Monday, July 20, 2009

UNA HEBRA DE LUZ APAGÓ LAS SOMBRAS...





*



La luna sostenía al crepúsculo.
Y me sostenía a mí, ensombrecido,
anónimo ante el río.


Instante en que todo se encendió.


Encendido lámpara cada objeto y cada uno
cada paso y cada quietud
cada mirada y cada gesto
cada silencio y cada palabra.


Una hebra de luz apagó las sombras.


*de Cacho Agú. cachoagu@yahoo.com.ar




UNA HEBRA DE LUZ APAGÓ LAS SOMBRAS...






CRONIQUITA CON PAJARITO*

Crónicas del Hombre Alto (nº 53)



De pie junto a la ventana de la cocina, Gabriela mira hacia afuera, concentrada en algún punto de la galería que no puedo descifrar. El sol invernal que la mañana vierte sesgadamente sobre la casa le ilumina los cabellos y esparce tibieza en la expresion atenta de su cara. Al advertir mi proximidad, me convoca en voz baja y me invita a compartir el espectáculo del que está disfrutando. "Ahí, en el asador", me orienta, y entonces descubro al pajarito. Pequeño, de plumaje gris; un pajarito común y corriente, sin más atractivos que esa simpatía genérica que suelen despertar todos los pájaros, aun los más comunes y corrientes.
Sobre el listón de algarrobo que corona el asador hay dos botellas vacías, una de oporto "Taylor's" y otra de aguardiente "Velho Barreiro", llegadas a la casa desde remotas latitudes. Botellas cuyo contenido fue oportunamente diezmado en sendas rondas de amigos y que hoy son testimonio de aquellas madrugadas felices. Es justo sobre ese travesaño de madera que se ha posado el pajarito y su elección no parece casual. Ha detectado su propia imagen reflejada en el cristal oscuro de la botella de oporto y la ha confundido con un pájaro real. Trata de establecer contacto con el supuesto camarada pero su intento se agota en un picoteo inútil, casi inaudible sobre el vidrio indiferente. El pajarito no se rinde; rodea las botellas con saltitos ligeros, y explora detrás de las mismas, obviamente sin éxito.
Vuelve entonces a la posición original y reitera la secuencia. Porfiado, lo hace una vez más, y otra, y otra, y uno no sabe si reírse de su ingenuidad o admirar su constancia.. Después del sexto fracaso, el pajarito parece cansarse y se va volando hacia territorios donde ya no logramos verlo.
No ha acontecido en la galería ningún prodigio, ningún suceso extraordinario. Sin embargo, aquí estamos Gabriela y yo, sonrientes junto a la ventana, sintiendo que la vida ha quedado gozosamente suspendida, que los rumores malsanos del mundo se han diluido por completo, como si no importaran, como si no existieran.
Quizás. me digo entonces, la maravilla radique exactamente en ese punto: en conservar todavía, a pesar de todo, esta facultad de prestar atención a cosas así, tan mínimas, tan sin valor de mercado, tan
profundamene redentoras.



*de Alfredo Di Bernardo alfdibernardo@fibertel.com.ar







*



Como que quiero recordar y a veces no recuerdo.
Hay gente que ciertos días del año
toman la posta y acuden a algún inventario
de la avara desmemoria
para abonar sin cultivo
en sueño noble y maravilloso
el abrazo
la memoria.
Mezcla lágrima o carcajada
y tanta palabra compartida.


*de ricardo mastrizzo.







