Tuesday, March 20, 2012

LOS HOMBRES SON NIÑOS, Y LAS ALMAS SON FUEGO...



*Foto: Joan Mateu I Marti.




“Estas son respuestas con alas” *


El agudo escritor catalán explica sus motivos para no redactar una novela. ”Soy vago”, dice.



*Por CARLOS ALBERTO PARODÍZ MÁRQUEZ. parodizlaunion@gmail.com



”Di alguna vez la verdad para que te crean cuando mientas”, hilaba Jules Rostand, y ¿qué tiene que ver con el entrevistado de hoy? Nada y todo.
Porque del catalán Mateu puede decirse, casi poeta, casi narrador, casi novelista, entre multitud de otras porciones. Este barcelonés, a quien cuesta “traducir” en serio, trasciende por gentilezas diversas que cuenta con irónica modestia y reticencia, pero vale “apunar” en su altura, durante el breve espacio que su pereza permite.


–¿Podemos convenir en que es muy difícil ubicarte?


–Amigo, soy muy vago. Por decirte que escribo relatos cortos, porque una novela la entiendo como una labor demasiado ardua.

–¿Comodidad?


–Muchas veces –las que puedo–, en lugar de escribir dicto.


–Tu cuestionario da para varios libros (si quiere hacerse bien, y en eso sí que soy puntilloso).
–Sinceramente, no me atrevo ni con la primera pregunta. Ten en cuenta que tengo 65 años, que he vivido varias vidas y que en eso no hay quien se ponga a escribir. Sería como una biografía.


–¿Mucha casualidad en estas decisiones?


–Por otra parte, mi dedicación a escribir es puramente casual. Escribo cuando me apetece o lo necesito y dejo de hacerlo igualmente cuando me canso (eso se da muy rápidamente). Las publicaciones las han tutelado y promocionado mis amigos o mis hijos (de ambos tengo bastantes).


–Probemos: ¿La noche es la almohada del sol?


–Eso es una metáfora muy forzada. Definir la noche es como pretender meter el mar en una cubeta. Tiene tantas vertientes y hay tanta subjetividad…



–Si Dios existe ¿está enojado, distraído o sorprendido?


–Por el concepto de Dios que se tiene, ninguna de las tres cosas ya que en su omnisciencia conoce de antemano todo. Por ello, es imposible que tenga algunos de estos sentimientos.



–¿Qué sucedería si el murmullo del mar se apagara?


–Nada. Para los sordos nunca existió y sigue siendo una maravilla.



–¿Alguna premiación?


–Un primer premio de “no sé qué” de Zaragoza, otro de “no me acuerdo qué” de Madrid, un par de letras y… no me acuerdo, etcétera, etcétera… Lo cierto es que nunca envié nada a ningún sitio y los premios fueros por obras que enviaron amigos, hijos. En fin, esos que dicen que te quieren y luego te dan trabajo.



–¿Tienes mentores?


–No. Escribo por placer.


–¿Alguna página oficial en internet?


–Ahora, no. Durante la prehistoria de internet “La Tertulia en Mizar” durante cinco años, con más de 1.500 personas interrelacionadas que recibían siete textos diarios y podían responderse. Ahh, yo creo que fue la antesala del Face…


–¿Joan un ángel descuidado que me ayuda son tus respuestas?



–Respuestas con alas, pues…


–¿Hurgamos en el origen?



–Bueno, nací en un pueblo de la provincia de Girona (entre Barcelona y Francia), Cassá de la Selva. Muy niño mis padres se desplazaron a Barcelona y yo con ellos, pero las raíces familiares quedaron allí y siguen, claro.
Estudios: en las Escuelas Pias… con curas y con su educación. Época franquista. A pesar de eso, con el tiempo he conseguido ser bastante normal. Perito mercantil, medicina y otras intentonas, pero acabando con Económicas.
Políticas y empresariales. Doctorado en ellas. Viajero desde los 16 a los 31. Después, trabajo y trabajo. Empresas diversas para hacer experiencia y, después, en la familia.
Matrimonio, niños. En fin, lo suyo… Empresario siempre, librepensador y contra las reglas. Las reglas hay que contravenirlas desde el momento que se promulgan.


–¿Intimidades?


–Eso deberá quedar para unas copas frente a frente. Cualquier cosa que ponga por escrito puede ser usado por ellas contra mí.

–¿Libros publicados?


