Monday, February 02, 2009

ME ILUMINO DE INMENSIDAD...






A la memoria de mi padre, Raimundo Respall Fina.

*Ray Respall



ME ILUMINO DE INMENSIDAD...




NOMEOLVIDES*






El amor éste, el con mayúsculas
el que guarda lo plateado de la palabra abedul
y está lejos de aquel de los cuentos
con príncipes montados en caballos siempre blancos
y princesas con rizos sin despeinar.
Ése amor de pacotilla
esquivo y plastificado
que no se parece en nada a éste amor.



Este amor de cruzado que resiste murallas
cucaracha y tempestad.
Éste amor sin temblor ni repliegues
que abolió peinado y maquillaje.



Este amor que atrapa momentos en frascos conserveros
para de viejos iluminar nuestra sombra
con sólo recordarnos.






*De Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar








El Winchester*


Ampliar su casa comprando la de los vecinos se convirtió en una obsesión. Sin embargo, era bastante improbable poder comprarla porque la pareja que la poseía estaba contenta con su hogar y era feliz con su vida en el pueblo.

Pensó que si conseguía cambiar esto, el camino sería más sencillo, por lo que decidió investigar el motivo de su felicidad. No fue difícil, ya que los mismos vecinos, se lo comentaron. La pareja siempre había soñado con tener una casa como esa, un trabajo como el que tenía y una buena relación entre ellos. ¡Los sueños les daban la felicidad!

Tenía que planear un asesinato perfecto y la anular del último obstáculo para adquirir esa casa. Aprovechando que en el país era legal la venta de armas, se dirigió a una de las mejores armerías de la región y compró un Winchester "matasueños" con mira telescópica. Apostándose tras una cortina disparó a su paso matándoles los sueños.

Los vecinos, después del incidente, fueron entristeciéndose y marchitándose. Se les veía ojerosos, cansados e inapetentes. Poco a poco fueron adelgazando hasta morir.
De todos es sabido que la gente sin sueños muere de pena.



*de Joan Mateu. joan@cimat.es




El asilo*



Ya están ellos, los días oscuros, palpitan mis pupilas
Mis dedos tratan de recordar en una mímica monocorde, aquella piel, una y otra vez buscando que la tarde se vuelva un arco iris.
El apego a las sombras de los objetos que ellos tocaron se hace más intenso cada vez …
Me aferro a lo propio. ¿Pero que es lo propio? Si estoy enajenado en este cuerpo que no me deja ir donde esta el cielo o antes de él tampoco
Entonces Perduro. La naturaleza se convierte en el regazo, es mi dulcinea, con ella re_creo en mi vida
Escucho voces, alguien me dice que es hora de la medicación. La tomo obediente como un niño atrapado en la incertidumbre.
Oigo unos pasos, son ellos y es solo un instante de amor de tanto que los amé.
Me duelen los amores de toda mi vida y no hay remedio.



*De María Elena. mariaelenaburoni@hotmail.com








DESANCHAR SUEÑOS*


POEMA IV


Las sombras crecen
desmesuradas, tercas,
cubren todas las paredes.
Siento su perfil.



POEMA V


Movimientos inconscientes.
Porciones imperpetuas.
Juegos paralelos de la vida.
Cada gesto es una imagen
que se crea a si misma.



POEMA VI


Tener que despertar
sin la débil voluntad
de arrancar de la garganta
el sollozo más allá de la plegaria,
sin saber en que infinito
estará la memoria abarcada,
buscar en el tumulto
la estrella que indique el motivo
de ese universo.
El mito incontrolado,
la sed de indagar bajo la piedra
el caudal desbordante del deseo,
la pasión que genere el arte
de permanecer abierto,
mostrándose tan vivo como otro día.



