Sunday, November 27, 2011

DESDE TODOS LOS BORDES. EL MAR Y LA MIRADA...



*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu






REPIQUE DE CAMPANAS*


Poesía Haiku


Suelo escuchar
campanas por las noches
desde mi cueva.


Canto un rezo
que sube las montañas
de mi anhelo.


Tal vez son duendes
los que llaman a misa
con el sonido.


No les respondo,
solo canto en rezo,
una oración.


*De Emilse Zorzut. zurmy@yahoo.com.ar









¿Los recuerdos necesitan hábitat?*


Las luciérnagas eran tan grandes que marcaban el espacio de la noche. Con extrañeza. Latidos, furia de la espuma contra la piedra. Había buscado la casa de ms padres frente al mar y parecía haberse disipado en el tiempo. ¿Se pueden ir por una fisura las paredes, los techos, los pisos? Pensé "intento un poco más" y la encontré, en ese momento surgió el resplandor. No se había esfumado el lugar cobijo de memorias y una de mi veía a la otra mirando desde todas las ventanas de esa casa el mar, siempre el mar, desde todos los bordes. El mar y la mirada.



*De Cristina Villanueva. cristinavillanueva.villanueva@gmail.com







La mar está en calma*



La mar está en calma y las barcas, fondeadas en medio de la pequeña bahía se mecen atadas a las boyas de color bermellón viejo tirando de ellas suavemente a cada impulso de las olas y haciendo bailar indolentemente las largas barbas verdes que cuelgan filamentosas hacia el fondo, producto del largo tiempo que llevan en el agua.

En total hay unas 10 barcas. Las otras diez o doce están sobre la arena. Son las más pequeñas y el esfuerzo de subirlas y bajarlas cada vez que te haces a la mar no es importante, por ello descansan sobre las "escaleras" de madera encerada, atadas a las pastecas que se usan para subirlas mediante lo
que a los ojos de un profano sería un entramado de cuerdas sin sentido.

La "Rosario", con unas nansas en su babor, la "Mariven", algo desconchada y reseca porque Luis sale normalmente con la "Merçé"; la "Maria Luisa", recién pintada de blanco y con el fondo y una raya verde, con su vela latina impresionante y seductora, la "Costa Brava", con un motor tan viejo como las
rocas que componen su nombre, la "Formigueta", tan coqueta, mojando su popa con las olas pequeñas (nunca la acaban de sacar del agua) la "Baldufa", preciosa pequeña de remos con casco amarillo y escálamos de madera, la "Atrevida" de Tomás, la "Rosa de los Vientos" de aquel señor de Pals que va
al calamar, la "María", la "Marisu", el "Pablo" que es un bote sin motor para pescar sonsos, "La Cubana"... A su alrededor, redes en sus "cofas" cuerdas y "llivants" de 60 metros, corchos de señalización, banderitas, fondales y toda clase de artilugios de pesca.

En la rada, flotando mansamente sobre el agua, la "Costa Azul", la más grande, con sus bancos y su palo en cruz, la "Paulina", la barca más esbelta que nunca vi, con su color verde tan personal, con su motor tan antiguo que había que calentar durante 5 minutos mediante un soplete antes de intentar arrancarla, "Carlos", un canot de motor interior, rojo y blanco con unos cromados rutilantes que sale únicamente el 15 de Agosto pero que estaba siempre impecablemente cuidado, "Palamós", "Cap de Creus", la "Estrellita del Sur", la "Libertad", y la "Mizar", roja y blanca, con las maderas de la borda perfectamente barnizadas, el tambucho de popa abierto, y los bancos blancos de su bañera que te invitan a sentarte y navegar.

"Viene mar" - alcanza a decir Luis mientras pasa por mi lado.

Luis es el hijo mayor de León, el pescador más viejo y de más rango del lugar. Con la piel curtida por el sol, su grueso pelo siempre despeinado, la misma camisa azul marino con las mangas arremangadas por debajo del codo y los pantalones por debajo la rodilla. Luis tiene el rostro surcado por las arrugas más profundas que jamás vi. Recuerdo que un día le dejó a mi hermana, por la que tenía un afecto especial, ver el fondo de estas arrugas, y cuando ella, con sus deditos, le separó los costados de una de
ellas, apareció el fondo blanco, de un blanco inmaculado, níveo, blanquísimo. Luis era blanco en el fondo.

