Saturday, October 09, 2010

EDICIÓN OCTUBRE 2010



ILUSTRACIÓN: RAY RESPALL ROJAS.
LA HABANA. CUBA


AMELIA*



Para Julio Agustín Pino Machado


No debí reírme de las obsesiones del viejo Jordán. Se tornó el centro de mis bromas diarias, sin mala intención, el ser humano es así, cruel por naturaleza; no tengo culpa si el viejo parecía ser la bondad en persona y jamás respondió con mal tono a mis preguntas.

Cuando pasaba por su portal, al regreso de la oficina y lo veía sentado en el sillón, en perpetuo monólogo, la vista fija en el suelo, en las flores, en un libro, en el sombrero que dejaba descansar en sus piernas... le preguntaba: “¿Cómo está Amelia hoy?” o “¿Cómo está su señora hermana?” y él me respondía sin falta: “Muy bien, gracias, que Dios lo bendiga por su interés”... Había variaciones, Amelia estaba interesada en las orquídeas del jardín, en tal poema que acababan de leer, o estaban riendo de un chiste. Eso era todo, seguía mis pasos sin más.

Dicen que su hermana, bella y delicada como una flor, murió cuando eran jóvenes, pero él insiste en que ella encontró el modo de vencer a la muerte y siempre va con él; le habla sin parar, ya sea caminando por la calle o en las tardes en el portal. Imagino que dentro de la casa será lo mismo.

Un día hice el cuento en la oficina, no me quisieron creer, así que los reté a que me acompañaran. Me siguieron, picados por la curiosidad. Llegamos junto a la reja y lo llamé: “¡Jordán! ¡Aquí traigo a unos amigos que quieren saludar a usted y a su hermana!". Él se incorporó, con su lentitud de octogenario. Llegó pausadamente junto a nosotros y me dijo:

- Encantado de conocer a tus amigos, pero deben disculpar a mi hermana, hace tiempo que decidió que no quería ser vista por extraños, siempre fue muy tímida, sólo habla conmigo... espero que nos entiendan.

Mis amigos quedaron esperando alguna frase de esas que yo comentaba, pero el viejo quedó mirándome fijamente. Los otros se marcharon, comentando que yo era un exagerado y ahí no había espectáculo que admirar.

Entonces sucedió: Apenas un relámpago.

Mi madre dice que fue una libélula, mis compañeros se burlan de mí, mi esposa me ha dejado de hablar, mi suegra me ha traído a verlo... Y usted es mi última esperanza de ser creído.

Al quedarnos solos, levantó el sombrero del viejo y me miró desde debajo de él, con esa expresión que suma tantas cosas innombrables... Un abrir y cerrar de ojos, pero aún conservo la imagen de su rostro dotado de una perfección solo antevista en las pinturas del renacimiento: la profundidad de sus ojos verdes, los rizos de sus largos cabellos cobrizos, su palidez, su levedad, su sonrisa, la magia que la envolvía, la delicadeza de sus manos, la suave transparencia de sus alas doradas...

Un segundo basta para cambiar la eternidad.

Jordán ni siquiera lo notó, fue lo peor de la broma cruel que me jugó el destino. Tan amable como siempre, me hizo una señal de despedida y regresó a su sillón.

Y ahora heme aquí, intentando ser creído al menos por usted, doctor. Acostumbrado como está al contacto con toda suerte de imaginerías habrá aprendido a diferenciar la fantasía de la realidad.

No se puede sentir tanto por alguien creado por nuestra imaginación, y yo amo, yo solo puedo amar, yo amaré siempre a Amelia.



*de Marié Rojas.
La Habana. Cuba.








No me olvides*



Cuando veas una cejita del sol
asomando sobre la isla,
y mires la luna bailar
al ritmo del vaivén del río.


Cuando escuches el trino
de esa calandria madrugadora,
y el vuelo rasante de alguna avispa
acompañe tus pasos por la costa.


Cuando una triste llovizna
levante un vaho grisáceo
del espejo sucio de las aguas,
y si por si acaso la voz del Nano Serrat
se escuche en el aire del atardecer,

piensa en mí, solo eso, piensa en mí.



*de Elsa Hufschmid. elsahuf@yahoo.com.ar





FRATERNO*



¿Dos tablas
dos clavos
y un martillo
para tu cruz?

No tengo.

¿Un herrero?
No tienes con qué pagarlo.


Pero
no te preocupes:
compartiré la mía.


*De Miguel Crispin Sotomayor. arcomar@cubarte.cult.cu








LAS PALABRAS SIN NOMBRE*



A Jorge Ponce, con admiración, con respeto.
**(Fragmentos de su libro “GÉNESIS DE GREDA”)



Cuando el despeñadero de la noche se derrumbaba en sombras.
Aparecieron. Frágiles, pequeñas, tímidas, al principio.
Un niño. Una paloma. Un soplo. Un deseo. Un hechizo.
Tan antiguas. Tan nuevas. Tan voz. Tan roca .Tan castillo en ruinas.
Tan lluvia. Tan pára. Tan agua.
Tan pacha. Tan pacha.


