Thursday, May 13, 2010

TAN LLENOS DE PAISAJES NO VIVIDOS...




*Ilustración de WALKALA. http://www.walkala.eu/




*



Recuerdos de una ciudad en la que nunca estuve.
Sus casas blancas, de paredes blancas
como blancos fantasmas condenados
a la inmovilidad de las esquinas.
Sus calles grises, de asfalto o de ceniza,
espejo acaso de mis propios gestos.


Una plaza vacía, unos bancos de piedra,
una campana muda presidiendo la escena.
Bajo el sol no anda nadie.
Tal vez cuando anochezca cobre vida
esta ciudad que habita mis recuerdos.


Recuerdos de una ciudad en la que nunca estuve.
Escenas que en algún lugar o tiempo
están, lo sé, esperando mi regreso.




*De Sergio Borao Llop. sergiobllop@yahoo.es






TAN LLENOS DE PAISAJES NO VIVIDOS...






No te vayas, por favor*



Muchos me dijeron
esa frase
que siempre desoí.


Estoy segura
que todos
(o casi todos ellos)
me agradecieron en secreto
esa decisión.


El único hombre sabio
es el que nunca intentó retenerme
porque sabe que siempre vuelvo
y por qué vuelvo.



*de María Rosa León. mrleon003@yahoo.com.ar







El recado*


*de Elena Poniatowska



Vine Martín, y no estás. Me he sentado en el peldaño de tu casa, recargada en tu puerta y pienso que en algún lugar de la ciudad, por una onda que cruza el aire, debes intuir que aquí estoy. Es este tu pedacito de jardín; tu mimosa se inclina hacia afuera y los niños al pasar le arranzan las ramas más accesibles... En la tierra, sembradas alrededor del muro, muy rectilíneas y serias veo unas flores que tienen hojas como espadas. Son azul marino, parecen soldados. Son muy graves, muy honestas. Tú también eres un
soldado. Marchas por la vida, uno, dos, uno, dos... Todo tu jardín es sólido, es como tú, tiene una reciedumbre que inspira confianza.


Aquí estoy contra el muro de tu casa, así como estoy a veces contra el muro de tu espalda. El sol da también contra el vidrio de tus ventanas y poco a poco se debilita porque ya es tarde. El cielo enrojecido ha calentado tu madreselva y su olor se vuelve aún más penetrante. Es el atardecer. El día
va a decaer. Tu vecina pasa. No sé si me habrá visto. Va a regar su pedazo de jardín. Recuerdo que ella te trae una sopa cuando estás enfermo y que su hija te pone inyecciones... Pienso en ti muy despacio, com si te dibujara dentro de mí y quedaras allí grabado. Quisiera tener la certeza de que te voy a ver mañana y pasado mañana y siempre en una cadena ininterrumpida de días; que podré mirarte lentamente aunque ya me sé cada rinconcito de tu rostro; que nada entre nosotros ha sido provisional o un accidente.


Estoy inclinada ante una hoja de papel y te escribo todo esto y pienso que ahora, en alguna cuadra donde camines apresurado, decidido como sueles hacerlo, en alguna de esas calles por donde te imagino siempre: Donceles y Cinco de Febrero o Venustiano Carranza, en alguna de esas banquetas grises y monocordes rotas sólo por el remolino de gente que va a tomar el camión, has de saber dentro de tí que te espero. Vine nada más a decirte que te quiero y como no estás te lo escribo. Ya casi no puedo escribir porque ya se fue el sol y no sé bien a bien lo que te pongo. Afuera pasan más niños, corriendo.
Y una señora con una olla advierte irritada: "No me sacudas la mano porque voy a tirar la leche..." Y dejo este lápiz, Martín, y dejo la hoja rayada y dejo que mis brazos cuelguen inútilmente a lo largo de mi cuerpo y te espero. Pienso que te hubiera querido abrazar. A veces quisiera ser más vieja porque la juventud lleva en sí, la imperiosa, la implacable necesidad de relacionarlo todo con el amor.