Y era también lacónico. Pero ¿acaso hacía falta hablar más?. "Viene mar" ya lo decía todo, ¿Para qué gastar más palabras?. Yo, con mis once años, estaba jugando en la arena en un circuito lleno de montañas y complicadas carreteras, haciendo carreras de ciclistas con unos muñecos montados en bicis que salían en los paquetes de Chocolates Torras y llevaban en la espalda la bandera del país al que pertenecían. Levanté la cabeza para ver cómo se alejaba Luis y seguí con mi carrera porque recoger las barcas lo
haríamos al día siguiente.

Los pescadores "sabían" con dos y tres días de antelación, cuándo viene el mal tiempo y entonces se preparan y recogen las barcas. Las que están en la playa, las suben más hacia arriba, incluso a veces hasta por encima del camino que rodea la cala, (si el temporal va a ser muy fuerte) y las que están fondeadas las llevan a tierra.

En esta maniobra, participan todos los habitantes del pueblo usando para las barcas pequeñas, las pastecas de cada una, pero para las grandes, se usa el "tambor": En el camino de tierra que circunda la arena de la pequeña cala, hay clavados en el suelo unos tubos de hierro en los que se coloca un
cilindro de madera. A ese cilindro se le acoplan cuatro palos a modo de astas donde los pescadores, sus mujeres y cualquiera que esté por allí en este momento se agarran y comienzan a dar vueltas empujando las varas.

Una cuerda atada al cilindro se va enrollando sobre él, despacio, al mismo ritmo de las vueltas que da éste, y arrastra la barca atada en el otro extremo de la cuerda por encima de unas traviesas que van colocando los pescadores y la van subiendo lentamente por encima de la arena hasta donde se sabe que va a estar segura.

Normalmente esta operación se hacía con la calma previa al temporal y era para mí un orgullo que, a mi edad, los pescadores me dejaran ir a recoger las barcas fondeadas y llevarlas a la playa para que fueran trincadas por ellos con el extremo de la cuerda y fueran arrastradas con los "tambores"
hasta lugar seguro. Ir hasta la "Estrellita", ponerla en marcha y llevarla a la playa, con la confianza de los que allí esperan incluida la del dueño que está observando, repetir esta maniobra con "Palamós", la "Paulina", mi "Mizar" y las demás me llenaba de un enorme orgullo y me hacía sentir el centro del universo.

Algunas veces, sin embargo, la predicción era más apurada o había un cambio de tiempo por la noche, y la operación se iniciaba cuando ya había empezado el mal tiempo. Eran las menos, pero alguna vez pasaba y entonces había peligro. Había que ser muy hábil y tener los nervios muy templados. Poner
en marcha el motor de la barca, y esperar el momento adecuando para acercarse a la playa. Entrar en ella a cresta de ola, y depositar con la máxima suavidad la barca sobre la primera traviesa para que la trincaran rápidamente y con el mínimo tiempo hicieran rodar el tambor y la subieran a lugar seguro antes de que rompiera la siguiente ola. En estos casos había que ir nadando a por la siguiente barca, trepar a ella desde el agua (eso era lo más peligroso ya que podías cortarte con la hélice o la barca podía golpearte con el oleaje) poner el motor en marcha y entrar en la cresta de la ola más adecuada.

Muchas veces me he preguntado después cómo era que confiaban para eso en un chaval de 11 años. Y también, cómo era que mi madre me dejaba hacerlo. Con el tiempo he sabido la respuesta de la segunda pregunta: Mi madre nunca supo que lo hacía y en cuanto a la primera, nunca lo supe.

Pasado el temporal, las barcas se volvían a sus amarres, en una operación mucho más sencilla, en la que se necesitaba mucha menos gente. Las barcas se deslizaban por las pendientes de la arena sobre los travesaños y se llevaban a remo hasta las boyas. No era preciso ni arrancar el motor.

