Wednesday, November 09, 2011

TIERRA REGADA...



*Ilustración: Walkala. -Luis Alfredo Duarte Herrera- http://galeria.walkala.eu




Recuerda*


Y recuérdate cuando golpeabas
en la puerta equivocada
cuando salían a tus pasos
animales extraños sin alaridos
pesadillas de sombras
eclipse de misterio.
Recuerda también
los dolores equívocos
la baba chorreando por la boca
la venganza de la palabras
que encendían cóleras
el cristal negro del orgullo.
Recuérdate además
del temblor de la aurora
y los cielos errantes
en donde volvías a padecer
envuelto en las tinieblas.
a la espera de un sol reparador.
Memoria mía recuérdate
de que no puedes recordar.


*De Carlos Sánchez. sanchez.carlos@tiscali.it
Folignano (AP) Italia








“DECADA DEL SESENTA”*



Mi sobrina Daniela me pidió que la ayudara con este tema.
Resumiendo: La incidencia que esa época pudo haber tenido en los tiempos actuales


APORTE


La década del sesenta tuvo gran incidencia en nuestra posterior forma de vida, desde una visión mundial, global; y lógicamente, hasta en nuestro pequeño mundo, nuestra región:
Nuestro Norte Santafesino:
Las obras de infraestructura de aquella época, hicieron posible un marcado progreso, que no se detuvo una vez indiciado.-
Recordemos los cambios que produjo la pavimentación de la ruta nacional 11.- Dio comienzo al actual tránsito fluido y moderno, de millares de vehículos, que hoy mueven todo tipo de transporte, que acortaron nuestras distancias regionales, y potenciaron con ello nuestra economía.-
Obligó a que nuestras ciudades comenzaran su pavimentación urbana, y los pueblos sus accesos, para conectarse a la nueva red vial.-
Recuerdo la primera calle que pavimentó Reconquista, la Patricio Diez; comenzando desde el Automóvil Club, hasta la plaza, luego el centro y calles laterales, y la ciudad fue cambiando rápidamente: sus veredas se emparejaron, se remodelaron las casas, se edificaron los cuantiosos baldíos que había casi en el centro mismo; se incorporó una iluminación acorde.-
Fueron quedando atrás aquellas calles de tierra, arenosas, hundidas, con alcantarillas en las esquinas, de altas y discontinuas veredas, incluso se remodelaron viejas casonas, de largos y altos frentes de ladrillos, y acordes puertas y ventanas, verdes o marrones.- Aparecieron las primeras luces de vapor de mercurio, iluminando las nuevas calles urbanas.-
Se reemplazaron las viejas luces de triste de corriente continua, que apenas iluminaban un suelo amarillento.- La primera ciudad cercana que tuvo esa iluminación “a giorno”, una “Vía Blanca”, como se dio en llamar entonces a esta verdadera maravilla, fue en Goya, cruzando nuestro río, ciudad que entonces estaba en su apogeo; y algunos curiosos, como yo mismo que era un jovencito, con un amigo, cruzamos en balsa, llevando mi primera moto, para conocer ese prodigio, que luego sería común en la iluminación de todas nuestras calles.-
A partir de allí, estas urbanizaciones cobraron otra fuerza, y se fueron rápidamente remodelando, emprolijando, adecuándose al nuevo concepto que comenzaba a regir, es este como en todos los órdenes: el CONFORT, que pasaría a ser el símbolo del bienestar y la abundancia, que prometía el fin de la gran guerra, todavía reciente.-
Junto con ello comenzó, en nuestro país, la modernización y la proliferación del automóvil.- Este invento protagonista del “sueño americano” irrumpe a pleno allá en los cincuenta, en Estados Unidos, junto a la generalización de la luz eléctrica en todas las casas, y toda la parafernalia de enseres del hogar .- Los vehículos como los autos habían aparecido aquí poco a poco hasta que se hicieron populares hacia los años treinta.- Por ejemplo en la colonia de Avellaneda, cada familia de colonos tuvo su auto propio.-
Pero luego las cosas cambiaron, vino la segunda guerra, nuestro país tuvo una especial característica que desalentó el la adquisición de estos bienes, y al comienzo de los sesenta se instalaron en el país casi dos decenas de fábricas de autos, y aparecieron cientos de modelos en oferta, las Estancieras, los Kaiser Carabela, los jeeps IKA, los Rambler, los ISARD, etc., que se podían comprar en cómodas cuotas.- El agro incorporó los nuevos tractores post guerra, junto a una importante generación de maquinarias, modernas, como se decía.-
Se abrieron las conocidas Concesionarias que llegaron para quedarse, así como las Casas de Artículos para el Hogar, que tentaban con sus ofertas, junto a los créditos en cuotas, que otorgó el comercio masivamente, en una gran competencia, para imponer sus nuevos productos, la mayoría antes desconocidos-
Las necesidades de las familias habían cambiado de la noche a la mañana; el auto “ya no era un lujo”, y tener heladera era imprescindible, así como remodelar el baño o el frente de la casa.-
Aparte de los teléfonos que en este tiempo eran una pesadilla, porqué funcionaran mal, o porqué simplemente no funcionaban.- Eran pocas las casas que contaban con ese escaso servicio.- Para hablar a Santa Fe, o a Rosario, ni decir a Buenos Aires; había que pedir “Larga Distancia”, y esperar a veces horas para conseguir una llamada.- Hablar a Lanteri, o a Romang, dependía de que las líneas no estuvieran cortadas, o postes caídos; lo que era frecuente. Y se terminaba hablando a los gritos.- No era cosa de hablar todos los días, y sólo en excepciones se hablaba más de tres minutos.-