Ladra un perro; ladra agresivamente. Creo que es hora de irme. Dentro de poco vendrá la vecina a prender la luz de tu casa; ella tiene llave y encenderá el foco de la recámara que da hacia afuera porque en esta colonia asaltan mucho, roban mucho. A los pobres les roban mucho; los pobres se roban entre sí... Sabes, desde mi infancia me he sentado así a esperar, siempre fui dócil, porque te esperaba. Sé que todas las mujeres aguardan.
Aguardan la vida futura, todas esas imágenes forjadas en la soledad, todo ese bosque que camina hacia ellas; toda esa inmensa promesa que es el hombre; una granada que de pronto se abre y muestra sus granos rojos, lustrosos; una granada como una boca pulposa de mil gajos. Más tarde esas horas vividas en la imaginación, hechas horas reales, tendrán que cobrar peso y tamaño y crudeza. Todos estamos -oh mi amor- tan llenos de retratos interiores, tan llenos de paisajes no vividos.


Ha caído la noche y ya casi no veo lo que estoy borroneando en la hoja rayada. Ya no percibo las letras. Allí donde no le entiendas en los espacios blancos, en los huecos, pon: "Te quiero..." No sé si voy a echar esta hoja debajo de la puerta, no sé. Me has dado un tal respeto de ti mismo... Quizá ahora que me vaya, sólo pase a pedirle a la vecina que te dé el recado: que te diga que vine.


*Fuente: http://sumadepalabras.blogspot.com/search/label/Elena%20Poniatowska








Las ciudades y los ojos*



* Ítalo Calvino


Al llegar a Fílides, te complaces en observar cuántos puentes distintos uno del otro atraviesan los canales: convexos, cubiertos, sobre pilastras, sobre barcas, colgantes, con parapetos calados; cuántas variedades de ventanas se asoman a las calles: en ajimez, moriscas, lanceoladas, ojivales, coronadas por lunetas o por rosetones; cuántas especies de pavimentos cubren el suelo: cantos rodados, lastrones, grava, baldosas blancas y azules. En cada uno de sus puntos la ciudad ofrece sorpresas a la vista: una mata de alcaparras que asoma por los muros de la fortaleza, las estatuas de tres reinas sobre una ménsula, una cúpula en forma de cebolla con tres cebollitas enhebradas en la aguja. “Feliz el que tiene todos los días a Fílides delante de los ojos y no termina nunca de ver las cosas que contiene”, exclamas, con la pesadumbre de tener que dejar la ciudad después de haberla sólo rozado con la mirada. Te ocurre a veces que te detienes en Fílides y pasas allí el resto de tus días. Pronto la ciudad se decolora ante tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como todos los habitantes de Fílides, sigues líneas en zigzag de una calle a la otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allá una escalera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde el pie tropieza si no te fijas. Todo el resto de la ciudad es invisible. Fílides es un espacio donde se trazan recorridos entre puntos suspendidos en el vacío, el camino más corto para llegar a la tienda de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos persiguen no lo que se encuentra fuera de los ojos sino adentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pareciéndote más alegre es porque por el pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bordadas, o bien sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que ya no recuerdas dónde estaba. Millones de ojos se alzan hasta ventanas puentes alcaparras y es como si recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides que se sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa.