Todo volvía a su sitio, y yo volvía a mis juegos. Alguna vez, cuando estaba de nuevo jugando en la arena con algún amigo a las carreras de ciclistas o a cualquier otro juego, pasaban dos pescadores y uno le decía al otro, cuidando muy bien de que yo lo oyera, pero haciendo ver que no sabía que estaba escuchando: "Parece que el chaval va aprendiendo..." y esa felicitación irónica me llenaba de satisfacción, pero lo que más me gustaba era que siempre me trataron como uno de ellos. Yo no era el niño que ayudaba, era uno más de los pescadores, uno más de ellos.

Y eso, eso me gustaba.


*De Joan Mateu. joan@cimat.es






"Creo en la magia de todo lo que nos rodea"



*Por CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ. parodizlaunion@gmail.com



Marié Rojas Tamayo relata su propia historia en el espacio del arte.


Nació (1963) y vive en La Habana. Es Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC; sección de literatura infantil. Licenciada en Economía del Comercio Exterior, Universidad de la Habana, 1985.
Graduada de los idiomas inglés y francés. Dueña de un estilo reconocido y premiado, caudalosa y generosa en la entrega creativa, traslada a su literatura la multiplicidad de presencias que el mar le renueva a cada instante.


-¿Quién es Marié Rojas Tamayo?


-Soy una mujer. Soy madre de dos hijos, Sarah y Ray. Me gusta escribir y tengo algunos amigos. Mis afi ciones: la música, el cine, leer y nadar. Creo en la magia presente en todo lo que nos rodea.



-¿Qué hace Marié en los distintos campos expresivos de la creación?


-Vivo generando historias, a veces las convierto en poemas, relatos, cuentos infantiles, las dejo madurar como novelas, y otras las dejo ir.


-¿Cuál es el género que más te convoca y por qué?


-Fantasía especulativa, criaturas mágicas, universos paralelos, saltos en el tiempo. El cuento breve, con final inesperado. Es el que más disfruto leer, tal vez sea por eso. Las mejores cosas no tienen razones, en eso radica su encanto. Creemos en dioses que morimos sin ver.


-¿Podrías mencionar distinciones y premios, y alguna saliente anecdóticamente?


-Son más de 50, los más recientes: Mención Especial en el Premio Lazarillo de Tormes, OEPLI, España, 2009; Premio Ana María Matute 2008 de Ediciones Torremozas y Novela Finalista Andrómeda de Ficción Especulativa 2008.
Guardo un agradable recuerdo del primer premio literario de mi edad adulta, "El arte en septiembre", convocado por un Jardín de Infantes de Argentina.


-¿Cuántos títulos publicados registra tu obra? ¿Se puede precisar aquellos que por alguna razón te hayan merecido mayor consideración?


-Acaba de salir mi novela "En busca de una historia", libro al que el editor, Claudio Landete, me propuso sumar 14 cuentos.
Me ha hecho muy feliz. Ver el primer ejemplar de una obra tanto tiempo soñada es como ver nacer un hijo y con los libros las gestaciones pueden durar años. "Tonos de Verde" fue mi primer libro, al que siguió "Adoptando a Mini", editados por la Fundación Drac, Mallorca, e ilustrados por mi hijo
Ray Respall.
Le siguió "De príncipes y princesas", con portada de Pilar Ribas, también de Mallorca, isla en la que he encontrado un segundo hogar y dos fieles amigos, Pilar y Don Vicente Grande.
"Cinco minutos a solas con las musas", "Viaje a los astros", "Locuras temporales", "Algoritmos y ciudades" e "Incerteza cuántica" son ediciones especiales de Inventiva Social, Argentina. Argentina siempre está a la distancia de un recuerdo.


TRES PREGUNTAS AL MARGEN:


-Cuando aparece la tormenta, ¿quién está enojado?


-Nadie. Las tormentas son expresión de fuerza telúrica, no de ira. Me gusta contemplarlas. He vivido tormentas al descampado y en lo alto de una fortaleza, he abierto las puertas de mi casa en pleno temporal para admirar la fuerza del viento. Nada que despliegue tanta belleza puede ser fruto de
la ira. El hombre no puede fabricar una simple tempestad.