Antes del año cuarenta, nuestro país fue uno de los dos o tres, que en el mundo alcanzaron a tener un millón de líneas, pero luego casi no se instalaron más en los años siguientes, y se descuidó todo el sistema, y era sólo en algunas capitales y ciudades grandes, donde se contaba más con este medio.- Pedir un teléfono, que le instalaran uno, era un trámite generalmente de muchos años, a menos que UD. consiguiera justo el de alguien que lo tuviera que dejar.- En esto no hubo avances en aquel tiempo.-
El ferrocarril estaba en su apogeo y viajar en él era cotidiano, aunque sufría el mismo deterioro que los teléfonos y todos los servicios que se habían nacionalizado, con pésimos resultados, veinte años antes.- Los trenes llegaban cuando querían y el servicio era muy malo, se perdían las cargas y el correo, ejemplo temprano de una decadencia anunciada, para uno de los mejores países del mundo, al comenzar el siglo veinte.-
Los avances tecnológicos –ya a nivel mundial-, eran cosa de todos los días,.- Se vivía al tanto de los pasos de la ciencia, de los inventos que cada vez más, llegaban más rápidamente a la gente, como los transistores; que popularizaron las prácticas radios portátiles, de tal modo que hasta los peones rurales los llevaban y escuchaban mientras arreaban ganado o juntaban algodón.-
Llegó la televisión antes negada en razón de las grandes distancias, y casi reservada tímidamente para la capital y alrededores.- Esto incidió culturalmente porqué trajo por la voz y por la imagen, al mundo mucho más cerca.- Hasta el modo de hablar cambió y se hizo menos provinciano.-
Cualquiera podía estar informado.- La cultura se popularizó como nunca desde la invención del libro.- Nosotros que teníamos televisor, aún en blanco y negro, con una antena entonces muy alta, que comenzaban a proliferar e iban cambiando el cielo sobre las casas, con su booster que potenciaba la señal, para ver el l3 de Santa Fe; pudimos ver en directo la llegada del hombre a la luna y su primera pisada, con una “demora” de sólo dos o cuatro segundos.-
Éramos adolescentes, bailábamos en casa de amigos, generalmente los domingos a la tarde, hacíamos “asaltos”, usábamos tocadiscos o combinados Wincofón y discos de vinilo Long Play estereofónicos, de alta fidelidad, con todo el furor del Rock and Roll, de Bill Haley y sus cometas, Elvis Presley y la revolución de los Beatles.-
La juventud del mundo vivía el desate de una nueva libertad incontrolable, pero aquí apenas podía notarse un cambio.- Pensábamos eso sí, en cómo habría sido la vida de nuestros “pobres” padres, que no habían tenido todo ese universo, que nosotros disponíamos, y a nuestro alcance.-
Hoy pienso que fue un gran salto aquella década, con tantos aportes revolucionarios.-
El cine era el esparcimiento de oro, era goce y era también escuela, porqué nos traía imágenes de todo el mundo, y de todas las culturas.- Nos planteaba diferentes formas de vida.- Algunos entienden que era lisa y llanamente invasión cultural, pero otros creemos que sin todo eso hubiéramos avanzado aún menos.- La estética en todos los órdenes hizo revalorar la autoestima y apuró las modas y los estilos.- Se cuidaba más la imagen de las personas, y se vistió mejor.- Mejoró la higiene, y desde niños aprendíamos los rudimentos de la profilaxis y los primeros auxilios, y se ponía al alcance toda la farmacología moderna, haciéndose más fácil atender la salud.- Antes había que viajar a Santa fe para sacarse una radiografía o hacer ciertos análisis.-
Se iniciaron las obras sociales a cargo de los gremios con las mejores prestaciones, que no se supieron mantener en décadas posteriores.-
Yo me considero afortunado de haber sido testigo de aquello, porqué eso me permite valorar muchas cosas, incluso las que se perdieron.- Hemos ganado mucho, muchísimo; pero también hemos transformado todo, sin respetar casi tantos valores heredados, sin defenderlos mucho, como sí lo habían hecho nuestros mayores, en las décadas y épocas pasadas.-
Quizás la familia, el núcleo familiar, es el que más ha sido dañado, de tantos cambios continuos a que fue sometido, y hoy peligra, carcomido, como núcleo celular de nuestra sociedad.-
Entonces, en los sesenta, quizás como consecuencia del gran cambio engendrado en la humanidad, por el inevitable replanteo moral que impuso a la mente del hombre, la catástrofe más grande de todos los tiempos: que fue el extremo sufrimiento de la segunda guerra mundial, donde la muerte, el hambre, y el ultraje sin límites, a escala suprahumana; dio comienzo, al escepticismo, y al individualismo, como una nueva forma de vida, que dejaba de lado los antiguos valores, que quedaron casi obsoletos para las generaciones venideras.-
Como si el mundo ante el tremendo horror, hubiera descubierto que esos valores no le sirvieron para gran cosa, al fin y al cabo…
Antes, toda persona, toda pareja en particular, tenía un proyecto conjunto, un renunciamiento, un convencimiento de que el sacrificio eran necesario para el logro familiar, un sometimiento sine qua non a esa verdadera causa, y apostaba al éxito familiar como éxito de vida.-
Aún no había puesto pié la individualidad, la realización personal como único objetivo, y el egoísmo como elemento, como herramienta, para la fórmula actual en que nada vale la pena aparte de nuestra “independencia” y nuestra “libertad”.-
En los sesenta aún se creía, aquí al menos, que ambos valores se potenciaban si se usaban para el bien común, para una empresa conjunta, como ser la familia, y no sólo en el individuo.-
Esto es lo que te puedo señalar, de lo que advertí en el devenir de los años y las generaciones que transitaron e hicieron historia desde aquella DECADA DEL SESENTA, y que yo viví.-