*Enviado para compartir por Verónica Capellino. veroaleph@hotmail.com








Los hombres del tiempo*



*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar


En aquellas épocas en que los hombres se reunían con sus rostros quemados por las heladas y los soles, las manos callosas y el corazón ancho bajo el sol débil de mayo, eran épocas en que se compartían cosas y se proyectaban cosas y se hablaba del tiempo. Del tiempo que era en sí mismo un tema inmenso, un tema del que podría hablarse horas y hasta días enteros, hasta que ellos -esos hombres se volvían tiempo también. Pasa que al recordar esta época que reposa bajo metros de una lava quieta, de una lava fría, de una lava que hace años abandonó esa amenaza en latencia para volver a vivir, porque entre otras cosas muchos -o casi todos de los protagonistas ha dejado de existir para este mundo y sólo habita en ese callejón lejano donde moran todos los fantasmas. Si bien uno apenas convoca esos fantasmas, saltan como esquirlas vivas en la construcción de una realidad fingida por sobre aquella otra realidad que fue viviente.
Primero es como un olor, pero no cualquier olor, puede ser el de la tierra mojada previa a las tormentas, que como sabemos no se presenta de improviso sino de a poco, lentamente. También a veces viene aquel recuerdo imborrable cuando el olor de una comida o su sabor que casi se siente en las papilas. O ese olor a género nuevo, el olor de esos retazos que mi madre guardaba en una gran bolsa de arpillera nueva y que en los días de lluvia ponía a funcionar su inventiva de dulce madre remendona.
Desde un simple parche en los codos de un pulóver hasta la construcción de una gruesa frazada, todo era objeto de su industria que realizaba con segura mano activa y creadora: Todavía quedan algunos pequeños retazos en los cajones de los muebles de la antigua casa de la infancia. Un fetichismo
inmovilizante me impide tirar esta muestra de un tiempo que se fue.
Un tiempo que por otra parte no puedo compartir con nadie. A veces pienso que en esa especie de limbo donde reposan estos recuerdos que de vez en cuando recupero vía una construcción mental que no resulta ni trabajosa ni paradójica y sí es del todo innecesaria para el resto de la humanidad, menos
para mí que soy el interesado principal y ello me obliga sentarme a esta mesa con esta lapicera y este cuaderno, e inclinándome un poco, me pongo a escribir.
Volviendo a aquellos envidiados hombres duros de mi infancia, cuando uno los miraba desde el puro presente, siendo una nadita que metía -cuando lo dejaban su nariz curiosa en ese incansable mundo de los grandes. Los veía en distintos ámbitos -generalmente rurales trabajando duramente con sus ropas
gastadas, con sus rostros curtidos, sus ademanes resueltos y sus alegrías mínimas que resolvían de vez en cuando en los amaneceres contados en que abrazaban torpemente a sus mujeres, o aquellos que habían querido casarse con la tierra, en una muda obcecación que los recluía a una soledad que muchas veces viajaba, sobre todo en tiempos de cosecha y otras simplemente se fundía con las siembras, los atardeceres y el alto relincho de un potro contra el amanecer que retrasaba la niebla.
Lo verdadero era el movimiento, porque los hombres que morían cuando ya no servían para el trabajo eran llorados sólo lo suficiente y los niños que morían pequeños, a veces, dieron la reflexión en voz alta de un padre acosado con la explotación y las deudas;
Una boca menos, para dar de comer. Se decía, aliviado en la situación ominosa y tal vez acosado por la culpa que se diluía en resignación.
Esos hombres lejanos eran mi padre, mis tíos, alguna gente no familiar pero que para esos años son fundamentales, como Chiquín Cantoni, Fermín Castillo, Pichón Bucelli, Sete Paulini, Elpidio Guiñazú, Piquino Collére, o aquel árabe irascible con boliche a quien todo el mundo infantil tenía bajo el cartel luminoso casi de Turco Alé.
A veces recuerdo a aquellos hombres apegado a los caballos, podían -no necesariamente ser criollos de pura cepa, como los Calderón, los Guiñazú, los avalos, los Samonta, don Juan Montero, domador o aquel antiguo cantor que templaba la guitarra -menudo, eléctrico, simpático que supo ser tropero de la Estancia Maldonado y que respondía al nombre de Juan Tello y que fue compadre de don Cayetano Gallardo, hombre serio, callado, con su cigarrillo de tabaco magro con su humo que se detenía un momento bajo el ala de su sombrero negro como una ala de cuervo antes de ascender hacia el cielo
indiferente a tanta rutina sin importancia que pasaba ante nosotros sin dejar un rastro, sólo un comentario vivaz en un recreo, y que luego taparía la jugada inimitable de Oreste Omar Corbata haciéndole tres goles al combinado uruguayo en el mismísimo estadio Peñarol, de Montevideo, cuando
esas gambetas del argentino daban que hablar a todos los periodistas del continente o nuestro primer campeón mundial el pequeño gigante mendocino, Pascual Pérez -Pascualito para sus numerosos admiradores, que eran el país en ese tiempo, cuando Perón con toda su investidura presidencial lo recibía al bajar victorioso del cuadrilátero del Luna Park bajo los flashes de esas grandes máquinas fotográficas de entonces.
También estos ídolos, los que soliviantaron nuestras pobres cabecitas inocentes de toda inocencia, cuando era el alba del mundo, cuando todo recién comenzaba, cuando los altísimos soles giraban por el arco inmenso del cielo y aquellos nombres, estos recuerdos de hoy sólo existen porque para mí no hay olvido mientras alguien los escriba oponiéndolo al óxido destructor y entonces mis amigos Armando Grillo, Mono Buccolini, Albertito Nocino y el mismísimo Pepito Gardella o Antonito Leone, inolvidable, siguen vivos en mi memoria que quiere retenerlos porque de algún modo y de todos los modos me
pertenecen, como esas cosas fundantes en la vida y que resisten a ocupar aquellos afectos perdidos como un animal pequeño ante tanta oscuridad.