Fragmentos de la locura*




*Por Sonia Catela. soniacatela@yahoo.com.ar



Juan José Toto Lopez actualmente es actor. Preso político durante el Proceso, fue torturado en el centro clandestino La Perla. Pero antes pasó una siniestra estadía en el Neuropsiquiátrico de Cordoba; Toto narra las razones estratégicas del cómo, cuándo y el cuánto de la experiencia.
"Al recibirme en 1976 de profesor de filosofía ya no podía patear el servicio militar obligatorio para adelante. Corría el riesgo de que me declararan físicamente apto. Me presento con una radiografía trucha, de otra persona, y que planteaba una malformación ósea en la columna. Pero entonces, setiembre del 76, incorporaban a todos; las Fuerzas Armadas necesitaban de mucha tropa. Mantuvimos entre los compañeros un debate sobre si yo debía pasar a la clandestinidad. Pero me resistía. Habíamos montado una guardería,
"La vaca bochinche", la primera en el barrio Jardín. Sin embargo, al fin me tocó la colimba. Salí apto total. Pese a la radiografía.

*
Entonces tomamos contacto con un médico psiquiatra que se jugó. Me hizo consultorio externo, me dio material e indicaciones, más algunos estudios. Y presenté un cuadro para una internación. Ingresé en el Neuropsiquiátrico cuando éste era un hospicio cárcel. Pensaba que iba a ser un trámite de veinte días: fueron trece meses.

*
El encierro duró hasta octubre del 77, con entradas, salidas, recaídas.
Cargué con un diagnóstico que luego confirmaron allí con sus análisis y pruebas: un brote esquizoide a nivel extremo, masiva desintegración, pero que me salvaba de los electroshocks. No fuera a ser que me los dieran, estando absolutamente consciente de mis actos, mi situación y de los hechos que quería cumplimentar autointernándome en el Psiquiátrico cuando era un hospicio de pordioseros, de los despojos de la humanidad.

*
No sé qué me afectó más, si la "La Perla" o ese manicomio. Lo digo en serio. Fue terrible esa temporada en ese infierno. Al otro infierno más o menos lo conocía, sabía donde caía. Aquí no. Y las pastillas ésas que te dan, los fármacos, las inyecciones, estas triples, la plancha, el lapidol, el grado de represión a todo lo que es el mundo afectivo de uno, lo que te sostiene virtualmente, el deseo, la pasión, ahí te la dan, paf. Con estos fármacos legales que te meten los enfermeros, los médicos.

*
Como ese año estaba refaccionándose el Neuropsiquiátrico, nos metieron a todos los locos juntos, los pacientes dicen ellos, los impacientes, todos amontonados. Los que hacía mucho que estaban perdidos y esperaban un salvoconducto para ser llevados a otro depósito como Olivos o Santa María.
Todos juntos y en una camita al lado de la otra. Y el olor al Neuropsiquiátrico, las moscas, las violaciones allí dentro, el no controlar los esfínteres, esos olores, el ser considerado una cosa, un objeto. A un animal lo tratan mejor. Los enfermeros nos ponían en un baño y nos apuntaban con una manguera, ése era el aseo que teníamos, de a diez, todos desnuditos, en bolas. Y nos manguereaban a la cara, con un chorro así.

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Allí no hay otra actividad que comer. Se levantaba uno a la mañana, el desayuno. Y a deambular hasta las doce en que almorzábamos, te dejaban tirarte un ratito en la cama, y después a dar vueltas hasta la noche, la cena. Y a dormir. Te daban pastillas que producen sueño. Eso era todo.
Entes. Plantas.

*
Los jueves, visitas cortas. Y los domingos, visitas. Nos afeitaban; con una hojita Legión Extranjera afeitaban a diez. Imaginate al séptimo, octavo, quedábamos todos cortados. Y nos ponían ropa limpita que traían las organizaciones de beneficencia. Me río porque traían ropa tan ridícula; me tocaba un pullóver hasta el pupo nomás; inauguré la "pupera" en Córdoba.
Atados los pantalones con piolín, sucios, orinados. El olor a mierda, a transpiración penetrante, a creolina. Convivían esos olores. Y lleno todo de moscas. Moscas. Y no teníamos nada más que una cuchara para comer, por el tema de las agresiones. El domingo almorzábamos, nos afeitaban, nos vestían, los 120 y pico que estábamos ahí empezábamos a deambular, esperando que llegaran las visitas, llegaban seis visitas, a las cinco de la tarde, hasta que una hora después se iban. A las visitas se las dejaba pasar a un
patiecito cárcel, con rejas. Esa tremenda tristeza de las seis de la tarde, todos los locos dando vueltas y nadie los iba a ver. Olvidados. Los ninguneados, los nadie de Galeano. Intemperie. Y la soledad. La soledad de la tortura allá en La Perla. Y acá.