*De Celso H Agretti. celsoagr@trcnet.com.ar
AVELLANEDA - Santa Fe.
25 octubre 2004







Nunca pude salvarte*


Nunca pude salvarte
siempre me quedé en la pobreza del intento
tal vez porque andabas por otras calles
los espejos olían a suspiros viejos
y las espigas oscuras llenas de vértigo
asfixiaban tus ojos
y no me veías.

…A veces parecías tan lejano
y otras …tan resentidamente cerca
que silenciaba el aire
para escuchar tus párpados.

Ahora te fuiste
a salvar un imperio de osamentas
o a sobrevivir en la brecha nauseabunda
que antecede a la muerte.

Alli
a esos claustros
donde se confunden jadeos con alaridos de piedra
se huye de la ternura
por la cumbrera azul de los apuros.

Te fuiste a presentir en esas noches de fiebre y de puñales
que el miedo se desangra desde adentro.
Ya es inútil desafinar más orquídeas encima de tus hombros
O querer circundar el pensamiento
vacío, despojado
con la hartura de la soledad.

Allí
Te fuiste.



*De María Manetti. dulcemariam6@hotmail.com
24/10/2011







EL DIFÍCIL ARTE DE SER GOBERNADOS*

Crónicas del Hombre Alto (n° 72)



A veces me da por pensar que el deporte preferido de los argentinos no es el fútbol, sino la queja. Y es que en pocas actividades ponemos tanto empeño como en la diaria gimnasia de lamentar, en voz alta, nuestro ingrato destino de victimas recurrentes de la insensatez, la negligencia y la ignorancia ajenas.

