Saturday, November 14, 2009

LA VIDA NO ESTÁ DESVINCULADA DEL DESVIVIR...


-ILUSTRACIÓN DE FREYJA freyja_walkyrien@hotmail.com



Gris constante*







Al gris,

gris de nube embozado

que cubre y silencia,

del que nada trasciende,

apenas la neblina,

se le opone el verdor demudado y avaro

de las hojas perennes.

Y son grises tus ojos

y mis manos,

las ramas desnudas del árbol

el vuelo circular de la alondra

los ánimos

las palabras mezquinas

el aturdido amor

y los cinco sentidos

medianamente usados.

Me desvisto de otoño

en su final lánguido renunciando

a los ocres de la tibia hojarasca.

Desde el vientre me cierro

y me olvido de mí.

Es verbo amar

¿la felicidad?

un grato paseo por la sonrisa de los cándidos.







*de Ana Maria Diaz Velo anadiazvelo@hotmail.com













LA VIDA NO ESTÁ DESVINCULADA DEL DESVIVIR...













CARTA A UN ALMENDRO*




Querido árbol amigo,
Bosque encantado, eterna fronda,
Columna donde se asienta
El recuerdo de mi primera infancia.



Ramas intrusas
Penetrando en el balcón
Para llenar de nocturnas falenas
La soledad de mis desvelos.



Ramas amigas,
Peldaños a la exacta medida de mis pies,
Escalones seguros, infalibles, familiares,
Rumbo al fruto, al nido, al cielo.



Castillo de juegos a escondidas,
De caídas y regaños, de tesoros sepultados,
Pilar infinito de urdida raigambre,
En mi interior tus mariposas aún revolotean...



Mi viejo Almendro, hoy,
He pasado por la calle que conoce
De la niña que un día fui
Y te han cortado.




*de Marié Rojas.










DE GRANDES Y PEQUEÑAS LLUVIAS*



Entonces vi caer la lluvia violenta, como grandes hilachas de sábana líquida.
Caía sobre el campo mudo, con una violencia desmedida y corría desde la canaleta del techo con un chorro interminable y potente sobre el patio de ladrillos brillantes.
El ruido sobre la galería de chapas era ensordecedor, pero grato. Nunca supe qué insondables misterios nos mueven –algo oscuro, arcaico- cuando en esa soledad sentimos lo que debió el primer hombre que la observó atónito, atemorizado desde la boca de la caverna.
Los anillos caían hasta juntarse en el jardín llevándose las hojas secas, las pequeñas hierbas, los pétalos caídos del rosal que la madre cuidaba.
Los teros, guarecidos bajo el ceibo troncoso, espinudo, hacían coraza con sus plumas acostumbradas desde siempre a la intemperie.
Las gallinas -pensé- buscarán refugio arracimándose bajo esas tres coposas plantas de granada, viendo pasar indiferentes un brilloso ejército de sapos, únicos seres contentos con este diluvio.
Lo bueno vendría al escampe, cuando reunidos sin previa cita en la esquina de esa cortada rica en gramillas, estrenaríamos los extraños barcos que fabricábamos con restos de maderas, corchos o cualquier otra materia flotante.
La lluvia sin embargo nos ponía contentos. Andar descalzos entre el barro que prometía porrazos a cada tranco no omitía las carreras al costado del hondo zanjón donde las improvisadas embarcaciones competían tratando de llegar a la otra esquina donde se juntaban varios desaguaderos hacia el canal y los campos.
Ganar una competencia no dependía tanto de la habilidad para armar un objeto más o menos flotante solamente, sino de otras muchas razones, como ser el azar de la corriente o una mata imprevista o inoportuna de gramilla que la fatalidad pusiera en el camino (ese camino de agua transitoriamente tumultuosa).
Quitar el barquichuelo, posarlo nuevamente en el centro del cauce era perder el tiempo y puntaje, porque se consideraba una trampa elegir el centro rápido de la corriente para ganar el tiempo perdido.
De todos modos la ansiedad nos ponía incansables y era cosa de volver a empezar luego de la primera carrera, volviendo al punto de partida, esa curva donde el agua venía con una fuerza considerable.
Muy pocas veces parábamos y era para saltar el cerco de tejido y espinas de la quinta de don Clemente Gerlo y hurtarle alguna fruta para la merienda. Ninguna otra fruta tuvo en la vida el sabor inigualable de aquéllas que le sacábamos al pobre italiano que vivía de esa magra venta por las calles indiferentes del pueblo.
¿Qué sadismo especial, qué inoportuna travesura nos hacía robarle frutas a ese pobre hombre que vivía con su mujer –doña Marianna- en esa humilde casa hecha de sombras y sombras de recuerdos y de olvidos de una península cada vez más lejana?. No lo sé.
Tal vez –lo digo para defender a aquellos niños de entonces- la propia inocencia nos hacía tan crueles.
Cuánta maldad inocente cometimos en esas vandálicas incursiones, que a veces –muy pocas- se organizaban de forma más “científica”. Y era, entrando de a uno para llenar los bolsillos y repartir luego equitativamente. O más bien diremos, casi equitativamente, porque se sabe que el riesgo es como una victoria que no da derechos pero sí prebendas.
Bueno, eso creo yo, porque además nosotros aún no habíamos leído La guerra de las Galias.
Esa actitud, o mejor esa actividad de pequeños depredadores nos ponía siempre en desventaja con respecto a las acciones futuras, ya que una infidencia a los padres nos valdría una paliza. ¡Y qué palizas pegaban los padres de entonces!.
De todos modos la tentación era grande y lo peor es que esas mismas frutas estaban en nuestras casas, pero como el lector sabe, no tenían el mismo sabor que las que le hurtábamos al pobre don Clemente.
Esas brevas goteando su miel delicada, dulce y ambarina. Esas naranjas con su jugo para la extenuación de los juegos, esas tunas tan ricas y pulposas, los melones que sonaban contra el suelo y una vez partido era el elixir amarillo seccionando en dos las siestas caniculares de diciembre.
Y en invierno era la delatadora mandarina, sus cáscaras que tirábamos en el hueco musgoso de las alcantarillas que no guardaban el grillo cantor de la noche.
Pero los días de lluvia tenían un encanto muy particular, porque tal vez vendrían mis primas con una fuente repleta de empanadas que hacía tía Ita, tan buena. O mi madre reinando entre hojaldres y azúcares nos pondría pronto en la cima más extática del mundo: en la perfección y la armonía que ya perdimos para siempre: esos pastelitos de dulces membrillescos, con su poca o su abundosa azúcar impalpable caída como nievecilla preciada.
En el ámbito de la pequeña y humosa cocina donde la Istilart Nº 1 consumía sus marlos blanquísimos o su leño seco de acacia y déle crepitar aventando los malos humores que podrían sobrevolar en esas tardes de reunión holgazana en la humilde vivienda de mi más humilde familia.
Convoco hoy ese espacio -único, impoluto, irrepetible- tal vez para parapetarme del caos del tiempo, de la corrosión de los años y para que este recuerdo sea una moneda brillante entre el barro que nos tapa las paredes del alma.