*
Yo estaba fuerte físicamente, ideológicamente, y estaba enamorado. Tres elementos que me sostenían.

*
Después de los trece meses de encierro pasé a un tomo especial. Mi madre me vio a los dos meses desgreñado, sucio, semidesnudo, con un pantalón roto, descalzo, representando el papel, desconocerla a ella porque había una junta de médicos que me estaban analizando. Yo me sumía en silencio, lloraba y me
callaba la boca.

*
Un enfermero me conocía de Cosquín porque su hija, Vilmita, había estado conectada a un grupo que habíamos formado. Como ella tomó luego otro camino (hippie, fumar marihuana, flores) con el que él no estaba de acuerdo, me identificó y me culpó. Me planchó dos o tres veces. Arrieta me castigó.
Severamente me castigó.

*
Cómo salir de un Neuropsiquiátrico: "Pasó pascua, abril, mayo del 1977, cuatro, cinco meses sin salir yo de allí. Este médico psiquiatra que me ayudó a ingresar e hizo la historia clínica, me ve muy mal, me dice: "Te voy a dar una salida", así que salí casi un mes y volví a entrar porque tuve una recaída, como se dice, porque yo tenía que estar alerta, atento a que se resolviera mi situación y salvarme del servicio militar. Cosa que finalmente ocurrió en agosto, setiembre. En octubre dejo el Neuropsiquiátrico y
continúo con el consultorio externo, ambulatorio, con visitas una o dos veces por semana al principio, una sola después, continuando la farsa, la pantomima. Siempre tiene que ser uno carne de farsa para no despertar sospechas. Y a los cuatro meses caigo detenido en La Perla. Asi que viví poco tiempo... del Neuropsiquiátrico a La Perla. Así fue.

*
Al segundo día en La Perla, cuando, en la tortura, salta que yo había estado loco, van al Neuropsiquiátrico, hacen un allanamiento y le sacan a mi médico todos mis antecedentes psiquiátricos. Pero este médico que me ayudó, hasta tuvo la valentía de defender mi locura.

*
Por qué salvarse del servicio militar a ese precio: "Yo estaba buscado. Y me habían echado de la universidad. Me faltaban algunas materias para recibirme de licenciado (Latin III, Griego IV, y dos materias de un seminario). Pero en marzo me expulsaron y formo parte de la lista ésa. Y el 25 de marzo lo meten preso a mi papá en Cosquín. La meten a mi mamá en el sótano; a mi hermano lo golpean, mi hermanito de 13 años. ¿Dónde estaba yo?
En la fabrica en la que trabajaba. No quería irme del país. Cuando uno elige un lugar, es su lugar en el mundo. Uno construye allí su casa y su tumba, como dicen los árabes. Córdoba es mi casa. Pero me van a buscar. Porque en el '78 cae un compañero que era muy amigote, de los Montoneros, al que habíamos ocultado en la Guardería. Le conseguimos un lugar seguro donde vivir y un trabajo, con documentos truchos. El día que se iba a ir de Córdoba, lo secuestran. Un viernes de enero. Inicialmente traía un bolso con armas, del que nos ocupamos. Me hice cargo y se lo pasé a alguien, no recuerdo a quien. Aparece el tema. Me van a buscar. Paran tres autos. Blum blum blum. Me atan las manos con alambre. Gritan. Que me de vuelta. Que no los mire. Ahí me llevaron a La Perla directamente. A la tortura hasta la madrugada. Recién en octubre de 1978 me soltaron.