*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-23558-2010-05-13.html








GUARACHA AL CORAZÓN*



*Cuento de Eduardo Pérsico. epersic@ciudad.com.ar



Esta noche en el Queens cantará Paquito, Rey de la Salsa, se alegra Juana y contonea ante el espejo sus rotundas tetas tucutum tum tum, y rebusca la ropa de atender en su ‘apartament’ diminuto pero en New York, que no era poco. Y en aquello de aguardar a un cliente; admirador amigo; calza sus medias negras, corpiño de sólo encaje y jubón de satén que permitiera ver y calentante, tacones sin pulsera de quitar fácil y bailar descalza que así es el juego. Y en meneadora soledad de pelearle al duro frío de invierno se alista la Juana a puro tucutum tum tum de cuerpo entero, que tan bien luce.

Buen fin de semana se le ofrece; quizá caiga nieve en la ciudad y ella se apresta en atender al viejo Robert, infaltable si ya anunció caballeroso que vendría y él, espectador dos veces por semana de su guaracha calentona, es de cumplir horario y paga por contemplar a pleno su cuerpo categórico. Eso que se mira y no se toca disfruta el Robert, sólo desnudez cien dólares cada martes y viernes, que por más yanki ingenuo y frío según dicen de los yankis, a él le alegra el alma el tucutum tum tum de la guarachera Juana. Y hombre maduro exhausto de lengua afuera al subir los cuatro pisos, cuelga su chaqueta en el asta de una silla y vuelca sobre la cama desbrozando bragueta en un ejercicio ejercitado. Para fingir mirar el techo, que ya la Juana se pegó el enjuague de axilas propio a mexicana de sudor caliente y principia el ritual de calentura. ‘Y mira chico’ le dice en español y acerca y retira según le enseñara su abuela la putanga.