*de MARTA BEATRIZ MULTINI.
-Enviado para compartir por Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar








El precio de la muerte*


Soldado, sobreviviente y poeta, la obra de Giuseppe Ungaretti parece erigirse toda alrededor de un mismo tema: el vacío. ¿Cómo escribirlo? ¿Cómo atravesarlo? ¿Cómo atrapar la belleza que espera del otro lado? Un recorrido por su obra, desde El puerto sepultado, escrito en las trincheras, hasta El
cuaderno del viejo, escrito tras una vida de búsquedas y pérdidas, permite comprender una obra esencial que puede leerse a la luz de su frase "La muerte se paga, viviendo".



*Por Guillermo Saccomanno


1 En una foto de la Primera Guerra Mundial, como soldado raso del Regimiento 19 de Infantería Italiana, se lo ve fusil al hombro. El soldado tiene un aspecto brutal. Sus rasgos no son los de un joven. En todo caso, un joven viejo. Por supuesto, nadie sale indemne de la experiencia de la guerra. "Soy un hombre de pena" escribirá más tarde, pero su pena, la que imprimirá a sus versos, se alterna con una furia de vivir, un impulso que le hace agarrarse a la vida en las situaciones más extremas. El soldado, en la noche, encogido y temblando en una trinchera, entre el barro, la sangre, bajo la amenaza de un ataque alemán, junto a un compañero muerto, escribe un poema en un papel:
"Una noche entera/ tirado al lado/ de un compañero/ masacrado/con su boca/ rechinante /en dirección del plenilunio /con la congestión/ de sus manos/ penetrante/ en mi silencio/ he escrito/ cartas llenas de amor// Nunca me he sentido/ tan pegado a la vida". Nadie reconocería en este soldado al muchacho que un tiempo atrás colaboraba en la revista L'acerba, de Giovanni Papini. Y que, antes de la guerra, ha frecuentado el ambiente intelectual de París haciéndose amigo de Guillaume Apollinaire, que ahora, como él, también está en uno de los frentes combatiendo contra los alemanes. De Apollinaire es conocida su foto en el frente, con la cabeza vendada. A veces, en sus licencias, el soldado se las ingenia para visitar París y encontrarse con su amigo Guillaume. Después, otra vez, el combate. La guerra es una experiencia
límite, aunque no será la única que deba atravesar. Pero no nos adelantemos, a este soldado que combate en San Michele, en Verdún, en Champagne, la guerra le resulta una situación clave en la que se juegan la fraternidad y la lucidez. Escribe desde el primer día de su incorporación. Escribe una poesía surgida de la necesidad. Una poesía que expresa la necesidad de que el ser humano recobre un sentido. Porque para el soldado la poesía no es filosofía: es experiencia, pura, directa. La intuición es un estado de alerta. Lector de Nietzsche, su poesía tienen un carácter fragmentario, un tono de impromptu. De relampagueos existenciales se trata ahora, y será así, siempre, su poesía entrecortada y áspera.
El soldado escribe sus poemas en los márgenes de una carta, en los de un periódico, y los guarda en la mochila. "Como esta piedra/ del S Michele/ tan fría/ tan dura/ tan desaguada/ tan refractaria/ tan totalmente inanimada// Como esta piedra/ es mi llanto/ que no se ve// La muerte/ se paga/ viviendo".
Y, de título, le pone: "Soy una criatura".
En un franco, mientras camina por las calles de Santa María Della Versa, en Pavia, se anima a contarle a un teniente que escribe versos. Al oficial también se le da por la poesía. Y ha leído al recluta que antes de la guerra publicaba en L'acerba. El soldado le pasa los papeles que tiene en la mochila, esos borradores poéticos escritos a la apurada en un alto el fuego.
Un tiempo después, ese oficial, Ettore Serra, le trae un libro en prensa: El puerto sepultado. En la portada está el nombre del soldado: Giuseppe Ungaretti. El oficial le da al subordinado las pruebas de imprenta, le pide que las corrija. El puerto sepultado es un libro de pocas páginas, en una edición de ochenta ejemplares numerados, fuera de toda comercialización. Con el tiempo será una cotizadísima pieza de anticuarios.