Cuando me alejé de las palabras – o mejor dicho, de eso que me habían enseñado que se llamaban palabras- ellas, no quisieron alejarse de mí.
Se habían transformado en obsesión. Y lo que en un primer momento era placer, se desdibujaba por la ansiedad, que como un pájaro ciego, tenazmente, picoteaba las pircas de antiquísimos Bicente - narios.
Me refugié en mi lecho, pero ya no era “mi lecho”, era lecho de río, manantial, vertiente, cascada, lecho marino.
Era sed y sal.
Y no podía encontrar una, o varias palabras, que dieran nombre a eso que ya no sabía si pensaba o sentía, o si estaban en el hemisferio izquierdo, en el hemisferio sur, o al sur del sur.
Y los antiguos recursos ya no me servían, por ejemplo cuando a alguien se le muere un ser querido, y no encuentro- porque no las hay- palabras que signifiquen su dolor. Cuando siento que” lo siento” no me alcanza, pongo el cuerpo en el abrazo.


Pero no podía abrazar a las palabras, y me quedaba en una absoluta orfandad, en una soledad de palabras, en un páramo. Y me embargaba una especie de llanto contenido, pero a la vez, una alegría, un júbilo, una cosa grandota y calentita que me inundaba el pecho.
Y también estaba el erotismo, la pasión, la sensualidad que se adherían a mi piel como pelecho de víbora. Pero, al mismo tiempo, un antiguo sentir- casi olvidado- una castidad que me llevaba al Dios que se quedó en el camino, y al que me entregaba, con respeto, adoración, veneración.


Y se me mezclaban las palabras y los jotes bebían en mi boca y en mi simi.
Y mi hombre era el runa y yo era mujer y huarmi, mariposa y pilpinta.
Y deambulaban por mi cuerpo. Se depositaban en mi plexo solar.
Se alojaban en mi soncko, y allí en el vertedero oscuro de mi sangre jugaban a la payana.
Otra se alojó en el pucará de mi cabeza, pero el estruendo fue tal que no entendí nada.
Otras bajaban por los muslos, en acequias, en ríos que alborotaban mi sangre.
Iban y venían, como hormiguitas o avispas negras, y hacían panales de lechiguana en mi medula espinal.


Y cuando sentía que casi las tenía en mi mano, no sabía si era el viento o el hayra y me las quitaban, o se convertían en waqay... o en lágrima.
Dando vueltas, me marearon como chicha sabrosa, borracha, y con las arganas húmedas, llenas de soles y lunas, pude atrapar una: ”Asombro”

“...Ambas humedades fueron necesarias para crear al primer asombro, y muchos caminos y asombros le hicieron falta a ese primer asombro para crear las palabras que comenzaran a nombrar a las cosas que a cada paso a ambos Asombros asombraban...”**


Y ese “Asombro” me remitió a otros asombros.
Asombros colonizados. Colonizados, pero no menos asombrados.
Asombros: El asombro de la primera vez que sentí correr entre mis piernas una agüita rojiza.
Y el asombro que muchas veces, se transformó en estupor y en no saber que hacer. Por ejemplo cundo vi, el milagro de una rosa mosqueta entre las grietas de una piedra, o cuando sentí la primera implosión en mi cuerpo que nacía en el vientre y estallaba en la cabeza.
El innombrable asombro de cuando leí por vez primer el Popol Vhu. (o Pop Vhu)
El asombro del vuelo, aprendido de mi abuela cuando vi que bailando los pies se transforman en alas.
El asombro que debe haber sentido Colón cuando vió esos hombres con oscuros ojos de guanaco asustado.
El asombro del runa, cuando vieron a esos pájaros, con una lanza que llamaron espada y una cruz que le llamaron cruz del sur cuando los mapuches ya le llamaban choyke.

Pero, el “Asombro”, postergado, relegado, fue darme cuenta que antes de Bicente - nario, ya en “La elegía del ultraje” el asombro de los asombros me llevó a que mi mano colonizada tapara mi simi, mi boca.
Y también me llevó a una mirada, que nunca podré descifrar, mucho menos nombrar... como la vez aquella que en un basural de la villa de “mis mujeres” ----que no son de nadie, salvo de ellas mismas- vi una flor, tan bella, que nunca sabré como se llama.