-¿Escuchaste algún latido de la tierra?


-Lo escucho siempre. Soy afortunada, creo que todos podríamos, si quisiéramos. Un amigo me dijo: "Ya nadie ve los cocuyos. Yo todavía los distingo en la oscuridad".
Es cierto, por correr detrás de quimeras demasiado materiales, hemos olvidado la maravilla que nos rodea, la magia de la creación.
Yo tengo la suerte de escuchar el palpitar del planeta expresarse en cada soplo, desde el ir y venir del oleaje hasta el sonido de las manecillas de un viejo reloj de pared. El latido que subyace, el que contiene y penetra el Todo -incluso la memoria-, es el Verbo.


-Si se fueran todos de este mundo, ¿qué harías en tus perpetuas vacaciones?


-Cuando se ama la labor que se realiza, los días son eternas vacaciones; no llamaría así al descubrimiento de que estoy sola en el planeta, o en este plano de la realidad. Ese intervalo de soledad, el peor de mi vida, duraría muy poco: no sabría vivir un segundo sin mis hijos, sin mis amigos.
No hay alegría en leer, escribir, escuchar una canción, ver una película, salir a caminar, sumergirse en el océano, hacer planes, si no se tiene con quien compartir lo vivido: el futuro ha de ser escrito en plural. Iría tras los que se fueron, sin importar cómo, ni a dónde. Y no descansaría hasta encontrarlos.



*
Algunos libros publicados:

Tonos de Verde y Adoptando a Mini, Fundación Cabana, Mallorca, 2004 y 2005. Varios libros electrónicos en la misma editorial. De principes y princesas, Editorial El Far, Mallorca, 2006.
Su obra ha merecido más de 50 reconocimientos internacionales. Sus cuentos y poemas aparecen en más de 40 antologías internacionales, colabora con proyectos culturales, revistas, periódicos y pa´ginas web del mundo.


*Fuente: La Unión Espectáculos y Cultura 27/11/11 - http://www.launion.com.ar/?p=71566







El calor del infierno*



Las ideas vivían en ese infierno
tan caluroso y hostil
que estaban apretadas y coloradas
ellas eran de otros ámbitos
les gustaba la frescura del otoño
y buscaban la inspiración
tan insistentemente
que no se dejaban llevar
por la imaginación.

Creían que su destino
era un mundo alivianado por la brisa
y el perfumado aroma
de las metáforas y las prudencias

No recordaban que eran libres
aunque hiciese tanto calor
empañadas por el vapor
de los suspiros del aburrimiento
y la sensación de cansancio
creían que no tenían
una puerta para salir

a jugar, a reír o atorrantear

Ensimismadas en sus no
Y en sus no puedo
Con el afán perfeccionista
De las agujas del reloj
Marcaban su ritmo detenido

No podían apreciar
Que el discurso de cada una de ellas
Lograría transformarse en un pentagrama
De sonidos estelares y estrepitosos
Si se animaran a caminar por la cornisa.-


*De Azul. azulaki@hotmail.com





A PROPÓSITO DE LA II JORNADA DE LA CULTURA CUBANA Y LOS MEDIOS DIGITALES.*




*Por Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@cubarte.cult.cu
17.11.2011