–Poesía, Pensamiento, prosa y tonterías varias. Tú preguntas y yo respondo.



*Fuente: La Unión Espectáculos y Cultura 11/03/12
http://www.launion.com.ar/?p=84326






-Selección de textos de Joan Mateu I Marti. joan@cimat.es



*


Tiene andaluza la sangre
y la gracia, y el talante
tiene ochenta y cuatro abriles
y mira siempre adelante
y sabe de poesías
y de poetas galantes

Los ojillos se le achican
cuando le piden que cante
y una sonrisa se escapa
y parece que se espante

Luego, dice muy flojito:
"Sólo puedo recitarte
lo que recuerde, no toda
que solo recuerdo parte...
Recuerdo una poesía
de Lorca
de Federico García.."

E inicia tímido el cante
Y va brotando despacio
- parece que va a pararse -
recordando aquellos versos
y empezando a emocionarse
y ya los ojos chispean
mirando de medio lado
y las manos participan
y el duende ha despertado
y palabra por palabra,
toda la poesía entera,
entremezclando suspiros
gitanos y madreselvas
sintiendo lo que se dice
y viviendo lo que cuenta
surgen alfacas de plata
toros bravíos, reyertas
sangre color escarlata
"Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada..."

Y las manos van,.. y hablan
y los aires quietos, callan
el cuchillo corta el aire
los ojillos se hacen agua
"El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña..."

El pelo brilla precioso
la boca sonríe y canta
y esa mujer increible
nos lleva con lo que narra
a unos mundos de misterio
y al final, cuando acaba
se escucha solo el silencio
y la emoción que se palpa
el duende y el sentimiento
que trae con sus palabras.






La mar está en calma



La mar está en calma y las barcas, fondeadas en medio de la pequeña bahía se mecen atadas a las boyas de color bermellón viejo tirando de ellas suavemente a cada impulso de las olas y haciendo bailar indolentemente las largas barbas verdes que cuelgan filamentosas hacia el fondo, producto del largo tiempo que llevan en el agua.

En total hay unas 10 barcas. Las otras diez o doce están sobre la arena. Son las más pequeñas y el esfuerzo de subirlas y bajarlas cada vez que te haces a la mar no es importante, por ello descansan sobre las "escaleras" de madera encerada, atadas a las pastecas que se usan para subirlas mediante lo que a los ojos de un profano sería un entramado de cuerdas sin sentido.