Me transportó a una mirada, que era una mezcla de tiernísima ternura, como la que despierta un niño, un pichón dormido, pero también al Colacho...con una imagen "...que es fragmentada y en perpetuo movimiento. La alarga, la enroca, la voltea, y cuando él se mira en ella puede dar rienda suelta al niño que siempre lo acompaña..."**

Y cuando había retrocedido infinitas noches y el sueño no venía; el rocío del alba, me trajo un recién nacido, que en noches de fiebre, lo ponía en mis pechos, para hacerlo dormir...o para que me hiciera dormir.
Coloqué las palabras en mi pecho, cerca de soncko; y allí quedaron en mis ñuños, quietitas. Como una guagua. Como una urpila. Como un wúaman dormido. Como un runa.




*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






EL CORREDOR DE BIENES RAÍCES*



A Mario Lázaro Quiroga
por su cumpleaños.


¿Quién es y qué es esta criatura que sale de la soledad, se acerca a gentes extrañas y asumiendo la voz y la cara del recuerdo se queda al fin entre nosotros, aceptada y feliz?
El Marciano
Ray Bradbury



Estaba apoyada en la baranda, saboreando un zumo de naranja, cuando lo vio acercarse. Su sonrisa no logró convencerla, ella no se dejaba timar por los vendedores ambulantes; pero como éste le recordaba a su actor favorito, decidió escucharlo para alegrar la vista al tiempo que deleitaba el paladar.

Se hallaba preparada para todo, menos para esto, ¡nada menos que venía a proponerle la compra de un terreno en Marte! No saben qué inventar, pensó mientras le dejaba abrir el portafolio y extraer modelos de contratos, fotos de paisajes marcianos, hablar de las bondades de la nueva colonia que pronto se establecería, rodeada de comodidades, sin impuestos, con cláusulas de protección ciudadana, a cambio de una pequeña inversión: Lo que se perseguía era poblar el planeta, no la obtención de beneficios...

- ¿Y me va a decir que tengo que tragarme su cuento? – le dijo antes de cerrarle la puerta en las narices.

Esa misma tarde vinieron a verla dos de sus vecinas, solteronas como ella, pero que aún no aceptaban su condición con el debido decoro.

- ¿Firmaste el contrato del corredor de bienes raíces? – le dijeron, alborotadas como gallinas en celo.
- ¡No me van a decir que se dejaron convencer de tamaño disparate! ¿Un terreno en Marte?
- Terreno solo no – aclaró la de la casa de la derecha -, por un poco más de efectivo, nos garantizó la construcción de un chalet, elegimos el modelo de uno de sus catálogos, ¡jacuzzi, piscina e invernadero!
- Además, ¿no viste que se parece a Jack Nicholson? – dijo la de la casa de la izquierda, entornando los ojos.
- ¡Ustedes sí están orates! – exclamó, dando por zanjada la cuestión – Dejarse embaucar por un papanatas, todo porque tiene las cejas como Nicholson... ¡Esto es el colmo!

No hubo manera de reanudar las partidas de canasta con sus vecinas... A partir de ese aciago día, todo era hablar de las ventajas de la colonia marciana, aquello parecía un cuento de Bradbury. Optó por ir a pasar unas vacaciones en casa de su hermana, lo suficiente para que se aplacaran los ánimos, las histerias, las vecinas en celo y, sobre todo, que se descubriera la estafa.

Regresó un sábado, dos meses después, justo a tiempo de ver a sus vecinas subir a la lujosa nave espacial, mientras dos azafatas verdes, de enormes ojos sin pestañas, le hacían guiños al corredor de bienes raíces, que entornaba sus cejas estilo Nicholson desde la ventanilla del piso más alto.



*de Marié Rojas Tamayo.
La Habana. Cuba.







CITA A CIEGAS*


La conocí por esos entreveros a lo que nos someten las comunicaciones de la telefonía celular. Teclas demasiado pequeñas, dedos como salamines tandilenses o simple torpeza, lo efectivo es que tuvimos tres charlas, en la última me preguntó cómo era. Respondí con un monólogo: En este momento me encuentro lúcido, orientado motriz y psíquicamente. Si bien es cierto que es notorio el efecto de la sedación medicamentosa que se me administra por la colocación de una prótesis en el tobillo, no tengo alteraciones atencionales importantes. Tanto la atención espontánea, como la voluntaria y selectiva las conservo. Logro mayor concentración cuando se trata de la resolución de problemas prácticos que requieren manipulación de objetos y habilidades manuales para su ejecución. Mi rendimiento cambia cuali y cuantitativamente cuando aumenta la exposición a situaciones que implican mayor contacto interpersonal. Presento ciertas alteraciones a nivel de la memoria reciente, la retrógrada la conservo y si bien muestro actitud para la historización y contextualizo témporo- espacialmente los recuerdos personales, evito involucrarme con lo afectivo y preservo cierta distancia respecto de los hechos que suponen mayor carga afectiva. Tengo pensamiento técnico, ordenado y coherente, organizo con criterio pragmático y de acuerdo a un correcto orden de prioridades, planifico y secuencio los pasos a seguir cuando se trata de organizar la realización de tareas complejas. Algún ganso dice que mi nivel intelectual es alto con una inteligencia teórico practica. Resulto analítico y minucioso en el análisis de los temas de mi interés y evidencio aptitud sintética para contextualizar la información que manejo. El juicio de la realidad lo conservo. Resulto muy exigente y crítico para con terceros. Defiendo con vehemencia mis propias ideas. Resulto muy impulsivo e irascible. La relación con el otro me resulta sumamente conflictiva y estresante. En cuanto a cuestiones relativas a mi identidad desarrollo actitudes rígidas que me confieren seguridad y que disimulan y esconden una marcada vulnerabilidad de fondo. Tiendo a poner a prueba al otro intentando controlar aquello que me angustia. Muestro una particular relación con la autoridad y las normas, no obstante como dicen que soy inteligente se hasta donde puedo forzar las situaciones en las que participo. Mido 1,80 mts., ojos marrones, pelo largo, peso 76 Kg. Como veras, un tipo normal. Un beso. Llamame cuando quieras y tomamos un café.