2 ¿Cómo se traduce a Ungaretti? Su poema "Mattina" ("Mañana") tiene dos versos solamente. Pero, a pesar de su aparente simplicidad, en su laconismo, se puede traducir: 1) "Me ilumino/ de inmenso", 2) "Me ilumino/ de inmensidad", y 3) "Me ilumino/ de infinito". No es lo mismo inmensidad que infinito. Dos nociones que, en la sencillez -siempre la sencillez en Ungaretti- va siempre más allá. Como estallido, su simplicidad que contiene una revelación no se puede transmitir fácil, pero aun en otra lengua que no
sea la original, no tan ilegible para nosotros, su poesía conserva una fuerza primitiva que aspira a la trascendencia de lo humano. Toda su obra puede leerse como la búsqueda de una iluminación filosófica y religiosa a la vez que una autobiografía de los distintos momentos de una exploración interior. "No creo en el misterio por el misterio", escribe Ungaretti. "No tengo que expresar el misterio, sino mi mundo." Con seguridad su búsqueda, que consiste en una escritura a un tiempo visceral y contenida, proviene de
cuando era alumno de la secundaria en la escuela Don Bosco en Alejandría.
Allí un cura lo alentó a que escribiera. Y su primer trabajo, con un aire confesional, introspectivo, lo llamó "Análisis de mis sentimientos". Un dato a tener en cuenta: cuando a los ochenta años se reunió toda su obra completa en un volumen con el título de Vida de un hombre, y, al publicarse una edición definitiva de El puerto sepultado, opinaría: "Este viejo libro es un diario". Pero la cuestión de la poesía como un ritual cotidiano, la noción de diario, no se circunscribe a esta ópera prima: se hará extensiva a toda su escritura posterior. Es decir, toda su obra puede leerse como una desgarrada crónica íntima.
3 A pesar de su origen humilde en Alejandría, Ungaretti tuvo su iniciación literaria gracias a una educación privilegiada. Sus padres, italianos de Lucca, eran panaderos. La madre, analfabeta, enviudó cuando el hijo tenía dos años, se hizo cargo del horno, del negocio y procuró en la formación del hijo la ayuda de sus clientes, la colonia de italianos acomodados. Mientras se orientaba hacia la escritura, estimulado por profesores y amigos, el joven Ungaretti lee el Mercure de France, la publicación de los simbolistas y decadentes, y se sumerge en la lectura de Baudelaire, de Valéry y de Mallarmé. Frecuenta los bares de intelectuales y exilados, conoce un grupo de poetas jóvenes que se reúnen en torno de Konstantin Kavaffis (el viejo poeta que evocará más tarde Lawrence Durrell en El cuarteto de Alejandría).
Aunque no comprende del todo a Mallarmé, se da cuenta de que en su musicalidad esa poesía transmite algo. "Todo pensamiento lanza un golpe de dados", lee en Mallarmé. Una humanidad que vive su naufragio requiere una escritura que fotografía la nada. Sólo después de mirar fijo la nada se podrá encontrar la belleza. El joven Ungaretti intentará, en su poesía, capturar con el lenguaje la materialidad de esa nada, nombrar algo anterior al lenguaje. Un algo que puede ser Dios, pero que al haber transitado a
Nietzsche, desolado, en su búsqueda, la sed de inmensidad, de infinito, lo conduce a Pascal. "Tras haber encontrado la nada, encontré lo bello", ha escrito Mallarmé. "Con el abandono de todas las representaciones surgidas del lenguaje, lo que se disipa es la misma subjetividad, y con ella el miedo a la finitud que empantanaba el universo. Cuán divino es ahora el cielo terrestre." Que en la concepción poética de Ungaretti es ese eco que escribe como iluminación de la inmensidad. O el infinito.
4 Más tarde el joven Ungaretti viaja a París. Aunque el propósito del viaje es estudiar Derecho, se anota en Letras, estudia con Bergson en el Collège de France y, entre sus amistades del Café de Flore se cuentan, entre otros Satie, Modigliani, Marinetti, Picasso, Papini, Léger, Bracque y Apollinaire.