Quejarse es un derecho y no está mal ejercerlo cuando corresponde. Pero una cosa es quejarse; otra muy distinta es ser un quejoso. Lo primero es una sana reacción; lo segundo es un vicio. A la persona quejosa no hay nada ni nadie que le venga bien. Escéptico compulsivo, en todo y en todos encontrará el quejoso motivo suficiente para descreer y criticar. En todo, menos en lo que él hace, claro. En todos, menos en él mismo, claro. Porque el quejoso deposita en los otros la causa de todos sus pesares. Lo cual, dicho sea de paso, resulta sumamente cómodo para no tener que hacerse cargo de nada: como el problema está fuera de él, también la solución lo está. Su queja, entonces, se agota en el pataleo intrascendente e improductivo. El quejoso permanece plañideramente estancado en un negativismo paralizante que, sin embargo, lo libera de toda culpa. ¿Para qué comprometerse con una causa que estará perdida de antemano porque “este país no tiene arreglo”? ¿Para qué ser solidarios si “acá nadie te regala nada”? ¿Para qué movilizarse e intentar modificar algo si “los argentinos somos incorregibles”? De autocrítica, nada. A lo sumo, se permite esa cíclica retórica autoflagelatoria y fatalista del “tenemos los gobiernos que nos merecemos” que, en realidad y bien leída, es un olímpico lavado de manos que disuelve la responsabilidad individual en otra colectiva y uniforme.

En los ámbitos futboleros suele decirse que en la Argentina hay cuarenta millones de directores técnicos. Ojalá fuera ese el único problema de superpoblación que padecemos. No, aquí hay también cuarenta millones de presidentes que sabemos cómo arreglar el país, cuarenta millones de ministros de economía que sabemos qué medidas hay que tomar para generar riqueza, cuarenta millones de abogados que sabemos cómo resolver conflictos de manera favorable y con máxima celeridad, cuarenta millones de médicos-farmacéuticos dispuestos a recetarle a vecinos y familiares el modo más eficaz de curar malestares. Somos, en suma, cuarenta millones de sabelotodos a los que nadie nos va a venir a explicar cómo hacer las cosas y sin embargo -oh, vida cruel- estamos condenados a tolerar que las decisiones de 39.999.999 sabelonadas influyan negativamente en nuestra vida y la transformen en un calvario insoportable.

Soberbios, díscolos, socarrones, discutidores, olvidadizos, ingratos, volubles, lapidarios, contradictorios, gataflóricos, suena lógico que hayamos cultivado esta notable inclinación hacia la queja sistemática. Empleados públicos, albañiles, docentes, verduleros, odontólogos, periodistas, piqueteros, cualquiera es susceptible de caer en la volteada de nuestras diatribas. Pero a la hora de buscar un blanco propicio para lanzar nuestros venenosos dardos, nada mejor que "el gobierno". Municipal, provincial, nacional, poco importa. Ejecutivo, legislativo, judicial, lo mismo da. Los argentinos tenemos bien arraigada la costumbre de culpar a esa abstracción llamada "el gobierno" de casi todos nuestros males como sociedad. El gobierno nos miente, nos roba, nos defrauda, nos acosa, nos manipula, nos expolia, nos impide ser felices. Hmm, discúlpenme, tamaño grado de victimización me parece sospechoso. ¿No será hora de pedir turno con el psicólogo?

Que quede claro: de ninguna manera pretendo plantear aquí una victimización de signo inverso, es decir, alegar una supuesta inocencia de todos quienes nos han gobernado a lo largo de la historia. De 1810 a esta parte sobran ejemplos de incompetencia o nocividad gubernamentales, y es innegable que esa larga cadena histórica de desaciertos e iniquidades ha contribuido de manera decisiva al surgimiento y desarrollo de este hábito nacional tan singular. Lo que sí intento plantear es que dejemos por un rato de poner tanto énfasis en las responsabilidades ajenas y veamos la cuestión desde el otro lado.

Es indudable que los argentinos –marche un segundo turno con el psicólogo- tenemos serios problemas con el principio de autoridad. O le negamos desde el arranque legitimidad moral a quien la ejerce, descargando sobre él una metralla de juicios descalificatorios (porque es de izquierda, porque es de derecha, porque es reaccionario, porque es terrorista, porque es peronista, porque es antiperonista, porque es civil, porque es militar y, en última instancia, porque sí o por las dudas), o se la reconocemos sólo en la medida en que su accionar coincide con nuestro punto de vista. Teniendo en cuenta esta particularidad de nuestro ser nacional, queda claro que no debe ser fácil lidiar con nosotros y sobrellevar airosamente la tarea. No he tenido la experiencia de formar parte de un gobierno pero a veces tengo la impresión de que gobernar debe asemejarse bastante a asumir el rol de padre frente a una multitud de hijos malcriados, irrespetuosos y egoístas que sólo piensan en su propio bienestar y protestan con berrinches si no se les da lo que exigen, adolescentes que reclaman derechos pero no quieren cumplir deberes, individuos feroces a la hora de juzgar los errores de papá pero incapaces de reconocer lo que nos brinda.