Todavía me pregunto por qué no volvió a llamarme…


*De Beto Casquero. beto_casquero@hotmail.com







Salvate*


salvate de las noches rotas
de los caminos con bordes espinados
de los muros ciegos
y las bocas sin relieves.
Hay mil maneras de huir
de ensayar la esperanza
de volver al principio…
Sientate dentro de tus ojos
y acordá con la vida otro amanecer.
Salvate ahora
o ayer salvate
con las mismas manos
y la misma luz
para no dolerte en tu mordaza.
Desviví la ausencia
porque aquella desolación de tu todo
hay que desandarla
Gota a gota.


*de María Manetti. dulcemariam6@hotmail.com






PERSPECTIVA*




Veré más allá de la máscara,
de los eclipses.
La roca insensible tal vez
se recree en arroyuelo
o juegue como niño
con trenes sin barreras...
Podré traspasar murallas
sólo con mis manos que vuelan...
La niebla
que comprime tu límite
disolverá tu esencia clandestina.
Estaré lejos
del llanto y del rezo...
De la mano de mi sombra agigantada
marcaré el resto del camino
hasta ser una sola forma...



*de Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar






ORFANDAD*



Llegaste como un árbol gigantesco
Antes de la anaconda y del caimán.
Te amparaba la noche, la penumbra y la sed de padre.
No lo sabía aún, pero venías de la idílica raza de la infancia.
Un soplo tembloroso
Me arrojó a la umbría sombra de tus ojos.
Traías la fuerza del cardón y la obsidiana.
La pasión del monte enardecido.
Remolinos sedientos encendieron en vino
Un círculo de sangre olvidado,
La música de antaño, el canto mas antiguo.
Quedaron estaciones en blanco.
Un país de aguas turbias, rojos ríos de llanto.
Esa región ignota ¿Dónde estaba?
¿Quién encendía el vino?
¿Quién bebía en al aire los musicales sorbos?
¿Quién soplaba la consumida brasa de la piel de mi madre?
¿Quién eras cuando no eras?
Hechizo, incendio huracanado, quemazón en la roca
Insólito esplendor de la rosa mosqueta.
Amanecer,
Insaciable sed de gorriones morunos trasnochados.

¡Ah, tus ráfagas! Dionisio. Violento y apacible.

Atropella ciegamente la noche.
Su grito de orfandad es un cuchillo
Que degüella los pájaros nocturnos.
Y estremecidamente, entiendo:
No tenemos arraigo,
Ni padre,
Ni madre.


*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar







TODO*


Para Emilse Zorzut


“Todo interpenetra en todo”
Mind and Matter
John Gliedman



Iba rumbo a la oficina de correos. Había concluido la impresión de las tres copias exigidas de su novela casi en el límite del tiempo.

Un perro se enredó entre sus piernas, haciéndole perder el equilibrio; aunque pudo sostenerse de un poste, el sobre cayó al fango.

Entre lágrimas lo recogió, maldiciendo al animal; tuvo la tentación de echar el sobre al primer colector de basura, pero se arrepintió, por lo menos vería si algo se había salvado. Al llegar a casa, escapó de él la caja del CD y se abrió al chocar contra el suelo: estaba vacía. Sorprendida, comprobó el error que le hubiera costado quedar fuera de concurso – “el que no cumpla los requisitos será descalificado” -, había dejado el disco dentro del ordenador.

Recordó aquel niño abatido por una gaviota antes de cruzar la calle, justo a tiempo de no ser atropellado por un coche; aquel amigo a quien un ciervo se le atravesó en la carretera y este segundo “perdido” lo salvó de un accidente unos pasos más adelante… ¿Cuántos no habrían maldecido a estos ángeles investidos de animales que acudieron en su ayuda?