En 1914, al estallar la guerra, aunque se identifica con el anarquismo y el socialismo, cree, como su amigo Apollinaire, que es inevitable participar en la lucha contra la ambición territorial de Alemania y se alista. La guerra le parece una oportunidad para terminar con las fronteras y afirmar la fraternidad entre los hombres. Desde las trincheras despacha sus poemas a diferentes publicaciones. Terminada la guerra, mientras trabaja en prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, se hace amigo de André Breton, pero rompe con los surrealistas cuando atacan a Antonin Artaud. En esta época se casa con Jean Dupoix, que será su mujer de toda la vida. Complementa el sueldo de funcionario público con artículos en Il Poppolo d'Italia, y encuentra un lector inesperado: Benito Mussolini. En 1923, Mussolini prologa una nueva edición de El puerto sepultado, ahora de quinientos ejemplares. El libro reúne además de La alegría de naufragios y El puerto sepultado, los primeros poemas de Sentimiento del tiempo. Mussolini se entusiasma en ese prólogo: "Cumplida la revolución fascista, supe por casualidad que el poeta estaba en la burocracia. Me parece que Guy de Maupassant era empleado administrativo de su país, y uno de los hombres de letras más interesantes de Francia. Pensándolo, me di cuenta de que burocracia y poesía no son irreconciliables. Después de un tiempo, la burocracia no mató en Ungaretti al poeta. Y lo demuestra este libro de poesía. Mi tarea no es reseñarlo.
Quienes lean estas páginas se encontrarán frente a un testimonio profundo de la poesía hecha de sensibilidad, de tormento, de búsqueda, pasión y de misterio". Cuando Mussolini es depuesto y, junto con Marinetti, los dos son detenidos, Ungaretti se pone de su lado y a favor de la libertad de prensa.
Adhiere en esa confusión de socialismo y nacionalismo, al fascio. Como Ezra Pound, Ungaretti se engaña al ver en el fascismo al destructor del capital.
Desencantado, pronto se retira a un monasterio. Su relación con Mussolini atraviesa diferentes etapas, desde la afinidad estética y la coincidencia ideológica hasta, más tarde, la discrepancia política. Ungaretti es acosado por cubrir opositores y ayudar amigos judíos. Enfrentando los conflictos que le causa la relación con el líder fascista, Ungaretti no renegará de la amistad, y si bien más tarde extirpó de sus nuevas ediciones aquel prólogo, lo republicará en su vejez.
5 Desde 1931 su permanencia en Italia se vuelve conflictiva, cuando no peligrosa. Hasta 1936 vive en distintas ciudades de Europa, vuelve a Alejandría y, con apremios económicos, encara una cátedra de literatura italiana en la Universidad de San Pablo. Su estancia en Brasil transcurre feliz. Pero en 1939, recibe un mazazo: la muerte de su segundo hijo, Antonietto, de nueve años. ¿Qué puede hacer con este dolor? ¿Es el mismo dolor que aquel de la trinchera junto al compañero muerto? ¿O lo supera?
Nadie está preparado para la muerte de un hijo. De esta experiencia surgen, agónicos y desoladores, los poemas de El dolor. No hay autocompasión ni regodeo en el sufrimiento. Ungaretti replantea la vanidad de sus ilusiones.
¿Aquel soldado que en la trinchera escribía "La muerte/ se paga/ viviendo", intuía que la guerra no sería su máxima experiencia de dolor? Después de esta pérdida, el poeta se encuentra otra vez a la intemperie. Una vez más: ¿de qué sirve el arte? Una vez más, ¿cómo se nombran el absurdo y la nada?
Una vez más, Mallarmé: ¿se puede escribir la nada? Ahora, muerto el hijo, en duelo, Ungaretti escribe un grito, y no creo que haga falta traducirlo:
"Nessuno, mamma, ha mai sofferto tanto".
6 Cuando Brasil rompe relaciones con el Eje, debe abandonar Brasil. Su vuelta a Roma es una amargura. Aunque ha renunciado al fascismo, se lo expulsa del Sindicato de Escritores. Pasa un período de estrechez, para comer vende desde obras de arte hasta objetos personales. Consigue dar algunas conferencias en Italia y en el exterior. Sus presentaciones asientan poco a poco su prestigio como poeta. Pero para él la poesía no es un hecho aislado ni del contexto en que se escribe ni de los sentimientos que la historia le provocan: "Soy un hombre herido./ Y yo quisiera irme/ y llegar finalmente,/ a donde se escucha/ el hombre que está sólo consigo.// No tengo más que soberbia y bondad/ Y me siento exiliado en medio de los hombres".