*de Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar







CASTILLO*



Cada verano, en la calle que me vio nacer, aguardaba impaciente los camiones de la poda. Veía caer las frondas de mi amado almendro, segura de que no le dolían, porque era como cuando cortaban las puntas de mis largos cabellos; una forma de ayudarlos a crecer más fuertes.

Luego venía el momento de arrastrar las inmensas ramas a mi patio, ayudada por mi abuelo. Hacer con ellas un castillo, descubrir la luz filtrándose a través de sus oquedades, los cambios que operaba la magia en la piel de una lagartija, el brillo de un insecto; el olor, el increíble aroma de la savia truncada, el suave andar de la cochinilla en la palma de mi mano.

Todo duraba un día, un día entero en que me mantenía en el trono, recibiendo la visita de mis ilustres amistades; a la mañana siguiente las ramas, ya secas, eran echadas al basurero. Nadie tiene idea de lo que se puede hacer en una jornada dentro de una fortaleza de hojas, si no ha permanecido tanto tiempo en una. En ocasiones se podía hasta merendar, en dependencia del menú y de las hormigas. De seguro estaba permitido jugar, los soldados de plomo de mi primo se intercambiaban con piezas de un juego de té o animales de granja en miniatura. Las jirafas pastaban junto a los iglúes y los trineos de plástico que heredé de mi hermano.

Verde fortín donde era reina, ama, gobernanta de un mundo solo mío, tan efímero como un giro de la Tierra. Repetible cada año, codiciado como se esperan las lluvias y el florecimiento de las cosechas. Tan constante en su llegada que pudo parecer infinito, en aquellos momentos en que el tiempo parecía no transcurrir y desesperábamos por crecer, hacernos mayores, tener nuestros propios dominios.

Un día, sin que mediase una razón, no hubo más palacio de hojas.
Las ramas cortadas permanecieron, tranquilas, en espera del camión que vendría a recogerlas. Ni siquiera me di cuenta de que había transcurrido el momento de construir mi castillo, estaba demasiado sumida en pensamientos de otra índole:


Había dejado de ser princesa.