La "Rosario", con unas nansas en su babor, la "Mariven", algo desconchada y reseca porque Luis sale normalmente con la "Merçé"; la "Maria Luisa", recién pintada de blanco y con el fondo y una raya verde, con su vela latina impresionante y seductora, la "Costa Brava", con un motor tan viejo como las
rocas que componen su nombre, la "Formigueta", tan coqueta, mojando su popa con las olas pequeñas (nunca la acaban de sacar del agua) la "Baldufa", preciosa pequeña de remos con casco amarillo y escálamos de madera, la "Atrevida" de Tomás, la "Rosa de los Vientos" de aquel señor de Pals que va
al calamar, la "María", la "Marisu", el "Pablo" que es un bote sin motor para pescar sonsos, "La Cubana"... A su alrededor, redes en sus "cofas" cuerdas y "llivants" de 60 metros, corchos de señalización, banderitas, fondales y toda clase de artilugios de pesca.
En la rada, flotando mansamente sobre el agua, la "Costa Azul", la más grande, con sus bancos y su palo en cruz, la "Paulina", la barca más esbelta que nunca vi, con su color verde tan personal, con su motor tan antiguo que había que calentar durante 5 minutos mediante un soplete antes de intentar arrancarla, "Carlos", un canot de motor interior, rojo y blanco con unos cromados rutilantes que sale únicamente el 15 de Agosto pero que estaba siempre impecablemente cuidado, "Palamós", "Cap de Creus", la "Estrellita del Sur", la "Libertad", y la "Mizar", roja y blanca, con las maderas de la borda perfectamente barnizadas, el tambucho de popa abierto, y los bancos blancos de su bañera que te invitan a sentarte y navegar.
"Viene mar" - alcanza a decir Luis mientras pasa por mi lado.
Luis es el hijo mayor de León, el pescador más viejo y de más rango del lugar. Con la piel curtida por el sol, su grueso pelo siempre despeinado, la misma camisa azul marino con las mangas arremangadas por debajo del codo y los pantalones por debajo la rodilla. Luis tiene el rostro surcado por las arrugas más profundas que jamás vi. Recuerdo que un día le dejó a mi hermana, por la que tenía un afecto especial, ver el fondo de estas arrugas, y cuando ella, con sus deditos, le separó los costados de una de ellas, apareció el fondo blanco, de un blanco inmaculado, níveo, blanquísimo. Luis era blanco en el fondo.
Y era también lacónico. Pero ¿acaso hacía falta hablar más?. "Viene mar" ya lo decía todo, ¿Para qué gastar más palabras?. Yo, con mis once años, estaba jugando en la arena en un circuito lleno de montañas y complicadas carreteras, haciendo carreras de ciclistas con unos muñecos montados en bicis que salían en los paquetes de Chocolates Torras y llevaban en la espalda la bandera del país al que pertenecían. Levanté la cabeza para ver cómo se alejaba Luis y seguí con mi carrera porque recoger las barcas lo
haríamos al día siguiente.
Los pescadores "sabían" con dos y tres días de antelación, cuándo viene el mal tiempo y entonces se preparan y recogen las barcas. Las que están en la playa, las suben más hacia arriba, incluso a veces hasta por encima del camino que rodea la cala, (si el temporal va a ser muy fuerte) y las que están fondeadas las llevan a tierra.
En esta maniobra, participan todos los habitantes del pueblo usando para las barcas pequeñas, las pastecas de cada una, pero para las grandes, se usa el "tambor": En el camino de tierra que circunda la arena de la pequeña cala, hay clavados en el suelo unos tubos de hierro en los que se coloca un cilindro de madera. A ese cilindro se le acoplan cuatro palos a modo de astas donde los pescadores, sus mujeres y cualquiera que esté por allí en este momento se agarran y comienzan a dar vueltas empujando las varas.
Una cuerda atada al cilindro se va enrollando sobre él, despacio, al mismo ritmo de las vueltas que da éste, y arrastra la barca atada en el otro extremo de la cuerda por encima de unas traviesas que van colocando los pescadores y la van subiendo lentamente por encima de la arena hasta donde se sabe que va a estar segura.
Normalmente esta operación se hacía con la calma previa al temporal y era para mí un orgullo que, a mi edad, los pescadores me dejaran ir a recoger las barcas fondeadas y llevarlas a la playa para que fueran trincadas por ellos con el extremo de la cuerda y fueran arrastradas con los "tambores" hasta lugar seguro. Ir hasta la "Estrellita", ponerla en marcha y llevarla a la playa, con la confianza de los que allí esperan incluida la del dueño que está observando, repetir esta maniobra con "Palamós", la "Paulina", mi "Mizar" y las demás me llenaba de un enorme orgullo y me hacía sentir el centro del universo.

Algunas veces, sin embargo, la predicción era más apurada o había un cambio de tiempo por la noche, y la operación se iniciaba cuando ya había empezado el mal tiempo. Eran las menos, pero alguna vez pasaba y entonces había peligro. Había que ser muy hábil y tener los nervios muy templados. Poner
en marcha el motor de la barca, y esperar el momento adecuando para acercarse a la playa. Entrar en ella a cresta de ola, y depositar con la máxima suavidad la barca sobre la primera traviesa para que la trincaran rápidamente y con el mínimo tiempo hicieran rodar el tambor y la subieran a lugar seguro antes de que rompiera la siguiente ola. En estos casos había que ir nadando a por la siguiente barca, trepar a ella desde el agua (eso era lo más peligroso ya que podías cortarte con la hélice o la barca podía golpearte con el oleaje) poner el motor en marcha y entrar en la cresta de la ola más adecuada.

Muchas veces me he preguntado después cómo era que confiaban para eso en un chaval de 11 años. Y también, cómo era que mi madre me dejaba hacerlo. Con el tiempo he sabido la respuesta de la segunda pregunta: Mi madre nunca supo que lo hacía y en cuanto a la primera, nunca lo supe.

Pasado el temporal, las barcas se volvían a sus amarres, en una operación mucho más sencilla, en la que se necesitaba mucha menos gente. Las barcas se deslizaban por las pendientes de la arena sobre los travesaños y se llevaban a remo hasta las boyas. No era preciso ni arrancar el motor.