7 Cabe preguntarse cuál es el sentido de resumir, a través de algunos hitos biográficos, aquellos que se centran en la desgracia personal, para rescatar una obra. Es sabido que la tragedia y la desgracia no legitiman ni potencian el valor de un discurso. La literatura es relato de la desgracia personal, pero no sólo. También es lo que se construye con eso, lo inenarrable, "el dolor". Que sólo puede ser narrado en falsete, con conciencia del falsete.
Es a través de la manera en que se elabora ficción con el sufrimiento como pueden construirse verdad y belleza y, si se admite que la poesía es cuestionamiento existencial, es dándole forma a los interrogantes que se consigue alcanzar el objetivo. La teoría literaria estructuralista y post dictó durante demasiadas décadas que el discurso era independiente de los hombres, que una literatura podía desprenderse del sujeto que la enunciaba.
"Como una frente cansada la noche/ reaparece/ en el hueco de una mano...", escribe Ungaretti. Si un sentido tiene hoy volver sobre su poesía, una poesía que se agarra la frente en la noche, es justamente para desmentir la retórica canalla de la posmodernidad, desmontar el engranaje de intereses
académicos defensores de la especificidad, como la exaltación de la autonomía literaria, un gesto típicamente capitalista del cuidado del kiosco intelectual. Volver a Ungaretti implica conectar la existencia con una búsqueda de sentido y que, esta búsqueda, íntima (volvamos a tener en cuenta que la poesía de Ungaretti puede ser leída como diario), en su experiencia de lo cotidiano, asume con su confesionalismo la puesta en tela de juicio de las palabras y su utilidad.
8 Desde sus orígenes, la poética de Ungaretti, analizando el barroco y pivoteando sobre el endecasílabo de Petrarca, se plantea una renovación de la lengua italiana. Esa renovación, en Ungaretti, consiste a veces en practicar determinados cortes, interrumpir la versificación, quebrar el ritmo y demostrar que la imagen poética, según afirma, no puede sino estar al servicio del sentimiento. "Vuelven a arder en lo alto las fábulas./ Con las hojas caerán al primer viento./ Más si otro soplo viene/ volverá un
chispear nuevo". Se interroga: "¿He hecho pedazos corazón y mente/ para caer en servidumbre de palabras?". Porque Ungaretti no es un poeta afectado que escribe sobre la poesía y tampoco, aun cuando en sus comienzos pueda inspirarse en temas mitológicos, se queda en la coartada de una cultura elitista. Si detecta un elemento que le importa, lo trae a su presente y entonces lo conecta con su experiencia inmediata. A menudo se ha juzgado su poesía oscura y hermética. Nada más lejano de sus versos que la oscuridad: "He poblado de nombres el silencio", explica. El lector actual de poesía, el lector que presume de refinado, a menudo necesita de arabescos culteranos para sentirse elevado. En este aspecto, la poesía de Ungaretti lo va a defraudar y se le antojará, de tan sencilla, tosca. En una sola línea tiene
la virtud de que esa simplicidad aparente sea puente hacia otra realidad o, mejor dicho, la posibilidad de poner la realidad en duda: "No llegamos a conocer más que una parte de la realidad, la menos verdadera", escribe. Un ejemplo, su poema "Fin": "¿Cree en sí y en la verdad quien desespera?".
Aludiendo al tan sonado hermetismo que se le adjudica, si se lo piensa como ecuación formal de una tendencia, también merece ser discutido. Como corriente el hermetismo involucra tanto a Ungaretti como a Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo. El término proviene de un ensayo de Costanzo Flora, que
subrayaba en la poesía joven de los años '20 una intención de oscuridad. De entrada, a Ungaretti le molestó esta etiqueta. Como movimiento, los supuestos poetas del hermetismo, escasos de popularidad, se afirmaron en sus escrituras entre 1935 y 1940, y su filtro oscuro, se interpretó como un modo de sortear la censura fascista. A tener en cuenta: una vez más, la miopía crítica que encapsula algunas obras para traer agua a su molino. Que la poesía de los llamados herméticos apelara al uso de la analogía, la utilización de sustantivos absolutos e imágenes oníricas, no necesariamente la volvía impenetrable. Un ejemplo: "Hendido por un rayo de sol/ todo hombre está solo/ sobre el corazón de la tierra; de pronto, /la noche que cierra", escribe Quasimodo. En un artículo de 1940, por su lado, Montale desecha también esta hipótesis del hermetismo: "No he buscado nunca a propósito la oscuridad y por eso no me siento muy calificado para hablar de un supuesto hermetismo italiano si es que existe aquí, y yo lo dudo mucho, un grupo de escritores que tenga como objetivo una sistemática no comunicación".