*de Marié Rojas.
(Publicado en el libro "De príncipes y princesas", editorial El Far, Colección el Viajante, Palma de Mallorca).








EL LIBRO EN UN MUNDO GLOBALIZADO*




*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar


Toda producción literaria-lo quiera o no el autor-parte de un esquema conceptual y referencial-desde el cual opera. En este caso la exposición se hará teniendo en cuenta un doble rol, el de escritora y el de psicóloga Social. Ambos roles se remiten y excluyen recíprocamente. Se parte de la concepción de un sujeto situado, determinado en una red relacional. Sujeto producido pero a la vez productor de su vida social que lo define como protagonista de una historia individual y social, en donde sus necesidades se satisfacen o frustran. Desde este lugar, entonces abordaremos el tema que nos convoca.
Esto nos lleva a decir que escribir es, siempre tomar una posición No hay literatura aséptica y si decimos por Ej. No tengo ideología, esto precisamente revela un tipo de ideología. En la Narrativa, se da una investigación sistemática o sistemática y aunque sea en un universo imaginario de deslizan ideas sobre una época, un tiempo y un espacio, el del autor.
Por loables razones de tiempo y organización, no nos extenderemos en analizar el fenómeno de la globalización y nos abocaremos a reflexionar como incide, esta en la narrativa, tomando Argentina en particular, aunque muchos estudiosos del tema concluyen, que los problemas que se presentan en América Latina son comunes. Abordar este tema, entonces, es analizar el problema de la Identidad Nacional en Latinoamérica.
Así, nos encontramos con un país como Argentina, rico en potencialidad económica y cultural, en donde la pobreza crece vertiginosamente y la inseguridad aumenta paralelamente a la corrupción. Se insulta a la inteligencia del pueblo Argentino, con datos de un INDEC mentiroso; se da lo que llama Ana Quiroga la desmentida de la percepción.
La globalización-se dice- no es una ideología, es un hecho real; si, es un hecho real, pero que tiene que ver, con una estrategia de poder, una política. Se destacan los beneficios de la Globalización - que de hecho están-se la reduce a una idea, inunda el pensamiento la política, la literatura, los medios masivos, el cine, la ciencia ,la técnica ,se la presenta como la maravilla de un Estado Universal homogéneo.
Se niega que tenga que ver con la Economía. Pensamos por el contrario que se relaciona con las economías de mercado de los grupos multinacionales.
Nos planteamos como incide este hecho, en la Narrativa y en la Literatura en general .Si, como escritores, trabajadores de la cultura, nos definimos como productores, obligadamente surgen estas preguntas:
¿Quién determina el valor de nuestro producto?
¿Cómo penetra el concepto de mercancía en el libro?
¿Se facilita u obstaculiza la cadena producción, distribución y consumo?
El valor del libro, tanto objetivo como subjetivo, no lo determina el autor sino los grandes grupos editoriales. Pasa de ser un libro Sujeto a un libro Objeto, cuyo destino responde a las necesidades de una clase hegemónica.
El escritor es devaluado en su función de esencial de productor y el libro pierde su noble condición de texto para convertirse en una mera mercancía.
Por otro lado esto incide directamente en la producción y consumo del producto. Son varios los factores que inciden y obstaculizan la cadena, producción y consumo:
Los escritores nos encontramos con serias dificultades para editar los textos, debido a que las pequeñas editoriales, en este caso, San Luis, no pueden competir con las grandes editoriales por un lado por el vertiginoso ritmo de la tecnología y por otro el encarecimiento diario de la materia prima.
Si, se editan con presupuesto del Gobierno- en San Luis está vigente le Ley del libro- pero el texto es seleccionado, por los funcionarios de turno.
El discurso debe coincidir con las ideas de la clase dominante y su relación con las Empresas Editoriales.
Si bien en el caso de concursos, han actuado jurados de valía (Osvaldo Bayer; por. Ej. No nos imaginamos que sea editado un libro en donde se denuncie que el latifundio corre al lado de la corrupción.
En Chile, es diferente.
Se nomina un jurado independiente del Estado y ellos, con
independencia de criterio seleccionan los ganadores.
Otro tema es el de la comercialización del producto. Se da que el flujo de mercancías extranjeras, incluye a la obra literaria, entre ellos best sellers de dudosa calidad literaria.
No solo se determina quien va a consumir, sino, además, se determinan las necesidades de acuerdo a la clase social que el sujeto pertenezca.
Además el que consume el producto es aquel que puede acceder al mismo, y le restan horas de su jornada a veces de 14 hs, para conectarse con la lectura.
Los mecanismos de dominación son tan perversos que se da la situación, del que el lector consume las ideas de la cultura global y los más pobres, no gozan de acceso al libro y por ende son más plausibles de dominar. Por otro lado surge el letargo propiciado por el consumo de los ciber adictos, en donde se construye una realidad virtual ilusoriamente igualitaria. Desaparecen las diferencias, la particularidad Desaparece el otro como SUJETO, es posible comprar, vender y hasta tener sexo en el ciber espacio. Esto anula la potencial posibilidad creadora que pude generar un texto.
En medio de este caos, con una desocupación creciente, con tazas de mortalidad que son las más altas de la historia del país, con el aumento de grupos sociales que se instalan el las periferias y que son las favelas de Brasil, las callampas de Chile o las Villas miserias de Argentina, resulta casi obscena, para los escritores, la expectativa de poder vivir de su producto, ya que ni siquiera alcanza el dinero para satisfacer las necesidades básicas del potencial consumidor.
De aquí que surge un gran desafío para los escritores. El libro y la escritura, ¿Pasan a ser un valor refugio? o por el contrario ¿Un campo de lucha?
Pese a este desolador panorama los escritores se ingenian y hacen la maña, como dice Paulo Freire, la maña es la inmunidad de los oprimidos.
Hacen conocer sus obras ya sea en libros artesanales, revistas callejeras o libros y /o publicaciones electrónicas .Si leemos estas producciones aparecen temas en donde se denuncias situaciones de abandono, injusticia social, desprotección de las zona rurales y de los pueblos originarios. O sea que se desliza ,casi subrepticiamente el avasallamiento al derecho de que tiene cada pueblo de definir su identidad , con tradiciones y valores propios, por lo tanto son esta MATRICES SIMBÓLICAS las que implican un gran peligro para el proyecto de la Aldea Global , es al decir de Adolfo Colombres, las simientes de una emergencia civilizatoria.