Comprendió que en cada palpitar del universo laten al unísono nuestros corazones, que en el hálito del más simple insecto respira la magia de la creación.

Pasó la noche en vela, imprimiendo las tres copias – ninguna pudo ser salvada del barro -, y por la mañana partió de nuevo rumbo al correo, buscando con la vista al perro callejero (sabiendo que no lo encontraría), agradeciendo esta prueba de que somos parte indisoluble de un Todo que hemos de interpretar en esas señales que solemos pasar de largo sin reconocer.




*de Marié Rojas Tamayo.
La Habana. Cuba.






EMPECINADAMENTE AZUL*


“Nada puede decir la luz de quienes se amaron entre esas paredes”
CARLOS ROLANDO SÁNCHEZ


Te escribo con azul porque el azul es el color de mi huerto.
Quiero contarte de mis áureas paredes.
Donde termina el mar
Allí comienzan las colinas del regreso.
He desayunado, corolarios infancia.
La muñeca de palo, gozosa.
Lee ojos de carbón amargo
El viento quebró los últimos geranios del verano.
Se han marchado, gnomos y duendes.
Los retamos de enero, son los únicos que se niegan a partir.
Se ha marchado el baúl de la abuela.
Oh, el baúl de la abuela.
Dónde esconderé mis miedos, me pregunto.
El molino esta quieto, la brújula partida y la silla rota.
Las palomitas de maíz no han brotado.
Caperucita, se ha comido el cordero disfrazado de lobo
A Pinocho no le crece la nariz, aunque mienta.
La madrastra de la cenicienta tiene micro hornos.
El sapo no es príncipe, ni el príncipe es el sapo.
Blanca Nieves mide 90-60-90.
A los cinco chanchitos los venden en la feria.
El pan es pan y el vino, vino.
Las fábulas se escriben en los Diarios.
Las novelas son alimentos cotidianos.
Nuevo milenio.
Mides lo que vales.
Llegar a la cima vale diez mil pesos.
Una ¿Jefa? de hogar vale ocho cientos.
Te escribo con azul empecinado.
Empecinadamente azul, huerto gramilla cielo.
Amarillos retamos, baúl, silla, muñeca de madera.
Dignidad . Decencia.
Esperen. Espérenme.
Espérenme en azul.
Quizás aun sea posible, el regreso.


*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar







OCTAVA MORADA*



XVII


Puede culminar mi noche
adormecida en el amanecer
como parida por el día
y con todos los comienzos
entre mis manos.
Así me forjé en mi soledad,
así me esculpí en la roca
que dio fuerza a mi carne.
Así viajé a través del dolor.
No escucharás mi queja,
no percibirás ningún gemido
ni pediré el todo ni la nada.
Seré estatua en silencio
que no derramará demandas.



XV


El juego de los relojes
enreda implacable
el correr de los arroyos
que marca vida y bosquejos
del ser o no ser
en el tiempo.
Inútiles son los gestos
para atrapar intervalos,
como palomas asustadas
huyen al primer movimiento,.
Los minutos se nos filtran
entre las manos carentes
de contener ese lapso
que se esfuma con la vida
y es único signo clave
para registrar el hoy...



*de Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar






POEMA ECOLÓGICO: Aprendizaje del Cashrut y el Shejitá*



1. Ontología


Yo te dí la Sed y el Hambre para que te alimentes
y te dí el pensamiento como el pan de Tu Espíritu
y en tanto seas Mi Criatura en el barro
y permanezcas denso en mis caminos de la Necesidad,
te diré «Lávate y bebe el agua que es vida
a la liquidez de tu sangre y Come porque todo es noble
siendo que te dí el Espíritu que a todo purifica».
Yo nunca te dejé solo con el Hambre
ni dije a la Sed que te matara en la necesidad
desafiante del residuo.
Sobre todas las cosas te dí
preceptos de lo Apropiado y el misterio
del Cashru.

Uno se envenena con el pensamiento
tanto como con lo se echa a la boca o lo jeringa
dentro de la piel; pero el primer pensamiento es:
«Cuando tengas Sed, bebe, cuando tengas Hambre, come».
Te enseñé a sobrevivir y te consolé al decirte:
«Agradécelo y aprende de la Sed
porque aún en la sed hay sentido y, en el hambre
que muchos maldicen, hay salvaciones;
pero hay que oírlas, y por eso las hice».



2. Yo hice el veneno santo


Como si fuera un veneno, yo fabriqué
la Necesidad y le puse su ley en el Umbral del Límite
y repartí el dolor si acaso se inflige mi precepto.
Una concentración máxima a lo que dije Veneno
la llamé el umbral finito, pero no maldije la infinitud
porque todo es por Amor, hasta que lo dispenso.
Yo dije: No te expongas a la máxima abundancia
ni a la máxima miseria para que pierda sentido
la Necesidad, porque yo soy el amor dispensado
y la necesidad de mí es Amor
con mis medidas, amor cósmico y telúrico.