Juana se contonea a racha en lentitud, entorna los ojos porque su fantasía sirve en la ceremonia, y bien recuerda que anoche tanto la complacieron con las adulaciones en ‘El Patio’, donde de nuevo actuará el Paquito y a ella la endulza esa compatriotidad latina donde saben que ‘la Juana es hembra modelo de la publicidad’, y que su inglés hasta suena neoyorkino. Si para ella veinte es ‘tuani’ y ciudad se dice ‘cery’; aunque no logre su legal documento, a pesar de ser hembra afilada por muchos que cada noche convierten su trago en imperioso semen que le darían a ella, cada minuto más hermosa según los tragos de madrugada. Aunque los tipos sepan que no vale pasarse de manos con la Juana, ni la menor corajeada latina de ninguno…


Y ya vamos mi veterano Robert quietecito a recuperar resuello y fingir mirar el cielorraso que la Juana ya tucutum tum tum bien cerquita y limitado atuendo hace lo suyo. Proscenio de cuatro paredes y dos espejos más esa cama que con Robert nunca usara, meta y dale tucutum tum mimbreando su lenta guaracha con el saliente culo juvenil que contoneado es infalible. Y Juana tan sabedora se apoya de revés en una silla y al elevar de cóncavo despliegue su trasero la va luego de piernas largas a favor de oscuras transparencia. Y vaya de a poco tembleque tucutum tum tum con sus soberbias tetas ‘que la candela le baja de los hombros a esta niña’, se decía su abuela al entrenarla.

Ella, íntegro fetiche exclusivo para el bueno de Robert y venga Juana humedeciendo su boca coloreada por Dios para la eterna tarea de calentar a un macho; eso, que el hacerse mirar es oficio del cielo y mientras sudan obreras malpagadas o sirvientas a miserable precio, lo de Juana es virtud de hembra elegida. Codiciada al demostrar en tumbeos de guaracha tucutum tum tum, que nadie aprende en la primer encamada y cada oficio requiere requiere darle tiempo. ¿Y qué nombre daría Juana a ese hombre que la mira queriendo dormirse y amanecer con ella entre los brazos? Pero a no distraerse en aquello de ir perdiendo su poca ropa en danza lenta, prenda a prenda quitando breteles que la embretan, muévete pez perca percanta desbrozando escamas del misterio que le enciende calenturas a cualquiera con sólo imaginarte, Juana. Así que sigue bailando que en horitas ha de llegar la noche ya la verá el Paquito, Rey de la Salsa, que también prometió documentarla y jamás pudo, se dice al soltar al aire su corpiño y el viejo Robert en la cama de mirada fija y un hilito de baba, en tanto le guarachaba tucutum tum tum recibiendo la visitación de los caprichos compadres. Pero con todo, no es fácil entibiar el Village a puro contoneo.

- Siento frío, Robert. – cortó Juana su danza a pelvis descubierta y al vestirse descubrió una mano crispada del hombre en la camisa. Su guaracha tucutúm tum tum hizo lo suyo pero el buen Robert, inmóvil, era un yanki correcto de no fingir caerse muerto en un cuarto piso sin ascensor.Y cuánta complicación Juana, justo un viernes que podría nevar en New York y por ahí actuaría Paquito, Rey de la Salsa.


*Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.






matria*



la conocí una lejana mañana
que flameaban banderas.


hablamos en bares y bodegones
durante un tiempo rojo.


una noche en una calle oscura
le acaricié los senos.


nos amamos una tarde
cerca del basural
mientras sus hijos buscaban comida.


sigo enamorado de sus despojos.-



NOTA ACLARATORIA: la sustitución de la “p” por la “m” en el título del texto, es una forma de poner en crisis y rechazar los significados chauvinistas y machistas de la palabra “patria” y su derivados: patriotero, patrística, patrón etc. y reivindicar la MATRIA como una patria femenina, más profunda, más real, más cercana a la fertilidad de una tierra auténtica, a la pachamama bienhechora.
Valga decir, que para mí, la MATRIA es toda la tierra latinoamericana.


Un abrazo impetuoso.


*aldo luis novelli. aldonovelli@yahoo.com
/ desde los bordes del desierto.-






*



5. Concurso Literario XICóATL "Estrella Errante"*

Introducción

A comienzos de este siglo en YAGE pensamos que después del Concurso Literario dedicado a commemorar los 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, un buen tema sería imaginar nuestro planeta en el año 2100.