*
Sigo siendo el mismo. Contradictorio, pelo más pelo menos. Pero en el 76 estábamos tocándole el culo al cielo. Supimos soñar a lo grande.

...

* Fuente: Archivo Provincial de la Memoria, Córdoba. Los fragmentos se tomaron de un testimonio de López filmado por Damiana Mecca y Pablo Becherra, el 18 de noviembre de 2008, Area de Historia Oral del citado organismo.


*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-19420-2009-07-20.html





*



Recordar en muchos casos es
rememorar lo que ya no se tiene para compartir palabra
por distante
o porque partieron de viaje
Amigo
es una amalgama inseparable
todo el tiempo pasado, presente y futuro cierto
Es sentir el respeto como a la misma sangre
sin alias ni mentira
Es en el tiempo
no borrar nunca jamás en la memoria
esa causa noble
ni acudir a listas con rúbricas idas
y prácticas de compromiso.
Mis perros no saben del julio veinte
ni si escribo poema.
Ellos quieren,
por necesidad de la vida
presencia fraternal y cotidiana.
Es por eso, que sin calendario
a mis amigos que lamen,
los abrazo siempre.



*de ricardo mastrizzo
20.07.09







Lunes, 20 de Julio de 2009
LITERATURA MARCELO FIGUERAS Y AQUARIUM, SU ULTIMA NOVELA

"Lo que produce arraigo son esencialmente los afectos"*


El escritor y guionista reconstruye un viaje a un país donde es imposible escapar de la violencia extrema sin remover heridas propias. "No sentirse en casa es una característica del ser humano, del argentino en particular", explica.