Es curiosa -y perversa- la concepción que se tiene en nuestro país acerca de lo público. Al Estado se le exige que resuelva todo, pero no se le quiere dar nada, y sobre esa incongruencia basal se edifican unos cuantos pecados ciudadanos de acto, palabra y pensamiento. Exigimos que se respeten nuestros derechos, pero basta que se sancione una normativa cualquiera para que inmediatamente, casi por reflejo, ya estemos tramando cómo hacer para no tener que cumplirla. Nos indignamos cuando no hay medicamentos en los hospitales, o si los edificios escolares se caen a pedazos pero le escamotean recursos al Estado evadiendo cuanto impuesto se pueda evadir. Ponemos el grito en el cielo cuando osan molestar nuestra cotidianeidad imponiéndonos controles de cualquier índole pero después nos rasgamos las vestiduras cuando ocurre una tragedia justamente por falta de control. Somos particularmente sensibles a detectar y condenar las arbitrariedades que el Estado comete con nosotros pero para las nuestras siempre encontramos una justificación que las vacía de toda malicia.

No, no debe ser sencillo gobernar a gente que protesta por los baches y también protesta cuando el tránsito se complica porque los están arreglando. Gobernar bien es un arte, sí, pero -reverso ineludible- también lo es saber ser gobernados. Y puede que a nuestros gobernantes les falte bastante para transformarse en auténticos artistas, pero convengamos que en esta materia también nosotros debemos varias bolillas.

Yo podría explicarles cómo hay que hacer. Pero ¿para qué me voy a gastar hablando? Y no es que sea un quejoso pero, sinceramente, es tremendo esto de tener que tolerar constantemente la insensatez, la negligencia y la ignorancia de 39.999.999 compatriotas.


*De Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@fibertel.com.ar







LA EVOLUCIÓN DE LA LENGUA Y LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SALVADOR*



*Por Juan Francisco Campos Menjívar. jfcampos@ujmd.edu.sv


La mayoría de estudiosos de las gestas libertarias le dan prioridad al marco sociopolítico de los acontecimientos que señalan la etapa liberadora de El Salvador: 1811-1814-1821; enfatizan la división de clases de la sociedad colonial feudal estamentaria dividida en peninsulares, criollos, mestizos, mulatos e indios.
Asímismo, destacan las plataformas de los criollos en donde exponían sus demandas y el deseo de emancipación política, económica y social de la metrópoli.
Las preguntas que generalmente se plantean son:
-¿Qué razón histórica generó la chispa de las conspiraciones?
-¿Qué razón de justicia presidió en los actos cuyo bicentenario se festeja con tanta pompa y entusiasmo?
-¿Qué resultados produjeron?
-¿Qué bienes o males acarrearon a las generaciones posteriores?
¿De quién partió la iniciativa en la conspiración de San Salvador?

Tenemos algunos nombres de tan preclaros próceres de imperecedera memoria y sabemos que todos eran criollos, poseedores de fortuna, influyentes, cultos, cristianos y la mayoría con vínculos de parentesco.
¿Qué ganarían enfrentándose al poderío español?
Y la respuesta es una merecida Patria.
Lucharon por la división de poderes, la absoluta igualdad de los ciudadanos ante la ley, la libertad de expresión, por la tolerancia religiosa y la abolición de la esclavitud, por elderecho a participar en la administración política, etc.
Pero volviendo al tema, mi enfoque es lingüístico-literario; para ubicarnos, es preciso señalar algunos antecedentes: Cyro Gianbruno, escritor italiano refiere que una bandada de aves orientó a Colón para que descubriera América, esa bandada de aves fue una fuerza del destino, nos dice Giambruno.

Nos cuenta que Martín Alonso Pinzón aconsejó al ilustre navegante que cambiara el rumbo hacia el sur, siguiendo la dirección trazada por las raudas aves caribeñas que surcaron el espacio en una soleada tarde del mes de octubre; así fue como Colón arribó a Santo Domingo y no a Florida en América del Norte, pues ese es el lugar hacia donde se dirigían antes de torcer el rumbo.hacia las islas antillanas.