Un gran número de obras “científicas” y literarias a lo largo de la historia se han ocupado del futuro de la humanidad. Desde los llamados profetas mayores del “Antiguo Testamento” (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel), pasando por los libros sibilinos de la Roma antigua, las obras de Platón (“La República”), Thomas More (“La Utopía”), Michel de Nôtre-Dame (“Las verdaderas centurias astrológicas y profecías”), Tommaso Campanella (“La Ciudad del Sol”), Jonathan Swift (“Los viajes de Gulliver”), Jean-Jacques Rousseau (“El Contrato Social”), Robert Owen (“Nueva visión de sociedad”), Étienne Cabet (“Viaje a Icaria”), Karl Marx y Friederich Engels con el “materialismo dialéctico”, Aldous Huxley (“Un mundo feliz”) hasta trabajos muy recientes como el del autor George Friedman [1]. Todo esto sin incluir esa inmensa franja literaria llamada “Ciencia-Ficción”, comenzada a fraguar ya en el siglo XVII por Johannes Kepler con “Somnium”, y que ha generado obras tan brillantes y fantásticas como las de los autores Edgar Rice Burroughs, Howard Phillips Lovecraft, Fritz Leiber, Robert Bloch, Robert E. Howard, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Anthony Burgess, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein y en castellano Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges [2].

Para esta edición del Concurso Literario XICóATL tenemos la fortuna de contar con la valiosa colaboración de un selecto grupo de excelentes espacios de difusión literaria, quienes nos ayudarán en la puesta en circulación de las bases del concurso y posteriormente publicarán los trabajos ganadores en sus respectivos medios. Casi todos ellos colaboran también en el jurado que seleccionará los trabajos a premiar. Estos aliados son las Revistas literarias internacionales “En Sentido Figurado” (hecha en 7 países), “Cañasanta” (de Toronto, Canadá), “Carátula” (de Nicaragua), “Cinosargo” (de Chile), “miNatura” (de Cuba), “Antorcha Cultural” (de Mendoza, Argentina) y “Azul@rte” (de Québec, Canadá); además los blogs literarios “NTC … Nos Topamos Con …” (de Colombia); “Inventiva Social” (de Buenos Aires, Argentina); "Aurora Boreal" (de Dinamarca).

El siglo XX fue profundamente estampado por el sello sangriento de una multitud de regímenes totalitarios, guiados por una u otra ideología política. Tan nefasta experiencia, marcó a su vez el comienzo del fin para todas las ideologías. En lo científico, lo cultural y lo económico la humanidad alcanzó desarrollos jamás soñados por civilización alguna; sin embargo, esta grandiosa expansión material nos deja al mismo tiempo un inmenso catálogo de problemas y desafíos para los siglos venideros. Si bien la sombra compañera de la llamada civilización durante el pasado siglo fue la guerra, la de este siglo XXI es la gran devastación y la profunda degradación del medio ambiente. Pienso que la humanidad requiere con urgencia en este siglo una gran revolución, esta vez de carácter espiritual. Será una transformación esencialmente individual, que tenga como objetivo la abolición de todos los condicionamientos de carácter religioso, político y cultural que hoy siguen prolongando su esclavitud. El hombre económico y enajenado de hoy no tiene ningún futuro. El hombre sin conciencia de sí mismo, de su papel en el mundo, de sus derechos y responsabilidades nunca podrá resolver los problemas de hambre, miseria, guerra, dependencia, sobrepoblación, contaminación ambiental, relación con otras especies y otros tantos que hacen infeliz la vida. Pero el objeto de esta introducción no son mis fantasías y/o especulaciones sobre lo que ocurrirá en nuestro planeta en un futuro, ese será el trabajo de quienes deseen concursar en esta convocatoria. Lo que sí tengo muy claro de momento es mi profundo agradecimiento para todas las entidades y personas que harán posible el desarrollo del evento y para todos los que emprendan la tarea de imaginar qué sucederá o cómo será nuestro planeta, en especial los continentes que más nos conciernen, esto es (Latino)América y Europa, en el año 2100.