*Por Silvina Friera


Todo el que huye corre en círculos y tarde o temprano caerá en su propia trampa. Ulises Rosso, uno de los protagonistas de Aquarium (Alfaguara), la nueva novela de Marcelo Figueras, llega a Tel Aviv. Necesita recuperar lo que más ama. Su mujer huyó a Israel con los hijos de la pareja. En ese viaje a un país donde es imposible escapar de la violencia extrema, no sólo removerá las vendas de sus propias heridas y escarbará en la culpa que siente este psicólogo de presos que se precipita por el abismo, aun al precio de producir más dolor, sino que vivirá "la más insensata historia de amor" con Irit, una artista que se subleva ante la idea de haberse convertido en un "vómito negro, una creadora de monstruos". Los golpes de la vida la han transformado en una suerte de "especialista" en el arte de la pérdida.
En esa búsqueda imperiosa de los hijos de Ulises colaborará además de Irit el taxista palestino Fayeq, el único personaje que está arraigado a su patria, a sus piedras de Ramalá, y que dirá una de esas frases que quedan rebotando en los oídos de los lectores: "Vivimos encerrados en nuestros territorios, leer es una de las pocas libertades que conservamos. Ustedes leen por placer u obligación, nosotros porque cada libro es un acto de resistencia". El reparto de personajes se completa con David y Miriam, una pareja que se fue de los Estados Unidos, después del asesinato de Kennedy, tras la utopía que entonces representaba Israel, y un misterioso niño, Danny, a quien encontraron al borde de una ruta en los suburbios de Belén, con un papel escrito en hebreo, árabe e inglés: "Si encuentran a mi hijo con este mensaje en el bolsillo, eso querrá decir que estoy muerto. Por favor, ayúdenlo". El niño no padece autismo ni retraso pero no habla; sólo se aferra a una muñeca y se comunica a través de sus dibujos.
En Aquarium Figueras apela a un narrador que no sólo deschava las costuras de la confección sino que explica la estructura de la propia novela, a la que define como un "vals en tres tiempos", marcados por los versos de Ne me quitte pas, de Jacques Brel: "Yo te inventaré/ palabras insensatas/ que
comprenderás". Incluso al final del libro admite que no habría escrito la novela si no hubiera sido por la intervención de Ana Tagarro, que le encargó al escritor un reportaje sobre la segunda Intifada para la revista española Planeta Humano. Hacía tiempo que tenía entre manos una historia protagonizada por un palestino y el viaje le permitiría cumplir con el encargo y realizar su propia investigación. Este "James Dean madurito", como lo definió su amigo Andrés Neuman, recuerda cómo fue la experiencia de ese
viaje a Tel Aviv en el 2000. "Todos los días sentía que estaba viviendo al límite. El hecho de que te baleen, de tener que pasar con un auto en medio de disparos, o tomar el té en un balcón observando cómo bombardean del otro lado de la colina, me permitió comprender hasta qué punto el ser humano se acostumbra a todo, cómo en medio de estas circunstancias la gente encontraba formas y motivos para reír, para ser felices, a pesar de la locura extrema", dice Figueras a Página/12.
El escritor se encontraba cerca de Ramalá, donde habían prendido fuego a un ómnibus, con el fotógrafo Pascual Górriz, su guía por Israel. "Nos empezaron a disparar desde un puesto militar israelí y terminamos como en una película de guerra, parapetados delante de una pared de una casa, que era lo único que había en pie. Nos disparaban de los dos lados, era bastante desesperante. Estábamos todos tirados cuerpo a tierra. Como era mi primera experiencia, yo miraba mucho la expresión de Pascual. Si Pascual estaba tranquilo, yo también. De repente sonó un celular y un señor palestino atendió y se puso hablar. No entendí lo que hablaba, pero podía imaginar que decía algo así como 'nos están cagando a tiros, cuando pueda salir, te llamo', lo cual era la normalización de la locura, lo que nos empezó a pasar a nosotros también cuando quince minutos después estábamos preocupados porque llegábamos tarde a una entrevista en Tel Aviv con una abogada que defendía a parejas mixtas. Subimos al auto y nos encontramos con un embotellamiento porque de un lado de la ruta estaban los palestinos tirando piedras y del otro los soldados israelíes disparando. Todos los autos pasaban en medio de las balas. Lo peor era desesperarse; había que respirar hondo, mirar de dónde tiraban, esquivar y seguir. No sé por qué estoy cableado así, pero alguien desde algún lugar del futuro me decía: 'Quedate tranquilo que no va