No quieras más por capricho.
Gánate primero el amor de mi anhelo
porque la Abundancia de Miel no es buena
ni la baja concentración de Mi Necesidad
(nuestro Nosotros) te bendice;
yo soy el veneno santo,
yo lo inoculo, yo Lo quito,
yo doy la dosis de mi sabiduría
y luego la regalo con la orden:
da el beneficio, esa dosis de amar por necesidad,
que es mejor amor que el capricho.




3. El espíritu gime


«No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen»: Mateo 7: 6


Cuando yo inventé el Espíritu que puse
a gemir en tu carne, yo gemía de soledad también
y mi Veneno eran lágrimas de vida,
natura lacrimae; quería quien llorara conmigo
y me ayude a sostener esta tensión del Universo,
este parto de expansión con que crezco,
esta aventura de la misericordia
que explica tu entropía.
Mi espíritu gime aún porque te hice
y no amas lo suficiente.
Te dí perlas de llanto y margaritas y las tiras
ante los cerdos; mi santidad la rehuellan
las jaurías, ambicionan más y más
la riqueza que le doy, toda mi Sabiduría
y toda el gemir de espíritu lo tornan en ira,
en acumulación desparpajada
y se vuelven contra mí.
Me despedazan.

En vano, el despilfarro de mi energía
entre vasijas rotas de estos seres , en vano
que enseñara la Necesidad de Mi Amor,
unirlos a mí para que giman
y me ofrezcan compañía.




4. Consecuencias de la desobediencia


Aquel con pezuñas hendidas que despedaza
todo cuanto es bueno, toda sustancia y orden
que puse en el mundo, toda vasija que hice,
conocerá lo que no quiere.
Ha rechazado mi Gemir y quiere ser príncipe
de infiernos, pues, que se atenga,
haré que la sed sepa a sed y no sea dulce
a la boca, haré que hambre sea como el veneno
que lo mata y verá águilas en los cielos
y no disfrutará con verlas, dominando la altura,
no hablaré por ellas cuando las cace,
las mate a tiros, se haga sombreros y adornos
con sus plumas
y aún coma de su carne.
No disfrutará de los cisnes en los lagos.
Yo haré que, si come su carne, sea inmunda.
El comerá lo que escondo en el caracol.
En el buitre quebrahuesos y será como el buitre.
Para él, todo será codicia y pesca en río revuelto.
Se comerá la medusa, la mantarraya,
el timburón temible, llenará de sangre los mares
y, en las selvas, matará el mono,
la pantera, el tigre, el zorro,
extinguirá muchas especies
y ni la serpiente le dará sus secretos
ni la tortuga le contará los años
como arenas.
No conocerá mis umbrales límites
por causa de sus excesos
y yo permité que los demonios de sus actos
lo envanezcan tóxicamente
porque se ha burlado del cashrut
y del ritual que aplico por amor
lo mismo a la libre que al conejo,
lo mismo a la cigüeña que al murciélago.

Yo dije que mi espíritu gime en el cormorán
lo mismo que en todos los camélidos
¡oh! sepan que yo hice la cebra y el guepardo
y no tengo en menos ni al delfín ni al cocodrilo
y mi gemido grazna con los cuervos
y maúlla con el gato, tienen almas
y mi gemido se espanta con la fuerza
de las estampidas y llora con los linces
y con los elefantes. Todo llora en el reino natural
cósmicamente por mi auxilio.

Y quien más ha de llorar es el hombre
porque de él esperé más y aún espero
cuando le dí de Mi Espíritu
y hoy su corazón es más duro que el erizo
y que la estrella de mar
y el caracol y el tronco de alcornoque
y su sabiduría y esfuerzo menos empeño
tiene que la hormiga,
en menos comunidad se convive
que las obreras de los panales.

¡Ay, cuando mi Juicio se dispense
para calmar Sed y Hambre,
cuánto me han negado de amor lo daré
tal como lo tomaron,
en abundancia caprichosa y no tendrán
tiempo para cotejar mis misvots
de Cashrut ni mi ritual sagrado
de Shejitá para la matanza.



5. Y vendrá la Legión a pedir misericordia


«Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos... Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas. Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras»: Marcos 5: 1-5


Y los buitres que a mi santidad en la sustancia
comieron como despojos, y robaron de mí, sin amor,
posando mutaciones de camaleones,
quienes se fueron de los olivos como mochuelos
en desobediencia y se arrastraron como saurios
para cometer sus desvergüenzas, vinieron
desde donde la ardilla y las ratas se compiten
y el asno tiene la miel para orinarse sobre ella,
desde las voces de las cacatúas
conversan sobre ciudades y progresos
y las ballenas se tragan a mis profetas,
donde los tintes de calamar
y el petróleo al mar azul se bebe
y contamina y lo vomita en náuseas.