Todo volvía a su sitio, y yo volvía a mis juegos. Alguna vez, cuando estaba de nuevo jugando en la arena con algún amigo a las carreras de ciclistas o a cualquier otro juego, pasaban dos pescadores y uno le decía al otro, cuidando muy bien de que yo lo oyera, pero haciendo ver que no sabía que estaba escuchando: "Parece que el chaval va aprendiendo..." y esa felicitación irónica me llenaba de satisfacción, pero lo que más me gustaba era que siempre me trataron como uno de ellos. Yo no era el niño que ayudaba, era uno más de los pescadores, uno más de ellos.

Y eso, eso me gustaba.





Horóscopos



En Rouen, en la Normandía francesa, el 18 de Mayo de 1847 nace, de padres campesinos, Charles Perigot Damûet que después de una juventud llena de privaciones decide trasladarse a París con la idea de buscar fortuna.

En la misma fecha, en Kuala Lumpur, capital de Malasia una joven de la aristocrática familia Yap da a luz un varón al pone de nombre Woti que es educado en las mejores escuelas del país y al cabo de los años se traslada a Paris a completar su formación.

En verano 1869 Mademoiselle Fournarin, trabaja como camarera en una fonda de la Rue Rivoli donde acaba de incorporarse un normando llamado Perigot por el que se ha sentido atraída desde el primer instante. Fournarin, mujer de fuerte formación religiosa, se sorprende a si misma al responder a las insinuaciones de un varón cetrino de nombre Woti que cada tarde repasa sus libros en la mesita del rincón.

Ambas relaciones crecen paralelamente en el corazón de la doncella, hasta el momento en que los dos galanes descubren el doble juego de la dama lo que les lleva a batirse en duelo en las inmediaciones del Bois de Bologne.

Únicamente Woti sale indemne del duelo y la muerte de Perigot cae como una losa de culpabilidad sobre el corazón de la joven. En el entierro descubre la coincidencia en las fechas de nacimiento de ambos y se pregunta porque dos personas con el mismo horóscopo han tenido destinos tan dispares. Uno consiguió el amor y el otro la muerte.

Decide no creer en el destino que marcan los astros, pero después de meditarlo detenidamente admite que puede que no haya error, porque quizás el amor y la muerte sean lo mismo.






El gran amor



Se apoyaba en un bastón para ayudarse caminar. Iba al parque cada mañana a tomar el sol y se entretenía viendo a los jubilados jugando a la petanca. Él nunca había participado en estos juegos porque no los entendía. Además él no era un jubilado. Él era un anciano y olvidaba las cosas. Si hubiera querido jugar a aquel juego le hubieran tenido que explicar las reglas cada mañana.

Con el tiempo no recordaba donde trabajó. Había olvidado quién era su familia, qué había hecho en su vida, tantas cosas… Pero siempre había recordado su primer amor.

Hoy era un día tremendamente triste: Después de tanto tiempo no recordaba quien fue ese gran amor. Hoy, seguramente, se quedaría en el parque.





La noche de Sant Joan


En la noche de San Joan
Donde comparten su pan,
su tortilla y su gabán
gentes de cien mil raleas...

Joan Manel Serrat



Se trata de una noche mágica. Durante toda la semana, incluso antes, los niños, en pequeños grupos y una vez acabadas las clases, van recogiendo por todo vecindario maderas, cajas y muebles viejos para quemar. Los vecinos colaboran y entregan lo inservible y a veces cosas que no lo son.
En una plaza, en un cruce de calles, en un descampado, o en un solar vacío, van apilando cuidadosamente el botín de maderas recogido, que esperará la noche del día 23 de Junio.
En ocasiones, es preciso dejar un vigilante, que cuide que otro grupo cercano, no quiera pasarse de listo, apropiándose de las maderas recolectadas con tanto esfuerzo, para así ahorrarse el suyo.
La picaresca, está viva incluso en las fiestas...
Durante la semana, empiezan a oírse los petardos, primero tímidamente, espaciados, pero a medida que nos vamos acercando a la noche del 23, las explosiones van escuchándose con más frecuencia, y en la vigilia, arrecian y se desbocan como anunciadoras de la gran fiesta del fuego.
Cuando empieza a anochecer, el nerviosismo es cada vez mayor. La competencia por la hoguera mas grande, por la que queme durante mas rato, por la mejor, flota en el aire, y un jurado inexistente siempre te da la victoria, al mismo tiempo que los competidores reciben la suya.
Se prenden las hogueras, y se lanzan los petardos, y se danza alrededor de la hoguera con sus llamas al cielo, y sus crujidos festivos. Se saltan las llamas... se saltan las llamas... se saltan las llamas...