Cuando el mundo comenzó a globalizarse fueron muchas las polémicas y todavía las hay, pero finalmente la globalización se impuso con sus virtudes y defectos. Lo mismo ha estado sucediendo y sucederá con la Revolución Digital en la que hasta ahora solo una parte de la población mundial está envuelta. Incluso en época de crisis, el acceso y participación en ella y a sus beneficios son más evidentes en los países desarrollados que en los del tercer mundo, donde alimentarse, vestirse y techarse, así como alcanzar educación y salud, siguen siendo necesidades de primer orden sin resolver.
La digitalización se ha estado extendiendo sobre la mayor parte del conocimiento y la actividad humana, está en las artes, las letras, las ciencias, las actividades económicas y hasta en el entretenimiento. Y muchas de las costumbres y tradiciones van pasando a ser recuerdos de un pasado cercano, pero que cada vez será más remoto; y los jóvenes, como en todas las revoluciones, están más preparados para olvidar e interpretar y sumarse a los cambios. Los tradicionalistas tendrán que apresurarse en comprender eso e incorporarse o dar paso a los más capacitados para ese afortunado e inevitable fin, que es el desarrollo.
En la cultura se ha ido haciendo cotidiano encontrarse con palabras como arte digital, música digitalizada, libros electrónicos (e-book), revistas digitales de arte y literatura, por solo mencionar algunas. Y en Internet son incontables los sitios que brindan información al respecto. Ese es el mundo en que nos encontramos.
Hoy se editan y venden casi tres veces más libros digitales o electrónicos que en el formato tradicional. El número de revistas literarias, blogs y periódicos digitales que se publican, son muchísimas veces superiores en número con respecto a las ediciones en papel, y similares en calidad. Algo parecido sucede con la música. Cada formato tiene sus ventajas y desventajas, pero el digital se va imponiendo. Y solo quienes no sean capaces de entenderlo seguirán pensando que lo único con valor es lo que está en papel o material y actuarán en consecuencia.
En el caso de Cuba, y a pesar de los obstáculos del bloqueo de los Estados Unidos para acceder a tecnologías de avanzada y al libre acceso a Internet; la situación económica interna por causas bien conocidas; y la inmovilidad, la ignorancia o la inocente incomprensión de algunos y/o algunas instituciones; la inteligencia y el empeño nos ha permitido lograr importantes avances en el uso de los medios digitales en la cultura. Evidencia de ello fue la “II Jornada de la Cultura Cubana en Medios Digitales”, que organizada por el Portal de la Cultura Cubana (CUBARTE) sesionó en la Casa del ALBA Cultural de La Habana, entre los días 14 y 16 del presente mes.
Durante la Jornada se realizaron paneles que valoraron ponencias como la positiva evolución que ha tenido Cubarte en sus diez años de existencia; “La convergencia de las nuevas tecnologías y las multimedia”; “Novedades y exigencias del periodismo cultural digital…”; “Desafíos del comercio de la música cubana en Internet”; “La socialización de los contenidos digitales en función de la masificación de la cultura…”; “El uso de las tecnologías digitales y sus resultados en la promoción del universo cultural cubano. Uso de las redes sociales y los blogs”; “Experiencias y posibilidades que ofrecen las revistas digitales”, entre otras.
También, se proyectó el video conferencia de Hervé Fisher, Presidente de la Federación Internacional de Multimedia, “ La convergencia de las nuevas tecnologías y la multimedia”, asimismo se presentó una multimedia sobre la orquesta “Van Van”.
Aunque todos los temas fueron importantes, pues permitieron valorar el avance alcanzado, compartir experiencias y proyectarse hacia objetivos y resultados superiores, considero que el principal logro de la Jornada fue mostrar cuanto se puede hacer y cuantos obstáculos se pueden salvar, cuando la inteligencia, el empeño, el optimismo y el entusiasmo se unen. Y la consiguiente contribución al necesario cambio de mentalidad, para que lejos de quejarnos por lo que nos falta nos ocupemos de optimizar el uso de lo que tenemos.
El evento finalizó con la entrega del Premio Palma Digital 2011 al Centro Dulce María Loinaz, Arteamérica de la Casa de las Américas y al Museo Casa Natal de José Martí; el otorgamiento de Premios Especiales, por su eficacia en la labor de promoción de los valores de nuestra cultura a la Revista Literaria La Jiribilla y al Centro Pablo de la Torriente Brau; y el anuncio por Rafael de la Osa, director de Cubarte, de la participación de los países que integran la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América en próximas ediciones.


http://www.cubarte.cult.cu/periodico/resenas/a-proposito-de.../14639.html






Hasta le rogué*



Hasta le rogué:
inaudito

Eleonora no quiso
reiterar su
–yo creía que maravillosa
por lo incomparable–
única encamada
conmigo

Inaudito:
no quiso.



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar




*

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