9 Hay poetas que nacen predeterminados para ser siempre jóvenes y que, si no mueren de modo trágico, más víctimas del propio narcisismo que de las consecuencias del pensamiento romántico (que suelen correr juntos), la prolongación de la existencia se les vuelve insoportable. La senectud les aterra más que la muerte. Rimbaud es el mejor ejemplo. Y tras él, una sucesión interminable de poetas que decidieron arder y consumirse en un instante. El caso de Ungaretti (1888-1970) es distinto: en su aceptación de los dramas que la existencia propone al individuo no quedan ajenos ni el reclamo ni la indignación, pero su enfoque es siempre un movimiento pendular entre el desapego y, como se ha dicho, la persecución de ese segundo donde la iluminación revela la inmensidad, el infinito, y el hombre no es más que naturaleza arrojada a su suerte. Su poesía da la impresión de nacer madura de una vez y para siempre. Y en esa madurez, precoz, se intuye una sabiduría que se remonta a la conciencia del desierto y, como Ungaretti mismo lo manifestara, el horror del vacío. "Si una mano tuya esquiva la desdicha,/
escribes con la otra/ que todos son escombros". Uno de sus últimos libros es El cuaderno del viejo, escrito en la franja de sus setenta años, tras la muerte de su esposa, que publica en 1960 y está escrito entre 1952 y 1960. En su publicación incluye los "Ultimos coros para la tierra prometida". Y empieza así: "Agrupados hoy/ los días del pasado/ y los que llegarán.// A través de los años y los siglos/ cada instante es sorpresa/ de saber que aún estamos vivos,/ que siempre se sucede/ como siempre el vivir:/ Premio y castigo imprevistos/ en el turbión continuo/ de los cambios banales.// Igual es nuestra suerte,/ el viaje que sigo,/ en un abrir y cerrar de ojos,/ exhumando, inventando,/ de arriba abajo el tiempo,/ errante como aquellos/ que fueron, que son, que serán". Lejos de transmitir un final del camino, los poemas del cuaderno expresan la continuidad de la búsqueda. "Si se enfrenta a tu suerte una mano,/ la otra, de pronto, te asegura/ que puedes aferrarte sólo/ a restos de recuerdos". Nada de cansancio, nada de alteración ante la proximidad del final. "Si durase el viaje para siempre/ no duraría un instante, y la muerte/ está aquí ya, desde hace poco". En una entrevista publicada en esos años con motivo de la poesía de la vejez, Ungaretti dice: "Yo creo que en la poesía de la vejez no se da la frescura, la ilusión de la juventud, pero creo que se da una suma tal de experiencia que si llega -y no siempre se llega- a encontrar la palabra necesaria se consigue la poesía más alta".
Además de los intelectuales y los artistas, a su mesa y su vino se acercaban tanto futbolistas como personajes de la farándula. A diferencia de otros poetas consagrados, Ungaretti nunca perdió el contacto con la gente del pueblo. Aunque en oportunidad de El puerto sepultado dijo que le gustaría
ser recordado como "Ungaretti, hombre de pena". Y se explicó: "El hombre de pena es el hombre sombríamente en meditación sobre la justicia y la piedad (...) Siendo Cristo, Dios y hombre, juez y víctima, sucede que justicia y piedad son dos modos de leer un mismo texto divino, en el misterio
insondable mediante el cual Dios se revela y se esconde al mismo tiempo".
Con la misma sencillez primitiva que transmite su poesía, Ungaretti se comportaba con el prójimo manifestando una sabiduría que se trasunta radiante en sus fotos de vejez. Quien ha sido marcado por la tragedia puede sentir tan intensamente la vida porque antes se ha preguntado: "¿Vivir es sobrevivir a la muerte?". Es aconsejable, aunque cierta crítica pretenda patear al autor lejos de su obra, mirar sus fotos de vejez. Radiante, insisto. Así como las fotos de Kafka parecen ser retratos de K, las fotos de