España inicia su globalización hacia tierras americanas en 1492, cuando la lengua española ya había iniciado su madurez con la producción literaria renacentista y el castellano se consolida con la publicación de la Gramática de la lengua castellana de Antonio de Nebrija, hecho que coincide con el descubrimiento de América
En 1527, Nebrija publica las “Reglas de Ortografía Castellana”

A lo largo del s XVI el Español se fija en América, paralelamente a la religión cristiana, produciéndose el fenómeno del sincretismo cultural; consiste en la fusión de mitos indígenas con la fe católica transmitida en forma oral, utilizando recursos pictográficos y la estatuaria religiosa.(las iglesias latinoamericanas son elocuente ejemplo de la abundancia de estatuas en las iglesias y en los cementerios)

Los salvadoreños hablamos un dialecto del Español producto de una evolución constante, influenciada por el mosaico de dialectos que los colonizadores aportaron ya que procedían de lugares diferentes; a pesar de ello, gracias a Don Antonio de Nebrija, el español americano conserva unidad lingüística.

El mismo Nebrija en el prólogo de su gramática, dedicada a la Reina Isabel la Católica escribe para justificar su obra:“… después de que vuestra realeza metiese debajo de su yugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el vencimiento de aquellos tendrían necesidad de recibir las leyes que el vencedor pone al vencido y con ellas nuestra lengua.
Entonces por esta mi arte podrían venir en el conocimiento de ella como agora nosotros dependemos del latín.”

La presencia de la lengua española y la religión católica desde la llegada de Hernán Cortez a México generó una nueva cultura; la iglesia católica por medio de los misioneros: franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas fue la forjadora de esa nueva cultura americana con su incansable labor catequizadora.

Los primeros documentos en lengua castellana de finales del S XVI que van de América hacia Europa son los que los españoles escribieron, enviando noticias de lo que acontecía en estas tierras; particularmente las cartas de Pedro de Alvarado para los Reyes Católicos, en ellas cuenta las maravillas de la exótica naturaleza de las tierras conquistadas.

El español salvadoreño se distingue porque conserva los arcaísmos; también fue de gran influencia el que la mayoría de los colonizadores eran gentes de escasa formación académica y no hablaban un español puro; España había pasado por el mismo proceso cuando al ser conquistada por los romanos no aprendieron el latín clásico de los grandes escritores, sino el vulgar, hablado por la soldadesca.

En el español salvadoreño se destaca el seseo, el yeísmo, la desasimilación, el uso de diminutivos; temas que no discutiremos hoy, pero que ya han sido objeto de estudio por algunos lingüistas; sin embargo, es importante reconocer el enriquecimiento que logró el español en el intercambio con las variadas lenguas indígenas de los conquistados.

La RAE recientemente ha publicado una nueva gramática donde se esfuerza por incluir palabras provenientes de los sustratos lingüísticos indígenas de América.

Uno de los objetivos de la nueva gramática es proporcionar respuestas a posibles dudas de cuestiones normativas, haciendo compatible las referencias necesarias a los registros lingüísticos, las variantes dialectales y las normas locales con la descripción de la lengua culta común el español general.

Es importante señalar que el intercambio lingüístico se inició en el momento en que Colón tuvo su primer contacto con los aborígenes.

Asimismo, Hernán Cortez,(1519 ) logró que varias tribus sometidas se le unieran y colaboraran en la destrucción del Imperio del gran Moctezuma al tomar la ciudad de Tenochtitlán

Cortez aprovechó las fuertes rivalidades entre los indígenas y estableció alianza con los tlaxcaltecas logrando con su ayuda someter a muchas tribus; fundó la ciudad de Veracruz.

En 1519 se introdujo en la montaña de Tabasco; los caciques indígenas sometidos en Campeche le hicieron una donación de 20 mujeres, entre ellas iba la hermosa doña Marina (apodada la malinche); ésta hablaba Nahuatl y la lengua Maya, aprendió el español y fue de gran utilidad para Cortez, con quien procreó un hijo (Don Martín Cortez), lo que favoreció el mestizaje,

Fray Bartolomé de las Casas, describe las guerras internas que los indígenas sostenían; también menciona que Colón envió diez indios a España (siete mujeres y tres niños) para que aprendieran la lengua y sirvieran de intérpretes.

Fray Bartolomé al relatar los acontecimientos señala que también algunos españoles náufragos se incorporaron a la vida indígena y aprendieron la lengua de los nativos; más tarde sirvieron de intermediarios.

Colón creó mitos, decía que en el nuevo continente había ríos de oro, una fuente castálidas o de la eterna juventud, mujeres amazonas con un sólo ojo en la frente; todo para provocar el interés de muchos aventureros españoles a quienes la fiebre del oro les contagió y se vinieron en búsqueda del dorado metal.

En el inicio de toda cultura encontramos la lucha entre realismo e idealismo; el conjuro, el mito encarnado en un ser natural; el brujo, el sacerdote, el mago que representa y caracteriza lo sobrenatural; o simplemente el medium que encarna la fuerza misteriosa, mágica, irremplazable.