Los petardos y cohetes ponen la nota de color, sonido y riesgo a la fiesta.
La hoguera quema el último vestigio de civilización, y es entonces cuando los inmortales son inmortales, los hombres son niños, y las almas son fuego.

Es la noche de Sant Joan.

Salta esta noche las llamas conmigo, dadme la mano, y vamos allá....




El cura rural



"Del polvo venimos y al polvo vamos...".
Repetía como una letanía aquel cura rural mientras caminaba por entre los campos verdes en los que, animadas por la incipiente primavera, ya apuntaban algunas amapolas.
Ya eran muchos años de caminar por los caminos de tierra de pueblo en pueblo, para atender las cinco parroquias que el obispo había tenido a bien asignarle. Él intentaba llegar a todo, pero el trabajo a veces le podía y le agotaba.

"Del polvo venimos y al polvo vamos..."
Hoy estaba un poco deprimido por el servicio en el último pueblo. Le había costado llegar al fondo y su actuación no había pasado de discreta. Se miró los pies, que iba arrastrando por el camino, repitiendo absorto:
"Del polvo venimos..."
Sonrió, sin embargo, al acercarse a la iglesia del segundo pueblo, y más al ver a Lucía que le esperaba sentada y sonriéndole. "...Y al polvo vamos". Murmuró.





El Chamán



Aquel Chamán había pasado toda su vida en Zacatecas, al norte de México, al amparo de la riqueza que aún ofrecían sus minas de plata y aprovechando la necesidad que tenían los mineros de sus servicios . Era muy conocido, no solamente en la ciudad, sino en la práctica totalidad de la provincia y contaba sus intervenciones por éxitos. El reconocimiento popular se hacía eco de sus curaciones y, tal como pasa en estos casos, se tendía a exagerar magnificando el resultado de sus conjuros.

Sus largas peroratas, invocaciones y rezos, realizados a los dioses mayas acababan, en la práctica totalidad de las ocasiones, con la sanación del enfermo o la mejora de la situación problemática.

Hubo dos motivos por los que se marchó a Noruega. El convencimiento de que había tocado techo como chamán en la zona y la depresión económica que hacía que sus emolumentos, aún creciendo, no pudieran cubrir sus necesidades que eran cada vez más altas.
Su emigración a Europa conseguiría relanzar su economía y ayudada por la fortaleza del euro lo haría rico. Al cabo de unos años podría regresar con su fortuna en euros y vivir placenteramente.

Aquella aventura duró escasamente un año. Fue un período lleno de problemas y vejaciones, llegando incluso a pasar hambre cuando se terminaron las reservas dinerarias. No hacía más que llover en Arendal y en todo el condado de Aust-Agder y lo hacía a través de una niebla baja y pegajosa. Tuvo que cambiar sus túnicas por gabardinas y los conjuros, de esta guisa, no imponían respeto. Creyó haber perdido sus poderes ya que raramente conseguía algún resultado a pesar de que sus rezos eran más largos y más intensos, y decidió volver.

El fue su primer cliente cuando regresó. Colocó las piedras calientes en su lugar, realizó el ayuno pertinente, usó su mejor túnica y oró con un fervor tal que los que estaban presentes quedaron sobrecogidos. Quería saber el porque de su fracaso e imploró a los dioses que se lo dijeran. A los tres días de rezos y conjuros los dioses le respondieron escuetamente: "Nosotros tampoco nos entendemos con Odín, Freya, Thor, Balder y su grupo, hablan un idioma muy raro. ¿A quien se le ocurre ir a conjurar en noruego?"




El espejismo



Los divisó apareciendo de detrás de una duna. Venían tambaleándose, completamente agotados y cayendo sobre la arena de bruces cada seis o siete metros.

Cuando los vio, salió corriendo rápidamente en busca del ánfora, la llenó con el agua fresca del lago y poniéndola sobre su cabeza se dirigió hacia los dos hombres saliendo del oasis. Caminó todo lo rápidamente que le permitía el peso del recipiente lleno de agua, consciente del precario estado de los dos náufragos del desierto.