¿Qué podemos hacer los intelectuales, los artistas, los docentes, los investigadores, frente a este panorama sombrío?
Varios son los caminos, que van desde los talleres literarios, hasta las agrupaciones que se reúnen no solo a escribir sino a pensar y llevar a la práctica estrategias y conquista de derechos sociales desde una postura crítica y un accionar común .Entender como decía Martí que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras. Pero este quehacer es un quehacer desde un compromiso común. Y en esto también somos más ingenuos que el enemigo, Agrupaciones de Escritores (Por Ej. El papel de la Sade versus el de la SEA.) Se detienen para atacarse unos a otros y en esta confusión .se pierde el objetivo, que son las conquistas sociales.
Otro camino posible es nuclearse y debatir la posibilidad de un amplio movimiento cultural. Encuentros como este, por ejemplo es confluir con la creciente resistencia popular, nacional, pluralista y democrática a la Invasión globalizadora. También es cierto, que los escritores,
expertos en retórica, despliegan grandes discursos, en donde la práctica está excluida.
En un país en donde la riqueza se concentra más en un grupo y se agiganta la brecha entre pobres y ricos, es perentorio para los que nos definimos como escritores comprometidos, entender , que los tiempos son perentorios y que es hora de discutir libremente y actuar con coraje y audacia.
En nuestro país de dice que Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires; en Chile parece que atiende en Santiago.
Quiero terminar con unas palabras de un excelente poeta entrerriano, casi desconocido, que nunca salió de su provincia por lo tanto pocos lo conocen, en su obra, está presente la denuncia de la injusticia social y la indagación lírica de los misterios del paisaje y la palabra.
”No. No es posible. Hermanos nuestros tiritan aquí, cerca bajo la lluvia ¡Fuera la delicia del fuego con Proust entre las manos y el paisaje alejado como una melodía!... mientras hombres sin techo y sin pan, parados en los campos, vacilan al entrar en la noche mojada.”
Juanele Ortiz . Entre Ríos (1896-1978)


*Disertación dada en La Serena, en el contexto del Encuentro de Escritores de la SECH.
Chile, octubre de 2009







PASOS IMPENSABLES*



*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com




SALVAJE QUIETUD
Pero esta vez asumo que la vida no está desvinculada del desvivir.



POLVO EN GRIETAS
¿Todas las mujeres muerden? La fantasía traza en la sombra una causa indescifrable. No sé si prefiero la belleza de esas insinuaciones o después.
Toda mujer que muerde la noche, muerde como si no pasara nada, lo cual es cierto.