Ungaretti, en esta coherencia de la imagen hombre/creador, retratan el origen de su poesía. Ungaretti admite que "agotada la experiencia sensual, el trasponer el umbral de otra experiencia es el adentrarse en la nueva experiencia, ilusoriamente original, es el conocerse desde el no ser, ser desde la nada. Es el conocerse pascalianamente ser desde la nada. Horrible conocimiento. En cierta época del existir, puede uno haber tenido la sensación de que la mental excluía en uno toda otra actividad: el límite de la edad es límite". Ungaretti sonríe. Y al sonreír, en sus arrugas, se advierten las cicatrices de la existencia. Cada cicatriz, un naufragio.
Volvamos a recordar: uno de sus libros primeros se llamaba Alegría de naufragios. Más tarde, el poeta lo recortó: La alegría. ¿Dice algo el gesto de la amputación "de naufragios"? "La poesía no se explica -ha escrito-. Es muy difícil explicarla." No obstante Ungaretti ha escrito y reflexionado sobre cada uno de sus libros mediante una serie de pequeños ensayos, unas reseñas mínimas que, en ocasiones, por su distancia crítica, parecen escritas por otro. Con respecto a La alegría escribe: "No soy el poeta del
abandono a las delicias del sentimiento, soy alguien acostumbrado a luchar, y debo confesarlo -los años han traído algún remedio- soy un violento; desdén y valentía de vivir han sido los rastros de mi vida. Voluntad de vivir a pesar de todo, apretando los puños, a pesar del tiempo, a pesar de la muerte". En un reportaje brevísimo, de poco más de cuatro minutos, que filma un simpático y sonriente Pier Paolo Pasolini, el director y también poeta lo provoca preguntándole sobre la normalidad, la homosexualidad y la transgresión. A Ungaretti la pregunta le causa gracia. También risueño contesta, ya de vuelta de todo, con la autoridad que le confieren los años, riéndose, que la existencia del hombre ya es un hecho "contra natura" y él, al ser poeta, ha realizado la transgresión máxima. Si la historia no le fue extraña, menos todo aquello que lo relaciona, como dije, con lo popular.
Ungaretti era, habrá que repetirlo una y otra vez, un hombre de pueblo. A fines de los '60, en el auge de la bossa nova, Ungaretti (que había traducido a Vinicius de Moraes y Drummond de Andrade), se reúne con Vinicius, Toquinho y Sergio Endrigo y graban un disco memorable que tiene como premisa "La vita, amico, é l'arte dell incontro". En el disco puede escucharse su voz grave, ronca. Y esa voz cavernosa, casi octogenaria, ilumina. Refiriéndose a él mismo en tercera persona escribió: "El autor no
tiene otra ambición, y cree que tampoco los grandes poetas tuvieron otras, sino la de dejar una bella biografía suya. Sus poesías representan pues sus tormentos formales, pero quisiese que se reconociera de una buena vez que la forma le atormenta sólo porque la exige pegada a las variaciones de su
ánimo, y si algún progreso ha hecho como artista, quisiera que indicase también alguna perfección alcanzada como hombre".
El cuaderno del viejo puede leerse como un buen cierre para el recorrido de su obra: "asamos el desierto con los restos/ de una imagen antigua en la cabeza,// no más saben los vivos/ de la Tierra prometida". No obstante, considerando su obra en perspectiva, este libro que presenta, conciso y
austero, "las amargas sorpresas del recuerdo/ en una carne exhausta", es una puerta introductoria que se abre con serenidad a su poesía de la angustia, pero sin descartar, en su metafísica, la esperanza, aun cuando el milagro no suceda. No es la posesión sino el desprendimiento y la libertad lo que cuentan. La condición de que nuestro pasaje por esta vida tenga un sentido no reside ni en lo patrimonial ni en el afincamiento. "La meta es partir", apuntó. Para que esta tierra tenga un sentido, para que no sea "tierra baldía", deberá ser siempre tierra del deseo, es decir, siempre tierra prometida.