a pasar nada'".
-Ulises recuerda cuando un obispo le preguntó si era de izquierda durante la dictadura. Para un escritor de su generación, ¿el miedo a la religión y a la dictadura es inevitable que siempre aparezca en lo que escribe?
-Creo que es una marca generacional y que cada uno la traducirá de la forma que pueda. En este caso concreto es inevitable que aparezca lo religioso porque estudié en un colegio católico en la secundaria, a la que me mandaron mis padres porque suponían que ahí iba a estar más protegido que en un colegio del Estado, como había ido durante la primaria. Pero los curas, que eran los supuestos protectores, eran los que te podían entregar. El obispo de la novela, dicho sea de paso, era Laguna. Me dio mucho miedo porque yo en un momento le estaba haciendo preguntas que tenían que ver con la justicia social y se ve que lo harté (risas). Estaba haciendo esa entrevista para una revistita católica del colegio y entonces me preguntó si yo era de izquierda. Yo no tenía conciencia de ser de izquierda en ese momento, pero sentí que Laguna era alguien que no me podía proteger sino que me podía entregar. Empezaba a acostumbrarme a que todas aquellas figuras que representaban la autoridad era a las que había que temer.
-¿Por qué en la novela todos los personajes, excepto el taxista, no se sienten cómodos en Israel, no están en su casa?
-Lo que produce arraigo no es ni la nacionalidad ni la patria sino esencialmente los afectos, que pueden estar en cualquier parte. Y por supuesto los afectos no son fáciles de encontrar. En algún sentido yo me
siento de la misma manera. Supongo que ese no sentirse en casa es una característica general del ser humano y muy particularmente de los argentinos, que tenemos una atracción y repulsión, un amor y odio que te genera este sitio que te ha parido y que hace que te conviertas en extranjero en tu propia tierra. Quién de nosotros cada mañana cuando abre el diario o lo consulta por Internet no siente un poco que no es de acá, que no habla este idioma, que nadie te va a entender. La sensación de desarraigo es muy fuerte, aunque nunca te muevas de tu barrio.
"Soy tan fantásticamente buena perdiendo cosas que todos podrían beneficiarse de mi experiencia", apuntaba Elizabeth Bishop en uno de sus poemas más famosos, One Art, mencionado por el narrador en Aquarium. "No sólo tenés que procesar lo que ya perdiste, sino lo que podés perder todos los días. La escritura de Kamchatka fue para mí una manera de procesar la pérdida de mi madre", reconoce el escritor. "Cuanto más amás, más expuesto a la pérdida estás y el temor a la pérdida de los hijos es a lo que te conmina el hecho de ser padre", subraya. "El mundo en que vivimos, con un grado de violencia extrema y una apuesta a la incomprensión, que se extiende a la práctica política y a la convivencia social, es algo a lo que nunca te podés sustraer -explica-. También me sirvió para escribir la novela reflexionar sobre el miedo que me genera la pérdida de la razón en más de un sentido, no sólo el volverse loco sino el hecho de que uno vive a veces circunstancias en las que percibe que la razón se ha perdido, que no podés razonar con la gente. Esto ocurre entre israelíes y palestinos, con los que no podés sentarte a conversar sobre determinadas cuestiones, pero también ocurre aquí, donde por más que intentes explicar determinadas hechos con la perfección y la pureza de un teorema, rebotás contra las paredes."
Figueras cuenta que no le costó demasiado tender el puente entre la desesperación de Ulises y el contexto de violencia entre Israel y Palestina.
"Como hay una imposibilidad de entenderse con el otro, no queda más remedio que apostar al malentendido, a la confusión. Aquí es cuando la cuestión del lenguaje comienza a convertirse en algo central en mi novela porque Ulises no puede hablar formalmente con Irit; David no puede hablar con su mujer porque está muerta y Danny, el niño, no habla y se expresa de una manera abstracta a través de los dibujos. Me propuse trabajar con la hipótesis de que es imposible entenderse. ¿No puedo entenderme con una persona que no habla el mismo idioma, con un niño mudo que no habla ni escribe, o puedo entenderme aun por encima de todos estos obstáculos?".
-Ulises recuerda el episodio del levantamiento carapintada de Semana Santa.