Ellos, al verla, intentaron acelerar su paso con el fin alcanzarla lo antes posible. La garganta les quemaba y la piel reseca demandaba sombra y agua. La sombra la proporcionarían las palmeras del oasis y el agua aquella hembra de cabellos negros y rizados que se acercaba como una aparición.

- Espero que eso no sea un espejismo- dijo uno de ellos.

En aquel momento desaparecieron.
La mujer se detuvo, dejó el ánfora sobre la arena y se sentó. No entendía porque a pesar de tener toda el agua que precisaba y la sombra que necesitaba le ocurría esto. Era el tercer espejismo que había tenido aquella semana. Muy preocupada se planteó dejar el oasis e irse a vivir a Kuala Lumpur.




Los viajes



No he oído el reloj esta mañana y cuando me he despertado en el lugar del cuarto de baño había un trastero. La cama era antigua y hacía frío. ¿Por qué no notaba la calefacción?. Mi ropa de Armani, la colección de corbatas Plumkier y los zapatos de Tood's habían desaparecido.

Al bajar por la escalera ya suponía lo que había pasado pero me acerqué a la calle para constatarlo. Hay un camino de tierra donde debía haber una carretera de asfalto. Tampoco hay ningún coche, únicamente un carro al final de la curva. ¡Ya empiezo a estar harto de estos viajes en el tiempo!






Ascender


La empresa se dedicaba a hacer pruebas de seguridad en automóviles. Me incorporé con el ánimo de ascender rápidamente. Miré el organigrama y vi que había bastantes niveles para escalar lo que me animó ya que los retos me gustan y los que van acompañados de dinero y poder, aun más.

En las reuniones de objetivos que se celebraban quincenalmente se hacía un resumen de los logros conseguidos de forma individualizada, por lo que podías darte cuenta de cual era la competencia y establecer tus estrategias para bloquear el paso a los demás y magnificar tus acciones.

Estas reuniones acababan siempre con el mismo eslogan: "Hay que subir hasta lo más alto"

En la reunión de esta primera quincena encontré a faltar un muchacho muy activo y que estaba ascendiendo rápidamente. Al preguntar por él nos dijeron que ya había alcanzado su nivel más alto, por lo que no volveríamos a verlo. En la siguiente reunión faltaba otro chico, curiosamente otro de los adelantados, y el motivo fue el mismo. A mi me gustaba eso porque veía que la progresión era posible y no tan complicada.

Debido a los vacíos en el escalafón por la promoción de los ausentes, me tocó pasar a la fase principal de pruebas de seguridad: Cinturones experimentales. Ahora estoy sentado en el prototipo de pruebas, un muro de hormigón me espera a cincuenta metros. Van a lanzarme. Ahora entiendo que en pocos instantes subiré a lo más alto: al cielo.





Para siempre


Me gustaría poder decirte que me gusta mucho estar contigo, que te necesito y que acepto todas tus manías, debilidades y defectos. Casi puedo asegurarte que algunos de ellos me gustan. Estoy tan a gusto contigo que los paseos me parecen cortos y cuando vamos a la playa, los dos solos, es el mejor regalo que me haces porque puedo compartir el mar, el cielo y la arena contigo.

A pesar de que a veces estás indiferente o absorto en tus cosas estoy a gusto y quisiera que supieras que estaré toda la vida a tu lado, no importa lo que pase ni el lugar. Nunca me separaré de ti.

También me gustan tus silencios y velarte cuando duermes, pero lo que más me gusta son tus caricias y esa risa tuya encantadora. Quisiera decirte todo esto y muchas más cosas pero tendré que conformarme con mirarte, dar un par de ladridos y mover la cola.





El nuevo miembro


Plumkier, el gran escritor, tenía una salud de hierro, había demostrado en mil batallas su temple de acero, sus obras demostraban inequívocamente que tenía un corazón de oro, lucía en su cabeza una tupida cabellera de plata, tenía azúcar en la sangre, oro en los dientes y piedras en los riñones.

En lugar de ser propuesto como nuevo miembro de la Real Academia de la Lengua, ingresó por derecho propia en La Tabla Periódica de los Elementos.






El Banquero


Al fin alcanzó uno de los objetivos su mi vida. El de ser enormemente rico ya lo había conseguido hace años pero tener un Banco, uno de los importantes, de los que marcan las pautas de funcionamiento del mundo financiero, no lo consiguió hasta ayer.