El cuaderno del viejo
Giuseppe Ungaretti
Introducción y versiones de Luis Muñoz,
Editorial Pre-textos, Colección La Cruz del Sur,
110 páginas


*FUENTE:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-3333-2009-01-29.html






*


Raimundo Leonardo Respall Fina.

Nació el 6 de noviembre de 1955, en la Ciudad de la Habana.
Falleció repentinamente el 27 de enero de 2009.

1981- Graduado en la Universidad de la Habana, con el título de Licenciado en Historia.

1997- Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

2003- Nombrado Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, labor que desempeñó con total entrega y dedicación hasta el momento de su fallecimiento.

2008- Nombrado Académico de la Universidad de San Isidro.

De modo paralelo a estas labores, realizó una intensa actividad de investigación sobre la cultura cubana, impartió conferencias y cursos en diversas universidades y centros culturales del mundo, colaboraba con programas de la radio y la televisión cubanas. Publicó, entre otros artículos, ensayos y reseñas:

1998- Coautor, con Marié Rojas, del ensayo poético Hechizos de Amor. Texto del Libro Arte homónimo, editado y distribuido por Franco Galería. Esta obra consta además, de tres grabados del pintor cubano Eduardo Roca (Choco)

2000- Tres Ensayos Cubanos. Taller de Arte José Clemente Orozco, Universidad Autónoma de Guerrero, México y Taller de Gráfica de La Habana.

2002- Vitolfilia y Tabaco en Cuba. Franco Galería, Colombia y Embajada de Cuba en Colombia.

2002- Contrapuntos Infinitos. Un acercamiento al pensamiento cubano a través de Fernando Ortiz y Alejo Carpentier. Taller Experimental de Gráfica de La Habana.

2004- El Libro del Taller. 1962-2002. Arte Cubano Ediciones, Taller Experimental de Gráfica e Industrias Gráficas Samuel – La Roda, España.

2005- El Quijote Mestizo. Libro Arte. Editorial Summa, España. Texto de presentación. 12 capítulos de la obra de Cervantes, ilustrada por 12 grabados

En el momento de su muerte preparaba un libro compilación sobre pintores cubanos.

Muchas gracias,


*Marié Rojas y sus hijos Sarah y Ray Respall Rojas.







*







Queridas amigas, apreciados amigos:



El domingo 1 de febrero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana música de los compositores colombianos Rodrigo Restrepo Pabón, Luis Alejandro Olarte y Eblis Javier Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Francisco Azuela Espinoza (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!



ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at

(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!





REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com


Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067








Convocatoria*


El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at
Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com
Cordial saludo,



*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067


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Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

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