¿Cree que este hecho es un punto de inflexión, el pasaje del optimismo por la democracia a un escepticismo político que incluye al lenguaje y las palabras?
-Sí, claramente es una marca generacional; el 90 por ciento de las personas que estuvimos en ese momento en la Plaza conservamos el recuerdo de que ése fue el principio del fin de la ilusión. Sobre la cuestión del lenguaje hay dos frases absolutamente mentirosas: "Felices Pascuas" y "La casa está en
orden". Ni fueron unas Felices Pascuas ni la casa estaba en orden. Ese fue el último momento en que Ulises tiene una actividad pública, que se siente parte de otra cosa. A partir de ahí su mundo se empieza a achicar. A diferencia de lo que creíamos, nunca dejamos de ser islas. Fue una experiencia muy traumática que marcó el fin de la ilusión y un repliegue a la intimidad mucho más trágico. Porque una cosa es el repliegue a la intimidad al que te obliga una dictadura, y otra cosa es el repliegue que te
genera la decepción profunda.
-En este repliegue hacia lo íntimo, Ulises como psicólogo de presos define a sus pacientes como "monstruos" a los que habría que matar. ¿El contacto con la violencia extrema del lenguaje de los presos lo vuelve a Ulises un "monstruo"?
-Lo monstruoso pasa por esa lábil línea que tiene que ver con el concepto de normalidad, que a veces suele definirse por una cuestión numérica. Es muy difícil enfrentarse a este tipo de discursos sociales tan generalizados, cerrados y monolíticos, entonces muchas veces alguien como Ulises se vuelve un "monstruo" para poder seguir funcionando. La paradoja es que estamos apostando a la construcción de una civilización donde el lenguaje, que es el instrumento privilegiado de la razón, se vuelve violento. La violencia se te cuela por la ventana, aunque más no sea la violencia verbal. La sensación de impotencia es muy fuerte y eso también confluye con la sensación de desarraigo. ¿En qué parte de todo esto yo puedo hacer pie?
-Cuando el narrador comienza a intercalar la historia de las pérdidas de David y Miriam, aparece con fuerza lo generacional. ¿Intentó también que las pérdidas estuvieran atravesadas por cómo se las vive desde lo generacional?
-Por algún motivo que no alcanzo a explicarme del todo, apareció este recurso coral y esta sensación de lo generacional. En la novela hay tres generaciones lidiando con la experiencia de la pérdida. Los que estamos peor ubicados para procesar las pérdidas somos los adultos, dando por sentado que aquel que es viejo no tiene más remedio que enfrentarlas. El niño, por más que esté traumatizado, lo vive con mayor naturalidad. Los niños sufren como perros, pero se levantan del suelo y siguen jugando. Los que no estamos seguros de seguir jugando somos los adultos, que deberíamos estar mucho mejor adaptados para la pérdida, pero en realidad estamos más desvalidos y desarmados para procesar estas cuestiones insoslayables que tienen que ver con la experiencia de la vida.
-¿Por qué tiene tanto peso la culpa que siente Ulises en esta novela?
-En el primer capítulo Ulises se plantea un silogismo del cual no puede escapar, que tiene que ver con la impunidad posterior al levantamiento carapintada: "Estos militares son culpables, estos militares no pagan pena alguna. Ergo, si nosotros no purgamos pena alguna somos tan culpables como estos militares". La culpa del sobreviviente es el karma de Ulises. La mayor parte de nosotros vive como si el futuro no fuese a tener lugar, empezando por el cuello de botella que representa la muerte. Nos resulta más fácil
negar el futuro que admitir la culpa como una mochila que llevás todos los días. Vivimos en sociedades que se están replegando en la intimidad para proteger a los hijos, pero eso significa que les tenés que poner anteojeras y tenés que asumir de alguna manera que para que tus hijos sean felices toda esta otra gente tiene que sufrir y padecer. No cuestionás el orden de las cosas porque seguís apostando a tu casa, a tu auto, a tus vacaciones, al bienestar de tus hijos: "Si vos querés compartir este botín con nosotros,
callate la boca". Este es un chantaje efectivo que funciona en la vida cotidiana. Por más que todo el tiempo me digan que la única forma de sobrevivir sea siendo cómplice, lo que está claro es que no puedo conseguir el bienestar para mis hijos convirtiéndome en un hijo de puta de la puerta de mi casa para afuera.