En ocasión de la celebración del día de la raza publiqué un artículo del cual tomé el siguiente extracto por considerarlo alusivo al tema que hoy expongo; con dicha alegoría quiero señalar la gran diferencia cultural de los dos mundos: el indígena y el hispano.
“Nuestros pueblos antes de la conquista también tuvieron sus interpretaciones cabalísticas, pero su fuerza provenía de la tierra, del aire, del cielo, del universo.

El traductor de los dioses era el brujo, poeta, demiurgo o sacerdote en el sentido religioso de la palabra.
Mi relato dice así:
Un día, o muchos días con sus noches, al compás de tambores danzaban los indígenas luciendo sus máscaras polícromas elaboradas en sus chozas, donde cuidadosamente las labraban; eran elaboradas con la corteza del árbol de pito por tener éste el color de la piel acanelada del indígena; los abuelos de larga experiencia dirigían la labor artesanal y sabían, conocían el secreto de aquellas máscaras que encerraban la tradición desde hacía muchos lustros.

Un día vinieron unos señores de barba rubia en busca de piedras amarillas, las cuales tenían especial misterio, y eran muy valiosas al otro lado del mar de donde ellos procedían; los aborígenes se las dieron porque ellos no las necesitaban y habían abundantes en el corazón de las montañas; y es que los nativos sólo valoraban como preciado un fruto que tenía un olor especial y quitaba el hambre, con el preparaban la sabrosa bebida que calmaba la sed de los dioses; además lo usaban como moneda.

El brujo de la tribu le contó a los dioses sobre aquellas caras extrañas que salían del mar a recoger piedras doradas; éstos se pusieron sus máscaras, bailaron toda la noche para que se fueran los rubios, quienes tenían cruces dibujadas en todas partes de sus cuerpos y también en sus machetes relucientes que eran delgaditos y no se quebraban y los usaban en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.(la espada tiene la cruz en el mango y en la punta la muerte)

El poeta Román Mayorga Rivas publicó en 1879 una antología titulada “La Guirnalda salvadoreña”;en dicha obra nos presenta muestras de los primeros poetas salvadoreños en los que se pone de manifiesto la influencia española en cuanto a géneros literarios, lirismo, características románticas, sumado al fervor patriótico de la independencia ; se inspiran en las ideas de libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa, en la independencia de las colonias de Inglaterra en Norteamérica y en las luchas de el libertador Simón Bolivar.

Los poetas denuncian las arbitrariedades; las ideas liberales son expresadas por medio de moldes neoclásicos, sacan los temas de la realidad, de la lucha provocada por las guerras de independencia y de sus ideales de libertad y progreso.

Las formas más utilizadas son: letrillas, epigramas, himnos, Odas, silvas romances, elegías octavas y sonetos.

La literatura salvadoreña nace del pueblo; los poetas surgen de la canteras populares ilustradas.

Los críticos ubican el nacimiento de la literatura salvadoreña en la segunda mitad del S XIX; la influencia española es notoria; el historiador Pedro Escalante señala que durante la colonia se dio una gran actividad teatral.

El historiador se refiere a la representación popular de piezas de carácter religioso o comedias con propósito educativo, o la recreación adaptada por los indígenas de obras con influencias autóctonas.

La literatura colonial es religiosa, hagiográfica, por el mismo hecho de que sus autores fueron formados con patrones europeos..

La primera obra impresa en territorio salvadoreño fue “El puntero apuntado con apuntes breves”, en 1641, fue el manual para la manufactura del añil. Lo que refleja que en esa época no había oportunidad de editar ningún tipo de obras.

En la época de la independencia, el centro cultural centroamericano más importante era la Universidad San Carlos de la ciudad de Guatemala (la 4a fundada en América (1676); nuestros próceres e intelectuales salvadoreños se formaron en dicha universidad o en universidades europeas ; recordemos que la U. de El Salvador fue fundada en 1841, 20 años después de la independencia y la primera Escuela Normal de maestros se fundó en 1858, la primer biblioteca en 1870 ; de modo que los intelectuales salvadoreños tuvieron que buscar fuera del país su formación.

Otros fueron autodidactas así surge una literatura patriótica, brillante, alusiva a los acontecimientos libertarios; los himnos de las repúblicas centroamericanas son sublimes, marciales; el salvadoreño es considerado el más hermoso de todos ; también se destacan en ese momento las homilías de sacerdotes patriotas como las del padre Manuel Aguilar,(1750-1819)quien no vio la luz de la independencia pero estuvo presente en los dos primeros intentos, en el de 1811 cuyo bicentenario hoy celebramos y en el de 1814.