De la región de los gadarenos.
arribaron los vecinos e invocaron a los exorcistas
en Mi Nombre, y lamentaron:
«Que todo lo que como es trefá
y me sabe a mierda el aliento
y me duele la Sed
y me duele el Hambre».

Y llegaban los comedores de langostas, camarones,
ostras, cangrejos y bagre
(los que son tiburones de turismo y aves impuras
por ser amantes de rapiña o delicias carroñeras),
e invocaron a los roedores de fe,
a reptiles de vaniloquios,
a anfibios mentirosos e insectos rastreros
de la Academia y el Gobierno, entre los muchos
que trepan a pasteles tóxicos de sabiduría,
y pidieron: Vacunas de misericordia
porque están posesos
del mal sabor de la vida
y sus lenguas amanecen con polvo
de óxido de hierro y amarga estañosis
y algo que ya no es polvo, cuando se defecan.
Cagan el aluminio puro y escupen un algodón
de labios secos y esta punta de flecha
que es la lengua grita: «Ta toxon, sálvame,
Tata Demonio, desátame de la toxina,
porque lo que como me duele como hierro caliente
en el culo, quítame la flecha del ano.
Quítame el picor de las vísceras».



5. Y vendrán a pedir uña de gato y kósher de charlatanes


Y quienes dieron por siglos la Santidad
a los perros y echaban las Perlas de Mi Gemido
delante de los puercos, se bajaron del barco
y salieron de todos los rincones como seres irritados
del intestino al culo, pero no dejaban la maña
de mascar finos cristales de oxalatato
de calcio y quemar resinoides
de los lirios de irina y otros bejucos apestosos
y comían sus coles en abundancia
porque son guisos sabrosos.

Y pidieron a los charlatanes: «Dáme uña de gato
para rascar con ella mi glándula tiroides.
Se me ha hinchado el cuello
y, si trato de tragar, no trago».

Y dijeron, al llegar del otro lado de su mar,
seguidores de Set, aquellos que se burlaron de todo
y a lo Santo llamaron adorno y pesadillas,
opio de pueblos, «no queremos abandonar
esta ciudad, porque allá abunda el licor y la pachanga
y nuestras mujeres ya no tienen hijos,
o nacen los fetos muertos, o carentes de manos
o de pies». Vaya teratología que nos ha diezmado.

Buscaban uña de gato,
heridos por la acción corrosiva de sus depresores
de sustancias mutágenas, que producen monstruos,
crías que aborrecen y revientan contra las piedras
o hacen que las mujeres sacrifiquen en abortos.



6. Mis visiones


«Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: '¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? ¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!'»: Marcos 5: 6-7


Y ví a un demonio, con la piel pálida
como si jamás hubiera visto el sol de las mañanas
y comía mucha yuca brava de sus grandes haciendas
y cerezos enlatados, productos de sus laureles.
Y era el hambreador de sus jornaleros
pero él mismo no tenía glóbulos rojos
ni citocromo-oxidasa
y había olvidado que el oxigeno se comparte
no sólo con moléculas cuando las come,
sino con el pensamiento de lo que se ofrece
compasivamente a su prójimo.
Y era el hombre más atormentador,
al tiempo que el más mezquino
y toda su riqueza no le servía para nada
porque ya tenía el Veneno convertido
en su propia toxina.cianofóbica
aunque le quedaba los yucales y cerezos
en sus laureles, pero alcanzó a aproximarse
y echar este reproche:
'¿Qué tienes conmigo, Rabino, Hijo del Dios altísimo?
¡Te conjuro por Dios que no me atormentes!'
Y rogó mucho, como todos, que no se le enviara
fuera de aquella región que llamaba Democracia.
Que aca reharán sus industrias.
Que son inversionistas
Que algunos son científicos y fabricantes
de gases, unos de cloro,
otros de sulfuro de hidrógeno.
Algunos son petroleros, pero el bisufuro
de carbono se los come, aunque tratan
de formular inofensivamente sus proyectos
con nitrógeno y dióxido de carbono.



7. Apollyon, el ángel del Pozo sin fondo


Y le preguntó a quien subió más orondo y jactancioso
del Pozo sin Fondo de sus Satisfacciones:
«¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo:
Legión me llamo, porque somos muchos».
Se dijo el servidor de la humanidad.
«Yo Príncipe del Mundo».
Entonces eres: Abaddon el Exterminador.
«Yo, el que vengo a redefinir tu Shejitá
porque el Cerdo es Bueno, Pork is good!
Yo, el que vengo a negociar la administración
de los suelos, porque Global Warm is good!
Yo, el que vengo redefinir la pobreza del mundo
porque Mass Production and capitalism are good!
Yo, el que vengo a negociar la paz
porque War is a sort of need for peacetimes!
Yo, el que vengo a prometer al mundo
«Tierra de la que mana leche y miel».
Yo, quien soy el Pozo sin fondo de la Gran Abundancia.