La ficha


Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) es escritor, cineasta y periodista. Ha publicado las novelas El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka y La batalla del calentamiento; y es autor de los guiones de Plata quemada y Las viudas de los jueves, que se estrenará el próximo 10 de septiembre.
Actualmente está escribiendo otra novela, El rey de los espinos, que comenzará a publicarse en septiembre del próximo año en www.elboomeran.com
"Es un folletín de género entre el fantasy y la ciencia ficción, que como tiene que ver con un autor de historieta y personajes de historieta va a salir ilustrado. Si cliqueás en el cuadro de la historieta, se convertirá en pequeños cortos protagonizados por actores. Va a ser una especie de novela multimedia", anticipa el escritor, que está adaptando Arena en los zapatos, la novela de Juan Sasturain, y tiene en mente filmar Aquarium en una coproducción internacional que demandaría la intervención de actores
americanos, israelíes y palestinos. Su proyecto fílmico personal es Rey, un thriller sobre un hombre que trata de recuperar el contacto y el afecto con una niña pequeña, que piensa que él ha muerto.



Las maravillas de la creación


"En toda escritura hay un acto de fe implícito", plantea Marcelo Figueras.
"Desde el momento en que entregás tu original para que sea impreso y distribuido, estás confiando en la existencia de un lector potencial, aunque haya escritores que piensen que maltratar a los lectores sea parte de su prerrogativa", ironiza el escritor. "Yo no concibo separar el acto literario de la condición de lector, en el sentido de que mi primera experiencia literaria es como lector. Sería como negarme a mí mismo y negar el efecto que me generó un montón de novelas, al punto de empujarme hacia la escritura. Hasta que no aparece el lector, para mí el libro no está terminado. En la literatura siempre hay un componente lúdico y el juego de a dos, tres o cuatro es infinitamente más divertido que jugar solo. Cuando escribís estás solo, pero lo más divertido es cuando empieza el ida y vuelta."
-¿Cómo fue la experiencia de escritura de Aquarium?
-Aun cuando escribía los tramos más difíciles, la experiencia de la escritura era siempre gozosa. Me acostaba con el deseo de levantarme lo antes posible para poder seguir escribiendo. Mi experiencia con la escritura es como salir de viaje. Parte del disfrute del viajar es encontrar. Por más que tengas el viaje reservado, con todo pagado a tiempo, que es lo que uno desearía para lanzarse a escribir una novela, es decir tener los planos del mapa absolutamente claros, el goce de la experiencia es lo que no está previsto. Y esto también está relacionado con las conexiones que se empiezan a abrir en tu cabeza. En buena medida las intrusiones ocasionales del narrador tienen que ver con el proceso que atravieso y esta especie de asombro por cómo dibujo un mapa y dispongo todos los elementos, pero después recién hago el clic. El tiempo no fluye formalmente en una sola dirección y es como si tu yo del futuro te pasase por debajo de la puerta las cartas que necesitás para llegar al lugar que querés llegar. Esta es la parte
maravillosa del proceso de escribir y de viajar, cuando recibís todo aquello que te habías preparado para recibir sin siquiera darte cuenta.


*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-14630-2009-07-20.html









MUJER MIRANDO EL MAR*



El mar ríe en mi
como burbujas que desembarcan
en la deriva de una isla.


Me mira mirarlo.


Me nada.


Pone en la mesa sal
adorna con estrellas la cama.
Envuelve con algas el regalo de su olor.
Urde la paz agitada del deseo
mientras me llama.


*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar




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XICóATL Nr. 88 está ya en internet!


El número 88 de nuestro Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL “Estrella Errante”, edición Julio/Septiembre/2009, puede ser ya consultado en nuestra página en internet www.euroyage.org bajo el link:

http://www.euroyage.org/es/xicoatl-88


CONTENIDO:

ENSAYO: Marcos Ana, el Quijote viviente. Cristina Castello.

POEMARIO: Poemas. Marcos Ana.
Poemas. Alfredo Pérez Alencart.
CRÓNICAS: Dos Crónicas sobre Cartagena de Indias. Gustavo Tatis Guerra.

AUSTRIA: Poemas. Peter Blaikner.


La edición impresa de XICóATL # 88 puede ser puede ser solicitada a YAGE por e-mail a la dirección euroyage@utanet.at al precio de 7.- Euros (incl. envío postal).


Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org
Schießstatt-Str. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067


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Poesía y Música Latinoamericana 393


Este domingo 19 de julio de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor español Ángel Arranz. Las poesías que leeremos pertenecen a Manoel Alves Calixto (Brasil) y la música de fondo será de Wayna Picchu (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!



ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
(Recomendamos usar http://24timezones.com/ para conocer las diferencias horarias).



REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!


Freundliche Grüße / Cordial saludo!


YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.





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Inventren Próxima estación: Rolito.

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Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

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