En esta segunda fallida ocasión, los próceres se reunieron con el pretexto de representar una obra de teatro cuyo nombre es “Más vale tarde que nunca” fueron denunciados, presos y sometidos a castigos;(Santiago J: C. y P:P C.) también es famoso el discurso antiesclavista pronunciado por el prócer José Simeón Cañas en la Asamblea constituyente (1823) y no se puede dejar afuera al Doctor Isidro Menéndez (1795-1858) orador y escritor forense iniciador de gran parte de la legislación salvadoreña.

En el teatro podemos remontarnos hasta las fiestas rituales: espectáculos colectivos, danzas y juegos que servían para expresar los sentimientos y la concepción del mundo indígena.

Existe una literatura precolombina, de la cual dan testimonio Fray Bernardino de Sahagún(1560)en su obra Historia de las cosas de la Nueva España Y Fray Diego Durán en La historia de las indias de Nueva España.
La sociedad precolombina era una sociedad teocrática donde el cacique,
el monarca era representante de los dioses en la tierra; los sacerdotes eran servidores de las divinidades.
Sociedad agrícola donde lo telúrico era la ciencia de los dioses, tenían una estratificación social rígida.
Los poetas se reunían en la casa del canto a componer poesía que se cantaba y poemas para acompañar las danzas.
Los religiosos que participaron en la conquista la calificaron de brutal, diabólica, pecaminosa.
En la poesía encontramos la temática de la religión mística, enajenación que se pierde en la anomía del grupo.
La visión dinamizadora manifiesta el sometimiento absoluto en que se encontraban.
Para el indígena la naturaleza estaba poblada de espíritus, de voces que manifestaban la existencia divina.
El pensamiento indígena en vez de racional es una sucesión de imágenes sensoriales, colores, objetos, lugares que fijan una idea, y todas ellas reflejan la divinidad; usan el paralelismo y las repeticiones, las que tenían una función nemotécnica debido a que los poemas eran transmitidos en forma oral.
Tenían una mentalidad religiosa, cósmica, recitar era un acto litúrgico.
La influencia religiosa cristiana se extendió en América durante la colonización española, imponiendo así la cultura y el surgimiento de una expresión teatral que en algunos momentos reflejaba la pujante vitalidad de los pueblos indígenas; el sentido de nacionalidad en gestación, las luchas y cambios sociales, las características económicas de cada región, factores que iban a alimentar la producción literaria de los siglos posteriores y que mantuvieron su mira hacia Europa imponiendo modas literarias en boga.

“Salud latinoamericanos en la conmemoración del Bicentanario de la Independencia de nuestros pueblos.”





Correo:


El 10 de noviembre próximo, a las 17 horas, en la Sala Domingo Cioppi de la Feria del Libro –Plaza Mitre, Mar del Plata-, se presentará el libro electrónico


TIERRA REGADA –la independencia mal tenida-
de Carlos Enrique Cartolano

Editó EMOOBY –Madeira, Portugal-, 2011

Desde la colonia hasta la última dictadura militar se reiteraron genocidios que regaron las tierras del sur con sangre de aborígenes, gauchos y libertarios. El pueblo argentino todavía lucha por su independencia.
Presentará la obra el Dr Carlos Aurelio Bozzi, autor de Luna Roja, abogado de ex detenidos desaparecidos. Se leerán fragmentos del libro. Jerónimo Bórmida (ofm), dará término al encuentro con una reflexión.



El 16 de noviembre próximo, a las 19 horas, en Auditorio OSDE, de Av Colón 2909 -frente a Plaza Mitre-, Mar del Plata-, se presentarán los libros electrónicos

CUERDAS – EL PIQUETE Y OTROS POEMAS y
AVISOS Y SEÑALES – POEMAS DEL AMOR QUE VENCE A LA MUERTE
de Carlos Enrique Cartolano

Editó EMOOBY –Madeira, Portugal-, 2011

Cuatro poemarios que reúnen en dos volúmenes, la producción del período 1998/ 2009
Presentará la obra el poeta RAFAEL FELIPE OTERIÑO
Leerán poemas Sol Flores, Yamila Coronello, Mercedes D´Antonio y Leandro Sturla, alumnos de la EMAD Mar del Plata. Jerónimo Bórmida (ofm), dará término al encuentro con una reflexión.


*Carlos Enrique Cartolano. cecartolano@hotmail.com

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