Y el Gran Rabino, a quien pensaba que destituiría,
preguntó: «¿Y qué propone tu Gran Plan?»
«Libertad de elección ante todos los preceptos
de Tu Cashrut y Shejitá:
Dáme todo lo que no tenga
escamas ni aletas, todo lo que muere por vejez
o tiene defectos en sus órganos internos.
Dáme la sangre que se procesa en la matanza ritual.
Soy choricero. Dáme a los rebaños
más crédulos. Haría longanizas con ellos.
Dáme lo más burdo y salvaje,
lo que quieras que sufra menos durante el Shejitá
del desangramiento; porque la guerra no necesita
de llorones blandos ni lágrimas de luto.
Dáme toda pieza y corte de carne;
quédate, si quieres, con los cuartos delanteros.
(Que yo sea quien decida lo que muere y se come.
Tenemos químicos alternos para hacerlo).

Ahórranos el Levítico 11, Gran Rabino,
y dános arbitrio sobre toda grasa que te mortifique.
Seamos la nación de los obesos.
Me encargaría de la salud del nervio ciático
y del corte de los hígados, con buen cuchillo
de cocinero... la sangre de la carne
siempre tiene capilares que llegan a cada célula
de su cuerpo; la carne es buena, con sangre,
y hay toxinas vegetales. No se libran
de glucósidos, kalmia, alcaloides...
Lo que no tiene briomina como nueza
tiene esculina y lo que no tiene dinga,
mandiga tiene, Rabino.

Dáme los colirios de la convalarina
y la Rosa de Navidad y el eleboro negro,
yo tengo los mercados cardíacos para el lirio
y la digitoxina y toda adelfa y soy el Pozo
sin fondo, donde la sustancia se acumula
y no queda impune;
yo soy el agujero negro del mercado
y la libre empresa que manda
y lo alquimiza todo
y lo hace digerible.



8. Sal de este hombre, espíritu impuro


«Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. Y le rogaron todos los demonios, diciendo: 'Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos'. Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron»: Marcos 5: 11-13


Y el empresario sacó una cajita de alquitrán,
con hojas del tabaco más fino
y como no temía a ningún mito cancerígeno
(ante su nicotinado invento, dijo:
«Este es el futuro. Un cigarro sutil y controladamente adictivo.
Eso sí. El chiste es echar humo, monóxido de carbono,
sin hipoxia grave y sin olor ingrato»

«La zona del fumadero, o el aornis, está allá»,
dijo el Rabino. Y señaló el despeñadero
Voy a quitar el Shejitá. Te lo cedo.
Es más. Te cedo el Cashrut y todo el Levítico 11,
pero retiro el espíritu. Al cerdo lo del cerdo,
pero las perlas de mi Gemido pertecen
al Espíritu. Anda y ve, las bestias
te esperan; lo que de es mío es el gemido sintiente
de la vida. Ocupa sus cuerpos y aténte
a las consecuencias. Me quedaré
con las almas de los cerdos,
me quedaré con las almas de los hombres.
Tén las vasijas vacías.
Son como bestias de palo, idolones, sin alma.
Han de moverse como se mueve el viento
que arrastra con todo, mas no tiene sustancia
verdadera, lo Santo de por medio.


-Del libro inédito «Teth, mi serpiente»



*De CARLOS LOPEZ DZUR. baudelaire1998@yahoo.com
/ poeta judeo-boricua / residente en USA






POEMA DES-MURADO*




Ya no quiero más muros, corazón
Pircas, de ideas, de silencios ¡Tantos muros, tantos!
Condenada al muro de lamentos:
A un campo santo de ausencias y distancias.
A una horda de olvidos. A manos separadas,
A un pañuelo blanco.
A la esquizofrenia. A un basilisco. Multicéfalo.
A la placidez embriagada de la adormidera verde.
A un yacuzi sin agua, con algas babosa, ojos de pescado.
A un galeote. Sin remos. Sin rumbo.
Sin bandera.
A un buitre con cara de rectángulo.
Convidada a comer entre los muertos:
A un viejo verso aprendido en mi infancia
“Piden pan, no le dan; piden queso, les dan hueso
y les cortan el pescuezo”
A una torre de Babel.
Ignorado. Ignorante. Ignoto.
A un feroz león domesticado,
con su lacia melena peinada por Giordano.
A una vaca cansina con sus ubres repletas
y el ternero muerto.
A una actual Sodoma en el mar muerto.
Sin Viagra. Sin Champagne. Sin siliconas.
A un pastor si rebaño. A una noche sin luna.
A un poeta sin versos.
Cansada de los muros, corazón.
Vida me diste y vida te devuelvo.
Desmuremos mi sol.
Desmuramos.



*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar






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