*Luis Alfredo Duarte-Herrera.





BASES DEL CONCURSO



- Para trabajos inéditos, en prosa
- Extensión máxima: 5 páginas, formato DIN A4, tipo de letra Times New Roman tamaño 14, a espacio sencillo, margen: 2 cm x 2 cm x 2 cm x 2 cm.
- Tema: "(Latino)América / Europa / año 2100"
- Idioma: español
- Género: ensayo y/o cuento.
Envío del trabajo: enviar vía e-mail a euroyage@yahoo.de 2 archivos anexos en formato Word: el primero con el cuento o ensayo (no olvidar colocar el seudónimo) y el segundo con los datos personales (pseudónimo, nombres y apellidos, dirección electrónica, dirección postal, teléfono y corto curriculum vitae [opcional]).

- Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de noviembre 2010.

PREMIOS:

- Se otorgarán 3 premios, cada uno de 500 euros, más la publicación en los siguientes medios:

1. Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL, “Estrella Errante”, bilingüe, impreso y digital www.euroyage.org
2. Revista Digital “En Sentido Figurado” http://www.ensentidofigurado.com/
3. Revista Cultural “Carátula” http://www.caratula.net/
4. “Revista Cinosargo” http://www.cinosargo.cl.kz/
5. “Cañasanta, Revista sobre Arte y Literatura Latinoamericana” http://www.canasanta.com
6. Revista Digital “Antorcha Cultural” www.antorchacultural.com
7. Revista Digital “miNatura” http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/
8.“Revista Literaria Azul@rte” http://www.revistaliterariaazularte.blogspot.com/
9. “NTC … Nos Topamos con …” http://www.ntcblog.blogspot.com/
10. “Inventiva Social” http://www.inventivasocial.blogspot.com/
11. Revista Aurora Boreal http://www.auroraboreal.net


- Mención de Honor y publicación (bilingüe en XICóATL) de los trabajos destacados.
- Los resultados se anunciarán en el No 96 de XICóATL (Julio/Septiembre/2011) y, por la misma época, en los demás medios descritos.

El jurado está integrado por:

1. Eduardo Francisco Coiro, por “Inventiva Social”,
2. Gabriel Ruiz Arbeláez, por “NTC … Nos Topamos con …”,
3. Ricardo Acevedo Esplugas, por “miNatura”,
4. Dr. Angel Lucio Gargiulo Filippini, por “Antorcha Cultural”,
5. Judy García Allende, por “En Sentido Figurado”,
6. Daniel Rojas Pachas, por “Cinosargo”,
7. Ángel Fernández, por “Cañasanta” y
8. Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera, por “Estrella Errante”.


CONCURSO XICóATL
www.euroyage.org
euroyage@yahoo.de

A-5020 SALZBURG - AUSTRIA



[1] „The Next 100 Years“, Friedman George, 2009, Doubleday, Randmon House Inc. Versión en alemán: “Die nächsten 100 Jahre”, 2009, Campus Verlag GmbH, Frankfurt am Main, 298 pgs. Existe versión en español: „Los próximos 100 años“, Editorial Destino, 2010, 336 pgs. Friedman intenta principalmente una visión geopolítica de lo que sucederá en los próximos 100 años en nuestro globalizado planeta y predice, entre otras cosas, el derrumbamiento de la China en el 2020, una nueva guerra mundial para el 2050, el aseguramiento energético del planeta mediante energía solar del cosmos para el 2080 y el desafío del poder de los Estados Unidos de América por parte de México hacia el 2100.

[2] Un interesante artículo de Elvio E. Gandolfo titulado “La Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción en América Latina” encuentra en la Revista Cinosargo, en el link http://www.cinosargo.bligoo.com/content/view/564315/Literatura-fantastica-y-de-ciencia-ficcion-en-America-Latina.html


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