INMENSIDAD INCONCLUSA
En su árbol de navidad, Adorno cuelga "la totalidad es la mentira".



EL VIENTO BAJO LA SOMBRA
Los besos que le prodigo a mi amante representan para él un milagro engañoso. Lo efímero renuncia a su concepto por el apuntalamiento monumental de la constancia. Un puñado de besos hace que mi amante discrepe con el todo, y atraviese la selva de cemento, ligero como gamo con sed.



¿QUÉ HAREMOS SIEMPRE?
Desprovistos de toda profecía, él y yo somos memoria. Detallada memoria.
Sorprendente memoria. Y la memoria siempre habla como uno la necesita: lo rememorado no es lo ocurrido, es lo viviente. Y en el recuerdo se vuelve más vivaz que la vida, siempre envuelta en su amortajada cotidianidad donde se va anulando a sí misma.



A OíDOS SALACES
Él coloca los labios en esos labios y la onomatopeya del otro corazón es todo el argumento.



SE TRATA DE ESO
En su incesante búsqueda por hallar géneros menos sosos, la brevóloga mórbida encuentra al temible monstruo encallado en la retórica que vuelve a levantarse sobre el ciclo infernal de las repeticiones. El monstruo, en su exactitud, la acecha: quiere páginas completas, casillas uniformes, estructuras reconocibles, anécdotas y evidencias. La mórbida, incapaz de encauzarse en el rictus y las costuras, traza canaletos mirando en el corazón de la luz, el silencio. Y si la brevóloga mórbida corre el riesgo de la soledad es por su deliberado cariño por los monstruos nuevos.



EN LA HORA VIOLETA
Ya lo dijo el pensador empedernido: el primer beso de la amante anticipa el sentido de su amor. Y este vaticinio parece cumplirse con creces en el caso de la amapola viviente. Cuando el pensador habla no corre riesgos: si respira es porque sabe que el aire existe. El pensador encuentra en la amapola el pretexto y la metáfora para no morir de muerte prematura.



EL RIESGO AMOROSO
Y resultó que el amorío, pecado contra la costumbre, fue, como la poesía, una aventura sin final.



A LA SOMBRA DEL LAR
De sus numerosos enredos sexuales y sentimentales, sólo podemos decir que tienen la particularidad de ser simultáneos. El solipsista que nació en matrimonio es asediado por la esposa que lo intima a comunicar. Incapaz de renunciar al silencio y a sus culpas, el solipsista adopta, ante el acoso, su postura favorita: se acuesta a dormir de espaldas a la humanidad.



QUIETUD SALVAJE
Bien. La existencia sigue siendo el trabajo de volver a hacer lo mismo cada día. Pero ocurren muchas cosas en el medio.



LA MÚSICA
"No puedo olvidarte", dice el pensador sin cabeza y la inolvidable, bajo la parda niebla de un amanecer o sobre la vereda, exhala suspiros infrecuentes y breves, escucha la voz desde el pequeño teléfono, con la vista fija en los pies, mientras los olvidos pugnan en vano por dominar la música fabulosa del
recuerdo.



DEFINAMOS MINIFICCIÓN
"Si quieren que los bailarines inventen pasos nuevos, denles zapatillas chicas y apretadas: darán pasos impensables." Paul Valéry.



*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-21081-2009-11-14.html









Las pobres*



Criaturas de quien sea o lo que sea
que las inutilice


Las endurecidas por el infortunio, las desplumadas
las chacales reducidas
a la sofocación


Las pésimas para mentir, las excelentes estafadoras
las pobres de cualquier pobreza explícita
las ricas de cualquier riqueza implícita


Las subsidiadas por papá, las postergadas por mamá


No está muy en el fondo la pobreza de la criatura codiciosa


En la altitud más imperial
la criatura roe la fantasmática
de un pobre pan
Y rica torta atraganta
a la desmesurada criatura indigente


¡Pobres criaturitas
las demasiado defendidas!
¡Pobres las ofensivas
criaturitas!



*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar





*

Inventren Próxima estación: CASBAS.

Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/




*

Apreciadas amigas, queridos amigos,


Este domingo 15 de noviembre de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del grupo costarricense Editus. Las poesías que leeremos pertenecen a Pablo
Neruda (Chile) y la música de fondo será de Darío Robayo (Colombia).
¡Les deseamos una feliz audición!


ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
(Recomendamos usar http://24timezones.com/ para conocer las diferencias horarias).


REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!


Freundliche Grüße / Cordial saludo!


YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org

Schießstatt-Str. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067



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