En su primera reunión general expuso los cambios que durante todos estos años había madurado para que los usuarios puedan utilizar los servicios bancarios de una manera más cómoda, eficaz y transparente.

La transparencia era una de las virtudes más importantes por lo que a partir de ahora las cuentas de los usuarios serían de colores. De este modo, bastaría ver el color para saber el tipo de titular de la cuenta. Las caras de asombro de los directores no le detuvieron y comunicó que ese cambio era sólo el primero de una larga lista.

Así pues, el saldo en números rojos quedaba asignado a los vampiros, asesinos y comunistas, el verde para agricultores y ecologistas, el azul para marineros, navegantes y aviadores, el amarillo para enfermos de ictericia … De esta manera fue enumerando cada uno de los colores y profesiones.

Al ser preguntado por uno de los directores a quien asignaría el blanco ignoró una posible sorna en la pregunta pero quedó un tanto desconcertado porque no había pensado en esta posibilidad. Meditó durante un largo minuto en el que se podía cortar el aire hasta que expuso claramente "El blanco para los pobres. Saldo en blanco: saldo cero, ¿está claro no?" Y encarándose con el que había hecho la pregunta le miró a los ojos mientras le decía: "Usted será el primero con números en blanco"




*


Desnuda de tus vestidos
te meterás en mi cama
y apretándote en mi vientre
arrugarás la almohada
y poniendo aquellos ojos
de amor, de pasión sin pausa,
mirándome, mas sin ver,
te acercarás a mi cara
y me dirás al oído
que eres mi amor
que me amas,
y yo te diré en tu oído
que es tu amor
lo que regalas,
Y la luna sonriente
se colgará de tu enagua,
y te dejará desnuda
piel blanca sobre la sábana
y te recorrerán mis besos
en una gran cabalgada
en un galope de amores
esta noche en nuestra cama...





La Vampira


Procedente de los Cárpatos, Alexandra, la única hija de la quinceava generación de los Von Plumkier, la reconocida familia de vampiros, ha sido noticia en las principales televisiones del mundo. Los periódicos locales ya habían informado de su extraño comportamiento hace un par de meses, pero en estos sesenta días se ha comentado el hecho, hasta adquirir el carácter de noticia internacional.
La heredera de una de las más grandes fortunas de Transilvania está en boca de todos por la última de sus excentricidades: golpearse contra los espejos.
Fue fotografiada en un restaurante de Brasov en el que rompió cuatro enormes espejos embistiéndolos con la frente. Al cabo de un par de días, durante su estancia en los montes Apuseni, lugar de vacaciones y solaz de Rumania, acabó con todos los del hotel y en lo que va de este mes, ha roto los espejos de todos los lugares en que ha estado golpeándolos con la cabeza.

Debido a su gran fortuna y a que los daños causados son indemnizados generosamente no se han producido denuncias pero el clamor popular ha llevado a la heredera a una entrevista televisiva con difusión mundial para explicar porque una vampira de tan alta alcurnia ha dejado de morder para
dedicarse a destruir espejos golpeándolos con la frente.

Sin embargo y para desencanto de los curiosos, el morbo va a seguir creciendo ya que A. Von Plumkier, no se presentará a la entrevista y mantendrá en secreto su pretensión de pasar al otro lado del espejo para recuperar su imagen.







Tumbada desnuda



Tumbada desnuda en la cama a mi lado
Notando el calor que desprende tu cuerpo
Me arrastro y te abrazo y me ofrezco
Abriendo mi alma del todo entregado

Siento tu calor y tu beso anhelado
Tu boca que se abre y me pone en barbecho
Tu tacto caliente
Mi mano en tu vientre
Tu dulce temblor
Y tu sexo en flor...

Tu monte de Venus pegado a mi pierna
Montando a caballo una noche eterna
Tus pelos cortados
Tus dulces costados
Tu mano en mi espalda
Buscando arquearla
Tus dulces gemidos
Sueños compartidos
Mi ansia final
Mi bien y mi mal
Ya nada rehuyo
Mi cuerpo es el tuyo








*

Inventren Próxima estación: INGENIERO DE MADRID


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1 comment:

mjs said...

no es que cueste traducir...
imposible traducirlo...!
letras encadenadas que llegan sin querer....queriendo!

Que el placer y la necesidad estén siempre contigo Joan!

Un verdadero placer leerte