOYENECHE.    GOBERNADOR UDAONDO.   LOMA VERDE.
 ESTACIÓN SAMBOROMBÓN.   GOBERNADOR DE SAN JUAN RUPERTO GODOY.
GOBERNADOR OBLIGADO.   ESTACIÓN DOYHENARD.   ESTACIÓN GÓMEZ DE LA VEGA.
 D. SÁEZ.    J. R. MORENO.     EMPALME ETCHEVERRY.
ESTACIÓN ÁNGEL ETCHEVERRY.  LISANDRO OLMOS.  INGENIERO VILLANUEVA.
ARANA. GOBERNADOR GARCIA.  LA PLATA.



InventivaSocial
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a: inventivasocial@yahoo.com.ar



1 comment:

Jorge Lacuadra said...

Todos, todos, se lucieron... magníficos textos...Gracias Eduardo!